LAGARDE

Lagarde: “La economía va a mejorar y la inflación va a bajar en 2019”

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La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo que no tiene dudas dudas de que las metas fiscales van a ser logradas y que bajará la inflación
Christine Lagarde pronosticó esta mañana que “la economía va a mejorar hacia inicios de 2019 y 2020”, mientras estimó que la inflación “va a bajar en ese período de tiempo”.
Además, destacó la política monetaria impulsada por el presidente del Banco Central, Luis Caputo, ya que, según su consideración, a partir de las medidas adoptadas “hay menor volatilidad”.
En una conferencia de prensa junto al ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, Lagarde subrayó que hubo “un progreso en términos de desarrollo fiscal”.
“Los objetivos son alcanzables”, consideró respecto de la inflación y evaluó: “Se tomaron las medidas necesarias para abordar la inflación y estamos absolutamente encaminados”.
Lagarde sostuvo que la cena con el presidente Mauricio Macri, el ministro Dujovne y el presidente del Banco Central Luis Caputo pudo “escuchar de primera mano cómo perciben la economía actual, cómo evalúan el progreso económico y el liderazgo con la determinación de mejorar la situación económica y poner en práctica metas fiscales”.
La funcionaria dijo además que no sólo hablaron de las medidas de corto plazo, sino de los beneficios que considera que el país obtendrá de la aplicación de una mayor disciplina fiscal.
“Ha sido un corto tiempo, pero claramente ha habido un progreso en términos fiscales”, dijo Lagarde, quien además se mostró conforme con los avances en política monetaria; “hay menos volatilidad, más transparencia, alienta a ir hacia adelante”.
La directora gerente del FMI contó que durante la cena, coincidió con Nicolás Dujovne y Luis Caputo respecto de que “la economía va a mejorar a comienzos de 2019 y la inflación va a bajar”.
El encuentro de dos días en Buenos Aires contará con la participación de 23 ministros de Finanzas y 14 presidentes de Bancos Centrales, quienes abordarán el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la situación de la economía mundial.

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Las tapas del viernes 20/7: La llegada de Lagarde y como será el ajuste en las provincias

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. El debate por el presupuesto 2019 ya comenzó, Dujovne y Frigerio son los encargados de reunirse con los Ministros de Economía de las provincias para determinar cuanto será el ajuste en cada distrito. Mientras tanto hoy llega Cristine Lagarde para reunirse con el presidente Macri para revisar el acuerdo con el FMI.

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El FMI aprobó el préstamo y gira los primeros US$ 15.000 millones

