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A 31 años de la primera Feria Franca, Misiones mide el pulso de la agricultura familiar

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Misiones cuenta con 74 Ferias Francas que reúnen a unas 3.000 familias. A tres décadas de la experiencia nacida en Oberá, un nuevo índice permitirá seguir mensualmente la evolución de sus precios.

Actualmente, Misiones cuenta con 74 Ferias Francas distribuidas en todo el territorio, que nuclean a aproximadamente 3.000 familias misioneras. La experiencia surgió en un contexto complejo para el sector productivo provincial, cuando un grupo de pequeñas productoras y productores comenzaron a buscar alternativas para sostener el trabajo en las chacras y generar canales directos de comercialización.

Con el paso de los años, aquella iniciativa se consolidó como un sistema que fortaleció el vínculo entre quienes producen y quienes consumen, acercando alimentos frescos y productos elaborados directamente desde las chacras a las mesas de las familias misioneras. A su vez, permitió generar nuevas oportunidades de comercialización para la agricultura familiar y contribuyó al dinamismo de las economías locales en distintos puntos de la provincia.

En este proceso, las mujeres ocuparon y continúan ocupando un lugar central en la vida cotidiana de las Ferias Francas. Su participación en estos espacios permitió visibilizar y poner en valor una parte fundamental del trabajo que históricamente se desarrolla en las chacras: la producción, la elaboración de alimentos y la generación de ingresos para las familias rurales. Para muchas mujeres misioneras, la comercialización directa también representó una mayor participación en los espacios de intercambio y en la economía familiar.

Eugenio Kasalaba, uno de los impulsores de las Ferias Francas de Misiones, recordó los inicios de una propuesta que nació como respuesta a una situación compleja para las familias rurales. “Las Ferias Francas surgieron en un momento de crisis, pero fueron posibles porque hubo productores que decidieron organizarse y apostar por otra forma de producir y comercializar. Lo que comenzó con un pequeño grupo en Oberá se transformó en una experiencia que hoy forma parte de la identidad de Misiones”, expresó.

La importancia y permanencia de este modelo también se refleja en el marco normativo provincial. La Ley VI, Nº 164 instituyó el 26 de agosto de cada año como el Día Provincial de las Ferias Francas, en conmemoración de la primera experiencia realizada en Oberá en 1995. Asimismo, la Ley III, Nº 10 establece un marco para el Desarrollo, Promoción y Fomento de las Ferias Francas y del Mercado Zonal Concentrador, reconociendo su importancia dentro de las políticas públicas destinadas a fortalecer la producción local.

En este marco, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó la vigencia de este sistema y su aporte al desarrollo productivo de Misiones. “Las Ferias Francas son el resultado de una construcción colectiva que, con el paso de los años, se convirtió en una referencia para nuestra provincia. Detrás de cada feria hay familias, trabajo y producción, pero también un sistema que permite acercar directamente los alimentos de nuestras chacras a los consumidores.” En este sentido, el titular de la cartera agraria reforzó el rol del Estado provincial de acompañar y fortalecer estos espacios.

Por su parte, la subsecretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, impulsora de las leyes que acompañan y fortalecen el desarrollo de estos espacios, destacó el valor de este modelo para las familias productoras y el territorio. “Las ferias representan una construcción que logró sostenerse y crecer a lo largo de más de tres décadas. Son espacios que fortalecen la comercialización directa, generan oportunidades para las familias productoras y dinamizan las economías locales. Al mismo tiempo que expresan la capacidad de organización de nuestros productores y productoras, que encontraron en este modelo una herramienta para poner en valor el trabajo de las chacras”, expresó.

Información sobre los precios en las Ferias Francas

En el marco de este día, se presenta el Índice de Precios de Ferias Francas Provincial (IPFFP), un indicador que permite conocer la evolución mensual de los precios de los productos comercializados en dichos espacios. Cabe destacar que este índice es elaborado por un equipo técnico especializado del Instituto Provincial de Estadística y Censo (IPEC) en conjunto con actores institucionales provinciales y locales.

