Integración Regional

Indicaciones geográficas del Mercosur: la nueva regulación que puede abrir un frente estratégico para la yerba mate y los alimentos regionales

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El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema para el reconocimiento y protección en Argentina de las Indicaciones Geográficas (IG) originarias de los países del Mercosur. La medida fue establecida mediante la Resolución 67/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y apunta a ordenar el procedimiento técnico, jurídico y administrativo derivado del acuerdo regional aprobado por la Ley 27.765.

La medida parece técnica, pero impacta directamente sobre el negocio de los alimentos con identidad territorial, un segmento donde Misiones juega una partida sensible con la yerba mate, el té y otros productos regionales con valor agregado.

La decisión incorpora un mecanismo formal de publicidad y consulta pública para productos agrícolas y alimentarios ya reconocidos en otros Estados parte del bloque regional. El nuevo régimen habilita además la intervención de terceros interesados y del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), en un contexto donde las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas se volvieron activos estratégicos para el comercio internacional y la diferenciación de productos agroalimentarios.

La decisión llega en un contexto donde los mercados internacionales empiezan a premiar cada vez más los productos con trazabilidad territorial y diferenciación de origen, una tendencia que excede lo gastronómico y se convierte en una herramienta de competitividad exportadora.

El Gobierno ordena el reconocimiento regional de productos con identidad territorial

La resolución firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, regula el trámite previo al reconocimiento en Argentina de las Indicaciones Geográficas protegidas en Brasil, Paraguay y Uruguay, siempre que esos productos ya estuvieran oficialmente reconocidos al momento de entrada en vigencia del acuerdo del Mercosur.

El esquema establece que la Dirección Nacional de Alimentos y Desarrollo Regional será la encargada de administrar el procedimiento, publicar las fichas técnicas de los productos y coordinar el proceso de consulta pública.

El sistema prevé la publicación oficial de las indicaciones geográficas durante un día en el Boletín Oficial y en el portal Alimentos Argentinos. A partir de allí se abrirá una ventana de 30 días para que personas físicas o jurídicas presenten objeciones fundadas si consideran, por ejemplo, que el nombre es genérico, colisiona con una marca registrada o puede inducir a error sobre el origen del producto.

El procedimiento también obliga a requerir opinión técnica del INPI, que deberá expedirse dentro del mismo plazo. La resolución aclara que el reconocimiento final quedará sujeto al dictamen técnico nacional y al procedimiento previsto dentro del Mercosur.

El impacto potencial para economías regionales

Aunque la resolución no menciona productos específicos, el trasfondo económico involucra de manera directa a las economías regionales argentinas y a sectores donde el valor agregado depende cada vez más de la certificación de origen, la reputación territorial y la diferenciación de calidad.

Para provincias como Misiones, donde la identidad productiva está fuertemente asociada a cadenas agroindustriales y alimentos regionales, el fortalecimiento institucional de las indicaciones geográficas puede convertirse en una herramienta de competitividad externa y protección comercial.

La medida también expone otra dimensión: la creciente articulación entre política comercial, propiedad intelectual y estrategias de integración regional. El Mercosur avanza hacia mecanismos de reconocimiento mutuo que obligan a armonizar normas nacionales y sistemas de control, en momentos en que los mercados internacionales elevan exigencias sobre trazabilidad y autenticidad de origen.

La economía del “origen”: por qué Misiones mira este tema con atención

Las Indicaciones Geográficas funcionan como una certificación de reputación productiva. Protegen nombres vinculados a territorios específicos cuya calidad o características dependen del lugar de producción.

Europa construyó buena parte de su estrategia agroalimentaria sobre ese esquema. El Mercosur intenta ahora avanzar hacia una integración similar.

Para Misiones, el tema no es menor:

  • La yerba mate argentina ya posee reconocimiento de Indicación Geográfica.
  • El té misionero viene trabajando desde hace años en estrategias de diferenciación.
  • La forestoindustria podría desarrollar sellos territoriales para mercados premium.
  • Los alimentos regionales ganan valor cuando el origen está protegido jurídicamente.

