El INTA pierde 46 áreas: cómo impacta el Decreto 585 en la investigación agropecuaria
En el boletín Oficial de este lunes se publicó un decreto de amplio alcance que complementa lo dispuesto por el decreto 462/25 publicado el 8 de julio cuando vencían las facultades delegadas. Allí la nueva normativa profundiza cambios en INTA que ya había perdido su autarquía y también su órgano de conducción con representación del sector privado.
El decreto publicado hoy representa un cambio en la organización institucional, definiendo una estructura más atomizada con cargos que serán designados políticamente y ya no por concurso como fueron históricamente. Ratifica que el actual presidente del organismo Nicolas Bronzovich es responsable de todas las tomas de decisiones del organismo, el mismo escenario se prevé que se pueda replicar para centros regionales, agencias, etc.
El Poder Ejecutivo nacional oficializó mediante el Decreto 585/2025 una profunda reestructuración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), eliminando 46 unidades organizativas y redefiniendo sus ejes estratégicos. La medida, publicada este 18 de agosto en el Boletín Oficial, busca “optimizar recursos” y priorizar funciones vinculadas a investigación, transferencia tecnológica y desarrollo agropecuario. Los cambios incluyen la supresión de coordinaciones administrativas y la consolidación de centros regionales, en línea con la política de ajuste del Ministerio de Economía.
El INTA, organismo descentralizado bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, era señalado por el Gobierno como una entidad con “superposición de funciones” y “estructura burocrática inflada”. La reforma se enmarca en una serie de decretos (como el 462/25 y 538/25) que disolvieron o transformaron organismos agroindustriales, incluyendo el INASE y el INAFCI.
Los anexos del decreto detallan que la reestructuración se basó en un diagnóstico de “ineficiencias presupuestarias” y en la necesidad de alinear el INTA con “prioridades productivas”. Según el artículo 24, se eliminaron áreas como la Coordinación Transversal de Ética, la Gerencia de Infraestructura y Mantenimiento, y departamentos vinculados a agricultura familiar, cuyas funciones serán absorbidas por otras dependencias.
Cambios clave: nueva arquitectura organizativa
Los artículos 22 a 25 del decreto y sus anexos (VII a X) establecen:
- Nueva estructura operativa:
- Se crean cinco direcciones nacionales asistentes (Investigación y Desarrollo, Transferencia y Extensión, Coordinación de Centros, entre otras) para centralizar la toma de decisiones (Anexo VII).
- Los centros de investigación se agrupan en cinco unidades temáticas: Agronindustria, Ciencias Veterinarias, Recursos Naturales, Economía Agropecuaria y Agropecuarias (Anexos IX y X).
- Supresión de unidades:
- Se eliminan 46 áreas, principalmente administrativas y de apoyo (Anexo 19), incluyendo la Coordinación de Ciberseguridad, la Gerencia de Diseño Organizacional y estaciones experimentales en Buenos Aires como las de San Vicente y Moreno.
- Facultades especiales:
- El artículo 25 autoriza al Ministerio de Economía a modificar la estructura “sin incrementar partidas presupuestarias”, lo que anticipa futuros ajustes.
Sectores afectados:
- Agricultura familiar: La eliminación de institutos regionales dedicados a pequeños productores (ej. Región NOA y Patagonia) podría debilitar programas de asistencia.
- Investigación: Aunque se mantienen centros estratégicos (como el de Recursos Naturales), la fusión de áreas genera incertidumbre sobre proyectos en curso.
Asociaciones de técnicos del INTA ya habían advertido que los recortes “comprometerán la innovación agropecuaria” (ATE). Desde la Bolsa de Cereales destacaron que la reforma “simplifica la burocracia” para agilizar transferencia tecnológica.
El INTA tendrá 90 días para implementar los cambios. Se espera un informe de la SIGEN sobre el impacto financiero de la medida.