El IPFFP tiene como período base junio de 2026 y está conformado por 11 divisiones: verduras y frutas; carne vacuna y porcina; carne de aves; huevos; panificación y derivados; untables dulces; envasados varios; ornamentales; hierbas medicinales; lácteos; y otros productos. La estructura del índice permite realizar un seguimiento de la evolución de los precios tanto a nivel general como para cada una de sus divisiones y subdivisiones.

Para julio de 2026, el nivel general del índice registró una disminución mensual del 1,9%. Entre las divisiones que presentaron incrementos se destacaron hierbas medicinales (11,9%), otros productos (9,1%), ornamentales (6,5%), lácteos (3,5%) y untables dulces (2,7%). Por su parte, las mayores disminuciones corresponden a panificación y derivados (-7,3%), verduras y frutas (-3,5%) y carne vacuna y porcina (-1,8%).

La elaboración de este indicador es posible gracias al trabajo conjunto entre el IPEC y el Ministerio del Agro a través de la Subsecretaría de Agricultura Familiar; la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM); los municipios de Oberá, Apóstoles y Posadas, en este último caso a través de la Secretaría de Hacienda, Desarrollo Económico y Turismo.

A partir de esta publicación, el IPFFP se difundirá mensualmente y permitirá contar con información estadística sistemática sobre la evolución de los precios en las Ferias Francas de la provincia. De este modo, el indicador contribuye a ampliar la disponibilidad de información sobre la comercialización de productos de la agricultura familiar y a fortalecer el conocimiento sobre la dinámica económica de estos espacios.

A 31 años de aquella primera experiencia en Oberá, las Ferias Francas continúan siendo un espacio de encuentro entre quienes producen y quienes consumen. Su crecimiento y permanencia en el tiempo reflejan la consolidación de un modelo que combina producción, comercialización directa, organización y trabajo colectivo, y que sigue ocupando un lugar central en la vida económica y social de las comunidades misioneras.

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Ferias francas: proteínas, producción local y fuertes diferencias de consumo entre ciudades de Misiones

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Las ferias francas tienen desde hace décadas un peso económico y social difícil de medir exclusivamente por la cantidad de puestos o productores que participan de ellas. Son simultáneamente un mercado para la agricultura familiar, un canal corto de comercialización, una fuente de ingresos para pequeños productores y un espacio de abastecimiento de alimentos para miles de hogares misioneros.

Ahora esa economía comienza a adquirir una dimensión estadística más precisa.

Un nuevo estudio del Instituto Provincial de Estadística y Censos de Misiones pone números al comportamiento de los consumidores y, sobre todo, permite observar qué compran, cuánto gastan y qué diferencias existen entre las ferias de distintas ciudades.

El relevamiento constituye el insumo inicial para construir el Índice de Precios de Ferias Francas Provincial (IPFFP) y comprende Apóstoles, El Soberbio, Eldorado y Oberá. En total se procesaron 1.529 observaciones válidas, registrándose productos adquiridos, cantidades y precios pagados.

El resultado ofrece una radiografía particularmente interesante de una economía que funciona por fuera de los grandes supermercados y cadenas comerciales: las proteínas animales concentran una parte sustancial del dinero que circula por las ferias, pero cada localidad presenta un patrón de consumo propio.

Más de $36 millones relevados

Los 1.529 consumidores incluidos en el estudio declararon compras por $36.165.638. El IPEC identificó nada menos que 170 productos diferentes adquiridos por al menos uno de los encuestados.

De ese universo, solamente 35 productos alcanzaron una frecuencia de compra igual o superior al 5% de los consumidores y 44 superaron el 3%. Es una primera señal de la estructura del mercado: existe una oferta extremadamente diversa, aunque el grueso de las compras se concentra en un grupo mucho más reducido de alimentos.

Tomando el monto total relevado y la cantidad de encuestados, el gasto promedio por consumidor ronda los $23.650. Sin embargo, ese promedio provincial oculta diferencias enormes entre ciudades.

Oberá explica por sí sola 43,4% de todo el gasto registrado, con $15,7 millones. Apóstoles representa alrededor del 21,9%; El Soberbio, 19,5%; y Eldorado apenas 15,2%.

Lo interesante es que las cuatro muestras tienen prácticamente el mismo tamaño -entre 382 y 383 consumidores-. Por lo tanto, la diferencia no surge de haber entrevistado a más personas en Oberá, sino de una intensidad de compra sustancialmente mayor.

