inversión

Construcción sostenible: crece la demanda de perfiles técnicos, pero el financiamiento aún limita nuevas oportunidades

Compartí esta noticia !

El barómetro de la construcción sostenible revela avances en la concientización y un desafío para el sector financiero. El estudio global presentado por Saint-Gobain, la empresa líder en materiales para la construcción liviana y sostenible, destaca el rol clave de la resiliencia edilicia ante los riesgos climáticos y la necesidad de mayor integración en las decisiones económicas y financieras.

En Argentina, la construcción sostenible es un concepto reconocido y se asocia principalmente con la eficiencia energética, energías renovables y la reducción de la huella de carbono.

Saint-Gobain, la compañía líder mundial en construcción liviana y sostenible, presentó la cuarta edición del Barómetro de la Construcción Sostenible, que por primera vez incorpora la mirada del sector financiero sobre adaptación y resiliencia de la infraestructura edilicia. Destaca el rol estratégico que ocupan bancos comerciales, de desarrollo y aseguradoras en la toma de decisiones que pueden impulsar el paso de una ambición compartida hacia una transformación a gran escala del sector de la construcción, aunque también señala que existe aún un desafío en su incorporación sistemática a esta tendencia.

Elaborado por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, el Barómetro 2026 revela que, aunque el sector financiero reconoce la importancia de la adaptación y la resiliencia en la construcción, aún las integra de forma limitada en sus decisiones de inversión, financiamiento y seguros, por falta de evidencia clara sobre su retorno. El informe destaca la necesidad de demostrar ese impacto económico para que la resiliencia se convierta en un criterio central que impulse competitividad, reducción de riesgos y la transformación del sector hacia una construcción sostenible.

“La construcción sostenible aún no se ha integrado de forma sistemática en el proceso de diseño, financiación y evaluación de los proyectos. Cerrar esta brecha supone ahora una de las mayores oportunidades para la transformación del sector”, señaló Benoit Bazin, CEO de Saint-Gobain a nivel global.

La resiliencia se entiende como la capacidad de los edificios y las infraestructuras para resistir los eventos climáticos, absorber impactos y preservar su valor a lo largo del tiempo, para una mejor calidad de vida de sus habitantes. Los resultados muestran que esas dimensiones están ganando terreno en todos los ámbitos: tanto entre los actores financieros como entre las partes interesadas y ciudadanos encuestados: un 26% de las menciones, lo que representa un aumento de 5 puntos respecto a 2025, tras un incremento ya significativo el año anterior).

Sin embargo, todavía encuentran dificultades para convertirse en criterios estructurantes en los modelos económicos y siguen siendo difíciles de traducir operativamente en decisiones de asignación de capital o de concesión de créditos. Por primera vez desde su lanzamiento en 2023, el Barómetro de la Construcción Sostenible incluyó así ese estudio cualitativo internacional realizado entre el sector financiero —bancos comerciales, bancos de desarrollo y aseguradoras—, centrado en la adaptación y la resiliencia.

Este nuevo componente complementa la encuesta cuantitativa internacional que se realiza cada año, abarcando 4.800 actores y 30.000 ciudadanos en 30 países.

Argentina y la construcción sostenible

Por otra parte, el relevamiento mostró que en nuestro país el 68% de los encuestados afirma conocer el concepto de construcción sostenible, mientras que persisten asociaciones claras con sus principales pilares: eficiencia energética (65%), uso de energías renovables (60%) y reducción de la huella de carbono (53%). Aunque, aún existen brechas de información: el 47% declara no sentirse suficientemente informado sobre el tema, lo que refuerza la necesidad de educación y difusión para acelerar su adopción.

En cuanto a la percepción del concepto, los argentinos lo vinculan principalmente con el uso de materiales respetuosos con el medio ambiente (51%) y la eficiencia energética de las construcciones (43%), consolidando una visión cada vez más integral.

“Argentina muestra una base sólida de conocimiento sobre construcción sostenible, pero el desafío hoy es acelerar su implementación. Desde Saint-Gobain trabajamos para cerrar esa brecha a través de capacitaciones y la difusión de nuestras soluciones, acercando herramientas concretas a los profesionales y tomadores de decisiones del sector. De esta manera, no solo contribuimos a mejorar el nivel de conocimiento, sino que también facilitamos la adopción de soluciones eficientes, accesibles y medibles, posicionándonos como un aliado estratégico para escalar el impacto positivo y fortalecer la resiliencia del entorno construido”, agregó, por su parte, Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay.

