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¿Por qué las economías regionales siguen en crisis después de la devaluación?

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Escribe Jorge Day, Fundación Mediterránea. Hasta principios de 2018, distintos sectores industriales criticaban la vigencia del “atraso cambiario” (dólar barato) por la dificultad para competir con productos importados, mientras que voceros de un número importante de economías regionales cuestionaban aquella situación por implicar elevados costos laborales en dólares.
La devaluación del peso no parece haber proporcionado alivio a estas actividades productivas, lo que sugiere que un tipo de cambio alto tampoco es la panacea. Para entender este fenómeno hay que evaluar la ecuación de rentabilidad en conjunto, considerando costos de insumos y salariales, ingresos por ventas, teniendo en cuenta volumen y precios, y también la incidencia de la tasa de interés.
A partir de este diagnóstico, se pone de relieve la importancia de recuperar estabilidad macroeconómica (dólar, tasas, inflación), pero también la necesidad de reducir costos de producción y ventas (impuestos, regulaciones, aranceles de importación en países compradores, etc.), una tarea que corresponde a las tres jurisdicciones de gobierno.
Desde el punto de vista de las empresas, debe asumirse que tampoco es una salida con visión de futuro pretender conciliar políticas de dólar barato, salarios altos en esa moneda y permanencia de una economía cerrada que limite la amenaza de las importaciones. Con ese esquema, se resiente el tamaño del mercado y el ingreso de los argentinos se habrá de seguir rezagando en relación al mundo.
Hasta 2017, Argentina convivía con atraso cambiario, un dólar barato, que se traducía en altos costos argentinos en esa moneda, complicando así la competencia con el mundo. Las típicas economías regionales, que son actividades agro y agroindustriales, con un rol importante en distintas provincias, estaban en crisis.
En 2018 el dólar se encareció notoriamente, disminuyeron los costos argentinos en dólares, … y aun así, las economías regionales continúan en problemas. Mismo planteo se ha dado con la industria argentina. ¿Hubo un error en el diagnóstico anterior?
Para responder, considere la ecuación de rentabilidad, que tiene tres factores claves: costos, ingresos y tasas de interés.
Costos: los rubros que lo componen no tienen un comportamiento homogéneo. Cuando el dólar se encarece, se reduce el costo laboral expresado en esa moneda, al licuarse los salarios, pero no se modifican los costos de insumos importados. Y éstos se sienten más si disminuye el ingreso de las empresas por menor volumen de ventas.
En algunas economías regionales, la mano de obra es un costo muy relevante, especialmente en el agro con cosecha manual (frutas, uvas, chacra). Pero no es tan alto en la agroindustria y en el resto de la industria. Estas actividades tenían un problema porque, al tratarse de una economía cerrada, no era fácil conseguir insumos importados baratos cuando el dólar lo era.
Ingresos: no todas estas actividades tienen el mismo mix de ventas. Cuando el dólar se encarece, favorece a aquellos sectores que exportan la mayor parte de su producción (soja, ciruela seca, ajo, aceite de limón). Pero se complica para los sectores que orientan gran parte de sus ventas al mercado interno (vinos genéricos), debido a la caída en el poder de compra de sus clientes nacionales.
Por ejemplo, en durazno, para este año se espera una menor oferta (baja cosecha) y una mayor demanda externa (dólar y Brasil), y aun así, los productores se quejan por los bajos precios de esta fruta. Señal que se trata de un sector que destina la mayor parte de su producción al mercado interno, que está muy deprimido. Si una buena parte de las economías regionales están en problemas, es porque siguen muy orientadas al mercado interno.
Lo mismo ocurre con una parte de la industria nacional, principalmente la que es sustituta de importaciones (textiles, línea blanca, autos), con una particularidad. Cuando el dólar estaba barato, la preocupación en esa industria era la amenaza de las importaciones. La Aduana se encargaba de frenarlas (por trabas y altos aranceles), pero en algunos casos no se lograba ese objetivo, debido a las compras de los turistas argentinos en el exterior (ropa, calzado, celulares, informática).
En cambio, con un dólar caro, se reducen las importaciones, pero el problema pasa a ser el menor poder de compra de los consumidores locales, y este inconveniente no se puede resolver tan fácilmente. Las importaciones se podían frenar, pero no así la caída de ingresos de la población. Esta es una de las razones por las cuales una parte de la industria sustitutiva de importaciones está peor ahora.
Tasas de interés: el agro y la industria son actividades que tienen necesidades de capital de trabajo. En el agro, se compran los insumos, y luego de varios meses, se obtiene la producción, se vende, y pasado un periodo (a veces meses) se cobra. Algo similar en la industria, y esa brecha entre el momento de compra de insumos y materia prima y el de cobranza puede ser mayor o menor. Por ejemplo, en la industria del vino, la brecha es mayor en los vinos de alta gama, porque requieren tiempo para su añejamiento.
Esto implica que ambas actividades, agro e industria, están muy influidas por la tasa de interés. En 2018 las tasas se dispararon, lo cual complicó seriamente a estos sectores. Por ejemplo, en varios casos obligó a apurar ventas, y eso eleva transitoriamente la oferta de productos, reduciendo su precio. Claramente eso se ha notado en vinos.
Resumiendo, ¿hubo un error en el diagnóstico, creyendo que un dólar más caro automáticamente favorecería a las economías regionales y a la industria nacional? Sí, porque sólo se consideraban los costos laborales. El atraso cambiario era un problema porque se traducía en costos altos en dólares (especialmente los laborales), y se agravaba porque, por el proteccionismo, era difícil traer insumos y equipos importados baratos.
Pero, ahora, para una buena parte de las economías regionales y de la industria argentina, especialmente las que no son exportadoras, el dólar caro es también un problema, porque se resienten sus ventas en el mercado interno. Y a esto se agrega las altas tasas de interés, que eleva sus costos financieros, y a veces también reducen sus precios de venta.
Para 2019, los pronósticos señalan que el dólar se rezagaría un poco, pero se mantendría elevado, las altas tasas de interés irían disminuyendo muy gradualmente, y el mercado interno tendría una recuperación también muy gradual. Esto se traduce en que la industria argentina, especialmente sustituta de importaciones, y una parte de las economías regionales habrán de seguir conviviendo con los problemas.
Para el futuro, el gobierno (en todos sus niveles) tiene una tarea importante en reducir los costos argentinos de producción y ventas (impuestos, tasas de interés, costos regulatorios y de logística, aranceles de importación en países compradores). Y la administración nacional debe disminuir la inestabilidad macroeconómica (dólar, tasas, inflación).
En ese contexto nos preguntamos qué escenario económico les conviene a estos sectores analizados. A primera vista, da la impresión que preferirían un dólar barato, con salarios altos en esa moneda (mayores ingresos de la población local), con una economía cerrada que limite la amenaza de las importaciones.
Una desventaja de esta estrategia es que el mercado nacional es relativamente pequeño con respecto al mundo. Toda una gran estructura productiva preparada para un mercado acotado, y cuya consecuencia está en salarios e ingresos argentinos que se rezagan con respecto al mundo. Es claro que la transición para ir hacia actividades más exportadoras no es sencilla, pero el modelo de negocios en el país que prevaleció por décadas no tiene futuro, ya que subsiste en un mercado interno cada vez más acotado.

