IPIM

Los precios mayoristas subieron 2,1% en agosto, con el petróleo como principal motor

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista volvió a superar el 2% en agosto, pero el dato general esconde una dinámica mucho más intensa en algunos de los precios que funcionan como punto de partida de las cadenas productivas. Petróleo, productos primarios e importados concentraron buena parte de la presión del mes, mientras que la industria manufacturera se movió a una velocidad sensiblemente menor.

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,1% en agosto, llegó a 19,1% en los primeros ocho meses del año y acumuló 29,8% interanual, según el informe difundido este miércoles por el INDEC. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, avanzó 2,3%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también subió 2,3%.

La diferencia entre los tres indicadores importa. El IPIM es el índice de referencia para seguir los precios mayoristas dentro del mercado doméstico: contempla productos nacionales e importados e incluye determinados impuestos. El IPIB mantiene la misma cobertura, pero elimina ese componente impositivo. El IPP, en cambio, mide los precios percibidos por los productores locales, no incorpora importaciones y sí considera las exportaciones en su ponderación.

El petróleo explicó uno de cada tres puntos de la suba

El dato más significativo de agosto aparece cuando se desarma el 2,1% general. Petróleo crudo y gas aumentaron 8% en apenas un mes, muy por encima del promedio, y aportaron 0,71 puntos porcentuales al incremento del IPIM.

Es decir, prácticamente un tercio de toda la inflación mayorista de agosto estuvo explicado por petróleo crudo y gas. El cálculo surge de comparar los 0,71 puntos de incidencia de esa división con el incremento efectivo de 2,14 puntos registrado por el índice antes del redondeo.

No fue el único foco. Los productos agropecuarios aportaron otros 0,25 puntos; alimentos y bebidas, 0,17; productos refinados del petróleo, 0,14; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, 0,10. Esas cinco divisiones explicaron juntas alrededor de 64% del movimiento mensual del IPIM.

La composición permite leer el dato desde otro ángulo. Los productos nacionales aportaron 1,95 puntos sobre los 2,14 del índice, mientras los importados sumaron 0,19. Más del 90% de la variación de agosto se originó, por lo tanto, en precios de productos nacionales, aunque los bienes provenientes del exterior mostraron una variación mensual mayor.

Los productos primarios corrieron al 4,6%

La brecha entre las distintas etapas productivas también fue amplia. Los productos primarios aumentaron 4,6%, más del triple que los manufacturados, que avanzaron 1,3%. Dentro del primer grupo, petróleo crudo y gas encabezaron las subas con 8%; los productos agropecuarios avanzaron 2,2%; los pesqueros, 1,7%; y los minerales no metalíferos, 1,1%.

La diferencia es relevante porque muestra que la presión de agosto estuvo concentrada con mayor intensidad al comienzo de las cadenas de producción y no distribuida uniformemente entre los bienes industriales.

En el IPP, que permite observar con mayor precisión lo que ocurre con los precios recibidos por el productor local, el contraste resulta todavía más claro: los primarios subieron 4,6%, mientras manufacturas y energía eléctrica avanzaron 1,3%.

Eso no implica automáticamente que esas variaciones vayan a trasladarse en la misma magnitud a los precios finales. Entre el productor y el consumidor intervienen costos, márgenes, impuestos, demanda y decisiones comerciales. Sí señala dónde se concentró la presión mayorista durante agosto.

Importados: subieron más que los nacionales durante el mes

Otro dato que merece atención aparece en los bienes importados. Sus precios aumentaron 2,9% en el IPIM y 3% medidos sin impuestos mediante el IPIB, frente a variaciones de 2,1% y 2,2%, respectivamente, para los productos nacionales.

La aceleración mensual contrasta con lo ocurrido en períodos más largos. Los importados acumularon una suba de 11,6% entre enero y agosto, bastante por debajo del 19,6% de los productos nacionales. En la comparación interanual también quedaron rezagados: aumentaron 21,3%, contra 30,5% de los bienes nacionales.

Agosto introdujo, por lo tanto, una señal diferente: los importados siguen mostrando una inflación mucho menor en la comparación acumulada e interanual, pero durante el último mes aumentaron más rápido que la producción nacional.

Su peso sobre el índice total continúa siendo acotado. La estructura del IPIM asigna 92,71% de la ponderación a productos nacionales y 7,29% a importados. Esa composición ayuda a explicar por qué una variación de 2,9% en estos últimos aportó solamente 0,19 puntos al resultado general.

