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Privatización ferroviaria: lo recaudado por el Belgrano Cargas se destinará a obras de infraestructura

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El Gobierno nacional avanzó el 27 de abril con el Decreto 282/2026, una pieza técnica con implicancias políticas de fondo en el proceso de privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A. La decisión, firmada en la Ciudad de Buenos Aires, establece que los ingresos por la venta del material rodante —incluso aquel que se incluya dentro de las futuras concesiones ferroviarias— deberán canalizarse hacia un fideicomiso destinado a financiar obras sobre las vías. El dato no es menor: redefine el flujo de fondos de una de las privatizaciones más relevantes en marcha y plantea una pregunta de fondo sobre el esquema elegido por el Ejecutivo: ¿se trata de una reorganización técnica o de un rediseño integral del modelo ferroviario con lógica de mercado?

La medida se inscribe en el proceso habilitado por la Ley 27.742, que declaró sujeta a privatización a la empresa estatal, y se articula con el Decreto 67/2025, que definió una desintegración vertical del sistema: venta de material rodante, concesión de vías y apertura a operadores.

De la venta de activos al financiamiento de la red

El núcleo del decreto apunta a ordenar el destino de los recursos generados por la privatización. Hasta ahora, el esquema contemplaba que el producido del remate del material rodante se destinara a un fideicomiso para financiar obras ferroviarias. La novedad es que el Gobierno extiende esa lógica también a los bienes que no se vendan por separado, sino que se integren en los contratos de concesión.

En términos concretos, cualquier ingreso derivado de la venta de locomotoras, vagones u otros activos —ya sea por remate o dentro de licitaciones— deberá ingresar al fideicomiso creado por el Decreto 976/2001, administrado en el marco del Sistema de Infraestructura de Transporte. Ese fondo tiene como finalidad sostener inversiones en la red ferroviaria y vial.

La decisión no es meramente contable. Introduce una lógica de autofinanciamiento del sistema: los activos del Estado se transforman en recursos para sostener la infraestructura que luego será operada por privados. A su vez, el Ministerio de Economía queda facultado para fijar el precio de venta del material rodante, tomando como piso la tasación del Tribunal de Tasaciones de la Nación, lo que busca evitar subvaluaciones en un proceso sensible.

Además, la Secretaría de Transporte deberá identificar qué material rodante será incluido en los pliegos de concesión de las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, consolidando el esquema de integración entre activos y operación.

Equilibrio económico y señales al mercado

El decreto introduce un elemento clave en la ecuación económica de las futuras concesiones: permitir que parte del material rodante se incluya en los contratos busca mejorar la viabilidad financiera de los proyectos, especialmente en una etapa inicial donde el modelo de acceso abierto aún debe consolidarse.

Ese punto revela una señal política hacia los potenciales operadores: el Gobierno intenta hacer más atractivas las concesiones, ofreciendo no solo la explotación de la infraestructura, sino también fuentes adicionales de ingresos. En paralelo, asegura que esos ingresos no se diluyan en el Tesoro, sino que regresen al sistema ferroviario en forma de inversión.

Desde el punto de vista institucional, la medida refuerza el rol del Ministerio de Economía como autoridad central del proceso, tanto en su carácter de fiduciante de los fondos como en la definición operativa de las privatizaciones. La centralización de decisiones aparece como un rasgo consistente con el esquema general adoptado en otras áreas.

Un movimiento dentro de una estrategia más amplia

El decreto ordena una pieza clave del engranaje. Funciona como un ajuste fino dentro de un proceso mayor: la fragmentación de Belgrano Cargas en unidades de negocio y su posterior transferencia al sector privado.

En ese contexto, lo que se juega no es solo la venta de activos, sino el diseño de un modelo ferroviario distinto. La combinación de concesiones, acceso abierto y financiamiento vía fideicomisos marca un cambio respecto de esquemas anteriores más integrados.