La resolución no crea nuevas IG argentinas, pero sí ordena cómo ingresarán las extranjeras al sistema nacional. Ahí aparece el punto delicado para economías regionales fronterizas.

Misiones comparte más de 90% de sus límites con Brasil y Paraguay. Esa condición genera ventajas logísticas, pero también una competencia comercial permanente.

Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias cambiarias, tributarias y regulatorias entre países vecinos— impactan directamente en precios, consumo y posicionamiento de marcas.

Con este nuevo esquema, productos brasileños o paraguayos que tengan protección geográfica podrían obtener reconocimiento formal en Argentina y fortalecer su posicionamiento comercial.

Eso obliga a las cadenas productivas misioneras a acelerar procesos de diferenciación. Para el sector yerbatero, el desafío no es solamente productivo. También es reputacional.

La disputa futura ya no pasa únicamente por volumen o precio, sino por atributos: origen, calidad certificada, trazabilidad, sostenibilidad, e identidad territorial. En mercados premium, esos factores empiezan a definir márgenes.

Consulta pública, marcas y posibles conflictos

Uno de los puntos más sensibles del nuevo esquema es la posibilidad de oposición por parte de empresas o titulares de marcas registradas en Argentina. La normativa contempla expresamente conflictos con marcas preexistentes, nombres genéricos o denominaciones que puedan inducir a confusión.

Ese detalle introduce una variable jurídica relevante: el reconocimiento automático regional no será inmediato ni lineal, sino que dependerá de la compatibilidad con el régimen argentino de propiedad intelectual y denominaciones de origen.

El procedimiento también revela un cambio institucional más amplio dentro del Mercosur. El bloque empieza a incorporar herramientas típicas de acuerdos comerciales más sofisticados, donde los activos intangibles —marca país, origen, reputación y certificación— adquieren peso equivalente al arancel o al volumen exportador.

La resolución no crea nuevas estructuras administrativas ni implica partidas presupuestarias adicionales, pero sí abre una etapa de mayor complejidad regulatoria para productos agroalimentarios con identidad territorial.

La próxima variable a observar será qué indicaciones geográficas ingresarán primero al sistema de reconocimiento mutuo y si aparecerán objeciones empresariales o disputas vinculadas al uso comercial de determinadas denominaciones dentro del mercado argentino.

El impacto silencioso sobre exportaciones y valor agregado

Aunque el texto oficial no menciona economías regionales específicas, el trasfondo es comercial. La protección de Indicaciones Geográficas puede transformarse en una barrera de diferenciación con impacto directo en: precios de exportación, acceso a nichos premium, protección marcaria, y defensa comercial internacional.

Para Misiones, donde la matriz productiva depende de bienes primarios industrializados, el valor agregado territorial empieza a ser tan importante como el volumen exportado.

La yerba mate es el caso más evidente. Argentina domina ampliamente el mercado global, pero Brasil mantiene fuerte presencia regional y Paraguay sostiene una identidad consolidada en consumo tradicional.

La consolidación de sistemas de protección geográfica dentro del Mercosur puede reordenar estrategias comerciales en los próximos años.

La resolución también refleja un cambio conceptual en la política económica regional: pasar de competir solamente por costos a competir por identidad productiva. Eso abre oportunidades para: turismo gastronómico, exportaciones boutique, desarrollo regional, certificaciones ambientales, cadenas con trazabilidad.

Misiones tiene ventajas estructurales para ese modelo: biodiversidad, reconocimiento internacional de la selva paranaense y una matriz alimentaria vinculada al territorio.

El problema es que la construcción de valor intangible requiere coordinación público-privada y políticas de largo plazo, algo difícil en un contexto macroeconómico inestable.

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El “Efecto Espejo”: Posadas y Encarnación buscan una agenda de nichos comerciales

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La reunión celebrada en Posadas entre la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) y su par de Encarnación marca un cambio de paradigma: pasar del tradicional “turismo de compra” pendular a una integración de cadenas de valor. En un contexto donde rubros como indumentaria y electrodomésticos en Misiones presentan caídas pronunciadas, el sector privado busca canalizar el potencial de la industria local hacia los 6 millones de consumidores paraguayos. La estrategia no espera soluciones macroeconómicas de fondo —como el tratamiento impositivo diferenciado solicitado a la Nación—, sino que apuesta a la inteligencia comercial para detectar qué demanda hoy el país vecino.

