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Estados Unidos en las puertas de una crisis maderera ¿una oportunidad para Misiones?

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“La madera siempre vino de Canadá” admite un contratista en uno de los tantos suburbios que se construyen al norte de la ciudad de Detroit, en Michigan. “Esto siempre fue así, desde que comencé en este negocio” repite el mismo hombre a las cámaras de CNN que buscan explicar un mercado que claramente muestra su dependencia estructural con el vecino del norte. 

El dato es contundente: Estados Unidos consume más madera de la que produce. En el mercado de softwood lumber (madera blanda utilizada en estructuras, vigas y entramados de viviendas), el país cubre alrededor del 63% de su demanda con producción local, mientras que el resto proviene de importaciones. 

Y ahí es donde aparece Canadá como socio indispensable. Aproximadamente 85% de la madera importada por Estados Unidos proviene de Canadá.  En términos de consumo total, cerca del 32% de toda la madera utilizada en Estados Unidos es canadiense. Cada año ingresan al país alrededor de 26 millones de metros cúbicos de madera importada para cubrir ese déficit estructural. Para Canadá esto se traduce en que el 80% de la madera que produce, la exporta. 

Esto significa que millones de viviendas estadounidenses dependen directa o indirectamente de la madera producida en los bosques de la Columbia Británica, Quebec o Alberta.

El problema es que ese flujo hoy está atravesado por una escalada de tensiones comerciales que parecen no tener punto de retorno. 

Aranceles, disputa histórica y nuevas tensiones

La disputa por la madera blanda entre Estados Unidos y Canadá no es nueva: lleva décadas. Washington acusa a Ottawa de subsidiar su industria forestal mediante el control estatal de los bosques, lo que -según la posición estadounidense- abarata artificialmente la madera canadiense.

En los últimos años la tensión se intensificó y, por supuesto, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, el enfrentamiento escaló a niveles impensados por la constante presión de nuevos aranceles y dejó el escenario en las puertas de una crisis de abastecimiento nunca antes vista. 

Las autoridades estadounidenses elevaron significativamente los derechos antidumping y compensatorios sobre la madera canadiense, que podrían superar el 30-34% en algunos casos

El resultado es un mercado cada vez más volátil.

Los precios de la madera ya alcanzaron máximos de tres años, impulsados por la expectativa de menor oferta y mayores costos de importación. 

Al mismo tiempo, Canadá anunció programas de asistencia para su industria forestal por hasta 1.200 millones de dólares canadienses, con el objetivo de resistir el impacto de los aranceles y diversificar mercados. 

El conflicto no sólo afecta a los productores: también golpea al corazón del mercado inmobiliario estadounidense.

Impacto directo en el sector de la construcción

La vivienda es el principal destino de la madera en Estados Unidos. La mayoría de las casas unifamiliares se construyen con estructuras de madera (wood frame), lo que hace que cualquier alteración en el mercado tenga efectos inmediatos.

Según estimaciones de la National Association of Home Builders, las políticas arancelarias y el encarecimiento de insumos podrían aumentar el costo de construcción de una vivienda nueva entre 9.000 y 10.900 dólares en promedio

Las consecuencias potenciales incluyen: aumento del precio final de las viviendas, reducción de proyectos de construcción, caída en remodelaciones y una feroz presión inflacionaria sobre el sector inmobiliario.

Esto ocurre en un momento en el que Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de viviendas, por lo que cualquier shock de oferta en los materiales puede profundizar el problema.

El dato clave es que reemplazar completamente la madera importada exigiría construir alrededor de 75 nuevos aserraderos modernos en Estados Unidos, algo inviable en el corto plazo. 

En otras palabras: Estados Unidos necesita si o si proveedores externos.

Canadá y el giro hacia India

Frente a este escenario, Canadá comenzó a acelerar una estrategia de diversificación comercial para reducir su dependencia del mercado estadounidense.

Uno de los destinos en los que el país está poniendo la mirada es India, un mercado con enorme potencial debido a su crecimiento urbano y demográfico. La semana pasada el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, (quien le dijo a Trump “no vamos a rogar”) visitó Nueva Delhi para reunirse con su par Narendra Modri. La firma del acuerdo llamó la atención, pero cuando se conocieron los detalles llegó el verdadero golpe: no se usarán dólares estadounidenses ni bancos de ese país para ninguna de las transacciones. El objetivo principal es “puentear” a Estados Unidos en un acuerdo que asciende a los 50.000 millones de dólares anuales

India enfrenta un déficit creciente de materiales de construcción, y está ampliando el uso de madera en viviendas y edificios de mediana altura. Al mismo tiempo, el país más poblado del mundo tiene un ambicioso plan energético y necesita uranio para sus centrales nucleares. Canadá tiene una de las grandes reservas del mundo de tierras raras. Esto representa una oportunidad estratégica: diversificar exportaciones y disminuir la vulnerabilidad frente a los aranceles estadounidenses.

Si esa estrategia prospera, podría ocurrir un fenómeno paradójico: parte de la madera, minerales y otros recursos canadienses que históricamente iban a Estados Unidos podrían redirigirse a Asia, reduciendo aún más la oferta disponible en el mercado norteamericano.

Y ese vacío podría abrir nuevas oportunidades para otros proveedores.

¿Puede Misiones crecer en el mercado estadounidense?

Misiones posee una de las mayores reservas forestales cultivadas de América Latina, con plantaciones de pino y eucalipto que crecen a ritmos muy superiores a los de los bosques del hemisferio norte.

Para la empresaria forestal misionera Silvina Oliva, con gran experiencia en producción e incluso exportación a Estados Unidos y Canadá, el momento exige una lectura estratégica.

“El mundo se está convirtiendo en un lugar incierto, peligroso y volátil. Sí creo que nosotros como polo foresto-industrial debemos convertir esta crisis en una oportunidad para que nuestra madera sea apreciada y requerida tanto en Canadá como en Estados Unidos”.

La empresaria sostiene que el potencial productivo existe.“Nuestra materia prima crece en tiempo récord al lado del crecimiento en aquellos lares, y hasta estructuralmente podría resultar interesante”.Entre los productos con potencial exportador menciona: tablas cepilladas, tableros encolados, molduras y otros productos industrializados de mayor valor agregado. “Todo eso puede ser de interés y de hecho lo es”, señala.

Silvina Oliva lidera Valerio Oliva Forestal y exportó a Estados Unidos y Canadá.

Pero aprovechar una oportunidad internacional no depende sólo del mercado. Según Oliva, existen obstáculos estructurales que hoy limitan la competitividad de la industria forestal argentina.

“Tenemos ciertas debilidades coyunturales que tenemos que solucionar antes, y lamentablemente no dependen de nosotros: los costos altos debido a impuestos, los costos laborales y los costos logísticos que siguen siendo altísimos”.

En 2025 el complejo forestal representó apenas 0,9% del total de exportaciones del país. Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. 

Como otras economías regionales, el sector maderero-forestal enfrenta un deterioro de su competitividad externa. La baja del dólar mayorista combinada con un fuerte aumento de los costos internos está presionando los márgenes de exportación. Los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja, lo que genera un combo de baja rentabilidad. 

A esto se suman desafíos internos del propio sector: necesidad de inversión en modernización, escasa escala exportadora, baja asociatividad entre empresas.

“En términos de calidad, certificaciones, tipo de productos: tenemos capital humano y excelente materia prima. Nos falta tecnología, inversión y aggiornamiento para poder ajustar los costos puertas para adentro”, explica Oliva.

Una ventana de oportunidad…que podría cerrarse rápido

El mercado internacional de la madera es profundamente cíclico. Las oportunidades aparecen y desaparecen con rapidez según cambian los flujos comerciales.

Por eso el interrogante de fondo no es sólo si Estados Unidos profundizará sus problemas de abastecimiento, sino si Misiones está preparada para responder, al menos en parte, a esa gran demanda.

Oliva lo resume con una pregunta que resuena en todo el sector forestal argentino:

“Ahora, ¿qué hacemos con todas las variables que dependen de las voluntades políticas? ¿Perderemos nuevamente una oportunidad más?”…

Si la tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá continúa escalando, el mercado global de la madera podría reconfigurarse.

Y en ese escenario la industria forestal misionera podría encontrar una oportunidad histórica… siempre que logre superar sus propias limitaciones estructurales.

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La industria arrancó en rojo: cayó 3,2%, con un rebote mensual que no alcanza a revertir el cuadro sectorial

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La industria manufacturera argentina abrió 2026 con una señal doble, y en apariencia contradictoria: el nivel general del Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 3,2% interanual en enero, pero al mismo tiempo exhibió una mejora de 3,1% frente a diciembre en la serie desestacionalizada, mientras la tendencia-ciclo avanzó 0,8%. La foto, entonces, combina un retroceso todavía evidente en la comparación con el mismo mes del año pasado con un movimiento de recuperación de corto plazo que, por ahora, no cambia el diagnóstico de fondo.

El dato central es que la industria sigue sin encontrar un sendero homogéneo. El informe del INDEC muestra que diez de las dieciséis divisiones fabriles registraron caídas interanuales en enero, lo que confirma que el deterioro continúa siendo extendido y no se limita a un puñado de rubros aislados. Los mayores retrocesos, además, se concentraron en ramas sensibles para la inversión, el empleo y el entramado pyme: maquinaria y equipo se desplomó 20,2%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 25,7%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y otros equipos, aparatos e instrumentos, 22,1%. También retrocedieron productos de caucho y plástico, productos de metal, textiles, alimentos y bebidas, muebles y otras manufacturas, y otro equipo de transporte.

Ese mapa sectorial revela algo más profundo que una mera oscilación mensual: el corazón de la industria vinculada a bienes durables, equipos de capital y consumo masivo no logró sostener el ritmo. En otras palabras, allí donde la producción suele responder a expectativas de inversión, crédito, consumo y nivel de actividad, enero volvió a mostrar debilidad. La mejora desestacionalizada sirve para marcar que el piso podría haber quedado atrás en el muy corto plazo, pero el arranque del año todavía está lejos de ofrecer una recuperación generalizada.

Dentro de ese cuadro, maquinaria y equipo sobresale como uno de los focos más preocupantes. El rubro cayó 20,2% interanual y arrastró especialmente por dos segmentos: maquinaria agropecuaria, con una baja de 32,1%, y aparatos de uso doméstico, con un derrumbe de 35,8%. La maquinaria de uso general y la otra maquinaria de uso especial también retrocedieron, aunque con menos intensidad. Es un dato relevante porque esta división suele funcionar como termómetro de la inversión productiva: cuando cae de manera tan marcada, no solo refleja menor producción fabril, sino también una economía con decisiones de compra más postergadas y una demanda empresarial más cautelosa.

El otro gran bloque en crisis es el de los sectores intensivos en trabajo. Textiles cayó 23,9%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y dentro de este último rubro, el calzado se hundió 34,1%. En textiles, los principales golpes vinieron por hilados de algodón y tejidos y acabado de productos textiles, con bajas superiores al 33%. Son ramas especialmente sensibles a la pérdida de poder adquisitivo, a la competencia importada y al encarecimiento de costos, por lo que su desempeño funciona como un indicador temprano de estrés industrial y comercial.

La rama automotriz también volvió a ser un factor contractivo. El resumen ejecutivo agrupa a automotores y otros equipos de transporte con una caída interanual de 22,9%, una magnitud que explica buena parte del retroceso del nivel general. En un país donde el sector automotor suele traccionar cadenas completas de autopartes, metalmecánica, plásticos y logística, un movimiento de esa dimensión tiene efectos multiplicadores negativos más allá de la fábrica terminal.

Sin embargo, el cuadro no es de derrumbe uniforme. El informe también muestra núcleos de resistencia, e incluso de expansión, en ramas puntuales. Sustancias y productos químicos creció 7,2%; productos minerales no metálicos, 4,3%; refinación del petróleo, 2,2%; productos de tabaco, 2,5%; y madera, papel, edición e impresión, 0,2%. Esas mejoras no compensaron la magnitud de las bajas en los sectores más golpeados, pero sí impidieron que el índice general mostrara una contracción todavía mayor.

El desempeño de químicos merece una lectura particular. La división avanzó 7,2% interanual, apuntalada sobre todo por productos farmacéuticos, que treparon 17,7%, y por agroquímicos, con una suba de 18,7%. En contraste, cayeron productos químicos básicos, materias primas plásticas y caucho sintético, y detergentes, jabones y productos personales. Es decir, incluso dentro de los sectores ganadores el comportamiento no fue lineal, sino segmentado.

En alimentos y bebidas, el panorama fue más equilibrado, aunque cerró en terreno negativo: la división cayó 0,7%. Allí convivieron bajas en carne vacuna, carne aviar, fiambres, frutas y hortalizas procesadas, molienda de cereales y panificados, con subas en lácteos, azúcar y vino. Pero el dato más llamativo para la economía regional del noreste argentino fue el salto de yerba mate, té y café, que mostró una expansión interanual de 32,0%. En un mes donde el agregado de alimentos retrocedió, esa subrama aportó una incidencia positiva de 0,5 puntos dentro del rubro.

Ese comportamiento resulta especialmente relevante para Misiones, porque confirma que, al menos en la medición industrial del arranque de año, la elaboración de yerba mate, té y café mostró un desempeño mucho más dinámico que el promedio manufacturero nacional. No alcanza por sí solo para cambiar el panorama del conjunto fabril argentino, pero sí marca que algunas economías regionales industriales lograron sostener actividad en medio de un contexto nacional contractivo.

También para Misiones hay otro dato a observar: madera, papel, edición e impresión creció 0,2% interanual. Dentro de esa división, madera y productos de madera y corcho, excepto muebles, subió 0,8%; papel y productos de papel cayó 2,1%; y edición e impresión avanzó 2,1%. El resultado agregado es modesto, pero positivo, en un contexto donde muchas ramas industriales siguieron en baja.

En términos de lectura macro, enero deja una conclusión prudente. La industria argentina no mostró aún una recuperación sólida, pero tampoco una profundización uniforme del deterioro. El repunte mensual desestacionalizado y la mejora de la tendencia-ciclo sugieren que hubo una recomposición parcial respecto de diciembre, aunque la comparación interanual y la amplitud de las bajas sectoriales obligan a moderar cualquier entusiasmo. La producción fabril comenzó el año con un rebote técnico, no con una salida plena de la zona de fragilidad.

En ese marco, el dato de enero parece describir una industria partida en tres velocidades: sectores de inversión y durables todavía muy golpeados; ramas de consumo cotidiano que resisten con dificultad; y algunos complejos puntuales -como químicos, refinación, tabaco, madera y la cadena yerba-té-café- que mostraron mejores registros. La discusión de fondo para los próximos meses será si ese rebote mensual logra extenderse y contagiar al resto del entramado fabril, o si queda apenas como una mejora transitoria en un escenario todavía dominado por la heterogeneidad y la debilidad estructural.

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La construcción con madera gana terreno en Argentina y demanda nuevos profesionales

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Con 30 medias becas disponibles, la Diplomatura en Diseño y Construcción con Madera de la Universidad Nacional de La Matanza vuelve a abrir sus puertas para arquitectos e ingenieros interesados en una de las tendencias constructivas que más crece en el mundo.

Mientras las ciudades buscan reducir su huella ambiental y repensar los materiales con los que se construye el futuro urbano, la madera se consolida a nivel global como uno de los protagonistas de la arquitectura sustentable. En ese contexto, la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) anunció una nueva edición de la Diplomatura en Diseño y Construcción con Madera, organizada junto al Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM).

La propuesta académica está dirigida a arquitectos, ingenieros y profesionales de carreras afines, y tiene como objetivo formar especialistas capaces de diseñar y desarrollar proyectos constructivos utilizando madera bajo criterios técnicos, ambientales y de eficiencia energética.

Como parte de su compromiso con la formación profesional y la promoción del uso sostenible de este material, FAIMA otorgará hasta 30 becas que cubrirán el 50% del valor de las seis cuotas de la diplomatura.

La cursada tendrá una duración total de 120 horas, se desarrollará entre abril y octubre y combinará modalidad virtual con instancias presenciales para el taller proyectual final.

Una tendencia global que empieza a crecer en Argentina

Aeropuerto Internacional de Portland – Estados Unidos

La madera natural es hoy uno de los materiales de construcción más utilizados en países como Suecia, Finlandia, Dinamarca, Canadá o Estados Unidos, tanto por sus propiedades ambientales como por su eficiencia térmica y energética.

Además de ser un recurso renovable y reciclable, permite almacenar carbono y reducir la huella ambiental de los edificios, una característica cada vez más valorada frente al desafío del cambio climático.

De hecho, informes internacionales destacan que el uso de materiales biológicos en la construcción —como la madera— podría reducir significativamente las emisiones del sector hacia mediados de siglo. De hecho, “la construcción con madera no es solo una técnica: es un cambio de paradigma en la arquitectura”, destacan desde FAIMA.

En este contexto, la formación de profesionales especializados se vuelve clave para impulsar el desarrollo de nuevos proyectos y ampliar las aplicaciones del material en el país.

Formación técnica y mirada sustentable

La diplomatura está estructurada en ocho módulos que recorren desde el recurso forestal y las propiedades de la madera hasta el diseño estructural, los sistemas constructivos y la sustentabilidad.

El programa incluye además un taller proyectual, en el que los estudiantes deberán desarrollar un proyecto arquitectónico completo utilizando madera como material principal.

El cuerpo docente está integrado por reconocidos especialistas del sector, entre ellos el arquitecto Vicente Mazzitelli, director de la diplomatura, junto a profesionales y técnicos vinculados al desarrollo de la construcción con madera en Argentina.

Becas y modalidad de inscripción

Los interesados en acceder a las becas deberán enviar su CV y una carta de motivación justificando la necesidad del apoyo económico. La evaluación y asignación de las becas estará a cargo de FAIMA.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el 23 de marzo y la cursada comenzará en abril. Para registrarse ingresar a https://linktr.ee/arquitecturaunlam

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La madera tiene un frente externo convulsionado pero que puede abrir nuevas oportunidades para Argentina

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El mercado internacional de la madera atravesó durante 2025 un escenario de moderada actividad económica global, pero con señales de debilidad en los principales segmentos vinculados a la construcción y al comercio internacional. Así lo señala el consultor Gustavo Cetrángolo, autor del capítulo especial sobre panorama internacional incluido en el Informe Mensual de FAIMA (Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines) correspondiente a enero de 2026.

El análisis destaca que las principales economías del mundo mantuvieron durante el último año una actividad relativamente sólida, aunque condicionada por tres factores centrales: la desaceleración del sector inmobiliario en varios mercados, la menor producción industrial y la creciente incertidumbre comercial derivada de políticas proteccionistas. En ese contexto, los mercados globales de madera maciza se mantuvieron débiles, con una demanda irregular y precios presionados.

Estados Unidos: construcción débil y precios con volatilidad

En Estados Unidos, uno de los principales motores de la demanda mundial de madera, la actividad de la construcción se mantuvo estable durante el cuarto trimestre de 2025, aunque en niveles relativamente bajos.

Las altas tasas de interés hipotecarias continuaron afectando negativamente la construcción de nuevas viviendas y las ventas inmobiliarias. A pesar de ese escenario, el precio promedio de la madera registró un incremento trimestral del 4,9% respecto del trimestre anterior.

Sin embargo, en la comparación interanual los valores muestran un retroceso significativo: el precio promedio de la madera estructural cayó 11,1% respecto de 2024, reflejando el debilitamiento de la demanda en el sector de la construcción.

Brasil: caída de exportaciones y presión arancelaria

En Brasil, los mercados de madera sólida también se mantuvieron relativamente débiles. La menor demanda internacional y la incertidumbre generada por la política arancelaria de Estados Unidos afectaron el desempeño del sector, particularmente en los estados forestales de Paraná y Santa Catarina, donde la producción se desaceleró durante el último cuatrimestre de 2025.

La situación se vio agravada por medidas comerciales adoptadas por otros mercados. La Comisión Europea impuso derechos antidumping provisionales del 6,2% a las importaciones de contrachapado de pino brasileño tras una investigación iniciada en marzo de 2025.

Los datos de comercio exterior reflejan esta tendencia:

  • Exportaciones de madera aserrada de pino:
    • Noviembre 2024: US$ 63,5 millones
    • Noviembre 2025: US$ 47,1 millones
    • Variación: -26% en valor
  • Volumen exportado:
    • De 262.300 m³ a 216.500 m³
    • Variación: -18%

El contrachapado de pino registró una caída aún más pronunciada:

  • Valor exportado: de US$ 72,3 millones a US$ 37,3 millones (-48%)
  • Volumen exportado: de 223.300 m³ a 128.000 m³ (-43%)

Actualmente, el precio promedio del pino seco de secadero brasileño se ubica en torno a US$ 208 por metro cúbico FOB.

Uruguay: oportunidades en Europa por medidas antidumping

En Uruguay, el mercado de madera sólida mostró un comportamiento moderado. La menor actividad en la construcción global y la incertidumbre comercial también impactaron en la demanda de sus principales destinos de exportación.

Sin embargo, el país podría beneficiarse indirectamente de cambios en el comercio internacional. La Unión Europea impuso aranceles antidumping del 86,8% a las importaciones de contrachapado de latifoliadas provenientes de China, lo que podría mejorar la competitividad de las exportaciones uruguayas en ese mercado.

Chile: exportaciones presionadas por menor demanda

En Chile, los mercados de madera aserrada también se mantuvieron moderados durante el cuarto trimestre de 2025. La incertidumbre sobre las políticas comerciales estadounidenses y la débil demanda global redujeron el volumen de pedidos y presionaron los precios.

La actividad exportadora hacia fines del año se vio afectada por tres factores principales:

  • menor demanda en mercados clave como Estados Unidos y Europa
  • mayor competencia en otros destinos internacionales
  • presión competitiva en el propio mercado interno

A pesar de este escenario, los exportadores chilenos mantienen una ventaja comparativa frente a Brasil debido a su menor exposición a los aranceles comerciales estadounidenses.

Ganadores y perdedores en el mercado global de la madera (2025)

Región / País Situación del mercado Factores clave
Estados Unidos Demanda moderada Altas tasas hipotecarias frenan la construcción; precios suben 4,9% trimestral pero caen 11,1% interanual.
Brasil Perdedor Caída de exportaciones de madera aserrada (-26%) y contrachapado (-48%) por menor demanda y aranceles.
Chile Mercado moderado Menor demanda de EE.UU. y Europa, pero con ventaja frente a Brasil por menor exposición arancelaria.
Uruguay Potencial ganador Podría beneficiarse en Europa tras aranceles antidumping del 86,8% al contrachapado chino.
Unión Europea Estancamiento Debilidad del sector de la construcción y cautela de compradores.
China Perdedor Crisis inmobiliaria reduce la demanda; importaciones de coníferas caen 12%.
India Ganador Crecimiento del PIB superior al 7% impulsa la demanda de madera para infraestructura y vivienda.

Fuente: Informe FAIMA – Panorama internacional elaborado por el consultor Gustavo Cetrángolo.

Unión Europea: mercado estancado

El mercado europeo de la madera permaneció prácticamente estancado en el cuarto trimestre de 2025, en gran medida por la debilidad del sector de la construcción y la actitud cautelosa de compradores y distribuidores.

La ralentización de la actividad inmobiliaria continúa siendo uno de los principales factores que explican la menor demanda de productos de madera en la región.

China: crisis inmobiliaria y caída de importaciones

En China, la desaceleración económica continuó durante el cuarto trimestre del año. Si bien las exportaciones y la producción industrial se mantuvieron relativamente estables, el deterioro del sector inmobiliario y las tensiones comerciales con Estados Unidos impactaron negativamente en la economía.

El mercado inmobiliario es el principal consumidor de madera en el país, por lo que su contracción tuvo efectos directos en el comercio del sector.

Durante los primeros once meses de 2025:

  • Las importaciones de madera de coníferas cayeron 12% interanual

Rusia se mantuvo como el principal proveedor de madera para el mercado chino.

En términos de precios, el valor promedio de la madera de coníferas importada se ubicó en US$ 205 por metro cúbico, apenas 1% por encima del año anterior.

La reducción en las nuevas construcciones, la caída en las ventas de viviendas usadas y los altos inventarios llevaron a desarrolladores y fabricantes de muebles a reducir sus compras de madera. Según el análisis del sector, no se espera una recuperación rápida de la demanda debido a la cautela de los importadores.

India: crecimiento económico y potencial de demanda

En contraste con otros mercados, India muestra un escenario más dinámico.

El Fondo Monetario Internacional elevó su estimación de crecimiento del PIB para 2025-2026 al 7,3%, mientras que el Banco Mundial revisó su proyección al 7,2%, impulsada por el consumo interno, los recortes impositivos y el aumento de los ingresos rurales.

El crecimiento de la inversión en infraestructura y desarrollo urbano podría impulsar la demanda de madera, contrachapados y muebles para la construcción. Esto mantiene elevada la dependencia del país respecto de las importaciones de productos forestales.

Actualmente, las importaciones de madera y derivados superan los US$ 2.300 millones anuales.

En el mercado doméstico, los precios de madera aserrada de pino radiata se ubican entre US$ 350 y US$ 450 por metro cúbico.

Precios de madera en rollo en Brasil y Chile

Diámetro (cm) Precio Brasil (R$/m³) Precio Brasil (US$/m³)
8 – 15 90 16
15 – 25 170 30
25 – 35 250 45
Más de 35 355 63

Chile: el precio promedio de rollos en pie para aserradero ronda los US$ 52 por m³.

Fuente: Informe FAIMA – Capítulo internacional elaborado por el consultor Gustavo Cetrángolo.

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AFoA participó del diálogo federal sobre la actualización de la ley de bosques

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) participó ayer de la reunión virtual organizada por el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) para analizar las propuestas de modificación a la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Gestión Sostenible de los Bosques Nativos, impulsadas por el Consejo de Mayo.

La reunión se destacó por la amplia participación de autoridades provinciales y nacionales, especialistas técnicos y representantes de distintos sectores vinculados a la temática forestal, en un espacio de intercambio institucional orientado a enriquecer el análisis de la normativa vigente. El encuentro contó con una amplia convocatoria de 66 participantes, entre los que destacaron autoridades ambientales de las provincias y de Nación, además de 12 expositores de instituciones académicas, el INTA, organizaciones no gubernamentales y entidades del sector privado, incluyendo a la Sociedad Rural Argentina (SRA) y AFoA.

En este contexto, y en el año en que celebra sus 80 años de trayectoria institucional, AFoA reafirmó su compromiso histórico con una política forestal que combine conservación ambiental, desarrollo productivo y sostenibilidad económica.

Durante la jornada, la directora ejecutiva de AFoA, Claudia Peirano, expuso la posición institucional basada en un documento técnico que se adjunta. La intervención subrayó el nuevo escenario de acuerdos y requisitos internacionales que impactan sobre los bosques nativos, así como las oportunidades de acceso a financiamiento climático a partir de créditos de carbono y otros mecanismos de reconocimiento de servicios ambientales.

En su presentación, AFoA planteó la necesidad de avanzar desde un esquema centrado exclusivamente en restricciones hacia un modelo que promueva la valorización del bosque nativo como activo ambiental y económico, capaz de generar empleo, atraer inversiones y fortalecer la competitividad internacional del país.

Resumen de los puntos clave presentados por AFoA:

• Alineación internacional y competitividad:

Se advirtió que cualquier debilitamiento de la ley —como permitir desmontes en zonas rojas o amarillas— podría poner en riesgo acuerdos internacionales clave (Mercosur-UE, proceso de adhesión a la OCDE) y el acceso a mercados que exigen productos libres de deforestación para carne, soja y madera, como la regulación EUDR de la Unión Europea, cuya línea base son los bosques reconocidos al 31 de diciembre de 2020.

• Financiamiento climático y mercados de carbono:


AFoA destacó el desarrollo de proyectos de carbono en provincias como Misiones, Corrientes, Chaco y Jujuy, e invitó a las jurisdicciones a acompañar la sanción de una Ley Nacional de Mercados de Carbono y la incorporación de Argentina a los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. Esto permitiría ampliar las oportunidades más allá del mercado voluntario y acceder a mercados internacionales con precios potencialmente más competitivos.

• Certificación y sostenibilidad:


Se instó a promover sellos de gestión sostenible de reconocimiento internacional para bosques nativos (FSC y PEFC), a través de esquemas regionales o de productores agrupados, con el objetivo de facilitar el acceso a mercados que exigen trazabilidad, fortalecer el cumplimiento de estándares internacionales y simplificar requisitos para proyectos de créditos de carbono y otros servicios ambientales.

• Equidad fiscal para el productor:


La entidad señaló que la actual carga tributaria sobre tierras con restricciones de uso resulta desproporcionada y puede generar incentivos económicos adversos. En ese sentido, propuso avanzar en esquemas de exención de impuestos inmobiliarios provinciales y otros tributos municipales y nacionales para las Categorías I y II, a fin de alinear los incentivos económicos con los objetivos de conservación.

• Seguridad jurídica y federalismo:


La presentación enfatizó que las restricciones ambientales deben armonizarse con la sostenibilidad económica y el respeto al derecho de propiedad. En este marco, se planteó que las zonas de máxima protección (Rojo/Amarillo) deben ser consensuadas con los titulares o contar con mecanismos adecuados de compensación.

AFoA reafirmó su disposición a trabajar junto al COFEMA y al Consejo de Mayo para que la eventual actualización normativa consolide un enfoque moderno, que permita proteger el patrimonio natural y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo sostenible de las regiones forestales de Argentina en línea con las nuevas exigencias del comercio y el financiamiento internacional.

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