logística portuaria

Nación crea un Consejo de Control para monitorear la Hidrovía

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El Gobierno nacional creó el Consejo de Control de la Vía Navegable Troncal, una nueva instancia institucional destinada a seguir, monitorear y analizar el funcionamiento de la principal vía fluvial del país. La medida fue dispuesta por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación mediante la Resolución 47/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial, y busca incorporar a provincias, empresas y usuarios al seguimiento de una infraestructura estratégica para el comercio exterior argentino.

La decisión adquiere especial relevancia después de la adjudicación de la concesión para la modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal. El nuevo Consejo funcionará como un ámbito permanente de intercambio de información y análisis sobre el desempeño del sistema, aunque sus recomendaciones serán consultivas y no vinculantes.

La resolución destaca la dimensión económica de la vía navegable. Según los fundamentos oficiales, la Vía Navegable Troncal concentra el mayor movimiento logístico portuario de la Argentina, articula alrededor de 60 terminales portuarias a lo largo de su recorrido y constituye la ruta fluvial por la que se transporta aproximadamente el 80% de las exportaciones del país.

En términos concretos, esto significa que cualquier mejora en la previsibilidad de la navegación, la señalización, el dragado o la detección de obstáculos operativos puede tener efectos que exceden al sector portuario. Una vía navegable más eficiente impacta sobre los tiempos logísticos, la circulación de mercaderías y la capacidad de las empresas exportadoras para acceder a los mercados internacionales en condiciones competitivas.

El nuevo organismo tendrá carácter colegiado e institucional y funcionará dentro de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. Su creación responde, según la resolución, a la necesidad de establecer un ámbito de participación entre el Estado nacional, las provincias y los usuarios vinculados al sistema.

La apuesta central es utilizar ese espacio para fortalecer la transparencia y generar mecanismos de alerta temprana. La norma señala que el Consejo permitirá identificar anticipadamente cuestiones operativas y sumar conocimiento técnico proveniente de los distintos actores que utilizan o intervienen en la Vía Navegable Troncal.

La herramienta también intenta resolver uno de los problemas habituales de las grandes infraestructuras logísticas: la distancia entre la regulación estatal y la experiencia cotidiana de quienes utilizan el sistema. Navieras, operadores portuarios, provincias y otros usuarios podrán aportar información y observaciones dentro de un esquema institucionalizado de seguimiento.

La Agencia Nacional de Puertos y Navegación mantendrá, sin embargo, el control efectivo sobre la concesión. La resolución establece expresamente que las competencias técnicas, regulatorias y contractuales continuarán siendo ejercidas de manera exclusiva por la autoridad de aplicación. Por lo tanto, el nuevo Consejo no podrá adoptar decisiones regulatorias ni reemplazará las atribuciones del organismo estatal.

Ese límite es relevante porque define al Consejo como una instancia de control y participación, pero no como un nuevo ente regulador. Sus recomendaciones tendrán carácter consultivo y no vinculante, mientras que las decisiones sobre el sistema concesionado seguirán bajo responsabilidad de la Agencia.

La creación del Consejo llega después de una serie de reuniones que la propia Agencia mantuvo con usuarios privados, compañías navieras y representantes de las provincias. Esos intercambios sirvieron como base para elaborar el Estatuto que establece la estructura y el funcionamiento del nuevo órgano.

La resolución también designó como secretario ejecutivo, con carácter ad honorem, al licenciado Carlos Alberto Ferrari. La persona designada tendrá a su cargo la función ejecutiva prevista en el Estatuto aprobado junto con la creación del Consejo.

El nuevo esquema se inscribe en una etapa de transformación de la administración de la Vía Navegable Troncal, luego del proceso licitatorio impulsado por el Estado nacional bajo el régimen de concesión de obra pública por peaje. La licitación comprendió la modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización y las tareas de dragado, redragado y mantenimiento de la vía.

La infraestructura abarca desde el kilómetro 1.238 del río Paraná, en la zona denominada Confluencia, hasta la zona de aguas profundas naturales en el Río de la Plata exterior, incluyendo el canal Punta Indio y distintos brazos y canales del sistema fluvial.

Desde una perspectiva de política pública, el cambio más significativo no está en la creación de una nueva autoridad con poder de decisión, sino en la institucionalización de un mecanismo de seguimiento sobre una infraestructura crítica. El desafío será que ese espacio pueda transformar información dispersa entre empresas, provincias y organismos públicos en diagnósticos útiles para anticipar problemas y mejorar la prestación.

Para la economía argentina, el resultado esperado es especialmente relevante: si el Consejo logra detectar tempranamente dificultades de navegación, problemas de señalización, necesidades de mantenimiento u otros cuellos de botella, la información podría contribuir a reducir interrupciones y mejorar la previsibilidad de una ruta por la que sale una parte sustancial de la producción nacional hacia los mercados externos.

La resolución entrará en vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial. Con su creación, el Gobierno busca sumar una capa institucional de monitoreo sobre la Vía Navegable Troncal en un momento en que su funcionamiento resulta determinante no sólo para la actividad portuaria, sino también para los costos logísticos, la competitividad exportadora y la integración comercial de la Argentina.

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El Gobierno da marcha atrás con la reforma del practicaje y suspende el decreto que desató un conflicto en la Hidrovía

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La decisión representa un cambio de estrategia del Ejecutivo. Apenas una semana después de impulsar una desregulación orientada a flexibilizar el acceso al mercado del practicaje, el Gobierno optó por restablecer transitoriamente el régimen anterior a través del Decreto 716/20026 para desactivar una crisis que comenzaba a impactar sobre uno de los engranajes más sensibles de la logística argentina.

El practicaje constituye un servicio esencial para la navegación comercial. Los prácticos son los profesionales que asesoran a los capitanes en el ingreso y egreso de buques en ríos, puertos y canales nacionales, especialmente en la Hidrovía Paraná-Paraguay, por donde circula la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país. Cualquier interrupción de este servicio puede traducirse en demoras operativas, mayores costos logísticos y pérdidas económicas para exportadores, importadores y terminales portuarias.

Según explica el decreto, la reforma aprobada mediante el Decreto 690/2026 buscaba eliminar regulaciones consideradas obsoletas y reducir barreras de ingreso para nuevos prestadores del servicio. Sin embargo, la implementación provocó medidas de fuerza por parte del sector, generando una situación que el propio Gobierno calificó como una “crisis” para el funcionamiento del sistema de practicaje y pilotaje.

Frente a ese escenario, el Ministerio de Seguridad Nacional convocó a representantes del sector para negociar una salida. De ese encuentro surgió un consenso que incluyó cuatro compromisos: normalizar inmediatamente la prestación del servicio, suspender la aplicación del nuevo decreto, crear una mesa intersectorial para redactar una nueva regulación y avanzar en una reducción del 20% de las tarifas vigentes del practicaje y pilotaje.

Aunque el nuevo decreto oficializa la suspensión del régimen aprobado la semana pasada y restablece la normativa previa, la rebaja tarifaria consensuada durante la negociación todavía no fue incorporada en el articulado. Es decir, el Gobierno reconoce ese entendimiento en los fundamentos de la medida, pero deberá instrumentarlo posteriormente mediante la normativa correspondiente.

La nueva Mesa de Trabajo funcionará bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Nacional y reunirá a funcionarios de esa cartera, de la Prefectura Naval Argentina y de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), junto con representantes del sector privado. El objetivo será consensuar una regulación que combine mayor competencia con previsibilidad operativa, evitando nuevos conflictos que afecten la actividad portuaria.

La decisión también evidencia un cambio de enfoque frente a un sector estratégico para la economía. Mientras el Decreto 690 había privilegiado una rápida liberalización del mercado, la nueva medida reconoce que cualquier modificación regulatoria requiere acuerdos con los actores involucrados para garantizar la continuidad de un servicio considerado crítico para el comercio exterior.

Desde una perspectiva económica, la resolución busca minimizar uno de los mayores riesgos para la cadena exportadora: la paralización o ralentización del tránsito de buques en plena campaña comercial. La Hidrovía concentra cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas y constituye un activo estratégico para la generación de divisas. En ese contexto, evitar interrupciones operativas se convierte en una prioridad tanto para el Estado como para el sector privado.

En términos de periodismo de soluciones, el decreto no implica el abandono de la intención oficial de modernizar el sistema de practicaje. Por el contrario, propone reemplazar una reforma unilateral por un proceso de construcción de consensos entre organismos públicos y operadores privados, con el objetivo de elaborar una regulación técnicamente sólida, jurídicamente estable y capaz de garantizar simultáneamente seguridad en la navegación, competencia económica y continuidad del servicio.

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La hidrovía mantiene el peaje bonificado hasta que asuma la nueva concesionaria

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La transición hacia la nueva concesión de la Vía Navegable Troncal tendrá un impacto inmediato sobre uno de los principales costos de la logística exportadora argentina: el peaje. A través de la Resolución 105/2026, la Administración General de Puertos (AGP) prorrogó la bonificación vigente para el tramo Santa Fe-Confluencia de la hidrovía hasta que la nueva concesionaria tome formalmente el control del servicio.

La medida busca garantizar previsibilidad para las empresas que utilizan la hidrovía mientras se completa el proceso de traspaso a la unión transitoria conformada por Jan de Nul N.V. y Servimagnus S.A., adjudicataria del nuevo contrato de concesión otorgado por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN).

En los hechos, la resolución evita que los operadores enfrenten un incremento inmediato en los costos de navegación. El transporte internacional continuará abonando un peaje bonificado de US$ 1,30 por tonelada de registro neto (TRN), el mismo valor que se viene aplicando desde comienzos de este año.

La decisión tiene especial relevancia para el comercio exterior argentino. La Vía Navegable Troncal concentra la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país y constituye el principal corredor logístico para la salida de granos, aceites, harinas, minerales y otros productos con destino a los mercados internacionales.

Desde el Gobierno explican que la continuidad de la bonificación responde a razones tanto administrativas como económicas. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación, creada a comienzos de 2025 tras la reorganización del sistema portuario nacional, continúa atravesando un proceso de transición institucional que demoró la conformación definitiva de la Mesa de Trabajo encargada de revisar la estructura tarifaria del tramo Santa Fe al Norte.

En paralelo, la nueva concesión ya fue adjudicada y el contrato fue firmado el pasado 8 de julio de 2026. Sin embargo, el acuerdo prevé un período previo a la denominada “toma de posesión” del servicio, instancia que marca el inicio efectivo de las operaciones por parte de la nueva empresa concesionaria.

Hasta que ese proceso concluya, el Ejecutivo optó por mantener sin cambios el esquema tarifario vigente para evitar incertidumbre entre armadores, exportadores y operadores logísticos.

La historia reciente de este peaje explica la cautela oficial. La tarifa originalmente fijada en 2022 había generado fuertes cuestionamientos por parte de usuarios y entidades representativas del sector, que incluso impulsaron acciones judiciales. Como consecuencia, el entonces Ministerio de Transporte suspendió su aplicación y posteriormente comenzaron a otorgarse sucesivas bonificaciones que fueron prorrogándose a lo largo de 2024, 2025 y 2026.

La nueva resolución mantiene esa política de transición y evita modificaciones tarifarias mientras cambia el operador de uno de los activos estratégicos más importantes de la infraestructura argentina.

Más allá del aspecto administrativo, la decisión también refleja una lógica de estabilidad económica. En un contexto donde la competitividad de las exportaciones depende en buena medida de los costos logísticos, mantener el peaje sin aumentos contribuye a reducir incertidumbres para las cadenas productivas que dependen de la hidrovía.

El desafío comenzará una vez que la nueva concesionaria asuma plenamente la operación. Allí deberán definirse las condiciones tarifarias de largo plazo, las inversiones comprometidas y el esquema de mantenimiento y dragado que sostendrá la competitividad del principal corredor fluvial del país durante los próximos años.

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Paro de prácticos: el conflicto con el Gobierno ya frena más de 150 buques y amenaza las exportaciones argentinas

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La pulseada entre el Gobierno nacional y los prácticos de navegación escaló este lunes a un nivel inédito: mientras los profesionales mantienen un paro en rechazo al Decreto 690/2026, que desregula el régimen de practicaje y pilotaje, la Prefectura Naval Argentina intimó formalmente a más de 500 habilitados para que retomen sus funciones bajo apercibimiento de sanciones administrativas e incluso eventuales denuncias penales. El resultado inmediato ya tiene impacto económico: más de 150 buques permanecen demorados en distintos puertos del país, afectando la salida de exportaciones y la llegada de cargas.

El conflicto trasciende una discusión laboral. En juego está el funcionamiento del principal sistema logístico argentino, por donde se canaliza la mayor parte de las exportaciones agroindustriales, energéticas y de economías regionales. Cada día de paralización implica mayores costos para exportadores, demoras en la cadena comercial y un deterioro de la competitividad en un contexto donde el Gobierno apuesta a incrementar el ingreso de divisas.

La medida de fuerza comenzó luego de la publicación del Decreto 690/2026, impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que modifica profundamente el régimen de practicaje y pilotaje. Entre los principales cambios, habilita una mayor competencia entre profesionales y elimina regulaciones sobre tarifas, que pasarán a definirse por el mercado.

Para los prácticos, la discusión excede lo económico. Sostienen que la flexibilización reduce estándares de seguridad en una actividad altamente especializada. Argumentan que la navegación en ríos, canales y accesos portuarios argentinos requiere conocimientos locales específicos sobre corrientes, profundidades y riesgos operativos, factores que consideran imposibles de reemplazar únicamente con la experiencia general de un capitán.

El Gobierno, por el contrario, sostiene que el nuevo régimen elimina privilegios corporativos, aumenta la competencia y reducirá costos logísticos para el comercio exterior, uno de los objetivos centrales de la agenda de desregulación que impulsa la administración de Javier Milei.

La respuesta oficial: intimaciones y advertencias penales

Frente a la continuidad del paro, la Prefectura Naval publicó un edicto mediante el cual notificó e intimó a los profesionales habilitados a poner inmediatamente a disposición sus servicios de practicaje y pilotaje.

La autoridad marítima advirtió que quienes mantengan la negativa podrían enfrentar sanciones disciplinarias previstas en el nuevo reglamento aprobado por el Decreto 690/2026 y recordó que determinadas conductas también podrían encuadrarse en los artículos 190 y 194 del Código Penal, vinculados con la seguridad de la navegación y la interrupción del transporte. La intimación alcanza a cientos de prácticos habilitados incluidos en el listado oficial difundido por la fuerza.

Desde el sector afectado rechazan la legitimidad de esa medida. Consideran que, al desempeñarse como profesionales independientes, ninguna norma los obliga a aceptar nuevas contrataciones ni habilita a la Prefectura a exigir la prestación inmediata de sus servicios bajo amenaza de sanciones.

El costo económico de una hidrovía paralizada

La preocupación crece especialmente entre exportadores, terminales portuarias y operadores logísticos. El Centro de Navegación (CNAV), entidad que representa a agencias marítimas responsables de más del 80% del comercio exterior argentino, advirtió que la paralización genera pérdidas millonarias por demoras, sobreestadías de los buques y alteraciones en la programación internacional.

La situación afecta particularmente al complejo agroexportador del Gran Rosario, principal nodo exportador de soja, maíz y derivados del país. Cada barco inmovilizado implica mayores costos de flete, posibles penalidades contractuales y retrasos en la liquidación de divisas.

El conflicto también comienza a impactar sobre proyectos estratégicos de infraestructura energética. Uno de los casos mencionados por operadores del sector corresponde a Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), donde el buque de transporte pesado White Merlin decidió permanecer fondeado fuera del puerto de Punta Colorada hasta contar con un práctico habilitado para realizar la maniobra de ingreso, generando costos adicionales y alteraciones en el cronograma de obras.

Seguridad versus desregulación

El debate de fondo enfrenta dos modelos regulatorios.

Para el Gobierno, la apertura del mercado permitirá reducir costos logísticos que históricamente fueron señalados como uno de los factores que restan competitividad al comercio exterior argentino.

Para los prácticos, en cambio, la discusión no puede reducirse a una cuestión de tarifas. Alertan que una flexibilización excesiva podría incrementar riesgos operativos en una red fluvial considerada una de las más complejas de Sudamérica y sostienen que aún faltan normas operativas complementarias para implementar el nuevo esquema con seguridad.

Un conflicto que trasciende a los puertos

La disputa se produce en un momento especialmente sensible para la economía argentina. Con el Gobierno apostando a aumentar exportaciones para fortalecer el ingreso de dólares, cualquier interrupción en la logística portuaria tiene efectos que van mucho más allá del sector marítimo.

Las economías regionales, el complejo agroindustrial, la industria energética y toda la cadena exportadora dependen de un sistema portuario operativo y previsible. Si el conflicto se prolonga, las pérdidas podrían multiplicarse no sólo por el incremento de costos logísticos, sino también por la pérdida de confianza de operadores internacionales y compradores externos.

La resolución del enfrentamiento aparece como un desafío urgente. La desregulación busca mejorar la competitividad, pero su implementación enfrenta la resistencia de un sector cuya actividad resulta indispensable para mantener en movimiento el comercio exterior argentino. Entre la apertura del mercado y la seguridad de la navegación, el país enfrenta un equilibrio delicado cuyo desenlace impactará directamente sobre las exportaciones y el ingreso de divisas.

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Hidrovía privatizada: el Gobierno adjudicó la Vía Navegable Troncal y promete una baja del 13,5% en los costos logísticos

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El Gobierno nacional anunció la adjudicación definitiva de la concesión de la Vía Navegable Troncal (VNT), la principal autopista fluvial del país, y dio por concluido el proceso de privatización de la infraestructura por donde se transporta cerca del 80% de las exportaciones argentinas.

Según informó el Ministerio de Economía, la licitación fue adjudicada a la firma Jan de Nul-Servimagnus, que presentó la oferta considerada más conveniente por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN). La formalización se realizó mediante la Resolución 2026-36-APN-ANPYN#MEC.

La administración de Javier Milei presentó la decisión como un hito para el comercio exterior y sostuvo que permitirá reducir en un 13,5% los costos logísticos una vez firmado el contrato, previsto para los próximos 30 días.

El corazón exportador del país

La Vía Navegable Troncal constituye uno de los activos estratégicos más importantes de la economía argentina. A través de este corredor circulan granos, aceites, harinas, combustibles y una amplia variedad de productos industriales destinados a los mercados internacionales.

El Gobierno sostiene que la nueva concesión permitirá avanzar en obras de profundización del canal, mejorar la seguridad de la navegación e incorporar tecnología para fortalecer los controles y combatir actividades ilícitas, incluido el narcotráfico.

Según el comunicado oficial, la reducción de costos se originará en una mayor eficiencia operativa y en la posibilidad de que los buques completen cargas más importantes en los puertos de origen, disminuyendo escalas y optimizando la logística exportadora.

La expectativa oficial es que esas mejoras impacten directamente sobre la competitividad de las cadenas productivas, especialmente las vinculadas al complejo agroindustrial, principal generador de divisas de la Argentina.

Sin impugnaciones y con respaldo empresario

El Ministerio de Economía destacó que la etapa final del proceso licitatorio concluyó sin impugnaciones de las empresas participantes, un dato que considera una validación de los dictámenes técnicos elaborados por la comisión evaluadora.

Además, remarcó el respaldo de entidades empresariales como la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), el Centro Exportador de Cereales (CEC), la Unión Industrial Argentina (UIA), la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas.

El comunicado también menciona el acompañamiento de los gobiernos de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones durante el proceso.

Otro aspecto que el Ejecutivo destacó fue la participación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que auditó distintas etapas de la licitación para verificar el cumplimiento de estándares internacionales de transparencia y calidad técnica.

Fin de una etapa estatal

La adjudicación marca el cierre de un largo proceso de debate sobre el futuro de la hidrovía y consolida uno de los objetivos centrales de la política económica del Gobierno: trasladar la gestión de infraestructura estratégica al sector privado.

En esa línea, el comunicado sostiene que comienza una nueva etapa de inversión privada, mientras que el Estado conservará funciones regulatorias y de control, pero sin participación directa en la operación.

La decisión tiene relevancia para las economías regionales del NEA y el Litoral, que dependen en gran medida de la competitividad logística para colocar producción agroindustrial en los mercados externos. En provincias como Misiones, donde la yerba mate, la madera, el té y otras actividades exportadoras enfrentan elevados costos de transporte, cualquier reducción en la cadena logística puede traducirse en mejoras de competitividad, aunque el impacto concreto dependerá de la implementación efectiva de las obras prometidas y de la evolución de los costos internos.

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