Línea de pobreza

Una familia tipo ya necesita más de $1,53 millones para no ser pobre: la canasta básica subió 35,7% en un año

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El costo de vida vinculado a los consumos esenciales continúa en ascenso, aunque a un ritmo menor que el registrado durante gran parte de 2024 y 2025. En junio, una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos necesitó $1.531.473 para no ser pobre, un incremento del 2,2% respecto de mayo y del 35,7% en comparación con igual mes del año pasado, según informó el INDEC.

La cifra surge de la actualización de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que además de los alimentos incorpora bienes y servicios indispensables como transporte, indumentaria, salud, educación y vivienda. Su evolución constituye una referencia clave para empresas, negociaciones salariales y el diseño de políticas sociales, ya que determina el umbral estadístico para superar la línea de pobreza.

En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que fija la línea de indigencia— alcanzó los $689.853 para ese mismo hogar, tras registrar una suba mensual del 1,3% y un incremento interanual del 36,3%. Para un adulto equivalente, el costo mensual de la alimentación básica ascendió a $223.253, mientras que la canasta total llegó a $495.622.

Más allá del dato estadístico, las cifras reflejan un escenario de fuerte presión sobre los ingresos de los hogares. Aunque la variación mensual de la canasta alimentaria volvió a ubicarse por debajo de la de la canasta total, el encarecimiento de los servicios y de los componentes no alimentarios explica que el costo para no caer bajo la línea de pobreza haya crecido por encima del de los alimentos básicos.

Para el sector privado, especialmente en actividades intensivas en mano de obra, la evolución de la CBT constituye un indicador que trasciende el plano social. Su comportamiento suele influir en las discusiones paritarias, en la actualización de escalas salariales y en las proyecciones de consumo interno. En las economías regionales, donde una parte importante del empleo depende de actividades agroindustriales, forestales, comerciales y de servicios, la capacidad de compra de los hogares continúa siendo un factor determinante para la dinámica del mercado interno.

Los datos del primer semestre muestran, además, que la canasta básica total acumuló un incremento del 17% entre enero y junio, mientras que la alimentaria registró la misma variación en ese período. La convergencia entre ambos indicadores evidencia que, tras varios meses de desaceleración inflacionaria, los gastos esenciales mantienen una trayectoria ascendente, aunque con una velocidad considerablemente menor a la observada un año atrás.

El desafío hacia la segunda mitad del año será determinar si la desaceleración de la inflación logra consolidarse también en el costo de las canastas básicas. Para el Gobierno, una menor velocidad de crecimiento de estos indicadores fortalece la estrategia de estabilización. Para empresas y trabajadores, el foco seguirá puesto en la evolución del poder adquisitivo real, una variable que continúa condicionando el nivel de actividad y las decisiones de consumo.

Canasta 07 26 INDEC by CristianMilciades

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La canasta alimentaria saltó casi 6% en enero y una familia necesitó más de $1.360.000 para no ser pobre

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La presión sobre el costo de vida volvió a sentirse con fuerza en enero. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una suba mensual cercana al 6%, el mayor incremento en casi un año y más del doble de la inflación general del mes, que fue de 2,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) -que además de alimentos incluye bienes y servicios no alimentarios- aumentó 3,9% en el mes.

Con estos valores, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.360.299 para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que requirió $623.990 para no ser indigente, es decir, para cubrir únicamente el requerimiento mínimo mensual de calorías y proteínas.

En términos interanuales, la CBA acumuló un incremento del 37,6%, mientras que la CBT avanzó 31,6%.

La aceleración no fue inesperada. Dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la división que más aumentó en enero fue alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba cercana al 5% mensual, impulsada principalmente por nuevos incrementos en carnes y un salto significativo en verduras y frutas.

El economista y director de Analytica, Ricardo Delgado Caprarulo, advirtió que se trata de “un muy mal dato en vistas del impacto que tiene en los sectores de menores recursos”, ya que el aumento de la canasta alimentaria incide directamente en la línea de indigencia.

La dinámica venía mostrando señales de aceleración. En diciembre, la CBA había registrado un 4,1% mensual por segundo mes consecutivo, mientras que la CBT había saltado del 3,6% al 4,1% en el último mes del año.

Las líneas oficiales

En enero, la línea de indigencia para un adulto equivalente se ubicó en $201.939, mientras que la línea de pobreza por persona alcanzó los $440.226.

Por tipo de hogar:

  • Tres integrantes:
    • CBA: $496.769
    • CBT: $1.082.956
  • Cuatro integrantes:
    • CBA: $623.990
    • CBT: $1.360.299
  • Cinco integrantes:
    • CBA: $656.301
    • CBT: $1.430.735

El dato refuerza una tensión estructural: aunque la inflación general se mantiene por debajo de los picos de 2024, los alimentos vuelven a moverse por encima del promedio y presionan con mayor intensidad sobre los hogares de menores ingresos.

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La voz de los jubilados, protestas y reclamos en tiempos de ajustes

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A una semana de la represión en la marcha de los jubilados, Gabriela Navarra, habla de su experiencia y aunque es de las que “mejor está” en comparación a otros jubilados, cuenta por qué se unió al reclamo y apoya la medida.

Gabriela Navarra, de 66 años, es una de las tantas personas que participaron en la reciente “marcha de los jubilados”, una protesta semanal frente al Congreso argentino en reclamo de mejores remuneraciones. Su experiencia, sin embargo, se tornó traumática: terminó con cuatro heridas de bala de goma en las piernas y la decisión de no volver a participar, a pesar de apoyar la causa.

“Todavía estoy mal, angustiada por lo que pasó, y mucha gente que es importante para mí me pidió que no volviera a ir”, relata Gabriela sobre la manifestación del 12 de marzo, que dejó decenas de heridos y detenidos.

Gabriela, jubilada hace seis años tras una carrera de más de tres décadas como periodista, reconoce que su situación es mejor que la de muchos jubilados, ya que su haber supera el mínimo. Sin embargo, la llegada de Javier Milei al poder en diciembre de 2023 agravó su panorama.

Gabriela se jubiló hace seis años y es una de los más de 7 millones de argentinos que cobra una jubilación o pensión, según datos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Su situación, cuenta, es mejor que la de la mayoría de los jubilados, ya que por su trabajo de más de tres décadas como periodista logró obtener un haber jubilatorio por encima del mínimo que cobran dos de cada tres jubilados, según datos de la Anses.

Aún así, cuando alcanzó la edad de retiro debió seguir trabajando como freelancer para poder mantener sus gastos habituales.

“Quedé muy muy mal económicamente y tuve que vender mi auto. Tenía que elegir entre pagar mi prepaga o tener auto, a pesar de que antes podía tener ambos”, afirma.

Aunque su jubilación recibió aumentos por inflación -que en 2024 alcanzó casi el 120%- asegura que siempre eran menores “a lo que veía cuando vas a hacer las compras”.

“Desde que me jubilé tuve que cambiar mis consumos, dejar de tomar el vino que me gusta, comprar otro tipo de fiambres. También dejé de salir a comer afuera. Si salgo es a merendar, que es más barato”, dice.

La realidad de la jubilación mínima

Gabriela es consciente de que su realidad es privilegiada en comparación con los dos tercios de jubilados que cobran la mínima, apenas por encima de la línea de pobreza. Según el Indec, la pobreza entre los mayores de 65 años casi se duplicó en el primer semestre del gobierno de Milei, alcanzando el 29,7%.

El congelamiento de bonos, el aumento de tarifas de servicios públicos y el incremento en el costo de los medicamentos, que según Ceprofar aumentaron un 240% en promedio durante 2024, son algunos de los factores que explican este deterioro.

Un sistema previsional en debate

El gobierno de Milei sostiene que el sistema previsional es “insostenible” en su formato actual, debido a las “moratorias” que permitieron jubilarse a personas sin los 30 años de aportes requeridos. Según Idesa, más del 60% de los jubilados actuales no realizaron los aportes correspondientes.

En este contexto, el gobierno anunció que no prorrogará la última moratoria previsional, una medida que generó rechazo y fue uno de los motivos de la protesta del 12 de marzo.

La protesta y la represión

Las marchas de los jubilados, que se remontan a la década de 1990, resurgieron con fuerza con la llegada de Milei y su política de ajuste fiscal. Sin embargo, las protestas se tornaron más violentas, con la policía utilizando métodos represivos para dispersar a los manifestantes.

La marcha del 12 de marzo, que contó con la participación de hinchas de fútbol, terminó con decenas de heridos, incluyendo a Gabriela y al fotógrafo Pablo Grillo, quien sufrió una fractura de cráneo.

Fuente: BBC

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