Energía y combustibles, entre los mayores aumentos del año

La fotografía cambia nuevamente cuando el análisis se extiende desde enero.

El IPIM acumuló 19,1% en ocho meses, pero petróleo crudo y gas aumentaron 53,9%. La energía eléctrica avanzó 48,4% y los productos refinados del petróleo, 31,3%.

En el otro extremo aparecen ramas con variaciones mucho menores: otros medios de transporte acumularon 4,6%; vehículos automotores y repuestos, 5,8%; máquinas y equipos, 6,4%; productos metálicos básicos, 7,2%; equipos de radio y televisión, 7,1%; y productos metálicos excepto máquinas y equipos, 8,6%.

La dispersión es considerable. Mientras petróleo crudo y gas aumentaron casi 54% desde diciembre, los vehículos lo hicieron menos de 6%. No existe, en ese sentido, una única velocidad para los precios mayoristas.

También sobresale el comportamiento de los productos agropecuarios. Aunque en agosto aumentaron 2,2% en el IPIM y aportaron 0,25 puntos a la variación mensual, acumulan 12,6% en el año, casi siete puntos por debajo del índice general.

En doce meses, combustibles y energía superan el 48%

La comparación interanual refuerza esa heterogeneidad. El IPIM aumentó 29,8% respecto de agosto de 2025, prácticamente en línea con el IPP, que marcó 29,7%. Pero petróleo crudo y gas treparon 51,9%, los refinados del petróleo, 52,8%, y la energía eléctrica, 48,8%.

También quedaron por encima del promedio los productos pesqueros, con 49,3%; impresiones y reproducción de grabaciones, con 32,4%; minerales no metálicos, con 31,2%; tabaco, con 30,6%; y productos agropecuarios, con 29,6%.

Alimentos y bebidas, una división especialmente sensible por su vínculo con el consumo cotidiano, aumentaron 1,4% mensual, 14,4% en el acumulado del año y 26,7% interanual en el IPIM. En agosto aportaron 0,17 puntos a la variación general.

Madera subió 2,4% en agosto

Entre las actividades de interés para la estructura productiva del NEA aparece además madera y productos de madera, excepto muebles, que registró una suba mensual de 2,4%.

El sector acumula 12,5% desde diciembre y 19,7% interanual, niveles inferiores al promedio general del IPIM en ambas comparaciones. Papel y productos de papel, otra rama vinculada con la cadena forestoindustrial, aumentó 1,3% mensual, 13,3% acumulado y 20,9% interanual.

La estadística del INDEC no permite desagregar desde este informe el comportamiento específico de actividades regionales como la yerba mate, el té o cada componente de la industria forestal. Cualquier conclusión particular sobre esos sectores requeriría una fuente adicional.

Una inflación mayorista cada vez más marcada por los costos primarios

El cuadro de agosto deja así una señal que va más allá del 2,1% del índice general. La presión no estuvo repartida de manera pareja: se concentró en insumos primarios, petróleo y, en menor medida, productos importados.

Los productos primarios aportaron 0,98 puntos al IPIM, equivalentes a alrededor del 46% de la variación total del mes. Manufacturas y energía eléctrica explicaron otros 0,97 puntos. Dentro de ambos grupos, petróleo crudo y gas fue por amplio margen la división individual de mayor incidencia.

Al mismo tiempo, la película de los primeros ocho meses muestra una economía con velocidades muy distintas. Energía y combustibles acumulan incrementos que llegan al 48% y 54%, mientras buena parte de los bienes industriales permanece bastante por debajo del 19,1% general.

Esa dispersión es probablemente el dato más importante detrás del promedio. Agosto no mostró solamente una inflación mayorista de 2,1%: mostró una aceleración concentrada en precios que están en la base de numerosas cadenas productivas. La evolución de esos costos en los próximos meses será clave para determinar si el movimiento queda circunscripto a determinados sectores o termina extendiéndose hacia otros eslabones de la producción.

Compartí esta noticia !

La industria volvió a caer en julio y acumuló una baja de 2,6% en los primeros siete meses de 2026

Compartí esta noticia !

La industria manufacturera volvió a mostrar señales de debilidad en julio y profundizó la pérdida acumulada durante 2026. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad registró una caída del 4,9% respecto de julio de 2025 y se contrajo 5% en la comparación con junio.

