LAGARDE

Para reducir la desigualdad, es necesario dar empleo a los jóvenes

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Por Burcu Hacibedel y Priscilla Muthoora. A lo largo de los años, la aceleración del crecimiento económico ha reducido la desigualdad en los países de bajo ingreso y de mercados emergentes. En épocas de bonanza económica, los jóvenes que trabajan contribuyen a reducir la desigualdad en ambos grupos de países. Pero cuando el crecimiento se desacelera y se pierden empleos, un aumento del desempleo entre los jóvenes en los países de bajo ingreso genera un incremento de la desigualdad. En los mercados emergentes, la historia es un poco diferente y explicaremos por qué.

En nuestro reciente estudio con otros economistas, en el que analizamos a un grupo de 71 países de bajo ingreso y de mercados emergentes, los resultados hacen hincapié en la importancia de la calidad de los empleos creados y de las políticas de un país para apoyar el empleo, lo cual ayuda a reducir la desigualdad y a promover un crecimiento más inclusivo.

Una nueva forma de saber

La relación entre la desigualdad y el crecimiento a largo plazo se ha estudiado detenidamente, pero la relación entre las fluctuaciones a corto plazo del crecimiento y la desigualdad —tanto en épocas de bonanza como en épocas malas— es una rica fuente para más estudios.

Para estudiar esta relación, decidimos utilizar un enfoque llamado análisis de mediación, que a menudo se utiliza en psicología, pero rara vez en macroeconomía. La idea es identificar cuál es el factor que explica la razón por la que ocurre algo, y cómo estos están conectados. Otra ventaja importante es que ese enfoque puede ayudar a determinar la importancia de los distintos factores que impulsan los cambios.

Esto es importante porque si las autoridades económicas saben más sobre las razones por las que algo está sucediendo, podrán diseñar mejores políticas para hacer frente a esa situación.

Definimos las buenas y malas épocas en un año determinado utilizando dos criterios. Primero, si la tasa de crecimiento del PIB per cápita de un país es positiva o negativa y, segundo, la diferencia entre ese número y la tasa de crecimiento del PIB per cápita promedio del país entre 1981 y 2014.

Analizamos el impacto de los buenos y malos tiempos económicos en la desigualdad a través del desempleo, el acceso al financiamiento y el gasto público. Observamos que, en los países de bajo ingreso y de mercados emergentes, el desempleo, especialmente entre los jóvenes, es un importante factor de desigualdad tanto en los buenos como en los malos tiempos.

En épocas de bonanza, la disminución del desempleo en general explica el 41% de la reducción de la desigualdad en las economías de bajo ingreso y de mercados emergentes. El aumento del empleo entre los jóvenes explica más de un tercio de esa reducción. En tiempos difíciles, el 28% del incremento de la desigualdad se debe a un aumento del desempleo. El aumento del desempleo entre los jóvenes es uno de los factores que más contribuye al incremento de la desigualdad.

Sin embargo, el desempleo juvenil explica en menor medida el aumento de la desigualdad en tiempos difíciles en los mercados emergentes. Los resultados sugieren que se crean más puestos de trabajo en épocas de bonanza y se pierden menos puestos de trabajo en tiempos difíciles en los mercados emergentes en comparación con los países de bajo ingreso. Esta diferencia tal vez se deba a los niveles aún más altos de empleo por cuenta propia e informalidad en los países de bajo ingreso.

Políticas correctivas

Nuestras conclusiones revelan dos implicaciones principales en materia de políticas.

En primer lugar, la calidad de los empleos creados y las políticas de apoyo al empleo son importantes para reducir la desigualdad en los países de bajo ingreso y de mercados emergentes.

Además, las reformas de la estructura de la economía de un país destinadas a estimular la productividad y el crecimiento a largo plazo deberían diseñar políticas que reduzcan las grandes diferencias en la distribución del ingreso.

