Milei habló en La Rural sin anuncios de impacto y prometió baja gradual de las retenciones hasta 2028
La inauguración de la 138° Exposición Rural de Palermo dejó un mensaje político claro, pero pocas novedades para el sector agropecuario. Ante productores, empresarios y dirigentes rurales, el presidente Javier Milei dedicó buena parte de su discurso a defender el rumbo económico de su gestión y a enumerar las medidas adoptadas desde diciembre de 2023, aunque evitó anunciar cambios de corto plazo en uno de los temas que más expectativa había generado: las retenciones.
El Presidente volvió a definir a los derechos de exportación como “una aberración que nunca debió haber existido”, pero aclaró que su eliminación continuará siendo gradual y subordinada al objetivo de mantener el equilibrio fiscal. Incluso, confirmó que la reducción de la alícuota de la soja seguirá el cronograma ya previsto hasta alcanzar el 15% en diciembre de 2028, una fecha que excede el actual mandato presidencial.
Más allá de esa definición, el discurso estuvo orientado a defender las políticas de desregulación implementadas durante el último año y medio. Milei aseguró que el agro comenzará a desarrollarse en un escenario “radicalmente distinto” al que conoció durante las últimas décadas y sostuvo que el Gobierno está eliminando las restricciones que históricamente limitaron la inversión y la producción.
En ese marco, volvió a responsabilizar a las administraciones anteriores por haber utilizado al campo como fuente permanente de recursos fiscales mediante impuestos, cepos, cupos y restricciones a las exportaciones.
Otro de los ejes del mensaje fue la promesa de una futura reducción de la presión tributaria sobre el sector. Según explicó, el crecimiento esperado de las exportaciones de petróleo, gas y minería permitirá reemplazar parte de la recaudación que hoy generan las retenciones, abriendo espacio para continuar bajando impuestos al agro.
Milei también defendió el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, actualmente en debate en el Senado, y aseguró que su aprobación permitiría atraer inversiones por unos USD 15.000 millones destinadas a distintas actividades productivas.
Durante el repaso de las medidas impulsadas por su administración, destacó la eliminación del cepo cambiario, el fin del Impuesto PAIS, la flexibilización de regulaciones del Senasa, la autorización para importar maquinaria agrícola usada y la eliminación de distintas restricciones para exportar.
En materia comercial, afirmó que la Argentina abrió más de 500 mercados internacionales y mencionó negociaciones con la Unión Europea, India, Japón, Indonesia, Vietnam, Singapur y Emiratos Árabes Unidos como parte de la estrategia de inserción internacional.
También prometió avanzar con obras de infraestructura y conectividad para el interior productivo, entre ellas la expansión del servicio satelital Starlink en zonas rurales, nuevas líneas de financiamiento para productores y programas de conectividad para escuelas rurales.
Sobre el final de su intervención, proyectó que la producción de granos podría duplicarse hasta alcanzar las 300 millones de toneladas si el país mantiene el actual rumbo económico, y sostuvo que el crecimiento del agro tendrá un efecto directo sobre el desarrollo del interior.
Aunque el discurso ratificó los principales lineamientos económicos del Gobierno y buscó reforzar el vínculo político con el sector rural, dejó una sensación compartida entre muchos de los asistentes: no hubo anuncios de impacto inmediato. Las principales demandas del agro, especialmente en materia de retenciones, seguirán atadas al cronograma fiscal que plantea la Casa Rosada.
