LAGARDE

Macri: “Espero que todo el país termine enamorado de Christine”

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Ayer, el presidente Macri confesó desde Nueva York sentirse “listo” para “competir” (“I am ready to run”) en las próximas elecciones electorales del país. Lo hizo en una entrevista para Bloomberg, hablando en inglés y en medio de esforzado intento por convencer al Fondo Monetario Internacional para ampliar el acuerdo ya firmado.
 
Macri recibió en Nueva York el premio “Ciudadano Global 2018”, que otorga el think tank estadounidense Atlantic Council a aquellos líderes mundiales que con su tarea contribuyen a fortalecer la  cooperación internacional y la relación transatlántica.
 
El Jefe del Estado agradeció la distinción y señaló que la considera “un reconocimiento al pueblo argentino por el coraje que hemos demostrado” en este tiempo para poner freno al proceso que amenazaba con convertir al país “en otra Venezuela”.
 
“La Argentina decidió cambiar. Cambiamos porque entendimos que no podíamos dejar que el populismo afectara profundamente a nuestra sociedad”, afirmó Macri durante la ceremonia realizada en el centro de eventos Cipriani Wall Street.
 
Durante la cena de gala el Presidente, junto a la primera dama, Juliana Awada, compartió la mesa con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. 
 
Macri sostuvo que a los argentinos “nos  llevó más de 50 años aprender de nuestros errores, aprender que teníamos que creer nuevamente en la cultura del trabajo, en nuestro esfuerzo personal, en nuestra capacidad de mejorar nosotros mismos y, al mismo tiempo, ser una parte del mundo”.
 
“Desde el comienzo de mi Gobierno hemos apostado a una integración estratégica y a mantener relaciones maduras con el mundo”, subrayó.
 
Macri remarcó que la Argentina es un país “único en términos de oportunidades” y puso de relieve que ahora “estamos llevando adelante nuestra tarea para resolver  problemas estructurales de los últimos 15 años, tales como el déficit fiscal, la falta de reglas claras y la falta de independencia del sistema judicial”.

Anoche volvió a sorprender tras haber recibido el premio al “Ciudadano Global”, bailando con una de sus anfitrionas y también con una polémica frase: “Espero que todo el país termine enamorado de Christine” Lagarde, la titular del FM
 
Recibió en Nueva York el premio “Ciudadano Global 2018”, que otorga el think tank estadounidense Atlantic Council a aquellos líderes mundiales que con su tarea contribuyen a fortalecer la  cooperación internacional y la relación transatlántica.
 
El Jefe del Estado agradeció la distinción y señaló que la considera “un reconocimiento al pueblo argentino por el coraje que hemos demostrado” en este tiempo para poner freno al proceso que amenazaba con convertir al país “en otra Venezuela”.
 
“La Argentina decidió cambiar. Cambiamos porque entendimos que no podíamos dejar que el populismo afectara profundamente a nuestra sociedad”, afirmó Macri durante la ceremonia realizada en el centro de eventos Cipriani Wall Street.
 
Durante la cena de gala el Presidente, junto a la primera dama, Juliana Awada, compartió la mesa con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. 
 
Macri sostuvo que a los argentinos “nos  llevó más de 50 años aprender de nuestros errores, aprender que teníamos que creer nuevamente en la cultura del trabajo, en nuestro esfuerzo personal, en nuestra capacidad de mejorar nosotros mismos y, al mismo tiempo, ser una parte del mundo”.
 
“Desde el comienzo de mi Gobierno hemos apostado a una integración estratégica y a mantener relaciones maduras con el mundo”, subrayó.
 
Macri remarcó que la Argentina es un país “único en términos de oportunidades” y puso de relieve que ahora “estamos llevando adelante nuestra tarea para resolver  problemas estructurales de los últimos 15 años, tales como el déficit fiscal, la falta de reglas claras y la falta de independencia del sistema judicial”.
 
Apuntó que “estamos  trabajando en todos estos temas y luchando especialmente contra la corrupción”.
 
El Presidente señaló que precísamente ese cambio de escenario es el que hoy permite que existan condiciones favorables para invertir en múltiples sectores, como las energías renovables y no convencionales, la minería, la producción de alimentos y el turismo.  
 
Destacó finalmente que “este año la Argentina tiene el honor de ser el anfitrión del G20” y dijo que “estamos  orgullosos de mostrar nuestro compromiso con la cooperación internacional, con el multilateralismo y la gobernanza global”.
 
