Irán

Trump pospone ataque a Irán por pedido de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes

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El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este lunes que decidió posponer un ataque a Irán que estaba previsto para el martes, tras pedidos de los líderes de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, porque —dijo— “se están llevando a cabo negociaciones serias”. Según afirmó, en opinión de esos aliados se alcanzará un acuerdo que será muy aceptable para los Estados Unidos y “para todos los países de Oriente Medio”.

En una publicación en la red Truth Social, Trump aseguró que ese acuerdo incluirá, y esto es fundamental, la prohibición de armas nucleares para Irán, pero advirtió que si no resulta beneficioso se ejecutará “un ataque a gran escala”.

El mandatario detalló que el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman Al Saud, y el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, le solicitaron posponer el ataque militar planeado contra la República Islámica de Irán, programado para mañana, al tiempo que sostuvo que, como líderes y aliados, creen que se llegará a un acuerdo “muy aceptable” para Estados Unidos, para los países de Oriente Medio y para otros estados.

“Basándome en mi respeto a los líderes mencionados, he instruido al secretario de Guerra, Pete Hegseth, al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Daniel Caine, y a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que no llevaremos a cabo el ataque programado contra Irán mañana”, subrayó Trump.

No obstante, el presidente ordenó que las fuerzas se mantengan listas para un ataque a gran escala contra Irán, en cualquier momento, si no se llega a un acuerdo aceptable.

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Irán anuncia un nuevo mecanismo en el estrecho de Ormuz

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Irán aseguró este sábado que mantiene abiertos canales de comunicación con Estados Unidos, pese al estancamiento de las negociaciones formales por la guerra en Medio Oriente, al tiempo que anunció un nuevo mecanismo para administrar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético global.

El anuncio se produce en un contexto de fuerte tensión regional, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazara la última propuesta iraní para avanzar hacia un acuerdo y la calificara como “inaceptable”. Aun así, desde Teherán afirmaron que la administración republicana retomó el contacto diplomático bajo la supervisión de países mediadores.

Irán afirma que continúan los contactos con Estados Unidos

El canciller iraní, Abbas Araqchi, confirmó desde Nueva Delhi, donde participa de una cumbre de los BRICS, que ambos gobiernos siguen intercambiando mensajes, aunque admitió que las conversaciones avanzan con dificultad.

“Volvimos a recibir mensajes de los estadounidenses en los que decían que estaban dispuestos a continuar las conversaciones y el diálogo”, sostuvo el funcionario en conferencia de prensa.

Según Araqchi, uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de confianza entre las partes. En ese sentido, advirtió que las señales que llegan desde Washington no siempre son consistentes: “Los mensajes que recibimos son contradictorios. Cada día es diferente al anterior”, afirmó.

Las tratativas quedaron bajo mayor presión después de que Trump descartara públicamente la propuesta presentada por Irán para intentar encaminar una salida al conflicto. El mandatario estadounidense cuestionó las condiciones planteadas por Teherán, mientras el precio del petróleo volvió a subir en los mercados internacionales por el temor a una escalada.

Un nuevo esquema para el tránsito en el estrecho de Ormuz

En paralelo, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraníEbrahim Azizi, anunció que Irán diseñó un nuevo mecanismo para gestionar la circulación de buques en el estrecho de Ormuz.

El legislador sostuvo que el sistema se aplicará sobre una ruta específica para embarcaciones comerciales y países que cooperen con Teherán. Además, anticipó que se cobrarán tarifas por los servicios vinculados a ese esquema.

El estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la tensión por el anuncio de un nuevo esquema de tránsito marítimo.

“Irán, en el marco de su soberanía nacional y de la garantía de la seguridad del comercio internacional, ha preparado un mecanismo profesional para gestionar el tráfico en el estrecho de Ormuz a lo largo de una ruta designada”, publicó Azizi en la red social X.

El diputado afirmó que solo podrán beneficiarse de ese mecanismo los buques y actores que cooperen con el país. También advirtió que el paso seguirá cerrado para operadores vinculados al denominado Proyecto Libertad, una iniciativa lanzada por Estados Unidos para escoltar embarcaciones afectadas por el bloqueo iraní.

El debate por los peajes y la presión internacional

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo: por allí circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel global. Por eso, cualquier restricción o intento de modificar sus condiciones de tránsito impacta de manera directa en los mercados energéticos.