Y dado que la mayor parte del efecto del crecimiento en la desigualdad proviene del desempleo juvenil, los gobiernos deberían formular políticas destinadas a aumentar las posibilidades de empleo de los trabajadores jóvenes y reducir su vulnerabilidad frente a las desaceleraciones económicas.

 
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Destruyendo el plan nuclear, destrozando la Argentina

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Con total saña, premeditación y alevosía, el actual gobierno neoliberal que padecemos los argentinos, está destruyendo el Plan Nuclear, como uno de los ejes centrales en su impresentable tarea de destrozar completamente a Argentina.
Con toda claridad, están aplicando una versión actualizada del siniestro Plan Morgenthau, en su momento ideado por la Banca transnacional como destructiva herramienta política y financiera, para desquiciar totalmente a naciones cuya destrucción total interese a los poderes transnacionales.
Ese genocida plan puede ser aplicado por venganza pura (como inicialmente contra Alemania y Japón, entre 1945 y 1947), por objetivos geopolíticos de dominación global, y en esta época para imponer al como sea la globalización a ultranza; esto último con sus secuelas de desaparición de los Estados débiles, la cosificación impiadosa de sus poblaciones, y el saqueo sin límite de los recursos naturales, eliminando a la vez competencias molestas en áreas tecnológicas, industriales y todo baluarte humano y cultural nacional.
En particular en lo referente al Plan Nuclear, las brutales medidas adoptadas desde que asumió Macri, son calcadas pero en versión recargada, de las implementadas por Jorge Lapeña en el gobierno de Alfonsín, que se mantuvieron sin modificaciones hasta que se relanzó con fuerza el Plan Nuclear desde 2006, hasta 2015 inclusive.
Apenas asumido Alfonsín, el entonces presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Ing. Nuclear y Contraalmirante Carlos Castro Madero, se apersonó en la Casa Rosada, para darle al presidente la muy buena nueva que los científicos nucleares argentinos habían completado los estudios y pruebas respectivas, que lograron que Argentina sea uno de los muy contados países en dominar el ciclo completo de producción de combustibles nucleares. ¡Sin duda un enorme logro tecnológico!
Ante la nefasta influencia del entonces Secretario de Energía, Jorge Lapeña, Alfonsín tomó la muy negativa decisión de frenar drásticamente todo el enorme y valioso desarrollo tecnológico del Sector Nuclear Argentino. No solo paralizó la construcción de la central Nuclear Atucha II y el Proyecto CAREM, sino que también congeló todas las vacantes en la Comisión Nacional de Energía Atómica, restringiendo además su presupuesto. Esas drásticas y draconianas medidas, llevaron al avejentamiento de la plantilla de personal altamente calificado, lo cual sin duda buscaba la extinción de la actividad por simple transcurso del tiempo y pérdida de los saberes que no se podían retransmitir a nuevas generaciones de profesionales y científicos; además de lo cual se desfinanciaron todas las actividades.
Fue todo un esquema muy perverso, que Alfonsín aplicó, sea por ignorancia supina del tema, por cobardía cívica manifiesta (pero cuidadosamente ocultada por los medios), o por ceder a las presiones de las potencias anglosajonas y sus socios directos, siempre interesados en hacer volver a Argentina al redil de los subdesarrollados crónicos, tirando por la borda todo el desarrollo tecnológico e industrial logrado a través de décadas de esfuerzos sostenidos, y aun a pesar de las presiones siempre negativas de los personeros del establishment.
Como sea, Alfonsín cedió a las sibilinas influencias de Lapeña, claramente un operador alineado con los intereses de las grandes petroleras y gasíferas anglosajonas, y por ello opositor relativamente sutil a los desarrollos de grandes obras hidroeléctricas y nucleares, de mucho menores costos reales de generación y mayores eficiencias operativas, con lo cual esas construcciones rompen el monopolio casi total del que goza la generación termoeléctrica.
Monopolio del cual se benefician principalmente las citadas petroleras y gasíferas extranjeras, los proveedores de grandes usinas térmicas y toda la cadena de prestadores de servicios ad hoc, entre ellos los transportistas de combustibles (que fueron los principales detractores del desarrollo hidroeléctrico en Misiones, con la “mano de obra dócil” del ultra ecologismo fundamentalista …pero esto ya es otra historia).
Conociendo esos antecedentes, no puede sorprender que en los doce años precedentes, los “ocho exsecretarios de energía de la partidocracia cleptocrática”, hayan desarrollado una intensa y muy maliciosa campaña de desprestigio, para enlodar el intenso accionar y las muchas obras públicas relevantes concretadas para desarrollar todo el Sector Eléctrico, incluyendo en ese vasto accionar la construcción y finalización de obras con enorme valor estratégico y largamente postergadas antes por los personeros del liberalismo económico.