Con una fuerte presencia industrial en Argentina, Saint-Gobain desarrolla y comercializa marcas líderes como Weber, Placo, Isover, Tuyango y Megaflex, que conforman un portafolio integral de soluciones de alta performance para la construcción liviana y sostenible.

Quiénes lideran el cambio

En Argentina, los actores considerados más legitimados para impulsar la construcción sostenible son los arquitectos y estudios de ingeniería (49%), seguidos por las empresas privadas del sector (42%) y las autoridades locales (41%), lo que refleja la necesidad de un enfoque colaborativo para acelerar la transformación, de acuerdo con el Barómetro.

En resumen, los resultados muestran que, si bien el nivel de conocimiento continúa siendo significativo, el desafío actual radica en consolidar la concientización sobre acciones concretas, escalables y económicamente viables. En este contexto, el sector financiero aparece como un actor clave para impulsar el cambio, integrando de manera más sistemática criterios de sostenibilidad y resiliencia en sus procesos de decisión.

El Barómetro 2026 destaca también la resiliencia como un eje central frente a eventos climáticos extremos, aunque todavía enfrenta dificultades para incorporarse plenamente en las decisiones financieras por la falta de evidencia clara sobre su retorno de inversión. Esto limita su consideración en créditos, inversiones y seguros. En este contexto, Saint-Gobain reafirma su compromiso de impulsar soluciones innovadoras que mejoren el desempeño ambiental de la construcción y fortalezcan su resiliencia, competitividad y valor a largo plazo.

Barometro Construccion Sostenible 2026 by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

Palabras claras con Adolfo del Cueto Aramburu: el futuro de la asesoría financiera

Compartí esta noticia !

En un momento en el que la incertidumbre económica convive con nuevas oportunidades de inversión, la asesoría financiera está entrando a una etapa de redefinición. Adolfo del Cueto Aramburu plantea que el futuro del sector ya no se sostiene únicamente en recomendar productos. Hoy, es acompañar decisiones, ordenar objetivos y construir estrategias con reglas entendibles, seguimiento continuo y criterios que resistan escenarios complejos.

Esta conversación sobre el porvenir de la asesoría financiera —con especial atención al mercado mexicano, el pulso latinoamericano y las señales que también llegan desde Estados Unidos— se enmarca en una idea sencilla: cuando el contexto se vuelve más retador, la claridad se vuelve más valiosa. Para del Cueto, ese valor se materializa en tres prioridades: educación financiera aplicadaasesoría basada en objetivos y gestión de riesgos con disciplina.

Una industria que está cambiando… y clientes que también cambiaron

La asesoría financiera se encuentra en una transición visible: la información se volvió abundante, las plataformas digitales multiplicaron opciones y el inversionista —desde el primerizo hasta el sofisticado— se acostumbró a comparar, cuestionar y exigir explicaciones más claras. Esto no elimina el rol del asesor; lo vuelve más relevante cuando hace bien su trabajo.

Adolfo del Cueto subraya que el cambio central está en la expectativa del cliente: hoy busca ordenmetodología y comunicación directa, no únicamente acceso. La asesoría financiera, en este nuevo estándar, debe demostrar que entiende el contexto (inflación, ciclos, volatilidad, tendencias sectoriales) pero, sobre todo, que sabe traducirlo en decisiones concretas: qué hacer, cuándo hacerlo y por qué.

En México, esta necesidad se intensifica porque conviven perfiles muy distintos: personas que apenas se acercan al ahorro formal, familias que desean proteger patrimonio, empresarios que requieren planeación y estructuras, y profesionistas que necesitan balancear metas con liquidez. En Latinoamérica, el reto es similar: mercados con oportunidades, pero con episodios de incertidumbre que exigen mayor preparación emocional y técnica.

