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Áspero debate sobre el INYM motivó la sanción de una ley de viviendas para el trabajador rural

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La Cámara de Diputados aprobó en la noche del jueves una ley para que el Estado financie viviendas móviles que garanticen seguridad y protección a los trabajadores rurales, especialmente en la yerba mate.

La iniciativa, del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira y el diputado Darío Pietrowski, apunta a proteger a quienes desarrollan actividades agropecuarias en el medio rural.

Su finalidad es incrementar la productividad y la seguridad, protegiendo al sujeto esencial de un sistema productivo que se relaciona con radicación de la familia en el ámbito rural.

Los objetivos de la norma son mejorar las condiciones laborales de los trabajadores rurales, a través de una vivienda confortable y digna, durante el tiempo que dure la cosecha; fomentar el bienestar laboral y la calidad de vida del trabajador en los espacios rurales; y generar empleo local mediante el diseño de las viviendas, que deben ser fabricadas en su totalidad en Misiones, utilizando materiales y mano de obra local.

El objetivo de este programa es “incorporar conocimientos en el uso de los espacios y nuevas tecnologías a través de capacitaciones destinadas a los trabajadores, cooperativas agrícolas y municipios en general”, explicó el autor.

Sin embargo, el proyecto, que fue votado por unanimidad, disparó un áspero debate sobre el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate en la protección de los tareferos, que, en muchos casos, viven en condiciones similares a las de la época de los mensúes.

El diputado Héctor Bárbaro, del partido Agrario, cuestionó severamente el accionar del organismo rector de la actividad yerbatera, que destina recursos a la promoción y a viajar a “exposiciones internacionales”, mientras que poco y nada hace por resolver las cuestiones urgentes de productores y yerbateros. “Es nuevamente el Estado, con el dinero de todos, el que debe salir a cubrir una falencia del INYM”, cuestionó y recordó que ya había actuado de manera similar con el programa de transporte para los trabajadores rurales, iniciado a partir de la muerte de un grupo de tareferos.

El radicalismo, por su parte, votó a favor de la ley, pero defendió al instituto yerbatero, encabezado por uno de los suyos, Alberto Ré. “No es su función. Es función del Estado el cuidado de los tareferos, así como se hace con la expropiación de tierras para dárselas a los ocupantes”, cuestionó.

La postura del radicalismo desnudó la grieta en la visión con sus socios del PRO, ya que contrasta con la expuesta por el diputado Alfredo Schiavoni, quien hace pocos días cuestionó la lentitud del INYM en resolver las prioridades del sector yerbatero y no actuar en contra de las grandes industrias, que, consideró, violan las leyes al vender yerba mate por debajo de los costos de producción.

La legisladora Claudia Gauto le contestó que desde siempre la Provincia se hizo cargo de la atención de los sectores más desprotegidos de la cadena yerbatera y recordó que la iniciativa forma parte de una más amplia, que está en tratamiento en el Congreso nacional, que crea un fondo yerbatero justamente para que la Provincia cuente con recursos para la atención a la producción primaria y los trabajadores rurales.  

 

Después del cruce de opiniones, se aprobó otra norma que beneficiará a la industria de la madera: crearon un instituto para capacitar e investigar sobre la madera y el mueble.

 

De acuerdo con la ley aprobada esta semana por la Legislatura provincial, funcionará en el municipio de San Vicente.

 

Los objetivos del Instituto de Capacitación e Investigación de la Madera y el Mueble son la formación y capacitación del personal involucrado en el proceso productivo de la madera, y la transferencia de tecnología que atienda a la demanda de las industrias madereras.

 

El organismo buscará mejorar las capacidades de las organizaciones en el uso de maquinaria y perfeccionar recursos humanos, otorgándole mayor valor agregado a la madera.

 

Sus funciones serán, entre otras, las de ofrecer asistencia técnica para fortalecer los procesos productivos y mejorar la cadena de comercialización y distribución de los productos provenientes de la industria maderera; brindar capacitación en carpintería e industria de la madera al personal actual y futuro, y a los formadores de escuelas técnicas.

 

Además, promover la enseñanza de carpintería e industria de la madera en los niveles educativos de nivel medio y superior; realizar investigaciones, certificaciones y servicios a la producción industrial; y otorgar créditos o subsidios a pequeños carpinteros e industriales radicados en la provincia.

 

También, facilitar el acceso a tecnologías de avanzada a los pequeños y medianos aserraderos, carpinteros y establecimientos educativos; y propiciar la formación de cooperativas entre los egresados de las escuelas e institutos donde se forman carpinteros e industriales de la madera.

