La confirmación de que Estados Unidos aplicará un arancel del 50% a productos importados desde Brasil a partir de agosto abre un nuevo capítulo en la reconfiguración del comercio internacional y genera un doble impacto potencial para la Argentina. La medida, impulsada por el presidente Donald Trump, podría convertirse en una oportunidad para aumentar el ingreso de dólares, pero también plantea riesgos para la industria local.
El investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP-UBA), Federico Bernini, explicó que el nuevo esquema arancelario “supuestamente inicia mañana si no se posterga nuevamente, lo que puede ocurrir (aunque Trump diga que no)”. El funcionario norteamericano ya anunció acuerdos bilaterales con algunos países, mientras que en otros casos, como Brasil, decidió unilateralmente imponer el nuevo arancel.
En este escenario, Bernini señaló que “hay versiones que indican que podría ponerse un arancel 0% a determinados productos argentinos a cambio de que el Gobierno baje aranceles a bienes de interés para Estados Unidos”. Según el especialista, la Argentina podría aprovechar este margen gracias a la aprobación en la última cumbre del Mercosur de una lista de 50 productos sobre los cuales puede desviarse del arancel externo común.
El beneficio llegaría vía desvíos de comercio: que importadores estadounidenses opten por comprar a la Argentina en lugar de a Brasil, aprovechando aranceles más bajos. “Hay oportunidades en alimentos elaborados, carnes, pesca y algunas maquinarias”, puntualizó Bernini. Sin embargo, advirtió que muchos de los productos que el país ya exporta a Estados Unidos —como petróleo u oro— no están alcanzados por la medida.
Doble efecto sobre la economía argentina
Para el economista jefe del IERAL NEA, Gerardo Alonso Schwarz, el impacto será simultáneo:
- Oportunidad exportadora: con importaciones brasileñas más caras, Estados Unidos buscará abastecerse en mercados alternativos. Argentina, que en 2024 exportó a ese destino por u$s 6.400 millones frente a los u$s 40.000 millones de Brasil, podría ganar participación en ciertos rubros donde ya tiene presencia exportadora.
- Presión competitiva interna: Brasil intentará colocar en otros mercados —incluido el argentino— los productos que ya no pueda vender a Estados Unidos, intensificando la competencia en sectores con demanda deprimida.
El especialista destacó que el sector foresto-industrial es uno de los que podrían capitalizar la medida. En 2024, Brasil exportó a Estados Unidos más de u$s 3.300 millones en pasta celulósica y derivados de la madera, mientras que Argentina vendió apenas u$s 150 millones. Allí sobresalen rubros como pasta celulósica de coníferas (u$s 130 millones exportados por Argentina), maderas perfiladas (u$s 400 millones exportados por Brasil), puertas y marcos de madera (u$s 342 millones) y maderas aserradas de coníferas (u$s 230 millones).
Sin embargo, también hay segmentos donde Argentina es importador neto, como maderas y tableros laminados y contrachapados (u$s 300 millones exportados por Brasil a Estados Unidos), lo que podría significar un ingreso masivo de productos brasileños a precios más bajos en el mercado local.
“Los sectores con mayor presión serán aquellos orientados al mercado interno, que ya compiten con importados y que reclaman medidas para mejorar su competitividad, como líneas de crédito, mejoras logísticas y alivio tributario”, advirtió Alonso Schwarz.
El frente político y comercial
Para que la Argentina pueda sacar provecho de esta coyuntura, será clave la negociación política con la administración de Donald Trump. Según Bernini, “todavía no hay nada confirmado, pero si Argentina logra un acuerdo favorable, podría obtener un arancel 0% para productos clave”.
En paralelo, la directora ejecutiva de Qualy Consultora, Anastasia Daicich, advirtió sobre los riesgos: la medida podría generar remanentes de producción brasileña que ingresen al país, afectando a una industria local que ya opera con bajos niveles de demanda. Además, consideró probable que Brasil refuerce su alianza en los BRICs, alejándose aún más de la Argentina.
Conclusión: una oportunidad condicionada
El aumento de aranceles de Estados Unidos a Brasil puede representar para la Argentina una ventana exportadora en sectores puntuales como alimentos, maquinaria y foresto-industria. No obstante, el beneficio dependerá de la capacidad de gestión del Gobierno de Javier Milei para lograr un entendimiento comercial con Washington y de la habilidad de la industria local para competir frente a una probable mayor presión de productos brasileños en el mercado interno.
Tal como resumió Alonso Schwarz, “aprovechar estas oportunidades exige reformas estructurales que mejoren la competitividad y permitan insertarse mejor en el comercio internacional. Sin ellas, el impacto positivo será limitado y el riesgo de pérdida de mercado interno será alto”.