Entre otras muchas obras, cabe señalar la ampliación del Sistema Interconectado de Alta Tensión, con más de 5.000 Km, de redes de 500 KV, uniendo por primera vez a todas las provincias continentales y concretando viejos anhelos, como las interconexiones NEA-NOA, Cuyo-Comahue, la inclusión de Formosa, el refuerzo de la interconexión de Misiones, y la interconexión total de la antes aislada Patagonia. Eso, además de terminar exitosamente Atucha II, Yacyretá (con todas sus obras necesarias en el entorno, entre ellas las costaneras en ambas orillas, que terminaron con los flagelos recurrentes de las inundaciones). También las construcciones de varias centrales térmicas de gran potencia a la vera del Paraná, puestas en marcha exitosamente y manejadas por El Estado, faltando instalar las turbinas de vapor para cerrar los sistemas de ciclos combinados para economizar combustibles, lo cual se tenía previsto para 2016.
Al finalizar los doce años del gobierno anterior, se habían rubricado importantes acuerdos estratégicos con China y Rusia, en base a los cuales se iban a construir tres nuevas grandes centrales nucleares (con uranio natural y con uranio enriquecido, esto último representando otro gran avance tecnológico), de las cuales la Cuarta Central, llamada Atucha III se había comenzado.
También se habían comenzado las dos grandes hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, llamadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, con financiación china, mientras que Rusia había aprobado el crédito para comenzar Chihiudo I, en Neuquén, obra muy necesaria no solo para generar más energía hidroeléctrica, sino para dar mayor seguridad operativa al complejo Cerros Colorados, amenazado por grandes crecientes que están volviéndose recurrentes.
Por su parte, la central carbonífera de Río Turbio estaba muy avanzada, faltando poco más que instalar las máquinas (ya adquiridas y puestas en el obrador), lo cual iba a dar más trabajo genuino en ese extremo patagónico.
En el Sector Nuclear, el proyecto nacional CAREM, una central de tipo modular, tecnológicamente muy avanzado, había recobrado fuerte impulso, estando por ser instalada la primera unidad en el predio de Atucha.
Además estaba avanzado el proyecto de Dioxitek, fábrica química que se construiría en Formosa, dando con ello un gran salto tecnológico a esa provincia.
Todo eso, bajo diferentes excusas, varias de ellas infantiles y banales, y todas muy maliciosamente mendaces, se paralizó durante el neoliberalismo recargado pseudo democrático del macrismo.
Las brutales acciones para destruir completamente el desarrollo nuclear argentino, se evidencian ante la paralización total –sin ningún justificativo válido, pues incluso se autofinanciaba- de la Planta Industrial de Agua Pesada, una de las mayores del mundo en su tipo, que no solo abastecía a las tres centrales en funcionamiento, sino que podría seguir abasteciendo a las que estaban proyectadas construirse, e incluso se exportaba a varios países.
Claramente, el neoliberalismo actual busca terminar las tareas pendientes que no pudo perpetrar en la crisis terminal de 2001/2002.
De mínima, buscan llevarnos a los empujones y presiones de todo tipo, al feudalismo campero instalado por el mitrismo en el siglo XIX, aquel del país primario subordinado explícitamente al imperio de la época, con una minoría ahíta de riquezas y la gran mayoría excluida y carente por completo de derechos.
De máxima, quieren desguazar a Argentina, despedazándola en media docena o más de paisitos inviables, resignando además todo atisbo de soberanía en La Antártida y en el Mar Argentino.
Cuentan para ello con las presiones políticas, económicas, financieras y mediáticas del sector financiero transnacional; los beneplácitos expresos y los impulsos de las Potencias Atlantistas; con el accionar mercenario de comunicadores al tanto por cuanto y los grandes medios que los apañan; con la ignorancia y dejadez de sectores volubles y prejuiciosos de clase media; con “progresías” colonizadas mentales manipuladas desde los centros del poder neocolonialista (como ultra ecologistas, feministas extremos, abortistas, indigenistas cavernarios, derecho humanistas muy sesgados, etc.); y también con los apoyos cargados de violencia potencial de cipayos uniformados travestidos de mero patrioterismo formal y cargados de colonialismo cultural ultra liberal.
A todos los sectores mencionados en el párrafo anterior, y alguno que otro afín a ellos (como los “libertarios” y los oligarcas), poco y nada les interesa el desarrollo nuclear argentino, incluso muchos de ellos no tienen ni idea de que se trata ni cuanta importancia tiene.
Todo eso podrá y deberá revertirse si el sector de Pensamiento Nacional vuelve al gobierno, pero sin duda requerirá de grandes esfuerzos y de una gigantesca tarea de sana difusión para que el tema sea conocido y asumido como propio, por el pueblo de la Nación Argentina.