Del “consejo” al acompañamiento: el asesor como traductor del riesgo

Del Cueto sostiene que el futuro de la asesoría se construye cuando el asesor deja de hablar en códigos y empieza a explicar con precisión: rendimiento esperado vs. riesgo, horizonte de tiempo, liquidez, diversificación, costos y supuestos. En la práctica, eso implica elevar el estándar de trabajo:

  • Diagnóstico real: objetivos, ingresos, obligaciones, tolerancia al riesgo y prioridades.
  • Planeación con etapas: corto, mediano y largo plazo; no todo se invierte igual.
  • Diversificación con lógica: evitar concentraciones por moda, emoción o urgencia.
  • Seguimiento constante: la estrategia no se “entrega”; se administra.
  • Reglas por escrito: criterios para ajustar, rebalancear o pausar decisiones.

El punto de fondo es que la asesoría financiera se está moviendo hacia un modelo más profesionalizado y menos improvisado. La disciplina es lo que separa la asesoría útil de la asesoría que solo tranquiliza en el corto plazo.

Tecnología: aliada, no sustituto

La tecnología ya es parte del día a día de la industria: análisis más rápido, acceso a mercados, portales de consulta, automatización de reportes y herramientas que facilitan el seguimiento. Sin embargo, del Cueto advierte que el futuro no es “asesor vs. tecnología”, sino asesor con tecnología.

La razón es sencilla: las herramientas procesan datos, pero la vida financiera de una persona o de una empresa tiene matices. Las decisiones relevantes (comprar una casa, vender un negocio, planear herencias, proteger liquidez, definir riesgo) necesitan criterio, contexto y comunicación. Se trata de usar lo digital para ser más eficiente, pero mantener lo humano para dar dirección.

En este panorama, la asesoría que crece será la que combine:

  • Procesos digitales (orden, trazabilidad, seguimiento).
  • Comunicación comprensible (sin tecnicismos innecesarios).
  • Planificación basada en metas (no en impulsos del mercado).

Confianza: el activo que define el futuro del sector

La asesoría financiera, por su naturaleza, descansa en un intangible: la confianza. Del Cueto plantea que, a futuro, la confianza ya no se ganará con promesas, sino con método y transparencia. En otras palabras: explicar cómo se toman decisiones, cómo se gestionan riesgos, qué costos existen y qué escenarios podrían afectar resultados.

Más que “vender tranquilidad”, el asesor debe demostrar que tiene un sistema para navegar:

  • Periodos de volatilidad.
  • Cambios en el ciclo económico.
  • Movimientos de tasas.
  • Tensiones geopolíticas y comerciales.
  • Riesgos de concentración y liquidez.

En México y LATAM, donde la confianza institucional y la experiencia financiera pueden variar mucho entre segmentos, el asesor tiene una responsabilidad adicional: educar sin condescendencia y proponer rutas realistas, evitando soluciones mágicas o “todo o nada”.

México como punto de oportunidad: asesoría para patrimonio y empresa

Del Cueto considera que el futuro de la asesoría financiera en México crecerá en dos grandes frentes:

  1. Personas y familias que quieren planificar sin improvisar: ahorro, inversión, protección, metas y sucesión patrimonial.
  2. Empresas y emprendedores que necesitan ordenar finanzas, gestionar liquidez y tomar decisiones estratégicas con visión de largo plazo.

En ambos casos, se necesita primero estructura y después crecimiento. Primero liquidez y protección, luego expansión. Primero orden, luego sofisticación.

Este enfoque también ayuda a combatir un problema frecuente: tomar decisiones desde el ruido del corto plazo. Cuando el mercado se mueve, es fácil reaccionar tarde o desde el miedo.

Lo que también enseña Estados Unidos: señales, ciclos y hábitos de disciplina

El entorno estadounidense suele marcar tendencias por tamaño de mercado, innovación financiera y sensibilidad del capital a cambios económicos. Sin entrar en cifras ni afirmaciones específicas, del Cueto retoma una lección general: los ciclos cambian, pero la disciplina permanece.

Cuando el dinero se vuelve más selectivo, cuando el mercado se vuelve más exigente o cuando la volatilidad se intensifica, la diferencia está en cómo se estructura el portafolio y cómo se administra el riesgo. Ese aprendizaje sirve para México y LATAM: no se trata de adivinar el futuro, sino de construir estrategias que no dependan de un solo escenario.