Ejes de la nueva arquitectura comercial fronteriza

El diálogo bilateral se estructuró sobre vectores que exceden la coyuntura de precios y apuntan a la competitividad sistémica:

Exportación de Materia Prima: Empresarios paraguayos manifestaron interés concreto en adquirir insumos industriales argentinos para sus procesos productivos locales.

Transferencia Tecnológica: El Ministerio de Industria de Misiones lidera acciones para exportar conocimiento y servicios técnicos, aprovechando la similitud cultural y la cercanía geográfica.

Simplificación Logística: Ambas cámaras elevarán un pedido conjunto a sus respectivos gobiernos nacionales para agilizar el tránsito en el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, cuya infraestructura de dos carriles hoy colapsa y actúa como barrera no arancelaria.

Contexto Regional: ¿Por qué esta vez es diferente?

Históricamente, la relación Posadas-Encarnación ha sido de suma cero: cuando una costa prospera, la otra declina en base al tipo de cambio. Sin embargo, la actual estabilidad de la economía paraguaya ofrece un escenario inédito donde el consumidor encarnaceno posee un poder de compra superior al del posadeño en ciertos segmentos.

Misiones busca dejar de mirar exclusivamente hacia el centro del país (Buenos Aires o Córdoba) para entender que a “tres minutos” existe un mercado dinámico. Para el bolsillo del misionero, una mayor fluidez comercial implica la posibilidad de que las industrias locales mantengan niveles de empleo a través de la exportación minorista y mayorista, compensando la debilidad del mercado interno nacional.

Voces y Perspectivas del Encuentro

Federico Panozzo, presidente de la CCIP, subrayó que “tenemos que estar preparados para que, cuando lleguen los beneficios fiscales, ya sepamos qué nichos ocupar allá”. Por su parte, Conrado Kiener, de la cámara encarnacena, admitió la dependencia del circuito comercial paraguayo respecto a las crisis argentinas, reforzando la necesidad de que el ir y venir “sea a piacere” para estabilizar ambas costas.

Federico Fachinello, ministro de Industria, destacó que la agenda incluye rondas de negocios inminentes donde empresas paraguayas vendrán a buscar productos específicos, marcando el inicio de un intercambio profesionalizado y no meramente incidental.

La efectividad de esta mesa de trabajo dependerá de dos factores críticos: la respuesta de las autoridades de Migraciones y Aduanas de ambas naciones para desburocratizar el cruce, y la capacidad de las PyMEs posadeñas para adaptar sus costos de estructura —afectados por la alta presión tributaria argentina— a los precios competitivos del mercado paraguayo. A fin de mes se concretará una nueva reunión para esclarecer los rubros industriales con mayor viabilidad de corto plazo.

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Se realizó la apertura de la UGD Global Week 2026 con la presencia de referentes internacionales

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El lunes 4 de mayo se llevó a cabo el lanzamiento de la Semana de la Internacionalización y Cooperación Académica en la Universidad Gastón Dachary (UGD).

Esta iniciativa busca poner en valor y dar a conocer todas las oportunidades de articulación internacional que la UGD fue fortaleciendo a lo largo de los años, tanto para los/as estudiantes como para investigadores, graduados/as y docentes.

El acto de apertura, realizado alrededor de las 17:30 hs, contó con la presencia del Ing. Luis Lichowski, Rector de la UGD, quién resaltó la importancia de la vinculación académica como motor para el crecimiento de la propia institución y dio la bienvenida a los presentes, y a los invitados internacionales que compartían con la mesa. Junto a él estuvieron el Dr. Edemar Rotta, profesor de la Universidade Federal Da Fronteira Sul (UFFS), actual presidente internacional de la Red CIDIR; el Dr. Pedro Büttenbender, de la Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul (UNIJUÍ); y la Mgter. Geraldine San Martín, Decana Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Campus Itapúa (UCI), y el Miguel Ángel Servin (UCI).