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Visita de empresarios muebleros catarinenses a aserraderos de misiones

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El trabajo conjunto entre la Secretaría de Agroindustria de la Nación y el Servicio de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas del Brasil han dado un paso más hacia la integración de negocios entre empresas de Misiones y de Santa Catarina.
La relación institucional que comenzó en torno al proyecto productivo de maíz para transformar en proteína animal misionera, se ha ido extendiendo a otras necesidades que tienen nuestros vecinos y donde la producción local puede complementarse, generando valor agregado, puestos de trabajo e ingreso de divisas a nuestra necesitada economía misionera.
Durante dos jornadas, fueron recibidos en suelo misionero cuatro empresarios del polo mueblero catarinense, incluyendo a Ilseu Rafaeli, Presidente del Sindicato de Empresarios de la Industria Maderera y Mueblera del Valle del Uruguay.
El primer día, la visita se inició en la empresa Pindó de Puerto Esperanza, donde tuvo lugar la primera reunión. Luego, recorrieron la complejidad del trabajo genético del vivero, la planta fabril y la generación de energía por biomasa, guiados por Rafael y Andrés Scherer. El impacto de esa primera impresión con la tecnología, el profesionalismo y la competitividad del sector maderero de Misiones fue altamente destacado por los visitantes.
En tanto, la segunda jornada comenzó con una reunión en la sede de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) con varios empresarios locales donde se debatió ampliamente sobre la situación de cada país, la industria, las diferencias impositivas y laborales. El sindicato empresarial catarinense está compuesto por más de 90 empresas de distinto porte que generan 15.000 puestos de trabajo directos, tiene su sede en Chapecó y una gran parte de esa producción es luego exportada a decenas de países.
Terminada la reunión y acordando visitas en el corto plazo, con un panorama más firme para presentar propuestas de negocios, se recorrieron industrias en la zona. Fabián Toller en Toll Maderas y Roberto Siellez en la empresa Suabia los recibieron en sus respectivas plantas fabriles de Eldorado. Más tarde hizo lo propio Cristian Gruber en su establecimiento, quien además desde AMAYADAP fue pieza clave para concretar estos eventos.
A su vez, la visita a Laharrague Chodorge SA en Montecarlo fue otro de los puntos altos del viaje destacado por los empresarios. Una interesante reunión y una detallada recorrida con Luis Chodorge, les confirmó que el sector maderero de Misiones está a la altura en materia prima, tecnología y logística para proveer al polo mueblero catarinense, tanto en producto en bruto como en piezas listas a montar.
El presidente del Sindicato de la Industria de Muebles, Ilseu Rafaeli y los empresarios Geraldo Knakiewicz, Osni Verona y Felipe Beckert, a su regreso compartirán con sus pares la abundante información y muestras de productos que se llevaron de Misiones, dando lugar a futuras rondas de negocios más amplias. Desde el Sindicato Mueblero y el SEBRAE, agradecieron la organización y acompañamiento brindados por la Secretaría de Agroindustria de la Nación, en la persona del Coordinador de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial en Misiones, Jerónimo Lagier.