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El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional aprobó formalmente este miércoles el acuerdo Stand by para la Argentina, por lo que se liberará el primer desembolso por US$15.000 millones del total de 50.000 millones que serán prestados. El resto será de carácter “precautorio”, por lo que podría ser liberado más adelante, si las autoridades lo solicitan.
Según un comunicado emitido por el FMI tras la reunión de los directores ejecutivos de los países miembros, la decisión del board “permite a las autoridades realizar una compra inmediata de USD 15.000 millones (equivalentes a DEG 10.614 millones, o 333% de la cuota de Argentina). La mitad de ese monto (USD 7.500 millones) se destinará al respaldo presupuestario”. Agrega que “el monto restante del respaldo financiero del FMI (US$ 35.000 millones) estará disponible a lo largo de la duración del acuerdo, supeditado a exámenes trimestrales a cargo del Directorio Ejecutivo. Las autoridades han anunciado la intención de girar contra el primer tramo del acuerdo, pero posteriormente tratarán el resto del acuerdo con carácter precautorio”.
Tras el visto bueno del directorio del Fondo Monetario Internacional, la Argentina se prepara para recibir los primeros US$ 15.000 millones del superpréstamo stand-by por un total de US$ 50.000 millones. La mitad de ese dinero se destinará a reforzar las reservas del Banco Central y la otra a cubrir el déficit fiscal. También servirán para controlar al dólar, ya que esos billetes se venderán mediante subastas a medida que se necesiten para hacer frente a los gastos en pesos.
Pero, ¿qué puede cambiar una vez que esos fondos pasen a manos del Tesoro? La contracara del crédito es un programa económico más estricto del que venía teniendo el Gobierno. “Menos gradualismo”, dijo Mauricio Macri el domingo. ¿Qué pasará con la inflación, el dólar, las tarifas, los salarios o el consumo en un país nuevamente bajo la mirada del Fondo?
Inflación 
Ni el 10-12% que se preveía el año pasado, ni el 15% al que se actualizó en diciembre. La inflación con la que se maneja ahora el Gobierno es de 27% (la misma que calcularon los economistas en la última ronda de consultas del Banco Central), con un “desvío” de hasta 32%, es decir hasta casi 7 puntos más que el año pasado. Hasta mayo, el aumento de precios fue de 11,2%. Sin embargo, aún no terminó de completarse el pasaje a precios (pass throughen la jerga) del alza del dólar. Una incógnita que se irá develando y que tendrá como techo la caída del consumo y las ventas.
Salario
A la par de la inflación, habrá presión por actualización de salarios. La pauta para las paritarias de este año, que había sido de 15% y que firmaron desde Comercio a Bancarios, quedó corta muy pronto y obligó al Gobierno a acordar otro 5%. Pero hasta ese 20% se superó esta semana con el 25% que acordó Camioneros. Seguramente se activarán más temprano que tarde las cláusulas para ajustar los sueldos a la inflación. Si hasta mayo la inflación fue de 11,2%, ¿cuántos meses faltan para que llegue a 15%?
Dólar
El acuerdo con el FMI se firmó con un dólar a $ 25. El martes cerró en $ 28,46. Por los últimos movimientos del Banco Central de Luis Caputo, este parecería ser su nuevo nivel (el techo de $ 25 ya parece lejano). Será clave ver si se cumple la promesa de las cerealeras de liquidar US$ 4.000 millones entre junio y julio, cómo impactará la baja en el nivel permitido de dólares en poder de los bancos que resolvió el BCRA y, sobre todo, el ritmo y el monto de las divisas que venderá el Tesoro en las subastas, esta nueva modalidad acordada con el FMI para darle previsibilidad al mercado. Los industriales e incluso el flamante ministro de Producción, Dante Sica, dijeron que este es un dólar “cómodo”para las exportaciones.
Tarifas
En contra de lo que se podría suponer, el acuerdo con el FMI no acelerará el ajuste de las tarifas. La salida de Juan José Aranguren del ministerio de Energía y su reemplazo por Javier Iguacel puso freno a la ortodoxia del ex Shell y se prevé que se flexibilicen los aumentos pautados. Se espera que el Gobierno vuelva a negociar plazos y porcentajes con las empresas de gas y electricidad. La posibilidad de que estos mercados funcionen libremente ajustados solo por la inflación, como estaba previsto una vez que se llegara a la quita total de los subsidios, se demorará.
Combustibles
Las últimas idas y vueltas de Aranguren con las petroleras -que primero congeló y luego descongeló los precios- dejó a este mercado a medias entre el libre mercado y el control estatal. Es de esperar que Iguacel busque nuevos mecanismos para evitar el impacto de la devaluación y la suba del petróleo en los surtidores. Aranguren había cerrado un acuerdo con las petroleras para ir pasando a precios los incrementos de acá hasta fin de año. Habrá que ver si este pacto se mantiene o si se volverán a sentarse a conversar. Iguacel deberá sacar a relucir su veta negociadora.
Crecimiento
El martes se conoció que durante el primer trimestre la economía creció 3,6%. Pero esos números quedaron demasiado viejos. El Gobierno, también en el acuerdo con el FMI, blanqueó que trabaja con un crecimiento de 0,4% para este año que, si la suerte acompaña, podría llegar a 1,4%. Nicolás Dujovne ya dijo ante los partidarios del Pro esta semana que los próximos cuatro meses serán complicados. O sea que la economía recién se empezaría a recuperar a fin de año o principios de 2019.
Tasas
Federico Sturzenegger llevó las tasas a 40%. Fue un intento por seducir a los inversores y evitar que se fueran al dólar y pusieran presión sobre el tipo de cambio. No lo logró. El martes, su sucesor también tuvo que subir las tasas, esta vez a 47%, para que los dueños de las Lebacs las renovaran. Pero esta estrategia de seducción, por otro lado, repercute en el costo del dinero tanto para la gente como para las empresas. Si las Lebac rinden 47% cualquiera que preste plata quiere obtener una tasa de ese nivel y los préstamos productivos se vuelven inalcanzables para las empresas y ni hablar de los préstamos personales para el consumo. Desandar la suba de tasas será un camino difícil que, por lo visto, tampoco es la prioridad actual del Gobierno y del Banco Central, ocupados con variables a su entender más acuciantes.
Consumo
En mayo, cuando la suba del dólar empezó a ponerle más presión a la inflación, el consumo en supermercados, autoservicios y almacenes cayó 1,7%, según la consultora Scentia. De acuerdo con los datos que releva Scanntech, en lo que va del año, sólo el rubro bebidas subió 1,2%: los alimentos cayeron 3,1%; los artículos de cuidado personal, 3,8% y los de limpieza, lo hicieron 5,5%. Para Elypsis, los meses de junio y julio -cuando se espera que las empresas de consumo terminen de trasladar a precios la devaluación- serán los peores en cuanto al poder adquisitivode la gente. Luego, los ajustes por paritarias repercutirían en un leve repunte. Este año, los salarios perderían entre 3 y 6 puntosdel poder de compra, según las estimaciones de los economistas.
 