Como primera actividad de la tarde, se realizó el panel “Cooperación académica internacional: desafíos y oportunidades para las universidades”. De este participaron el Dr. Ricardo Biazzi, del Instituto de Investigación en Regiones Transfronterizas (IRTI); el Dr. Jonathan Schuster, investigador del IRTI y del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas); y el Dr. Pedro Büttenbender de la Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul (UNIJUÍ). El Dr. Biazzi expuso acerca de las diferencias entre la internacionalización hegemónica versus la internacionalización solidaria, poniendo el foco en esta última. Por su parte, el Dr. Schuster disertó acerca de la internacionalización en la ciencia, afirmando que la misma cambia la manera de hacer ciencia, eleva la calidad y potencia las investigaciones. Finalmente, el Dr. Büttenbender, hizo foco en los vínculos de cooperación, tomando como ejemplo la cátedra doctoral internacional sobre geopolítica y problemáticas de América Latina en la que trabaja hace ya varios años.

Seguidamente, conectado a través de Zoom desde Horizontina (Brasil), el Prof. Marcelo Blume, de la Faculdade Horizontina (FAHOR), Coordinador General de la Red Internacional de Ambientes de Apoyo a la Innovación y al Emprendedurismo, presentó el “INNOVA CIDIR 2026: Jornada Internacional de Innovación y Emprendedurismo”, a realizarse los días 14 y 15 de octubre, en su cuarta edición en la UNIJUÍ. Esta iniciativa se engloba dentro de las actividades académicas organizadas por la Red de Cooperación Interuniversitaria para el Desarrollo e Integración Regional (Red CIDIR), entidad que se encuentra celebrando sus 20 años de existencia.

En este marco y luego de un breve receso, la Red presentó el libro “Red CIDIR: 20 años de integración y cooperación”, en el cual se realiza una retrospectiva de lo construido en estas dos décadas, así como un repaso histórico de sus orígenes y un análisis de los desafíos que aún quedan por delante.

Participaron de la presentación el actual presidente internacional de CIDIR, el Dr. Edemar Rotta; la vicepresidente nacional por Paraguay, Prof. Dra. Nelly Monges de Insfrán; y los expresidentes internacionales, el Dr. Pedro Büttenbender y el Ing. Luis E. Lichowski.

De esta manera, y con un ejemplo claro de la importancia del trabajo articulado a nivel internacional sostenido en el tiempo, concluyó la primera jornada de la UGD Global Week, anticipando que el martes se tendrá la presentación de las Aulas Espejos y Movilidades Virtuales, el miércoles será el día de los becarios Erasmus y otras opciones de movilidad presencial, el jueves la presentación del UGD Language Center y el espacio Mate & Chat, y el viernes finalizará con la presentación de las equivalencias académicas en Estados Unidos, la doble titulación de Abogacía con la Universidad de Vigo y el Doctorado en Derecho de la Universidad de Zaragoza.

Mgter. Geraldine San Martín (UCI), Dr. Edemar Rotta (UFFS), Ing. Luis Lichowski (UGD), Dr. Pedro Büttenbender (UNIJUÍ) y Miguel Ángel Servin (UCI).
Dr. Pedro Büttenbender (UNIJUÍ), Dr. Ricardo Biazzi (IRTI/UG) y Dr. Jonathan Schuster (IRTI – CONICET)

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El Dachary activa su agenda global y la Red CIDIR suma su universidad número 27 en un movimiento de integración académica regional

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La Universidad Gastón Dachary (UGD) puso en marcha este 4 de mayo su UGD Global Week 2026, una semana orientada a profundizar su política de internacionalización académica, en paralelo con un movimiento institucional de mayor escala: la consolidación de la Red de Cooperación Interuniversitaria para el Desarrollo e Integración Regional (CIDIR), que alcanza su universidad número 27 y formaliza su trayectoria con la presentación de un libro balance por sus 20 años de actividad.

El doble anuncio —agenda internacional propia y fortalecimiento de una red trinacional— configura un mismo vector estratégico: posicionar a la UGD y a su ecosistema académico como actores activos en la gobernanza del conocimiento en la región de frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.

