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Caputo frena el nuevo IPC y tensa la relación con el FMI

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El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno no aplicará por ahora la actualización de la canasta con la que se mide la inflación y que el Índice de Precios al Consumidor continuará calculándose con la metodología vigente, basada en una estructura de consumos de 2004.

La nueva medición ya había sido comprometida ante el Fondo Monetario Internacional y era utilizada por el Banco Central de la República Argentina, que incluso incorporó su propio indicador complementario. La primera difusión oficial estaba prevista para el 10 de febrero, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos publicara el dato de inflación de enero. El desacuerdo interno en torno a este cambio derivó en la salida de Marco Lavagna, tras seis años al frente del organismo estadístico.

El compromiso con el FMI

El acuerdo firmado con el FMI en abril del año pasado establecía que el Gobierno debía avanzar en la implementación de la nueva metodología. El documento señala que “la asistencia técnica del Fondo seguirá apoyando a las autoridades en la implementación de las ponderaciones actualizadas del Índice de Precios al Consumidor” y agrega que “se espera que estas estén finalizadas e implementadas para la segunda revisión del programa”.

Originalmente, esa segunda revisión estaba pautada para noviembre de 2025, con supervisión de las metas a septiembre de ese año. Sin embargo, en la primera revisión del acuerdo se modificó el cronograma y la segunda quedó fijada para enero de 2026, evaluando el cumplimiento de los objetivos a diciembre. En ese marco, se espera que la misión técnica del FMI llegue al país en los próximos días.

En la primera revisión, realizada en agosto del año pasado, el Fondo había planteado que el INDEC debía publicar hacia fines de 2025 el nuevo IPC, actualizado en base a la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/2018 (ENGHO), con el objetivo de “reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de consumo y mejorar la calidad de los datos”.

No obstante, también quedó establecido que “el momento preciso de esta publicación se discutirá en el contexto de la próxima revisión”, es decir, la que se desarrolla este mes. Esa aclaración se alinea con la postura expresada por Caputo, quien sostiene que el cambio metodológico debe implementarse una vez consolidado el proceso de desinflación. En el oficialismo apuntan a que la inflación mensual comience con cero a mediados de este año.

La posición del Banco Central

En su Informe de Política Monetaria, el Banco Central explicó que la actualización del índice “busca reflejar las modificaciones en los patrones de consumo de los hogares”, tanto por cambios de precios relativos como por nuevos hábitos.

La nueva medición contemplaba no sólo un ajuste en las ponderaciones, sino también el relevamiento de una mayor cantidad de bienes y servicios. Según el análisis del BCRA, perderían peso relativo los alimentos, las prendas de vestir y las comidas fuera del hogar, mientras que ganarían participación distintos rubros de servicios.

Entre ellos, se destaca el caso de Alquileres y gastos conexos, cuyo peso en el índice podría duplicarse, pasando de alrededor del 3% al 6%. En ese sentido, el Banco Central sostuvo que lanzar el nuevo IPC en 2026, luego de una fuerte recomposición tarifaria, permitiría reducir el riesgo de sobreponderar gastos como electricidad y gas, un problema que se habría generado de aplicarse la actualización en años anteriores.

De acuerdo con la entidad monetaria, los cambios metodológicos “no deberían afectar significativamente la tendencia inflacionaria esperada”.

El indicador propio del BCRA

Más allá de la medición oficial, el Banco Central desarrolló su propio indicador de inflación subyacente (IPC-S), que excluye componentes volátiles como carnes y alquileres, a diferencia de la inflación núcleo que publica el INDEC.

Como referencia, en diciembre la inflación general fue del 2,8%, la núcleo del 3% y la subyacente del BCRA del 2,1%. En términos interanuales, las cifras fueron 31,5% para la general, 33,1% para la núcleo y 28,1% para el IPC-S.