Quedan, sin embargo, variables abiertas. La tasación final del material rodante, el interés real en las licitaciones internacionales y la capacidad de ejecución de obras con los fondos generados serán indicadores clave en las próximas semanas. También lo será la respuesta del sistema frente a un modelo que combina desregulación operativa con planificación financiera centralizada.

El Gobierno avanza. Pero el equilibrio entre atractivo para inversores, sostenibilidad del sistema y control estatal todavía está en construcción.

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Oberá: dos nuevos SUM ya funcionan en Ruff y Londin

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El Gobierno de la Ciudad de Oberá dejó inaugurados los Salones de Usos Múltiples (SUM) en los barrios Ruff y Londin, obras concretadas a través del primer presupuesto participativo correspondiente al 2025, donde los vecinos definen de manera directa el destino de los recursos municipales.

Durante las actividades, se destacó el rol protagónico de la comunidad en la elección y ejecución de estos espacios, que fortalecen el sentido de pertenencia y promueven la construcción colectiva. Los SUM están pensados como ámbitos de encuentro, participación y desarrollo de actividades comunitarias, tales como capacitaciones, propuestas culturales y educativas, incluyendo iniciativas de formación para adultos.

Desde el municipio señalaron que la priorización de este tipo de obras ratifica el camino de trabajo conjunto con los vecinos, quienes eligen mayoritariamente espacios de uso común que favorecen la integración y el abordaje de problemáticas barriales.

Asimismo, se adelantó que en los próximos días se estará presentando la finalización de obras en el barrio Osorio, en el marco del mismo esquema participativo. En esa línea, también se resaltó la implementación del programa de esfuerzo compartido, que permite optimizar los tiempos de recuperación de la inversión municipal y continuar avanzando con nuevas obras en distintos sectores de la ciudad.

En los discursos, se remarcó que el presupuesto participativo constituye una herramienta clave para fortalecer la comunidad, al promover la participación activa de los vecinos en la toma de decisiones. Además, se puso en valor el trabajo articulado entre municipio, provincia y ciudadanía, como eje fundamental para sostener el desarrollo en un contexto económico desafiante, destacando también la importancia de la inversión pública tanto en infraestructura comunitaria como en el sistema de salud.

Las inauguraciones se realizaron con la presencia del gobernador de Misiones, Hugo Mario Passalacqua, el intendente de Oberá, Pablo Hassan, diferentes entidades y vecinos de ambos barrios.

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Misiones ratifica el traspaso de la Ruta 105 a Nación y redefine el control de una obra clave

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El Gobierno de Misiones avanzó el 7 de marzo de 2026 con una decisión que reordena poder y responsabilidades sobre una obra estratégica: mediante el Decreto N° 370, ratificó la cesión de la posición contractual de la autovía de la Ruta Nacional N° 105 —en el tramo Arroyo Pindapoy Chico hasta el empalme con la Ruta Nacional N° 14— desde la Dirección Provincial de Vialidad hacia la Dirección Nacional de Vialidad. El movimiento no es menor: implica que la Nación asume formalmente el control de un proyecto clave en ejecución, en un contexto donde la obra pública está atravesada por tensiones fiscales y redefiniciones de prioridades.

La pregunta que subyace es clara: ¿se trata de una solución administrativa para destrabar la obra o de una señal política sobre quién concentra la capacidad real de ejecución en infraestructura?

Un reordenamiento institucional con antecedentes

El decreto provincial no inicia el proceso, sino que lo consolida. La obra ya contaba con un convenio original entre la Dirección Nacional de Vialidad y la Dirección Provincial, aprobado en 2021 y convalidado ese mismo año por decreto del Ejecutivo misionero. Sin embargo, el cambio de escenario llevó a un paso adicional: la cesión contractual del proyecto.

Ese traspaso se formalizó a partir de un acuerdo específico aprobado por la Dirección Nacional de Vialidad en noviembre de 2024, que habilitó a la provincia a ceder su lugar en el contrato original firmado con la empresa ejecutora. La documentación fue rubricada por las partes y acompañada por un acta de constatación de avance de obra fechada el 20 de marzo de 2025, donde se certificó el estado de ejecución.