 

El diputado Héctor Bárbaro, autor del proyecto, consideró que, con esta ley, “el Estado contará con una herramienta y una obligación institucionalizada de ocupar un rol central en una de las industrias con mayor posibilidad de crecimiento, generación de riqueza y empleo de nuestra provincia”.

 

Para el legislador, “el desarrollo de la foresto-industria en nuestra provincia, particularmente, abarca otros aspectos complejos y problemáticos vinculados al desarrollo de una gestión sustentable y un adecuado manejo ambiental de los recursos, lo que exige un permanente y amplio debate con distintos sectores y organismos”.

 

 

 

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La cadena yerbatera está inmersa en prácticas penadas por la ley, sugirió Schiavoni

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MisionesPlural. Cuando una empresa yerbatera vende su producto por debajo de su costo de producción, “o está haciendo dumping -que está penado por ley-, o está lavando dinero –que también está penado por la ley”, disparó el diputado provincial de la alianza Pro Cambiemos, Alfredo Schiavoni, en la comisión de Desarrollo Forestal, Agropecuario y de Cooperativas de la Cámara de Representantes de Misiones, en medio del debate de la crisis yerbatera y del cruce de las cartas documento entre el diputado Joaquín Olivera y el Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
La declaración de Schiavoni sorprendió a sus pares. Primero expresó su acompañamiento y solidaridad con el diputado Olivera, quien fue intimado por el Inym a mostrar las pruebas de la inacción del organismo, y después analizó la situación que, aseguró, se da en la cadena de comercialización de la yerba mate y que condujo a la crisis que afecta al sector.
Si los organismos nacionales quisieran corregir esta situación, expresó, comenzarían por los más grandes y no, como siempre, con el de abajo, con el pequeño secadero, dijo el legislador.
El dumping es una práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal o, incluso, por debajo de su costo de producción, con el objeto de eliminar a su competencia para apoderarse finalmente del mercado. Esta práctica está prohibida en la Argentina por el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.
“Acá, desde el Inym, se controla siempre al pequeño secadero y al pequeño productor, pero no se hace hincapié, aunque sería más fácil y económico, analizar la situación desde otro lado” para encontrar la solución del problema yerbatero, dijo el legislador.
Antes, calificó a la respuesta del Inym (la Carta Documento que remitió a Olivera) como una falta de respeto y aseguró que la situación yerbatera obedece a “inacciones o falta de previsión del Inym en cuanto a política yerbatera”, en consonancia con la postura de la mayoría de los legisladores y en oposición a lo expresado por el titular del Inym, Alberto Ré, en la carta documento que remitió al diputado Olivera, como respuesta a la misiva que este envió inicialmente.

“Hay prácticas penadas por la ley”

Alfredo Schiavoni pidió la palabra en la comisión de la que forma parte –pero de la que casi nunca participa-, donde expresó, de manera textual: “este episodio (el intercambio de Cartas Documento) desagradable entre personas que debemos buscar la solución de los problemas es molesto; no hace bien que estemos enredados en esta cuestión de falta de respeto (del Inym hacia el diputado Olivera) pero más allá de eso, coincido con Olivera que esta situación que se está haciendo notar ahora con más fuerza, responde –es cierto- a inacciones de parte del Inym o al menos, a la falta de previsión en cuanto a política yerbatera se refiere, sobre todo para el sector en Misiones. Aquella alocada idea de plantar y plantar, con una demanda que no crece –porque no logramos a través del Inym ni incentivar ni promover un mayor consumo de la yerba mate, por más que los muchachos viajaron, conocieron el mundo y ofrecieron mate, pero el resultado práctico de esas acciones no se reflejan en el incremento de la demanda de nuestro producto madre. Esa es la verdad”, dijo.
En ese sentido agregó que “tenemos desajustes entre ofertas y demanda que van a tirar el precio para abajo, siempre. Un vaso de agua en situaciones normales no cuesta nada, porque lo tenemos al alcance de la mano, pero en medio del desierto, va a cotizar muy hacia arriba –ejemplificó-. Creo que tenemos que buscar los mecanismos para que se cumplan con los precios. Acá, desde el Inym se controla siempre al pequeño secadero y al pequeño productor, pero no se hace hincapié, aunque sería más fácil y económico analizar la situación desde otro lado. Si tenés un costo de producción transparente, si tu yerba canchada cuesta 22,20 pesos y tenés además el servicio de molienda, el envase… te da un costo del producto, al que hay que agregarle el margen del que comercializa (y entonces), no podés tener el producto en góndolas por debajo del precio, por debajo del costo de producción y de ganancia, por más mínima que sea. Pero hay marcas que están por debajo de ese costo. Eso quiere decir solamente dos cosas: que cuando le pagan al productor le hacen la engañifa de, por ejemplo, pagarle con cinco cheques y el último vuelve endosado o vuelve en efectivo porque la operación está hecha en blanco -en un blanco trucho, claro-, porque no le están pagando ese precio sino uno inferior; porque hay un retorno y ese retorno significa una ilegalidad”.
“Si la venta fue en blanco –agregó-, porque el productor está desesperado por cobrar, le endosa para que lo haga correr por otro lado, o le devuelva en efectivo o a través de las notas de crédito -un invento de los contadores para enmascarar esta situación-. El que vende por debajo del costo o está haciendo dumping, que está penado por ley, o está lavando dinero, también penado por la ley. Entonces, eso es de fácil demostración y sin dar nombres, porque no quiero direccionar hacia ninguna empresa, pero si veo en góndola una yerba que yo se que su costo de producción es de 45 pesos –por ejemplo-, pero veo ese paquete en góndola a 40 pesos, puedo entender que ese molino no trabaja para perder plata y por lo tanto está haciendo, hace dumping, para ganar mercado en detrimento de otros, o no está pagando lo que tiene que pagar en las diferentes etapas del proceso productivo y con ello, incumple con la ley en varios aspectos: vende más barato porque la plata con la que produce no proviene de la actividad sino del lavado de dinero o hace dumping. Todas cuestiones tipificadas y severamente castigadas donde las multas llegan hasta los 200 millones de pesos y a mí me encantaría que a alguno de esto molineros le apliquen una multa alguna vez, y vamos a ver como todo se acomoda”.
“Lamento estas cuestiones que desvían del objetivo, el motivo genuino del diputado Olivera que está preocupado por los productores, pero tenemos una herramienta de fácil aplicación para determinar quienes obran de buena fe y quien se enriquecen con el incumplimiento de la ley. Es difícil si perseguís al de abajo, al pequeño secadero. Empezá por arriba y se acomoda todo”, dijo.

El debate eterno

Minutos después, Schiavoni se retiró. El debate, ya fuera de los tiempos de la comisión pero con la mayoría de los diputados presentes, prosiguió. Volvieron a plantear la discusión eterna: si o no al Inym; la recuperación de las decisiones sobre la yerba mate en el ámbito provincial sin depender de la Nación o la defensa irrestricta del organismo y del mercado consignatario – pese a que nunca se instrumenta-, y las responsabilidades compartidas por esta situación que afecta al sector y que la Legislatura no logra resolver.

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Con el aporte del INYM, se crea un fondo de $200 millones para financiar la cosecha

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Tal como lo hizo en zafras anteriores, el Instituto Nacional de la Yerba Mate vuelve a financiar las tasas de interés de préstamos para levantar la cosecha; lo que permitirá que este año se destinen $ 200.000.000 (doscientos millones de pesos) en créditos a secaderos para la compra de hoja verde.

La operatoria se lleva adelante a partir de un convenio rubricado por el INYM, el Ministerio del Agro de Misiones, la Dirección General de Rentas de Misiones, el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) y el Banco Macro. En este acuerdo el INYM se compromete a cubrir hasta 18,5 puntos porcentuales de la tasa de interés (TNA) para préstamos a 180 días y de hasta 9,25 puntos cuando se trate de la renovación de estas operaciones. De esta manera, el INYM destinará alrededor de $20.000.000 (veinte millones de pesos) de su presupuesto que irá de manera directa a fortalecer el esquema de financiamiento para el sector de la producción yerbatera.

Con el objetivo de llegar a la mayor cantidad de beneficiarios, el Directorio del INYM incorporó dos condiciones en el convenio. En primer lugar, el INYM reconocerá intereses de préstamos por hasta $ 3.000.000 (tres millones de pesos) por cada secadero y, en segundo lugar, se estableció un tope a la cobertura de los intereses para cada productor, fijando el monto máximo al equivalente del valor de 16.500 kilos de hoja verde. En términos sencillos, el INYM reconocerá hasta $ 100.000 (cien mil pesos) en concepto de intereses por cada colono que figure en el listado presentado por el secadero. De esta manera, se busca que los recursos lleguen a la mayor cantidad de secaderos y, en consecuencia, al mayor número posible de productores. El acceso a esta línea de financiamiento se encuentra abierto a todos los establecimientos de secanza (integrados y no integrados), los que deben cumplir con el requisito de contar con un mínimo de tres años de antigüedad en el Registro de Operadores como “Secadero”.