El dato mensual constituye la caída más pronunciada en lo que va del año y confirma que el repunte observado en junio, cuando la industria había avanzado 2,1% interanual, no alcanzó para consolidar una recuperación sostenida. Con el resultado de julio, la producción manufacturera acumuló una disminución del 2,6% en los primeros siete meses de 2026.

La trayectoria del año muestra, además, una recuperación todavía frágil y concentrada. Marzo, con una mejora interanual del 5,1%, y junio fueron los únicos meses que finalizaron con variaciones positivas. El resto del período quedó marcado por retrocesos, en un escenario donde la evolución de la demanda, los costos, el financiamiento y la competitividad continúa generando resultados muy diferentes entre ramas industriales.

La principal característica del dato de julio es precisamente esa heterogeneidad. De las 16 divisiones que integran el índice, apenas cuatro lograron crecer por encima del nivel general de la industria. La refinación del petróleo, coque y combustible nuclear encabezó la mejora con un incremento del 8,1%, seguida por madera, papel, edición e impresión, que avanzó 7,1%. También tuvieron desempeños positivos otro equipo de transporte, con 2,6%, e industrias metálicas básicas, con 1,6%.

En el otro extremo, las mayores caídas se concentraron en actividades vinculadas a la fabricación de bienes de capital, equipamiento y sectores de consumo durable. La división de otros equipos, aparatos e instrumentos registró una contracción del 31,4%, mientras que maquinaria y equipo cayó 26,7%. Prendas de vestir, cuero y calzado completó el grupo de mayores retrocesos, con una baja del 15,9%.

El deterioro también alcanzó a productos textiles, que retrocedieron 13%, y productos minerales no metálicos, con una disminución del 12,6%. Tabaco cayó 12,3%, mientras que muebles y colchones y otras industrias manufactureras, junto con productos de caucho y plástico, registraron bajas del 9,1%.

En segmentos de mayor peso en la estructura industrial, vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes mostró una disminución del 5,4%, mientras que productos de metal retrocedió 8,4%. Alimentos y bebidas, una de las ramas de mayor incidencia sobre el entramado manufacturero, prácticamente logró sostenerse, aunque cerró julio con una baja de 0,5%. Sustancias y productos químicos, en tanto, descendió 1,3%.

El contraste entre las distintas ramas permite evitar una lectura uniforme de la caída industrial. Mientras algunas actividades asociadas a energía y determinados insumos lograron expandirse, otras vinculadas a inversión, equipamiento, indumentaria y manufacturas de mayor exposición al consumo interno enfrentaron contracciones mucho más profundas.

Desde una perspectiva de política productiva, el dato plantea un desafío que excede la recuperación estadística de un mes puntual: la industria necesita recomponer volumen de actividad de manera más extendida entre sectores para transformar los repuntes aislados en una tendencia sostenible. La disparidad registrada en julio muestra que una eventual recuperación no dependerá solamente de que el índice general vuelva a terreno positivo, sino de que alcance a las ramas que hoy presentan las mayores caídas y concentran buena parte del empleo y los encadenamientos productivos.

El resultado de julio, por lo tanto, deja una señal clara: la industria todavía no encontró un sendero homogéneo de recuperación. El desafío para los próximos meses será que los sectores que hoy sostienen la actividad puedan traccionar al resto del entramado manufacturero y que las ramas más golpeadas recuperen demanda, inversión y capacidad productiva.

Compartí esta noticia !

Los precios mayoristas subieron 0,8% en julio, pero agro, industria y electricidad mostraron fuertes presiones

Compartí esta noticia !

A primera vista, julio dejó una señal de marcada moderación en los precios mayoristas: el índice que mide cuánto cobran productores e importadores por los bienes vendidos en el mercado interno avanzó apenas 0,8%. Pero debajo de ese promedio ocurrió algo bastante distinto.

El dato general fue contenido por una caída excepcional de 9,2% en petróleo crudo y gas, que restó casi un punto porcentual al índice. Sin ese contrapeso, numerosas ramas de la economía mostraron aumentos bastante mayores: los productos agropecuarios subieron 3,6%, la energía eléctrica 5,8%, los vehículos 2,7%, los químicos 2% y los productos manufacturados 1,7%.

