Lugo

El pueblo que quiere dejar de cultivar marihuana en Paraguay

Compartí esta noticia !

Asunción, New York Times. A menos de 100 kilómetros de la frontera con Brasil, Abel Bernal, un campesino paraguayo de 20 años, utiliza las tres hectáreas de su terreno familiar para plantar marihuana. Cada día se levanta al amanecer y trabaja unas ocho horas en su campo.

La rica tierra colorada le ha dado en tres años cuatro cosechas de unos mil kilos cada una, cuenta Bernal (su nombre original ha sido modificado para resguardar su identidad). Y en cada ocasión vendió su producción por alrededor de 3000 dólares a compradores brasileños. Ellos son los visitantes más habituales de Kamba Rembe, un pueblo de unos cuatro mil habitantes conocido en la prensa local por las masivas incautaciones de cannabis que la policía realiza allí cada tanto, y que figura en los mapas oficiales como San José del Norte.

Bernal asegura que el 90 por ciento de los jóvenes de la comunidad se dedica a lo mismo que él.

“Los grandes narcos no existen en Kamba Rembe, esos están en otro lado”, explicó el joven campesino durante una visita a Asunción a finales de septiembre, cuando participó junto con un portavoz de su comunidad en un coloquio donde explicaron que, en realidad, lo que quiere la comunidad es dejar de cultivar marihuana.

 

“Desde que no hubo más alternativa me metí a cultivar y porque vi que algunos hicieron alguna platita. Si lo hacés bien, podés ganar en cuatro meses unos cinco millones de guaraníes (unos 900 dólares). Sacás esa platita y acá ya te crees el dueño del mundo, querés imitar a Pablo Escobar”, dice Bernal.

El kilo de marihuana en Kamba Rembe costaba unos 24.000 guaraníes (unos 5 dólares) en 2015 y ahora, según el joven campesino, cuesta casi la mitad en la misma zona. Eso a pesar de que la Secretaría Antidrogas de Paraguay (Senad) informó en julio que, desde 2013, ha erradicado un total de 6810 hectáreas de marihuana y ha decomisado 2289 toneladas de la droga picada en el país.

Hace dos años, después de uno de los cotidianos despliegues de la Senad y la Policía Nacional para quemar y cortar plantaciones de marihuana, en el pueblo de Bernal se produjo una protesta insólita: un millar de habitantes de Kamba Rembe (familias enteras, ancianos, niños, niñas y animales domésticos) salieron a recorrer los caminos polvorientos con pancartas.

No pedían la legalización del cannabis: pedían volver a cultivar mandioca o tomates en lugar de marihuana. Pero para eso necesitaban servicios públicos mínimos, inversiones del Estado en caminos, créditos agrícolas y reclamaban el fin de la represión policial.

Continue reading the main storyFoto

 
Un campesino de San José del Norte (el pueblo conocido como Kamba Rembe en Paraguay) recorre una plantación de marihuana arrasada por la policía en septiembre de 2015, después de una manifestación de los pobladores contra el gobierno por no promover mercados para cosechas alternativas que sean legales. CreditSanti Carneri

El gobierno dice que acudió al llamado. La Secretaría de la Vivienda construyó 160 nuevas casas y ayudó a canalizar y destroncar tierras. Entregó sistemas de riego y telas para la sombra de las huertas. También introdujo la producción de gusanos de seda y entregó más de 40.000 plantines de tomate y otras plantas, pero buena parte de la cosecha se pudrió porque los productores no pudieron transportarla hasta ningún mercado principal, explica a The New York Times Francisco Larrea, docente de uno de los dos colegios de Kamba Rembe.

“Pensamos que íbamos a comenzar un proceso con el Estado de mecanización de tierras, de mejora de la cadena de valor, pero no ocurrió”, dijo Larrea en Asunción como portavoz de la comunidad, durante el coloquio sobre las consecuencias del cultivo del cannabis en Paraguay.

“No hay ni un camino de todo tiempo, si llueve la mercancía se pierde. Solo los brasileños vienen hasta aquí con sus camionetas. Lo único rentable termina siendo plantar marihuana. Es doloroso y lamentable decirlo pero es que no hay con qué sustentarse. Los jóvenes están desmoralizados y solo les queda emigrar. Pero la gente quiere dejar de plantar porque es muy peligroso: es ilícito y podés acabar en la cárcel, una herida de por vida para vos y tu familia, por eso le decimos la hierba maldita”, añadió Larrea.

El 58,5 por ciento de las mujeres encarceladas en Paraguay, por ejemplo, están procesadas por tráfico de drogas, según el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) del país.

El narcotráfico genera una gran inestabilidad en la zona fronteriza. Enfrentamientos entre criminales rivales o con la policía son moneda frecuente en ciudades como Pedro Juan Caballero, Capitán Bado o Ciudad del Este, donde en abril una horda de hombres armados procedentes de Brasil asaltaron la cámara de seguridad de una empresa de caudales.

En el departamento paraguayo de Amambay, en la frontera con Brasil, la tasa de homicidios en 2016 ha sido de 90 por cada 100.000  habitantes, según el MNP. Una cifra similar a la de Honduras.

“Paraguay es el mayor productor de cannabis del Cono Sur, y no creo que México produzca más”, explicó en una entrevista Pien Metaal, investigadora sobre drogas y democracia para el Transnational Institute (TNI), un centro de estudios internacional de políticas progresistas con sede en Ámsterdam, que se define como la “hermana europea” del Institute for Policy Studies (IPS) con sede en Washington.

“Es un tema de desarrollo rural: no hay de qué vivir si eres un campesino con poca tierra. La presencia de la marihuana en Paraguay es una consecuencia de esta crisis agraria tan profunda”, denunció Metaal tras presentar el informe Paraguay: la tierra escondida, que analiza la producción de cannabis del país.

Continue reading the main storyFoto

 
Un agente de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (SENAD) en una plantación en una zona boscosa del departamento de Alto Paraná, en la frontera con Brasil, en febrero de 2014. CreditSanti Carneri

“Brasil es un gran responsable de esta situación también. Tiene un mercado inmenso y debería solventar esa demanda en vez de recurrir a otro país al que hace sufrir las consecuencias”, opinó la investigadora.

Según Metaal, las autoridades paraguayas “deberían considerar un enfoque distinto” porque, en su opinión, “sustituir esta economía es ya casi imposible”: “Quizá podrían licenciar a los campesinos para producir ese aceite terapéutico de cannabis que el gobierno ha tenido que importar”.

El viceministro de Agricultura de Paraguay, Mario León, un ingeniero agrónomo con veintiún años de servicio en la función pública, aseguró que una de las prioridades de su administración era que el Estado volviera a estar presente en Kamba Rembe y en todas las comunidades que atraviesan una situación similar.

“Se está tratando de mejorar la infraestructura, el camino (de tierra) que lleva a la comunidad es un déficit histórico que en un periodo de cinco años es difícil hacer, pero que se ha tratado”, aseguró en una entrevista el sábado.

León defendió el trabajo del gobierno en la zona, aunque reconoció que hay muchas instituciones que aún no han podido ubicarse para dar “toda la asistencia debida”. Se trata de un proceso que requiere más tiempo, dijo, para consolidar un cambio del modelo de producción.

Mientras que en otros países sudamericanos como en Colombia y Uruguay se están probando nuevas legislaciones, el funcionario dijo que en Paraguay el debate sobre la regularización de la marihuana “es muy controversial”: “No hay una discusión muy a fondo, estamos como sociedad en otra: elecciones, primarias, cambios de gobierno…”.

Antes de terminar la entrevista, le pregunté al viceministro León si creía que Paraguay, el principal productor de cannabis de América del Sur, legalizaría algún día la marihuana.

“No creo, en el corto plazo no. Yo soy escéptico en ese sentido”, respondió.

 
Compartí esta noticia !

Todos contra Cartes (Cartes contra todos)

Compartí esta noticia !

Y finalmente, sucedió.

Contra todo pronóstico, la oposición de izquierdistas y liberales suscribió una alianza para las elecciones de abril del año que viene, que en cierto modo reedita la Alianza Patriótica para el Cambio, que llevó a Fernando Lugo a la Presidencia en 2008.

Nadie se lo esperaba. Todo sucedió entre el lunes y martes de la semana pasada, dos maratónicas jornadas en que el Partido Liberal recibió dos nombres para acompañar a quien resulte electo candidato a Presidente en las internas partidarias del 17 de diciembre próximo.

Avanza País, la concertación que lidera el intendente de Asunción, el periodista Mario Ferreiro, ofreció al primo del jefe comunal, Guillermo Ferreiro, pero fue el luguista Frente Guasú, el que colocó a quien irá como candidato a Vicepresidente de la chapa opositora, otro comunicador, Leo Rubín, proveniente de la familia que controla el poderoso holding de medios Ñanduti, nacido durante la dictadura de Alfredo Stroessner.

Rubín, de inmediato se convirtió en la figura de la semana, despertando una mezcla heterogénea de aceptación y rechazo. Lo cierto es que más allá de las contradicciones, incluso en el seno de su familia, con luces, sombras y territorios inescrutables, como todo poderoso clan mediático, Leo Rubín, irrumpe en la escena política como una especie de balón de oxígeno para una oposición extenuada y sin confianza alguna en la victoria.

Ecologista, hinduista, con un discurso que rescata enseñanzas filosóficas y prácticas espirituales, y que además propone despenalizar la marihuana y democratizar el acceso a las nuevas tecnologías; atípico como ninguno, de 50 años y barba de profeta, el candidato del luguismo, le imprimió, por lo menos en estos primeros días, impulso a la posibilidad de constituir una gran alianza opositora, que sea capaz de replicar la hazaña y vuelva a tumbar al coloso adversario colorado de toda la vida.

Justamente, el 22 de abril de 2018, en que se celebran las próximas elecciones presidenciales, estarán cumpliéndose diez años de la victoria de Lugo, destituido en 2012 mediante un controvertido juicio político, que para la mayor parte de la opinión pública, incluso internacional, constituyó un golpe de Estado parlamentario.

Sapos & culebras

A diferencia de 2008, que marcó la consagración de un proyecto político trabajado durante más de tres años, la alianza nacida esta semana emerge en una coyuntura signada por la hegemónica presencia del Partido Colorado, en sus históricos papeles de oficialismo y oposición. Y con un avanzado proceso electoral que mira mucho más allá de sus internas.

La oposición, fragmentada luego del golpe de 2012, con posiciones que hasta hace pocos días parecían irreconciliables, aparecía lejos de sellar un acuerdo que se dice programático, amplio, plural, y que de hecho fue sumando al resto de las fuerzas políticas independientes y progresistas durante la semana.

Pero, más allá del entusiasmo de las primeras horas, el acuerdo político opositor tuvo también sus cuestionamientos de parte de sectores de la izquierda que vieron como truculento el menú electoral acompañando a los verdugos liberales de Lugo en 2012. El mismo Efraín Alegre, de quien se descuenta resulte candidato a Presidente, fue uno de los 39 senadores que votaron por la condena de Lugo en aquel juicio express de junio.

El novel candidato del luguismo, Rubín, fue quien mejor explicó cómo se preparó la carta: “hay que pasar la hoja”, dijo. No faltó quien sugiriera “pasar a la hoja de bebidas, para digerir mejor el plato de sapos y culebras”. La artillería colorada disparó sus memes.

Es que la sola posibilidad de otro 2008 inquieta a todos. Inquieta a la oligarquía rural, ganadera, industrial, históricamente representada por el Partido Colorado. Inquieta a empresarios rivales del presidente Horacio Cartes, cuyo grupo amenaza con adueñarse de sectores clave de la economía, en connivencia con corporaciones multinacionales. Inquieta a los liberales, siempre entre el centro y la derecha. Inquieta a la izquierda, nunca tan protagonista en toda la historia política del país. Y también inquieta a las organizaciones sociales, sindicales, campesinas, indígenas, que vieron sus reivindicaciones reprimidas a sangre y fuego, o postergadas en el mejor de los casos, como nunca en toda la transición que siguió a la dictadura.

El #Todos contra Cartes no se hizo esperar y se convirtió en un #hashtag. “Hay que frenar al cartismo y al stronismo”, resumió Leo Rubín. Nunca tan clara la consigna en un país que no para de reinventar su historia, aunque tenga que renacer de las cenizas, como en 1870.

 

Compartí esta noticia !

Lugo, Forbes y la espina campesina

Compartí esta noticia !

En estos días volvió a aparecer una publicación de la revista Forbes, adjudicándole al ex presidente paraguayo, Fernando Lugo, una fortuna de 100 millones de dólares.

El link corrió como reguero de pólvora en redes sociales, abonando por supuesto todo tipo de comentarios, entre especulaciones sobre la supuesta vida sibarita del hoy senador del Frente Guasú, incluso con adjetivos de tinte sexista, y argumentos sobre la naturaleza de las publicaciones de Forbes, carentes de rigor investigativo, y casi siempre oportunas y proclives a operaciones mediáticas.

Forbes, también adjudicó al líder cubano, Fidel Castro, una fortuna de 900 millones de dólares repartidos en una telaraña de cuentas numeradas en paraísos fiscales, sin que nunca la revista, ni nadie, aportaran una sola prueba física de la existencia de todo ese dinero.

En medio del revuelo mediático por la noticia que Fidel era más rico que la Reina de Inglaterra, llegó el Comandante y mandó a parar, como reza aquella recordada canción de Carlos Puebla.

“Que abandonen ya sus planes de invasión, de transición; que dejen todo. Si prueban que yo tengo una cuenta de 900 millones, una sola cuenta de un dólar en el exterior; si lo prueban, yo renuncio al cargo que estoy desempeñando”, los desafió un Fidel vestido con su tradicional uniforme verdeolivo por la televisión pública cubana, y Forbes se quedó mudo.

Fidel, se apartó del cargo pocos años más tarde, pero no porque Forbes hubiera podido arrimar un sólo comprobante de sus publicaciones, que todavía hoy siguen en la parrilla de refritos periodísticos antológicos.

La nota sobre la supuesta fortuna de Lugo, también es un refrito de otra, del año 2013. Y tampoco ofrece respaldo alguno. Al parecer, Lugo no respondió a las publicaciones. El ex presidente tampoco enfrenta cargos ni denuncias por corrupción.

Más que preguntarse sobre la veracidad de la publicación de Forbes, cabe hacerlo sobre la oportunidad en que este refrito reaparece en los medios paraguayos, que citan como fuente a la revista del multimillonario estadounidense como si fuera la Santa Biblia.

El tema bien podría ubicarse en el escenario regional, con una Venezuela acorralada, y líderes populares como los ex presidentes Lula Da Silva y Cristina Fernández, que enfrentan la persecución de un aparato judicial armado a la medida de las corporaciones.

Lugo está afuera de la carrera presidencial, al no prosperar la enmienda para la relección, pero el ex obispo goza de una alta popularidad, y es indudable que cualquier concertación opositora que se pretenda debe contar con su bendición. Algo parecido a lo que pasa con Lula y CFK.

Hasta hace pocos meses, todas las encuestas de intención de voto lo ubicaban, lejos, en la cima de la preferencia. Su imagen alcanza hoy ribetes similares en sondeos recientes. Es un actor político indiscutido.

Por otra parte, decir que Lugo se “embolsilló 100 millones de dólares”, como publicaron los medios cartistas y sus blogueros, es un chiste comparado con el patrimonio que acumularon “respetables” hombres de la galería de líderes colorados, como Andrés Rodríguez, “el general de la democracia”; el ingeniero Juan Carlos Wasmosy, “Barón de Itaipú”; el general Lino Oviedo, que dejó una fortuna de más de 1500 millones de dólares, imposibles de reunir con su salario de militar.

Son fortunas, por otra parte, sobradamente comprobadas e incontrastables con el pasado de cada uno de sus propietarios.

Son fortunas que, además, ostentan sus monumentos, como la casa de Rodríguez en el coqueto barrio de Carmelitas, una réplica a escala del Palacio de Versalles. O la sede partidaria oviedista, de ribetes faraónicos. O la residencia del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, que saltó de reportero a ministro, y después a jefe de Estado, sin más escalas, y cuyo meteórico ascenso patrimonial se contrapone con la prédica “progresista” de su movimiento político.

Antes de Itaipú, Wasmosy no era nadie, sólo un joven ingeniero con ambiciones, y para su suerte, agraciado amigo del hijo del dictador. La mega represa, hasta hace poco la más grande del mundo, le redundó una fortuna en negocios con el Estado nunca del todo claros. Con la presidencia, Wasmosy blanqueó su pasado y su futuro, y hoy hasta da conferencias.

Nada de esto publicó nunca Forbes.

La espina campesina

La noticia sobre la supuesta fortuna de Lugo reaparece después que el ex obispo, hoy Presidente del Congreso, respaldara públicamente una protesta campesina que se prolonga más de la cuenta, y que el gobierno de Horacio Cartes busca desacreditar a toda costa, y por todos sus medios, que son casi la mitad de todos los medios.

El luguismo, además, impulsó un proyecto de ley haciendo lugar a los reclamos de los miles de campesinos que se manifiestan en Asunción desde hace diez días, que fue rechazado por el oficialismo.

Son miles de familias de pequeños agricultores que piden al gobierno la condonación de sus deudas, que suman un total de 34 millones de dólares. La negativa de Horacio Cartes a acceder al beneficio y ni siquiera a hablar de subsidios, se contrapone con la resistencia a gravar la exportación de soja de los grandes productores agrícolas, que dejaría al Estado un ingreso de unos 350 millones de dólares.

La protesta campesina es, sin embargo, coyuntural en la dinámica política paraguaya, que parece transcurrir en un universo paralelo, y donde el cartismo está empeñado en minar y destruir la imagen de sus potenciales adversarios para las elecciones generales de abril del próximo año, donde Lugo es un actor protagónico.

La estrategia de Cartes, parece jugar en dos frentes. Mostrarlo como aliado, desacreditándolo entre quienes odian a Cartes y tenían a Lugo en un altar, y minando su figura con operaciones mediáticas, como la de “resucitar” la vieja publicación de Forbes.

Es más de lo mismo. El uso de los medios como punta de lanza de la avanzada neoliberal es, prácticamente, una jugada de pizarrón en la región. No hay país del continente donde el modelo no se repita con increíble precisión.

En estos días, la estrategia volvió a hacerse visible. No con la publicación de Forbes, que es una más, aunque efectiva por su protagonista y el mito de la reputación de la revista. Sino con el despliegue mediático que desde un comienzo, y a esta altura de la historia paraguaya suena ya como un cliché, fogoneó lo peor del odio hacia “los pobres y la diferencia” que suele caracterizar a la sociedad paraguaya, todavía muy conservadora, en una abierta campaña para descalificar la protesta campesina y sus justos reclamos, en un país donde la propiedad de la tierra es una eterna disputa sembrada de mártires y despojos, de los que nunca habló, ni hablará Forbes.

Compartí esta noticia !

Municipalidades en jaque, golpes “a lo Paraguay”

Compartí esta noticia !

Varias municipalidades opositoras enfrentan la amenaza de ser intervenidas por el gobierno central, luego de que sus intendentes resolvieran auditar las administraciones coloradas anteriores, revelando en todos los casos escándalos de malversación, fraude y enriquecimiento ilícito.

Las municipalidades de Carlos Antonio López y Encarnación, en el sureño Departamento de Itapúa, fronterizo con Argentina; y Lambaré, en el Departamento Central, están en el ojo de una tormenta política desatada como consecuencia de la decisión de sus actuales intendentes de revisar lo actuado por sus predecesores colorados.  

Podría parecer exagerado, pero el modus operandi sugiere la figura de un “golpe parlamentario” que comienza gestándose en la Junta Municipal (legislativo), de aplastante mayoría colorada en todos los casos, y se resuelve en la Cámara de Diputados, donde los colorados también son mayoría.

La posible intervención de la Municipalidad de Lambaré, vecina a Asunción, podría ser el primero de una serie de “golpes parlamentarios” en municipios en manos de la oposición al Partido Colorado.

Según especulan sus leales, el intendente lambareño Armando Gómez estaría viviendo sus últimas semanas al frente de la Municipalidad de una de las principales ciudades del área metropolitana de Asunción.

Gómez, que asumió hace poco más de un año, derrotó al colorado Roberto Cárdenas, quien iba por su segundo mandato cuando una serie de escándalos de corrupción con fondos destinados a la Educación, entre otros casos, minó sus posibilidades en el tramo final de la campaña electoral.

La mafia del transporte

En Encarnación, el intendente Luis Yd, quien puso fin a 80 años de gobiernos colorados al frente de una coalición que agrupó a liberales, luguistas e independientes, vive una situación similar luego de impulsar una auditoría de las administraciones anteriores que reveló multimillonarios faltantes en las arcas municipales.

Los reveladores datos pusieron contra las cuerdas a, por lo menos, dos administraciones coloradas, la del hasta hace poco director de la binacional Yacyretá, Juan Alberto Schmalko, y su delfín, el abogado Joel Maidana, derrotado por Yd en las últimas elecciones municipales de 2015.

Maidana, ocupó la intendencia al renunciar Schmalko para asumir en Yacyretá, pero también fue concejal, así que aparece doblemente comprometido en las denuncias de corrupción surgidas de la auditoria dispuesta por Yd, que también salpican a otros ediles, algunos de ellos en funciones.

Como contracara, la gestión actual consiguió un superávit de casi dos millones de dólares en el presupuesto municipal, un dato inédito si se tiene en cuenta que la comuna encarnacena vivía gestionando préstamos en bancos de plaza hasta para atender gastos corrientes.

El conflicto político recrudeció en las últimas semanas con la intención de la actual administración de llamar a licitación para renovar flota e itinerarios del transporte público de la ciudad, monopolizado desde siempre por un grupo de empresarios ligados al Partido Colorado.

Esta semana, la mayoría colorada ratificó una ordenanza ya vetada por Yd, otorgándoles a los transportistas otros siete años de usufructo de un servicio abiertamente deficitario y que pone en peligro la vida de miles de personas todos los días. Y que además se contrapone con la moderna infraestructura con que cuenta actualmente Encarnación, capital del verano y el carnaval paraguayo.

Las escenas de colectivos perdiendo alguna rueda en pleno viaje, que bien podrían integrarse a la galería universal de “los bloopers y los videos más asombrosos” de Discovery Channel, no sorprenden a nadie en la ciudad. Tampoco los buses parados en medio del camino, o empujados por los mismos pasajeros. Amén de horarios e itinerarios que jamás se cumplen.

Los “chatarreros”, como llaman los encarnacenos a los transportistas, son aliados históricos de la logística colorada en la ciudad. Algunos de ellos hasta son “seccionaleros”, nombre que reciben aquí los operadores o punteros partidarios barriales y comunitarios.

Se trata de una verdadera mafia que ha manejado los hilos de un renglón importante de la actividad económica de Encarnación durante el último medio siglo. Todas las administraciones coloradas de la ciudad han sido abiertamente indulgentes con ellos, incluso a pesar de los reclamos, protestas y muestras de indignación ciudadana, como la que se volvió a producir en estos días, en ocasión de la decisión de la bancada colorada municipal de ratificar la norma vetada por Yd.

Según observadores políticos encarnacenos, la aprobación de esta ordenanza, es el punto 4 de un menú golpista que ya incluyó el rechazo a la ejecución presupuestaria 2016 del Intendente, el rechazo al llamado a licitación pública para el transporte, y el rechazo a su veto a la cuestionada ordenanza por el mismo tema. Ahora, dicen, sigue el rechazo a la modificación de la ejecución presupuestaria 2016, que sería la antesala de un pedido de intervención varias veces anunciado.

La prensa colorada, como el diario ADN, de propiedad del grupo Cartes, lo anunció abiertamente en tapa en dos ediciones de la primera semana de junio, con los sugestivos titulares: “Se le acaba el tiempo a Luis Yd”, y “Yd sigue callado pero con la soga al cuello”.

Presa por transparentar

En Carlos Antonio López, en el norte de Itapúa, la intendenta Ninfa González llegó incluso a ser detenida en el marco de una denuncia por difamación y calumnias que le entabló su predecesora en el cargo, Silvana González, salpicada por supuestos hechos de corrupción revelados por una auditoría de su gestión, encargada por la actual jefa comunal.

Carlos Antonio López, un distrito también tradicionalmente colorado, está en manos de una mujer del partido Participación Ciudadana, integrante del izquierdista Frente Guasú, una de las pocas comunas del país en manos de la coalición que lidera el ex presidente Fernando Lugo, apartado del cargo mediante un golpe parlamentario de características similares en 2012.

La colorada González, querelló a la Intendenta porque ésta hizo públicos los resultados de la auditoría de su gestión, algo que por otra parte está estipulado en la ley de información pública, que además obliga a los entes públicos a difundir sus acciones y finanzas, incluso a tener un sitio web con toda esa información.

La auditoría evidenciaba una millonaria malversación de fondos, entre otras irregularidades, convalidados por sus correligionarios en la Junta Municipal, algunos de ellos con más de 20 años en sus cargos.

No son pocas las voces, silenciadas por los medios de propiedad de los mismos grupos políticos y económicos que ya estuvieron detrás de otras asonadas institucionales, que señalan que Armando Gómez, Luis Yd y Ninfa González están a las puertas de ser depuestos por procedimientos “legales” pero no legítimos.

Compartí esta noticia !

Cartes, el dueño de la pelota

Compartí esta noticia !

Muerta la Emnienda y el rekutú (reelección, en guaraní), el cartismo lleva la delantera en la carrera hacia las presidenciales del año que viene en Paraguay. Una vez que hubo renunciado a la posibilidad de volver a candidatarse, y apagada la tormenta política desatada por el proyecto de Enmienda constitucional, el presidente Horacio Cartes instaló cómodamente la figura del joven ministro de Hacienda de su gobierno, Santiago Peña, como candidato a sucederlo.

Cartes, es el dueño de la pelota en un partido que recién empieza, y en el que la oposición parece lejos de reaccionar. La elección de Peña, de poco más de 30 años y apenas seis meses de afiliación partidaria colorada, descolocó a sus adversarios internos y externos. El rechazo hacia su figura entre los colorados más tradicionalistas no pasa de ser un fenómeno mediático. Peña, ha cosechado simpatías en la gira de una semana que hizo por las principales ciudades del país, y ahora sólo espera que Cartes lo confirme como cabeza de una chapa secundada por el gobernador de Itapúa, uno de los departamentos más ricos del país, Luis Gneiting.

La elección de Gneiting tampoco parece ser caprichosa. Proveniente del mismo departamento que el actual vicepresidente Juan Afara, Gneiting sirve de paso para desmantelar los intentos del primero por hacer aparecer su alejamiento del cartismo como una resta importante para los planes de Cartes para 2018. El mismo Gneiting, descalificó a Afara al señalar que a éste “no le queda nada en Itapúa”.

Peña, se ha convertido en estas dos semanas en la estrella del escenario político paraguayo, mientras el Gobierno que él se propone continuar reprimía y desalojaba a sangre y fuego un asentamiento campesino, en Guahory, y una comunidad indígena en Itakyry, en la misma semana de su debut proselitista. Ninguno de estos hechos, que provocaron indignación en las redes y la oposición de izquierda, fue portada de la prensa que sí se ocupó con amplio destaque de las actividades del delfín de Cartes.

Sus declaraciones favorables al matrimonio igualitario, cuyo revuelo fue agitado mayormente en los medios, le valieron simpatías hasta por izquierda, y dejaron a su principal adversario dentro del Partido Colorado, Mario Abdo Benítez (hijo de quien fuera la mano derecha del dictador Alfredo Stroessner), quién se proclamó enseguida como abanderado de la familia y el matrimonio tradicional, como una proyección del fantasma de su papá.

“Marito”, como se lo conoce, es la cabeza de un conglomerado de movimientos internos del coloradismo que ya perdieron contra Cartes hace un año, en ocasión de las internas donde resultó presidente del partido el diputado Pedro Alliana, y donde Abdo Benítez era la alternativa opositora del momento. Ahora, reunidos en lo que dan en llamar “Frente anti-Cartes”, y pese a que es todavía muy pronto para sacar conclusiones, todo indica que se disponen a repetir la fallida jugada.

En las filas de la oposición, de liberales e izquierdistas, reina la confusión. El abrupto final que tuvo la enmienda reeleccionista impulsada por Cartes con el apoyo del izquierdista Frente Guasú, que busca la reelección de Fernando Lugo, dejó a éste y su sector en un incómodo impass que cada día pone más lejos la posibilidad de que el ex obispo vuelva a ser candidato.

De vez en cuando, alguno de los voceros luguistas insiste con la idea de que Lugo no tiene impedimento constitucional para postularse, como tampoco ningún otro ex presidente, ya que la Constitución, supuestamente, se refiere con exclusividad a mandatarios en ejercicio, lo que no alcanza a Lugo, ni a Nicanor Duarte Frutos, ni incluso a Cartes si renunciara por lo menos seis meses antes.

En las redes, se agita también una que otra campaña virtual de Lugo 2018, pero la realidad, pura y dura, indica que el senador del Frente Guasú resignará el rekutú y volverá a encabezar la lista de su agrupación política para la Cámara Alta. De todas maneras, Fernando Lugo, de fuerte arraigo popular en el interior paraguayo campesino, será indudablemente árbitro indiscutido del camino que tome la oposición política al oficialismo colorado de cara a las próximas elecciones.

Cualquiera hubiera dicho que el líder liberal Efraín Alegre era quien más rédito se llevaría del final anticipado de la enmienda reeleccionista. Pero no, la estrella de Alegre se apagó rápidamente. Él mismo pareció tirar la toalla, al ofrecer “internas abiertas” para la elección de la chapa presidencial opositora, cuando la Convención Liberal de febrero pasado había resuelto, por imperio suyo, que la fórmula debía ser encabezada por una figura del partido que, hasta antes de caerse la Enmienda, era él. Después de esas declaraciones, los liberales parecen haberse quedado sin candidato a Presidente.

Sin Lugo en el horizonte, la única carta que aparece es la del intendente de Asunción, el periodista Mario Ferreiro. Los analistas parecen coincidir en que Ferreiro es quien tiene el “mejor perfil” para disputarle al hombre de Cartes la Presidencia del país. Ambos son jóvenes, ambos provienen de alguna manera de la “resistencia” al stronismo; Peña, por la filiación liberal de su familia (él mismo estuvo afiliado al liberalismo hasta hacerse colorado hace pocos meses), y Ferreiro por la militancia familiar febrerista (en alusión al Partido Revolucionario Febrerista, perseguido durante la dictadura).

Ferreiro, no ha dicho todavía que sí. Dijo que iba a tomarse un tiempo para pensarlo, pero encargó a su hermano, el senador Adolfo Ferreiro, la tarea de enlace en las negociaciones que pudieran presentarse. Sin dudas, es una encrucijada la que se le presenta a Ferreiro. Ya perdió contra Cartes en 2013, en un escenario muy parecido a éste, con la oposición dividida y fragmentada. Sus únicas posibilidades descansan en que sea posible articular un gran frente opositor, como en 2008 cuando Lugo ganó la Presidencia y quebró 60 años de gobiernos colorados ininterrumpidos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin