LECAP

Blindaje financiero: el Tesoro logra un rollover del 110%

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En la primera licitación de deuda de mayo, el Gobierno colocó USD 300 millones en los bonos en dólares AO27 y AO28, que forman parte de la estrategia oficial para pagar los vencimientos de deuda de julio por 4.300 millones de dólares. En cuanto a los títulos en pesos, la Secretaría de Finanzas de la Nación adjudicó un total de $10,71 billones, tras recibir ofertas por $14,40 billones, lo que representa un rollover del 110% respecto de los vencimientos previstos para la fecha.

Los resultados de la licitación de este miércoles revelan un mercado que, aunque convalidó tasas reales positivas en el tramo corto, busca desesperadamente protección en activos ajustables. Con ofertas recibidas por $14,40 billones, el Tesoro decidió adjudicar solo el 74% de lo ofrecido, priorizando la sostenibilidad de la tasa de corte sobre el volumen. La señal es clara: el Gobierno central busca absorber el excedente de pesos para mitigar la presión inflacionaria, pero al hacerlo, establece un “crowding out” (desplazamiento) que encarece el financiamiento para las pymes madereras y yerbateras que buscan capital de trabajo fuera del sistema de subsidios provinciales.

Análisis de instrumentos y el termómetro de las tasas

La composición de la adjudicación muestra un giro hacia la deuda de mediano plazo y la indexación, factores que el tomador de decisiones en el NEA debe monitorear para sus proyecciones de inversión:

LECAP (Tasa Fija): Se colocaron $4,48 billones con vencimiento a septiembre de 2026. La TEM de corte del 2,09% (TIREA del 28,14%) actúa como el nuevo benchmark para los plazos fijos y, por ende, para las tasas de descubierto bancario en la región.

Ajuste por CER y Duales: Se adjudicaron instrumentos por más de $5,6 billones (incluyendo los nuevos Bonos Duales 2028 y 2029). Esto confirma que el mercado aún desconfía de la convergencia inflacionaria veloz y exige cláusulas de protección (CER o TAMAR) para plazos que superen los 24 meses.

Apuesta al Dólar: La reapertura de los bonos AO27 y AO28 (Hard Dólar) captó USD 295 millones con tasas de hasta el 8,55% (TIREA). La fuerte demanda en este segmento refleja la necesidad del sector exportador de calzar sus pasivos con sus flujos de divisas.

Contexto Regional: El impacto en la frontera y el comercio

A diferencia de la Pampa Húmeda, donde la liquidación de cosecha gruesa aporta fluidez, en Misiones la restricción crediticia golpea sobre una estructura de costos condicionada por el flete y las asimetrías fronterizas.

Cuando el Tesoro Nacional absorbe liquidez a estas tasas, los bancos regionales tienden a endurecer los requisitos para el crédito al consumo. Para el comercio posadeño, esto se traduce en una menor velocidad de rotación de stock en bienes durables, ya que el financiamiento con tarjeta de crédito suele indexarse siguiendo la curva de las LECAP. Además, una tasa real atractiva en pesos desalienta parcialmente la fuga hacia el dólar blue o el real, estabilizando temporalmente el consumo local frente a la competencia de Encarnación o Foz do Iguaçu.

Impactos Clave para el Sector Productivo

Costo de Capital: El piso de la tasa de interés se estabiliza en torno al 2,1% mensual; cualquier proyecto de inversión en secaderos o aserraderos deberá arrojar una rentabilidad superior para ser viable frente al costo de oportunidad financiero.

Cobertura Exportadora: La disponibilidad de instrumentos Dólar Linked al 5,11% TIREA ofrece una ventana de cobertura para los exportadores de té y madera ante posibles correcciones del tipo de cambio oficial.

Liquidez Bancaria: El rollover del 110% implica que el Tesoro retira $710.000 millones netos del mercado, lo que reducirá la oferta de créditos personales en el corto plazo.

La “segunda vuelta” de este jueves para los bonos en dólares (AO27 y AO28) por otros USD 200 millones será el termómetro definitivo del apetito por riesgo argentino. Si la demanda se mantiene firme, el Gobierno nacional tendrá aire para sostener el esquema de crawling peg sin sobresaltos inmediatos, factor decisivo para el costo de los insumos importados de la industria maderera misionera.