En el esquema convenido, el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) y la Dirección General de Rentas de Misiones aportan a esta operatoria un fondo de garantía de primeras pérdidas, que solo se activaría en aquellos casos en que el tomador del crédito no devuelva el préstamo una vez finalizado el plazo de seis meses.

Cabe remarcar que, como se mencionó anteriormente, el Banco Macro pone a disposición para esta línea de crédito $ 200.000.000 (que luego recupera con el pago de los créditos por parte de los secaderos), mientras que el INYM destina $ 20.000.000 que no los recupera, ya que se destinan al pago de los intereses de la operatoria crediticia.
Trámites y requisitos

A partir de este acuerdo, quienes deseen acceder al crédito deberán iniciar el trámite ante el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones; el cual posteriormente traslada la documentación al INYM (donde se verifica el registro del secadero), al banco y los demás organismos.

Para solicitar la asistencia financiera el secador debe estar al día con la presentación de las Declaraciones Juradas en el INYM; no poseer multas firmes impagas ni convenios de pago caídos; no tener litigios judiciales en trámite en los que el INYM sea parte y que tengan por objeto cuestiones de carácter patrimonial.

Una vez que obtiene el crédito, podrá gestionar el reconocimiento de los intereses y también la renovación del préstamo, para lo cual el INYM exige de parte del secador la presentación -en un plazo máximo de 120 días- de una planilla o comprobante de transferencia a las cuentas de los productores.

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Yerba: Fuerte caída de la cosecha que afecta a productores; la industria se cubrió con más stock

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La crisis de los productores yerbateros se siente mucho en la fuerte caída de la cosecha de hoja verde que se desplomó un 25% en lo que va del año, respecto al 2016.

Según las cifras difundidas hoy por el INYM, en enero-abril se entregaron 144 millones de kilos de hoja verde, contra 190 millones el año 2016. El desplome fue de 47% si se compara 2017 con el 2015, cuando se entregaron en los primeros cuatro meses del año 272 millones de hoja verde.

Los datos del organismo reflejan también las dos caras de la crisis yerbatera. Mientras los productores y tareferos padecen la fuerte caída en la actividad, la industria muestra un consumo que se recupera respecto al año pasado y además, se sobre stockea ante cualquier eventualidad.

Los despachos a la salida de molino son los más altos en los últimos cinco años, con 84 millones de kilos respecto a los 80 millones del 2016.

En pocas palabras: se consume más yerba, los centros de distribución rebosan de paquetes, pero los productores y tareferos tienen el nivel de trabajo más bajo en los últimos años.

Por qué cayó la cosecha de hoja verde? Según las consultas realizadas por Economis, se conjugaron una serie de factores. En primer lugar el bajo precio pagado, que no respeta el valor oficial establecido por el INYM y que desencadenó las protestas yerbateras y el yerbatazo en Plaza de Mayo, amén de paros y cortes de ruta que interrumpieron la zafra.

Otros dicen que a partir de abril, cuando comenzó a regir el nuevo precio y los mayores controles de la AFIP, algunos secaderos dejaron de recibir la yerba, imposibilitados de cumplir con el precio oficial.

La industria se cubre

Mientras esto sucede en los primeros eslabones de la cadena, las estadísticas del INYM muestran un crecimiento de los despachos a la salida de molino, que indica la yerba envasada (paquetes) que fue enviada por las empresas como Rosamonte, Las Marías, Cooperativa Liebig, CBSé, a los mayoristas o a sus propios centros de distribución.

En el período enero-abril los despachos a la salida de molino subieron a 84 millones de kilos este año, un 4% más que los 80 millones en 2016.

Según este indicador, que es una medida del consumo de yerba o del comportamiento de las ventas en las góndolas de los supermercados, este año 2017 se está recuperando el consumo de yerba, que había tenido una leve baja en el 2016.

“Otro factor es que la industria se está sobre stockeando, para cubrirse ante la crisis de la producción, por si llega a haber una nueva protesta”, indicó el gerente de una importante firma.

Es decir, además de una recuperación en las ventas, hay mayores stocks acumulados en los centros de distribución y mayoristas, ubicados en los grandes centros urbanos.

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Salen al mercado los primeros paquetes de yerba con el sello de Indicación Geográfica

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Tres marcas que envasa la firma SANESA serán las primeras que llevarán el sello “Indicación Geográfica (IG) Yerba Mate Argentina”, el cual vincula estrechamente la calidad e identidad del producto con las características propias de la región yerbatera que integran Misiones y Corrientes.

Cada vez que el consumidor abre un paquete de yerba para preparar un buen mate, no solamente está incorporando un alimento sano y natural, sino que también comienza un ritual que le acerca aspectos productivos sociales, históricos y culturales llegados desde una determinada región. Este es el concepto principal del sello “Indicación Geográfica (IG) Yerba Mate Argentina” que muy pronto estará en tres marcas envasadas por la empresa Sociedad Argentina Nuevos Emprendimientos SA (SANESA).

“Las que tendrán el sello IG son Natura, Urrutia y Costa Norte. Depende un poco del tiempo de la imprenta pero estimamos que en un par de meses ya estarán en góndola los paquetes con esta identificación”, dijo entusiasmado Gabriel Krawczyk, ingeniero industrial y responsable de Departamento Calidad de la empresa.

La idea de identificar a la yerba mate argentina con este sello fue impulsada por el INYM hace un par de años atrás y luego de varias gestiones ante el Ministerio de Agroindustria de la Nación se logró el objetivo: en marzo del 2016, mediante la Resolución 13/2016, la Secretaría de Agregado de Valor aprobó los protocolos y también el isologotipo para la IG Yerba Mate Argentina. “Ahora integramos el exclusivo lote de alimentos argentinos que poseen este tipo de reconocimiento”, había destacado en el mes de julio el presidente del INYM, Alberto Re, tras la presentación oficial de la IG en la Rural de Palermo, en Buenos Aires.

Para obtener este sello, SANESA realizó las consultas y trámites correspondientes en el Área Técnica del INYM. El paso final fue una auditoría realizada en la planta fraccionadora de la firma, ubicada en la localidad de Oberá (Misiones), donde hace 25 años se dedica al envasado de yerba mate, mate cocido, hierbas y té con destino al mercado nacional e internacional. “Este sello –remarcó Krawczyk- es un valor agregado, sobre todo para los consumidores que son cada vez más exigentes; entonces, ofrecer un producto que sale de Misiones y Corrientes hacia el mundo nos parece ventajoso”.

Valores culturales

Optimista, el profesional considera que la puesta en práctica del sello IG en la yerba mate generará sinergias en toda la cadena yerbatera; desde la cosecha hasta elaboración. “En nuestro caso, estamos muy orgullosos porque también es el esfuerzo de 150 colaboradores directos y otras 500 familias involucradas en la provisión de materia prima e insumos”, añadió.

Quizás la mejor definición sobre la relevancia de la Indicación Geográfica haya sido la formulada por la ingeniera agrónoma Lucía Tejada, de la Oficina de Registros, dependiente de la Secretaría de Agregado de Valor, cuando en la presentación en Buenos Aires expresó que “esto es importante porque se hace mención a un valor simbólico, a un conocimiento y patrón cultural, que no se crean de un día para el otro, sino que son parte de un territorio, de una región que a su vez le dan marco a una cultura, a un determinado producto”.

El ingeniero Krawczyk coincide con este concepto y sobre el cierre de la entrevista no deja de enfatizar que el tema de la calidad es clave para el negocio yerbatero. “Creo que es un buen momento para que todos los actores que tengan influencia en los procesos que los corresponden puedan ir logrando una calidad mejor y hacer honor a este sello, y así poder salir a todo el mundo con un producto de calidad, inocuo, que vaya cultivando nuevas almas e ir creciendo en toda la producción”.

Definición de Indicación Geográfica

“La Indicación Geográfica identifica un producto como originario, del territorio de un país, o de una región o localidad de ese territorio, cuando determinada calidad u otras características del producto sean atribuibles fundamentalmente a su origen geográfico”, expresa el artículo 2 de la Ley 25.966 de Régimen Legal para las Indicaciones de Procedencia y Denominaciones de Origen de Productos Agrícolas.

Cómo obtener el sello

El IG “Yerba Mate Argentina” es para la categoría Yerba Mate elaborada con Palo, que es la que contiene no menos del 65 % de hojas desecadas, rotas o pulverizadas, y no más del 35 % de palo grosera y finamente triturado, astillas y fibras del mismo. Para obtener este sello, los interesados deben realizar el trámite de inscripción y pueden obtener más información, en la sede del INYM (ubicada en Posadas, Misiones), o bien llamando al teléfono 0376 4425273, interno 115 (área Técnica de la institución).

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