Con 382 encuestados y compras por $15.705.900, el gasto promedio capturado en Oberá ronda los $41.115 por consumidor.

En Apóstoles es de aproximadamente $20.691; en El Soberbio, $18.447; y en Eldorado, apenas $14.368.

Esto significa que el gasto promedio registrado en las ferias obereñas es casi 2,9 veces el observado en Eldorado, pese a que ambas muestras tienen exactamente 382 personas.

ECONOMIS | DATA

Así compran los misioneros en las ferias francas

Encuesta de Gastos a Consumidores · IPEC

CONSUMIDORES 1.529

encuestados

GASTO RELEVADO $36,2 M

en cuatro municipios

OFERTA 170

productos identificados

¿Dónde se concentra el gasto?

Oberá43,4%
$15,7 millones · ≈ $41.115 por consumidor
Apóstoles21,9%
$7,9 millones · ≈ $20.691 por consumidor
El Soberbio19,5%
$7,0 millones · ≈ $18.447 por consumidor
Eldorado15,2%
$5,5 millones · ≈ $14.368 por consumidor
PRODUCTO Nº1 Huevos 15,9% del gasto
SEGUNDO Pollo 14,3% del gasto
TOP 5 ≈45% del gasto total
LA CLAVE

Las verduras tienen una alta frecuencia de compra, pero las proteínas animales concentran buena parte del dinero que circula por las ferias. Oberá registra una intensidad de gasto casi 2,9 veces superior a Eldorado.

Cuatro mercados, cuatro perfiles

APÓSTOLES · Panificados y chorizo porcino

EL SOBERBIO · Huevos, pollo, leche fresca y mandioca

ELDORADO · Mayor diversidad: 126 productos

OBERÁ · Mayor gasto y fuerte consumo de proteínas

Fuente: IPEC Misiones · Encuesta de Gastos a Consumidores de Ferias Francas.

Huevos y pollo: los dos gigantes de las ferias

La segunda conclusión estructural es todavía más contundente.

Las ferias francas pueden estar asociadas en el imaginario colectivo con verduras, frutas y productos de chacra, pero el dinero se concentra principalmente en proteínas animales.

Los huevos de gallina explican 15,9% del gasto, con $5.636.300. El pollo entero representa otro 14,3%, con $5.181.800.

Solamente estos dos productos absorben alrededor del 30% de todo el dinero relevado.

Después aparecen la costilla porcina, con 7,3%; queso, con 4%; y chorizo porcino, con 3,9%. Los cinco productos reúnen aproximadamente 45% del gasto provincial.

La lechuga se compra mucho; la carne mueve el dinero

Los huevos son adquiridos por 695 de los 1.529 consumidores relevados: una frecuencia del 45,5%. Pero algunas hortalizas también presentan frecuencias muy altas.

La lechuga aparece en las compras de 579 consumidores, el 37,9% del total; la cebollita alcanza 31%; la acelga, 28,8%; el tomate, 18,7%; y la mandioca, 19,2%. Sin embargo, su incidencia monetaria es mucho menor.

La lechuga representa apenas 1,7% del gasto, la acelga 1,2%, la cebollita 0,9%, el tomate 1,9% y la mandioca 1,8%.

Es una distinción económica fundamental para entender el funcionamiento de las ferias: las verduras sostienen la recurrencia de las visitas y la capilaridad del consumo, mientras las proteínas explican buena parte de la facturación.

El estudio también muestra que no existe una única “canasta de feria franca” misionera. Las diferencias territoriales son profundas y reflejan hábitos alimentarios, oferta productiva, especialización de los feriantes y posiblemente características socioeconómicas locales.

En Apóstoles fueron encuestadas 383 personas, con un gasto de $7.924.650 y 82 productos diferentes identificados.

El producto individual que más dinero concentra es el chorizo porcino, con 16,6% del gasto. Pero la verdadera singularidad apostoleña aparece al agrupar las variedades: los productos de panificación y derivados explican 33,6% del gasto.

Pancuca, budín, kruschiki y pastafrola tienen una presencia mucho mayor que en otros mercados.

El pancuca, por ejemplo, fue comprado por el 44,7% de los consumidores y representa 11,9% del gasto; el budín alcanza una frecuencia del 33,7%.