La entidad remarcó que esta práctica es habitual entre bancos centrales, especialmente la exclusión de la carne por la elevada volatilidad de sus precios. “En el margen, el IPC-S del BCRA sugiere una tendencia inflacionaria más benigna que las medidas convencionales informadas por el INDEC”, señalaron, aunque advirtieron que a comienzos de 2026, cuando se revierta el efecto estacional de los precios de la carne, podría observarse el efecto contrario.

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Marco Lavagna, tras su renuncia: “Fue un privilegio haber estado al frente del INDEC”

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Tras presentar su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Marco Lavagna agradeció este lunes “los mensajes y saludos recibidos” y aseguró que “fue un privilegio haber estado al frente” del organismo estadístico.

“Gracias por todos los mensajes y saludos recibidos. Fue un verdadero privilegio haber estado al frente del INDEC y trabajar junto a un equipo tan comprometido con la producción de estadísticas públicas. Nueva etapa se abre”, destacó el economista en su cuenta de la red social

La dimisión de Lavagna generó incertidumbre en el organismo a pocos días de que se den a conocer los primeros datos de inflación, y justo cuando su gestión había trabajado para la puesta a punto de una nueva metodología de medición. 

El ahora ex funcionario, que había asumido el 30 de diciembre de 2019 cuando gobernaba Alberto Fernández, lideró una etapa caracterizada por la continuidad en la normalización de las estadísticas públicas con un sentido de transparencia en la gestión.

Su partida coincide con un momento técnico crucial: la puesta en marcha del renovado Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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Caputo postergó el nuevo IPC tras la salida de Lavagna y ratificó que seguirá la medición actual hasta consolidar la desinflación

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La implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) quedará en suspenso hasta que el proceso de desinflación esté “consolidado”. Así lo confirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, al referirse a la renuncia de Marco Lavagna como titular del INDEC, una salida que —según explicó— se produjo en “muy buenos términos” pero estuvo directamente vinculada a diferencias sobre los tiempos para aplicar el cambio metodológico. El episodio reabre el debate sobre la medición de la inflación, su impacto político y la credibilidad estadística en un contexto de ajuste macroeconómico y tensión financiera.

La renuncia de Lavagna y la decisión de postergar el nuevo IPC

La salida de Marco Lavagna del INDEC, organismo que conducía desde 2019, sorprendió al inicio de la semana y fue confirmada por el propio Caputo en una entrevista radial. El ministro reconoció que el motivo central fue la discrepancia sobre cuándo poner en marcha el nuevo IPC, cuya implementación estaba prevista para febrero de 2026.

“Renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del INDEC y Marco tenía como fecha implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación esté consolidado”, explicó Caputo. Según detalló, cuando se definieron originalmente los plazos, la inflación mostraba una desaceleración que permitía prever un escenario más estable para este año. “En mayo, cuando estábamos en 1,5%, podíamos pensar que para enero íbamos a estar mejor”, señaló, aunque advirtió que luego “el ataque político tuvo implicancias en el riesgo país y la inflación”.

Desde el Ministerio de Economía sostienen que, tras ese episodio, la evolución de los precios “pegó un salto”, lo que llevó a replantear la estrategia. En ese marco, Caputo confirmó que el nuevo índice no se aplicará hasta que la baja inflacionaria sea sostenida, con el objetivo de evitar cuestionamientos sobre un eventual impacto estadístico en la desaceleración de los precios.

La metodología en debate y el trasfondo técnico

El nuevo IPC, basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, se encuentra técnicamente listo desde fines de 2024. Sin embargo, su entrada en vigencia fue postergada en distintas oportunidades. De acuerdo con la información oficial, Lavagna había optado inicialmente por esperar a que pasaran las elecciones de medio término para evitar que una aceleración de precios condicionara el escenario político.

El inicio del nuevo cálculo estaba previsto para el martes 10 de febrero, junto con la difusión del dato de inflación de enero de 2026. No obstante, Caputo justificó la postergación al afirmar que “cambiarlo en el momento en que estás haciendo que todo caiga” podría generar la percepción de que la inflación baja no por el efecto de la política económica sino por un cambio en el índice.