“Estamos liderando el G20 poniendo las necesidades de la gente primero, buscando construir a partir de nuestras preocupaciones compartidas y de nuestros intereses comunes”, indicó.
 
El premio “Ciudadano Global” fue conferido este año al presidente Macri, a la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, y al emprendedor turco Hamdi Ulukaya, fundador de una ong que brinda ayuda a refugiados que debieron huir de sus países por situaciones de violencia política.
 
En ediciones anteriores recibieron esta condecoración el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau (2017); el primer ministro de Japón, Shinzo Abe (2016) y el ex presidente del Consejo de Ministros de Italia, Matteo Renzi (2016), entre otros líderes.

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Diputados pidieron que se coparticipen las nuevas retenciones a las exportaciones

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Diputados misioneros aprobaron anoche un proyecto de comunicación en el que solicitan a sus pares nacionales incorporar en el Presupuesto 2019 la coparticipación de todas las retenciones establecidas por el decreto del Gobierno Nacional 793/2018.
 
El fundamento: compensar a Misiones que perderá alrededor de 4.400 millones de pesos anuales. El cálculo deviene de los importes: por la quita del Fondo Federal Solidario (soja), la baja de los subsidios al transporte, de la eliminación de la tarifa social eléctrica, la escalada de los costos de la energía y las nuevas retenciones que alcanzan a todos los productos misioneros.
 
El autor del proyecto, el diputado Marcelo Rodríguez (FR) explicó detalladamente las pérdidas que sufrirá Misiones por el ajuste que el Gobierno Nacional comprometió con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, los diputados de la alianza Cambiemos decidieron respaldar las decisiones del presidente Mauricio Macri en detrimento de los intereses provinciales. 
 
El proyecto, da cuenta entre sus fundamentos del contexto, de la “tormenta”, la desconfianza del mercado y de las políticas de ajuste que lleva adelante la Nación, luego del acuerdo con el FMI (Ver Proyecto completo).

En ese escenario: “Las recientes decisiones y anuncios, como el establecido en el decreto 793/18 han podado los recursos no solamente del Estado sino también de otros actores económicos importantes que públicamente ha manifestado su preocupación y su rechazo”, señala además el diputado, presidente del Bloque del Frente Renovador.
 
Rodríguez expuso ante sus pares los números:
 
“A la quita inconsulta y violatoria del Fondo Federal Solidario por parte del Gobierno Nacional, que representaba 801.000.000 pesos, ahora le tenemos que sumar los nuevos ajustes que recortan recursos y beneficios para nuestra provincia:
a). Quita del subsidio al Sistema Integrado del Transporte estimado en 730.000.000 pesos que beneficiaba a 53 empresas de transportes, 22 urbanas y 31 de media distancia que operan en Misiones y que también eran beneficiadas con dos millones de litros de gasoil subsidiado – a valores actuales (32,42 pesos el litro) significa un monto aproximado de 64.840.000 pesos -que indefectiblemente tendrá un impacto en el precio del boleto de pasajeros y también en el boleto estudiantil gratuito (donde a mayor precio, mayor cantidad de recurso deben destinarse a garantizar el traslado gratuito de los estudiantes presupuestado para el año que viene en 164.000.000 pesos).

  1. b) Quita de la tarifa social eléctrica que alcanzaba aproximadamente 100.000 usuarios (es decir, un 40% del total de usuarios) que son los usuarios del servicio de menores recursos. Esto representa aproximadamente $ 50.000.000 por mes, $ 600.000.000 por año.
  2. c) Traspaso del funcionamiento íntegro de las dos usinas de generación térmica que existe en nuestro territorio, ubicadas en la ciudad de Alem y Aristóbulo del Valle. Y como todos sabemos, estas usinas funcionan quemando combustible, con el costo de la energía dolarizada; sostener ambos centrales de generación térmica representará para la provincia U$S 25 millones anuales, a la cotización actual 935.000.000 pesos, cuando las regalías de Yacyretá representan U$S cinco Millones anuales.
  1. d) Retenciones a las Exportaciones: el regreso de un impuesto a los productos que Misiones vende al mundo, tributando $4 por dólar exportado en caso de productos primarios y mayoritariamente pagando $3 por dólar exportado cuando se trata de productos manufacturados o industrializados y que representan de acuerdo a la cotización actual un impuesto de entre el 7 al 10%. En este contexto, están alcanzados por las retenciones: la yerba mate, el té, tabaco, madera, citrus, pasta celulosa, esencias, entre otros. De acuerdo al total exportado el año pasado y a la buena proyección que en el primer semestre se venía registrando, van a quitar del circuito económico misionero en concepto de retenciones a las exportaciones aproximadamente $ 1.350.000.000.”

