El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dio hoy explícito apoyo al liberal Emmanuel Macron por encima de la ultraderechista Marine Le Pen de cara al crucial balotaje del próximo domingo en Francia al sostener que es quien “mejor encarna los valores democráticos y humanistas”.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) afirmó en Twitter que el resultado de la segunda vuelta “va más allá de las fronteras” de Francia, reportó la agencia Ansa.
“El futuro de la democracia está en juego en Europa y en el mundo”, sentenció Lula, que lidera las encuestas en Brasil con miras a los comicios generales de octubre, con clara ventaja sobre el actual mandatario de extrema derecha, Jair Bolsonaro, aspirante a la reelección.
“Es fundamental vencer a la ultraderecha y a su mensaje de odio y prejuicios. Es lo que los demócratas de todas las tendencias en el mundo desean y esperan”, enfatizó Lula, haciendo doble alusión a Francia y Brasil.
En uno de sus posteos, Lula recordó que desde el comienzo de su “vida sindical y política” recibió “el cariño y la solidaridad del pueblo francés”.
“Francia fue un óptimo socio estratégico de mis gobiernos” entre 2003 y 2010, completó.
En 2021, Lula fue recibido con honras similares a las de un jefe de Estado por Macron en el Palacio del Eliseo, en París.
Cinco años más tarde, Francia vivirá un nuevo balotaje entre el actual presidente y candidato a la reelección, Emmanuel Macron, y la aspirante de ultraderecha Marine Le Pen, quienes lideraron la primera vuelta de hoy pero con una ventaja más sólida que la prevista a favor del mandatario.
Macron fue el candidato más votado, con entre 27% y 29% de los votos, y sacaba una ventaja de más de cuatro puntos porcentuales a la líder de Agrupación Nacional (AN), que obtenía entre 23 y 24%, según los resultados preliminares difundidos por los medios franceses.
Si bien el gobernante logró dominar los comicios de hoy, la distancia con Le Pen de cara al balotaje sigue siendo ajustada y se situaría entre dos y ocho puntos, según las primeras encuestas publicadas esta noche.
Un margen reducido comparado al 32% de ventaja con el que había derrotado a la aspirante de ultraderecha en 2017.
“No nos equivoquemos, nada está decidido”, advirtió el dirigente del oficialista La República en Marcha (LREM) ante sus simpatizantes, tras conocerse los primeros resultados.
“El debate que tendremos durante 15 días será decisivo para nuestro país y para Europa”, sentenció.
En tanto, la líder de AN, instó a todos aquellos que no votaron por Macron a unirse a su movimiento.
“Lo que estará en juego el 24 de abril será una elección de sociedad y de civilización”, dijo la candidata, que se postuló por tercera vez consecutiva y consideró que Francia necesita “una gran alternancia”.
Poco después de difundirse las primeras estimaciones, los diez candidatos relegados del balotaje manifestaron sus apoyos de cara a la segunda vuelta del próximo 24 de abril.
A diferencia de lo sucedido en 2002, cuando todos los partidos llamaron a votar a favor del conservador Jacques Chirac y contra el aspirante de ultraderecha Jean-Marie Le Pen -padre de Marine-, el conocido como “frente republicano” no se reprodujo 20 años más tarde en un país, donde los tradicionales partidos de gobierno -el Partido Socialista del expresidente Francois Hollande y el conservador Los Republicanos (LR) del exmandatario Nicolas Sarkozy- sufrieron sus peores derrotas electorales.
Solo dos candidatos llamaron a sus bases a votar de forma clara a favor de Macron y “contra la extrema derecha” de Marine Le Pen: la socialista Anne Hidalgo (1,8% de los votos preliminares) y el ecologista Yannick Jadot (4,5%).
En tanto, el comunista Fabien Roussel (2,4%) llamó a votar por “la única boleta a disposición para vencer” a Le Pen, mientras que la candidata de LR, Valérie Pécresse, anunció que votaría “conscientemente” por Macron, pero no dio ninguna consigna de voto dada la división interna que sufre su partido entre radicales y moderados.
De hecho, su correligionario y finalista de las primarias, Éric Ciotti, quien representa al ala radical de los conservadores, manifestó que “no votará por Macron” en el balotaje y tampoco hizo un llamamiento.
El aspirante de izquierda y tercero de esta primera vuelta Jean-Luc Mélenchon (21,1%), cuyo electorado será clave para definir la segunda vuelta, instó a sus tropas a “no dar ni un solo voto a Le Pen” aunque sin pedirlo para Macron, en un intento de marcar sus distancias con el mandatario.
“Les toca a ustedes actuar, sabemos por quién no debemos votar nunca”, dijo ante una multitud, según el diario Le Monde.
Algo similar hizo el candidato anticapitalista Philippe Poutou (0,8%), quien tampoco dijo a quién votar pero pidió no dar “ni un voto” a la ultraderecha.
Sin sorpresas, el periodista y candidato de ultraderecha Éric Zemmour (7%) llamó a votar por Le Pen, al igual que lo hizo el nacionalista Nicolas Dupont-Aignan (2,1%), quien ya le había manifestado su apoyo en el balotaje de 2017.
La votación, celebrada tras una campaña intermitente marcada por la invasión rusa de Ucrania y la pandemia, profundizó el voto a favor de formaciones antisistema -casi un 60% de los votos estimados- y agudizó la crisis de los partidos tradicionales, que quedaron fuera del balotaje por segunda vez consecutiva y reunirían menos de 7% de los sufragios.
Además, la jornada electoral estuvo marcada por una alta abstención, situada en base a los pronósticos entre 26% y 28,3%, que sería entre cuatro y seis puntos superior a la de 2017 y cercana al récord de 2002, de 28,4%.
En las próximas dos semanas, los franceses deberán reflexionar sobre el rumbo que tomará el país en los próximos cinco años, una decisión que podría implicar un cambio en las alianzas internacionales de esta potencia nuclear y económica si Le Pen sale elegida, dado su rechazo a la OTAN y su visión euroescéptica.
Esta nueva etapa de la campaña estará centrada en el poder adquisitivo -principal preocupación de la opinión pública-, mientras se agravan las repercusiones económicas del conflicto ucraniano para la población, que sufrió un encarecimiento de los productos cotidianos, en especial de la nafta.
Una situación que favorece a Le Pen, quien hizo del poder adquisitivo su caballo de batalla electoral, y perjudica a Macron, cuyo programa fue criticado por proponer un aumento de la edad jubilatoria de 62 a 65 años y querer imponer condiciones de actividad a los beneficiarios de planes sociales.
Beneficiada de una imagen más moderada gracias a Zemmour, la aspirante de AN apostó por presentarse como la defensora de las clases populares para capitalizar el descontento hacia “el presidente de los ricos”, reflejado en la crisis de los chalecos amarillos, la huelga de transporte más larga de la historia francesa y numerosas protestas contra diferentes reformas y medidas de su gobierno.
(Photo by Ludovic MARIN / AFP)
Para contrarrestar este malestar social hacia su candidatura, Macron multiplicó en estas últimas semanas sus guiños a las clases populares, algo que repitió esta noche, tras hacer una especie de mea culpa en un intento de capitalizar los votos de las demás fuerzas, especialmente la de Mélenchon.
“En este momento decisivo para el futuro de la nación, nada debe ser como antes. Por eso quiero dar mi mano a aquellos que quieren trabajar para Francia. Estoy listo a inventar algo nuevo para reunir convicciones y sensibilidades diversas y construir con ellas una acción común al servicio de nuestra nación”, manifestó al dirigirse a los franceses poco después de conocerse los resultados preliminares.
“Quiero decirles esta noche que pondré todas mis fuerzas en convencer a todos de que el único proyecto a favor del poder adquisitivo es el nuestro; el único proyecto creíble contra la vida cara es el nuestro, el único proyecto de los trabajadores y de todos los que están al costado del camino es el nuestro, el único proyecto a favor de Francia y Europa es el nuestro”, concluyó.
El mandatario argentino recorrió con sus pares temas como la integración, la acción contra el cambio climático y la renegociación de la deuda externa.
El presidente Alberto Fernández mantuvo este sábado encuentros bilaterales con la canciller federal de Alemania, Angela Merkel; con el jefe de Estado de Francia, Emmanuel Macron y el titular del Gobierno español, Pedro Sánchez, en el contexto de la Cumbre del G20 que se desarrolla en Roma.
También se reunió con las autoridades del Consejo Europeo, Charles Michel, y de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, en el Centro de Convenciones La Nuvola (La Nube) de Roma.
Participaron de las audiencias los ministros de Relaciones Exteriores, Comercio internacional y Culto, Santiago Cafiero; y de Economía, Martín Guzmán; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; y el sherpa del G20, Jorge Argüello.
En el tiempo disponible durante el desarrollo de la sesión plenaria inaugural del evento, el mandatario argentino sostuvo la primera de sus audiencias bilaterales y fue con Merkel.
Fernández reiteró a la canciller su agradecimiento por el apoyo de Alemania para que la Argentina logre un acuerdo sustentable con el Club de París y con el FMI.
Asimismo, el Presidente argentino aprovechó para despedirse de su par alemana, quien próximamente finalizará su mandato luego de un período de 16 años al frente del Ejecutivo.
Alemania es el principal socio comercial de la Argentina en la Unión Europea (UE) y el comercio bilateral superó los 2.700 millones de dólares en 2020.
Macron
En la reunión con Macron, los mandatarios reafirmaron las visiones compartidas sobre la acción climática y la preservación de la biodiversidad a la defensa de los derechos humanos y la igualdad de género, entre otras.
Fernández ratificó a su par el compromiso de su gobierno con la implementación del Acuerdo de París.
El Presidente argentino agradeció muy especialmente el apoyo brindado por Francia tanto en la negociación que la Argentina mantiene con acreedores privados como con el Club de París y el FMI.
Fernández y Macron acordaron seguir trabajando de manera coordinada en el marco del Foro Generación Igualdad, en el que la Argentina colidera la Coalición de Acción sobre Autonomía Corporal y Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos.
También expresaron su interés en ampliar la agenda comercial y de inversiones entre ambos países, así como favorecer mayores vínculos entre las empresas argentinas y francesas, sobre todo en los sectores de energías renovables, infraestructura y automotriz.
Coincidieron, asimismo, en la importancia de dar impulso a la cooperación científico-tecnológica bilateral, que tiene a Francia como el primer socio internacional de la Argentina, con más de 100 proyectos bilaterales en ejecución.
Pedro Sánchez
Fernández también compartió una reunión bilateral con su par del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en el que coincidieron en la preocupación sobre los desafíos que deja la pandemia, sus graves consecuencias políticas, sociales y culturales a nivel global, teniendo en cuenta sobre todo su impacto en la región latinoamericana.
Durante la reunión, el mandatario argentino agradeció a Sánchez su apoyo en las negociaciones que lleva adelante la Argentina con el FMI y el Club de París y reconoció especialmente la acción solidaria del gobierno español por realizar una donación de 2.202.800 vacunas a nuestro país a través del mecanismo Covax.
Por otro lado, los mandatarios ratificaron su voluntad de avanzar en la implementación del “Plan de Acción para la Profundización de la Asociación Estratégica para el bienio 2021-2023” como una vía para trabajar sobre los temas identificados como prioritarios para ambos países.
También acordaron reforzar la relación económico-comercial bilateral y promover una mayor interrelación entre empresarios de ambos países para facilitar y diversificar el comercio bilateral, agregarle valor, incorporar nuevas tecnologías y concretar nuevas inversiones.
España es un socio comercial clave para la Argentina, tiene el cuarto lugar en el contexto europeo y en 2020 el comercio bilateral alcanzó los 1.800 millones de dólares, con exportaciones del orden de US$ 1.100 millones.
Asimismo, es el segundo inversor externo en nuestro país y la Argentina es el sexto destino de inversión externa española en el mundo.
Autoridades europeas
Por último, el Jefe de Estado argentino se reunió en sendos encuentros bilaterales con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y con la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, con quienes repasó temas de interés de la agenda bilateral y diversas vías para profundizar la cooperación existente y sus posibilidades de desarrollo.
También abordaron temas multilaterales y regionales, entre los que se mencionó el fortalecimiento del diálogo entre la UE y la Celac y la problemática del cambio climático, teniendo en cuenta la proximidad de la 26° Cumbre de Naciones Unidas sobre la temática.
La UE, como bloque, es el tercer socio comercial de la Argentina y el principal inversor externo. Existe, además, una intensa agenda de cooperación en diversos campos, tales como ciencia y tecnología, género, derechos humanos, educación y cultura.
El Presidente mantuvo un diálogo informal con el estadounidense. En su intervención criticó las acciones del FMI y recibió apoyos.
En el marco del encuentro del G20, la delegación argentina consiguió lo que vino a buscar: que el presidente Alberto Fernández pudiese mantener un encuentro informal con el presidente de los Estados Unidos Joe Biden.
El encuentro entre ambos fue “muy cordial”, intercambiaron deseos de una pronta reunión formal y elogios hacia el papa Francisco, con quien se reunió ayer Biden.
En medio de las deliberaciones, y cuando el gobierno argentino ha llegado hasta Roma, Italia, con una propuesta para que el G20 se expida en forma crítica de la actual arquitectura del sistema económico global con un énfasis en la participación de los organismos como el FMI, el presidente Fernández dialogó con Biden acerca de la actual situación de la pandemia, y el interés de ambos por el rol global que mantiene en la actualidad el Papa Francisco.
El presidente Alberto Fernández participa del decimosexto encuentro de los jefes de Estado de los países miembros del G20 entre los cuales se encuentra la Argentina. En su discurso, criticó a la actual estructura del sistema financiero global. Pero, sobre todo, al FMI.
“El actual sistema, que prioriza a la especulación por sobre el desarrollo de los pueblos, debe cambiar. La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal: única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávida el destino que le ha sido impuesto”, dijo el mandatario argentino.
Además, sentenció: “No hay inocentes en esa historia. Son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”.
“Que nadie se confunda. No vengo a renegar del capitalismo. Vengo a alzar mi voz contra los que han sometido al capitalismo de la producción y el trabajo a la lógica de la especulación financiera. La ética social debe darle contenido a la economía”, dijo.
En medio del encuentro, Fernández obtuvo el apoyo del presidente francés Emanuel Macron quien parafraseó al mandatario argentino. Además, vía zoom, el líder ruso Vladimir Putin se mostró preocupado por la inequidad que generó la pandemia y apuntó al rol del sistema financiero global, en la línea de lo mencionado por Argentina.
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, se comunicó esta mañana con el presidente de Francia, Emanuel Macron, con quien dialogó sobre la relación bilateral entre ambos países y la situación global en medio de la pandemia del Coronavirus.
El presidente francés le manifestó a Fernández su interés por la situación del coronavirus en nuestro país y sobre las acciones que se llevan adelante para mitigar sus efectos. En ese sentido, el presidente señaló, “la cuarentena inicial muy fuerte y nos dio el tiempo para poder recomponer el sistema de salud pública para una buena atención y nunca se vio superado hasta el día de hoy”.
Analizaron, también, el impacto que el Coronavirus genera a nivel mundial, y que se ha sentido con particular fuerza en ambos países y regiones. Ambos mandatarios resaltaron la importancia de poder contar con una vacuna que esté disponible para el mundo. Sobre el tema, el mandatario francés recalcó “queremos que la vacuna se comparta con no europeos también, debemos acelerar la búsqueda y queremos que sea un bien público mundial”.
Por su parte, el presidente Macron felicitó al presidente argentino por haber llegado a un acuerdo con los acreedores privados y el argentino agradeció el respaldo en medio de la negociación. También ponderó el continuo apoyo de ese país en cuanto a las negociaciones con el FMI y la búsqueda de su normalización. El presidente Fernández le transmitió que “con el FMI estamos con un buen vinculo y un buen nivel de conversación de cómo encarar el futuro y necesitamos un acuerdo que nos dé tiempo y permita volver a crecer”.
Por su parte, el presidente Macron manifestó que “esta nueva etapa es muy importante para acordar con el FMI y me complace que estén avanzando y estamos dispuestos a poder ayudar”.
Sobre Venezuela ambos dignatarios coincidieron en señalar la necesidad de que se encuentre una salida democrática con pleno respeto de los derechos humanos. En ese sentido, el presidente argentino remarcó: “nos unen los mismos intereses; los derechos humanos, las libertades, el medio ambiente y el lado humanitario frente a la pandemia”.
Ademas, le solicitó al presidente francés la posibilidad del envío de observadores electorales de cara a las próximas elecciones a desarrollarse en Bolivia.
Fernández ponderó el trabajo que viene desarrollando Michelle Bachelet como Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y se comprometieron a seguir apoyando su labor y le pidió a Macron que la apoye.
Por último, el presidente Macron le agradeció al presidente el haberle hecho llegar, a través del embajador argentino en Francia, un manuscrito prólogo de Borges a su madre de 1970 ya que es un gran admirador del escritor argentino.
La conversación telefónica duró una hora, se desarrolló desde la quinta presidencial de Olivos y el presidente estuvo acompañado por el canciller, Felipe Solá, y los secretarios de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz y el General de la Presidencia, Julio Vitobello.