Un nuevo estándar: claridad, ética operativa y visión de largo plazo

Para Del Cueto, el futuro de la asesoría financiera se define por un estándar simple: el cliente debe poder entender lo esencial sin perder rigor. Eso incluye:

  • Explicaciones claras sobre riesgos y costos.
  • Estrategias alineadas a objetivos, no a impulsos.
  • Seguimiento y comunicación continua.
  • Planeación patrimonial con orden y realismo.
  • Criterios de decisión documentados y consistentes.

La asesoría deja de ser un evento y se convierte en un proceso. Y ese proceso es el que permite tomar mejores decisiones cuando el entorno se vuelve incierto.

Sobre Adolfo del Cueto Aramburu

Adolfo del Cueto Aramburu participa en la conversación pública sobre economía, inversión y asesoría financiera con un enfoque centrado en claridaddisciplina y gestión responsable del riesgo. Su planteamiento sobre el futuro del sector se resume en una idea: la asesoría valiosa es la que acompaña, explica y construye estrategia, en lugar de prometer atajos.

Compartí esta noticia !

América Latina crecerá menos en 2026 y reabre el debate sobre el rol del Estado en la inversión

Compartí esta noticia !

América Latina y el Caribe ingresan en 2026 con una previsión de crecimiento del 2,1% del PIB, por debajo del 2,4% registrado en 2025, en un escenario marcado por la incertidumbre global y la debilidad persistente de la inversión. El dato, que surge de un informe económico regional, vuelve a colocar a los gobiernos frente a una disyuntiva conocida: sostener el crecimiento apoyado en el consumo o reconfigurar el esquema productivo para dinamizar la inversión. La pregunta que atraviesa el diagnóstico es si la región está ante un estancamiento estructural o ante una nueva fase de ajuste en su modelo de desarrollo.

El crecimiento moderado no es un fenómeno aislado ni coyuntural. Se inscribe en una dinámica donde la falta de inversión y las condiciones financieras restrictivas limitan la expansión económica, incluso en contextos donde el consumo privado sigue funcionando como principal motor. En ese equilibrio inestable, la política económica vuelve a quedar bajo presión.

Consumo como sostén, inversión como deuda pendiente

El informe describe una matriz que se repite: el consumo privado sostiene la actividad, mientras la inversión permanece en niveles bajos. Esta combinación, lejos de ser virtuosa, refleja un límite estructural. Sin expansión del capital productivo, el crecimiento pierde capacidad de sostenerse en el tiempo.

Las condiciones de financiamiento, ajustadas por inflación, continúan siendo restrictivas. Esto impacta directamente en las decisiones empresariales y en la capacidad de los Estados para impulsar proyectos de infraestructura o desarrollo. A la vez, la incertidumbre global —tanto económica como geopolítica— actúa como freno adicional.

Las revisiones a la baja en las proyecciones de algunos países refuerzan ese diagnóstico. No se trata solo de un crecimiento bajo, sino de una tendencia que no logra consolidar un sendero ascendente.

Vuelve la discusión sobre política industrial

En este contexto, la política industrial reaparece en el centro del debate regional. El estancamiento del crecimiento y las dificultades persistentes para generar empleo obligan a los gobiernos a revisar sus estrategias.

El dato no es menor: cuando el mercado no logra traccionar inversión, el rol del Estado vuelve a ser objeto de discusión. La tensión se reconfigura entre modelos que priorizan estabilidad macroeconómica y aquellos que buscan intervenir más activamente para dinamizar sectores estratégicos.

La debilidad en la creación de empleo agrega presión. Sin expansión del trabajo formal, el crecimiento económico pierde traducción social, lo que impacta en la gobernabilidad y en la sostenibilidad de las políticas públicas.

Entre la inercia y la redefinición del modelo

El panorama para 2026 deja más interrogantes que certezas. El crecimiento del 2,1% no implica una crisis inmediata, pero sí evidencia un techo que la región no logra perforar.

En las próximas semanas y meses, el foco estará puesto en cómo los distintos países responden a este escenario: si profundizan estrategias actuales o si avanzan hacia esquemas que intenten reactivar la inversión. También será clave observar si las condiciones globales se estabilizan o si continúan agregando volatilidad.

La región vuelve a enfrentar un dilema recurrente: crecer poco pero de manera estable, o asumir riesgos para modificar su estructura productiva. Esa discusión, lejos de cerrarse, empieza a tomar forma en un contexto donde los márgenes de acción parecen cada vez más estrechos.