A fines de marzo, la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley para establecer el cobro de peajes en la zona, aunque la iniciativa todavía debe ser debatida y votada por el pleno legislativo. Sin embargo, el Banco Central de Irán anunció a fines de abril que ya había comenzado a recibir pagos de buques por circular por esa vía.

La medida generó rechazo en Washington y también fue un tema de conversación entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, durante su reciente cumbre en Pekín. Según la Casa Blanca, ambos mandatarios coincidieron en que el estrecho debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía.

En ese encuentro, Xi Jinping expresó además su rechazo a la militarización de la zona y a cualquier intento de cobrar peajes por su uso. También manifestó interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense para reducir la dependencia china del corredor marítimo en el futuro.

Mientras tanto, Estados Unidos mantiene un cerco naval sobre puertos y buques iraníes desde el 13 de abril, en respuesta al bloqueo impuesto por Teherán en Ormuz. La operación estadounidense para escoltar barcos varados fue suspendida por Trump al día siguiente de su lanzamiento, con el objetivo de dar margen a las negociaciones.

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Mercados en vilo: petróleo, conflicto geopolítico y Bancos Centrales sacuden la semana

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La semana se mantiene dominada por un solo eje: la tensión geopolítica en Medio Oriente y su impacto directo sobre los mercados globales. Aunque surgieron señales de alivio, la situación sigue siendo frágil y mantuvo en alerta a inversores, bancos centrales y gobiernos. Petróleo, divisas, oro y expectativas de tasas reaccionaron con fuerza ante cada titular.

Petróleo: volatilidad extrema por el Estrecho de Ormuz

El petróleo vivió jornadas intensas. A comienzos de la semana, los precios tocaron máximos de varios años ante el temor de interrupciones en el suministro global, luego de nuevos enfrentamientos y crecientes amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Sin embargo, el martes el crudo retrocedió con fuerza luego de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, asegurara que el cese del fuego seguía vigente y que el estrecho permanecía abierto. Además, confirmó que dos buques comerciales estadounidenses atravesaron la zona con apoyo militar sin incidentes mayores. Aun así, el mercado sigue extremadamente sensible, manteniéndose estancada cualquier salida diplomática.

“La geopolítica volvió al centro del escenario financiero: petróleo volátil, dólar fortalecido como refugio y bancos centrales atrapados entre inflación y crecimiento. En un mercado tan sensible, cualquier titular puede cambiar el rumbo global en cuestión de horas.” Afirmó María Agustina Patti, Financial Markets Strategist LATAM en EXNESS

Dólar y monedas: refugio, tasas y política monetaria

El dólar mostró fortaleza durante gran parte de la semana, impulsado por su rol de activo refugio ante el conflicto y por expectativas de que la Reserva Federal mantendrá tasas altas por más tiempo.

El índice dólar se estabilizó tras dos sesiones de subas, mientras el mercado descuenta que la Fed mantendría las tasas sin cambios durante lo que resta del año. Incluso comienza a aparecer una probabilidad cercana al 50% de una suba de tasas en 2027 si la inflación vuelve a acelerarse por el shock energético.

Europa: BCE más agresivo y tensión comercial con EEUU

En Europa, el foco pasó por dos frentes: política monetaria y comercio exterior. El Banco Central Europeo mantuvo las tasas la semana pasada, pero dejó abierta la puerta a nuevos ajustes. Funcionarios como Joachim Nagel, Madis Müller y Peter Kazimir advirtieron sobre presiones inflacionarias persistentes y sugirieron una posible suba en junio.

El mercado ya descuenta más de tres aumentos de tasas del BCE este año. Al mismo tiempo, Donald Trump volvió a escalar la tensión comercial al elevar al 25% los aranceles sobre autos y camiones europeos, acusando a la Unión Europea de incumplir acuerdos comerciales con Washington. 

Oro: refugio limitado por tasas elevadas

El oro recuperó terreno tras tocar mínimos de más de un mes. La demanda defensiva reapareció con la escalada geopolítica y el temor a una inflación más persistente. Sin embargo, el metal enfrenta una dinámica mixta: suele beneficiarse en escenarios de crisis e inflación, pero pierde atractivo cuando las tasas de interés se mantienen elevadas, ya que no ofrece rendimiento.