El ministro también relativizó las diferencias entre ambas metodologías. Según indicó, las simulaciones realizadas por el propio Lavagna mostraban resultados similares: “Diciembre daba un poquito más abajo el nuevo. Enero lo mismo”. Incluso citó estimaciones privadas, como la del economista Martín González Rozada, que ubicaron la inflación en 33,6% frente al 31,5% que cerró el INDEC con la ENGHo 2003/2004, sin evidenciar un “recalentamiento” sustantivo del indicador.

El nuevo IPC prevé un mayor peso relativo de rubros como vivienda —que incluye servicios públicos—, transporte y comunicaciones, reflejando cambios en los patrones de consumo de los hogares.

Continuidad institucional y señales al mercado

Caputo insistió en que la salida de Lavagna fue “acordada” y sin conflictos personales, y confirmó que Pedro Lines, actual número dos del organismo, será el nuevo titular del INDEC. “Es un funcionario de excelente trayectoria e intachable. Está en el INDEC desde hace muchísimos años”, afirmó, al despejar dudas sobre la continuidad técnica del instituto.

Desde el punto de vista institucional, la decisión de mantener el IPC vigente busca preservar la credibilidad del proceso de desinflación y evitar lecturas políticas sobre los datos oficiales. Al mismo tiempo, el Gobierno envía una señal de cautela a los mercados, en un contexto donde el riesgo país y las expectativas inflacionarias siguen siendo variables sensibles.

“Estamos confiados que la inflación va a caer y no queremos dar lugar a que se diga que ocurrió porque tocamos el índice”, reiteró Caputo. La definición deja en claro que, por ahora, la prioridad oficial es consolidar la tendencia descendente de los precios antes de introducir cambios metodológicos que, aun siendo técnicamente consistentes, podrían generar ruido político y financiero.

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Renunció Marco Lavagna al Indec a días del debut del nuevo IPC

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Luego de poner en marcha el renovado Índice de Precios al Consumidor (IPC) el mes pasado y en medio de tensiones internas por los salarios congelados en el organismo, el director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Marco Lavagna, presentó hoy su renuncia.

Lavagna, economista de origen peronista y cercano al Frente Renovador de Sergio Massa, había asumido al frente del Indec el 30 de diciembre de 2019, con el aval del entonces presidente Alberto Fernández y del ministro de Economía Martín Guzmán.

Durante su gestión, Lavagna dio continuidad al proceso de normalización de las estadísticas públicas iniciado por Jorge Todesca al asumir el organismo durante el gobierno de Mauricio Macri. Ese proceso había buscado reconstruir la credibilidad del Indec tras una década de distorsión estadística iniciada en enero de 2007, cuando el entonces secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno intervino el organismo con el aval de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, alterando datos clave como inflación, pobreza y crecimiento económico y desplazando a técnicos especializados.

En ese esquema de recuperación institucional también tuvo un rol central Graciela Bevacqua, una de las funcionarias desplazadas durante la intervención, que junto a Todesca trabajó en la recomposición metodológica de los principales indicadores. Ese sendero fue sostenido por Lavagna durante su gestión.

Entre los hitos de su paso por el Indec se destaca la realización del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, cuyos resultados finales registraron demoras. En ese momento, el propio Lavagna reconoció errores en el operativo y explicó que un número significativo de planillas “no cumplían los estándares de calidad suficientes”, lo que obligó a retrasar la publicación de los datos definitivos.

Más recientemente, desde este mes, el organismo comenzó a aplicar el nuevo IPC, una actualización metodológica de peso que introdujo cuatro cambios centrales. En primer lugar, se adoptó la clasificación internacional Coicop 2018, conforme a las recomendaciones de Naciones Unidas, ampliando de 12 a 13 las divisiones del índice e incorporando el rubro “Seguros y servicios financieros”.

