Leonardo Scatturice

Flybondi enfrenta una crisis financiera y operativa: un pedido de quiebra, embargos y una flota reducida

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La aerolínea de bajo costo Flybondi enfrenta una profunda crisis financiera y operativa que amenaza con comprometer su continuidad. A los problemas de puntualidad y cancelaciones registrados durante el último año se suman ahora un pedido judicial de quiebra, embargos por deudas impagas y una drástica reducción de su flota operativa, mientras crecen los interrogantes sobre la capacidad de la empresa para sostener sus operaciones.

La situación se agravó en las últimas semanas con la salida de varios ejecutivos de primera línea, entre ellos la CEO Paz Lovisolo, el Chief Commercial Officer Federico Pastore y la gerenta de Asuntos Corporativos y Comunicación Externa, Lucía Ginzo. Las desvinculaciones se producen en un contexto en el que la compañía también habría desactivado su área de prensa, reduciendo al mínimo su comunicación institucional.

El frente judicial más complejo fue abierto por el Hotel Presidente de la Ciudad de Buenos Aires, que solicitó la quiebra de Flybondi ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 24 por una deuda superior a los 660 millones de pesos.

El reclamo comprende 49 facturas impagas correspondientes a servicios de alojamiento y utilización de salones para las tripulaciones de la aerolínea, emitidas entre diciembre de 2025 y junio de 2026.

Aunque el juez Guillermo Pesaresi rechazó inicialmente el pedido por cuestiones formales vinculadas a las Facturas de Crédito Electrónicas MiPyMEs, el expediente continúa en trámite y podría avanzar una vez subsanadas esas observaciones.

Embargos y cuentas sin fondos

El pedido de quiebra para la aerolínea que llegó a la Argentina en 2018 de la mano de Mauricio Macri y su política de cielos abiertos, llega después de otra demanda iniciada por la empresa de transporte Manuel Tienda León, que reclamó judicialmente el cobro de más de 122 millones de pesos por servicios impagos.

En esa causa, la Justicia autorizó el embargo preventivo de las cuentas bancarias de Flybondi. Sin embargo, según la publicación periodística, los abogados de la empresa demandante encontraron que las cuentas presentaban saldos mínimos o insuficientes para cubrir la deuda.

Ese escenario de iliquidez habría impulsado al Hotel Presidente a avanzar con la solicitud de quiebra como última instancia para intentar recuperar los montos adeudados.

Una operación sostenida con apenas dos aviones

La crisis financiera también impacta directamente sobre la operación diaria.

De acuerdo con la información publicada por Perfil, Flybondi pasó de contar con una flota cercana a 15 aeronaves a operar actualmente con solo dos Boeing 737-800, identificados con las matrículas LV-KDQ y LV-KJD.

El resto de los aviones permanece fuera de servicio debido a deudas con empresas de leasing, que estiman obligaciones impagas cercanas a los 25 millones de dólares.

A ello se agregan aproximadamente 5,5 millones de dólares adeudados a talleres especializados en mantenimiento pesado ubicados en México, que retendrían aeronaves hasta tanto se cancelen los pagos pendientes.

También habría problemas para cargar combustible

Otro de los aspectos que preocupa al mercado es la continuidad operativa de los vuelos.

Según fuentes citadas por Perfil, YPF habría suspendido el crédito comercial para el suministro de combustible debido a retrasos en los pagos de la aerolínea. De confirmarse, la medida representaría una nueva complicación para una empresa que ya opera con una capacidad muy limitada.

Hasta el momento no hubo una comunicación oficial de la petrolera ni de Flybondi sobre esa situación.

Cancelaciones récord y fuerte pérdida de mercado

Los problemas financieros coinciden con un marcado deterioro de los indicadores operativos.

Datos de la consultora Adventus, citados por Perfil, muestran que entre junio de 2025 y mayo de 2026 la compañía acumuló más de 2.500 vuelos cancelados, afectando a unos 350.000 pasajeros.

Solo durante mayo de este año, Flybondi habría registrado una puntualidad del 26,64%, mientras que casi el 47% de los vuelos programados fueron cancelados.

En el mismo período, su principal competidora, JetSMART, alcanzó una puntualidad superior al 90% y una tasa de cancelaciones inferior al 0,5%.

La pérdida de confiabilidad también se habría reflejado en su participación de mercado, que según el informe cayó del 25% al 6% en pocos meses.

Expectativa sobre el futuro de la compañía

El escenario plantea crecientes interrogantes dentro del sector aerocomercial.

Además de las causas judiciales, las deudas con proveedores internacionales y la reducción de la flota, el mercado sigue de cerca la posibilidad de que la empresa avance hacia un proceso formal de reestructuración de pasivos.

Hasta el cierre de la edición citada, ni Flybondi ni la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) habían brindado explicaciones públicas sobre la situación financiera de la compañía.

Mientras tanto, el futuro inmediato de la aerolínea permanece bajo observación, con dudas sobre su capacidad para sostener la programación de vuelos en los próximos meses y evitar un eventual concurso preventivo o una profundización de la crisis.

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Flybondi opera con apenas dos aviones y acumula más de 2.500 vuelos cancelados

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La promesa de democratizar el acceso al transporte aéreo en Argentina atraviesa su momento más crítico. Flybondi, la principal aerolínea low cost del país durante los últimos años, enfrenta una crisis operativa y financiera que amenaza con alterar el equilibrio del mercado aerocomercial argentino. Con apenas dos aeronaves en servicio y una flota mayoritariamente paralizada, la compañía acumula más de 2.500 vuelos cancelados en los últimos doce meses y ya afectó a más de 350.000 pasajeros.

La magnitud del deterioro quedó expuesta en los últimos días cuando la empresa llegó a operar desde el Aeroparque Jorge Newbery con un solo avión activo. Esa situación obligó a realizar apenas cuatro vuelos programados mientras otros doce servicios debieron ser cancelados, profundizando una tendencia que se viene agravando desde fines de 2025.

Los números reflejan una situación inédita para una empresa que llegó a posicionarse como la segunda operadora del mercado doméstico. Según datos relevados por la consultora Adventus, entre junio de 2025 y mayo de 2026 Flybondi canceló más de 2.500 vuelos. A ello se suma un indicador que preocupa tanto a pasajeros como a organismos de control: durante mayo pasado apenas el 26,64% de sus operaciones logró cumplir con los horarios previstos, mientras que el 46,93% de los vuelos programados terminó cancelado.

La comparación con el resto de la industria expone la profundidad de la crisis. Mientras Aerolíneas Argentinas y Jetsmart mantienen niveles de puntualidad cercanos al 90% y tasas de cancelación inferiores al 1%, Flybondi exhibe una brecha operativa que ya no puede explicarse únicamente por problemas coyunturales.

Una flota paralizada por deudas y mantenimiento

El principal cuello de botella se encuentra en la disponibilidad de aeronaves. Actualmente, once aviones permanecen fuera de servicio debido a una combinación de problemas de mantenimiento, incumplimientos en contratos de leasing y deudas con proveedores internacionales.

Fuentes del sector aeronáutico sostienen que algunas de las aeronaves enviadas a México para trabajos de mantenimiento mayor no pudieron regresar al país debido a compromisos financieros impagos que rondarían los 5,5 millones de dólares. La situación redujo drásticamente la capacidad operativa de la compañía y limitó su posibilidad de cumplir con la programación comercial.

El escenario revela un problema más profundo que una simple contingencia técnica. Especialistas del sector estiman que Flybondi necesita una inyección inmediata de al menos 25 millones de dólares para recomponer parcialmente su operación y recuperar parte de la flota inmovilizada. Sin embargo, las dificultades para conseguir nuevos inversores y la pérdida de confianza del mercado complican cualquier proceso de recapitalización.

Un modelo bajo presión

La crisis también pone en discusión algunos aspectos del modelo de negocios que caracterizó a la compañía durante los últimos años. Diversas fuentes del mercado señalan que la empresa continuó comercializando vuelos por encima de su capacidad operativa real, una práctica que le permitía generar ingresos anticipados, pero que terminó multiplicando cancelaciones y reprogramaciones.

El resultado fue un progresivo deterioro de la confianza de los pasajeros. En un sector donde la previsibilidad es un activo fundamental, las reiteradas interrupciones comenzaron a empujar parte de la demanda hacia competidores que ofrecen mayores niveles de cumplimiento.

Para una provincia como Misiones, donde la conectividad aérea resulta estratégica para el turismo, los negocios y la integración con otros centros económicos del país, la situación de Flybondi adquiere una relevancia especial. La compañía había logrado consolidar una participación significativa en rutas federales y en destinos turísticos que dependen fuertemente del transporte aéreo.

El desafío para la ANAC y el mercado

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ya había detectado señales de alarma durante los últimos meses de 2025. El organismo aplicó sanciones y labró actas por cancelaciones masivas y modificaciones de itinerarios sin notificación adecuada a los pasajeros.

Sin embargo, las medidas regulatorias no lograron revertir una tendencia que continuó profundizándose durante 2026.

El impacto excede a la propia compañía. La pérdida de capacidad de una de las principales operadoras del mercado genera una redistribución forzada de pasajeros, presiona sobre la oferta disponible y modifica el mapa competitivo del cabotaje argentino.

Cambio de conducción y promesas incumplidas

La crisis coincide además con una etapa de cambios internos. A fines de mayo, Mauricio Sana se desvinculó del grupo COC Global Enterprise, controlador de la compañía, luego de más de siete años vinculado al proyecto. Meses antes había dejado la conducción ejecutiva de la aerolínea, siendo reemplazado por Paz Lovisolo, quien actualmente ocupa también la presidencia de la empresa.

El cambio de control accionario había despertado grandes expectativas. Cuando el grupo encabezado por Leonardo Scatturice tomó las riendas de Flybondi en 2025, anunció un ambicioso plan de expansión que contemplaba la incorporación de hasta 35 aeronaves y un crecimiento superior al 230% de la flota en cuatro años.

La realidad terminó siendo muy distinta. Las dificultades para incorporar aviones alquilados, los problemas financieros y la creciente complejidad operativa transformaron aquel plan de expansión en una meta cada vez más lejana.

A ello se sumó una creciente exposición pública del nuevo grupo controlador. Scatturice quedó bajo los reflectores tras diversas controversias mediáticas, entre ellas las versiones vinculadas al ingreso al país de un avión de su propiedad con equipaje que presuntamente no habría sido inspeccionado por la Aduana. Aunque el episodio no derivó en consecuencias judiciales, incrementó la atención sobre el grupo empresario.

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Flybondi y OCA: Mauricio Sana deja el holding de Scatturice en plena reconfiguración empresarial

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La salida de Mauricio Sana marca uno de los movimientos ejecutivos más relevantes del año dentro del ecosistema aerocomercial y logístico argentino. El ejecutivo confirmó que abandona de manera definitiva el holding estadounidense COC Global Enterprise, controlado por Leonardo Scatturice, luego de haber ocupado posiciones centrales tanto en Flybondi como en OCA.

El anuncio fue realizado a través de LinkedIn, donde Sana comunicó el inicio de una “nueva etapa profesional llena de desafíos y nuevos proyectos”. Con ello, cerró un ciclo de más de siete años vinculado a Flybondi, la aerolínea low cost que se convirtió en uno de los actores más disruptivos del mercado aéreo argentino.

“Tuve la oportunidad de liderar uno de los proyectos más disruptivos de la aviación argentina, junto a equipos extraordinarios que hicieron posible democratizar el acceso al avión para millones de personas”, expresó el ejecutivo en su despedida pública.

Sana había ingresado a Flybondi en febrero de 2019 como director comercial y luego escaló hasta convertirse en CEO. Durante su gestión, la compañía atravesó algunas de las etapas más complejas de la industria: la crisis derivada de la pandemia, la recuperación de la demanda aérea y la expansión de rutas en un contexto de alta volatilidad económica.

Su salida operativa de la conducción diaria de la aerolínea se había concretado en febrero de este año, cuando asumió como vicepresidente de la compañía y, paralelamente, tomó el control ejecutivo de OCA, una de las mayores firmas privadas de logística y correo de la Argentina. Desde entonces, la presidencia de Flybondi quedó en manos de Paz Lovisolo.

El contexto no es menor. En diciembre pasado, Flybondi anunció acuerdos con Boeing y Airbus para incorporar aeronaves nuevas de fábrica, un ambicioso plan de expansión valuado en unos 1.700 millones de dólares. La apuesta buscaba consolidar el crecimiento de la low cost en el mercado regional y fortalecer su capacidad operativa en el mediano plazo.

Sin embargo, la salida de Sana se produce en simultáneo con otros movimientos dentro de la estructura ejecutiva de la compañía. Este 21 de mayo también dejó Flybondi Federico A. Pastori, quien se desempeñaba como Chief Commercial Officer (CCO). En otro mensaje difundido en LinkedIn, el ejecutivo destacó las “transformaciones profundas” impulsadas durante su gestión y agradeció especialmente a Sana por la confianza depositada en su trabajo.

“Tuve el honor de liderar un equipo excepcional de profesionales que se atrevió a construir y abrir caminos allí donde otros no lo creían posible”, sostuvo Pastori.

Hasta ahora, Flybondi no comunicó quién reemplazará formalmente a Sana dentro de la estructura del holding.

El paso del ejecutivo por OCA también fue breve pero intenso. Apenas permaneció unos 100 días al frente de la compañía, período en el que, según explicó, trabajó en el diseño de un plan de transformación destinado a modernizar la operación logística.

“El desafío fue distinto pero igual de apasionante: sentar las bases de una transformación profunda, combinando operación, tecnología, eficiencia e innovación para proyectar una compañía preparada para los próximos años”, señaló.

La situación de OCA aparece atravesada por un contexto financiero delicado. La empresa ingresó hace menos de un año en concurso preventivo, con una deuda cercana a los 100.000 millones de pesos. En diciembre de 2025, el holding COC Global Enterprise concretó la compra de la compañía con el objetivo de convertirla en una plataforma logística regional de gran escala en América latina.

Tras la salida de Sana, la conducción de OCA quedará a cargo de Gastón Pérez Izquierdo, ex CEO de Catena Zapata, en una señal de continuidad del proceso de reorganización corporativa impulsado por el grupo inversor.

La reconfiguración ejecutiva tanto en Flybondi como en OCA refleja un momento de redefinición estratégica dentro del conglomerado de Scatturice, en sectores donde la eficiencia operativa, la escala y el acceso al financiamiento se volvieron factores decisivos para sostener el crecimiento en un contexto económico todavía desafiante.

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