Es decir, el oro sigue siendo refugio, pero con techo limitado mientras los bancos centrales mantengan políticas restrictivas.

Riesgo global: advertencia del FMI

Uno de los mensajes más contundentes de la semana llegó desde el FMI. Su directora advirtió que, si el conflicto se prolonga hasta 2027 y el petróleo alcanza los USD 125 por barril, la economía global podría enfrentar un escenario “mucho peor”.

Esto incluye menor crecimiento, inflación renovada, tasas más altas por más tiempo y mayor presión sobre mercados emergentes.

Qué mirar la próxima semana

Los mercados seguirán pendientes de cinco factores clave:

  1. Evolución del conflicto geopolítico.
  2. Estado operativo del Estrecho de Ormuz.
  3. Movimiento del petróleo y energía global.
  4. Comentarios de la Fed y el BCE sobre tasas.
  5. Nuevas medidas comerciales de Trump.

La semana dejó en claro que la geopolítica volvió al centro del escenario financiero. El petróleo reaccionó con extrema volatilidad, el dólar recuperó protagonismo como refugio y los bancos centrales enfrentan un nuevo dilema inflacionario. Aunque hubo señales temporales de calma, el equilibrio sigue siendo muy delicado.

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Irán promete respuesta a un país sunita tras sufrir ataque tracionero

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El canciller de Irán, Seyed Abbas Araghchi, denunció este miércoles que Kuwait, país del Golfo que alberga una base estadounidense al igual que sus camaradas sunitas, atacó una embarcación iraní y detuvo a cuatro de sus ciudadanos, por lo que Teherán prometió una respuesta contundente.

“En un claro intento de sembrar la discordia, Kuwait atacó ilegalmente una embarcación iraní y detuvo a cuatro de nuestros ciudadanos”, escribió el alto cargo en sus redes sociales. Al mismo tiempo, aseguró que este “acto ilícito” se registró “cerca de una isla utilizada por Estados Unidos para atacar a Irán”.

En la misma publicación, Araghchi anticipó que Irán responderá a las acciones de Kuwait, justamente a pocas horas de que la prensa estadounidense filtrara que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, países sunitas que albergan bases estadounidenses y que han dado el beneplácito a Donald Trump y Benjamín Netanyahu para iniciar la ofensiva contra el país persa, han estado atacando secretamente a Irán desde los primeros días del inicio de “Furia Épica” por parte de Washington, el 28 de febrero.

Fuentes familiarizadas con el asunto le han confirmado esta información tanto a la agencia Reuters como al diario The Wall Street Journal. Esto sale a la luz en un contexto en el que el frágil alto al fuego entre Irán y Estados Unidos tambalea, y justamente mientras las fuerzas estadounidenses se siguen batiendo a duelo con las iraníes en las aguas del estrecho de Ormuz, zona marítima ubicada entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico por donde fluye gran parte de los hidrocarburos y fertilizantes del mundo.

En cuanto a los ataques sauditas, lanzados por la Fuerza Aérea Saudí, se llevaron a cabo a finales de marzo, según dos funcionarios occidentales que dialogaron bajo anonimato con Reuters. Uno de ellos se limitó a decir que se trataba de “ataques de represalia por los ataques sufridos en Arabia Saudita”.

Con respecto al ingreso extraoficial de Emiratos Árabes Unidos a la guerra, al igual que los saudíes, EAU —que ha recibido algunas andanadas de misiles iraníes lanzados por la Guardia Revolucionaria Iraní o por sus proxies— habría estado participando de forma encubierta en esta guerra desde el 28 de febrero, incluyendo el ataque del pasado 8 de abril contra la refinería iraní de la isla de Lavan.

Esto ocurre en medio de un frágil alto el fuego que, en la práctica, exceptúa el combate en ultramar entre EE.UU. e Irán, así como los ataques misilísticos mutuos entre la facción chií y los países sunitas, que habían dado el beneplácito a Donald Trump para bombardear Irán.

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Trump rechazó la propuesta iraní y la tensión en Ormuz disparó el petróleo por encima de los USD 105

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La crisis en Medio Oriente entró en una nueva fase de escalada política y económica después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara públicamente la respuesta enviada por Irán para intentar avanzar hacia un acuerdo de paz. La reacción inmediata de Washington aceleró la tensión diplomática y provocó una fuerte suba en los precios internacionales del petróleo, mientras el estrecho de Ormuz continúa parcialmente afectado por restricciones marítimas y amenazas militares cruzadas.