El Tesoro logra un rollover del 110% by CristianMilciades

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Economía sale a renovar $7,9 billones y apuesta a estirar deuda hasta 2029 con más financiamiento en dólares

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El Ministerio de Economía activará el próximo martes 28 de abril una nueva licitación de deuda con un objetivo central: renovar vencimientos por $7,9 billones —en su mayoría en manos privadas—, extender plazos hasta 2029 y aumentar la captación de dólares a través de bonos soberanos. La jugada, impulsada por la cartera que conduce Luis Caputo, se inscribe en una estrategia más amplia de administración del frente financiero en un contexto donde el Gobierno busca consolidar estabilidad y evitar presiones de corto plazo.

El dato no es menor: el Tesoro no solo intenta refinanciar vencimientos inmediatos, sino también redefinir el perfil de la deuda. ¿Se trata de una señal de fortalecimiento en la gestión financiera o de una necesidad creciente de sostener el equilibrio en un mercado más selectivo?

Un menú orientado a plazo largo y cobertura cambiaria

La licitación presentada por la Secretaría de Finanzas combina instrumentos en pesos y en dólares, con foco en alargar la duration. El menú incluye nuevas emisiones como una LECAP con vencimiento el 12/06/26, un bono TAMAR al 31/8/2028 y un título CER/TAMAR al 29/06/2029, junto a instrumentos ya conocidos como el BONCER 2028 y bonos dólar linked al 30/09/26.

En paralelo, el Tesoro vuelve a apostar por deuda en moneda dura mediante Bonares con vencimientos en 2027 y 2028, con una meta de colocación de u$s350 millones —por encima de los u$s300 millones previos— más otros u$s100 millones en una segunda vuelta.

El esquema se completa con una operación de conversión de títulos que busca postergar vencimientos: bonos dólar linked, duales y ajustados por CER serán canjeados por instrumentos con fechas más largas, en algunos casos hasta 2028. Esta ingeniería financiera ya tuvo un antecedente inmediato: el reciente canje de letras atadas al tipo de cambio permitió postergar compromisos por unos u$s1.300 millones.

En términos concretos, el Gobierno intenta despejar el calendario de pagos de corto plazo y ganar margen de maniobra hacia los próximos años, trasladando vencimientos a una zona donde apuesta a mayor previsibilidad macroeconómica.

Mercado más selectivo y tensiones en la demanda

El movimiento no ocurre en el vacío. En el mercado secundario, la deuda en pesos muestra señales de fatiga en los tramos medios y largos. La demanda se concentra en instrumentos de corto plazo, mientras que las tasas reflejan cierta cautela: alrededor de 1,9% TEM en el tramo corto y entre 2% y 2,1% para vencimientos posteriores a julio.

Los bonos ajustados por inflación (CER), en tanto, exhibieron caídas promedio de 0,5%, con rendimientos que se ubican en torno a CER -5% para vencimientos de este año y CER +5% para el resto de la curva. Este comportamiento sugiere un mercado que empieza a recalibrar expectativas, con menor apetito por duration y mayor preferencia por liquidez.

En este contexto, los instrumentos dólar linked ganan protagonismo. La posibilidad de cubrir riesgo cambiario vuelve a ser un factor determinante en la asignación de carteras, lo que explica el énfasis del Tesoro en este tipo de activos.

Financiamiento, confianza y sostenibilidad

La estrategia oficial tiene un doble filo. Por un lado, logra avanzar en la extensión de plazos y en la reducción de vencimientos inmediatos, lo que mejora el perfil financiero del Estado. Por otro, expone la dependencia de condiciones de mercado que hoy son más exigentes, especialmente en los tramos largos.

El hecho de que casi la totalidad de los $7,9 billones a renovar esté en manos privadas introduce un componente adicional: el éxito de la licitación dependerá de la capacidad del Gobierno para ofrecer incentivos suficientes sin desalinear su esquema macro.

Al mismo tiempo, la búsqueda de dólares vía Bonares revela otra dimensión de la estrategia: reforzar el frente externo sin recurrir a mecanismos extraordinarios. Sin embargo, ese objetivo convive con un mercado que evalúa riesgos y ajusta posiciones con mayor selectividad.

Un equilibrio en construcción

La licitación del 28 de abril funcionará como un test inmediato. No solo medirá la capacidad del Tesoro para renovar vencimientos, sino también el grado de confianza del mercado en la hoja de ruta financiera del Gobierno.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables: la aceptación de los instrumentos de largo plazo y la respuesta a la mayor oferta de deuda en dólares. También será clave observar si el mercado convalida la estrategia de extender plazos o si refuerza su preferencia por posiciones más cortas y defensivas.

El Gobierno avanza en su intento de ordenar el frente de deuda. Pero el margen de maniobra no depende únicamente de decisiones internas: se juega, en gran medida, en la dinámica de expectativas que el propio mercado está empezando a redefinir.

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El Gobierno sale al mercado: Finanzas convoca a una licitación clave de bonos y letras para el 12 de marzo

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El Gobierno nacional activó una nueva operación de financiamiento que pondrá a prueba la capacidad del Tesoro para sostener su estrategia de deuda en moneda local y captar divisas. La Secretaría de Finanzas convocó a una licitación de instrumentos del Tesoro para el jueves 12 de marzo, con un menú amplio que incluye letras capitalizables (LECAP), bonos y letras ajustadas por CER, instrumentos atados al dólar, títulos a tasa TAMAR y la reapertura del BONAR 2027 en dólares.

La recepción de ofertas comenzará a las 10:00 y finalizará a las 15:00, mientras que la liquidación está prevista para el lunes 16 de marzo (T+2). En el caso del BONAR 2027 (AO27), el Tesoro habilitará además una segunda vuelta el viernes 13 de marzo entre las 11:00 y las 13:00, con un monto total potencial que podría alcanzar hasta USD 250 millones entre ambas rondas.

Más que una simple operación financiera, la licitación funciona como un termómetro político y económico: mide el nivel de confianza del mercado en la política fiscal y monetaria del Gobierno y su capacidad para renovar vencimientos sin recurrir a asistencia directa.

Un menú de deuda diversificado para captar distintos perfiles de inversores

La licitación incluye once instrumentos distribuidos entre deuda en pesos y en dólares, con estructuras diseñadas para distintos perfiles de riesgo y cobertura.

Entre las principales novedades aparecen dos nuevas Letras del Tesoro capitalizables (LECAP) a tasa fija con vencimiento el 15 de mayo de 2026 y el 30 de septiembre de 2026. Estos instrumentos pagarán una tasa efectiva mensual capitalizable, que será definida en la licitación.

En paralelo, el Tesoro mantiene su estrategia de ofrecer deuda indexada por inflación, mediante letras y bonos ajustados por CER. Allí figuran:

  • LECER con vencimiento 15 de mayo de 2026 (reapertura).
  • LECER con vencimiento 30 de septiembre de 2026 (nueva).
  • BONCER cero cupón con vencimiento 31 de marzo de 2027 (reapertura).
  • BONCER cero cupón con vencimiento 30 de junio de 2028 (reapertura).

A ese esquema se suman instrumentos a tasa variable TAMAR, vinculados al rendimiento del mercado monetario:

  • Letra TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2026.
  • Bono TAMAR con vencimiento 26 de febrero de 2027.

La oferta se completa con instrumentos dólar linked, que permiten cubrirse frente a una eventual devaluación:

  • Letra dólar linked con vencimiento 30 de abril de 2026 (reapertura).
  • Nueva letra dólar linked con vencimiento 30 de septiembre de 2026.

Finalmente, el Tesoro reabrirá el BONAR 2027, un bono en dólares con cupón del 6% y vencimiento el 29 de octubre de 2027, que tendrá un tope de colocación inicial de USD 150 millones en la primera vuelta.

Un mecanismo de licitación que separa inversores minoristas y grandes jugadores

El proceso se realizará mediante licitación pública con indicación de precio, sin bandas mínimas ni máximas, salvo en el caso de las nuevas LECAP, donde los participantes deberán ofertar la tasa efectiva mensual.

El esquema prevé dos tramos diferenciados: Tramo no competitivo, destinado a inversores minoristas que presentan únicamente el monto a suscribir. Tramo competitivo, reservado a inversores institucionales y participantes especializados que deben ofertar precio o tasa.

Para el segmento minorista se establecieron límites claros: Hasta $50.000.000 de valor nominal para instrumentos en pesos. Hasta USD 50.000 para instrumentos en dólares.

Los participantes institucionales, en cambio, podrán presentar ofertas superiores sin límite máximo, siempre que cumplan los mínimos establecidos.

Las ofertas deberán canalizarse a través de agentes de liquidación y compensación y agentes de negociación registrados en la CNV, lo que mantiene el circuito tradicional de acceso al mercado de deuda pública.

La señal política detrás de la estrategia de financiamiento

Más allá del detalle técnico, la licitación refleja una arquitectura financiera que el Gobierno viene sosteniendo: diversificar instrumentos para evitar concentraciones de riesgo y captar demanda en distintos segmentos del mercado.

La coexistencia de deuda a tasa fija, ajustada por inflación, variable y vinculada al dólar busca cubrir escenarios macroeconómicos alternativos. En términos políticos, la estrategia apunta a transmitir una señal de manejo activo del financiamiento sin depender exclusivamente de instrumentos indexados.

La reapertura del BONAR 2027 en dólares, además, introduce un elemento sensible: captar divisas directamente del mercado. Aunque el monto inicial es moderado —USD 150 millones en primera vuelta— la posibilidad de ampliarlo hasta USD 250 millones con la segunda ronda sugiere que el Tesoro busca medir el apetito real por títulos en moneda dura.

El resultado de esa colocación será observado con atención por el mercado financiero, porque funciona como indicador del riesgo percibido sobre la deuda soberana en dólares bajo legislación local.

Un test de mercado en medio de la agenda económica

Las licitaciones del Tesoro suelen pasar desapercibidas fuera del circuito financiero, pero cumplen una función central en la gobernabilidad económica: permiten refinanciar vencimientos y sostener el flujo de financiamiento del Estado.

En ese contexto, la subasta del 12 de marzo será leída como una prueba sobre tres frentes simultáneos: la capacidad del Gobierno para sostener el financiamiento en pesos, el interés del mercado en instrumentos indexados o dolarizados, y la demanda real por deuda soberana en dólares.

El resultado no solo definirá cuánto dinero logra captar el Tesoro. También dejará pistas sobre la relación entre el Gobierno y el mercado financiero en un momento donde la administración busca consolidar su estrategia de financiamiento sin alterar el equilibrio monetario.

Las próximas licitaciones, y especialmente el nivel de renovación de vencimientos, terminarán mostrando si esta arquitectura de instrumentos logra estabilizar el frente financiero o si el Tesoro deberá recalibrar su estrategia.

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Caputo reconoce tasas elevadas y apuesta a la baja de la inflación y al ingreso de dólares

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El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente que las tasas de interés reales en pesos se mantienen en niveles elevados, una situación que —según admitió— genera tensiones sobre la actividad económica y complica el objetivo oficial de reactivación. El funcionario atribuyó este fenómeno a la volatilidad preelectoral y a un contexto de “ataque político” al oficialismo, y proyectó que los rendimientos comenzarán a descender a medida que la inflación consolide su tendencia a la baja. El reconocimiento se produjo en un momento particularmente sensible para la política económica: el Tesoro enfrenta vencimientos de deuda en pesos por casi $10 billones en los próximos días y acaba de convalidar tasas cercanas al 3% efectivo mensual en letras de corto plazo.

Tasas altas, volatilidad y equilibrio macroeconómico

Están altas, obviamente”, respondió Caputo al ser consultado sobre la evolución de las tasas de interés. No obstante, explicó que el nivel actual de rendimientos es consecuencia directa de la incertidumbre preelectoral, que impacta sobre las expectativas financieras y encarece el costo del dinero en pesos. En ese marco, sostuvo que la volatilidad tuvo efectos transversales: “Tuvo sus consecuencias fuertes, en todo: en el nivel de crecimiento que tuvo el país, en el nivel de inflación y en el nivel de riesgo país”.

El ministro señaló que el descenso de las tasas será un proceso de convergencia natural, en la medida en que la inflación continúe desacelerándose. En el corto plazo, sin embargo, los rendimientos elevados cumplen una doble función: sostienen el carry trade y apuntalan la estabilidad cambiaria observada en las últimas semanas, a costa de restringir el crédito y elevar el costo financiero para familias y empresas.

Desde una perspectiva de política económica, la baja de tasas aparece como un objetivo estratégico del Gobierno para el mediano plazo, ya que permitiría reducir el costo del financiamiento, mejorar el acceso al crédito y potenciar la recuperación de la actividad.

Licitaciones, rollover y tasas convalidadas por el Tesoro

El debate sobre el nivel de las tasas se da en paralelo a un calendario exigente de financiamiento en pesos. En la última licitación, con apenas $2,3 billones depositados en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Tesoro adjudicó $10,34 billones, tras recibir ofertas por $11,17 billones. El resultado fue un rollover del 124,20% respecto de los vencimientos del día, lo que implicó una absorción neta de liquidez del mercado.

El dato central estuvo en las tasas de las letras más cortas. En particular, las LECAPs con vencimiento el 16 de marzo convalidaron rendimientos de hasta 2,99% efectivo mensual, un nivel elevado si se tiene en cuenta que para marzo se espera una inflación por debajo del 3%.

Las lecturas del mercado fueron dispares. Para Lucio Garay Méndez, economista de Eco Go, el rendimiento es “mucho”, aunque consistente con licitaciones previas: “Ya en la licitación pasada habían dado un buen premio, similar a este en la LECAP más corta”. En cambio, Nicolás Cappella, de Invertir en Bolsa (IEB), relativizó el impacto y sostuvo que la Secretaría de Finanzas otorgó “un poco de premio en la parte corta”, pero dentro de una licitación “normal” y favorable para el Gobierno.

Desde GMA Capital, destacaron que la operación funcionó como un mecanismo de absorción monetaria, retirando del mercado alrededor de $2 billones y endureciendo levemente las condiciones de liquidez, en un contexto en el que la tasa de caución rondaba el 20% anual y el dólar mostraba subas moderadas.

La atención ahora está puesta en la próxima licitación, prevista para la semana entrante, cuando vencen $10 billones, de los cuales $9 billones corresponden a acreedores privados. El resultado será clave para evaluar la sostenibilidad de la estrategia financiera en un escenario de tasas elevadas.

Dólares, Ley de Inocencia Fiscal y expectativas de baja de tasas

En paralelo, Caputo vinculó el problema de las tasas altas con la escasez de ahorro en el sistema financiero y volvió a poner el foco en los dólares fuera del circuito formal. En el marco de la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal, que se publicaría en los próximos días, aseguró que el ingreso de esos fondos podría aliviar significativamente las tensiones financieras.

Los datos del BCRA dicen que hay USD 170.000 millones debajo de los colchones de los argentinos”, afirmó. En comparación, señaló que los depósitos privados en dólares rondan los USD 77.000 millones, lo que implica que existe casi tres veces ese monto fuera del sistema. “Imaginate si eso fuera en los próximos meses al sistema financiero; con la mitad de eso, la gran mayoría de los problemas de la Argentina se solucionarían”, sostuvo en declaraciones radiales.

En ese sentido, el ministro definió a la Ley de Inocencia Fiscal como “un atajo enorme para que la recuperación sea mucho más rápida”, al facilitar el blanqueo y la canalización de ahorros hacia el sistema financiero formal. De concretarse, el ingreso de divisas podría mejorar la liquidez, reducir el costo del dinero y acelerar el proceso de baja de tasas que el Gobierno considera indispensable para consolidar la recuperación económica.

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Finanzas superó los vencimientos y captó más de $10 billones en la licitación

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La Secretaría de Finanzas logró este martes un rollover del 124,2% en la licitación de deuda en pesos y dólares, al adjudicar $10,34 billones frente a vencimientos del día, tras recibir ofertas por $11,17 billones. El resultado refuerza la estrategia oficial de financiamiento en el mercado local y consolida la capacidad del Tesoro para cubrir compromisos sin recurrir a emisión monetaria, en un contexto de tasas reales elevadas y fuerte concentración de colocaciones a tasa fija y ajustadas por inflación.

Rollover positivo y fuerte demanda por instrumentos en pesos

Según informó oficialmente la Secretaría de Finanzas, en la licitación realizada el 28 de enero de 2026 se recibieron 7.325 ofertas, por un valor efectivo total de $11,17 billones, de los cuales se adjudicaron $10,34 billones, lo que implicó un rollover del 124,20% sobre los vencimientos del día.

Del total adjudicado, la mayor parte correspondió a instrumentos denominados en pesos, con un valor efectivo de $10,23 billones, mientras que los títulos en dólares estadounidenses sumaron el equivalente a $102.935 millones, calculados al tipo de cambio de referencia de la Comunicación “A” 3500 del BCRA, que fijó el dólar en $1.441,3245.

En términos de estructura, el Tesoro volvió a concentrar la demanda en LECAP y BONCAP a tasa fija, que absorbieron más de $6,9 billones, con vencimientos escalonados entre marzo de 2026 y enero de 2027. La LECAP S16M6, con vencimiento el 16 de marzo de 2026, fue el instrumento más demandado, con adjudicaciones por $4,91 billones, a una tasa efectiva mensual (TEM) de 2,99%, equivalente a una TIREA del 42,41%.

Le siguieron la S31L6, con vencimiento el 31 de julio de 2026, por $1,84 billones a una TEM de 2,75% y TIREA del 38,48%, y la S30N6, con vencimiento el 30 de noviembre de 2026, que captó $0,04 billones. En tanto, el BONCAP T15E7, con vencimiento el 15 de enero de 2027, sumó $0,19 billones.

CER, TAMAR y dólar linked: cobertura inflacionaria y cambiaria

Además de la tasa fija, la licitación mostró una participación relevante de instrumentos ajustados por CER, que en conjunto captaron más de $2,5 billones, reflejando la persistente demanda de cobertura frente a la inflación.

Entre ellos se destacó la LECER X30N6, con vencimiento el 30 de noviembre de 2026, que adjudicó $1,07 billones a una TIREA del 8,35%, y la X31L6, con vencimiento el 31 de julio de 2026, por $0,44 billones a 7,83% TIREA. A plazos más largos, los bonos TZX27 y TZX28, con vencimientos en junio de 2027 y junio de 2028, sumaron en conjunto $1 billón, con tasas reales que oscilaron entre 8,13% y 8,75%.

Por su parte, el instrumento a tasa variable TAMAR, la LETRA M31G6 con vencimiento el 31 de agosto de 2026, adjudicó $0,75 billones, con un margen del 6,24%, consolidando su rol como alternativa para inversores que buscan cobertura frente a eventuales movimientos de tasas.

En dólares, el Tesoro reabrió la Letra dólar linked D30A6, con vencimiento el 30 de abril de 2026, que adjudicó USD 72 millones, equivalentes a $102.935 millones, a una TIREA del 6,02%, manteniendo activa la oferta de cobertura cambiaria dentro del esquema de financiamiento.

Señal al mercado y sostenibilidad del financiamiento

El resultado de la licitación refuerza la señal de confianza del mercado en la estrategia de deuda del Tesoro, en un escenario donde el Gobierno busca sostener el financiamiento en pesos y evitar desvíos del ancla fiscal. La magnitud del rollover, superior al 120%, permite no solo cubrir los vencimientos inmediatos sino también generar un excedente de liquidez, clave para la administración de caja.

No obstante, el costo del financiamiento sigue siendo elevado, con tasas efectivas anuales que superan el 40% en los tramos cortos, lo que plantea desafíos hacia adelante en términos de sostenibilidad, especialmente si el contexto inflacionario y financiero no muestra una desaceleración significativa.

La combinación de instrumentos a tasa fija, CER, TAMAR y dólar linked confirma una estrategia diversificada, orientada a captar distintos perfiles de inversores y a extender, de manera gradual, el horizonte de vencimientos del Tesoro.

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