 
Como si esto fuera poco, Rodríguez advirtió: “Y todavía se están esperando las otras medidas, los otros anuncios que vendrán desde Washington cuando el Fondo Monetario Internacional los evalúe y los autorice”.

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A diez años de la caída de Lehman Brothers

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La crisis financiera internacional continúa siendo uno de los acontecimientos decisivos de nuestros días.Dejará marcada para siempre a la generación que la atravesó. Las secuelas de la crisis —los onerosos costos económicos que soporta la gente común y corriente, sumados a la indignación que causan el rescate de los bancos y la impunidad de los banqueros en un momento en que los sueldos reales siguen estancados— son uno de los principales factores que explican la reacción en contra de la globalización, sobre todo en las economías avanzadas, y la pérdida de confianza en el gobierno y otras instituciones.
En este sentido, la crisis ha dejado una honda huella que amenaza con perdurar. Con todo, el décimo aniversario del colapso de Lehman Brothers, un suceso que en su momento me dejó atónita, nos ofrece la oportunidad de evaluar la respuesta a la crisis a lo largo de la última década.
El colapso de Lehman Brothers provocó un pánico generalizado en el sistema financiero que condujo a una crisis sistémica. En total, 24 países fueron víctimas de crisis bancarias y en la mayoría de ellos la actividad económica aún no ha retomado la tendencia. Un estudio sugiere que el estadounidense promedio perderá USD 70.000 de los ingresos percibidos durante toda su vida por culpa de la crisis. Los gobiernos tampoco escapan al problema. En las economías avanzadas, la deuda pública aumentó más de 30 puntos porcentuales del PIB, en parte debido a la debilidad económica, a los esfuerzos por estimular la economía y al rescate de los bancos en problemas.
Retrospectivamente, los puntos de presión parecen obvios. Pero no lo fueron tanto en su momento. Fueron contados los economistas que predijeron lo que se venía. Se trata de un ejemplo aleccionador de endogamia intelectual.
¿Cuáles fueron los puntos de presión? Fundamentalmente, una innovación financiera frente a la cual la regulación y la supervisión quedaron muy, pero muy a la zaga. Las instituciones financieras se volcaron frenéticamente a asumir riesgos sin la menor prudencia, sobre todo en Estados Unidos y Europa. Entre otras cosas, se apoyaron menos en los depósitos tradicionales y más en el financiamiento a corto plazo, rebajando drásticamente las exigencias para el otorgamiento de crédito, sacando préstamos del balance mediante dudosas técnicas de titulización y, a nivel más general, empujando la actividad hacia rincones ocultos del sector financiero, menos expuestos a la supervisión regulatoria. Por ejemplo, la cuota de mercado de las hipotecas de baja calidad en Estados Unidos llegó a 40% del total de títulos con respaldo hipotecario en 2006, frente a un nivel de prácticamente cero a comienzos de la década de 1990.
A su vez, el aumento de la globalización de los servicios bancarios y financieros produjo un efecto de cascada rápido y peligroso. Los bancos europeos eran grandes compradores de títulos estadounidenses con aval hipotecario. Al mismo tiempo, el lanzamiento del euro encauzó voluminosos flujos de capital hacia la periferia a medida que se abarataba el endeudamiento. Estos flujos estaban financiados por bancos del núcleo de la eurozona, que se transformaron en otro canal de contagio financiero. La globalización también contribuyó al problema por medio del arbitraje regulatorio: las instituciones financieras podían exigir una supervisión menos estricta aprovechando la posibilidad de trasladarse a jurisdicciones más favorables.
Si las políticas de respuesta a estos riesgos antes de la crisis fueron deficientes, debo decir que las medidas adoptadas inmediatamente después fueron impresionantes. Los gobiernos de las grandes economías representadas en el G-20 coordinaron las políticas a escala internacional. Los países con problemas bancarios limitaron el daño de las convulsiones del sector financiero en la economía real recurriendo, entre otras medidas, al capital de respaldo, las garantías de deuda y las compras de activos. Los bancos centrales cortaron a destajo las tasas de política monetaria y luego se adentraron en la profundidad de aguas desconocidas, embarcados en políticas monetarias no convencionales. Los gobiernos apuntalaron la demanda con fuertes estímulos fiscales.