El Soberbio presenta otro modelo. Allí se relevaron 382 consumidores, $7.046.662 de gasto y 77 productos diferentes. Los huevos explican 21,8% de las compras monetarias y el pollo entero otro 15,1%.

Entre ambos absorben casi 37 de cada 100 pesos gastados.

Además aparece un rasgo productivo interesante: la leche fresca de vaca alcanza una frecuencia de compra del 19,6%, que el estudio interpreta como evidencia de un circuito lácteo local relevante.

La mandioca también tiene un papel destacado, consistente con una economía de fuerte vínculo con la producción primaria.

Eldorado constituye prácticamente el reverso de Oberá. Es el municipio con menor gasto agregado, $5.488.426, y el menor gasto promedio entre las cuatro ciudades estudiadas. Pero simultáneamente posee la mayor diversidad de productos.

El relevamiento identificó 126 variedades, frente a 82 en Apóstoles, 77 en El Soberbio y 82 en Oberá.

Es decir, Eldorado tiene una oferta aproximadamente 64% más diversa que El Soberbio, aunque el dinero movilizado en la muestra sea considerablemente menor.

El cerdo lidera individualmente el gasto con 15,6%, seguido por huevos, 9,1%; pollo, 8,9%; y queso, 8,6%.

Pero cuando se agrupan categorías, verduras y frutas ocupan el primer lugar, con 21,8% del gasto. Esto convierte a Eldorado en un caso particularmente interesante: menor intensidad monetaria, pero mayor biodiversidad comercial y alimentaria.

Oberá es, con claridad, el mercado económicamente más intenso de los cuatro analizados. Sus $15,7 millones representan más de cuatro de cada diez pesos relevados provincialmente. Y buena parte de esa diferencia se explica por tres alimentos.

El pollo entero representa 23% del gasto; los huevos, 19,4%; y la costilla porcina, 11,3%. Solamente esos tres productos concentran 53,7% del dinero gastado en la feria obereña.

Además, las frecuencias son extraordinariamente elevadas: 86,1% de los consumidores compró huevos y 53,4% pollo.

Pero Oberá presenta simultáneamente otro fenómeno: un consumo hortícola muy intenso. El 77,2% compró acelga, el 58,1% tomate y el 53,7% lechuga. Ninguna de las otras ciudades muestra semejante frecuencia en hortalizas de hoja.

Así, la feria obereña combina dos dimensiones que ayudan a explicar su volumen: compras frecuentes de productos hortícolas y fuerte gasto en proteínas.

Hay una lectura económica adicional que excede el futuro índice de precios.

Que huevos, pollo, cerdo, quesos, panificados, verduras y productos elaborados concentren el consumo revela que las ferias ya no funcionan exclusivamente como lugares de comercialización de excedentes hortícolas.

Existe una canasta alimentaria diversificada, con creciente incorporación de valor agregado.

Para el productor, vender queso en lugar de leche, chorizos o cortes en lugar del animal, panificados en lugar de materias primas o conservas en lugar de frutas y verduras implica capturar una porción mayor del valor dentro de la propia unidad productiva.

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El comercio explica uno de cada siete pesos de la economía misionera, pero el consumo masivo sigue estancado

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El comercio es uno de los grandes motores de la economía misionera, pero también uno de sus termómetros más sensibles. Su evolución refleja con rapidez los cambios en el salario real, el consumo de los hogares, el acceso al crédito, el precio relativo de los países vecinos y, cada vez más, la expansión de las plataformas digitales.

El último informe sectorial del Instituto Provincial de Estadística y Censos ofrece por primera vez una radiografía desagregada de ese universo. El estudio divide al comercio provincial en 15 subramas y reconstruye su comportamiento entre 2018 y 2024, incluyendo actividades minoristas, mayoristas y la cadena vinculada con vehículos y motocicletas.

La primera conclusión es contundente: en 2024, el comercio al por mayor y menor, junto con la reparación de vehículos, generó un Valor Agregado Bruto de $1.448.186 millones, es decir, aproximadamente $1,45 billones a valores corrientes.