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Corrientes: las inundaciones paralizaron al sector maderero

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El exceso de lluvias anegó unos 50 aserraderos, dejó inactiva a toda la industria maderera y paraliza a 1.600 trabajadores
La paralización “es del 100 por ciento” y que el exceso de agua “no sólo afecta a los 50 aserraderos que están inundados, sino también a las plantaciones forestales, donde no se puede ingresar a retirar la madera”, afirmaron fuentes del sector.
La industria maderera está paralizada en Corrientes por las inundaciones y deja a 1600 empleados sin trabajo sólo en la zona que comprende las localidades de Santa Rosa y Saladas, afirmó el presidente de la Asociación Maderera de Santa Rosa, Juan Ramón Sotelo.
“Estamos pidiendo que se declare la emergencia, que se contemple la situación de los empresarios, que se prorroguen los vencimientos, que bajen las tasas de interés y la carga impositiva”, dijo.
En tanto, dijo que las familias que trabajan en el sector que se ven afectadas por el fenómeno climático, “son muchas más, si incluimos también a la zona forestal de Virasoro y Paso de los Libres”.
Sotelo destacó además, en diálogo con Télam que por los menos unas 300 mil hectáreas de forestación están anegadas e incluyó a las localidades de Santa Rosa, Saladas, Concepción, Virasoro y Paso de los Libres.
Fuente Télam

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Preocupa las caídas en ventas del sector forestal

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Por las bajas ventas del mercado interno, el sector de la industria de la madera tiene stock acumulado, lo cual hace postergar pedidos de materia prima a proveedores principalmente de Corrientes, Misiones y Entre Ríos.
De acuerdo con un relevamiento publicado por el sitio BAE Negocios, hay segmentos fabriles gravemente afectados como el automotriz, textil, electrodomésticos, juguetes, muebles y el sector vitivinícola, que por varios meses tienen stocks asegurados, con lo cual la producción bajará sensiblemente o se detendrá.
En el caso del sector foresto industrial, desde la Federación Argentina de la Industria Maderera sostuvieron que “no hay consumo y no hay ventas en las carpinterías porque la gente no compra muebles”.
Esto hizo que el stock se acumule y que se suspendan o posterguen los pedidos a los proveedores de la materia prima, como es el caso de los madereros de Misiones, Corrientes o Entre Ríos.
“Debe haber una caída de más del 50 por ciento de las ventas en general”, señalaron.
La zona de la Mesopotamia es reconocida por los propios industriales madereros como el “símbolo” del mayor polo productivo del país, y es el “termómetro” del movimiento de la actividad.
Convocado por Economis para el debate anual empresario, el presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y el nordeste de Corrientes, Guillermo Fachinello, aseguró que el año que termina es el “más complicado de los últimos cinco. Estamos terminando en una crisis”.
Añadió que a comienzo de año tenían la “ilusión” de comenzar a exportar, pero las expectativas y posibilidades se cayeron por los costos financieros, principalmente de logística.
“Tenemos que trabajar mucho, en bajar los costos y buscar nuevos mercados. En Misiones estamos muy lejos de los grandes centros de consumo, entonces necesitamos el puerto, necesitamos bajar un poco los impuestos nacionales y provinciales porque son muchos y muchos se superponen”.
El año pasado la articulación entre Nación, Provincias y el sector privado para potenciar la producción forestal y sus derivados, fue una de las vedettes del plan económico que impulsó el gobierno de Mauricio Macri. El propio Presidente encabezó reuniones de la denominada Mesa Nacional de Competitividad Foresto Industrial.
En los primeros días del último mes del año pasado, el primer mandatario participó de la sexta convocatoria de la mesa, cuyo tema principal y demandante en los distintos encuentros fue la prórroga de la Ley 25.080 (inversiones para bosques cultivados), aprobada al día siguiente con media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación.
Acompañaron en esa ocasión al presidente Macri el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere y el ministro de Transporte, Guilermo Dietrich y referentes de organizaciones empresarias y productivas.
Las provincias forestales plantearon la demora en los desembolsos correspondientes a los incentivos dispuestos por la Ley 25.080 desde 2014. En este sentido se informó que se destinarán  111 millones de pesos para todo el país, que se obtendrán a través del Seguro Verde, implementado por convenio con empresas aseguradoras.
Otro de los puntos giró en torno a la habilitación de bitrenes en rutas provinciales y nacionales y la adhesión de las provincias.

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La yerba y el té se salvan de una brutal caída de la industria

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La caída de la industria en noviembre fue brutal. La peor de 2018 y la más dura en seis años: 13,3 por ciento en relación al mismo mes de 2017, con un acumulado de 3,8 en promedio.
En la comparación de noviembre de 2018 con respecto al mismo mes de 2017, disminuyen la industria textil (-32,2%), la metalmecánica excluida la industria automotriz (-26,2%), los productos de caucho y plástico (-17,4%), la edición e impresión (-16,7%), la industria automotriz (-14,8%), los productos minerales no metálicos (-10,5%), la refinación del petróleo (-6,7%), el bloque de papel y cartón (-5,7%), la elaboración de sustancias y productos químicos (-5,5%) y la industria alimenticia (-4,0%). Por otra parte, se registran subas en la industria del tabaco (1,5%) y las industrias metálicas básicas (4,1%).
El sector productor de yerba mate y té registra, en noviembre de 2018 y en el acumulado enero-noviembre 2018, aumentos de 10,2% y 3,7%, respectivamente, en comparación con los mismos períodos del año anterior.
En el caso de la yerba mate, según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en noviembre de 2018, las toneladas de yerba mate elaborada despachadas al mercado interno registran un aumento de 3,3% respecto del mismo mes del año anterior, y acumulan en los once meses de 2018 un aumento de 0,9% en comparación con el mismo período del año pasado.
Las toneladas de yerba mate elaborada destinadas al mercado externo, presentan, en noviembre de 2018 una suba de 29,0% respecto al mismo mes de 2017, y acumulan en el período enero-noviembre 2018 un aumento de 39,2% con respecto al mismo período del año anterior.
Las toneladas exportadas de té –principal destino de la producción– presentan, en noviembre de 2018, una suba de 24,5% con respecto al mismo mes del año anterior, y acumulan, en el período enero-noviembre 2018, un incremento interanual de 1,2%.
 
La industria de papel y cartón cae 5,7% en noviembre de 2018 respecto al mismo mes del año pasado, mientras que en el acumulado enero-noviembre 2018 presenta un nivel similar (-0,3%) en comparación con el mismo período del año 2017.
 
La disminución interanual en noviembre se vincula, principalmente, con la menor demanda del mercado interno de papeles para envases y embalajes y papeles para usos sanitarios. En el caso de los papeles para envases y embalajes, el retroceso se vincula con una merma en la demanda por parte de rubros de la industria alimenticia, de bebidas, de la construcción, de la industria electrónica, de artículos de limpieza e higiene, entre otros.
 
La industria textil presenta caídas de 32,2% en noviembre de 2018 y de 13,6% en el acumulado del período enero-noviembre de 2018, en comparación con los mismos períodos del año 2017. La contracción en el consumo interno de prendas de vestir y otras confecciones ha originado una menor demanda hacia distintos rubros. La merma en la actividad afecta tanto al sector de hilados de algodón como a la fabricación de tejidos, que presentan caídas de 32,8% y de 31,8%, respectivamente, en noviembre de 2018, en comparación con el mismo mes del año anterior.
 
La industria alimenticia presenta, en noviembre de 2018, una disminución de 4,0% en comparación con el mismo mes del año 2017, y acumula, en el período enero-noviembre 2018, una caída de 0,9% en comparación con el mismo período del año anterior.
La producción de carnes rojas registra, en noviembre de 2018 y en el acumulado de los once meses del año 2018, aumentos de 2,2% y 9,1%, respectivamente, en comparación con los mismos períodos del año anterior.

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