En segundo término, se actualizaron los ponderadores a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, con el objetivo de reflejar de manera más precisa los patrones de consumo de los hogares argentinos. Además, se modificaron los períodos de referencia de ponderadores, índices y precios, así como la fórmula y el esquema de agregación utilizados en el cálculo del indicador.

Por último, el relevamiento de precios pasó a realizarse mayoritariamente de forma digital, mediante tablets adaptadas a cada tipo de comercio. La cobertura geográfica se amplió a 39 aglomerados y localidades, con una muestra aproximada de 500.000 precios mensuales relevados en más de 24.500 puntos de venta.

La renuncia de Lavagna generó preocupación entre los trabajadores del organismo. “Nos llama poderosamente la atención. Nos pone en alerta la renuncia de Marco Lavagna a ocho días de la salida del IPC con las nuevas ponderaciones de la Encuesta de Gastos 2017-2018. Es un escenario en el que el Indec va a estar en el centro de la opinión pública. Exigimos, históricamente, un Indec independiente del poder político”, afirmó Raúl Llaneza, delegado de ATE Indec, en declaraciones a La Nación.

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Inflación de alimentos: los precios subieron 2,4% en enero y las verduras lideraron los aumentos

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Los precios de alimentos y bebidas registraron en enero una dinámica moderada, aunque con fuertes disparidades entre rubros. Según el relevamiento semanal de la consultora Analytica, en la cuarta semana del mes la variación fue de apenas 0,1% en el Gran Buenos Aires, pero el promedio de las últimas cuatro semanas arrojó un incremento acumulado de 2,4%. Con estos datos, la consultora proyecta que el nivel general de precios cerrará enero con una suba mensual del 2,4%, en línea con la evolución del rubro alimentos, uno de los componentes más sensibles del índice de inflación.

Alimentos y bebidas: desaceleración semanal, pero presión acumulada

El informe de Analytica correspondiente a la cuarta semana de enero muestra una marcada desaceleración en el corto plazo: los precios de alimentos y bebidas avanzaron solo 0,1% semanal. Sin embargo, la mirada mensual revela una dinámica más persistente. El promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 2,4%, lo que marca el ritmo inflacionario del sector durante todo el mes.

Esta evolución resulta clave para el seguimiento de la inflación general, ya que alimentos y bebidas explican una porción relevante del gasto de los hogares y suelen tener un impacto directo sobre el poder adquisitivo. En ese sentido, la consultora proyecta que el nivel general de precios también cerrará enero con una suba del 2,4%, reflejando la incidencia de este rubro en la canasta de consumo.

Verduras y azúcar, los rubros con mayores subas

El relevamiento evidencia fuertes diferencias entre categorías. El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se registró en verduras, con una suba acumulada de 10,6%, consolidándose como el principal factor de presión sobre los precios de alimentos en enero. Le siguieron azúcar, dulces, chocolates y afines, con un incremento de 2,5%.

En contraste, algunos rubros mostraron variaciones más acotadas. Dentro de las categorías con menores aumentos se ubicaron “otros alimentos”, que incluye snacks, salsas y condimentos, con una suba de 1,0%, y aguas, gaseosas y jugos, con un incremento de apenas 0,7%.

Proyección inflacionaria y señales para febrero

La combinación de una variación semanal prácticamente nula en la última medición y un acumulado mensual del 2,4% sugiere, según Analytica, una inflación de alimentos más contenida hacia el cierre de enero, aunque todavía condicionada por rubros estacionales como las verduras. Este comportamiento será determinante para evaluar si la desaceleración semanal logra consolidarse en febrero o si los aumentos acumulados continúan trasladándose al nivel general de precios.

Para los hogares, la dinámica del rubro alimentos sigue siendo central, tanto por su peso en el índice inflacionario como por su impacto inmediato sobre el consumo. Para la política económica, el dato refuerza la importancia de monitorear la evolución de los precios sensibles, especialmente aquellos con alta volatilidad, como frutas y verduras, que pueden alterar rápidamente el promedio mensual.

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