Ese volumen representó el 14,2% del valor agregado total de Misiones y ubicó al comercio como el segundo sector más importante de la economía provincial, solamente detrás de la industria manufacturera. Su participación se mantuvo relativamente estable durante todo el período, dentro de una banda que osciló entre el 13% y el 14,2%.

Pero la multiplicación nominal de los valores, especialmente intensa durante los años de alta inflación, no debe confundirse con crecimiento productivo. A precios constantes de 2018, el VAB comercial pasó de $32.326 millones en 2018 a $36.482 millones en 2024. Eso representa una expansión real acumulada del 12,9% en seis años, equivalente a un crecimiento promedio cercano al 2% anual.

La trayectoria, además, estuvo lejos de ser lineal. El sector creció 5,9% en 2019, se desplomó 17,9% en 2020 por la pandemia, recuperó 15,3% en 2021 y avanzó otro 14,4% en 2022. Luego volvió a caer 4% en 2023 y apenas se recuperó 2,5% en 2024, en el segundo año de Javier Milei en el poder.

En otras palabras, el comercio misionero terminó 2024 por encima del nivel de 2018, pero todavía 1,5% por debajo del máximo real alcanzado en 2022. El crecimiento de largo plazo convive así con un estancamiento más reciente, muy condicionado por el deterioro del poder adquisitivo y la debilidad del consumo. La serie oficial muestra un índice real de 112,9 puntos en 2024, frente al máximo de 114,6 alcanzado dos años antes.

ECONOMÍA DE MISIONES

El comercio explica uno de cada siete pesos del PBG

Radiografía del sector comercial misionero en 2024

VALOR AGREGADO BRUTO $1,45 billones A precios corrientes de 2024
PESO EN LA ECONOMÍA 14,2% del VAB provincial Segundo sector, detrás de la industria
CRECIMIENTO REAL +12,9% entre 2018 y 2024 Pero 1,5% debajo del máximo de 2022

Cómo se distribuye el valor agregado

Comercio minorista 57,6%
Comercio mayorista 29,1%
Vehículos y reparación 13,3%
Mayor crecimiento real +70,3% Minorista de alimentos y bebidas
Mayor caída real -27,0% Venta de vehículos automotores
Consumo masivo -2,8% Supermercados vs. 2018
Contribuyentes 15.522 12,3% menos que en el pico de 2021
LA CLAVE

El comercio creció en el largo plazo, pero el principal canal de consumo masivo terminó 2024 por debajo de 2018 y el sector aún no recuperó el máximo real alcanzado en 2022.

El comercio minorista concentra casi seis de cada diez pesos

La estructura comercial de Misiones está claramente dominada por la venta minorista. En 2024, el comercio al por menor generó $831.762 millones, equivalentes al 57,6% del VAB del sector.

El comercio mayorista aportó otros $422.334 millones, con una participación del 29,1%, mientras que la venta, mantenimiento y reparación de vehículos y motocicletas representó $194.090 millones, el 13,3% restante.

Esta estructura confirma el peso que tienen el consumo cotidiano, los comercios de cercanía, los supermercados, las farmacias, la indumentaria, el equipamiento del hogar y los establecimientos de alimentos dentro de la economía provincial.

Sin embargo, el liderazgo minorista no necesariamente implica dinamismo. La mayor rama del comercio está formada por miles de unidades pequeñas y medianas, es particularmente sensible a la evolución del salario real y presenta una informalidad considerable en sus segmentos de menor escala.

Supermercados: el segmento más grande, pero sin crecimiento real

Los supermercados y autoservicios constituyen la principal subrama comercial de Misiones. En 2024 generaron un VAB de $290.298 millones y explicaron el 20,1% de todo el valor agregado comercial.

Les siguieron el comercio minorista especializado, con $229.575 millones y 15,9%; el comercio mayorista de alimentos, bebidas y tabaco, con $223.130 millones y 15,4% y los comercios de equipos para el hogar, electrónica e informática, con $150.367 millones y 10,4%. 

Después aparecen el comercio minorista de alimentos y bebidas, con $117.176 millones y 8,1%.

Las tres primeras actividades concentraron en conjunto el 51,4% del VAB comercial, lo que muestra una concentración moderada dentro de un sector empresarialmente muy atomizado.

El dato más revelador aparece cuando se elimina el efecto de los precios. El valor agregado real de supermercados y autoservicios cayó 2,8% entre 2018 y 2024.