Internacionalización como política institucional

La UGD Global Week 2026, que se extiende hasta el 8 de mayo en modalidad híbrida, se inscribe en una política explícita de internacionalización universitaria. La institución articula su estrategia a través de redes académicas, programas de movilidad, cooperación científica y herramientas como aulas espejo, movilidades virtuales y dobles titulaciones.

El evento funciona como plataforma de visibilización y, a la vez, como dispositivo de alineamiento interno: estudiantes, docentes e investigadores acceden a experiencias concretas de intercambio y a información sobre oportunidades vigentes. La apertura formal estuvo encabezada por el rector Luis Lichowski, junto a áreas clave como la Secretaría de Extensión Universitaria y la Oficina de Relaciones Internacionales.

El primer panel, centrado en los desafíos de la cooperación académica internacional, anticipa el eje conceptual de la semana: la internacionalización no como complemento, sino como condición estructural del desarrollo universitario contemporáneo.

Red CIDIR: escala regional y acumulación institucional

En paralelo, la agenda incorpora un hito institucional de mayor densidad: la Red CIDIR formaliza su expansión con la incorporación de su universidad número 27 y presenta una publicación que sistematiza dos décadas de trabajo.

El libro —resultado de cooperación entre múltiples actores académicos— funciona como registro y, al mismo tiempo, como herramienta política: documenta una trayectoria basada en integración regional, investigación conjunta, formación de posgrado y desarrollo territorial.

Según se detalla en la obra, la Red CIDIR nació en 2006 como un espacio de articulación entre universidades de la región trinacional, con el objetivo de promover el desarrollo sostenible mediante cooperación académica. A lo largo de estos 20 años, desplegó programas de movilidad, proyectos de investigación, publicaciones científicas y espacios de innovación, consolidando una red que trasciende lo académico para incidir en dinámicas territoriales.

De la cooperación a la gobernanza del conocimiento

El movimiento conjunto —evento institucional más expansión de red— no introduce una medida puntual, pero sí redefine escala y profundidad de la estrategia universitaria.

Por un lado, la UGD refuerza su perfil como nodo de internacionalización en el NEA, sistematizando herramientas que ya venía desarrollando. Por otro, la Red CIDIR consolida masa crítica institucional, ampliando su capacidad de coordinación y generación de proyectos.

La incorporación de una nueva universidad eleva la densidad de la red, mientras que la publicación del libro establece un marco de legitimidad y memoria institucional. En términos operativos, esto implica mayor capacidad para articular programas de posgrado, investigación aplicada y cooperación internacional.

Universidades como actores territoriales

El proceso expone una dinámica más amplia: el corrimiento de las universidades desde un rol formativo hacia una función de articulación territorial y regional.

La Red CIDIR aparece como un dispositivo de poder blando en la región de frontera. Su capacidad de integrar instituciones de tres países la posiciona como un actor relevante en la construcción de agendas compartidas, especialmente en un territorio históricamente periférico respecto de los centros nacionales.

En ese esquema, la UGD refuerza su centralidad relativa dentro del NEA, no por volumen sino por capacidad de conexión internacional.

Aunque el anuncio no incluye cifras económicas directas, la lógica subyacente apunta a efectos indirectos sobre el desarrollo regional. La internacionalización académica y la cooperación científica suelen traducirse en transferencia de conocimiento, formación de capital humano y generación de proyectos con impacto en sectores productivos.

En el caso de la región misionera y la triple frontera, donde la integración económica es estructural pero fragmentada, este tipo de redes puede operar como catalizador de iniciativas vinculadas a innovación, emprendimiento y gobernanza territorial.

Integración desde la periferia

El eje territorial es explícito. La Red CIDIR se construyó sobre una región con características comunes: historia compartida, dinámica transfronteriza y condición periférica respecto de los centros de poder nacionales.

En ese contexto, la internacionalización no es solo apertura al mundo, sino también una forma de integración regional desde abajo, impulsada por instituciones académicas.

Para Misiones y el NEA, esto implica una oportunidad de inserción en circuitos globales sin depender exclusivamente de agendas nacionales.

El despliegue de la UGD Global Week y la expansión de la Red CIDIR dejan planteadas varias variables a observar: la capacidad de sostener programas de cooperación en el tiempo, la traducción de estos vínculos en proyectos concretos de desarrollo y el grado de institucionalización que logre la red en un contexto regional cambiante.

El desafío no es menor: transformar la acumulación académica en incidencia real sobre el territorio. La arquitectura ya está en marcha.

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“No queremos ser un corredor, queremos ser parte del desarrollo regional”

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Con una mirada al desarrollo regional por fuera de las capitales del Mercosur, Luis Augusto “Guto” Silva, secretario de Ciudades del estado brasileño de Paraná dio una charla en Posadas. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, argumentó.

En una entrevista con Economis, el especialista brindó su enfoque sobre planificación territorial y advirtió sobre uno de los principales obstáculos para el desarrollo regional: la falta de continuidad política y la carencia de arraigos entre lo que se planifica y las realidades sociales del lugar y su entorno. En otras palabras, no se puede pensar a Posadas sin su vínculo con Encarnación y las principales ciudades del sur de Brasil.

Silva vino a Misiones como invitado de la Universidad de la Integración Sudamericana (UNISUD), donde presentó una charla centrada en el “planeamiento de territorio en red”, un modelo que busca romper con la falta de coherencia política que afecta a las democracias latinoamericanas y que, según su visión, condena a muchas ciudades al estancamiento. “Pensar en la próxima elección hace que no haya un plan a largo plazo”, afirmó, al describir una dinámica que, según indicó, interrumpe proyectos y diluye estrategias.

Aclaró que con los actuales cambios en la tecnología y ciencia los planes a largo plazo no deben ser rígidos, sino que deben ser revisados y actualizados en el corto plazo, pero con metas a largo plazo.

El fracaso del planeamiento “vertical”

Para Silva, el principal obstáculo del desarrollo regional es el péndulo político: la tendencia a refundar las gestiones cada cuatro o seis años, descartando proyectos valiosos por falta de visión estratégica. “Muchos proyectos buenos se quedan en el camino por falta de una gestión focal”, advirtió el secretario, señalando que el planeamiento tradicional, diseñado por tecnócratas en oficinas centrales como Curitiba o Posadas, suele fracasar por su desconexión con la realidad territorial.

El modelo propuesto por el funcionario brasileño sustituye la jerarquía de “arriba hacia abajo” por un territorio en red. Esta metodología implica que la planificación no puede ser solo potestad del intendente o el concejal, sino que debe integrar a los actores locales. “Es muy fácil planificar sin gente; lo difícil es planificar con personas, con sus angustias y miedos”, analizó Silva. Explicó que los procesos técnicos muchas veces omiten conflictos, demandas y limitaciones concretas de las comunidades.

En ese sentido, describió la experiencia del estado de Paraná, donde se trabajó con los 399 municipios para construir una planificación más descentralizada. El objetivo fue evitar esquemas “de arriba hacia abajo” que, según advirtió, “están bonitos en el papel, pero no caminan”.

Uno de los enfoques centrales en su mirada sobre la planificación se centra en no solo hacer grandes planes, sino pensar objetivos en el corto plazo. Estos logros permiten validar la confianza de los actores del plan y permiten avanzar escalonadamente hacia un desarrollo integral.

Maringá: el espejo donde mirar el largo plazo

Como evidencia de éxito, Silva citó el caso de Maringá, ciudad brasileña de escala similar a Posadas (aproximadamente 450.000 habitantes), que ha sido elegida como la mejor ciudad para vivir en Brasil durante cuatro años consecutivos. La clave, según el funcionario, radica en un Consejo de Desarrollo que funciona de forma independiente al signo político del alcalde de turno.

No importa quién es el intendente. Todos los años se firma el plan y se camina junto a él. Hay una agenda permanente hace 25 años donde los problemas se ponen sobre la mesa y se resuelven entre lo público y lo privado“, explicó.

La propuesta de Silva interpela directamente la coyuntura argentina, donde el debate actual oscila hacia una preeminencia del sector privado en la obra pública y la planificación. Ante esto, el secretario fue tajante: “El privado no puede planificar solo“.

En contraste, propone la “institucionalidad”, esto es la creación de “pequeños pactos” y relaciones de confianza es lo que permite que una red territorial gane fuerza y sobreviva a las crisis. Para él los consejos de desarrollo deben conformarse con representantes del sector público, el sector privado, la academia y la comunidad. Allí cada sector debe presentar sus problemáticas y en un debate abierto deben encontrarse las soluciones posibles y desarrollar los proyectos para lograrlos.

Silva argumenta que el sector privado, por su naturaleza, no prioriza los intereses colectivos ni el desarrollo humano por sobre la rentabilidad. El sector público debe actuar como el “director técnico” de un equipo (haciendo una analogía con el fútbol infantil) para evitar que todos los actores corran tras la pelota de forma desordenada.

En su visión, la planificación debe surgir de un equilibrio entre actores, donde cada sector asuma su rol dentro de un esquema coordinado. La construcción de consensos aparece como condición para sostener políticas en el tiempo.

“Hay que salir de la política solo como político. Si se queda concentrado en el concejal o el intendente, no va a ningún lugar”, planteó.

Bajo este enfoque, la planificación no se limita a la ciudad como unidad aislada, sino que incorpora su vínculo con el entorno rural, la producción, la industria y el sistema educativo. La clave, según explicó, es identificar problemas concretos y construir agendas compartidas: “Problema bueno es problema en la mesa”, sintetizó.

Este enfoque también apunta a reducir la volatilidad política. El ejemplo que citó fue el de ciudades brasileñas con planes de largo plazo que trascienden gestiones, donde los distintos gobiernos continúan una misma hoja de ruta.

Talento, inversión y desarrollo local

Uno de los ejes más sensibles que planteó Silva fue la pérdida de capital humano. Según indicó, la migración de jóvenes formados hacia grandes centros urbanos o el exterior debilita el desarrollo regional. Silva advirtió que si el territorio no“vibra” -es decir, si no ofrece condiciones culturales, educativas y de vida atractivas-, la inversión pública en educación termina siendo un subsidio para países centrales. “Cada vez que un joven formado en Posadas se va a trabajar a Estados Unidos, es una derrota nacional”, sentenció.

No queremos perder más talento. Cuando eso ocurre es una derrota”, advirtió. En ese marco, vinculó la planificación territorial con la capacidad de generar condiciones para retener y atraer recursos humanos calificados. Recordó que la formación de recursos humanos significa una gran inversión desde el Estado.

Además, subrayó que el desarrollo económico no puede depender exclusivamente de una “vocación natural” del territorio, como la agroindustria, sino que debe abrirse a nuevas actividades mediante innovación y articulación entre sectores.

Integración entre Misiones, sur de Brasil y Paraguay

Silva puso énfasis en el potencial de integración regional entre el norte argentino, el sur de Brasil y Paraguay. Señaló que, pese a la distancia con los centros políticos nacionales, existe una cercanía cultural y económica que podría ser aprovechada.

“Hay mucha vida afuera de ese sistema centralizado”, afirmó, en referencia a las grandes capitales del Mercosur. En esa línea, cuestionó la lógica de “corredores” logísticos que solo conectan puntos, sin generar desarrollo local: “No queremos ser un corredor, queremos ser parte del desarrollo”, afirmó, instando a fortalecer los puntos de convergencia en las áreas agroindustrial y forestal que son comunes al Estado de Paraná y a Misiones.

El desafío, según lo expuesto, no pasa solo por diseñar planes, sino por construir acuerdos sostenibles que integren intereses diversos y generen resultados concretos. La evolución de estos modelos dependerá de la capacidad de los territorios para articular actores y sostener agendas más allá de los cambios de gobierno.

La implementación de estos consejos de desarrollo en el NEA dependerá de la capacidad de los actores locales (universidades, cámaras empresariales y gobiernos) para ceder cuotas de protagonismo en pos de una agenda común. La variable clave a observar será la voluntad política de institucionalizar estos espacios para que no queden reducidos a foros de debate sin ejecución real.

La pregunta que queda flotando es si el modelo de Maringá es exportable a una Argentina que hoy debate el repliegue del Estado en la planificación territorial.

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