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Passalacqua presentó Metal Misión y reafirmó su reclamo energético para impulsar el desarrollo industrial

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El gobernador Hugo Passalacqua presidió este jueves el lanzamiento de Metal Misión 2026, la primera ronda de negocios de la provincia destinada exclusivamente al sector metalmecánico. La jornada se realizará el 3 de septiembre en Dos de Mayo para vincular empresas misioneras con potenciales compradores, desarrollar proveedores y abrir nuevos mercados. Durante la presentación, el ministro de Industria, Federico Fachinello, retomó el planteo realizado por el mandatario sobre las asimetrías energéticas que enfrenta Misiones y remarcó la necesidad de mejorar las condiciones para el desarrollo de la industria.

El gobernador Hugo Passalacqua presidió este jueves, en la Sala de Situación de Casa de Gobierno, el lanzamiento de Metal Misión 2026 – Jornada de Negocios y Soluciones de la Industria Metalmecánica, una iniciativa que busca generar nuevos vínculos comerciales, fortalecer proveedores locales y ampliar mercados para la industria misionera.

Organizada por la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI) y la Cámara Misionera de Industriales Metalúrgicos (CAMIM), la jornada se realizará el próximo 3 de septiembre en Dos de Mayo y será la primera ronda de negocios desarrollada en la provincia exclusivamente para el sector metalmecánico. Reunirá a empresas oferentes con industrias demandantes, cooperativas, organismos públicos, profesionales e instituciones para vincular de manera directa la capacidad productiva misionera con nuevas oportunidades comerciales.

Durante la presentación, el ministro de Industria, Federico Fachinello, destacó que la iniciativa refleja el modelo de articulación entre el Estado, las empresas y el sistema educativo que impulsa la Provincia. “Esta mesa es la manera en que venimos trabajando y entendemos que, desde el sector público, tenemos que acompañar y potenciar el trabajo que ustedes hacen todos los días en sus empresas”, expresó.

También destacó el papel de las universidades y escuelas técnicas en la formación de los recursos humanos que demanda el sector. “Venimos trabajando fuertemente para que nuestros jóvenes estén capacitados y formados para el trabajo que se necesita en el futuro”, sostuvo.

Participaron de la presentación los ministros de Industria, Federico Fachinello, y de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración, Matías Vilchez; la presidenta de ADEMI, Graciela de Moura; el presidente de CAMIM, Marcelo Sarasola; el tesorero de la entidad, Marcelo Bruno; y empresarios de los sectores metalúrgico y metalmecánico de distintos puntos de la provincia.

Fachinello: “El tema de la energía es fundamental”

Fachinello advirtió que la industria nacional atraviesa “un contexto muy desafiante” y señaló que Misiones enfrenta además asimetrías que inciden sobre la competitividad de sus empresas. “Tenemos la capacidad, el talento está, pero también necesitamos alguna medida en este contexto muy desafiante que estamos atravesando todos los sectores productivos del país, toda la industria nacional”, afirmó.

En ese marco, retomó el planteo realizado un día antes en la Reunión de Gobernadores del Norte Grande por Passalacqua sobre la situación energética de la provincia. “Misiones también tiene algunas asimetrías que necesitamos que se corrijan. Como lo dijo muy bien ayer el señor gobernador, el tema de la energía es fundamental que lo trabajemos”, señaló.

El planteo da continuidad a la posición expresada por Passalacqua, quien advirtió que Misiones no cuenta con acceso a la red de gas natural y vinculó esa situación directamente con el desarrollo productivo. “El problema energético no es solo por el frío o por el calor; es un problema industrial. Nuestras industrias necesitan un suministro energético confiable para funcionar”, había remarcado el mandatario.

En esa misma exposición, el gobernador graficó la asimetría al señalar que “no tenemos un metro de caño de gas” y explicó que actividades como la forestoindustria deben recurrir a alternativas como la biomasa para sostener sus procesos.

Frente a este escenario, Fachinello destacó las herramientas implementadas por la Provincia para sostener al entramado productivo, entre ellas mecanismos de asistencia a industrias, facilidades de financiamiento y créditos productivos con tasas bonificadas para capital de trabajo, innovación y adquisición de nuevas maquinarias.

También puso en valor las rondas de negocios como instrumento para acercar la producción metalmecánica misionera a sectores con nuevas demandas, entre ellos el minero. “La capacidad está, tenemos que trabajar para acercarnos”, sostuvo.

“Estamos convencidos de que a través del acompañamiento de ustedes, que a través del apoyo de la industria, Misiones va a seguir desarrollándose, va a seguir creciendo. Cuenten con nosotros para seguir trabajando y generando oportunidades para todos los misioneros”, concluyó Fachinello.

Conectar la producción misionera con nuevas oportunidades

La presidenta de ADEMI, Graciela de Moura, explicó que Metal Misión forma parte de ADEMI Conecta, un programa orientado a generar vínculos comerciales para los sectores productivos de la provincia.

Como antecedente, destacó los resultados de la primera ronda específica para el sector yerbatero realizada en Oberá. A partir de esos encuentros, una empresa misionera concretó por primera vez el envío de un camión de yerba mate a una cadena nacional de supermercados.

De Moura recordó además la indicación que recibió de Passalacqua al asumir al frente de la Agencia: “Recorré los municipios, hablá con los intendentes, preguntá qué necesitan, hablá con las cámaras empresariales y acompañalas”.

“Es lo que estamos haciendo hoy”, afirmó, al explicar que Metal Misión surgió a partir del trabajo conjunto con la cámara empresarial del sector.

La funcionaria anticipó otras acciones orientadas a ampliar mercados para la producción provincial, entre ellas la presencia de siete empresas misioneras proveedoras del sector minero en un espacio permanente de promoción, la participación en Hotelga y la presencia de empresas yerbateras y tealeras en el Santa Fe Business Forum, donde podrán vincularse con más de 250 compañías internacionales.

“Somos la industria de las industrias”

El presidente de CAMIM, Marcelo Sarasola, destacó la diversidad del sector metalmecánico y su vinculación transversal con prácticamente todas las ramas productivas. “Siempre nos gusta decir que somos la industria de las industrias, porque no hay actividad que no tenga componentes de la metalmecánica”, señaló.

Sarasola valoró especialmente la presencia conjunta de empresas proveedoras, potenciales compradores y representantes del sector público. “Ese es el camino: actuar en conjunto entre lo privado y lo público. Eso nos va a permitir crecer y generar alianzas”, sostuvo.

Metal Misión fue concebido, explicó, como “una herramienta que nos ayuda a producir más y mejor”. Las rondas previamente programadas permitirán conocer de manera directa qué necesitan las empresas demandantes y qué soluciones puede ofrecer la industria misionera.

“Tener ese contacto directo nos permite ajustar nuestros productos y servicios y hacer alianzas entre nosotros. A veces, las mismas pymes no conocemos qué está haciendo la otra, y las alianzas estratégicas favorecen la posibilidad de vender más y mejor”, añadió.

Primera ronda exclusiva para el sector metalmecánico

Metal Misión 2026 se realizará el 3 de septiembre en el Hotel Austral de Dos de Mayo y convocará a empresas metalúrgicas y metalmecánicas, industrias de diferentes sectores productivos, cooperativas, organismos públicos, empresas de servicios, profesionales, instituciones y potenciales compradores.

Las demandas podrán abarcar fabricación de piezas y componentes, mantenimiento industrial, reparación de equipos, mecanizados especiales, calderería, estructuras metálicas, automatización, servicios industriales y desarrollo de nuevos proveedores, entre otras soluciones.

La primera edición de esta ronda sectorial busca que una mayor proporción de las necesidades industriales pueda encontrar respuesta dentro de Misiones y, al mismo tiempo, que las empresas locales amplíen su llegada a mercados regionales y nacionales.

La propuesta se integra así a una política de articulación público-privada orientada a fortalecer la capacidad industrial instalada, generar vínculos entre empresas y abrir nuevas oportunidades de producción, inversión y trabajo en la provincia.

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La industria textil acelera su deterioro: producción, empleo e inversión caen mientras avanzan las importaciones

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La crisis de la cadena textil e indumentaria argentina sumó un nuevo capítulo en marzo y profundiza una tendencia que ya preocupa a empresarios, industriales y provincias con fuerte presencia manufacturera. La producción continúa en retroceso, el empleo formal sigue destruyéndose, la inversión se desploma y las importaciones de productos terminados ganan terreno en el mercado interno, en un escenario donde el consumo aún no logra recuperarse.

Según un informe de la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró en marzo una caída interanual del 23,3%, ubicándose además un 31,3% por debajo de los niveles de 2023. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado también mostró un desempeño negativo, con una retracción del 8,9% respecto del mismo mes del año anterior y una producción que se encuentra 19% por debajo de los registros previos al cambio de ciclo económico.

Detrás de estos números aparece una combinación de factores que el sector considera especialmente compleja: la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la desaceleración del consumo masivo, la apreciación cambiaria, la apertura comercial y el crecimiento de las importaciones de bienes finales. El resultado es una industria que opera con niveles históricamente bajos de utilización de capacidad instalada y enfrenta crecientes dificultades para sostener sus estructuras productivas.

La capacidad instalada de la industria textil se ubicó en apenas 40,2%, más de doce puntos por debajo de los niveles de 2023. En términos prácticos, durante el primer trimestre cerca de siete de cada diez máquinas permanecieron detenidas en las plantas fabriles. La baja actividad también quedó reflejada en el desempeño comercial. Pro Tejer destacó que las ventas continúan sin mostrar señales de recuperación y citó como ejemplo la última edición del Hot Sale, donde las ventas del sector registraron una caída cercana al 10% interanual en términos reales.

La presión sobre las empresas se intensifica porque la debilidad de la demanda limita la posibilidad de trasladar costos a precios. En abril, el rubro prendas de vestir y calzado registró una suba interanual de apenas 12,7%, muy por debajo de la inflación general del 32,4%. Desde diciembre de 2023, los precios del sector acumulan un incremento de 125,4%, prácticamente la mitad de la evolución del índice general de precios.

Desde la entidad sostienen que numerosas empresas venden por debajo de sus costos para sostener liquidez y reducir los elevados niveles de stock acumulado. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) confirmó esta situación al señalar que el 52% de las firmas relevadas declara tener inventarios excesivos, más del doble que un año atrás.

La apertura comercial también modifica la estructura del mercado. Durante los primeros cuatro meses del año ingresaron al país 107.000 toneladas de productos textiles e indumentaria por un valor de USD 571 millones. Aunque las cantidades totales muestran una baja interanual del 18%, el dato esconde una transformación relevante: crecen con fuerza las importaciones de productos terminados mientras caen las compras de insumos y materias primas destinadas a la producción nacional.

Particularmente preocupante para el sector es el avance de la indumentaria importada. Entre enero y abril ingresaron 23.482 toneladas de ropa por USD 333 millones, lo que representa un crecimiento del 79% en volumen y del 48% en valor respecto del mismo período del año anterior, alcanzando niveles récord para la serie histórica.

La contracara de este fenómeno es el derrumbe de la inversión productiva. Las importaciones de bienes de capital destinados a la cadena textil e indumentaria sumaron apenas USD 26 millones en el primer cuatrimestre, con una caída del 43% interanual y del 65% frente a 2023. Para Pro Tejer, de mantenerse esta dinámica, 2026 podría transformarse en uno de los peores años de las últimas décadas en materia de renovación tecnológica y ampliación de capacidad productiva.

El impacto social ya es visible. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el complejo textil, confecciones, cuero y calzado registró la mayor caída del empleo privado formal entre todos los sectores económicos relevados. Desde diciembre de 2023 se perdieron 22.156 puestos de trabajo, equivalentes a una reducción del 18% del empleo registrado.

La contracción también alcanza a la estructura empresarial. En poco más de dos años desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, una caída del 13% que afecta especialmente a los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.

Para provincias industriales del interior, donde la actividad textil tiene fuerte incidencia en la generación de empleo y en las economías regionales, el deterioro del sector trasciende la coyuntura. La combinación de menor producción, pérdida de puestos de trabajo, cierre de empresas y caída de la inversión amenaza con erosionar capacidades productivas acumuladas durante décadas. Una vez que esas estructuras desaparecen, advierten desde el sector, su reconstrucción demanda años de inversión, capacitación y recuperación de mercados.

Mientras tanto, las expectativas empresariales continúan estancadas. Más de la mitad de las firmas consultadas por la CIAI considera que el escenario económico seguirá siendo apenas regular y sólo el 13% manifiesta perspectivas positivas. En un contexto donde el mercado interno no reacciona y la competencia importada se intensifica, la industria textil enfrenta uno de los momentos más delicados desde la crisis de comienzos de siglo.

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Cae al 54% de uso de capacidad industrial y marca su peor nivel desde 2002

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La industria manufacturera operó en febrero al 54,6% de su capacidad instalada, según informó el INDEC, con una caída de cuatro puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2025. El dato no es aislado: en el promedio del primer bimestre, el nivel de uso de la capacidad se ubicó en 54,1%, el registro más bajo desde 2002, en plena salida de la crisis de la convertibilidad.

El número condensa un deterioro que excede la estacionalidad habitual de inicio de año. Aunque los analistas suelen consolidar enero y febrero por las paradas técnicas de planta, la comparación interanual muestra un retroceso de 2,7 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025. La señal es clara: el aparato productivo está funcionando muy por debajo de su potencial.

Demanda débil y presión importadora

El cuadro que traza el informe oficial combina dos vectores que explican la dinámica actual. Por un lado, la debilidad de la demanda interna aparece como el principal condicionante: el 51,9% de los empresarios industriales la identifica como el factor que más limita la producción.

Por otro, comienza a ganar peso la competencia externa. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del propio organismo, el 11,8% de los industriales ya señala a las importaciones como el principal problema, una proporción en crecimiento respecto a meses anteriores.

En términos estructurales, el indicador de utilización de la capacidad instalada mide cuánto del potencial productivo real está siendo aprovechado. Con un nivel cercano al 50%, la economía industrial opera en una zona históricamente asociada a crisis o fuertes recesiones.

Sectores en retroceso y pocos motores activos

El deterioro no es homogéneo, pero sí generalizado en los sectores más sensibles al ciclo económico.

La principal incidencia negativa se registró en la metalmecánica, que operó al 33,9% de su capacidad, contra el 44% del año anterior. La caída está vinculada a la fuerte retracción en la producción de maquinaria agropecuaria (–37,7%) y de electrodomésticos (–38%).

En la misma línea, la industria automotriz mostró un uso del 38,9% de su capacidad instalada, con una baja significativa frente al 54,6% de febrero de 2025. La menor producción de unidades explica el retroceso.

Las industrias metálicas básicas también reflejaron la contracción, con un nivel de uso del 59,7% y una caída interanual del 14% en la producción de acero.

Incluso sectores con mayor estabilidad relativa, como alimentos y bebidas, operaron por debajo del año anterior (58,6%), afectados por la menor molienda de oleaginosas (–21,9%) y la caída en la producción de carne vacuna (–8,2%).

En contraste, pocos rubros lograron ubicarse por encima del promedio general. La refinación de petróleo lideró con un 88,9% de utilización, seguida por papel y cartón (65,9%) y químicos (64,4%). Sin embargo, estos segmentos no alcanzan a compensar la debilidad del resto del entramado industrial.

Industria en retroceso y cambio de prioridades

El dato refuerza una tensión central en la política económica: el equilibrio entre apertura comercial y sostenimiento del entramado productivo local.

Con más de la mitad de los industriales señalando la falta de demanda como principal problema, el escenario expone límites en la recuperación del consumo. Al mismo tiempo, el crecimiento de la preocupación por importaciones introduce un factor adicional de presión sobre sectores sensibles como metalmecánica, automotriz y textiles.

En términos de poder económico, el retroceso industrial debilita a los actores vinculados a la producción manufacturera, mientras gana terreno la lógica de sectores menos intensivos en empleo o más integrados a cadenas globales.

La dinámica también condiciona la agenda pública: con capacidad ociosa elevada, la inversión productiva pierde incentivos, lo que puede retroalimentar el estancamiento.

Capacidad ociosa, menor producción y empleo en tensión

Un nivel de utilización en torno al 54% implica que casi la mitad de la capacidad industrial permanece sin uso. En términos concretos, esto se traduce en menor producción, caída de escala y presión sobre costos.

El impacto potencial se extiende a variables clave: empleo industrial, salarios y niveles de actividad en cadenas asociadas. Sectores como la metalmecánica y la automotriz, con fuerte efecto multiplicador, son particularmente sensibles a estos movimientos.

La contracción en alimentos, madera, papel y productos industriales tiene implicancias para economías del NEA, donde estas actividades tienen peso relativo.

En provincias como Misiones, la dinámica de la industria alimenticia, forestal y de manufacturas vinculadas al consumo interno podría verse condicionada por la debilidad de la demanda y la mayor competencia externa.

Entre la recuperación y la consolidación de la caída

El comportamiento de la demanda interna y la evolución de las importaciones aparecen como variables clave a monitorear en los próximos meses.

También será determinante observar si los sectores que hoy muestran mayor utilización —como energía o químicos— logran sostener su dinamismo o si la contracción se profundiza y se generaliza.

Con la industria operando en niveles mínimos históricos, el margen para una recuperación dependerá no solo del ciclo económico, sino de decisiones de política que impacten sobre el consumo, la producción y la competitividad.

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Capacidad instalada industrial: diciembre terminó peor que 2024 y con un quiebre en el último bimestre

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Capacidad instalada: las 7 claves de diciembre 2025

  • Nivel general: 53,8% (dic-2024: 56,7%).
  • Máximo 2025: 61,1% (septiembre) y 61,0% (octubre); cierre en baja.
  • Más alto: Refinación del petróleo 87,1%.
  • Sobre el promedio: Papel y cartón 65,0%; Alimentos y bebidas 63,6%; Químicos 58,6%; Metálicas básicas 57,5%.
  • Más bajo: Automotriz 31,2%; Caucho y plástico 33,4%; Textiles 35,2%.
  • Factor de caída: Metalmecánica 38,9% por menor producción de electrodomésticos (-43,0%) y maquinaria agropecuaria (-22,9%).
  • Dato crítico: Neumáticos con caída interanual de 57,3%.

Fuente: INDEC, Utilización de la capacidad instalada en la industria, diciembre 2025 (publicado 12/02/2026).

La industria argentina operó en diciembre de 2025 al 53,8% de su capacidad instalada, contra 56,7% en diciembre de 2024, confirmando un deterioro interanual.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria del año: tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la utilización cayó a 57,7% en noviembre y profundizó la baja en diciembre.

La señal es clara: el último bimestre mostró un enfriamiento significativo de la actividad manufacturera.

Tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la industria comenzó a perder impulso: bajó a 57,7% en noviembre y profundizó la caída en diciembre. El cierre anual deja así un promedio sostenido por algunos sectores puntuales, pero con amplias áreas operando con fuerte capacidad ociosa.

La foto sectorial muestra una industria partida en dos. Por encima del promedio se ubican refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%). Son rubros con estructuras productivas más estables o vinculadas a insumos esenciales, lo que les permite sostener niveles relativamente altos de actividad.

En el otro extremo aparecen los sectores más sensibles al ciclo económico. La industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad; caucho y plástico al 33,4%; textiles al 35,2%; y metalmecánica (excluida la automotriz) al 38,9%. Son niveles compatibles con plantas subutilizadas, reducción de turnos o menor intensidad operativa.

El INDEC identifica con precisión las causas de la retracción. En metalmecánica pesó la fuerte caída en la producción de electrodomésticos (-43% interanual) y maquinaria agropecuaria (-22,9%). En automotriz influyó la menor cantidad de unidades fabricadas respecto del año anterior. En caucho y plástico impactó especialmente el desplome de neumáticos (-57,3%). Incluso alimentos y bebidas —que sigue por encima del promedio— registró una leve baja frente a 2024, asociada a menor molienda de oleaginosas (-10,9%) y menor producción de carne vacuna (-7,3%).

La excepción parcial fue metálicas básicas, impulsada por un crecimiento interanual del 11,9% en la producción de acero crudo. Sin embargo, ese repunte no alcanza para compensar la debilidad en los sectores más intensivos en bienes durables e inversión.

La utilización de la capacidad instalada es un indicador clave porque anticipa comportamientos de inversión y empleo. Cuando el nivel general se mueve en torno al 53-54%, la presión sobre los costos fijos aumenta, los márgenes se reducen y las decisiones de ampliar capacidad productiva se postergan. No es un dato de ventas, sino de uso efectivo del aparato productivo disponible. Y hoy ese aparato muestra un margen amplio de ociosidad.

Para Misiones y el NEA, el impacto no es lineal, pero sí indirecto. El hecho de que papel y cartón opere al 65% a nivel nacional es un dato relevante para la cadena forestal vinculada a pulpa y papel. Sin embargo, la desaceleración general limita el dinamismo de la demanda industrial agregada. En alimentos, la menor molienda y la caída en carnes pueden afectar el ritmo de procesamiento y la logística asociada en economías regionales.

La baja en maquinaria agropecuaria también es un punto sensible para el NEA, donde la inversión productiva depende en buena medida del financiamiento y del ciclo agrícola. Si la industria nacional de bienes de capital reduce producción, el efecto se traslada a proveedores, servicios y transporte.

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