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Gran brecha en el mundo de las inversiones: Solo el 24,5% de quienes invierten son mujeres

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En los últimos años, el acceso de las mujeres al sistema financiero y a las inversiones ha crecido. Sin embargo, la brecha de género sigue siendo significativa, tanto en la participación dentro de la industria como en el universo de inversores.

24,5%Mujeres inversoras en YONT31%Mujeres en el equipo YONT37,2%Mujeres en el sector fintech (Argentina) 

La brecha de género en inversiones


Según un informe de la Cámara Argentina Fintech (2025), sólo el 37,2% de las personas que trabajan en el sector fintech se identifican como mujeres. En YONT, el 31% de su equipo de trabajo es femenino.

La diferencia también se refleja en el mundo de las inversiones: el 75,5% de los inversores de la plataforma son hombres, frente a un 24,5% de mujeres. Esta brecha se repite por instrumento financiero:

InstrumentoHombresMujeres
Fondos Comunes de Inversión57%43%
CEDEARs65%35%

Uno de los principales motivos de esta diferencia está relacionado con el acceso a la educación financiera: 4 de cada 10 mujeres aseguran no tener conocimientos sobre inversiones, el doble que los hombres.

A nivel regional, según datos citados por el Banco Mundial, en América Latina sólo el 63% de las mujeres tiene una cuenta bancaria, frente al 72% de los hombres, aunque las fintech han contribuido a reducir esta brecha en países como Argentina.


Un análisis de 1.048 operaciones realizadas por usuarias entre febrero de 2025 y febrero de 2026 en YONT revela un perfil dinámico y diversificado:

·         El núcleo más activo se concentra en el rango 25-44 años, que representa el 55,6% del total de inversiones. El segmento más activo es el de 35-44 años (28,9%), seguido por el de 25-34 (26,7%). Notablemente, el segmento joven de 18-24 años ya representa casi 1 de cada 5 inversiones.

Segmento etarioN° inversiones% del totalPerfil observado
18 – 2420919,9%Ingreso al mercado / exploratorias
25 – 3428026,7%Crecimiento profesional / ahorro activo
35 – 4430328,9%Consolidación patrimonial
45 – 5414714,0%Diversificación y planificación
55 – 64726,9%Conservación de capital
65+373,5%Rentabilidad y liquidez

·         En cuanto a instrumentos preferidos: STOCK (acciones locales) lidera con el 32,7% de las operaciones, seguido por BOND (21,4%) y CEDEAR (17,5%). Los instrumentos de renta variable (STOCK + CEDEAR) concentran el 50,2% de las operaciones, lo que indica una preferencia por activos de mayor rendimiento potencial.

InstrumentoN° inversiones% del totalDescripción
STOCK34332,7%Acciones locales (Merval)
BOND22421,4%Bonos soberanos / corporativos
CEDEAR18317,5%Certificados de depósito (ADRs)
MEP15214,5%Dólar MEP (compra de divisa)
LETTER11310,8%Letras del Tesoro (LEDE / LECAP)
NEGOTIABLE333,1%Obligaciones Negociables

·         La distribución de preferencias varía con la edad: las inversoras más jóvenes (18-34) prefieren STOCK y BOND, orientadas al crecimiento. El segmento 35-44 consolida su posición en renta variable (STOCK lidera con 128 operaciones). A partir de los 45 años, el dólar MEP toma relevancia, y en el segmento de 55 años en adelante domina claramente, reflejando un perfil conservador orientado a la preservación de capital en moneda dura.

·         Las edades con mayor volumen de operaciones individuales son 24 años (69 operaciones, pico absoluto), 36 años (55 operaciones) y 49 años (53 operaciones), lo que sugiere vínculos con hitos personales y laborales.

En este contexto, Federico Palmisano fundador y CFO de YONT señala: “En YONT creemos que invertir también tiene que ver con animarse: animarse a aprender, animarse a tomar decisiones y animarse a construir independencia financiera”“Hay una marcada tendencia que refleja el creciente interés femenino por participar activamente en la gestión de sus finanzas y dentro de YONT la cantidad de mujeres inversoras se duplicó en el último año”.

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Jamie Dimon advierte sobre el “riesgo Europa” y reabre el debate estratégico del acuerdo Mercosur-UE

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La carta anual a accionistas del CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon volvió a irrumpir en el tablero político-económico global con un mensaje que excede al sistema financiero: Europa enfrenta una “década decisiva” y podría hundirse si no corrige su rumbo. La advertencia, difundida en abril de 2026, llega en un momento sensible, justo cuando el Mercosur busca avanzar en su acuerdo comercial con la Unión Europea. El dato no es menor: el peso relativo del PIB europeo cayó del 90% del estadounidense en 2000 a cerca del 70% en la actualidad. ¿Se trata de un diagnóstico tardío para un socio estratégico o de una señal que obliga a recalibrar alianzas?

Europa bajo presión: diagnóstico económico con implicancias políticas

El planteo de Jamie Dimon no se limita a un análisis técnico. Apunta a una falla estructural: la falta de una unión económica plena dentro de Europa. Según el ejecutivo, esa debilidad explica el rendimiento por debajo de lo esperado de las economías del bloque.

El señalamiento retoma discusiones previas —como las advertencias sobre la falta de integración— y las proyecta hacia un escenario de competencia global más exigente. En ese marco, Dimon identifica barreras internas, costos elevados en los sistemas de bienestar y dificultades para articular una estrategia común frente a potencias como China y Rusia.

Sin embargo, introduce un matiz: Europa aún tiene margen de maniobra. Destaca el aumento del gasto militar y sostiene que una Europa más fuerte, tanto en lo económico como en defensa, resulta funcional a los intereses de Estados Unidos.

Mercosur en la encrucijada: oportunidad o riesgo estratégico

El diagnóstico impacta directamente en el Mercosur. El bloque regional intenta consolidar un acuerdo comercial con la Unión Europea, pero lo hace en un contexto donde su potencial socio aparece cuestionado en términos de competitividad y cohesión.

La advertencia de Dimon introduce una tensión implícita: si Europa no logra revertir su estancamiento, ¿qué valor estratégico tiene ese acuerdo en el mediano plazo? Al mismo tiempo, una Europa que busque fortalecerse podría acelerar definiciones comerciales y regulatorias, lo que abriría una ventana de oportunidad para los países sudamericanos.

En ese equilibrio inestable, el vínculo deja de ser meramente comercial y pasa a ser geopolítico.

Estados Unidos resiliente, pero con fisuras internas

En paralelo, Dimon describió a la economía estadounidense como “resiliente”, sostenida por consumidores que continúan gastando, aunque advirtió señales de debilitamiento y un clima de desconfianza hacia el gobierno.

El análisis incorpora tensiones internas: presión impositiva, migración desde ciudades con altos costos y una distribución del crecimiento que deja afuera a sectores amplios de la población. Esa desigualdad, según el propio diagnóstico, erosiona el “sueño americano”.

Aun así, el ejecutivo identifica factores que podrían sostener la expansión hacia 2026: una agenda desreguladora, estímulos monetarios y el impulso de la inversión en inteligencia artificial.

Energía, guerra e incertidumbre global

El escenario internacional agrega otra capa de complejidad. Dimon advirtió sobre posibles “perturbaciones importantes y continuas” en los precios del petróleo y las materias primas, en el contexto de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.

Ese factor introduce un riesgo directo sobre las economías, especialmente aquellas dependientes de importaciones energéticas o con estructuras productivas sensibles a los costos logísticos.

IA y mercado laboral: el próximo frente de tensión

El CEO de JPMorgan también puso el foco en la inteligencia artificial como vector de cambio estructural. La advertencia es clara: la tecnología transformará prácticamente todas las funciones laborales, eliminando algunos empleos y redefiniendo otros.

El punto crítico no es la innovación en sí, sino la velocidad. Si la implementación avanza más rápido que la adaptación de la fuerza laboral, el desajuste podría generar tensiones sociales y económicas. En ese marco, Dimon plantea la necesidad de políticas públicas orientadas a la recapacitación y la transición laboral.

Un sistema financiero en alerta

Finalmente, el ejecutivo encendió una señal sobre el sistema de crédito. Alertó que las pérdidas en préstamos a empresas altamente endeudadas podrían ser mayores de lo esperado, en un contexto donde crecen los actores no bancarios y la competencia tecnológica.

El mercado de crédito privado, estimado en US$ 1,8 billón, aparece como un foco de atención. La expansión de este segmento, combinada con estándares de otorgamiento más flexibles, introduce riesgos que todavía no terminan de dimensionarse.

Un tablero en redefinición

La carta de Dimon no define escenarios, pero ordena variables. Europa en tensión, Estados Unidos con fortalezas y fisuras, mercados energéticos volátiles, tecnología disruptiva y un sistema financiero bajo presión.

Para el Mercosur, el mensaje llega en un momento clave. No cierra debates; los abre. Porque si el mundo entra en una fase de reconfiguración, las alianzas que hoy parecen estratégicas podrían necesitar una revisión más profunda en el corto plazo.

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Tras la cumbre Milei-Kast, Cancillería publicó un comunicado con eje en el reclamo por Malvinas

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Argentina y Chile relanzan su alianza estratégica con foco en seguridad, comercio y Malvinas. Un movimiento político con múltiples capas

El 6 de abril de 2026, en la Casa Rosada, los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast sellaron un entendimiento político que busca reordenar la relación entre Argentina y Chile en clave estratégica. El comunicado conjunto de sus cancilleres no sólo confirma coincidencias, sino que fija prioridades concretas: seguridad pública, conectividad fronteriza, comercio bilateral y coordinación en foros sensibles como la cuestión Malvinas.

El dato central no es la reunión en sí, sino el intento de institucionalizar una agenda con impacto real. Ambos gobiernos decidieron activar mecanismos bilaterales específicos —incluyendo instancias 2+2 entre cancilleres y ministros de Defensa— para traducir la sintonía política en decisiones operativas. En un contexto regional fragmentado, el gesto apunta a consolidar un eje de coordinación que excede lo diplomático.

Seguridad, frontera y comercio: de la retórica a la implementación

El documento pone el foco en la seguridad pública como primer vector de cooperación. La prioridad: combatir el crimen organizado transnacional mediante intercambio de información, desarrollo de capacidades y coordinación institucional. No es un enunciado abstracto. Implica, en términos concretos, mayor interoperabilidad entre agencias estatales y un rediseño de los canales de inteligencia compartida.

En paralelo, aparece un segundo eje con impacto económico directo: la modernización de los pasos fronterizos. La digitalización de controles, la simplificación de procedimientos y la coordinación entre autoridades buscan reducir tiempos de espera y costos logísticos. La apuesta es clara: transformar la frontera en un activo competitivo y no en una barrera.

Este punto conecta con una ambición mayor. Ambos gobiernos plantean posicionarse como plataforma de articulación en América del Sur hacia mercados globales. Para eso, acordaron avanzar en rutas y corredores binacionales prioritarios, una señal hacia el sector privado y hacia potenciales inversores.

Malvinas y Antártida: señales en el tablero geopolítico

El respaldo explícito de Chile a la posición argentina sobre las Islas Malvinas introduce una dimensión política más sensible. No modifica el statu quo, pero refuerza la estrategia diplomática argentina al sumar apoyo en un tema históricamente relevante. Al mismo tiempo, ambos países coincidieron en la necesidad de reactivar negociaciones con el Reino Unido bajo marcos multilaterales.

En el plano antártico, la reafirmación del compromiso conjunto dentro del Sistema del Tratado Antártico sugiere continuidad, pero también coordinación estratégica en un territorio donde los intereses globales crecen. La combinación Malvinas–Antártida no es casual: articula soberanía, recursos y proyección internacional.

Inversiones y matriz productiva: el trasfondo económico

La agenda económica no se limita al comercio. El comunicado introduce un enfoque más amplio: atraer inversiones recíprocas y externas, integrar cadenas productivas y avanzar en complementariedad energética y minera. Aquí aparece un dato relevante: la referencia explícita a acuerdos vigentes como el ACE 35 y los marcos de integración minera.

La señal es doble. Por un lado, se busca dar previsibilidad a los actores económicos. Por otro, se intenta acelerar proyectos conjuntos que requieren coordinación regulatoria y política. En un escenario de restricciones fiscales y necesidad de divisas, la dimensión económica de la alianza cobra peso propio.

El entendimiento fortalece a ambos gobiernos en términos de política exterior. Les permite mostrar capacidad de coordinación regional y una agenda proactiva. También ordena internamente a sus cancillerías, que pasan de la declaración a la ejecución.

Sin embargo, la clave estará en la implementación. La convocatoria a mecanismos como el COMPERSEG, la Comisión Binacional de Comercio y la Comisión Antártica no garantiza resultados por sí sola. La experiencia indica que estos espacios pueden diluirse sin presión política sostenida.

Entre la estrategia y la prueba de gestión

El movimiento abre un escenario que todavía está en construcción. La pregunta no es si existe voluntad política —eso ya quedó explicitado— sino si esa voluntad logrará traducirse en medidas concretas en el corto plazo.

En las próximas semanas, habrá que observar tres variables: el avance real en la modernización fronteriza, la activación efectiva de los mecanismos bilaterales y la reacción de otros actores regionales ante este acercamiento.

Más que un punto de llegada, el acuerdo parece un punto de partida. Y, como suele ocurrir en política exterior, el margen entre la ambición y la ejecución definirá su verdadero alcance.

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La obsolescencia tecnológica ahoga sin pausa a los aserraderos del NEA

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Por Aldo Grasso, Asora. Para comprender la crisis de sustentabilidad que atraviesa el subsector maderero PYME en la actualidad, es imperativo analizar la evolución de su matriz tecnológica desde la década de los 80. En aquel entonces, la aparición de los primeros raleos de pino de bajo diámetro obligó a una industria acostumbrada a la madera nativa ‒con sus pesados carros y grandes sierras sin fin‒ a buscar soluciones en la tecnología brasileña de marcas como Schiffer, Langer o Danbros.

Si bien ese parque industrial fue apropiado para su momento, hay un punto de inflexión crítico a mediados de los 90: mientras el mundo avanzaba hacia el aserrado de alta producción, la industria argentina optó por priorizar la inversión en remanufactura (Finger Joint, molduras y blanks) atraída por los mercados de exportación. Esta decisión, aunque generó valor agregado, dejó una cuenta pendiente en la primera transformación que hoy, treinta años después, se traduce en una brecha de eficiencia difícil de sostener ante la competencia regional.

Del aserrío convencional al Chipper Canter: la revolución que no llegó a las PYMES locales

El hito que marcó la diferencia a nivel global ocurrió en la feria Ligna de Hannover en 1993, cuando se presentaron los primeros aserraderos compactos perfiladores. Esta tecnología, basada en el Chipper Canter o perfilador, permite transformar un rollizo cilíndrico en un canto prismático de forma automatizada y continua, optimizando el rendimiento volumétrico mediante escaneo 3D (láser y rayos X) y software de optimización en tiempo real.

A diferencia de nuestras plantas, que mayoritariamente conservan sierras sin fin con clasificación mecánica y visual, los sistemas de flujo continuo integran el descortezado, el perfilado y las sierras múltiples en una sola línea de alta velocidad. Marcas líderes como Westardite o Linck nunca llegaron a establecerse con fuerza en el país, lo que impidió que el núcleo mayoritario de las PYMES se subiera al “tren de la modernidad”, perdiendo la oportunidad de alcanzar los estándares de homogeneidad dimensional y confiabilidad mecánica que exige el mercado actual.

Los devastadores números de la brecha entre Argentina y sus vecinos

Cuando se realiza un análisis comparativo o benchmark sobre la adopción de tecnologías como la optimización en tiempo real y la automatización integral, los resultados para Argentina son preocupantes frente a sus vecinos directos. Mientras que Chile presenta un nivel de adopción “muy alto” y Brasil y Uruguay se sitúan en un nivel “medio”, Argentina permanece en un nivel “bajo” en casi todos los indicadores de modernización.

Esta disparidad tecnológica tiene un impacto directo y brutal en los indicadores de eficiencia: mientras un aserradero local aún ronda rendimientos del 37% al 38%, las plantas tecnificadas de la región alcanzan entre el 55% y el 65%. Del mismo modo, la productividad por hora-hombre en los países vecinos triplica los valores locales, sumado a una mayor disponibilidad operativa que permite trabajar en múltiples turnos con menores paradas técnicas. No se trata solo de un problema de máquinas; es una pérdida sistémica de competitividad frente a países que procesan el mismo recurso forestal con estándares de calidad y costos significativamente superiores.

El nudo gordiano: obsolescencia estructural y el camino a la sustentabilidad

El problema central que enfrentan los aserraderos del NEA es una obsolescencia de carácter estructural que pone en jaque la sustentabilidad misma de la empresa maderera argentina. El sector compite hoy en un mercado global donde la eficiencia no es opcional. La propuesta es tan clara como desafiante: para avanzar, se requiere reconocer que el modelo basado en sierras sin fin y bajo nivel de automatización ha llegado a su límite operativo. Para el corto y mediano plazo, el futuro depende de cerrar esta brecha de rendimiento y productividad mediante la incorporación de robótica y sistemas de escaneo, permitiendo que las PYMES alcancen los niveles de eficiencia de sus competidores internacionales.

En un contexto de país con la economía parada, sin créditos para la actividad productiva y sin política industrial, el riesgo se transforma en agonía. Más aún cuando en el horizonte de la forestoindustria se recorta otro problema: su ineficiente integración vertical.

Ante tamaño panorama, ¿hay salida? La clave para desatar este nudo asfixiante está, en gran parte, en la resiliencia de la industria nacional. Es decir, en esa capacidad de las PyMEs para estirar el tiempo mientras se buscan soluciones y se espera un cambio de contexto. De no mediar una reconversión tecnológica profunda, el riesgo de quedar fuera de los estándares de calidad global es inminente. El tiempo sigue corriendo…

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La Sociedad Rural presiona por medidas para el agro ante la suba de costos

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se reunió este martes en Casa Rosada con Nicolás Pino, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en un encuentro que volvió a poner en primer plano la tensión entre el Gobierno y uno de los sectores clave de la economía. La cita tuvo un eje concreto: el aumento de costos que enfrenta el agro y la necesidad de medidas para sostener la competitividad. En un contexto económico todavía inestable, el planteo del campo introduce una pregunta estratégica: ¿el oficialismo ajustará su política para evitar fricciones con un actor central en la generación de divisas?

Costos en alza y reclamo de previsibilidad

Durante la reunión, la SRA expuso “las principales preocupaciones de los productores”, con foco en el encarecimiento de insumos y gastos operativos. El diagnóstico del sector es claro: la suba de costos, impulsada en particular por el aumento del gasoil y los fertilizantes, ya impacta en la rentabilidad y podría condicionar decisiones productivas en las próximas campañas.

El planteo no se limitó a un diagnóstico. La entidad pidió avanzar en medidas que “devuelvan competitividad” y generen “reglas claras y previsibles” para sostener inversiones. En un “año desafiante”, atravesado además por factores internacionales, el reclamo apunta a reducir la incertidumbre.

El Gobierno, por ahora, no explicitó respuestas. Pero el solo hecho de la reunión muestra que el tema ingresó en la agenda de gestión.

Un vínculo estratégico en construcción

El encuentro se inscribe en una relación históricamente sensible entre el poder político y el sector agropecuario. La SRA representa a un actor con peso estructural en la economía argentina, tanto por su capacidad productiva como por su rol en el ingreso de divisas.

En este caso, el reclamo se produce en un momento donde el Gobierno necesita sostener el flujo exportador y evitar señales de conflicto con sectores productivos. La demanda de competitividad no es abstracta: se traduce en márgenes, decisiones de siembra y volumen de producción futura.

El pedido de previsibilidad, además, tiene una dimensión institucional. Supone reglas estables que permitan proyectar inversiones en un contexto donde los costos se mueven con rapidez.

Presión sin ruptura

El tono del planteo sugiere una estrategia de presión sin confrontación abierta. La SRA expone sus demandas, pero lo hace en el marco de un canal institucional activo con el Gobierno.

Para el oficialismo, el desafío es equilibrar variables. Por un lado, sostener su esquema económico. Por otro, atender un sector que advierte sobre el impacto directo de los costos en la producción.

En términos políticos, el agro conserva capacidad de influencia. No solo por su peso económico, sino porque sus decisiones impactan en indicadores clave como exportaciones, ingreso de dólares y actividad.

La ausencia de definiciones oficiales tras el encuentro deja el tablero abierto. El diálogo está activo, pero las respuestas aún no aparecen.

Decisiones productivas en el horizonte

El punto crítico se ubica en las próximas campañas. Si el aumento de costos se traduce en menor rentabilidad, las decisiones de inversión podrían ajustarse, con efectos en cadena sobre la producción.

El Gobierno deberá definir si introduce medidas específicas para el sector o si mantiene su actual esquema sin cambios. En ese cruce se juega más que una discusión sectorial: se define el vínculo con uno de los motores tradicionales de la economía.

Por ahora, el encuentro marca un canal abierto. La reacción oficial, en cambio, todavía está por escribirse.

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