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La IA está rehaciendo el discurso electoral, eso no es necesariamente algo malo

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Por David Inserra / Cato Today – Desde hace un tiempo, expertos y responsables políticos están cada vez más preocupados por la amenaza que la IA generativa podría suponer para las elecciones. Los críticos han advertido que los deepfakes podrían volverse lo suficientemente generalizados, efectivos y maliciosos como para inclinar las elecciones. La democracia misma podría estar amenazada.

Pero algo extraño sigue ocurriendo: los mayores temores sobre la IA y las elecciones no se han materializado. De hecho, está ocurriendo algo diferente. En lugar de un desastre, la IA está desempeñando un papel cada vez más común e importante en las elecciones modernas.

El crecimiento de los anuncios políticos con IA

Un ejemplo reciente y destacado es la actual elección para alcalde de Los Ángeles. El candidato Spencer Pratt y sus seguidores se han hecho virales con una variedad de anuncios creados por IA. En vídeos fantásticos, Pratt aparece como una figura al estilo Batman que lidera a la gente de Los Ángeles para rebelarse contra sus oponentes políticos, que aparecen como el Joker, la realeza desconectada de la realidad y pseudo matones policías. Otro muestra a Pratt como un Jedi que inspira a los ciudadanos de Los Ángeles a derrotar a sus oponentes políticos, que se muestran como fuerzas del “lado oscuro”, incluyendo a Darth Vader y soldados de asalto. Otros anuncios parecen más realistas, satirizando las propias palabras o anuncios de sus oponentes.

Demócratas como el gobernador de California Gavin Newsom, los exgobernadores de Nueva York Andrew Cuomo y Eric Adams, y muchos otros, han utilizado herramientas de IA generativa para sus propios anuncios y memes en línea. Por ejemplo, uno de los anuncios generados por IA más populares de Newsom se burla de su posible oponente para las elecciones de 2028, JD Vance, y de un sofá.

Anuncio del sofá de Newsom

Republicanos, incluido el presidente Trump, el Comité Nacional Republicano del Senado y varios otros de derechas están utilizando la IA generativa de formas similares, como la afirmación del presidente Trump de apoyar a los “Swifties”.

Trump y los Swifties

La IA generativa se utiliza tanto en campañas como en comentarios políticos para parodiar o satirizar a los oponentes políticos, mostrando al otro lado como una persona con principios, atractiva, atenta y competente. Esto no es realmente nada nuevo: muchos anuncios políticos han hecho cosas similares con la fotografía tradicional y las herramientas mediáticas. Aunque la IA generativa puede crear sátiras o parodias con un aspecto más realista que no requiera un reparto de actores, un estudio y equipo, un equipo de montadores de vídeo ni todo el dinero que se necesitaría para hacer una producción de alta calidad, no cambia el discurso fundamental en cuestión. De hecho, esta facilidad de uso y costes más bajos pueden facilitar que los candidatos sean creativos o se comuniquen con los electores.

La IA también se está utilizando para otros fines en el proceso electoral más allá de la sátira y la parodia. Esto incluye una variedad de aplicaciones que pueden ayudar a informar a los votantes, desde chatbots de candidatos para responder a las preguntas de los votantes hasta la traducción de anuncios políticos a otros idiomas y la traducción en tiempo real de discursos y reuniones.

No son solo las campañas, sino sus seguidores y los estadounidenses medios quienes pueden usar herramientas de IA para promocionar a su candidato preferido o criticar a sus oponentes. De hecho, muchos de los vídeos más virales de Pratt han sido realizados por simpatizantes, no por la campaña en sí. Al ampliar la capacidad de más estadounidenses para crear más fácilmente contenido electoral y político, el campo del comentario y la publicidad política se ha democratizado enormemente.

Preocupaciones y críticas a los anuncios con IA

Para que quede claro, los anuncios generados por IA pueden ser falsos y poco fiables, y puede ser más difícil identificarlos como tales. Los actores malintencionados podrían usar deepfakes políticos para intentar socavar las elecciones y sembrar el caos.