 

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Cambios que nada cambian

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El 20 de noviembre de 2001 Federico Sturzenegger, entonces secretario de Política Económica presentó su renuncia por “razones personales”. El 14 de junio, de este año, Federico Sturzenegger volvió a renunciar, ahora a la presidencia del Banco Central, por culpa de “diversos factores” que “fueron deteriorando mi credibilidad”.
Sturzenegger fue uno de los diseñadores del “megacanje” que se selló el 16 de mayo de 2001, que no sacó a la Argentina de la crisis de la deuda, sino que la aumentó en 53 mil millones de dólares sumando capital e intereses. Fue procesado por esa operación financiera.
El Fondo Monetario Internacional, unos meses antes, había acordado el blindaje por 38 mil millones de dólares. Ahora Sturzenegger fue uno de los negociadores del nuevo acuerdo con el FMI, por un monto más generoso, de 50 mil millones de dólares para “prevenir” otra crisis. Se lo vio exultante y todos lo consideraban “fortalecido” por haber recuperado “independencia”.
En su carta de despedida, el economista no hace ninguna alusión a sus herencias, sino apenas a un “deterioro de credibilidad”.
El “deterioro” no lo pone, claro, en sus fracasos en cumplir las metas autoimpuestas. La inflación ya se calcula en más de 30 por ciento para este año y desactivar la bomba de vencimientos de las Lebacs será la prioridad de su reemplazante, Nicolás Caputo, el ex ministro de Finanzas. El dólar se disparó a 29 pesos, sin control, pese a la enorme pérdida de reservas para parar la corrida –más de 12 mil millones de dólares-.
Por supuesto que Sturzenegger no alude a esos problemas, sino a los internos, que le fueron licuando poder. En diciembre del año pasado el propio Caputo, Marcos Peña y Nicolás Dujovne habían anunciado el relajamiento de las metas de inflación, contradiciendo sus propios argumentos en favor de la “independencia” del Banco Central, que fueron enarbolados ahora en medio del acuerdo con el FMI.
La pérdida de confianza en el manejo del Central se profundizó desde ese 28 de diciembre, coinciden analistas, economistas y dirigentes políticos. ¿Por qué ahora Caputo, un hombre de Peña, podría generar confianza si a él le atribuyen la responsabilidad de esa pérdida? ¿Por qué si había “un modelo consistente” hace una semana, Sturzenegger se fue por falta de “credibilidad”?
Dujovne, ahora superministro de Economía, intentó mostrarse optimista después de una nueva baja en el equipo. Pero ratificó el mismo plan económico “para prevenir crisis”. Nuevamente, el problema no son las acciones propias, sino las externalidades.     
Dujovne se deshizo de Sturzenegger y aseguró que Caputo buscará “normalizar el mercado cambiario”. También dio el primer indicio de la subordinación al FMI: “Estamos en comunicación permanente con la directora gerente, Christine Lagarde, y otras autoridades del organismo, quienes ratificaron el apoyo ante los cambios que llevamos adelante”.
La llegada del Messi de las finanzas al Banco Central no generó la “confianza” esperada en los mercados. El dólar mantuvo su escalada y cerró la semana rozando los 29 pesos, con todo lo que eso implica en la evolución de los precios.
Este lunes habrá una nueva prueba con la licitación de nuevos bonos por cuatro mil millones de dólares para estirar vencimientos de las Lebacs.
Por ahora no habrá problemas. El FMI garantiza respaldos hasta con una inflación del 32 por ciento, aunque el Gobierno promete que no será más de 27. La meta “recalibrada” en diciembre del año pasado era del 15. Pero ahora se admite una inflación mayor a la de 2017.
La salida de Sturzenegger no fue la única de una semana convulsionada. Un par de horas después del decepcionante debut de Messi y Argentina en Rusia, Macri echó a Juan José Aranguren y Francisco Cabrera. El ex CEO de Shell es el responsable de los aumentos de combustible y tarifas. El otro, de casi nada.

