Jorge Skripczuk

La Justicia dilata el fallo sobre la inconstitucionalidad del DNU 70/23 y fragmenta el reclamo yerbatero

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La batalla judicial contra la desregulación del mercado yerbatero entró en una nueva etapa: la del desgaste por el tiempo. Mientras productores, cooperativas y asociaciones reclaman la declaración de inconstitucionalidad de los artículos 164 al 168 del DNU 70/2023 -norma que eliminó las principales facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)-, la Justicia Federal decidió no avanzar sobre el fondo del planteo y optó por fragmentar las causas según la competencia territorial.

La consecuencia práctica es inmediata: no hay definición sobre la medida cautelar solicitada para suspender los efectos del decreto y el esquema desregulado sigue plenamente vigente.

Los expedientes, patrocinados por el abogado José Federico Padolsky, buscaban que se declarara la nulidad e inaplicabilidad de los artículos cuestionados del DNU y también del Decreto 812/2025, que profundizó la reglamentación del nuevo régimen y consolidó la imposibilidad del INYM de fijar precios de referencia para la hoja verde y la yerba canchada.

En el expediente 2764/2026, promovido por Jorge Skripczuk (Impulso Yerbatero), Edgar Hein (Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones), Antonio Rodríguez Franza (Asociación de Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay) y Hugo Sand (APAM), el Juzgado Federal de Posadas declaró su incompetencia territorial y ordenó remitir la causa al Juzgado Federal de Oberá, argumentando que los domicilios de las entidades actoras se encuentran fuera de su jurisdicción.

En paralelo, en la causa 2765/2026, iniciada por Salvador María Torres (Cooperativa Río Paraná) y Julio Alfredo Petterson (Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte), la Justicia resolvió dividir aún más el expediente: Torres deberá litigar en Oberá y Petterson en Puerto Iguazú.

La Fiscalía Federal acompañó ese criterio y sostuvo que, aunque corresponde la jurisdicción federal, Posadas no sería territorialmente competente conforme a los artículos 4 y 5 del Código Procesal Civil y Comercial.

Pero el principal cuestionamiento no pasa sólo por el cambio de tribunal. Los productores habían solicitado una medida cautelar urgente para suspender la aplicación de los artículos del DNU 70/23 y del Decreto 812/2025 hasta que exista sentencia definitiva

Sin embargo, el juzgado evitó pronunciarse sobre esa medida y resolvió primero la incompetencia. Para la parte actora, eso constituye una “verdadera denegación de justicia”.

En la apelación presentada, Padolsky sostiene que “aun en el hipotético caso de admitirse la declinatoria de competencia”, el juzgado debía resolver primero la cautelar, ya que existe una situación de urgencia manifiesta y la omisión deja a los productores sin protección frente a un régimen que ya está generando consecuencias económicas graves y de difícil reparación ulterior.

La presentación agrega que remitir el expediente sin tratar la cautelar implica “una postergación indefinida de la tutela solicitada”, desnaturalizando el instituto preventivo y consolidando de hecho el nuevo régimen impuesto por Nación.

El argumento de fondo: el juez ya había prevenido

La apelación también cuestiona la declaración de incompetencia por considerar que viola los principios de prevención, conexidad procesal y economía judicial.

Según los productores, el mismo Juzgado Federal de Posadas ya había intervenido previamente en la causa Gertel (Expte. 174/2024), vinculada al mismo conflicto yerbatero, donde incluso dictó medidas cautelares y ordenó la reconducción procesal hacia la actual acción declarativa de inconstitucionalidad.

Por eso sostienen que existía una “prevención” consolidada: el tribunal ya conocía el caso, sus antecedentes, su plataforma jurídica y los efectos concretos de la desregulación.

“Fragmentar el conocimiento jurisdiccional genera riesgo cierto de decisiones contradictorias”, advierte la apelación.

En uno de los escritos incorporados al expediente, los actores además presentaron como “hecho nuevo” una entrevista periodística donde un representante de la industria dentro del directorio del INYM reconoció que “el INYM cambió su naturaleza a partir del decreto 70/2023, y después reforzado con el decreto 812”.

Ese reconocimiento fue utilizado como prueba adicional para reforzar la verosimilitud del derecho invocado, ya que confirma que el organismo quedó impedido de cumplir funciones esenciales como la fijación de precios de referencia.

Para los demandantes, esto prueba que el DNU no fue una mera reforma administrativa sino una alteración sustancial del régimen legal previsto por la Ley 25.564.

Mientras la Cámara Federal analiza las apelaciones, el problema central sigue siendo político y económico: cada semana sin cautelar consolida la desregulación.

Sin precio sostén, con un mercado completamente liberado y con la industria pagando valores muy por debajo de los costos de producción denunciados por los productores, el litigio judicial empieza a convertirse también en una carrera contra el reloj.

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INYM sin funciones: productores yerbateros denuncian competencia desigual y anticipan medidas de fuerza

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Productores yerbateros advierten un “escenario de desaparición” tras la desregulación del INYM y alertan por ventas masivas de chacras

Pequeños productores de Misiones aseguraron que la eliminación del precio mínimo y de las facultades regulatorias del INYM dejó “a toda la economía yerbatera en jaque mate”. Exigen intervención política y anticipan medidas de fuerza.