El barril de Brent trepó 4,15% y alcanzó los USD 105,49, mientras el WTI rozó los USD 100, reflejando el temor de los mercados a una prolongación del conflicto que ya lleva diez semanas y afecta una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

La decisión de Trump agregó incertidumbre sobre un escenario que ya venía deteriorándose tras nuevos ataques con drones en el Golfo, advertencias iraníes contra embarcaciones occidentales y maniobras navales de Estados Unidos en la región.

Ormuz volvió a convertirse en el eje de la disputa global

El punto más delicado del conflicto sigue siendo el estrecho de Ormuz, corredor estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Irán endureció su postura durante las últimas horas y ratificó que no aceptará mayor presencia militar extranjera en la zona. Además, estableció mecanismos de cobro para embarcaciones que atraviesen el paso marítimo y mantuvo restricciones parciales sobre el tránsito comercial.

Washington calificó como “inaceptable” cualquier intento iraní de controlar la navegación en Ormuz y reforzó operaciones navales sobre puertos y embarcaciones vinculadas a Teherán.

La tensión ya no se limita al plano diplomático. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar reportaron incidentes con drones durante el fin de semana, incluyendo ataques sobre cargueros y detecciones de aeronaves hostiles en espacio aéreo regional.

La negociación quedó atrapada entre exigencias nucleares y presión militar

El rechazo estadounidense expuso el deterioro de las conversaciones indirectas impulsadas mediante mediadores pakistaníes.

Según reportes difundidos por medios estatales iraníes y estadounidenses, Teherán habría propuesto: Finalizar la guerra en distintos frentes regionales. Reabrir plenamente el estrecho de Ormuz. Establecer garantías de seguridad marítima. Diluir parte del uranio enriquecido. Y transferir otro porcentaje a un tercer país bajo condiciones específicas

Sin embargo, el gobierno israelí mantiene una posición inflexible sobre el programa nuclear iraní. El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el conflicto continuará mientras Irán conserve capacidad de enriquecimiento nuclear.

Desde Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian respondió que cualquier negociación “no significa rendición”.

La secuencia revela que el conflicto ya combina tres dimensiones simultáneas: disputa militar regional, pulseada energética global, y negociación nuclear sin avances visibles.

El impacto económico ya se siente en mercados y cadenas logísticas

La suba del petróleo reactivó alertas en mercados financieros y cadenas de abastecimiento internacionales.

El temor central de operadores y gobiernos occidentales es que una interrupción prolongada en Ormuz afecte: abastecimiento energético, costos de transporte marítimo, precios de combustibles, fertilizantes, y comercio global.

Para Argentina, el escenario adquiere sensibilidad adicional por dos razones: El impacto potencial sobre precios internos de combustibles. Y el efecto indirecto sobre costos logísticos y presión inflacionaria.

    Aunque el país posee producción energética propia, la volatilidad internacional suele trasladarse rápidamente a costos internos de transporte y distribución.

    Europa busca contener la escalada sin intervención ofensiva

    Frente al deterioro del escenario, Emmanuel Macron confirmó que Francia y Reino Unido impulsarán conversaciones multilaterales para garantizar la seguridad marítima en Ormuz.

    Más de 40 países participarán de una reunión de ministros de Defensa para analizar mecanismos de protección comercial y navegación segura.

    París aclaró que no evalúa una operación militar ofensiva y definió la iniciativa como una coordinación de seguridad marítima.

    Irán respondió con nuevas advertencias y sostuvo que cualquier despliegue occidental recibirá una “respuesta decisiva e inmediata”.

    Un conflicto que ya dejó de ser regional

    La decisión de Trump de rechazar la propuesta iraní endureció un escenario que venía mostrando señales de agotamiento diplomático.

    La próxima reunión entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Beijing podría convertirse en otro capítulo relevante de la crisis, especialmente porque China depende fuertemente del petróleo que circula por Ormuz.

    Por ahora, el mercado observa tres variables críticas: si Irán profundiza restricciones marítimas, si Occidente amplía su presencia naval, y si la presión energética termina trasladándose a inflación global.

    La tensión sigue abierta y el precio del petróleo volvió a convertirse en el termómetro político de la guerra.

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