Ese contraste convierte al informe del Sistema de Índices de Precios Mayoristas del INDEC en una fotografía particularmente interesante de julio: el promedio fue bajo, pero la presión de costos no desapareció; estuvo fuertemente compensada por la energía primaria.

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 0,8% mensual, 16,6% desde diciembre y 31,1% interanual. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el componente impositivo, también subió 0,8%, acumuló 15,5% en el año y llegó a 30,2% interanual. A su vez, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) avanzó 0,9% mensual, 15,5% en el año y 31,3% contra julio de 2025.

Los tres indicadores, con metodologías diferentes, describen por lo tanto una dinámica similar: los precios en la puerta de fábrica y en el circuito mayorista continuaron aumentando, aunque julio mostró una variación general reducida.

El petróleo explica buena parte del 0,8%

La clave para interpretar el mes está en mirar las incidencias y no solamente las variaciones.

Dentro del IPIM, los productos nacionales aportaron 0,77 punto porcentual a la suba mensual. Los manufacturados y la energía eléctrica aportaron 1,26 punto, pero los productos primarios restaron 0,49.

Dentro de estos últimos hubo dos fuerzas en dirección opuesta: los productos agropecuarios sumaron 0,39 punto porcentual, mientras petróleo crudo y gas restaron 0,91 punto.

Ese -0,91 resulta decisivo: por sí solo, el petróleo neutralizó buena parte de las presiones alcistas que se observaron en el resto del sistema.

El propio INDEC identifica entre las mayores incidencias positivas del mes a los productos agropecuarios, con 0,39 punto; sustancias y productos químicos, con 0,19; vehículos automotores, carrocerías y repuestos, con 0,17; y alimentos y bebidas, con 0,16. Del otro lado apareció petróleo crudo y gas, con -0,91 punto.

Por eso, leer el 0,8% como una estabilidad generalizada de los precios de producción sería incompleto. Julio combinó aumentos relevantes en varias ramas con una baja extraordinaria de uno de los componentes primarios de mayor peso.

El agro volvió a acelerar

Uno de los movimientos más fuertes estuvo en el sector agropecuario.

Los productos agropecuarios aumentaron 3,6% en el IPIM, 3,9% en el índice básico mayorista y 3,8% en precios básicos del productor. Los productos pesqueros, por su parte, subieron 2,4%.

En términos interanuales, los productos agropecuarios se ubicaron 33,8% por encima de julio de 2025 en el IPIM, mientras los productos pesqueros acumularon 42,1%.

Sin embargo, el acumulado anual presenta una imagen diferente. Entre diciembre y julio, los productos agropecuarios subieron 10,2%, claramente por debajo del 16,6% del índice general, mientras pesca acumuló 22,5%.

Esto marca una diferencia entre el comportamiento reciente y la trayectoria anual: el agro tuvo un julio caliente después de siete meses en los que había aumentado menos que el promedio mayorista.

La electricidad: 5,8% en un solo mes y casi 45% en el año

El dato más intenso del informe aparece en la energía eléctrica.

Los precios mayoristas de la electricidad aumentaron 5,8% solamente en julio, la variación mensual más alta entre las divisiones relevadas.

En los primeros siete meses del año acumularon una suba de 44,6%, casi tres veces el 16,6% del nivel general del IPIM. Y en doce meses el aumento alcanza 45%.

El dato tiene una lectura económica relevante porque la electricidad no es solamente un producto final: es un costo transversal de buena parte de la actividad productiva. Por eso, su evolución puede trasladarse de manera indirecta a diferentes cadenas industriales y comerciales.

Manufacturas: aumentos generalizados con diferencias sectoriales

Los productos manufacturados subieron 1,7% mensual dentro del IPIM. La dispersión entre actividades fue amplia.

Tabaco aumentó 3,2%; muebles y otros productos industriales, 2,9%; vehículos, carrocerías y repuestos, 2,7%; productos metálicos básicos, 2,6%; equipos para medicina e instrumentos de medición, 2,6%; productos de minerales no metálicos, 2,4%; y máquinas y aparatos eléctricos, 2,2%.

Alimentos y bebidas avanzaron 1,4% mensual, papel y productos de papel 1,6% y sustancias y productos químicos 2%.

Para una provincia como Misiones, con fuerte presencia forestal, resulta especialmente relevante la evolución de madera y productos de madera —excepto muebles—, que mostró un incremento mensual de 0,9%, inferior al promedio manufacturero. El rubro acumula 9,9% en los primeros siete meses de 2026 y 20,7% interanual.