Eso significa que el canal comercial más grande de la provincia terminó el período vendiendo, en términos reales, prácticamente lo mismo o algo menos que seis años antes. Esta trayectoria refleja una expresión del estancamiento del consumo masivo.

Las familias buscaron preservar el gasto en alimentos y productos esenciales, pero lo hicieron reduciendo cantidades, sustituyendo marcas y trasladándose hacia opciones más económicas. La facturación nominal aumentó con fuerza, aunque el volumen económico deflactado prácticamente no avanzó.

La conclusión económica es relevante: el comercio alimentario funcionó como refugio del gasto de los hogares, pero no como motor expansivo. Su estabilidad evitó una contracción mayor del sector, aunque también dejó en evidencia los límites impuestos por la pérdida de poder adquisitivo.

Dentro del universo minorista, el comercio especializado en alimentos y bebidas mostró una de las transformaciones más importantes. Su VAB real pasó de $1.733 millones en 2018 a $2.952 millones en 2024, una expansión acumulada del 70,3%. Al mismo tiempo, su participación en el comercio total subió del 5,4% al 8,1%, una ganancia de 2,7 puntos porcentuales.

El crecimiento puede asociarse con una mayor dispersión de bocas de proximidad, comercios especializados y formatos pequeños, así como con cambios en los hábitos de compra. Mientras los supermercados perdieron participación, los establecimientos minoristas de alimentos ganaron espacio relativo.

El comercio minorista especializado -que incluye actividades como indumentaria, calzado, farmacias, librerías y otros rubros- también tuvo un desempeño favorable: creció 23,1% en términos reales entre 2018 y 2024 y elevó su participación del 14,5% al 15,9%.

El comercio mayorista representa menos de un tercio del VAB comercial, pero cumple un papel central en el abastecimiento de la provincia. Se trata de un segmento más concentrado, con menor cantidad de empresas y mayor volumen económico por unidad.

La principal actividad es el comercio mayorista de alimentos, bebidas y tabaco, que generó $223.130 millones en 2024. A precios constantes, creció 11,6% desde 2018, una expansión moderada, pero más firme que la registrada por los supermercados.

El IPEC señala que la escala, la necesidad de capital de trabajo, el almacenamiento y la capacidad logística favorecen la concentración de operadores. Esa posición intermedia en la cadena permite al mayorista amortiguar parcialmente las fluctuaciones del consumo final.

Dentro del segmento se destacan, además, dos expansiones:

  • el comercio mayorista de uso doméstico creció 60,7% en términos reales;
  • el mayorista especializado y de maquinaria avanzó 41,2%.

La mayor variación porcentual correspondió al mayorista de materias primas agropecuarias, cuyo VAB real aumentó 182%. Sin embargo, su peso continúa siendo marginal: apenas explica el 0,4% del sector. Por tratarse de una base inicial muy baja, su crecimiento porcentual debe leerse con cautela.

En Misiones, esta subrama tiene relevancia cualitativa porque se vincula con los complejos yerbatero, tealero, tabacalero y forestal, aunque todavía representa una fracción pequeña del comercio provincial.

La venta de automóviles es la gran perdedora

La transformación estructural más fuerte del período ocurrió en el comercio automotor.

La venta de vehículos registró una contracción real del 27% entre 2018 y 2024, la caída más profunda entre las 15 subramas relevadas. Su participación en el VAB comercial se redujo del 9,2% al 5,9%, una pérdida de 3,3 puntos porcentuales.

El informe advierte que 2018 había sido un año excepcionalmente alto para los patentamientos, antes del inicio de un ciclo recesivo que afectó especialmente a los bienes durables.

La caída de las ventas nuevas no se trasladó de manera uniforme al resto de la cadena. El comercio de partes, piezas y accesorios creció 28,7% en términos reales, mientras que motocicletas, venta y reparación avanzó cerca de 33%.

La explicación es económica y mecánica: cuando se venden menos unidades nuevas, el parque circulante envejece, aumenta la vida útil de los vehículos y crece la demanda de mantenimiento y repuestos.

