Lula Da Silva

Milei endureció su discurso en Brasil: llamó a “parar la basura socialista” y apuntó contra Lula

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El presidente Javier Milei volvió a elevar el tono de su confrontación política en el plano regional. Durante su participación en la convención nacional del Partido Liberal (PL) de Brasil, el mandatario argentino llamó a “parar la basura socialista”, calificó a Luiz Inácio Lula da Silva como un “ladrón” y un “presidiario” y expresó un abierto respaldo al espacio conservador que buscará disputar el poder en las elecciones de octubre.

La visita a San Pablo estuvo diseñada para reforzar la alianza política entre Milei y los principales referentes de la derecha brasileña, sin mantener ningún tipo de contacto con el gobierno de Lula.

Antes del acto partidario, el Presidente se reunió en el Palacio dos Bandeirantes con el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio de Freitas, y con el senador Flávio Bolsonaro, quien será el candidato presidencial del PL.

Durante el encuentro, Milei lamentó no haber podido visitar al expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece bajo arresto domiciliario por decisión judicial mientras enfrenta un proceso por presunto intento de quebrar el orden constitucional.

En un video difundido por Flávio Bolsonaro en redes sociales, el senador le preguntó al mandatario argentino: “¿Preparado para que la ola azul llegue a Brasil?”. Milei respondió: “Absolutamente, es la hora de que terminemos de pintar el mapa como corresponde, de una vez”, y aseguró que tiene “gran esperanza” de cara a los comicios brasileños.

El dirigente opositor también convocó a Milei a “combatir el terrorismo juntos”, en otro de los mensajes difundidos durante la jornada.

Una señal política desde San Pablo

Tras la reunión, Tarcísio de Freitas destacó la importancia del vínculo bilateral y definió a la Argentina como “un socio estratégico para Brasil”.

“Esta reunión destaca nuestro deseo de fortalecer la sociedad, acercar más nuestros mercados y expandir oportunidades de inversiones y desarrollo”, expresó el gobernador paulista.

La recepción también tuvo un fuerte contenido simbólico. En lugar de la tradicional alfombra roja utilizada para las ceremonias oficiales, la gobernación desplegó una alfombra azul, un gesto interpretado como un guiño a la denominada “marea azul” que identifica a los sectores conservadores de la región.

Según trascendió, desde el equipo de ceremonial explicaron con ironía que el cambio obedecía “a los colores de la bandera argentina”.

Máxima distinción paulista

Durante la visita, Milei recibió la Orden del Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima condecoración que otorga el estado de San Pablo.

Del encuentro participaron además el intendente de la ciudad de San Pablo, Ricardo Nunes, el secretario de Finanzas argentino Pablo Quirno, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y el cónsul argentino en San Pablo, Luis Kreckler.

Posteriormente, el Presidente argentino se trasladó al estadio Mercado Livre Arena Pacaembú para convertirse en la principal figura de la convención nacional del Partido Liberal, donde fue oficializada la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.

La gira consolidó la estrategia internacional de Milei de estrechar vínculos con los principales referentes de la derecha latinoamericana y profundizó la distancia política e institucional con el gobierno de Lula, en un contexto de creciente polarización de cara a las elecciones brasileñas.

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Estados Unidos pone a Pix en la mira y abre una guerra comercial con Brasil

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La escalada comercial entre Estados Unidos y Brasil sumó un capítulo con impacto directo sobre uno de los principales instrumentos de la economía cotidiana brasileña: Pix, el sistema de pagos instantáneos que también se convirtió en una herramienta habitual para miles de turistas argentinos.

El gobierno de Donald Trump anunció un arancel adicional del 25% sobre la mayoría de las importaciones procedentes de Brasil, como respuesta a una investigación comercial que cuestionó distintas políticas del país sudamericano. Entre ellas aparece el funcionamiento del mercado de pagos electrónicos y el lugar que ocupa Pix frente a empresas privadas, varias de ellas estadounidenses.

La medida no constituye técnicamente una sanción exclusiva contra Pix. El sistema de pagos forma parte de un expediente mucho más amplio, iniciado bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense, que también analiza aranceles preferenciales, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol, políticas contra la corrupción, comercio digital y deforestación ilegal.

Sin embargo, la inclusión de Pix tiene un fuerte peso político y económico. Washington considera que determinadas decisiones de Brasil pueden favorecer al sistema administrado por el Banco Central brasileño y reducir las oportunidades de competencia para compañías internacionales de tarjetas, plataformas financieras y proveedores de pagos digitales.

Qué cuestiona Estados Unidos

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos concluyó que algunas políticas y prácticas brasileñas resultan “irrazonables” o discriminatorias y afectan al comercio estadounidense.

En el capítulo referido a los servicios digitales y los medios de pago, el planteo estadounidense apunta a determinar si Brasil otorga ventajas regulatorias o comerciales a Pix frente a otros operadores.

La controversia enfrenta dos modelos. Por un lado, Pix funciona como una infraestructura pública impulsada y administrada por el Banco Central de Brasil. Por otro, las compañías privadas estadounidenses reclaman condiciones de competencia equivalentes para operar dentro de uno de los mercados digitales más grandes de América Latina.

El Gobierno estadounidense sostiene que la nueva tarifa busca responder a esas prácticas y proteger a sus empresas. El arancel del 25% se aplicará a la mayoría de las importaciones brasileñas, aunque contempla excepciones para determinadas categorías de bienes.

Pix no fue creado por un banco privado

Pix comenzó a funcionar plenamente el 16 de noviembre de 2020 y fue desarrollado por el Banco Central de Brasil, no por una empresa financiera privada.

La plataforma permite transferir dinero y realizar pagos de forma instantánea durante las 24 horas, incluidos fines de semana y feriados. Las operaciones pueden concretarse mediante códigos QR o claves vinculadas con números de teléfono, correos electrónicos, documentos fiscales o identificadores aleatorios.

Para las personas físicas, las transferencias suelen ser gratuitas. Los comercios, en tanto, enfrentan costos generalmente inferiores a los cobrados por los sistemas tradicionales de tarjetas.

Ese esquema permitió que Pix se expandiera rápidamente y pasara a ocupar un lugar central dentro de la economía brasileña. El propio Banco Central de Brasil lo presenta como una de las innovaciones que transformaron el mercado de pagos del país durante los últimos cinco años.

Por qué Pix importa para los argentinos

La disputa también tiene una dimensión turística. Pix dejó de ser una herramienta utilizada exclusivamente por residentes brasileños y se convirtió en una de las alternativas preferidas por los argentinos que viajan a playas y ciudades del país vecino.

Distintos bancos y billeteras argentinas permiten escanear códigos Pix y pagar en Brasil desde cuentas en pesos o dólares. La operación evita la necesidad de comprar reales en efectivo y reduce la dependencia de tarjetas internacionales.

Según el Monitor KamiPay citado en el informe original, el 61% de los argentinos utiliza Pix durante sus vacaciones en Brasil, por encima del efectivo, con el 49%, y de las tarjetas, con el 45,7%. Ocho de cada diez usuarios de Pix lo emplean para pagar al menos la mitad de sus consumos.

Para los viajeros argentinos, el atractivo está en la facilidad de uso, la aceptación entre pequeños comercios y vendedores, y la posibilidad de conocer antes de cada operación cuántos pesos se debitarán para cancelar una compra expresada en reales.

Por el momento, los aranceles aplicados por Washington no modifican el funcionamiento técnico de Pix ni impiden que los argentinos continúen utilizándolo en Brasil. El riesgo está en la evolución de la disputa: una negociación más agresiva podría derivar en presiones regulatorias, cambios sobre las condiciones de competencia o mayores exigencias para las plataformas que conectan cuentas argentinas con el sistema brasileño.

La respuesta de Lula

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva rechazó los cuestionamientos estadounidenses y defiende a Pix como una infraestructura pública orientada a aumentar la competencia, reducir costos y facilitar la inclusión financiera.

Brasil sostiene que la plataforma no excluye a los operadores privados y que bancos tradicionales, entidades digitales y empresas financieras pueden participar del sistema bajo las reglas establecidas por el Banco Central.

La administración de Lula evalúa responder con medidas comerciales recíprocas y recurrir a los mecanismos internacionales de solución de controversias. Al mismo tiempo, mantiene abiertas las negociaciones con Washington para evitar una profundización del conflicto.

El choque excede a Pix. Brasil es la mayor economía de América Latina y uno de los actores centrales del bloque de los BRICS. Una guerra arancelaria con Estados Unidos puede alterar exportaciones, inversiones, cadenas industriales y decisiones diplomáticas en toda la región.

Una batalla por el negocio de los pagos

Detrás de la pulseada comercial aparece una discusión estratégica: quién controla la infraestructura por la que circula el dinero.

Pix redujo el espacio ocupado por el efectivo y por operaciones tradicionales con tarjetas. Su masificación permitió que pequeños comercios, trabajadores independientes y consumidores realizaran transferencias inmediatas sin depender de redes privadas internacionales.

Para Brasil, se trata de una política de modernización y soberanía financiera. Para Estados Unidos, el diseño regulatorio puede generar una ventaja injusta frente a compañías privadas que buscan competir en ese mercado.

La controversia también anticipa debates que comenzarán a repetirse en otras economías. A medida que los bancos centrales desarrollen monedas digitales, sistemas de transferencias instantáneas e infraestructuras públicas de pago, aumentarán las tensiones con las redes privadas que hasta ahora dominaron las operaciones internacionales.

El impacto regional

Argentina observa la disputa desde una posición particular. Brasil es su principal socio comercial y uno de los destinos internacionales más elegidos por los turistas argentinos. Cualquier deterioro significativo de la economía brasileña puede repercutir sobre las exportaciones industriales argentinas, el turismo y el movimiento fronterizo.

En provincias limítrofes como Misiones y Corrientes, Pix también ganó espacio en las operaciones cotidianas vinculadas con compras, servicios y viajes.

La aplicación del arancel estadounidense no amenaza de manera inmediata los pagos realizados por argentinos. Pero la inclusión de Pix dentro de la investigación confirma que el sistema dejó de ser solamente una innovación financiera brasileña: ahora forma parte de una disputa geopolítica entre las dos mayores economías del continente.

Estados Unidos cuestiona las ventajas que podría recibir la plataforma pública. Brasil responde que no renunciará a uno de sus principales instrumentos de modernización financiera. En medio de la pelea quedan empresas, exportadores, viajeros y millones de usuarios que incorporaron Pix como una forma cotidiana de mover dinero.

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EE.UU. sanciona una red que fue vinculada al PCC y Lula responde a Trump con un mensaje de soberanía regional

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La relación entre Brasil y Estados Unidos volvió a ingresar en una etapa de fuerte tensión política y diplomática. Mientras la administración de Donald Trump aprovecha su estrategia de combate contra las organizaciones criminales transnacionales para implementar sanciones económicas y financieras, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió con un contundente mensaje en defensa de la soberanía regional: “Nadie es dueño de América del Sur”.

El cruce se produjo luego de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciara sanciones contra dos ciudadanos brasileños, tres empresas radicadas en el estado de San Pablo y una firma portuguesa, acusados de integrar una estructura de lavado de dinero al servicio del Primer Comando Capital (PCC), considerada una de las organizaciones criminales más poderosas de América Latina.

La decisión profundiza el endurecimiento de Washington frente al crimen organizado regional y, al mismo tiempo, incrementa las diferencias con el gobierno brasileño sobre el alcance de la política estadounidense en Sudamérica.

Estados Unidos apunta al financiamiento internacional del PCC

Las sanciones fueron adoptadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, utilizando las órdenes ejecutivas 14059 —orientada al combate del narcotráfico— y 13224, que habilita medidas económicas contra organizaciones catalogadas como terroristas y quienes las apoyen.

Entre los sancionados figuran el empresario Victor de Oliveira Shimada, señalado como uno de los principales nexos financieros entre operadores del PCC en Florida y estructuras criminales radicadas en Brasil, y Stella Nunes Henrique de Oliveira, identificada como colaboradora directa.

También fueron alcanzadas las empresas Victory Trading Intermediação de Negócios Cobranças e Tecnologia Ltda, Pixwave Soluciones de Pagamentos Ltda, Wave Construções Inteligentes Ltda y la firma portuguesa Avenidas Flutuantes Unipessoal Lda.

Según la investigación estadounidense, la organización habría lavado más de 30 millones de dólares provenientes del narcotráfico mediante transferencias internacionales y operaciones con criptomonedas, utilizando empresas de fachada para canalizar recursos obtenidos por actividades ilegales en distintas ciudades de Estados Unidos.

Washington sostiene que estos mecanismos permitían enviar fondos hacia integrantes del PCC en Brasil, fortaleciendo la estructura financiera de una organización dedicada al narcotráfico, tráfico de armas, contrabando y homicidios por encargo.

La nueva estrategia de Washington contra el crimen organizado

Las sanciones forman parte de un cambio más amplio en la política de seguridad estadounidense.

Hace pocas semanas, la administración Trump incluyó formalmente tanto al Primer Comando Capital (PCC) como al Comando Vermelho (CV) dentro de la lista de organizaciones terroristas extranjeras, una decisión que amplía significativamente las herramientas jurídicas disponibles para perseguir sus activos financieros alrededor del mundo.

La calificación permite congelar bienes, bloquear operaciones bancarias, prohibir cualquier tipo de asistencia económica y perseguir internacionalmente a personas o empresas vinculadas con estas estructuras criminales.

El objetivo declarado por Washington consiste en desarticular la infraestructura financiera de las organizaciones dedicadas al narcotráfico antes que concentrar exclusivamente los esfuerzos en la persecución policial de sus integrantes.

Lula respondió desde la cumbre del Mercosur

La respuesta política llegó pocas horas después desde Asunción, durante la cumbre del Mercosur.

Sin mencionar directamente a Donald Trump, Lula utilizó un discurso de fuerte contenido geopolítico para reivindicar la autonomía regional.

“Nadie es dueño del mundo, nadie es dueño de América del Sur”, afirmó el mandatario brasileño, al tiempo que cuestionó los alineamientos automáticos con las grandes potencias y defendió una política exterior basada en la multipolaridad y la diversificación de alianzas comerciales, incluyendo el fortalecimiento de los vínculos con China.

Las declaraciones fueron interpretadas como una respuesta directa al creciente protagonismo estadounidense en los asuntos de seguridad regional y a la decisión de catalogar como terroristas a organizaciones criminales brasileñas.

Aunque el gobierno brasileño respalda el combate contra el crimen organizado, dentro del Palacio del Planalto existe preocupación por las implicancias jurídicas y geopolíticas que puede tener la nueva doctrina estadounidense.

Sectores del oficialismo consideran que la utilización de la legislación antiterrorista podría abrir la puerta a mayores niveles de intervención internacional sobre cuestiones que Brasil entiende como parte exclusiva de su jurisdicción interna.

El canciller Mauro Vieira ya había advertido meses atrás que este tipo de clasificaciones podrían convertirse en un precedente para justificar acciones unilaterales de Washington bajo el argumento de combatir organizaciones terroristas.

Ese debate adquirió mayor intensidad luego del operativo estadounidense desarrollado este año en Venezuela, donde Estados Unidos ejecutó una operación de captura contra Nicolás Maduro en el marco de una causa vinculada al narcotráfico.

Aunque ambos escenarios presentan diferencias jurídicas y políticas significativas, en Brasil algunos funcionarios observan con preocupación la ampliación del concepto de seguridad hemisférica impulsado por la Casa Blanca.

Un nuevo foco de tensión regional

Más allá del caso puntual del PCC, el episodio refleja una disputa mucho más amplia sobre el liderazgo político en América Latina.

Mientras Estados Unidos profundiza una estrategia basada en sanciones financieras, persecución internacional del narcotráfico y presión diplomática sobre gobiernos considerados ambiguos frente al crimen organizado, Brasil intenta consolidar un perfil de autonomía regional, fortaleciendo espacios como el Mercosur y ampliando sus relaciones con socios extrarregionales.

En ese contexto, las sanciones contra la red financiera vinculada al PCC trascienden el plano judicial y se convierten también en un nuevo capítulo dentro de la creciente competencia geopolítica entre Washington y Brasilia por la definición de las reglas de seguridad y gobernanza en América del Sur.

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Brasil avanza con una reforma para los monotributistas: Lula impulsa elevar el tope de facturación

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, envió al Congreso un proyecto de ley para elevar el límite anual de facturación del régimen de Microemprendedor Individual (MEI), una de las principales herramientas de formalización de pequeños negocios en el país vecino.

La iniciativa fue confirmada por el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, quien informó que el proyecto ya ingresó al Parlamento y será tratado por una comisión especial.

Actualmente, un emprendedor inscripto como MEI puede facturar hasta 81.000 reales anuales. La propuesta del Gobierno eleva ese límite a 140.000 reales, un incremento cercano al 73%, con el objetivo de actualizar un régimen que hace años quedó rezagado frente a la inflación y al crecimiento de la economía brasileña.

Además del aumento del techo de ingresos, el proyecto contempla otra modificación significativa: los microemprendedores podrán contratar hasta dos empleados, cuando hoy el régimen solo permite incorporar uno.

Una implementación gradual

Según explicó el diputado federal Jorge Goetten, relator de la comisión que analizará la propuesta, la actualización sería aplicada de manera escalonada durante 2027 y 2028, para facilitar la adaptación de los contribuyentes y reducir el impacto fiscal.

El tratamiento del proyecto también forma parte de las negociaciones políticas entre el Congreso y el Gobierno brasileño, luego de la aprobación de otras reformas laborales.

Qué es el MEI y por qué es importante

El régimen de Microemprendedor Individual (MEI) fue creado en Brasil para facilitar la formalización de trabajadores independientes y pequeños emprendedores mediante un esquema simplificado de impuestos y aportes previsionales.

Además del nuevo tope de 140.000 reales para el MEI, el sistema brasileño establece otras categorías:

  • Microempresa: hasta 360.000 reales de facturación anual.
  • Empresa de Pequeño Porte (EPP): hasta 4,8 millones de reales anuales.

El Gobierno brasileño sostiene que la actualización permitirá que miles de emprendedores permanezcan dentro del régimen simplificado, evitando que deban migrar prematuramente a esquemas tributarios más complejos.

Un debate que también interpela a Argentina

La iniciativa brasileña vuelve a poner sobre la mesa un tema que también genera discusión en Argentina: la necesidad de actualizar periódicamente los regímenes simplificados para pequeños contribuyentes.

Si bien ambos sistemas presentan diferencias, el MEI brasileño guarda similitudes con el Monotributo argentino, ya que busca promover la formalización, simplificar el pago de impuestos y reducir las cargas administrativas para trabajadores independientes y pequeños negocios.

En Argentina, las escalas del Monotributo se actualizan por inflación, pero cámaras empresarias y asociaciones de emprendedores vienen planteando la necesidad de revisar otros aspectos del régimen, como los límites de contratación, la carga tributaria y la transición hacia categorías superiores.

La decisión del gobierno de Lula podría convertirse en un nuevo antecedente regional sobre cómo adaptar estos esquemas a una economía con inflación y cambios permanentes en los ingresos de los pequeños contribuyentes.

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Milei llega a la cumbre de Asunción con frentes abiertos con Brasil y una agenda que redefine el rumbo del bloque

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La cumbre presidencial del Mercosur que se desarrollará este lunes y martes en Asunción llega atravesada por un escenario de creciente tensión política y comercial entre sus principales socios. El presidente Javier Milei participará del encuentro regional en un contexto marcado por diferencias cada vez más profundas con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, mientras Argentina impulsa una estrategia de inserción internacional que comienza a desafiar algunos de los pilares históricos del bloque.

Aunque la agenda oficial contempla avances en las negociaciones comerciales con la Unión Europea y el inicio de conversaciones formales con Japón, la discusión política estará dominada por tres temas que reflejan el cambio de orientación de la política exterior argentina: el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos, la intención de incorporarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y el rechazo del Gobierno nacional a cualquier intento de rehabilitar a Venezuela dentro del Mercosur.

El viaje se produce apenas días después del paso de Milei por España y en un momento en que la relación bilateral con Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor frialdad desde el inicio de la gestión libertaria. La principal preocupación de Itamaraty gira en torno al entendimiento arancelario alcanzado entre Buenos Aires y Washington, mediante el cual Argentina eliminó aranceles para más de 1.600 productos estadounidenses.

Desde Brasil sostienen que cualquier esquema de apertura comercial con terceros países debe respetar el Arancel Externo Común y los mecanismos de negociación conjunta previstos por el Mercosur. En otras palabras, consideran que los acuerdos bilaterales por fuera del bloque pueden generar distorsiones competitivas y debilitar la unión aduanera.

La posición argentina responde a una lógica distinta. El Gobierno considera que la flexibilización comercial constituye una condición necesaria para acelerar la inserción internacional del país y ampliar mercados, aun cuando ello implique revisar algunos de los compromisos tradicionales del bloque regional.

A esa diferencia se suma un nuevo capítulo de la estrategia internacional de la administración Milei: el pedido formal de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. La iniciativa, impulsada por la Cancillería, abre una dimensión geopolítica inédita para Argentina al proyectar su ingreso a uno de los principales acuerdos comerciales del mundo, integrado por economías de Asia-Pacífico y que incluye, entre otros miembros, al Reino Unido.

La decisión también alteró el tablero regional. Especialistas en comercio internacional interpretan que el reciente anuncio de Brasil de acelerar una negociación entre el Mercosur y Japón responde, en parte, a un intento por ofrecer nuevas alternativas comerciales dentro del propio bloque y reducir los incentivos para que Argentina y Uruguay profundicen estrategias de apertura individual mediante el CPTPP.

Más allá de la discusión económica, la cumbre también tendrá un fuerte componente político. La situación institucional de Venezuela volverá a aparecer sobre la mesa, aunque sin figurar formalmente entre los principales temas del encuentro.

Mientras Brasil, Colombia e incluso algunos sectores del gobierno paraguayo manifestaron durante los últimos meses disposición para revisar la situación de Caracas dentro del Mercosur, la administración Milei mantiene una posición inflexible y anticipa que utilizará su derecho de veto frente a cualquier intento de reincorporación.

La posición argentina se fundamenta en el incumplimiento de la cláusula democrática de Ushuaia y en las observaciones sobre el funcionamiento institucional del gobierno venezolano, criterios que, según sostienen desde la Casa Rosada, permanecen inalterados pese al reciente diálogo humanitario mantenido tras los sismos registrados en ese país.

La distancia política entre Buenos Aires y Brasilia también tendrá una expresión simbólica fuera de la mesa de negociaciones.

Antes de partir hacia Asunción, Milei recibirá en la Casa Rosada al senador brasileño Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal referente opositor al gobierno de Lula da Silva de cara a las elecciones presidenciales previstas para octubre. El encuentro será interpretado como una nueva señal del alineamiento político del mandatario argentino con el espacio conservador brasileño y agrega un componente adicional de tensión a una relación bilateral ya condicionada por diferencias ideológicas y comerciales.

En este contexto, la cumbre del Mercosur trasciende la habitual revisión de la agenda económica del bloque. El encuentro pondrá a prueba la capacidad de convivencia entre modelos de integración cada vez más divergentes: por un lado, la visión brasileña de fortalecer las negociaciones colectivas y preservar la institucionalidad del Mercosur; por otro, la estrategia argentina orientada a flexibilizar las reglas del bloque para acelerar acuerdos bilaterales y ampliar su inserción en nuevos mercados globales.

El resultado de las deliberaciones difícilmente produzca definiciones inmediatas, pero sí ofrecerá una señal sobre el rumbo que adoptará el Mercosur en una etapa en la que las tensiones geopolíticas, la competencia por nuevos mercados y las diferencias ideológicas entre sus principales socios comienzan a redefinir el equilibrio interno del principal bloque económico de América del Sur.

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