Serán reemplazados por Javier Iguacel -hasta ahora en Vialidad- y Dante Sica, ex secretario de Industria, Comercio y Minería durante el interinato de Eduardo Duhalde y actual director de la consultora Abeceb.com.  
El año pasado, en Misiones, Sica había pronosticado la recuperación de la economía. “Hay consenso de que ello está sucediendo. Heterogéneo y a distintas velocidades y puede decirse que fue la salida más lenta de las últimas cinco recesiones, pero quizás sea la más sostenida, no por consumo inflado por anabólicos”, argumentó.
Tres cambios de ministros en menos de 48 horas. Quedan pocos del mejor equipo en 50 años. O no lo eran tanto. Solo sobreviven Marcos Peña, Rogelio Frigerio (Interior), Patricia Bullrich (Seguridad), Germán Garavano (Justicia), Carolina Stanley (Desarrollo Social), Sergio Bergman (Medio Ambiente), Jorge Triaca (Trabajo), Andrés Ibarra (Modernización), Pablo Avelluto (Cultura) y Lino Barañao (Ciencia y Tecnología). Ya no están Jorge Lemus (Salud), Julio Martínez (Defensa), Ricardo Buryaile (Agricultura), Esteban Bullrich (Educación), Francisco Cabrera (Desarrollo Productivo), Susana Malcorra (Cancillería), Oscar Aguad (Telecomunicaciones), Juan Aranguren (Energía) y Alfonso Prat-Gay (Hacienda). Queda claro que mantener el modelo económico en estas instancias, requiere de sacrificios de los peones.
El último antecedente de un cambio tan brusco de gabinete se registra en marzo de 2001, cuando el fugaz Fernando De la Rúa le pidió la renuncia a todos sus ministros. Después se le fueron tres más por el ajuste anunciado por Ricardo López Murphy, también eyectado del gabinete por la presión en las calles ante el ajuste prometido.
El punto en común no es arbitrario. Si el dólar sigue aumentando, las metas de inflación serán difícil de cumplir, por lo que el Gobierno debe apostar a cumplir las otras metas, especialmente la reducción del déficit fiscal y el ajuste de gastos, que, de acuerdo a la Carta de Intención firmada enviada a Lagarde, pasará por el recorte de obras públicas, giros a provincias y despidos de estatales. Ahí estará puesta la expectativa del éxito del plan económico: el grado de aceptación política y social del plan de ajuste.   
Hasta ahora el debate político estuvo ocupado en la despenalización del aborto. La discusión en Diputados mantuvo en vilo a la sociedad, con una votación que no se resolvió sino sobre el final. Como con la 125, el país se dividió y hasta se puede percibir que las mitades estaban equilibradas en un tema que apareció en la agenda para obviar otros. Será el Senado el que tenga la última palabra sobre la ampliación de un derecho largamente buscada por el colectivo femenino.
La oposición parece tener los votos para sacar la ley tal cual salió de Diputados y está decidida a acompañar el impulso dado por la onda verde, sin ceder la iniciativa ante el Gobierno, pese a que fue el presidente Mauricio Macri el que instaló el debate.
Como en la Cámara baja, los misioneros votarán divididos. Hasta ahora el único que hizo público su voto a favor es Humberto Schiavoni. Maurice Closs tiene reservas y quiere introducir cambios para que se garanticen recursos a la salud pública y que las provincias tengan la potestad de adherirse o no. Maggie Solari aclaró que “hoy mi voto es el silencio”. La senadora salió al cruce de versiones que ya anticipaban su voto a favor. “No esperen verme en ningún espacio enarbolando un cartel a favor o en contra porque no lo haré por respeto a quienes piensan diferente. El único cartel que alzo es el de militante cuando estoy en ámbitos de política partidaria, en coherencia con el espacio político o movimiento que integro, las políticas públicas que propone y lleva adelante siendo Gobierno, como asimismo con sus definiciones y pronunciamientos respecto de los distintos temas que interesan a la sociedad. Esta legisladora estudia, escucha  y deja de lado sus creencias (y no me refiero sólo a las de tipo religioso) para plasmar en su voto aquella que entienda es la voluntad popular en Misiones”, sintetizó.
La oposición quiere apurar el debate en el Senado. Sabe que al Gobierno le conviene extender la discusión para que no se hable de otro tema, o por lo menos divida la agenda. Saludable sería que la pasión puesta en la onda verde se extienda al análisis de la economía. El Presupuesto 2019 será clave para las provincias y también para la marcha de la economía.
