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Un año sin cepo: ¿Qué hacen los argentinos con los dólares?

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Un año después del levantamiento del cepo cambiario, el comportamiento de los argentinos frente al dólar muestra un cambio estructural. Con un tipo de cambio relativamente estable, el sector privado compró más de USD 31.000 millones en el mercado oficial, impulsando una recomposición inédita del ahorro en moneda extranjera y redefiniendo su destino.

El dato más relevante no es solo el volumen adquirido, sino qué se hizo con esos dólares. A diferencia de ciclos anteriores, donde predominaba la salida del sistema financiero, en esta etapa emerge una tendencia clara: más bancarización, más inversión y mayor consumo en dólares.

Más dólares en bancos: señales de confianza

Del total comprado, USD 9.635 millones quedaron depositados en el sistema financiero, lo que representa cerca del 31% del total. La magnitud del dato cobra relevancia al compararlo con períodos previos: durante toda la presidencia de Mauricio Macri, los depósitos en dólares crecieron USD 8.756 millones, mientras que en la gestión de Alberto Fernández se registró una caída neta de USD 3.634 millones.

El cambio marca una ruptura con el patrón histórico de dolarización fuera del sistema (colchón o cuentas en el exterior). Hoy, una mayor proporción de esos dólares permanece en los bancos, lo que refleja una mejora en la percepción de estabilidad y confianza.

Este proceso no solo impacta en el ahorro, sino también en el funcionamiento del sistema financiero. Más depósitos implican mayor liquidez y, por lo tanto, mayor capacidad de crédito. En ese sentido, el stock de préstamos en dólares pasó de USD 3.383 millones al inicio del actual gobierno a USD 21.870 millones, lo que representa un salto del 546,5% en poco más de un año.

Menos “colchón” y más dólares en movimiento

El segundo fenómeno es el cambio en el destino de los dólares que no se depositan. En lugar de quedar inmovilizados, se canalizan hacia inversión y consumo.

En el plano financiero, crecen las colocaciones en instrumentos en dólares como obligaciones negociables, bonos y fondos comunes de inversión. El patrimonio de los FCI en moneda extranjera pasó de USD 47.465 millones a USD 58.600 millones, con una expansión del 23,4%.

Dentro del sistema bancario también se observa una dinámica diferenciada: los plazos fijos en dólares crecieron 131%, mientras que los depósitos a la vista apenas avanzaron un 11%. La señal es clara: los dólares dejan de estar inmovilizados y comienzan a generar rendimiento.

Consumo en dólares, otro motor en expansión

El consumo también gana protagonismo. Los dólares que no se canalizan al sistema financiero se destinan, en gran medida, a la compra de bienes y servicios dolarizados.

Un indicador concreto es el crecimiento del comercio vía courier, que aumentó 127% interanual en febrero, con un acumulado del 115,8% en el primer bimestre. Este fenómeno refleja una mayor apertura del consumo hacia el exterior y una utilización más activa de la moneda dura.

Un cambio de lógica en la dolarización

El nuevo escenario muestra que el dólar sigue siendo el principal refugio de valor para los argentinos, pero cambia su rol: ya no solo se guarda, también se usa. Se invierte, se deposita, financia crédito y sostiene consumo.

Este giro marca un avance hacia un sistema financiero más profundo, donde el ahorro en dólares comienza a cumplir una función productiva. En un país históricamente signado por la desconfianza, el dato no es menor: por primera vez en años, una parte creciente de los dólares vuelve a quedarse dentro del sistema.

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Colombianos y argentinos concentran más del 25% de las ventas internacionales en Miami

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El sur de Florida volvió a posicionarse en 2025 como el principal destino de compradores internacionales en Estados Unidos, consolidando un fenómeno que combina seguridad jurídica, rentabilidad y protección patrimonial en dólares. Según el Perfil de Compradores Internacionales de MIAMI Realtors, los inversores extranjeros representaron el 15% del volumen residencial en la región, una participación siete veces superior al promedio nacional.

En términos absolutos, los compradores internacionales adquirieron propiedades por 4.400 millones de dólares durante el año, superando los 3.100 millones de 2024 y reafirmando a Miami como el mercado número uno del país en ventas internacionales. La cifra no solo refleja dinamismo comercial, sino también una creciente concentración de capital extranjero en desarrollos estratégicos, particularmente en el segmento de nueva construcción y preconstrucción, donde casi el 49% de las operaciones fue realizada por inversionistas internacionales.

América Latina continúa siendo el principal motor de esta demanda. Colombia lidera con el 15% de las compras, seguida por Argentina con el 12%, mientras que México y Brasil aportan 7% cada uno. Venezuela y Perú representan 5% respectivamente, y Chile un 4%, además de compradores provenientes de España e Italia. En conjunto, Colombia y Argentina concentran más de una cuarta parte de todas las transacciones internacionales cerradas en el sur de Florida.

El perfil del comprador es consistente y estratégico: el 93% declara adquirir propiedades en Miami por razones vinculadas a seguridad, retorno de inversión y ubicación privilegiada. Más del 50% de las operaciones se concretan en efectivo, lo que evidencia la fortaleza financiera de estos capitales. Además, hasta el 75% de los compradores mantiene su residencia principal fuera de Estados Unidos, lo que refuerza el carácter global del mercado.

Proyectos como Domus Brickell Center, Shoma Bay y JEM Private Residences ilustran esta tendencia, captando entre el 70% y 80% de compradores latinoamericanos interesados tanto en segunda residencia como en activos con alto potencial de renta. El atractivo no radica únicamente en el lujo, sino en la combinación de ubicación estratégica, conectividad internacional y valorización sostenida.

En un contexto regional marcado por volatilidad cambiaria e incertidumbre política en varios países de América Latina, Miami funciona como refugio financiero y plataforma de diversificación patrimonial. El mercado inmobiliario del sur de Florida no solo vende propiedades: vende estabilidad en dólares, liquidez y acceso a un ecosistema económico robusto.

Para el mundo de los negocios, la señal es clara. El capital latino sigue apostando por activos tangibles en jurisdicciones estables, y Miami continúa siendo la puerta de entrada natural a esa estrategia.

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