¿Pero la realidad está a la altura del pánico? Hasta ahora, las aplicaciones claramente maliciosas de la IA han sido raras, de menor impacto y fácilmente identificables. El caso más destacado fue una llamada automática falsa de Biden en las primarias de New Hampshire antes de las elecciones de 2024 que instaba a la gente a “guardar sus votos” para noviembre. El deepfake fue rápidamente identificado, condenado y corregido en la prensa, aunque la persona que realizó la llamada automática afirma que actuaba para advertir sobre los deepfakes. Aunque fue declarado no culpable de cargos penales porque Biden no fue candidato declarado en las primarias, aún se enfrenta a responsabilidad civil y a una multa de la Comisión Federal de Comunicaciones.

Gran parte de la reacción política se ha dirigido a contenido satírico o crítico en lugar de planes directos de supresión del voto. Y de nuevo, esto no es un asunto partidista.

Republicanos, incluida la representante Elise Stefankik (R-NY), han sido muy críticos con los vídeos de IA que se burlan de su interés en presentarse a gobernadora de Nueva York, calificando dichos vídeos de “vergonzosos”, “ofensivos” y un “desprecio para los votantes”.

Los demócratas también tienen sus frustraciones por ser blanco de vídeos de IA. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ha calificado los recientes vídeos de IA que apoyan a Pratt de “150 por ciento ficción” y “una tendencia violenta” que podría “provocar a personas inestables y … poner en peligro la seguridad de las personas.”

Una parodia de Kamala Harris, que se autodenominaba la “contratación definitiva de la diversidad” y “una marioneta del estado profundo” y afirmaba ocultar “su total incompetencia”, llevó al gobernador de California, Newsom, a responder aprobando la AB 2839. La ley regulaba el “discurso materialmente engañoso”, incluido el contenido generado por IA, que podía dañar la reputación de un candidato o minar la confianza en las elecciones. Un juez federal declaró inconstitucional la ley, escribiendo que “ataca el corazón de la Primera Enmienda” al intentar “esterilizar preventivamente el contenido político.”

La senadora Amy Klobuchar (D-MN) escribió un artículo de opinión en el New York Times pidiendo una acción “urgente” en respuesta a un deepfake satírico que la mostraba diciendo que “los republicanos tienen chicas con tetas perfectas en sus anuncios” y que los demócratas eran el “partido de la gente fea”. Klobuchar temía que la gente se dejara engañar por el contenido satírico generado por IA y que, aunque la gente supiera que es falso, aún así pudiera quedarse con una opinión negativa sobre la persona representada.

Un entorno mediático con más información falsa y engañosa no es algo bueno para nuestra sociedad, pero no es trabajo del gobierno solucionarlo. De hecho, una solución política puede crear aún más problemas de los que resuelve.

Es comprensible que a nadie le guste ser criticado, especialmente cuando las herramientas de IA pueden hacer un trabajo efectivo haciendo que alguien quede bastante ridículo. Y ciertamente es cierto que el contenido de IA podría confundir o engañar a quienes no saben que un vídeo es falso. Pero abrazar leyes para limitar el discurso impulsado por IA silencia tanto la sátira y la crítica legítimas como el discurso intencionadamente engañoso.

Por ejemplo, un grupo bipartidista de senadores, entre los que se encuentran las senadoras Klobuchar, Marsha Blackburn (R-TN), Chris Coons (D-DE) y Thom Tillis (R-NC), busca impulsar la Ley NO FAKES en el Congreso. Como resumí mis preocupaciones antes, NO FARSOS

prohíbe directamente múltiples categorías de discurso actualmente legal, incluyendo contenido generado por IA; legal y financieramente anima a las empresas a eliminar aún más discurso legal; introduce un amplio régimen de notificación y retirada que favorece a los trolls y a los excesivamente litigiosos; crea requisitos para filtrar ampliamente el discurso independientemente de la intención o el contexto; restringe el desarrollo de productos de IA; y obliga a las empresas a identificar usuarios anónimos que incumplan estos nuevos requisitos.