El Gobierno quería que el debate por el aborto se estire hasta septiembre, pero la oposición acelera los tiempos para comenzar a discutir las variables económicas.
La corrida cambiaria y los cambios en el mejor equipo tienen sus efectos en el humor social. Una encuesta de Synopsis revela una caída en la valoración positiva de la gestión de Macri (-1,3) y que las preocupaciones económicas siguen liderando el ranking de preocupaciones (51,0), mientras que por tercer mes consecutivo recupera terreno la preocupación por la corrupción (19,7). Luego de la crisis cambiaria, la percepción sobre la situación actual llega a su registro negativo más alto (65,9 cree que el país está peor en comparación al año pasado).
Y ya no es un problema solo de la política. El sector empresario también comienza a interpelar por resultados. El miércoles, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, pasó calores para defender el momento de la economía ante empresarios nucleados en la Fundación Mediterránea, un público que suele ser receptivo. Peña insistió en que se está “construyendo a largo plazo”, pero no supo qué responder cuando se le inquirió por el ahora. Los empresarios empezaron a “sentir el rigor” del momento, según admitió un misionero que estuvo en el cónclave con Peña.  Las altas tasas impiden el financiamiento operativo de las empresas y el acuerdo con el FMI trae más ajuste y recesión, sintetizó el hombre, que nada tiene que ver con la política.
No es el único. En distintas ramas de la economía misionera advierten que el descontrol de la suba del dólar y las altas tasas hacen difícil el funcionamiento de las empresas. En el sector exportador advierten que la devaluación no termina de beneficiar si va acompañada por una suba de precios. La rentabilidad se anula al tener que financiarse a valor dólar, mezclada con la disparada de los costos internos.
En el turismo, a diferencia de lo que celebró el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tampoco están celebrando por la devaluación. Advierten que recién en el mediano plazo puede haber un repunte turístico que obedezca al dólar alto. Por lo pronto, sufren por la suba de los costos internos vía inflación.   
En el Gobierno provincial comenzaron a monitorear otras consecuencias del momento.
El impacto de la demora en los giros de fondos para comedores escolares obliga a la Provincia a redoblar esfuerzos para sostener la comida de 200 comedores que dependían de la Nación. Es poco dinero, nada en comparación con los millones de la especulación financiera.
La Legislatura tomó nota y ya hizo un pedido de informes al Gobierno nacional. Es allí donde se evidencian las mayores diferencias de modelos. La retórica de Martín Sereno –partido Agrario y Social- retumba en medio del silencio de los representantes de la alianza Cambiemos: ninguno sale en defensa del Gobierno nacional.
El esfuerzo propio todavía permite que se mantenga la actividad en áreas clave, como la construcción y hasta se sostengan el consumo y los precios, como las promociones bancarias y el congelamiento de tarifas eléctricas para las panaderías. Variables, como la deuda pública, que encendieron todas las alarmas en provincias vecinas, permiten advertir el acierto del rumbo tomado en Misiones en los últimos años.
Según un análisis del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), Chubut y Salta, gobernada por Juan Manuel Urtubey, son las dos provincias que más miran la devaluación y su deuda en dólares.
Buenos Aires y Chubut cuentan con un 33% y un 43%, respectivamente, de vencimientos en moneda extranjera.
El gobernador Hugo Passalacqua volvió a marcar distancias con el modelo nacional, más allá de la permanente apelación a la gobernabilidad. En Dos de Mayo, en una fría siesta y rodeado de productores de la zona centro, hizo una encendida defensa del modelo provincial que está siempre “del lado del más débil”.
 “Estamos viendo cómo y por qué defendemos con tanta energía el Fondo Especial del Tabaco. Se escuchan rumores, no debe ser cierto… pero  lo vamos a sostener todos los que estamos acá, siempre vamos a estar del lado pequeño, del vulnerable, del que necesita, del que mete la mano en la tierra…nos van a tener al lado”, sentenció Passalacqua.

