inta montecarlo

Preocupación en el sector yerbatero: recomiendan monitoreos y podas para frenar el mal de la tela

Compartí esta noticia !

Una especialista del INTA Montecarlo advirtió sobre la necesidad de intensificar los monitoreos y las prácticas de manejo para evitar la propagación del hongo que afecta severamente a los yerbales. La recomendación surge en un contexto de mayor sensibilidad sanitaria en los sistemas productivos de Misiones, donde la enfermedad, conocida como “mal de la tela”, puede generar pérdidas relevantes en calidad y rendimiento si no se detecta y controla a tiempo.

Una enfermedad fúngica de rápida propagación que exige monitoreos constantes

En diálogo con este medio, Delia Dummel, investigadora del Grupo de Sanidad Vegetal del INTA Montecarlo, explicó que el mal de la tela “es una enfermedad que es producida por un hongo”, cuyo nombre técnico —según precisó— “es bastante difícil”, pero que presenta un comportamiento bien identificado en campo.

La especialista detalló que el patógeno infecta la planta de yerba mate y provoca inicialmente “un micelio blanco que a medida que va prosperando coloniza las hojas y los tallos y los termina secando”. Como consecuencia, las hojas se desecan pero permanecen adheridas al tallo debido al crecimiento del micelio, que forma una trama visible: “por eso le dicen también mal de la tela, porque este hilo, si lo miramos en la hoja y se lo retira, queda como una tela finita”, explicó.

Dummel remarcó que la principal forma de diseminación es el contacto directo entre plantas, lo que convierte la vigilancia permanente en una herramienta crítica para evitar que el foco avance a sectores sanos del yerbal.

Recomendaciones sanitarias: recorrida de lotes, poda estratégica y aplicaciones con criterio técnico

La investigadora insistió en que la primera línea de defensa es la observación sistemática del cultivo: “la recomendación ahora es que el productor vaya al campo, recorra, haga los monitoreos”. En los casos donde se detecten síntomas incipientes, la medida inmediata es retirar el material afectado para reducir la carga de inóculo.

Si el productor identifica sectores más comprometidos, Dummel sugiere postergar la poda de esa zona para el final de las labores, evitando movilizar estructuras infectadas y disminuir el riesgo de dispersión.

En relación con el control químico, indicó que su implementación debe formar parte de un manejo integrado, y que solo se recomienda cuando las prácticas culturales no resultan suficientes. “Respetar las indicaciones del marbete es fundamental”, subrayó, tanto en dosis como en tiempos y condiciones de aplicación.

Asimismo, recordó que las intervenciones deben realizarse cuando hay brotación nueva, etapa en la que la planta es más susceptible. Sobre los tiempos de resguardo, advirtió: “hay que respetar el tiempo de carencia, que generalmente oscila entre cuarenta y cinco y sesenta días según el producto”.

Impacto productivo y riesgos para la cadena yerbatera: la urgencia de sostener la sanidad del cultivo

El avance del mal de la tela preocupa porque su progresión puede comprometer tanto la estructura vegetativa como la calidad del material cosechado. En un escenario de alta presión sanitaria, el INTA busca instalar la necesidad de protocolos más estrictos de monitoreo y manejo dentro de los yerbales, especialmente en establecimientos de menor escala donde la enfermedad suele detectarse tardíamente.

La advertencia coincide con un contexto regional en el que las condiciones ambientales favorecen el desarrollo de enfermedades fúngicas, y donde la yerba mate —base económica y cultural del NEA— requiere resguardar su sanidad para evitar pérdidas evitables en un cultivo de ciclo largo.

Para el sector productivo, las recomendaciones del INTA apuntan a minimizar daños, evitar la expansión del patógeno y proteger la sustentabilidad de los yerbales, mientras se fortalecen estrategias de prevención que reducen costos y aumentan la eficiencia del control.

Compartí esta noticia !

Misiones impulsa la producción de palta Hass con investigación genética y manejo sustentable

Compartí esta noticia !

La Estación Experimental Agropecuaria de INTA Montecarlo avanza en el desarrollo científico y productivo de la palta Hass, un cultivo que se consolida como alternativa rentable y estratégica en el norte misionero. Ensayos de genética, nutrición y manejo de suelo buscan adaptar el fruto al ecosistema subtropical de la región y fortalecer la diversificación agrícola provincial.