Compartí esta noticia !

El puente San Javier–Porto Xavier entra en fase de obra

Compartí esta noticia !

El proyecto del puente internacional San Javier-Porto Xavier dará un paso político decisivo el próximo 4 de mayo, cuando se realice el acto oficial de lanzamiento de obra con participación del Departamento Nacional de Infraestructura y Transporte. La iniciativa, que contempla una estructura de 950 metros de largo y 17,40 metros de ancho, ya tiene trabajos preliminares en ejecución desde diciembre y prevé un plazo total de hasta tres años y medio. El dato no es menor: después de décadas de postergaciones, el inicio efectivo de la obra reconfigura la agenda de integración entre Argentina y Brasil. La pregunta que se abre es si este avance consolida un cambio estructural en la frontera o si aún quedan obstáculos en la etapa crítica de ejecución.

De la planificación a la ejecución: el puente como decisión política

El proyecto comenzó a tomar forma concreta a partir de la orden de servicio emitida en diciembre, cuando un consorcio de cinco empresas resultó adjudicatario de la licitación. Desde entonces, se activaron tareas técnicas clave: licenciamiento ambiental, desarrollo del proyecto ejecutivo y procesos de expropiación de terrenos necesarios para la traza.

El acto del 4 de mayo funcionará como validación institucional de un proceso que ya está en marcha. La intervención del organismo nacional de infraestructura busca formalizar que las condiciones están dadas para avanzar desde la etapa técnica hacia la obra física.

En términos estructurales, el puente no es menor. Tendrá carriles vehiculares, banquinas laterales, un espacio peatonal y una ciclovía, una configuración poco habitual en la región. Esa amplitud responde a una proyección de tránsito creciente y a la necesidad de garantizar circulación continua sin interrupciones.

Infraestructura y economía: una apuesta a escala regional

El impacto esperado se vincula directamente con el flujo de transporte. Actualmente, el cruce por balsa registra unos 17.000 camiones anuales y entre 50.000 y 60.000 vehículos livianos. La proyección es que ese movimiento se triplique con el puente en funcionamiento.

El dato introduce una variable económica central: la obra no solo reemplaza un sistema logístico limitado, sino que podría redireccionar flujos regionales. Parte del tránsito que hoy utiliza otros pasos internacionales podría migrar hacia este corredor, especialmente por condiciones de infraestructura y distancias competitivas.

En paralelo, aparece una segunda dimensión: la reactivación de nodos productivos vinculados a la exportación, como terminales graneleras, con impacto en cadenas agrícolas y logísticas. El puente, en ese sentido, no es solo una conexión física, sino una pieza dentro de un esquema más amplio de transporte internacional.

Integración, desarrollo y expectativas cruzadas

La obra se inscribe en una demanda histórica de la región y en una agenda de integración binacional que, hasta ahora, avanzó de manera intermitente. Su concreción fortalece a los actores que impulsan infraestructura como herramienta de desarrollo, tanto en el plano local como regional.

A nivel territorial, el proyecto impacta directamente en San Javier y Porto Xavier, pero su radio de influencia alcanza a zonas productivas más amplias. La expectativa es que el incremento del tránsito dinamice actividades vinculadas al comercio, el turismo y los servicios.

El componente social también aparece en la ecuación. La conexión permanente facilitará la movilidad cotidiana entre ambas ciudades, en un contexto donde existen vínculos laborales y residenciales cruzados. Ese factor, menos visible en términos macroeconómicos, redefine dinámicas locales de integración.

Tiempos, ejecución y desafíos pendientes

Aunque el inicio formal marca un punto de inflexión, el proyecto todavía enfrenta su etapa más exigente. El primer año estará concentrado en procesos administrativos y ambientales, mientras que la ejecución plena demandará al menos dos años y medio adicionales.

El desafío no es solo técnico. La magnitud de la obra y su impacto regional requieren coordinación sostenida entre actores públicos y privados, además de estabilidad en las condiciones de financiamiento y ejecución.

En paralelo, el crecimiento proyectado del tránsito plantea interrogantes sobre la capacidad de las infraestructuras complementarias para absorber ese flujo. El puente puede ser el disparador, pero su efectividad dependerá del ecosistema logístico que lo rodee.