Una ley así sería una mala noticia para todo tipo de discursos en línea, incluidos los comentarios políticos, el humor, la sátira y la parodia.

Expresión, Progreso y Democracia

En lugar de atacar y censurar la IA generativa, debemos recordar por qué protegemos el discurso en primer lugar.

Un tema común a lo largo de la historia de la sátira y la parodia es que tales técnicas ofrecen un espejo a la sociedad y ponen en evidencia el error y el abuso. A menudo se utilizan para intentar responsabilizar a quienes ostentan el poder y impulsar la reforma. A través del humor y el absurdo, la sátira y la parodia pueden ilustrar críticas y argumentos complejos de formas más accesibles que el periodismo o el debate normal. En resumen, tales herramientas literarias pueden ser poderosas e importantes de comentario social y político.

Por tanto, no debería sorprender que herramientas tan poderosas no sean nada nuevo, ni tampoco la frustración que las ha acompañado. Aquí tienes solo algunos ejemplos que abarcan desde la antigüedad hasta la actualidad:

  • El poema épico griego La batalla de ranas y ratones parodiaba la Ilíada de Homero.
  • Las sátiras de Juvenal fueron ataques agresivos contra la corrupción en el Imperio Romano.
  • Los Cuentos de Canterbury de Chaucer satirizaban a la Iglesia católica y a la nobleza por su corrupción e hipocresía.
  • Charles Dickens empleó la sátira para criticar las estructuras sociales victorianas y la codicia en sus obras.
  • Mark Twain utilizó la sátira para atacar el racismo en Las aventuras de Huckleberry Finn.
  • La Granja de los animales de George Orwell satirizó la Revolución Comunista Rusa y el estalinismo.
  • Ejemplos modernos de sátira y parodia van desde películas como ¡Avión! y La muerte de Stalin hasta programas de comedia como The Colbert Report y Saturday Night Live y sitios web satíricos como The Onion y The Babylon Bee.

Por supuesto, no toda sátira, parodia y discurso crítico es amable, perspicaz o correcto. Tales discursos pueden ser considerados por algunos ofensivos, engañosos y crueles, y aun así pueden ser importantes para el discurso cívico. La realidad es que el discurso tiene el poder de derribar y construir; El habla impulsada por IA no es diferente. Las herramientas de IA facilitan que cualquiera se exprese de formas aún más fantásticas, absurdas, directas o engañosas. Pero la respuesta no debería ser crear un riesgo aún mayor haciendo que el gobierno sea el árbitro o el que se permite o no el tipo de discurso.

Empoderando a las personas y soluciones innovadoras

La promesa de una sociedad liberal es que confiamos en que los individuos examinen todo tipo de discursos e ideas para determinar por sí mismos qué es lo que vale la pena. Como concluyó el juez al anular la AB 2839 de California, “Cuando se trata de expresión política, el antídoto no es sofocar prematuramente la creación de contenido ni señalar a oradores específicos, sino fomentar el discurso contrario, la verificación rigurosa de hechos y el flujo desenfrenado del discurso democrático.”

Una mejor respuesta, entonces, a los temores en torno a la IA generativa es reconocer que no todas las personas son crédulas. En cambio, las investigaciones muestran que las personas responden a la desinformación de formas muy complexas, incluyendo humor, críticas, verificación de hechos, compartir con otros o apoyo. También tendemos a aceptar cosas que encajan con nuestras visiones del mundo preexistentes o las identidades de grupo sin mucho pensamiento crítico ni creencias profundas porque ese contenido es “demasiado bueno para comprobarlo”. Desarrollar un sentido de humildad intelectual ayudaría mucho a tratar a los demás con respeto, reconociendo al mismo tiempo que nosotros mismos tenemos defectos y creemos en medias verdades o falsedades.

Esto significa que la educación y preparar a las personas para que sean consumidores más conscientes de los medios es una mejor solución política. Las empresas privadas, la sociedad civil y el gobierno pueden apoyar una mejor alfabetización mediática para empoderar a las personas a detectar contenidos dudosos y ser algo cautelosas sin volverse cínicas o escépticas con todo.

El mercado puede desarrollar herramientas más efectivas para ayudar a apoyar a los ciudadanos en sus esfuerzos por debatir, verificar hechos y enfrentarse a lo que es verdad. Por ejemplo, herramientas más recientes, como las notas comunitarias en redes sociales, intentan animar a los usuarios a participar en la verificación de hechos y desarrollar un consenso que atraviese nuestras tribus políticas. Y así como siguen surgiendo nuevos productos de IA, también lo hacen las herramientas que marcan e identifican el contenido generado por IA.

Conclusión

Como ilustra la carrera para alcalde de Los Ángeles, todas las formas de expresión pueden ser importantes para el debate democrático. Aunque la IA está cambiando la forma en que nos comunicamos, las preocupaciones sobre cómo se utilizará esta nueva forma de expresión para engañar o dañar son similares a las del pasado. Los instintos de empoderar al gobierno tampoco son nuevos y resultarán en silenciar la sátira, prohibir la parodia y reprimir las críticas. Y las consecuencias de regular el discurso en nombre de la verdad nunca son tan simples como parecen.

No hace falta que te guste la IA para reconocer que la libertad de expresión importa más cuando protege la expresión que no nos gusta. Así que confiemos en el pueblo estadounidense, no en el gobierno, para que decida por sí mismo cómo debe usarse la IA en la publicidad política y los comentarios.

David Inserra, es investigador en libertad de expresión y tecnología en el Cato Institute

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Magnifica Humanitas: un canto a la libertad en tiempos de algoritmos

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La historia suele repetirse, pero cada vez con nuevos protagonistas y escenarios. En 1891, León XIII publicó Rerum novarum, la encíclica que defendió al trabajador frente a la explotación industrial. Hoy, en 2026, León XIV publica Magnifica Humanitas, y el eco es el mismo: la Iglesia se planta frente a un poder que amenaza la dignidad humana. Entonces fue la máquina de vapor y la fábrica; ahora es el algoritmo y la inteligencia artificial.  

La encíclica no es un tratado técnico ni un manual de programación ética. Es un manifiesto espiritual y político que reclama recuperar lo que parece perdido: la libertad, el libre albedrío, la capacidad de decidir sin que un sistema nos condicione. 

En tiempos donde la  dirigencia política se muestra incapaz de representar y menos aún de resolver los problemas de la gente, la voz del Papa se convierte en un faro inesperado. 

La dignidad frente al poder digital 

León XIV advierte que la inteligencia artificial no es neutra. Refleja a quienes la diseñan, financian y regulan. Y si esos actores buscan poder y beneficio, la tecnología se convierte  en instrumento de dominación.  

La encíclica recuerda que la persona no es un recurso explotable. Su valor es inviolable. 

Aquí resuena el Concilio Vaticano II: Gaudium et Spes, n. 26: “La dignidad de la persona humana exige que se busque el bien común”. 

En un mundo donde los datos valen más  que las vidas, esta afirmación es revolucionaria. 

La crítica al transhumanismo y al  posthumanismo es directa: el límite humano no es un defecto, es constitutivo. Pretender superarlo con máquinas es negar la esencia misma de la humanidad. En tiempos de dirigencias que prometen progreso sin ética, el Papa recuerda que la verdadera modernidad es reconocer la dignidad de cada persona. 

Justicia social en la era digital 

La encíclica denuncia la concentración de poder en monopolios tecnológicos y la  “colonización de datos”. No es una metáfora: es la nueva forma de esclavitud. Millones de  personas trabajan en condiciones precarias para extraer minerales raros, mientras otros  millones entregan su información personal sin saberlo. 

Juan Pablo II lo había anticipado en  Laborem exercens, n. 6: “El trabajo es un bien del hombre… y no un mero instrumento de producción”. 

León XIV actualiza esa enseñanza: el trabajo no puede ser reemplazado por  algoritmos ni reducido a estadísticas. El PIB no puede ser el único parámetro de desarrollo. 

En sociedades donde la dirigencia política no ofrece soluciones, esta visión es un  recordatorio de que la justicia social no puede esperar. La encíclica propone renovar sindicatos, fortalecer comunidades y colocar al trabajador en el centro. No es nostalgia: es la única manera de evitar que la cuarta revolución industrial degrade al ser humano. 

Paz y desarme de la inteligencia artificial 

Uno de los puntos más audaces de Magnifica Humanitas es la propuesta de superar la teoría de la “guerra justa”. Francisco ya lo había insinuado en Fratelli tutti: “Hoy es muy difícil sostener los criterios racionales elaborados en otros siglos para hablar de una posible  ‘guerra justa’”. León XIV va más allá: pide desarmar la inteligencia artificial.  

La razón es clara: ningún algoritmo puede hacer moralmente aceptable la guerra. Al  contrario, su uso en armas baja el umbral moral del conflicto y deshumaniza la violencia.  En un mundo donde los líderes parecen incapaces de frenar guerras, la encíclica devuelve  la mística de la paz como horizonte posible.  

La propuesta no es ingenua. Es radical. Desarmar la IA significa sustraerla de la lógica  militar y competitiva, impedir que domine al ser humano. En tiempos de dirigencias que se resignan a la violencia, el Papa recuerda que la paz no es una utopía: es una decisión. 

Comunicación y verdad. 

La encíclica advierte sobre la manipulación algorítmica y la desinformación. Reclama una “ecología de la comunicación”. Benedicto XVI lo había dicho en Caritas in veritate: “La  sociedad de la información… debe estar orientada al bien común”.  

Hoy, esa orientación parece perdida. Las redes sociales premian la mentira, los algoritmos  refuerzan prejuicios, y la verdad se diluye en un océano de datos. León XIV propone recuperar la comunicación como servicio a la verdad. No es un detalle técnico: es la base  de la democracia.  

En tiempos donde la dirigencia política manipula más que informa, esta propuesta es un recordatorio de que la libertad depende de la verdad. Sin ella, el libre albedrío se convierte  en ilusión. 

La mística de la libertad 

Más allá de los diagnósticos, la encíclica ofrece un horizonte espiritual. La libertad no es un lujo: es un derecho inviolable. Recuperarla es recuperar la vida misma. Aquí aparece la dimensión mística: la encíclica no sólo denuncia, también invita a creer. Creer que es posible una civilización del amor. Creer que la dignidad puede vencer al poder. Creer que la justicia puede imponerse al cálculo.  

En tiempos donde la dirigencia política parece más preocupada por conservar privilegios  que por resolver necesidades, esta invitación es un acto de esperanza. La verdadera revolución es la de la conciencia: elegir la dignidad y la justicia por encima de algoritmos  y cálculos de poder. 

Magnifica Humanitas no es solo un documento religioso. Es un manifiesto  político y espiritual que reclama recuperar la libertad y el libre albedrío frente a poderes  que no representan a la gente. En tiempos de dirigencias ausentes, el Papa recuerda que la verdadera representación no está en los discursos vacíos, sino en la defensa concreta de la dignidad humana. La encíclica nos invita a creer que todavía es posible una civilización  del amor. Y en esa esperanza, quizás esté la semilla de una nueva política que devuelva a  los pueblos lo que hoy les falta: representación digna y soluciones reales.  

Porque vale la pena recuperar la vida, hay que cantar para que amanezca.

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León XIV publica su primera encíclica: ‘Magnifica humanitas’, una guía ética y moral ante el desafío de la IA

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El papa León XIV publicó hoy, lunes 25 de mayo, su primera carta encíclica, titulada ‘Magnifica Humanitas‘, un documento centrado en “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

En el texto, el Papa advierte sobre los riesgos de un desarrollo tecnológico sin control ético y propone aplicar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia para que la IA sirva al bien común y no se convierta en un instrumento de poder en manos de unos pocos. 

“En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de ser oscurecida por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, preservando con amor esa magnífica humanidad que nos fue dada y mostrada en su plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás reemplazar en todo su esplendor”, escribe León XIV en su primera encíclica, de 231 páginas, divididas en cinco capítulos.

La dimensión antropológica es una constante a lo largo de la encíclica, que es, en efecto, un documento social, pero donde la sociedad no es otra cosa que el hogar en el que la humanidad puede ser ella misma y florecer. Desde el individuo, pasando por la familia, piedra angular de la sociedad, hasta las sociedades y estructuras que posibilitan la vida social, como la economía y la política.

La encíclica plantea que la humanidad se encuentra ante una “elección decisiva”, representada por dos imágenes bíblicas: construir una nueva “torre de Babel”, basada en el orgullo y la eficiencia que deshumaniza, o “reconstruir Jerusalén”, una sociedad fraterna edificada sobre la responsabilidad compartida y el diálogo. 

El Papa alerta de que la primera elección no es entre un “sí” o un “no” a la tecnología, sino sobre el modelo de sociedad que se desea construir.

Un poder en manos de unos pocos
El punto de referencia de la encíclica, firmada en el 135 aniversario de Rerum novarum, es León XIII, quien dio un “nuevo impulso” a la doctrina social de la Iglesia, llamada hoy a afrontar el hecho de que “la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica están transformando el mundo”.

“Cada generación hereda la tarea de dar forma a su propio tiempo, pero cada época se enfrenta al riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto”, escribe el Papa, según quién para afrontar el desafío de la revolución digital, se necesitan “instrumentos normativos adecuados”, pero, sobre todo: “Debemos preguntarnos con realismo quién ostenta este poder hoy en día y con qué fines lo utilizan”.

En el pasado, de hecho, “eran principalmente los Estados los que guiaban y dirigían la innovación”. “Hoy, sin embargo, los principales impulsores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, con recursos y capacidad de intervención superiores a los de muchos gobiernos . El poder tecnológico adquiere así una nueva faceta, predominantemente “privada”, y por ello resulta aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común”. No, pues, a los “usos evidentemente antihumanos” de la IA: debemos preguntarnos “qué idea de persona y sociedad” subyace a las máquinas.

León XIV critica el “paradigma tecnocrático” donde la lógica de la eficiencia y el lucro gobierna las decisiones, reduciendo a las personas a “engranajes de un sistema”. La encíclica sostiene que la tecnología no es neutral, pues “toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza”, y puede generar nuevas dependencias, exclusiones y desigualdades.

Las nuevas formas de esclavitud
Magnifica Humanitas dedica un apartado a denunciar las “nuevas formas de esclavitud” vinculadas a la economía digital. El texto señala el “trabajo silencioso de millones de seres humanos” en tareas como el etiquetado de datos o la moderación de contenidos, a menudo a cambio de “remuneraciones mínimas”. También se refiere a la extracción de tierras raras necesarias para los dispositivos, donde “adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas”.

“La complicidad y la ceguera del pasado debe convertirse en un llamamiento a la vigilancia en el presente para denunciar con firmeza”

En este contexto, León XIV pide perdón en nombre de la Iglesia por el “retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud” en el pasado. Afirma que el recuerdo de la “complicidad y la ceguera del pasado” debe convertirse en un “llamamiento a la vigilancia” en el presente para denunciar con firmeza la trata de personas en sus múltiples manifestaciones actuales.

La guerra y el riesgo de la IA
La encíclica aborda con especial preocupación el uso de la inteligencia artificial en el ámbito bélico. El documento advierte que la automatización de las decisiones puede hacer la guerra “más ‘viable’ y menos sujeta al control humano”, bajando el umbral del recurso a la violencia y presentando el conflicto como una opción rápida e impersonal. 

“No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, afirma el pontífice.

El texto subraya que el juicio moral no puede reducirse a un cálculo y que, por tanto, “no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales”. Por ello, León XIV hace un llamamiento a “desarmar” la IA, sustrayéndola de la lógica de la competencia armamentística, y a establecer reglas internacionales que frenen esta carrera tecnológica y aseguren la protección de los civiles.

Finalmente, el documento propone un camino basado en la responsabilidad compartida de todos los actores sociales, desde los desarrolladores hasta los políticos y los ciudadanos. La encíclica concluye con un llamamiento a “no temer ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo” para construir una “civilización del amor” donde la tecnología esté al servicio de la dignidad humana, la justicia y la paz.

La necesidad de un código ético
El Papa advierte en su encíclica que, aunque la IA puede imitar o simular al hombre, “no posee conciencia moral, empatía, capacidad afectiva”, por lo que pide abordar la IA con sobriedad y vigilancia, “apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados”.

Por ello, cree León XIV que es necesario un código ético, sometido a criterios de justicia social compartida, eso sí, advierte que “no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos”. 

Además, señala que no hay que olvidar el impacto medioambiental de las nuevas tecnologías, que requieren grandes cantidades de energía y agua, afectando a las emisiones de dióxido de carbono, dañando la Creación.

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Inteligencia artificial en estudios clínicos: reduce hasta el 50% los tiempos

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La incorporación de inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de tratamientos y vacunas está redefiniendo los tiempos de la investigación clínica a nivel global y también en Argentina. Hoy, procesos que históricamente podían extenderse más de siete años logran completarse en aproximadamente cinco, lo que representa una reducción cercana al 33% en los plazos totales y abre una oportunidad clave: que los pacientes accedan antes a nuevas terapias.

En el marco del Día Mundial de la Investigación Clínica, que se conmemora cada 20 de mayo, bajo el lema global ‘Investigación clínica en ascenso’ especialistas destacan que la IA ya está presente en todas las etapas del proceso, desde el diseño de los estudios hasta el análisis de resultados y los procesos regulatorios.

Tal como refirieron desde Sanofi, la implementación de estas herramientas les permitió reducir a la mitad el tiempo de diseño de los estudios (de 12 a 6 meses), acortar significativamente el reclutamiento de pacientes (de 18 a 10 meses) y optimizar el análisis de datos (de 12 a 8 meses), identificar con mayor precisión qué pacientes se beneficiarán más, y mejorar el perfil de seguridad, entre otros avances.

“ La IA nos permite tomar mejores decisiones basadas en datos desde el inicio, diseñar estudios más eficientes y, lo que es más importante, acercar antes nuevas opciones terapéuticas a los pacientes que las necesitan. Además de impactar en los tiempos, aplicar IA en todos los procesos de I+D repercute también en la calidad de la investigación y en la posibilidad de incluir poblaciones más diversas”, señaló Emma Venezian , Directora de la Unidad de Estudios Clínicos de Sanofi Cono Sur.

Impacto directo en los pacientes
La reducción de los tiempos en investigación clínica no es solo un avance técnico. Para quienes conviven con enfermedades crónicas, poco frecuentes o de difícil tratamiento, significa la posibilidad de descubrimientos de terapias innovadoras. Esto es crítico cuando no existen otras alternativas terapéuticas disponibles.

Actualmente, Sanofi Argentina tiene un rol relevante en este ecosistema: participa en estudios clínicos para el 90% del pipeline de nuevas moléculas de Sanofi, con estudios de fase 1 a 3. En conjunto con Chile, tiene implementados 175 estudios en la región, potenciando significativamente la innovación e inversión en investigación clínica en Cono Sur.

En el país, cientos de profesionales de la salud participan activamente en estudios clínicos, en una red que incluye centros de investigación de alto nivel, tanto privados como públicos, y equipos multidisciplinarios. Este entramado promueve el acceso temprano al conocimiento científico de terapias innovadoras, da oportunidades a pacientes y fortalece el sistema de salud.

“ La alta participación en investigación clínica nos hace protagonistas del avance de la innovación, de la generación de conocimiento sobre nuevos tratamientos, vacunas y mecanismos de enfermedades. Cuando logramos hacerla más eficiente, el beneficio se multiplica: para los pacientes, para los médicos, para todo el sistema sanitario y para la economía del país”, agregó Emma Venezian.

Cómo la IA está transformando cada etapa
El impacto de la inteligencia artificial se distribuye a lo largo de todo el proceso de desarrollo de medicamentos:

Descubrimiento de fármacos y vacunas: herramientas avanzadas reducen hasta un 50% los tiempos en etapas preclínicas.
Diseño de estudios: simulaciones: simulaciones y modelos predictivos permiten optimizar protocolos y anticipar escenarios.
Reclutamiento de pacientes: el análisis de datos facilita identificar candidatos elegibles más rápido y mejorar la inclusión.
Monitoreo y calidad: sistemas en tiempo real detectan anomalías y mejoran la seguridad del estudio.
Análisis de resultados: modelos predictivos aceleran la interpretación de datos y aumentan la precisión.
Tal como explicó Venezian, “ estas mejoras no solo se traducen en una identificación optimizada de nuevas moléculas, desarrollo clínico más preciso y eficiente, reducción de costos operativos, sino que además optimiza la identificación de pacientes que se beneficiarán de un tratamiento específico y aumenta la tasa de éxito regulatorio, lo que contribuye a un desarrollo más sostenible de nuevas terapias”.

Argentina, un actor clave
En los últimos años, el país consolidó su posicionamiento como un hub estratégico para la investigación clínica en América Latina. La inversión sostenida, la calidad de los centros y el cumplimiento de estándares regulatorios internacionales permiten que Argentina participe en estudios multinacionales de alto impacto.

Entre 2022 y 2025, la inversión de Sanofi en investigación clínica en Argentina alcanzó los 96 millones de dólares, con una proyección de crecimiento sostenido hacia los próximos años. Actualmente, tiene decenas de estudios activos en áreas como inmunología, respiratorio, dermatología, enfermedades poco frecuentes, hematología, sistema nervioso central, oncología, metabolismo y vacunas.

En ese contexto, la integración de inteligencia artificial aparece como un acelerador clave para sostener ese crecimiento y potenciar el rol del país en el desarrollo científico global.

“La combinación entre talento local, infraestructura y nuevas tecnologías como la IA posiciona a Argentina en un lugar estratégico para la investigación clínica del futuro”, concluyeron desde Sanofi.

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Bain & Company invierte en OpenAI Deployment Company

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Bain & Company anunció su inversión en Deployment Company, la nueva iniciativa de OpenAI junto a 19 socios internacionales. El propósito de la alianza será ayudar a las empresas a implementar la inteligencia artificial en sus operaciones críticas. Con más de tres años de trabajo conjunto con clientes, esta unión estratégica consolida la colaboración de Bain con OpenAI.

Bain y OpenAI Deployment Company se asocian para trabajar con firmas de capital privado y las empresas de su cartera, un sector en el que Bain es líder mundial en consultoría. Combinan la tecnología de vanguardia de OpenAI en inteligencia artificial con las capacidades de Bain en la implementación de IA, la transformación empresarial y la estrategia industrial.

La colaboración se centrará en potenciar tanto el crecimiento de ingresos como la rentabilidad operativa de las compañías en cartera, optimizando desde el desarrollo de productos hasta la cadena de suministro mediante automatización inteligente. Asimismo, Bain integrará las capacidades avanzadas de OpenAI en su práctica de due diligence, permitiendo a los inversores maximizar el valor en cada etapa del ciclo de inversión, desde la evaluación de oportunidades hasta la estrategia de salida.

Rebecca Burack, Head de la práctica global de Capital Privado de Bain, declaró: “hoy en día, generar valor en las empresas de la cartera requiere tanto visión estratégica como capacidad técnica real y gestión del cambio. Bain aporta una amplia experiencia en capital privado, un historial de resultados y una capacidad probada en inteligencia artificial y desarrollo; OpenAI Deployment Company aporta la tecnología de vanguardia de OpenAI. Juntos, podemos liberar más valor dentro de las empresas y en todas las carteras, y ofrecer una mayor rentabilidad a los inversionistas.”

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