No obstante, el VAB real específico de mantenimiento y reparación terminó 23,3% por debajo de 2018, pese a la fuerte recuperación registrada en 2022. El mecanismo compensatorio existió, pero no alcanzó a neutralizar completamente el deterioro de la cadena automotriz. El propio informe describe esta relación entre menores ventas, envejecimiento del parque y sostenimiento relativo de talleres y casas de repuestos.

Hay menos contribuyentes que en el pico de 2021

El comercio es también el sector con mayor cantidad de contribuyentes de Ingresos Brutos de Misiones. El padrón pasó de 15.338 contribuyentes en 2018 a un máximo de 17.692 en 2021. Posteriormente descendió a 16.044 en 2022 y a 15.522 en 2023, nivel que se mantuvo estadísticamente para 2024.

La comparación deja varias lecturas:

  • frente a 2018, el padrón creció apenas 1,2%;
  • frente al máximo de 2021, cayó 12,3%;
  • entre 2022 y 2023, se redujo en 522 unidades.

Las dos subramas con mayor cantidad de contribuyentes son el comercio minorista especializado, con 3.896 unidades, y supermercados y autoservicios, con 3.263. En conjunto concentran casi el 46% del padrón comercial formal.

También aparece un cambio en la estructura empresarial. Entre 2018 y 2024, supermercados y autoservicios perdieron 134 contribuyentes, mientras que los comercios minoristas de alimentos y bebidas disminuyeron en 106.

En contraste, el comercio de equipos para el hogar, electrónica e informática sumó 208 contribuyentes; partes y accesorios incorporó 75; y el minorista especializado agregó 97.

No obstante, el IPEC advierte que la cifra de 2024 no surge de un padrón plenamente comparable. Debido a un cambio de cobertura en la base tributaria, la estructura de ese año fue mantenida al nivel de 2023. Por lo tanto, no corresponde interpretar la igualdad entre ambos ejercicios como una estabilidad empresarial comprobada.

Frontera: el factor que amplifica el ciclo comercial

En una provincia con más del 90% de su perímetro lindante con Paraguay y Brasil, el comercio no depende únicamente del ingreso interno. También está determinado por la relación cambiaria con Encarnación, Ciudad del Este y las ciudades brasileñas próximas a la frontera.

Cuando el peso se aprecia en términos reales, una parte del consumo misionero se desplaza hacia Paraguay o Brasil. Cuando ocurre lo contrario, las compras se retraen en los países vecinos e incluso se genera un flujo de consumidores extranjeros hacia Misiones.

Esta dinámica introduce una volatilidad que no necesariamente responde a la evolución del salario o del empleo local. Dos períodos con ingresos similares pueden generar resultados comerciales muy distintos según el diferencial cambiario.

El fenómeno, además, no queda completamente registrado en las estadísticas tributarias. Las compras realizadas fuera de la provincia reducen las ventas locales, pero no aparecen directamente como una variable dentro del padrón de ATM. El informe señala que el registro formal solamente capta ese desplazamiento de manera indirecta.

Las plataformas digitales también desdibujan el mapa comercial

El segundo cambio estructural es la digitalización.

Desde 2020, el comercio electrónico aceleró la migración desde las tiendas físicas hacia plataformas y ventas a distancia. El desafío estadístico es que una compra realizada por un consumidor misionero puede ser facturada por una empresa radicada en otra jurisdicción.

Así, parte del consumo provincial deja de reflejarse como valor agregado generado en Misiones, aunque el comprador y la entrega final estén localizados dentro de la provincia.

La frontera física y la digital producen un efecto parecido: separan el lugar donde reside el consumidor del lugar donde queda registrada la operación. El informe propone incorporar indicadores específicos de comercio electrónico en futuras mediciones.

El estudio utiliza registros de aproximadamente 15.500 contribuyentes y una encuesta integrada por 108 empresas comerciales. La muestra comprende dos firmas grandes, ocho medianas, 42 pequeñas y 56 microempresas.

Sin embargo, la medición presenta límites importantes. El padrón tributario permite observar el comercio formal, pero deja subrepresentadas las ferias, la venta ambulante, los emprendimientos no registrados y otras formas de comercialización informal.

El sesgo es especialmente relevante en los segmentos minoristas de menor escala. Por eso, algunas ramas podrían tener un peso económico superior al que surge de los registros fiscales

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