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El FMI admitió que subestimó la crítica situación económica de la Argentina

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció este miércoles que subestimó la “situación increíblemente complicada” de la economía argentina y también admitió que controlar la inflación “tomó mucho más tiempo” de lo proyectado inicialmente.

Así lo consideró la directora ejecutiva del Fondo, Christine Lagarde, quien, sin embargo, se mostró “razonable y esperanzadamente positiva” sobre la evolución de la actividad económica del país, pese al estancamiento del aparato productivo y la caída del consumo.

Lagarde habló este miércoles en Washington sobre la coyuntura global en el Instituto de la Empresa Americana y allí respondió una pregunta sobre la Argentina.

En ese momento, insistió en que la implementación del programa acordado con el Gobierno de Mauricio Macri “terminará siendo un plan exitoso”.

Lagarde opinó sobre el país cuando se está por cumplir en dos semanas el primer año del acuerdo más grande en la historia del Fondo, que llegó en total a los U$S 57.000 millones.

La funcionaria reconoció también que ese organismo y el Gobierno subestimaron la gravedad de la crisis, y admitió que fueron demasiado optimistas sobre los pronósticos de contener el alza de precios.

Al referirse al país, dijo: “es una situación económica increíblemente complicada que creo que muchos jugadores, incluidos nosotros, subestimamos un poco cuando empezamos a tratar de armar con las autoridades argentinas un programa”.

Al hablar sobre la inflación, Lagarde advirtió que “en lugar de estabilizarse y disminuir gradualmente como habíamos anticipado, está mostrándose mucho más resistente de lo que pensábamos”.

“Ahora está empezando a declinar, pero está demorando más de lo que anticipamos”, reiteró la directora del FMI en referencia a la persistente suba de precios.

 
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Vacas gordas y vacas flacas

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Así como nos cuenta la historia de José, el gobernador de Egipto, quién debía guardar parte de las cosechas en los tiempos buenos, para que así, el pueblo tenga reservas en los tiempos malos, el famoso economista John M. Keynes, el padre de la Macroeconomía, recomendaba aplicar políticas contracíclicas (un término bastante más científico pero que sigue la misma lógica). Según los preceptos básicos keynesianos, el gasto contracíclico implica que los gobiernos gasten menos en los buenos tiempos (para enfriar la economía y permitir que el gobierno aumente sus ahorros gracias al incremento de la recaudación fiscal debido a que la economía marcha bien) y ampliar el gasto en los tiempos difíciles (para paliar la recesión y acelerar la recuperación económica).

Las políticas contracíclicas son habituales en las economías de los países desarrollados, pero, los países en vías de desarrollo (los que más necesitarían ordenar su economía) suelen hacer todo lo contrario. Según datos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) alrededor del 75% de los países en desarrollo sigue practicando el derroche del gasto en los buenos tiempos y, por lo tanto, se ven obligados a recortar el gasto en los tiempos difíciles. En este grupo estamos nosotros, Argentina. Para demostrarlo, en el siguiente gráfico se muestra el Producto Bruto Interno (es un indicador de bienestar: cuando sube es porque la economía está creciendo y cuando cae es porque hay una recesión) y el Gasto Público. Ambos indicadores siguen el mismo patrón de evolución. Por lo tanto, el gasto público no sigue políticas contracíclicas, sino que acompaña al ciclo económico, por lo que se dice que las políticas económicas son procíclicas.

¿Es malo que un país incremente los gastos del Gobierno en los tiempos buenos y recorte en tiempos malos? SI. Si los gobiernos siguen políticas procíclicas, generalmente acentúan más la crisis y generan grandes costos sociales, afectando en mayor medida al segmento más vulnerable de la población. Como sucede con la economía de las familias, el Gobierno no puede aumentar el gasto en los tiempos buenos y seguir aumentando en los tiempos malos, ya que no ha ahorrado.

Entonces, ¿por qué los gobiernos toman estas decisiones?

 

  • Razones políticas: Aumentar el gasto público en los tiempos buenos hace que la gente esté momentáneamente mejor y esto ayuda a ganar elecciones, aunque al poco tiempo venga una crisis.
  • Instituciones débiles: Las leyes del país y el sistema de poderes no funciona correctamente, entonces no hay nada que obligue al poder ejecutivo a ahorrar en tiempos buenos.
  • Acceso limitado a los mercados internacionales de crédito en tiempos malos: por lo que pedir prestado dinero para pasar la crisis es sumamente costoso.

 

Conclusión:

Hoy nuevamente las ideas keynesianas están fuertemente cuestionadas y acusadas de ser las culpables de la decadencia Argentina, en realidad lo que hubo es una muy mala interpretación de lo que escribió Keynes ( o una interpretación caprichosa para practicar el tentador populismo ). Ser Keynesiano es ser anticíclico no un expansor irresponsable del gasto público…. Eso no es ser Keynesiano, es ser simplemente estúpido.  

Los últimos datos de los precios de la soja pueden ser alentadores para el año que viene, puede ser que una mala cosecha de EEUU nos ayude a salir del pozo, veremos si aprendimos la lección.

Es necesario que Argentina comience a ahorrar en los tiempos buenos para que, cuando llegue una nueva crisis (que en Argentina las vivimos más o menos cada diez años) se puedan aplicar verdaderas políticas sociales que ayuden a los más vulnerables. Una de las medidas más eficientes sería la implementación de buenos seguros de desempleos y políticas laborales, que alienten a la gente a trabajar en los tiempos buenos y que esos trabajadores tengan la seguridad de que el Estado va a estar ahí si pierden sus fuentes de ingresos.

El camino no es sencillo, pero es necesario comenzar a trabajar a largo plazo y seguir el ejemplo de algunos vecinos que ya lograron superar sus problemas de déficit fiscal y decidieron ahorrar en tiempos buenos. En primer lugar está Chile, al cual le llevó más de 10 años, pero realmente ordenó su economía. Avanzando hacia esa meta se encuentran Brasil y Perú. Sólo necesitamos tomar la decisión, establecer reglas claras y seguirlas.

 

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La industria acumula cuatro meses en torno a 0% de variación mensual desestacionalizada

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En términos desestacionalizados, el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL del mes abril
retrocedió 0.5% respecto al mes anterior, volviendo a alternar el signo de la variación desde diciembre
pasado. En efecto el índice de producción industrial ajustado por estacionalidad mantuvo el mismo
nivel en el periodo diciembre – marzo, para luego retroceder ligeramente en abril, de acuerdo a
información preliminar. En términos interanuales, el IPI registró en abril una caída de 9.6% respecto al
mismo mes del año anterior. Aún cuando todas las ramas de actividad muestran un retroceso
interanual, en abril se suman sectores que reducen el ritmo de caída respecto a lo observado en el
primer trimestre, destacándose por su importancia el bloque de alimentos y bebidas, el procesamiento
de petróleo, la producción de minerales no metálicos y la industria metalmecánica. En relación al mes
de marzo, la producción industrial resultó ‐1.8% inferior incluyendo factores estacionales. Finalmente,
en el acumulado para los primeros cuatro meses del año, la actividad industrial mostró una caída del
9.8% respecto al mismo periodo de 2018.
En el primer cuatrimestre del año todas las ramas de actividad acumulan caídas en la comparación
interanual. El ranking de crecimiento es encabezado por la producción de insumos textiles que registra
un retroceso de 2%, seguido de la producción de alimentos y bebidas y proceso de petróleo (4.4%),
papel y celulosa (4.9%), cigarrillos (6.9%), minerales no metálicos (7.5%) y metalmecánica (8%). Las
restantes tres ramas de actividad muestran un retroceso interanual superior al promedio de la
industria, comenzando con insumos químicos y plásticos (‐14%), y siguiendo por la siderurgia (‐16.3%) y
la producción automotriz (‐32%).
Observando la clasificación de las ramas industriales según el tipo de bienes, en el acumulado para los primeros cuatro meses del año no se han observado cambios. La contracción es liderada por la producción de bienes de consumo durables con una caída interanual acumulada en el primer cuatrimestre de 18.2%, seguida de la producción de bienes de capital que acumulan una caída de 13.9% sobre la misma base de comparación. Por su parte, los bienes de uso intermedio acumulan un retroceso de 9.7% cercano al promedio de la industria, mientras que finalmente, los bienes de consumo no durable retroceden en el cuatrimestre 5.5% interanual.
Derivado del freno en la caída mensual de la producción industrial en términos desestacionalizados, los indicadores que permiten anticipar una reversión de la fase recesiva del ciclo han mostrado una muy ligera mejora. Sin embargo la dinámica de contracción medida sobre los últimos seis meses o el año, resultan aún muy elevadas y su moderación avanza con parsimonia. El freno en la caída mensual de la producción industrial ajustada por estacionalidad, resulta insuficiente para fechar el inicio de una nueva fase de recuperación industrial. Finalmente, la difusión sectorial de la contracción mostró en abril una ligera reversión, manteniéndose una aún elevada proporción de la industria con caídas de actividad en el último trimestre móvil.
En síntesis, la medición desestacionalizada alterna variaciones en torno al cero por ciento entre
diciembre y abril, indicando que la caída de la actividad se habría detenido sin que ello permita concluir
que la industria dio comienzo a una fase de recuperación cíclica. Para los próximos meses puede
esperarse un menor ritmo de caída de la producción agregada a partir del aporte del proceso de la
cosecha gruesa, un freno en el retroceso de la metalmecánica y la siderurgia, así como una mejora en
la producción de minerales no metálicos. La demanda de durables continuaría deprimida, al tiempo
que en Brasil persiste la incertidumbre económica y se recortan las expectativas de crecimiento
agregado e industrial.

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