El FMI también colaboró. Movilizamos a los países miembros para expandir drásticamente nuestros recursos financieros, gracias a lo cual pudimos comprometer casi USD 500.000 millones a países en crisis. También inyectamos USD 250.000 millones de liquidez internacional en el sistema; una cifra sin precedentes. Modernizamos los marcos de préstamo para acelerar y flexibilizar la respuesta que damos a las necesidades de los países; entre otras cosas, eliminando los intereses que se cobraban a los países de bajo ingreso. Y pusimos en marcha un serio replanteamiento de la macroeconomía para comprender mejor lo que se nos había escapado a todos, incluso los complejos vínculos entre el sector financiero y la economía real.
Combinadas, y en el contexto de la acción colectiva internacional, estas políticas en gran medida surtieron efecto en el sentido de que se evitó un peor desenlace. No había nada asegurado: inmediatamente después del colapso de Lehman, realmente estábamos al borde del abismo. Efectivamente, estaba atónita.
Las políticas también abordaron los errores que condujeron a la crisis. Los bancos tienen posiciones de capital y liquidez mucho más sólidas. Se han recortado las entidades fuera del balance y se las ha sometido a un régimen regulatorio. Los bancos grandes se enfrentan a una normativa más estricta, y su apalancamiento es más bajo. No se suscribe prácticamente ninguna hipoteca de baja calidad. Gran parte de los derivados extrabursátiles pasan ahora por un sistema centralizado de compensación.
Todo esto es positivo, pero no basta. Demasiados bancos siguen siendo débiles, especialmente en Europa. La capitalización bancaria probablemente debería ser mayor. El fenómeno de las instituciones cuya quiebra no se puede tolerar debido a su tamaño sigue siendo problemático porque los bancos crecen en tamaño y complejidad. Aún no se progresado lo suficiente en cuanto a la resolución de los bancos en vías de quiebra, sobre todo en su dimensión transfronteriza. Muchas de las actividades de dudosa legalidad se están trasladando a la banca paralela. Y encima de todo esto, la constante innovación financiera —como las transacciones de gran frecuencia y las tecnofinanzas— añaden otros problemas para la estabilidad financiera. Además, y quizás esto sea lo más preocupante, las autoridades se enfrentan a una presión sustancial por parte de la industria para replegar la normativa emplazada tras la crisis.
Otro ámbito importante no ha cambiado mucho: el de la cultura, los valores y la ética. Como ya he señalado, el sector financiero sigue anteponiendo las utilidades inmediatas a la prudencia a largo plazo, el cortoplacismo a la sostenibilidad. No hay más que pensar en los numerosos escándalos financieros ocurridos desde Lehman. La ética no es solo importante en sí misma, sino también porque su ausencia tiene consecuencias económicas claras. La buena regulación y la buena supervisión pueden hacer mucho, pero no todo. Deben estar complementadas con reformas dentro de las instituciones financieras.
En este contexto, un ingrediente crítico de la reforma sería la presencia de más mujeres en puestos de autoridad en el mundo de las finanzas. Lo digo por dos razones. Primero, una mayor diversidad siempre afila el pensamiento, alejando la posibilidad de endogamia intelectual. Segundo, se ha observado que las mujeres suelen ser más prudentes como líderes y suelen inclinarse menos por el tipo de imprudencia que provocó la crisis. Esto lo demuestran nuestros propios estudios: un porcentaje más alto de mujeres en los directorios de los bancos y los entes de supervisión financiera está asociado a una mayor estabilidad. Como he dicho en numerosas ocasiones, si los hermanos Lehman hubieran sido las hermanas Lehman, el mundo de hoy bien podría ser muy diferente.
Entonces, ¿cómo estamos a 10 años del desplome de Lehman? En pocas palabras, hemos progresado mucho, pero no lo suficiente. El sistema es más seguro, pero no en la medida justa. El crecimiento ha repuntado, pero no para todos.
Como si eso no fuera poco, el panorama de la economía política ha cambiado y la cooperación internacional pierde adeptos; irónicamente, esa cooperación fue precisamente lo que impidió que la crisis se transformará en una nueva Gran Depresión. Pensemos en el papel que desempeñaron el G-20, el CEF, el FMI y otros que colaboraron tan bien durante la última década. De hecho, la importancia de la cooperación internacional para superar los retos del siglo XXI es una de las lecciones duraderas de la crisis.
Hoy nos enfrentamos a nuevas fallas, desde el posible repliegue de la regulación financiera hasta las consecuencias de una desigualdad excesiva, el proteccionismo y las políticas aislacionistas, y los crecientes desequilibrios mundiales. La respuesta que demos a estos retos determinará si hemos internalizado del todo las lecciones de Lehman. En este sentido, el verdadero legado de la crisis no puede evaluarse debidamente después de 10 años porque aún no ha llegado a su término.

 
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Dujovne dijo que la reunión con Lagarde fue “buena” y espera que este mes se apruebe el acuerdo

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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, habló ante la prensa este martes por lanoche luego de una reunión en Washington con técnicos del Fondo MonetarioInternacional.
El ministro de Economía destacó el apoyo internacional que recibió la Argentina y los cambios impositivos que anunció el Gobierno. “Pretendemos que el acuerdo sea votado en la segunda mitad de septiembre”, afirmó.
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, se reunió con la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, para alistar el nuevo acuerdo y el organismo pueda adelantar millonarios desembolsos para equilibrar las cuentas en 2019 y brindar así confianza a los turbulentos mercados.
Dujovne encabezó el equipo argentino -compuesto por Santiago Bausili, Rodrigo Pena, Guido Sandleris más Gustavo Cañonero y Pablo Quirno por el Banco Central- y se reunieron a partir de las 5 de la tarde, hora de Washington. El presidente del Central, Luis Caputo, se quedó a último momento en Buenos Aires para atender la situación del volátil dólar.
Tras el final del encuentro, en diálogo con la prensa, Dujovne señaló que fue “muy buena la reunión”: “Pretendemos que (el acuerdo) sea votado en el board que se llevará adelante en la segunda mitad de septiembre y para eso tiene que haber acuerdo técnico antes de eso. Tiene que pasar por los distintos departamentos del Fondo. Por más que logremos entendimientos previos, luego todo esto requiere un proceso formal para que tenga acuerdo”.
Al comenzar la entrevista con los periodistas, Dujovne aseguró: “Se trata de mejorar los términos del acuerdo firmado en junio de manera de reforzar el programa. La argentina ya dio pasos en los últimos días con el anuncio de medidas fiscales. Estamos conversando sobre cómo seguir avanzando para que todo el apoyo de la comunidad internacional pueda materializarse en una clara mejora en los indicadores financieros en argentina”.
En este contexto, fue consultado sobre la nueva suba del dólar de este martes, además de la caída de la bolsa local y de lo bonos soberanos –y, por tanto, otra suba del Riesgo País. Respondió: “Se da en un día muy malo para los mercados emergentes en general (…), Tenemos que tener paciencia porque va a tardarse en ver en los indicadores financieros”.
En la sede del Fondo fueron recibidos por Lagarde y David Lipton, subdirector del FMI. Con ellos ya habían negociado en mayo un trabajoso acuerdo por el que le otorgaban a la Argentina un “stand by” de 50.000 millones de dólares, desembolsado en tramos, de acuerdo a ciertas metas. Ya le otorgaron 15.000. Ahora el Gobierno pide adelantar los fondos previstos para los próximos años para cerrar las cuentas del 2019 y poder así aquietar a los mercados.
A cambio adelantó las metas fiscales y se compromete a un déficit 0 el año próximo, abandonando así la política de “gradualismo”. De acuerdo a lo anunciado por el presidente Mauricio Macri, sumará, además, ingresos por la aplicación de retenciones a las exportaciones de productos y servicios.
Cálculos privados estiman que el paquete de asistencia buscado llegaría a los 17.000 millones de dólares y esa es la cifra que el Gobierno aspiraría a obtener para poder cambiar las expectativas del mercado. Pero el número incluso podría ser más alto.
Desde Economía y el FMI dicen que la reunión entre Lagarde y Dujovne es “el comienzo del diálogo”. Y que todavía “no hay precisiones de montos ni tiempos”. Sin embargo, Lagarde había dicho la semana pasada que iban a actuar “rápidamente” para resolver el nuevo planteo argentino.
Otro punto sensible que presentará el ministro es la posibilidad de que el Banco Central use reservas para intervenir en el mercado y controlar los saltos del dólar, algo que el FMI no ve con buenos ojos porque sus funcionarios son partidarios de la libre flotación cambiaria. Caputo, que dijo que seguirá las reuniones vía telefónica desde Buenos Aires, busca que le aprueben el manejo de una “flotación sucia” para evitar abruptas subidas.
Según fuentes de Economía, en esa reunión, en la que estuvo también el secretario del área David Malpass, se habló de la llamada Macri-Trump y del apoyo concreto a las medidas anunciadas por el Gobierno para reducir el déficit y para conseguir los anticipos del FMI. Es posible que allí se hubiera delineado el comunicado oficial que finalmente la Casa Blanca sacó poco después del mediodía.
Cualquier nuevo acuerdo deberá contar con el aval del Directorio Ejecutivo, que aún no tiene fecha de reunión. Se descuenta que será aprobado, quizás en un par de semanas. Por el peso de su economía Estados Unidos tiene enorme peso en la votación. Por eso el apoyo explícito de Trump, más allá del respaldo político, fue importante.
El comunicado del Fondo
Luego de la reunión, el FMI emitió un comunicado:
La Sra. Christine Lagarde, Directora Gerente del Fond o Monetario Internacional, hizo hoy la siguiente declaración luego de reunirse con el Ministro de Economía de Argentina, Nicolás Dujovne y el Vicepresidente del Banco Central de Argentina, Gustavo Cañonero.
“El Ministro Dujovne, el Vicepresidente del Banco Central Cañonero y yo nos reunimos hoy para iniciar conversaciones sobre cómo el Fondo puede brindar un mejor apoyo a la Argentina frente a la renovada volatilidad financiera y un entorno económico desafiante.
“Hemos hecho avances durante nuestra reunión y trabajaremos juntos para fortalecer aún más el programa de las autoridades argentinas respaldado por el FMI. Nuestro diálogo continuará ahora a nivel técnico y, como mencioné antes, nuestro objetivo común es llegar a una conclusión rápida para presentar una propuesta al Directorio Ejecutivo del FMI”.
 