La ratificación ahora firmada por el Ejecutivo provincial responde a una exigencia de jerarquía normativa: darle respaldo formal a un cambio que altera la titularidad del contrato. En términos concretos, la Nación pasa a ser el actor central en la continuidad y finalización de la obra.

Impacto operativo

El traspaso no modifica solo papeles. Reconfigura la lógica de ejecución de la obra pública en un tramo vial relevante para la conectividad provincial. Al asumir la Dirección Nacional de Vialidad la posición contractual, se concentra en el nivel nacional la toma de decisiones sobre financiamiento, ritmo de obra y eventuales redeterminaciones.

En un escenario donde el gasto en infraestructura está bajo revisión, este tipo de cesiones puede leerse como una forma de recentralización operativa. La provincia deja de ser el nodo ejecutor directo y pasa a depender de la dinámica nacional para la continuidad del proyecto.

Al mismo tiempo, el decreto evita un conflicto potencial: formaliza un proceso ya avanzado administrativamente y convalidado por resoluciones previas, reduciendo riesgos legales sobre la ejecución y pagos asociados.

Una obra que sigue abierta

La autovía de la Ruta Nacional N° 105 forma parte de un esquema de conectividad que vincula corredores productivos y logísticos en Misiones. Sin embargo, el hecho de que haya requerido una cesión contractual y una ratificación posterior evidencia que su ejecución no estuvo exenta de reconfiguraciones.

El punto a observar hacia adelante no es solo el avance físico de la obra, sino el comportamiento institucional del esquema adoptado. La coordinación entre Nación y provincia, los tiempos de ejecución y la asignación de recursos marcarán si la decisión fue un ajuste táctico o el inicio de un cambio más profundo en la gestión de la obra pública.

Porque detrás de un decreto administrativo, lo que se redefine es quién tiene la capacidad efectiva de terminar las obras.

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Integran MisioPharma a la Biofábrica y redefinen la estrategia biotecnológica provincial

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Esta mañana, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, recorrió la Biofábrica Misiones S.A. tras la integración de MisioPharma, en el marco de una decisión orientada a optimizar recursos públicos y consolidar el desarrollo biotecnológico en la provincia.

La visita comenzó en el laboratorio de cultivos in vitro, donde se interiorizó sobre el trabajo en la cámara de crecimiento de distintas especies, entre ellas banano, ornamentales, flores, orquídeas y árboles nativos. Luego, recorrió la sala de siembra, donde observó las tareas que se realizan en cabinas de flujo y dialogó con el equipo técnico sobre los procesos productivos.

El recorrido continuó en la Planta Biológica de bioinsumos agrícolas, donde se desarrollan alternativas sustentables a los agroquímicos sintéticos. Allí se destacó la producción de bioinsecticidas a partir de hongos nativos para el control de plagas, con el objetivo de proteger cultivos y reducir el impacto ambiental.

En ese contexto, el mandatario puso en valor el capital humano y el desarrollo científico de la provincia. “Hay un equipo de científicos de primera línea, esta es la única biofábrica de la Argentina, y es un orgullo misionero porque todo lo que estamos viendo es nuestro, especialmente los científicos que trabajan acá, formados en nuestra universidad y directamente vinculados a la producción”, expresó.

Asimismo, subrayó el impacto directo de estos desarrollos en el sector productivo. “Están produciendo bananos de altísima calidad, con estándares perfectos, sin posibilidad de enfermedades, y además el producto estrella son los fertilizantes biológicos, de altísima demanda en las chacras, que permiten un crecimiento fuerte y sano”, afirmó. En esa línea, remarcó: “Se exporta a Brasil y a otras provincias como Salta, pero sobre todo es para que nuestra producción crezca mejor, más fuerte y más sana”.

En relación a la calidad de los desarrollos, destacó los procesos de validación científica. “No es que a cualquiera se le ocurra algo, es un proceso de legitimación. Todo es biológico, sin químicos, y esa validación a nivel nacional permite exportar y llegar al consumo humano. Para nosotros es un salto de calidad en términos de producción que nos pone en un nivel altísimo”, sostuvo.