Un sector estratégico en crisis: caída del precio, asimetrías y riesgo de abandono productivo

La desregulación total del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) —que eliminó la facultad de establecer precios mínimos y debilitó el sistema de control de calidad— disparó un fuerte estado de alerta en el corazón productivo de Misiones. Productores de zonas sur y centro, junto con representantes cooperativos, sostienen que las medidas del Gobierno nacional rompen el equilibrio de la cadena y empujan a miles de familias a abandonar la actividad.

“La quita de funciones al INYM es un jaque mate para las familias productoras de Misiones”, afirmó Luisa Fleitas, productora de la zona sur en una entrevista en LT17 Radio Provincia. Cuestionó que las decisiones se tomaran “desde un escritorio” y sin un diagnóstico territorial: “No vinieron nunca a recorrer una chacra. Es fácil hablar de libre mercado sin conocer cómo se trabaja día a día”.

Según relató, la eliminación del precio mínimo provocó un derrumbe inmediato del valor de la hoja verde, con pagos diferidos a 60, 90 y hasta 120 días, mientras los costos de producción superan los $423,99 por kilo. “Hoy hablan de yerba orgánica, pero ¿cómo vamos a limpiar el yerbal si no cubren ni los costos?”, reclamó.

Fleitas describió un fenómeno que preocupa a toda la zona sur: venta masiva de chacras por imposibilidad de sostener la actividad. “Nunca se vio tantas chacras en venta. No queremos que grandes corporaciones nos saquen de nuestras tierras. La yerba es nuestra identidad”, afirmó.

Productores en alerta: riesgo de desaparición, monopolización y posibles medidas de fuerza

Desde la zona centro, el productor Jorge Skripczuk, integrante del grupo Impulso Yerbatero de Aristóbulo del Valle, fue contundente: “Este modelo de gobierno no le interesa la producción agropecuaria. No se salva nadie. Los pequeños y medianos productores corremos riesgo de desaparecer”.

Skripczuk sostuvo que la desregulación acelerará un proceso de monopolización, ya que las grandes empresas cuentan con stock, plantaciones propias y capacidad financiera para soportar períodos de precios bajos, mientras que los pequeños dependen de ingresos inmediatos.

Además, adelantó que en los próximos días habrá asambleas de productores para evaluar medidas de fuerza, entre ellas dejar de entregar hoja verde. “Vamos a definir una acción concreta. Los riesgos son enormes y las oportunidades directamente no existen”.

El diagnóstico cooperativo: desigualdad de condiciones y precios que no cubren costos

El presidente de la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo, Héctor Dingler, coincidió en que la eliminación de la fijación de precios desprotegió al sector más vulnerable de la cadena: “El Gobierno nacional desprotegió al más débil al quitarle al INYM su principal facultad”.

Dingler explicó en LT17 Radio Provincia que hoy existe una brecha crítica entre el costo de producción —por encima de $423,99 por kilo— y los valores de mercado que distintos sectores están pagando: Zona sur y centro: $150–$180. Zona norte: $280. Cooperativas: $305–$315 (en el caso de Dos de Mayo)

Sin embargo, advirtió que para la próxima cosecha no podrán sostener esos valores, y estimó precios de entre $260 y $280, “salvo que ocurra algo extraordinario”.

El dirigente también alertó que la caída del precio en góndolas, impulsada por las principales marcas, encarece la competencia para pequeñas firmas que intentan posicionarse con productos diferenciados.

Si bien llamó a los productores a no abandonar los yerbales, aclaró que el escenario es complejo:
“La yerba tiene momentos buenos y momentos malos. Hoy no hay rentabilidad, pero hay que mantenerse. El Gobierno pone la música y tenemos que bailar”.

Un INYM debilitado y un mercado dominado por grandes empresas

Los tres entrevistados coincidieron en que el INYM ya venía perdiendo capacidad operativa en los últimos dos años, pero que la decisión reciente terminó por anular la herramienta más relevante para equilibrar la cadena: la fijación del precio mínimo.

Dingler aclaró que, incluso debilitado, el Instituto cumplía un rol clave para evitar prácticas abusivas de hipermercados y grandes molinos:
“El precio base servía para toda la cadena. Las grandes cadenas no podían exigir vender por debajo. Hoy eso desapareció”.

Sin ese piso regulatorio, los productores aseguran que serán las grandes empresas —con producción propia, capacidad exportadora y economías de escala— quienes determinarán los precios en función de su oferta y demanda, acentuando la desigualdad estructural.

Riesgo para 12.500 familias, concentración del mercado y pérdida de arraigo rural

El denominador común de los testimonios es que la desregulación abre un escenario de: Abandono de chacras por inviabilidad económica. Pérdida de arraigo rural, con impacto demográfico y social en Misiones. Mayor concentración industrial, desplazando a pequeños productores. Caída de ingresos familiares, con consecuencias directas en comercio, empleo rural y economías locales.Tensión sectorial, con expectativas crecientes de protestas y medidas de fuerza.

La gravedad del cuadro quedó sintetizada por Fleitas: “Al final del túnel no hay luz. Este libre mercado no es para una economía tan pobre como la nuestra”.

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