Una historia de adaptación: de la crisis citrícola al auge de la palta

La palta Hass, reconocida mundialmente por su alta demanda y valor comercial, comenzó su historia en Misiones en la década de 1970, cuando distintos productores buscaron alternativas frente a la crisis del citrus. Las primeras experiencias, impulsadas por técnicos y agricultores de la zona centro y norte de la provincia, marcaron el inicio de un proceso que hoy cobra nueva fuerza gracias al trabajo científico del INTA Montecarlo.

Actualmente, el cultivo se expande en localidades como Campo Grande, San Vicente, Jardín América y Comandante Andresito, donde las condiciones agroclimáticas —alta humedad, suelos fértiles y temperaturas templadas— favorecen el desarrollo de la variedad Hass, de gran aceptación en los mercados nacionales e internacionales.

“El valor sostenido de la fruta y su buena adaptación explican el interés creciente de los productores”, señaló el ingeniero agrónomo Luis Acuña, investigador del INTA.

El especialista explicó que, a diferencia de otras provincias productoras, Misiones ofrece un entorno de biodiversidad que permite innovar en técnicas de manejo y combinar el cultivo con sistemas agroforestales, reduciendo la presión sobre el suelo y mejorando la rentabilidad a mediano plazo.

Ciencia aplicada: genética, nutrición y manejo de suelo

El equipo técnico del INTA Montecarlo desarrolla una línea de investigación integral centrada en tres ejes: genética adaptada, nutrición equilibrada y suelos sanos.

“El éxito productivo depende de una tríada: genética, nutrición y suelo”, resume Acuña, quien coordina los ensayos experimentales en Cruce Caballero y Andresito, orientados a mejorar el rendimiento y la calidad del fruto.

Los estudios incluyen el uso de nanofertilizantes y la evaluación de diferentes porta injertos para determinar cuál ofrece mejor comportamiento ante las condiciones específicas de Misiones. Al mismo tiempo, se trabaja en la certificación de yemas y en la producción de plantines de alta calidad genética, un factor decisivo para garantizar la homogeneidad del cultivo.

“Desde INTA estamos acompañando a los productores con información técnica y genética validada localmente, porque cada suelo y cada microclima de Misiones exige un manejo diferenciado”, explicó Acuña.

Estas acciones forman parte de un programa de fortalecimiento de la fruticultura regional que busca integrar investigación, innovación y asistencia técnica para consolidar a la palta como una alternativa económica y sostenible dentro de la matriz agroproductiva provincial.

Un cultivo estratégico para la diversificación productiva

Con un mercado interno en expansión y creciente demanda externa, la palta Hass se perfila como una cadena de valor emergente en el norte argentino. En el contexto de Misiones, el cultivo representa una opción viable para productores medianos y pequeños que buscan diversificar su actividad frente a los desafíos de la agricultura tradicional.

Los precios internacionales y la posibilidad de generar valor agregado en origen —mediante procesos de empaque, aceites y derivados— posicionan a la palta como un producto de exportación potencial, con impactos positivos sobre el empleo rural y la economía regional.

“El cultivo llegó para quedarse”, afirma Acuña, destacando el trabajo conjunto entre instituciones públicas, productores y cooperativas que apuestan a un modelo de desarrollo basado en la innovación tecnológica, la sustentabilidad ambiental y la inclusión productiva.

Compartí esta noticia !

Desarrollan bioinsecticidas en la estación experimental del INTA Montecarlo

Compartí esta noticia !

En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la localidad de Montecarlo, en la provincia de Misiones, se está trabajando con hongos entomapatógenos tanto para el control de las principales plagas de la yerba mate como para las hormigas cortadoras de hojas que perjudican especies forestales como el eucaliptus y pino.

La Licenciada en Genética y Doctora en Ciencias Naturales María Elena Shapovaloff cuenta que actualmente cuentan con dos proyectos financiados por el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate, además de financiamientos de proyectos estructurales del INTA.

Shapovaloff describió la metodología de trabajo con las instituciones intervinientes en este estudio: “En la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo tenemos una pequeña colección de hongos entomopatógenos de los cuales nosotros fuimos aislando, tanto del suelo como de insectos. Con esos aislamientos realizamos los bioensayos en laboratorio bajo condiciones controladas y luego lo llevamos al campo”.

Y continuó: “En el caso de las plagas de la yerba mate trabajamos con productores orgánicos y los ensayos lo hacemos en los cultivos de los socios de la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo o en los yerbales orgánicos de la Cooperativa. Siempre trabajamos con cultivos orgánicos, pero este año pensamos comenzar con yerbales convencionales, así como también realizar bioensayos en viveros”.

Y en ese sentido ponderó la producción sustentable y el cuidado del ambiente. “Son hongos que no van a afectar como sí lo hace un insecticida químico. Estamos hablando de un control biológico. Lo que quiere decir que no estamos eliminando completamente a las plagas, sino que las estamos controlando. Trabajando con estos hongos entomopatógenos estamos alineados en la producción sustentable y esto va de la mano de los ambientes libres de agroquímicos y es un avance sumamente importante. Es lo que se viene, tratar de no utilizar agroquímicos y usar lo que tenemos en la naturaleza”, señaló la licenciada en Genética y doctora en Ciencias Naturales Maria Elena Shapovaloff en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.

Compartí esta noticia !

El cultivo del Mamón: una alternativa para los productores misioneros

Compartí esta noticia !

Escribe Eugenia Galarza – Cada vez son más las frutas tropicales que se suman a la producción misionera y hacen a la diversidad productiva, aprovechando la fertilidad de la Tierra Colorada. Estas frutas son utilizadas para mermeladas y dulces, además de jugos, tragos, helados y tartas, principalmente en la época de verano, que es donde más se aprovechan estos productos. La mayoría de ellos eran traídos desde Brasil, pero con el cierre de la frontera, los productores se animaron a incursionar y ahora, de a poco, se va abriendo un amplio panorama en este sentido.

Uno de los cultivos emergentes es el del mamón, que gracias a diversos trabajos realizados por los técnicos del INTA con plantines seleccionados, logran una producción de hasta 25 toneladas por hectárea

El mamonero (Carica papaya L.), cuyas frutas son llamadas mamones o papayas es originario de la zona noroeste de América del Sur, es una planta herbácea típicamente tropical que crece regularmente y produce frutos de excelente calidad en lugares con gran insolación con temperaturas de 22 a 28° Celsius, estas características restringen su cultivo a escala comercial a algunas zonas del norte de nuestro país (Jujuy, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones) donde se pueden encontrar zonas con menor incidencia de heladas, pudiéndose encontrar excepcionalmente pequeñas plantaciones hogareñas en zonas resguardadas del frío en otras provincias como Santa Fe.

Tanto en Misiones como en Corrientes donde las temperaturas medias comienzan a descender en el mes de Abril es difícil lograr una completa maduración de las frutas en planta, razón por la cual la mayor parte de la producción se destina a la industria de dulces, salvos que se proteja con sistemas antiheladas durante el invierno y así en la próxima primavera los frutos que quedaron del verano puedan completar su maduración como así también se podrá obtener una segunda floración y fructificación que llegaría durante la primavera.

El método utilizado para su multiplicación comercial es a través de plantines obtenidos de semillas. El mamón presenta distintos tipos de flores las cuales influyen en la forma y cantidad de frutos. La identificación de las plantas a través de las flores solo puede ser hecha al inicio de la floración.

El marco de plantación adecuado para Misiones es de 2 metros entre plantas y 3,5 a 4 metros entre filas que implican unas 1250 plantas por hectárea. Existen variedades que se han probado en la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo del INTA que luego se han divulgado por toda la zona productiva de Misiones y otras provincias con rendimientos mayores a las 25 toneladas por hectárea.

La principal plaga es el acaro blanco Hemitarsonemus latus que ataca a los brotes de las plantas anulando el crecimiento, para minimizar su efecto es necesario el monitoreo constante de las plantas para realizar intervenciones preventivas con productos específicos para el control de ácaros.

Es importante la instalación de cortinas de maíz para evitar el ingreso de pulgones que transmiten virus perjudiciales para el cultivo. ” Es necesario cuidar preventivamente de las enfermedades de hojas como la Viruela o falsa roya causada por Asperisporiumn caricae con fungicidas. También se recomienda el encalado y fertilización para mejorar la nutrición para mejorar los rendimientos. Normalmente en todas  las regiones productoras del mundo”, explico el jefe de frutales de la EEA Montecarlo del INTA, Luis  Acuña.

Al tercer año se renuevan todas las plantas ya que luego del pico de producción del segundo año comienza a descender la misma haciéndola inviable comercialmente, además, debido a la forma de cargar las frutas en la planta, año a año la producción se encuentra mas arriba lo cual aumenta los costos de cosecha.

El ingeniero Acuña manifestó que en Misiones existen industrias que acopian frutas para la elaboración de dulce de mamón en almíbar, mermeladas y fruta confitada, también se encuentran acopiadores que transportan las frutas en bolsas, cosechadas verdes, hasta las provincias de Córdoba y Santa Fe donde se las utiliza en industrias de mermeladas”, finalizó.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin