El comercio explica uno de cada siete pesos de la economía misionera, pero el consumo masivo sigue estancado
El comercio es uno de los grandes motores de la economía misionera, pero también uno de sus termómetros más sensibles. Su evolución refleja con rapidez los cambios en el salario real, el consumo de los hogares, el acceso al crédito, el precio relativo de los países vecinos y, cada vez más, la expansión de las plataformas digitales.
El último informe sectorial del Instituto Provincial de Estadística y Censos ofrece por primera vez una radiografía desagregada de ese universo. El estudio divide al comercio provincial en 15 subramas y reconstruye su comportamiento entre 2018 y 2024, incluyendo actividades minoristas, mayoristas y la cadena vinculada con vehículos y motocicletas.
La primera conclusión es contundente: en 2024, el comercio al por mayor y menor, junto con la reparación de vehículos, generó un Valor Agregado Bruto de $1.448.186 millones, es decir, aproximadamente $1,45 billones a valores corrientes.
Ese volumen representó el 14,2% del valor agregado total de Misiones y ubicó al comercio como el segundo sector más importante de la economía provincial, solamente detrás de la industria manufacturera. Su participación se mantuvo relativamente estable durante todo el período, dentro de una banda que osciló entre el 13% y el 14,2%.
Pero la multiplicación nominal de los valores, especialmente intensa durante los años de alta inflación, no debe confundirse con crecimiento productivo. A precios constantes de 2018, el VAB comercial pasó de $32.326 millones en 2018 a $36.482 millones en 2024. Eso representa una expansión real acumulada del 12,9% en seis años, equivalente a un crecimiento promedio cercano al 2% anual.
La trayectoria, además, estuvo lejos de ser lineal. El sector creció 5,9% en 2019, se desplomó 17,9% en 2020 por la pandemia, recuperó 15,3% en 2021 y avanzó otro 14,4% en 2022. Luego volvió a caer 4% en 2023 y apenas se recuperó 2,5% en 2024, en el segundo año de Javier Milei en el poder.
En otras palabras, el comercio misionero terminó 2024 por encima del nivel de 2018, pero todavía 1,5% por debajo del máximo real alcanzado en 2022. El crecimiento de largo plazo convive así con un estancamiento más reciente, muy condicionado por el deterioro del poder adquisitivo y la debilidad del consumo. La serie oficial muestra un índice real de 112,9 puntos en 2024, frente al máximo de 114,6 alcanzado dos años antes.
El comercio explica uno de cada siete pesos del PBG
Radiografía del sector comercial misionero en 2024
Cómo se distribuye el valor agregado
El comercio creció en el largo plazo, pero el principal canal de consumo masivo terminó 2024 por debajo de 2018 y el sector aún no recuperó el máximo real alcanzado en 2022.
El comercio minorista concentra casi seis de cada diez pesos
La estructura comercial de Misiones está claramente dominada por la venta minorista. En 2024, el comercio al por menor generó $831.762 millones, equivalentes al 57,6% del VAB del sector.
El comercio mayorista aportó otros $422.334 millones, con una participación del 29,1%, mientras que la venta, mantenimiento y reparación de vehículos y motocicletas representó $194.090 millones, el 13,3% restante.
Esta estructura confirma el peso que tienen el consumo cotidiano, los comercios de cercanía, los supermercados, las farmacias, la indumentaria, el equipamiento del hogar y los establecimientos de alimentos dentro de la economía provincial.
Sin embargo, el liderazgo minorista no necesariamente implica dinamismo. La mayor rama del comercio está formada por miles de unidades pequeñas y medianas, es particularmente sensible a la evolución del salario real y presenta una informalidad considerable en sus segmentos de menor escala.
Supermercados: el segmento más grande, pero sin crecimiento real
Los supermercados y autoservicios constituyen la principal subrama comercial de Misiones. En 2024 generaron un VAB de $290.298 millones y explicaron el 20,1% de todo el valor agregado comercial.
Les siguieron el comercio minorista especializado, con $229.575 millones y 15,9%; el comercio mayorista de alimentos, bebidas y tabaco, con $223.130 millones y 15,4% y los comercios de equipos para el hogar, electrónica e informática, con $150.367 millones y 10,4%.
Después aparecen el comercio minorista de alimentos y bebidas, con $117.176 millones y 8,1%.
Las tres primeras actividades concentraron en conjunto el 51,4% del VAB comercial, lo que muestra una concentración moderada dentro de un sector empresarialmente muy atomizado.
El dato más revelador aparece cuando se elimina el efecto de los precios. El valor agregado real de supermercados y autoservicios cayó 2,8% entre 2018 y 2024.
Eso significa que el canal comercial más grande de la provincia terminó el período vendiendo, en términos reales, prácticamente lo mismo o algo menos que seis años antes. Esta trayectoria refleja una expresión del estancamiento del consumo masivo.
Las familias buscaron preservar el gasto en alimentos y productos esenciales, pero lo hicieron reduciendo cantidades, sustituyendo marcas y trasladándose hacia opciones más económicas. La facturación nominal aumentó con fuerza, aunque el volumen económico deflactado prácticamente no avanzó.
La conclusión económica es relevante: el comercio alimentario funcionó como refugio del gasto de los hogares, pero no como motor expansivo. Su estabilidad evitó una contracción mayor del sector, aunque también dejó en evidencia los límites impuestos por la pérdida de poder adquisitivo.
Dentro del universo minorista, el comercio especializado en alimentos y bebidas mostró una de las transformaciones más importantes. Su VAB real pasó de $1.733 millones en 2018 a $2.952 millones en 2024, una expansión acumulada del 70,3%. Al mismo tiempo, su participación en el comercio total subió del 5,4% al 8,1%, una ganancia de 2,7 puntos porcentuales.
El crecimiento puede asociarse con una mayor dispersión de bocas de proximidad, comercios especializados y formatos pequeños, así como con cambios en los hábitos de compra. Mientras los supermercados perdieron participación, los establecimientos minoristas de alimentos ganaron espacio relativo.
El comercio minorista especializado -que incluye actividades como indumentaria, calzado, farmacias, librerías y otros rubros- también tuvo un desempeño favorable: creció 23,1% en términos reales entre 2018 y 2024 y elevó su participación del 14,5% al 15,9%.
El comercio mayorista representa menos de un tercio del VAB comercial, pero cumple un papel central en el abastecimiento de la provincia. Se trata de un segmento más concentrado, con menor cantidad de empresas y mayor volumen económico por unidad.
La principal actividad es el comercio mayorista de alimentos, bebidas y tabaco, que generó $223.130 millones en 2024. A precios constantes, creció 11,6% desde 2018, una expansión moderada, pero más firme que la registrada por los supermercados.
El IPEC señala que la escala, la necesidad de capital de trabajo, el almacenamiento y la capacidad logística favorecen la concentración de operadores. Esa posición intermedia en la cadena permite al mayorista amortiguar parcialmente las fluctuaciones del consumo final.
Dentro del segmento se destacan, además, dos expansiones:
- el comercio mayorista de uso doméstico creció 60,7% en términos reales;
- el mayorista especializado y de maquinaria avanzó 41,2%.
La mayor variación porcentual correspondió al mayorista de materias primas agropecuarias, cuyo VAB real aumentó 182%. Sin embargo, su peso continúa siendo marginal: apenas explica el 0,4% del sector. Por tratarse de una base inicial muy baja, su crecimiento porcentual debe leerse con cautela.
En Misiones, esta subrama tiene relevancia cualitativa porque se vincula con los complejos yerbatero, tealero, tabacalero y forestal, aunque todavía representa una fracción pequeña del comercio provincial.
La venta de automóviles es la gran perdedora
La transformación estructural más fuerte del período ocurrió en el comercio automotor.
La venta de vehículos registró una contracción real del 27% entre 2018 y 2024, la caída más profunda entre las 15 subramas relevadas. Su participación en el VAB comercial se redujo del 9,2% al 5,9%, una pérdida de 3,3 puntos porcentuales.
El informe advierte que 2018 había sido un año excepcionalmente alto para los patentamientos, antes del inicio de un ciclo recesivo que afectó especialmente a los bienes durables.
La caída de las ventas nuevas no se trasladó de manera uniforme al resto de la cadena. El comercio de partes, piezas y accesorios creció 28,7% en términos reales, mientras que motocicletas, venta y reparación avanzó cerca de 33%.
La explicación es económica y mecánica: cuando se venden menos unidades nuevas, el parque circulante envejece, aumenta la vida útil de los vehículos y crece la demanda de mantenimiento y repuestos.
No obstante, el VAB real específico de mantenimiento y reparación terminó 23,3% por debajo de 2018, pese a la fuerte recuperación registrada en 2022. El mecanismo compensatorio existió, pero no alcanzó a neutralizar completamente el deterioro de la cadena automotriz. El propio informe describe esta relación entre menores ventas, envejecimiento del parque y sostenimiento relativo de talleres y casas de repuestos.
Hay menos contribuyentes que en el pico de 2021
El comercio es también el sector con mayor cantidad de contribuyentes de Ingresos Brutos de Misiones. El padrón pasó de 15.338 contribuyentes en 2018 a un máximo de 17.692 en 2021. Posteriormente descendió a 16.044 en 2022 y a 15.522 en 2023, nivel que se mantuvo estadísticamente para 2024.
La comparación deja varias lecturas:
- frente a 2018, el padrón creció apenas 1,2%;
- frente al máximo de 2021, cayó 12,3%;
- entre 2022 y 2023, se redujo en 522 unidades.
Las dos subramas con mayor cantidad de contribuyentes son el comercio minorista especializado, con 3.896 unidades, y supermercados y autoservicios, con 3.263. En conjunto concentran casi el 46% del padrón comercial formal.
También aparece un cambio en la estructura empresarial. Entre 2018 y 2024, supermercados y autoservicios perdieron 134 contribuyentes, mientras que los comercios minoristas de alimentos y bebidas disminuyeron en 106.
En contraste, el comercio de equipos para el hogar, electrónica e informática sumó 208 contribuyentes; partes y accesorios incorporó 75; y el minorista especializado agregó 97.
No obstante, el IPEC advierte que la cifra de 2024 no surge de un padrón plenamente comparable. Debido a un cambio de cobertura en la base tributaria, la estructura de ese año fue mantenida al nivel de 2023. Por lo tanto, no corresponde interpretar la igualdad entre ambos ejercicios como una estabilidad empresarial comprobada.
Frontera: el factor que amplifica el ciclo comercial
En una provincia con más del 90% de su perímetro lindante con Paraguay y Brasil, el comercio no depende únicamente del ingreso interno. También está determinado por la relación cambiaria con Encarnación, Ciudad del Este y las ciudades brasileñas próximas a la frontera.
Cuando el peso se aprecia en términos reales, una parte del consumo misionero se desplaza hacia Paraguay o Brasil. Cuando ocurre lo contrario, las compras se retraen en los países vecinos e incluso se genera un flujo de consumidores extranjeros hacia Misiones.
Esta dinámica introduce una volatilidad que no necesariamente responde a la evolución del salario o del empleo local. Dos períodos con ingresos similares pueden generar resultados comerciales muy distintos según el diferencial cambiario.
El fenómeno, además, no queda completamente registrado en las estadísticas tributarias. Las compras realizadas fuera de la provincia reducen las ventas locales, pero no aparecen directamente como una variable dentro del padrón de ATM. El informe señala que el registro formal solamente capta ese desplazamiento de manera indirecta.
Las plataformas digitales también desdibujan el mapa comercial
El segundo cambio estructural es la digitalización.
Desde 2020, el comercio electrónico aceleró la migración desde las tiendas físicas hacia plataformas y ventas a distancia. El desafío estadístico es que una compra realizada por un consumidor misionero puede ser facturada por una empresa radicada en otra jurisdicción.
Así, parte del consumo provincial deja de reflejarse como valor agregado generado en Misiones, aunque el comprador y la entrega final estén localizados dentro de la provincia.
La frontera física y la digital producen un efecto parecido: separan el lugar donde reside el consumidor del lugar donde queda registrada la operación. El informe propone incorporar indicadores específicos de comercio electrónico en futuras mediciones.
El estudio utiliza registros de aproximadamente 15.500 contribuyentes y una encuesta integrada por 108 empresas comerciales. La muestra comprende dos firmas grandes, ocho medianas, 42 pequeñas y 56 microempresas.
Sin embargo, la medición presenta límites importantes. El padrón tributario permite observar el comercio formal, pero deja subrepresentadas las ferias, la venta ambulante, los emprendimientos no registrados y otras formas de comercialización informal.
El sesgo es especialmente relevante en los segmentos minoristas de menor escala. Por eso, algunas ramas podrían tener un peso económico superior al que surge de los registros fiscales