También el papel mostró una trayectoria relativamente contenida: 1,6% mensual, 11,9% acumulado y 19,5% interanual.

Son dos datos relevantes para observar la evolución de costos y precios de salida de una cadena con fuerte peso en la economía del NEA.

Importados: subieron menos que la producción nacional

Otro elemento significativo fue el comportamiento de los productos importados.

En julio aumentaron 0,5% en el IPIM, frente al 0,8% de los productos nacionales. En el índice básico mayorista, los importados subieron 0,6% contra 0,9% de los nacionales.

La diferencia se vuelve mucho más pronunciada cuando se mira el acumulado del año: los productos importados registraron una suba de 8,4%, prácticamente la mitad del 17,2% correspondiente a los productos nacionales dentro del IPIM.

También en la comparación interanual se observa una brecha: los importados aumentaron 21,3%, mientras los productos nacionales lo hicieron 31,8%.

El contraste es relevante para la estructura competitiva de la economía: en la medición del INDEC, los bienes importados vienen aumentando bastante menos que los producidos localmente.

Petróleo y combustibles: dos historias diferentes

Uno de los contrastes más llamativos del informe surge dentro de la misma cadena energética.

Mientras petróleo crudo y gas cayó 9,2% en julio, los productos refinados del petróleo aumentaron 0,7% en el IPIM.

En doce meses, sin embargo, los refinados acumulan una suba de 59%, el incremento más alto entre las principales ramas manufactureras relevadas, mientras petróleo crudo y gas registra 45,7%.

Y durante 2026, el crudo y gas todavía acumula un incremento de 42,6%, pese a la fuerte baja de julio; los refinados avanzaron 30%.

La caída mensual, por lo tanto, no implica que la presión energética del año haya desaparecido. Más bien funciona como una corrección potente dentro de una trayectoria previa de aumentos muy elevados.

Un índice calmo por fuera, mucho más movido por dentro

El 0,8% mayorista de julio ofrece una señal favorable desde el promedio, pero el detalle obliga a una lectura más cuidadosa.

El petróleo cayó 9,2% y actuó como un gigantesco amortiguador estadístico. Al mismo tiempo, aumentaron 3,6% los productos agropecuarios, 5,8% la electricidad, 2,7% los vehículos, 2,9% muebles y otros productos industriales y 2,4% los productos de minerales no metálicos.

La industria manufacturera en conjunto avanzó 1,7%.

Por eso, la principal conclusión que deja el informe no es solamente que los mayoristas aumentaron 0,8%, sino que ese resultado se construyó sobre movimientos sectoriales muy dispares.

Detrás de un promedio relativamente bajo siguen operando focos de presión relevantes en energía eléctrica, agro, químicos y distintos segmentos industriales. Al mismo tiempo, los bienes importados mantienen aumentos sensiblemente inferiores a los nacionales.

La inflación mayorista de julio, en definitiva, no fue uniforme ni generalizada: fue una combinación de fuertes aumentos sectoriales neutralizados por una caída excepcional del petróleo. Y esa composición será tan importante como el índice general para anticipar qué costos pueden trasladarse hacia adelante en las cadenas productivas.

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista fue de 1,1% en junio y acumuló 33,7% en doce meses

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista volvió a mostrar señales de desaceleración durante junio y se consolidó por debajo del ritmo de aumento de los precios al consumidor. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 1,1% respecto de mayo, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,7%.

El dato representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente al registro de mayo, cuando la inflación mayorista había sido del 2,5%, y marca el segundo mes consecutivo de desaceleración. Además, el indicador se ubicó por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en junio fue del 1,9% y acumuló una suba interanual del 33,5%.

En el acumulado del primer semestre de 2026, los precios mayoristas avanzaron un 15,6%, reflejando una dinámica de costos que continúa moderándose tras los fuertes ajustes registrados en los primeros meses del año.

La variación mensual del IPIM estuvo explicada por un incremento del 1% en los productos nacionales y del 2,3% en los productos importados. Dentro de la producción local, las mayores incidencias correspondieron a las subas en sustancias y productos químicos, productos agropecuarios, productos refinados del petróleo y energía eléctrica. Estos aumentos fueron parcialmente compensados por la caída registrada en petróleo crudo y gas, que ejerció un efecto moderador sobre el índice general.