Además, remarcó el carácter estratégico de la Biofábrica como política pública sostenida en el tiempo. “Hubo intentos en otras provincias que no prosperaron, pero el tesón de una política de Estado en Misiones logró esto, que es un emblema y una de las pocas en Latinoamérica”, señaló.

Plantines de banano y desarrollo tecnológico

El recorrido incluyó también el invernadero de banano, donde se preparan 50.000 plantines con destino a la provincia de Salta, en el marco de un convenio vigente desde 2019, a partir del cual ya se han distribuido más de un millón de plantines. Asimismo, se destacó el desarrollo de Fitolab, laboratorios móviles implementados en provincias como Buenos Aires y Córdoba, que incluyen instalación y capacitación técnica.

Durante la recorrida, el presidente de la Biofábrica, Federico Miravet, señaló: “El respaldo que recibimos del Gobernador es colocar a la biotecnología como eje fundamental del agro. Hoy la biotecnología ya es una realidad en la Biofábrica, con el laboratorio in vitro, la producción de bioinsumos y otras líneas en desarrollo”.

Además, remarcó la importancia de la optimización de recursos: “Esto nos permite cumplir con el mandato de no desperdiciar capital humano, administrativo y tecnológico, y seguir produciendo con eficiencia”. En esa línea, agregó: “Somos una sociedad que busca comercializar, pero siempre revalorizando a los productores misioneros y su trabajo diario”.

Por su parte, la gerenta general, Luciana Imbrogno, explicó: “Contamos con profesionales altamente capacitados y articulamos con CONICET, UNaM, INTA y el Ministerio del Agro para validar nuestros productos a campo. Es una etapa clave para demostrar que funcionan y que son una alternativa superadora para producir”.

Asimismo, indicó que la producción se orienta tanto al sector público como al privado. “En el marco del programa de diversificación tabacalera se entregan plantines de banano, maracuyá y especies ornamentales, y también desarrollamos producción para el sector privado con fines de exportación”, precisó.

Integración de MisioPharma y la Biofábrica

La recorrida se realizó tras la oficialización de la disolución de MisioPharma S.E. y su integración a la Biofábrica, en el marco de una reorganización del esquema productivo vinculado al desarrollo de cannabis medicinal y biotecnología. La medida contempla la transferencia del personal científico, equipamiento y capacidades técnicas, con el objetivo de concentrar recursos y consolidar una única plataforma de desarrollo.

Al respecto, el gobernador explicó: “Era un gasto operativo innecesario, hay que cuidar los recursos públicos al máximo y aprovechar mejor a los científicos bajo una sola dirección, que es la Biofábrica. Tenemos equipamiento de altísimo nivel y ahora podemos ampliar la producción”.

Finalmente, aclaró que la medida no implica pérdida de empleo. “Se trata de un reordenamiento. Hay que reconocer cuando algo ya no es productivo y reorganizarlo para que funcione. Contamos con ingenieros, genetistas y profesionales de altísimo nivel, formados en Misiones, y necesitábamos aprovechar mejor esas capacidades”, concluyó.

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Nación reordena las represas del río Santa Cruz y desplaza a ENARSA en plena privatización

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El Gobierno avanzó el 10 de abril con una decisión de alto impacto en el mapa de la obra pública energética: mediante el Decreto 238/2026, trasladó la conducción del proyecto hidroeléctrico del río Santa Cruz a la Subsecretaría de Recursos Hídricos y desplazó a Energía Argentina S.A. (ENARSA) como actor central en su ejecución. La medida, firmada por el Presidente junto al Ministerio de Economía, no solo redefine la estructura de gestión de una de las obras más relevantes del sistema eléctrico, sino que se inscribe en el proceso de privatización de la empresa estatal. ¿Se trata de una corrección técnica para destrabar una obra demorada o de un movimiento más amplio para reconfigurar el rol del Estado en infraestructura estratégica?

El dato operativo es concreto: la Subsecretaría de Recursos Hídricos asume la calidad de comitente, con todas las funciones, derechos y obligaciones del contrato y sus múltiples adendas. A la vez, el Ejecutivo ordena que las centrales retomen su denominación original —“Cóndor Cliff” y “La Barrancosa”— y deja sin efecto disposiciones previas que habían modificado tanto la gestión como la nomenclatura del proyecto. En paralelo, instruye a la Jefatura de Gabinete a reasignar las partidas presupuestarias necesarias para sostener la ejecución.

El rediseño institucional detrás del decreto

El movimiento no es aislado. El decreto se apoya en la Ley 13.064 de obra pública y en una extensa secuencia normativa que, desde 2009, fue modificando la estructura de responsabilidades sobre el proyecto. En ese recorrido, la obra pasó por distintos organismos, desde la órbita de Obras Públicas hasta Energía, con sucesivas delegaciones y transferencias.

El punto de inflexión reciente es el proceso de privatización de ENARSA autorizado en 2025. El propio decreto reconoce que la empresa estatal tiene obras en curso que no pueden interrumpirse sin comprometer su finalización. En ese contexto, el Gobierno opta por separar la ejecución de este proyecto específico del proceso de venta, trasladándolo a un área técnica del Ministerio de Economía.

La decisión implica una recentralización operativa: la Subsecretaría de Recursos Hídricos no solo administrará el contrato, sino que también concentrará la toma de decisiones sobre ejecución, financiamiento y control. En términos prácticos, se busca evitar que las demoras propias del proceso de privatización impacten sobre una obra de gran escala.

Al mismo tiempo, el decreto plantea un argumento de eficiencia: concentrar la infraestructura hidráulica en un solo organismo permitiría mejorar la coordinación, el control de fondos y la capacidad de gestión. Es un giro hacia una lógica más vertical dentro del Estado, en contraste con esquemas previos más fragmentados.

Entre la gobernabilidad energética y la estrategia de privatización

El reordenamiento tiene implicancias que exceden lo técnico. Por un lado, refuerza el rol del Ministerio de Economía como eje de coordinación de la política de infraestructura, en línea con su creciente centralidad en la toma de decisiones del Gobierno.

Por otro, condiciona el proceso de privatización de ENARSA. Al retirar de su órbita una obra de gran envergadura, el Ejecutivo reduce riesgos asociados a pasivos y compromisos en curso, lo que podría facilitar la estrategia de venta. Al mismo tiempo, delimita qué activos o proyectos permanecen bajo control estatal directo.

También hay un efecto en la relación con los contratistas y el financiamiento internacional. El decreto garantiza la continuidad contractual —incluyendo adendas y acuerdos de crédito vigentes—, lo que apunta a sostener la previsibilidad en un esquema que involucra compromisos de largo plazo.

En términos de gobernabilidad, la decisión busca evitar un cuello de botella: una obra paralizada o ralentizada en medio de un proceso de privatización podría generar tensiones tanto en el frente fiscal como en el energético. La intervención directa del Estado aparece como una forma de contener ese riesgo.

Un movimiento táctico con efectos abiertos

El decreto no cierra el escenario. Por el contrario, abre nuevas preguntas sobre la arquitectura futura del sector energético y el alcance real del proceso de privatización.

En lo inmediato, habrá que observar si la centralización en la Subsecretaría de Recursos Hídricos logra acelerar la ejecución de la obra o si surgen nuevas fricciones administrativas. También será clave seguir cómo se instrumenta el traspaso operativo desde ENARSA y qué impacto tiene en los tiempos del proyecto.

En paralelo, la redefinición de roles dentro del Estado podría anticipar un patrón: separar obras estratégicas de empresas en proceso de privatización para garantizar su continuidad bajo control directo.

La decisión ya está tomada. Lo que resta ver es si este rediseño logra ordenar una obra atravesada por años de cambios institucionales o si inaugura una nueva etapa de reconfiguración en la política de infraestructura energética.

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