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¿De qué podemos hablar estos días?

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Como ya sabemos se acaba de firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por 50.000 millones de dólares para tratar de calmar las turbulencias financieras locales. El detalle del acuerdo no se conoce al momento de escribir esta nota, y seguro lo analizaremos en profundidad cuando tome estado público para entender cómo nos va a impactar, pero hasta que eso ocurra es útil revisar las pasadas intervenciones del organismo en nuestro país para saber si fueron o no exitosas.
Esta organización que nace en la postguerra de la mano de los países ganadores y sus aliados para evitar crisis de balanza de pagos de sus países miembros (traducido: para cuando te faltan dólares de reservas, pago de deuda o importaciones) tiene una muy mala reputación en esta parte del continente: algo de mérito tiene ganado, cuestión a la que ya nos referimos hace un tiempo aquí
https://economis.com.ar/veinte- anos-no-es-nada-para-aprender-la- leccion/ Y también véase en la conclusión del artículo citado como hicimos referencia a que si los datos de la economía te muestran peligro, no hay elogio de Christine Lagarde que te salve. (El artículo fue escrito con motivo de la visita de la directora gerente del organismo que no reparó en elogios a Macri, y en menos de
un mes empezaba la crisis financiera de la que todavía no salimos.).
Por si no quedó claro por que vamos al Fondo, encontramos la respuesta en su misión principal que es:“Proporcionar préstamosa los países miembros que están expuestos a problemas de balanza de pagos o ya los están experimentando es una de las principales funciones del FMI. Los programas de ajuste individuales se formulan en estrecha colaboración con el FMI y cuentan con el respaldo
de su financiamiento, cuya continuidad depende de la implementación eficaz de estos ajustes”.
Desde el primero, en 1958 hasta 2003, la Argentina celebró cerca de 30 acuerdos con el FMI. Podemos decir que a veces eran  necesarios (para evitar crisis mayores) por ejemplo en el 84, 87 y 2000 en los cuales se identifican tres indicadores de crisis claros: 1) pérdida de reservas del Banco Central. 2 Déficit de cuenta corriente. 3) fuga de capitales.
Pero si se analiza el contexto de los acuerdos de otros años, como los del 76, 77, 91 y 92 no se observan indicios de crisis de balanza de pagos para acudir al Fondo. ¿Entonces por qué fuimos? Muy sencillo. Nuestro país tuvo siempre una fuerte tendencia al déficit fiscal y una manera de financiarlo es con endeudamiento. Si bien el Fondo Monetario no te va a financiar el déficit público corriente, el acuerdo con te permite acceder a otros créditos internacionales y seguir gastando a cuenta de las generaciones futuras, y el crédito se sigue manteniendo porque está la garantía del FMI de respaldo.
De chico aprendí que si tomas remedios cuando no estas enfermo después te enfermas peor o traducido al caso vemos que nos sobreendeudamos cuando no era necesario para gastar de más, y cuando esto desemboca en crisis ya ni el FMI te ayuda por incumplimiento de las metas acordadas.
De hecho, los periodos de mayor endeudamiento de la Argentina vienen de épocas de acuerdos cuando no había crisis.
Otro tema a tener en cuenta: Las responsabilidades del Fondo sobre nuestras crisis las podemos dividir en dos:
1) Las recomendaciones de política económica: básicamente consisten en bajar el déficit fiscal, bajar el déficit externo y liberar precios regulados (incluido el precio del dólar). Si nos dieron esta receta es porque ya estábamos en problemas, y es por eso que fuimos al Fondo. Así que la crisis la tendríamos igual; pasa que es más fácil echar culpas afuera, sobre todo viniendo de Argentina.
2) La deuda en sí: y aquí hay que ser claro, desde el primer préstamo que solicitó la Argentina hasta el 2005, la deuda con el organismo nunca superó el 5% del total de la deuda externa; o sea, cuando en una manifestación veíamos una pancarta de no pago de la deuda al Fondo, si se cumplía nos quedaba por pagar el otro 95% con los demás acreedores.
Entonces podemos ver que hubo acuerdos que fueron útiles y otros no tan necesarios, pero las crisis que tuvimos no son culpa exclusivas del Fondo. ¿Y ahora?
Conocida la renuncia del presidente del Banco Central y el dólar a 28 vemos que esta vez no va a ser de gran ayuda. El Gobierno quiere normalizar la situación financiera para llegar al año que viene pero no está atacando el problema de fondo que es la falta de crecimiento, competitividad y disminución del déficit fiscal total. Miren el grafico:
Fuente elaboración propia.
En naranja va el dólar ajustado por inflación, en azul la cotización oficial que tuvo, la conclusión es simple…. siempre que se quiso atrasar el dólar, esto duró poco y costo mucho. Le pasó a Cristina y le pasó a Macri. Si fuimos al Fondo para seguir atrasando el dólar el resultado va a ser conocido: se va a frenar, la inflación va a seguir y un día de golpe van a volver a juntarse, y toda la deuda que tomaste va quedar en la herencia que va a tener que lamentar el que viene…. Y todos nosotros.

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