El comportamiento fue similar en los restantes indicadores de precios mayoristas. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos, también registró un aumento del 1,1%, impulsado por incrementos del 1,1% en los productos nacionales y del 2,2% en los importados.

En tanto, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) mostró una suba del 1,1%, resultado de una disminución del 0,6% en los productos primarios y un aumento del 1,8% en los productos manufacturados y en la energía eléctrica.

La desaceleración del IPIM constituye un dato seguido de cerca por analistas y empresas, ya que los precios mayoristas suelen anticipar parte de la evolución futura de los precios minoristas. Una menor presión sobre los costos de producción podría contribuir a moderar la transmisión hacia el consumidor final, aunque ese efecto depende también de factores como el tipo de cambio, la demanda y la política tarifaria.

Tras conocerse el informe del INDEC, el presidente Javier Milei destacó el resultado y felicitó públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien volvió a definir como “el mejor ministro de Economía de todos los tiempos”, en una nueva señal de respaldo al programa económico basado en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

Compartí esta noticia !

La inflación mayorista se acelera al 3,4% en marzo y presiona costos por el salto en energía

Compartí esta noticia !

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación mayorista alcanzó el 3,4% en marzo, en línea con el Índice de Precios al Consumidor del mismo mes, tras haber mostrado una desaceleración en enero y febrero. El dato confirma un cambio de tendencia en los costos de producción, con impacto directo en la estructura de precios de la economía.

De acuerdo con el informe oficial, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un alza del 6,1% en el primer trimestre y registró una variación interanual del 27,9%, consolidando una dinámica de presión en los precios de origen.

Energía y combustibles, el motor de la suba

El repunte del índice estuvo explicado principalmente por el incremento en los productos nacionales, que subieron 3,5%, mientras que los importados lo hicieron en menor medida (1,1%).

Dentro de los componentes locales, el mayor impacto provino de “Petróleo crudo y gas”, que registró un aumento significativo y explicó más de dos puntos porcentuales de la variación mensual. También incidieron los productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas, y productos químicos.

En contrapartida, los productos agropecuarios mostraron una caída mensual, lo que amortiguó parcialmente la suba general.

Un cambio de tendencia tras dos meses de calma

El dato de marzo corta una secuencia de desaceleración que se había observado en enero (1,7%) y febrero (1%). La aceleración vuelve a ubicar a los precios mayoristas en niveles similares a los del IPC, lo que refuerza la señal de transmisión hacia precios minoristas.

Además, otros indicadores del sistema mayorista también mostraron subas: el índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) creció 3% y el índice de precios básicos del productor (IPP) también avanzó 3%, impulsado por aumentos en productos primarios y manufacturados.

Energía como factor estructural

El comportamiento del rubro energético aparece como un factor determinante en la dinámica inflacionaria. La suba en petróleo y gas —asociada a movimientos internacionales— introduce un componente externo que condiciona la política económica local.

En este escenario, los sectores vinculados a la energía y combustibles concentran mayor capacidad de incidencia sobre la formación de precios, mientras que actividades como el agro, que mostraron caídas, pierden peso relativo en la dinámica mensual.

Costos en alza y presión sobre cadenas productivas

La aceleración del índice mayorista implica un encarecimiento en los costos de producción que, según la estructura de cada sector, puede trasladarse a precios finales o absorberse vía márgenes.

El incremento en energía impacta transversalmente: transporte, industria y logística. A su vez, el comportamiento dispar entre sectores —con subas en energía y bajas en agro— genera una recomposición desigual dentro de la economía.

Posibles efectos en economías del NEA

Aunque el informe no desagrega datos regionales, la dinámica observada sugiere un impacto potencial en provincias con fuerte peso de economías regionales como Misiones.

Por un lado, la caída en productos agropecuarios podría moderar costos en actividades primarias. Por otro, el encarecimiento energético y logístico puede afectar la competitividad de cadenas productivas alejadas de los centros de consumo, una condición estructural del NEA.

Variables a seguir

El comportamiento de los precios mayoristas en los próximos meses dependerá de la evolución de los costos energéticos y del contexto internacional. También será clave observar si esta aceleración se consolida o si vuelve a desacelerarse.

Otro punto a monitorear es el grado de traslado a precios minoristas y su impacto en el consumo, en un contexto donde la estabilidad de precios sigue siendo un eje central del programa económico.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin