Lula Da Silva

Milei se hunde en el ranking regional: quedó 15° y Lula le saca casi 17 puntos de imagen positiva

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Javier Milei atraviesa agosto en una zona incómoda del mapa político latinoamericano. El Presidente argentino quedó 15° entre 18 mandatarios evaluados por CB Global Data, ingresó al grupo de los seis presidentes con peor valoración de la región y exhibe una particularidad todavía más significativa: casi dos de cada tres argentinos consultados tienen una imagen negativa de su figura.

El Ranking de Presidentes de Latinoamérica de agosto de 2026 coloca a Milei con 35,1% de imagen positiva, 62,8% negativa y apenas 2,1% de respuestas NS/NC. El dato supone además un retroceso respecto de julio, cuando la valoración favorable alcanzaba el 36,8%: perdió 1,7 puntos porcentuales en un mes.

La fotografía regional adquiere otra dimensión cuando se la compara con Brasil. Mientras Milei aparece hundido en el último tercio de la tabla, Luiz Inácio Lula da Silva ocupa el quinto puesto, dentro del lote de los seis mandatarios mejor evaluados de América Latina.

Lula registra 51,9% de imagen positiva y 46,1% negativa, contra 50,6% de aprobación en julio. Es decir, mientras Milei perdió terreno durante el último mes, el presidente brasileño avanzó 1,3 puntos.

La brecha entre ambos vecinos es considerable: Lula aventaja a Milei por 16,8 puntos porcentuales de imagen positiva. Pero quizás el contraste político más contundente esté en el balance entre aprobación y rechazo. Lula conserva un saldo favorable de 5,8 puntos; Milei presenta uno negativo de 27,7 puntos.

Dos presidentes, dos fotografías políticas

La comparación es particularmente relevante por el peso de Argentina y Brasil en Sudamérica y porque ambos mandatarios representan proyectos políticos, económicos e ideológicos prácticamente antagónicos.

Sin embargo, el ranking no mide modelos económicos ni resultados de gestión: mide imagen presidencial dentro de cada país. Bajo esa vara, el resultado de agosto muestra una diferencia difícil de soslayar. Lula conserva una mayoría de valoración positiva en Brasil, mientras Milei enfrenta en Argentina un rechazo que supera ampliamente su nivel de adhesión.

El detalle de la encuesta argentina profundiza esa lectura. Del 35,1% de imagen favorable de Milei, 25,6% corresponde a una valoración “muy buena” y 9,5% a “buena”. Del otro lado, el 62,8% negativo se compone de 11,7% de imagen “mala” y un contundente 51,1% que califica su imagen como “muy mala”.

Ese último número es probablemente el indicador político más delicado para la Casa Rosada: más de la mitad de los consultados no solamente desaprueba la figura presidencial, sino que la ubica en el escalón más intenso de rechazo.

Milei, entre los seis peores de América Latina

La ubicación argentina resulta todavía más evidente al observar quiénes acompañan a Milei en el fondo de la clasificación. El mandatario argentino aparece 15°, apenas por encima de José Raúl Mulino, de Panamá, con 31,4%; Bernardo Arévalo, de Guatemala, con 29,5%; y Delcy Rodríguez, de Venezuela, con 26,7%.

Milei queda además por debajo de Yamandú Orsi, de Uruguay, y Daniel Ortega, de Nicaragua, dentro del grupo que CB Global Data identifica como los “seis peores” del ranking regional.

En el extremo contrario aparece Nayib Bukele. El presidente de El Salvador continúa liderando América Latina con 68,7% de imagen positiva, seguido por Claudia Sheinbaum, de México, con 66,5%, y Keiko Fujimori, de Perú, con 55%. El top cinco se completa con Abelardo de la Espriella, de Colombia, con 52,4%, y Lula, con 51,9%.

La distancia entre Milei y la cima regional alcanza así 33,6 puntos porcentuales: Bukele prácticamente duplica el nivel de valoración positiva registrado por el Presidente argentino.

Lula cruza el 50%; Milei profundiza el saldo negativo

La evolución mensual también separa a los presidentes de las dos mayores economías de Sudamérica.

Lula pasó de 50,6% en julio a 51,9% en agosto, consolidándose entre los cinco mandatarios con mayor imagen positiva de la región. Milei recorrió el camino inverso: cayó de 36,8% a 35,1%.

Así, no sólo existe una brecha estática de casi 17 puntos entre ambos: en agosto esa distancia volvió a ampliarse.

El contraste resulta relevante en un escenario regional atravesado por gobiernos de signos ideológicos muy diferentes. El ranking muestra que la aprobación presidencial no parece responder a una división lineal entre derecha e izquierda: Bukele lidera, Sheinbaum ocupa el segundo puesto y Lula el quinto. Más que una tendencia ideológica uniforme, la fotografía de agosto exhibe realidades políticas nacionales muy distintas.

Para Milei, sin embargo, la señal es inequívoca: Argentina quedó entre los cuatro países con menor imagen positiva presidencial de los 18 relevados.

Una encuesta de más de 4.000 casos en Argentina

La medición argentina de CB Global Data se realizó entre el 5 y el 10 de agosto de 2026, sobre una muestra de 4.070 casos, con un margen de error informado de 1,5%.

En el conjunto regional, la consultora trabajó con muestras de entre 3.225 y 4.271 personas por país, población mayor de 18 años, cuotas por género, nivel socioeconómico, edad y ubicación geográfica, y un nivel de confianza del 95%. El relevamiento abarcó 18 países latinoamericanos y fue estratificado por distritos nacionales.

La encuesta ofrece así una fotografía política contundente de agosto: Milei mantiene un núcleo de valoración positiva cercano a un tercio de la población, pero el rechazo ya se aproxima a dos tercios y lo empuja hacia el fondo de la tabla latinoamericana.

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La Justicia de Brasil investiga a un hijo de Lula y el presidente marca distancia: “No tendrá privilegios”

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La Corte Suprema de Brasil autorizó a la Policía Federal a investigar a Fábio Luís Lula da Silva, hijo mayor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por presuntas maniobras de tráfico de influencias y corrupción vinculadas a gestiones realizadas ante el Ministerio de Salud. La decisión judicial adquiere una fuerte dimensión política al producirse en la antesala de la oficialización de la candidatura de Lula para buscar un nuevo mandato presidencial y, al mismo tiempo, pone a prueba el discurso institucional del mandatario sobre la independencia del Poder Judicial.

La autorización fue firmada por el juez André Mendonça, integrante del Supremo Tribunal Federal, quien habilitó la apertura de una investigación para determinar si Fábio Luís Lula da Silva, conocido públicamente como “Lulinha”, utilizó el peso político de su apellido para favorecer intereses empresariales en negociaciones con el Estado brasileño.

La causa se centra en la supuesta intermediación en favor del empresario Antônio Carlos Camilo Antunes, conocido como “el calvo del INSS”, con el objetivo de facilitar contratos para una empresa dedicada a medicamentos elaborados con cannabis medicinal dentro del sistema público de salud. De acuerdo con la información difundida por la Justicia brasileña, las gestiones finalmente no derivaron en la adjudicación de contratos, aunque las sospechas sobre un eventual tráfico de influencias motivaron la intervención judicial.

El empresario mencionado enfrenta además otra investigación por presuntos desvíos de fondos del sistema previsional brasileño y permanece detenido desde septiembre del año pasado, un elemento que incrementa la sensibilidad política y judicial del caso.

Lejos de cuestionar la actuación de la Justicia, Lula optó por enviar un mensaje de respaldo al funcionamiento institucional y descartó cualquier intento de protección hacia su hijo. “Si acusan a mi hijo de algo, lo tratarán como a cualquier otro hijo. Como a mí. No tendrá privilegios. Jamás le pediré a un juez que no haga lo correcto”, afirmó el mandatario al referirse públicamente a la investigación.

El presidente brasileño agregó que, si su hijo resulta investigado o eventualmente juzgado, deberá afrontar el proceso como cualquier ciudadano. “Tendrá que demostrar su inocencia. Y si lo detienen, pagará lo que todo el mundo paga cuando se equivoca”, sostuvo, marcando una posición que busca evitar cuestionamientos sobre una eventual interferencia del Poder Ejecutivo en una investigación judicial.

Durante sus declaraciones, Lula también vinculó el episodio con su propia experiencia en la operación Lava Jato. Recordó que fue encarcelado durante 580 días tras ser condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero, en fallos que posteriormente fueron anulados por la propia Corte Suprema debido a irregularidades procesales. En ese contexto, sostuvo que su familia conoce el impacto personal de los procesos judiciales y afirmó que su hijo es consciente de las consecuencias que implica enfrentar una investigación de alto perfil.

El avance de esta causa reabre el debate sobre la relación entre política, justicia y transparencia en Brasil. Más allá del resultado de la investigación, la decisión del Supremo Tribunal Federal y la respuesta pública del presidente reflejan un escenario en el que la independencia de las instituciones vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política del principal socio comercial de Argentina.

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Lula pide investigar de dónde salió la plata del viaje de Milei a Brasil y puede agravarse la crisis diplomática

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La tensión diplomática entre Argentina y Brasil continúa profundizándose. Mientras el gobierno de Javier Milei intenta separar el conflicto político de la relación comercial bilateral, el Palacio de Itamaraty endureció su postura y mantiene por tiempo indefinido en consulta al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, a la espera de una señal de distensión por parte de la Casa Rosada.

Según fuentes diplomáticas brasileñas, el regreso del embajador dependerá exclusivamente de la evolución del conflicto. Mientras tanto, la representación brasileña en Argentina quedó a cargo del encargado de negocios, Eduardo Uziel.

La decisión constituye uno de los gestos diplomáticos más severos adoptados por Brasil desde el retorno de la democracia y llega después de que Milei calificara públicamente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista” durante un acto partidario en respaldo de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.

La estrategia de la Casa Rosada

Desde el Gobierno argentino buscan minimizar el impacto institucional del conflicto. La posición oficial sostiene que las diferencias personales entre ambos mandatarios no alterarán la relación económica entre los dos principales socios del Mercosur.

En ese sentido, funcionarios nacionales remarcan que el comercio bilateral continuará funcionando normalmente y que las inversiones y los vínculos empresariales permanecerán al margen de la disputa política.

Sin embargo, la interpretación en Brasil es diferente. En Itamaraty consideran que los agravios fueron pronunciados por un jefe de Estado utilizando recursos oficiales y, por lo tanto, entienden que el conflicto ya dejó de ser una cuestión personal para convertirse en un incidente institucional entre ambos países.

Una denuncia que puede abrir otro frente

La crisis sumó un nuevo capítulo con la presentación de una denuncia impulsada por diputados del Partido de los Trabajadores (PT), junto con legisladores aliados, para que la Fiscalía General de Brasil investigue si la participación de Milei en el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro constituyó una injerencia indebida en el proceso electoral brasileño.

El planteo solicita determinar quién financió el viaje presidencial, bajo qué carácter se realizó la visita —particular, oficial o de Estado— y si se utilizaron recursos públicos argentinos para participar de una actividad proselitista en otro país.

La investigación también busca establecer si existió utilización de estructuras estatales para favorecer una campaña electoral, una cuestión especialmente sensible para la legislación brasileña, que prohíbe el financiamiento extranjero de actividades políticas.

Posibles consecuencias en Argentina

El episodio también llegó a la Justicia argentina. Los abogados José Magioncalda y Juan Martín Fazio presentaron una denuncia para que se investigue un eventual uso indebido de recursos públicos durante el viaje presidencial a San Pablo.

La presentación apunta al empleo del avión presidencial, la utilización de fondos estatales y la participación de una comitiva oficial en una actividad de naturaleza partidaria, lo que podría derivar —si prospera la investigación— en causas por presunta malversación de fondos públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Una relación en su momento más delicado

En Brasil sostienen que el retiro del embajador marca un cambio de estrategia de Lula da Silva, que habría abandonado la tradicional prudencia diplomática frente a la Argentina para responder con mayor firmeza a los ataques del presidente argentino.

Por su parte, la Cancillería argentina asegura que no existen negociaciones para desactivar el conflicto y descarta cualquier gesto que pueda interpretarse como un pedido de disculpas. La apuesta oficial es preservar el vínculo comercial mientras la relación política atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión de las últimas décadas.

Al trasfondo bilateral se suma además un componente geopolítico: en Brasil interpretan que Milei profundizó su alineamiento con Donald Trump, mientras Lula consolida su acercamiento estratégico con China, una dinámica que agrega una dimensión internacional a una disputa que ya excede el intercambio de declaraciones y comienza a impactar sobre la relación entre los dos principales socios del Mercosur.

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Brasil endurece su respuesta diplomática y llama a consultas a su embajador tras los insultos de Milei a Lula

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La relación entre Argentina y Brasil ingresó en una de sus etapas más delicadas desde el retorno de la democracia. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió este domingo endurecer su respuesta diplomática a las declaraciones del presidente Javier Milei y llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, además de citar al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para exigir explicaciones oficiales.

La decisión fue adoptada luego de que Milei calificara de “ladrón” y “presidiario” al presidente brasileño durante un discurso pronunciado el sábado en San Pablo, en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones de octubre.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) confirmaron que Bitelli fue convocado “en razón de las ofensas proferidas” por el mandatario argentino. En la práctica diplomática, un llamado a consultas constituye una de las señales de mayor descontento entre dos Estados y suele reservarse para situaciones consideradas de especial gravedad.

Fuentes diplomáticas brasileñas consultadas por distintos medios señalaron que el nivel de tensión actual no encuentra antecedentes recientes y supera incluso otros momentos de fricción bilateral registrados durante las últimas décadas.

Crece la tensión diplomática

Mientras el embajador brasileño regresará a Brasilia para reunirse con el canciller Mauro Vieira, el gobierno de Lula también convocó al embajador argentino Daniel Raimondi para que brinde explicaciones sobre las declaraciones presidenciales.

En el Palacio del Planalto evitaron anticipar nuevas medidas, aunque dejaron abierta la posibilidad de una escalada si el conflicto continúa profundizándose.

Vieira tomó la decisión de convocar a Bitelli mientras regresaba de una gira oficial por Asia, luego de conocer durante el vuelo el contenido del discurso de Milei.

El discurso que detonó la crisis

Durante su intervención en la convención del Partido Liberal brasileño, Milei evitó mencionar a Lula por su nombre y lo calificó reiteradamente como “el ladrón”, “el presidiario” y “el zurdo”. También volvió a cuestionar al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien había insultado por impedir una visita al expresidente Jair Bolsonaro.

El presidente argentino compartió escenario con el senador Flávio Bolsonaro, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y funcionarios de su gobierno, en un acto que reforzó su alineamiento con el espacio bolsonarista.

Reacción institucional en Brasil

Las declaraciones de Milei provocaron una rápida reacción de distintos sectores políticos e institucionales brasileños.

El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, emitió un comunicado en respaldo del juez Alexandre de Moraes y calificó las expresiones del mandatario argentino como irrespetuosas hacia una decisión judicial adoptada conforme a la Constitución brasileña.

También repudiaron los dichos el presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, y el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, quienes acusaron a Milei de desconocer las instituciones democráticas brasileñas y cuestionaron el rumbo económico de su administración.

Milei redobló las críticas

Lejos de moderar el tono, Milei volvió a cargar contra Lula este domingo durante una entrevista radial realizada desde la Exposición Rural.

El Presidente volvió a referirse al mandatario brasileño como “expresidiario” y sostuvo que Brasil habría intervenido políticamente durante la campaña presidencial argentina de 2023, además de reiterar sus cuestionamientos por las restricciones impuestas para visitar a Jair Bolsonaro.

Un conflicto con antecedentes

No es la primera crisis diplomática protagonizada por el gobierno de Milei. En mayo de 2024, España retiró temporalmente a su embajadora en Buenos Aires luego de que el Presidente calificara de “corrupta” a la esposa del jefe del gobierno español, Pedro Sánchez.

Aquella controversia derivó en varios meses de tensión bilateral y recién comenzó a normalizarse con la designación de un nuevo representante diplomático español.

En el caso brasileño, sin embargo, la dimensión del vínculo económico y político entre ambos países convierte el episodio en uno de los más sensibles desde la creación del Mercosur. Brasil es el principal socio comercial de Argentina y ambos gobiernos mantienen una intensa agenda común en materia de comercio, industria, energía e integración regional.

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El massismo defendió la alianza productiva con Lula y Brasil

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Con el eje en el impacto para el trabajo argentino, dirigentes de todo el pais del Frente Renovador expresaron que los agravios de Milei a Brasil son perjudiciales para el trabajo argentino.

Asimismo,  recordaron que de la relación con Brasil dependen miles de Pymes, industrias y empleos argentinos que están vinculados con quien es hoy nuestro principal socio comercial.

El Frente Renovador expresó un fuerte respaldo a la visión de desarrollo e integración regional impulsada por Sergio Massa y advirtió sobre las consecuencias que generan los agravios del oficialismo al presidente Lula da Silva durante su visita a Brasil, principal socio comercial de la Argentina. En un momento en que el Gobierno nacional profundiza el desmantelamiento del entramado productivo y la destrucción de empleo formal.

La fuerza política del massismo señaló que la falta de respeto al principal socio comercial del país no es un exabrupto menor, es un costo económico concreto que terminan pagando las PyMEs, las exportaciones y los trabajadores argentinos.

Dirigentes massistas de todo el país y de distintos niveles de representación institucional, coincidieron en que la relación bilateral debe sostenerse sobre el diálogo, el respeto y una agenda común orientada a la producción, el trabajo y el crecimiento con inclusión.

Además, cuestionaron que el Gobierno nacional priorice la confrontación política por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.

En este sentido, desde la Cámara de Diputados de la Nación, se expresaron en este sentido. La diputada Sabrina Selva señaló que detrás del vínculo bilateral “hay miles de PyMEs, empleos e industrias argentinas que dependen de nuestro principal socio comercial” y reclamó la necesidad de “recuperar el diálogo, el respeto y la sensatez”. El diputado Diego Giuliano y presidente del FR sostuvo que “un Presidente viaja para defender los intereses de la Argentina, no para hacer campaña ni agraviar al mandatario de nuestro principal socio comercial”, y advirtió que “cada pelea diplomática de Milei la terminan pagando nuestra industria, nuestras exportaciones y nuestros trabajadores”. La diputada Cecilia Moreau calificó como “inaceptables” los agravios del mandatario argentino contra Lula y recordó que “jamás en la historia un presidente argentino viajó a otro país para insultar públicamente a su mandatario”.

Por su parte, la diputada Jimena López afirmó que “la unidad también se construye mirando a la región” y remarcó que “la salida para la Argentina tiene que ser con integración, inclusión y futuro”. A su vez, el diputado nacional Ramiro Gutiérrez expresó que “los líderes siempre hermanan a sus pueblos” y que la región “volverá a ser sólida cuando impere el diálogo, la comprensión y el respeto”. En la misma línea de crítica y reflexión, la diputada nacional Marina Salzmann sostuvo que Brasil debe ser “un aliado indiscutible para el desarrollo que necesita Argentina” y afirmó que el país necesita una conducción que “busque oportunidades para nuestro país y promueva el crecimiento económico con inclusión social”.

Por su parte, el diputado nacional por Tierra del Fuego, Jorge “Koky” Araujo, afirmó: “Vecinos. Amigos. Aliados estratégicos. Con Brasil podemos progresar juntos. Porque lo que importa es la Argentina. Poco importa el ego de un presidente que quiere que se hable de él en el exterior y hace daño a nuestro comercio y a nuestras chances de desarrollo. Primero, el país”.

El diputado provincial Alexis Guerrera y ex Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, en la misma sintonía, destacó que Brasil es el “principal socio comercial” de la Argentina y sentenció: “Cada agravio de Milei no lastima a Lula, lastima a la industria, al comercio y a los trabajadores argentinos que dependen de esa relación bilateral”. A su vez, Guerrera denunció que se necesita “un Jefe de Estado que esté a la altura de lo que la historia entre ambos países marca y requiere”. Por su parte, el diputado provincial Rubén Eslaiman expresó: “En la diversidad de nuestras historias, Argentina y Brasil somos hermanos de América del Sur. Unidos por el diálogo, el respeto mutuo y la voluntad de construir un futuro compartido de prosperidad, paz y desarrollo”, y añadió: “con el gobierno de Brasil y el Presidente Lula, renovamos el compromiso de trabajar juntos por nuestros pueblos. ¡Unidad sudamericana!”.

El lamentable hecho protagonizado por el mandatario argentino hizo eco en todo el arco político que representa al espacio liderado por Sergio Massa, en momentos en que la relación comercial con Brasil resulta cada vez más decisiva para sostener lo poco que queda en pie del aparato productivo nacional. En la provincia de Buenos Aires, el respaldo a la integración regional también fue unánime. El senador provincial Marcos Pisano destacó que Brasil y Argentina están unidos por “una larga historia de arraigo y desarrollo”, basada en “la unidad y la sensibilidad a la hora de gobernar”, y defendió “un modelo de desarrollo que incluya a todos, no sólo a los amigos del poder”. A su vez, la legisladora bonaerense Ayelén Rasquetti sostuvo que “cuando hay diálogo, hay futuro”, y afirmó que ambos países poseen “una historia compartida y enormes desafíos por delante”, por lo que gobernar exige “diálogo, trabajo conjunto y solidaridad para construir un desarrollo con la gente adentro”. En tanto, la diputada provincial, Sofía Vannelli, remarcó que “el desarrollo que no pone a la gente en el centro, no es desarrollo” y señaló que Sergio Massa y Lula “son el ejemplo de que otra forma de conducir es posible: con diálogo regional y con la convicción de que a la ‘Patria Grande’ se la construye de a pueblos”. Además, advirtió que “un país que crece para pocos, no sirve”.

Además, se sumaron al reclamo diferentes funcionarios bonaerenses, como Martín Marinucci, ministro de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, quien declaró: “La integración entre Argentina y Brasil no es una consigna: es una decisión estratégica para generar trabajo, producción y oportunidades”, y agregó que se debe hacer “con diálogo, sensibilidad social y la convicción de que el desarrollo sólo tiene sentido cuando mejora la vida de la gente. Sergio Massa lo dice, y sobre todo, lo demuestra con hechos”. Por su parte, Marcela Passo, subsecretaria de Articulación Interjurisdiccional del Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires, señaló: “El desarrollo como motor de crecimiento y prosperidad tiene que ser prioridad de agenda, tal como lo planteó Sergio Massa y todos los que formamos parte del Frente Renovador. Lamento profundamente que la agenda de odio que impulsa el actual gobierno argentino se haya puesto por encima de esos ideales”.

Respaldo del interior

Referentes del Frente Renovador del interior del país expresaron su indignación por el lamentable suceso. La legisladora massista de Chubut, Vanesa Abril, manifestó: “Argentina hoy más que nunca necesita del diálogo y la unidad regional. Brasil es un socio estratégico, nuestro principal socio comercial”, y agregó: “Necesitamos gobernantes con capacidad y sensibilidad para llevar soluciones a la gente, fortaleciendo la agenda de integración, desarrollo y producción desde el respeto y el diálogo”. En tanto, Sara Aparicio, legisladora de Corrientes, denunció que “la Argentina necesita una política exterior al servicio del desarrollo, la producción y el trabajo, no de la confrontación permanente, como lo hizo siempre”. En esta línea, el referente correntino Germán Braillard sostuvo: “Argentina y Brasil son pueblos hermanos. Quienes vivimos en las provincias fronterizas lo sabemos: cada día nos conocemos más, nos queremos más y trabajamos mejor juntos. Milei no debería poner en riesgo ese camino de integración. El futuro se construye con diálogo, respeto y cooperación”.

En esta linea, la diputada mendocina Gabriela Lizana expresó: “Los agravios nunca fortalecen a un país. Con Brasil nos unen la historia, el comercio y millones de puestos de trabajo que dependen de una relación madura entre dos naciones hermanas. Gobernar con sensibilidad también es construir puentes, no romperlos. El desarrollo solo es verdadero cuando la gente queda adentro, no cuando la confrontación deja oportunidades afuera”. Por último, la diputada chaqueña Katia Blanc también se pronunció a través de sus redes sociales: “Lo interesante es la integración regional en dirección a nuestra gente, con más empleo, desarrollo y cuidado de lo nuestro”.

También se pronunciaron intendentes de la provincia de Buenos Aires en apoyo a la integración regional. El intendente de Chacabuco, Darío Golia, sostuvo que “el desarrollo del país se construye con una mirada regional, pensando en nuestro pueblo”. En la misma línea, la intendenta de Tornquist, Estefanía Bordoni, afirmó que “gobernando con sensibilidad social y priorizando el bienestar de los vecinos es como se construye futuro” y remarcó que “la cercanía y la mirada estratégica entre Sergio Massa y Lula marcan el rumbo de una política que pone en el centro la producción y las oportunidades para el pueblo”. Por su parte, el intendente de Patagones, Ricardo Marino, sostuvo que “Argentina y Brasil comparten mucho más que una frontera: comparten historia, integración, trabajo y un destino común”, y agregó que “fortalecer esa relación es una decisión estratégica que beneficia a millones de personas, impulsando la producción, el comercio y el desarrollo de nuestros pueblos”; en ese sentido, remarcó que “las diferencias políticas son circunstanciales” y que “los países crecen cuando construyen puentes, no cuando levantan barreras”. En la misma línea, el intendente de Saavedra, Matías Nebot, señaló que “Argentina y Brasil reafirman los lazos que los unen como naciones hermanas de Sudamérica, renovando el compromiso de trabajar de manera conjunta por el bienestar de sus pueblos”, y sostuvo que “a través del diálogo ambos países apuestan a seguir construyendo un futuro compartido de paz”. A su vez, el intendente de Roque Pérez, Maximiliano Sciaini, sostuvo que “un Presidente representa a la Argentina, no a su campaña” y cuestionó que “Milei usó una gira oficial para intervenir en la política de Brasil e insultar a su presidente”. En tanto, el intendente de General Alvarado, Sebastián Ianantuony, afirmó que “el desarrollo regional es la respuesta” y remarcó que “nunca estuvo tan claro qué modelos de gobierno se debaten a diario”, contraponiendo que “al odio como forma política se le antepone empatizar con lo que les pasa a las mayorías populares” y que “a la timba financiera” hay que “impulsar oportunidades con formación y trabajo”. Por último, el intendente de San Andrés de Giles, Miguel Gesualdi, señaló que “la unidad con Brasil es la posibilidad de construir una región más fuerte, con producción, empleo y oportunidades”, pero advirtió que “ese crecimiento solo será verdadero si tiene un rostro humano, si pone a la gente en el centro y si se gobierna con sensibilidad y compromiso social”.

Las declaraciones manifiestan la postura del massismo en defensa de una política exterior responsable, orientada a fortalecer la relación con Brasil y la integración regional como herramientas para impulsar la producción, el empleo y el desarrollo. Los agravios a Lula no son un problema de forma: son, en los hechos, un ataque a los intereses económicos de millones de argentinos que hoy ya sufren la pérdida de empleo formal y el retroceso del entramado productivo. En ese sentido, los dirigentes ratificaron el liderazgo de Sergio Massa y su propuesta de construir una Argentina con más diálogo, cooperación y crecimiento con inclusión social. 

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