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La semana próxima llega la misión del FMI a Buenos Aires

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La semana que viene arrancarán las reuniones entre los economistas del Fondo Monetario Internacional y del Ministerio de Hacienda y Finanzas por el seguimiento de las metas que firmó Argentina y el organismo el 20 de junio pasado.
El propósito de la misión será constatar en los papeles que el Gobierno cumple con las metas comprometidas en el acuerdo y así desembolsar el 15 de septiembre unos u$s3.000 millones. Si Argentina continúa al pie de la letra el programa, en diciembre llegaría otro desembolso igual.
Se espera que la misión a Buenos Aires sea encabezada por Roberto Cardarelli, un economista italiano encargado de seguir el caso argentino, comience el lunes 13 y finalice el 22. Hay reuniones previstas con funcionarios en el Ministerio de Hacienda y Finanzas que conduce Nicolás Dujovne. La información fue confirmada por fuentes del ministerio y del organismo.
La llegada del equipo del FMI sucede en el marco de la primer revisión y el análisis de la marcha de las variables a fines de junio. Entre las metas que Argentina se comprometió para entonces figuran un déficit fiscal primario de $148.000 millones, un aumento de las reservas netas internacionales de US$ 5.500 millones y una tasa de inflación anualizada de 27%. La mayoría de los analistas cree que el Gobierno las alcanzará.
Argentina y el FMI firmaron un acuerdo el 20 de junio por el cual se pactó una línea stand by por u$s50.000 millones. El programa es por tres años. A los pocos días de la firma, el presidente Mauricio Macri y la titular del FMI, se saludaron en Canadá en un encuentro por el G-7. Más acá en el tiempo, hace dos semanas, ambos volvieron a verse en Buenos Aires pero en el marco del encuentro de los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G-20 que se llevó a cabo en Buenos Aires.
El organismo envió en junio u$s15.000 millones que fueron desembolsados en dos mitades: una engrosó las reservas del Banco Central y la otra fue a parar a una cuenta del Tesoro de la Nación. Se descuenta que el 15 de septiembre lleguen unos u$s3.000 millones, según consigna Clarín.
Argentina firmó el acuerdo con el Fondo en el marco de una crisis cambiaria. Las reservas llegaron a caer US$ 14.000 millones y el dólar llegó a aumentar más de 40%. Entre los compromisos con el organismo Argentina se propone bajar el déficit fiscal de 2,5% del PBI este año a 1,3% el próximo. Y la inflación de 27% a 22%.

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