El 4 de mayo marcará el inicio visible de una obra largamente esperada. Sin embargo, el verdadero test no estará en el anuncio, sino en la capacidad de sostener el ritmo de ejecución y transformar la promesa de integración en un cambio concreto en la dinámica regional.

Compartí esta noticia !

Caputo ratifica el rumbo económico y descarta cambios mientras busca respaldo financiero internacional

Compartí esta noticia !

El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró desde Washington que el Gobierno nacional no se desviará “ni un centímetro” del rumbo económico, en un mensaje dirigido tanto a los mercados como al frente político interno. La definición se dio durante su participación en un panel del Atlantic Council, donde compartió escenario con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.

En ese contexto, el funcionario ratificó la continuidad de las reformas estructurales basadas en reducción de impuestos, desregulación y mejoras en la logística, al tiempo que destacó avances legislativos y el respaldo de organismos internacionales en materia de financiamiento.

Reformas, Congreso y respaldo externo

El planteo del ministro se apoya en dos pilares. Por un lado, un Congreso que, según afirmó, quedó “más alineado” con el oficialismo tras las elecciones de medio término, lo que habilitaría el envío de nuevas leyes para profundizar el proceso de reformas.

Por otro lado, el Gobierno busca sostener el programa económico con respaldo internacional. En ese marco, el Grupo Banco Mundial evalúa una garantía de hasta US$2.000 millones destinada a refinanciar deuda argentina, reducir costos financieros y mejorar las condiciones para la inversión privada.

Este esquema combina ajuste interno con financiamiento externo, en una estrategia orientada a consolidar el orden macroeconómico.

Continuidad del programa y foco en competitividad

Caputo reafirmó que el eje del modelo seguirá centrado en la baja de impuestos, la reducción de regulaciones y la mejora de infraestructura como herramientas para ganar competitividad.

En su exposición, el ministro rechazó explícitamente la utilización de devaluaciones como mecanismo de ajuste, planteando que la competitividad debe construirse por otras vías.

También mencionó reformas ya impulsadas, como la laboral y la denominada Ley de Inocencia Fiscal, con el objetivo de avanzar en mayor formalización y atraer inversión real.

Señal a mercados y disputa política interna

El mensaje de “no desviarse” funciona como una señal de previsibilidad hacia los inversores, en un contexto donde el Gobierno intenta consolidar credibilidad tras meses de ajuste económico.

Al mismo tiempo, el discurso incluye una confrontación con la oposición, al descartar la posibilidad de volver a esquemas económicos anteriores. En ese sentido, la estrategia oficial busca fijar un marco de irreversibilidad del programa.

La combinación de respaldo internacional, mayoría legislativa relativa y narrativa de resultados configura un intento de fortalecer la posición política del Gobierno en la segunda etapa de gestión.

Inversión, financiamiento y expectativas

El eventual respaldo del Banco Mundial, de concretarse, podría aliviar el frente financiero en el corto plazo, facilitando la refinanciación de deuda y reduciendo el costo del crédito.

A su vez, el énfasis en la estabilidad macroeconómica y la competitividad apunta a mejorar las condiciones para la inversión privada, tanto local como extranjera.

El Gobierno también sostiene que el contexto internacional —incluyendo tensiones como la guerra en Medio Oriente— abre oportunidades para países con recursos estratégicos, como energía y alimentos.

El planteo oficial sobre competitividad e inversión tiene implicancias indirectas para regiones como el NEA. La mejora en infraestructura y logística, mencionada como eje del programa, aparece como un factor clave para economías alejadas de los grandes centros productivos.

Sin embargo, el impacto concreto dependerá de cómo se traduzcan esas políticas en inversiones reales y en reducción de costos para las economías regionales.

Reformas, financiamiento y clima político

El rumbo económico queda condicionado a múltiples variables: la capacidad del Gobierno para sostener el apoyo legislativo, la concreción del financiamiento internacional y la evolución del contexto global.

También será clave observar si las reformas logran traducirse en crecimiento y empleo, objetivo central del discurso oficial.

En ese marco, la definición de Caputo busca cerrar la puerta a cambios de estrategia, pero deja abierto el interrogante sobre la velocidad y profundidad de los resultados.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin