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Maíz, trigo y soja alcanzan máximos de cuatro años para la cosecha argentina

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Los precios a cosecha de maíz, trigo y soja en Argentina alcanzaron durante esta semana niveles máximos de hasta cuatro años, en un mercado donde la geopolítica, las perspectivas de oferta estadounidense y la demanda internacional volvieron a ganar peso en la formación de precios.

El trigo concentra uno de los principales movimientos. La escalada de la tensión militar en el Mar Negro llevó a los futuros de Chicago a máximos de tres años, mientras que en el mercado argentino los contratos de la nueva campaña también aceleraron. En maíz, las señales más ajustadas sobre la producción estadounidense reforzaron las cotizaciones internacionales y trasladaron el impulso a los futuros locales. La soja, en tanto, encontró respaldo principalmente en nuevas compras de China.

El escenario abre una ventana de oportunidad para los productores argentinos según un reporte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), pero también plantea una cuestión estratégica: cuánto de esta mejora de precios puede consolidarse y cuánto responde a factores externos que podrían revertirse con la normalización de los flujos comerciales o una recomposición de la oferta mundial.

Crece la tensión en el Mar Negro y los precios del trigo en Chicago responden llegando a máximos en tres años

La coyuntura bélica del Mar Negro se recalienta y empuja al trigo a máximos desde 2023 en Chicago. A mediados de esta semana los contratos se dispararon luego de conocerse un informe que sugiere que Putin planea intensificar las hostilidades contra Ucrania, alimentando el riesgo de una disrupción sostenida en las exportaciones y reduciendo las expectativas de una normalización cercana de los flujos. El contrato más operado llegó a negociarse en US$ 274/t, 18/t (7%) más que el pico de la semana pasada.

Los ataques ucranianos a las capacidades exportadoras rusas fueron un dolor de cabeza para el gigante eurasiático, que tuvo su peor agosto en exportaciones desde 2010, según estima la consultora Sovecon. Ucrania, que exportaba el 90% de sus granos a través del Mar Negro, también debió redirigir sus embarques hacia otras rutas. El mercado global de trigo sigue bajo una aguda situación de estrechez inmediata de oferta, y una prolongación del conflicto está dejando a los precios en niveles similares a los vistos en el punto más álgido de la guerra europea, durante 2022.

Con la principal región proveedora de trigo fuera de juego, muchos envíos programados están quedando incumplidos, según informan medios reputados. Ucrania, que debió redirigir sus envíos hacia el Danubio (una vía con mucha menor capacidad), ahora además está enfrentando dificultades logísticas debido a los muy bajos niveles del río europeo, empujando los precios del trigo a nuevos máximos. Rusia, por su parte, busca sacar su producción por el Mar Báltico y el Mar Caspio.

Los precios de exportación de los orígenes del Mar Negro se desplomaron, como reflejo de la dificultad para exportar. Puertas adentro, la situación de los productores rusos es crítica: una combinación de un mercado interno inundado de oferta junto a una capacidad exportadora limitada, dejan los precios para el productor ruso en niveles relativamente bajos, incluso llevando al gobierno a evaluar la posibilidad de eliminar los derechos de exportación para granos temporalmente, en búsqueda de dar cierto alivio a la cadena primaria.

Argentina no quedó al margen de los efectos del conflicto. El precio FOB del cereal alcanzó valores máximos desde mayo de 2025, al tocar los US$ 250/t, 25/t más que en los momentos previos al comienzo de las hostilidades en el Mar Negro. En materia de exportación, nuestro país lleva un avance del programa del 82%, habiéndose embarcado 14,73 Mt hasta julio. Sin embargo, en ese mes se exportaron 0,6 Mt, valor que está casi apenas por encima del promedio del último lustro para este mes, reflejando el desafío de colocar una producción extraordinariamente alta, aunque con menor participación de la calidad panadera.

Sin embargo, el mercado local conserva cierta ventana de oportunidad para colocar trigo en los mercados externos. Con los orígenes del Mar Negro limitados de su capacidad exportadora, se abren ventanas de oportunidad para abastecer a mercados que estarían comprando a estos países, sobre todo del lado del Atlántico, y a los que inicialmente buscaban originar trigo de menor contenido proteico. También los países del Pacífico, importantes consumidores de trigo forrajero podrían mostrar algo de más de interés, al menos hasta que Australia comience su cosecha y cubra esa porción del mercado.

Como fuerza opuesta también juegan los orígenes del hemisferio norte, que están terminando de cosechar, y el que hecho de que varios países tradicionalmente importadores netos, entre ellos los de norte de África, habrían levantado una cosecha 30% superior a la campaña anterior. Por el momento, el line-up no revela una reactivación inmediata de los embarques.

El mercado doméstico de trigo reacciona subas tanto en el spot como en los precios a cosecha

En el mercado local, la coyuntura de conflictividad geopolítica llevó a que, durante la semana que termina, el trigo se haya negociado en sus valores más altos en más de dos años. El valor pico de $337.000/t o US$ 225/t informado por la CAC, constituyendo el precio en dólares más alto desde 2024. En una comparativa más corta, la cotización es 14% superior a lo negociado a principios de julio.

En A3, la curva de futuros se posicionó en su punto más alto en el año: mientras el disponible se negocia en US$ 225/t, los contratos de diciembre y enero escalaron a US$ 238/t y 242/t, respectivamente. Las posiciones diferidas escalaron 6% y 5% desde principio de mes. El pase de campaña se mantuvo comprimido durante casi todo agosto respecto a TRI.ROS/DIC26, sin llegar al 10% TNA, mientras el mes pasado la relación llegó hasta un 32% TNA. Aun así, los volúmenes comprometidos fueron mejores este mes.

La 2025/26 lleva un 70% de su volumen comprometido, rezagado respecto al promedio quinquenal de 86% para esta semana. El último dato comercial muestra un avance semanal de 0,31 Mt comprometidas para la 2025/26 y 0,11 Mt correspondientes a la 2026/27. Al hacer foco en el trigo nuevo, la comercialización semanal más que duplicó el volumen promedio de las últimas cuatro anteriores, sintiendo el impulso de las subas de los futuros de la nueva cosecha.

De cara a la campaña 2026/27, se espera que Argentina cuente con un buen nivel de oferta frente a las perspectivas de clima y los abultados stocks que se están acumulando en el mercado. Sin embargo, de prolongarse el conflicto en la región del Mar Negro, al trigo argentino le quedaría una ventana interesante para ubicar su oferta en destinos que quedarían desabastecidos.

Maiz: el precio disponible se mantiene estable mientras los futuros toman impulso

Los precios del maíz en Chicago siguen tomando impulso. El lunes, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) informó una caída en las condiciones del cultivo estadounidense, la cual fue más pronunciada que la esperada por los operadores. Al último domingo, el 57% del maíz se encontraba en condición buena a excelente, por debajo del 60% de la semana previa y en el nivel más bajo para esta altura del año desde 2023, cuando el mercado anticipaba en promedio un 59%.

Por el lado del Pro Farmer Crop Tour, tras su recorrida anual, el viernes pasado informó un rinde promedio nacional proyectado en 108,71 qq/ha para Estados Unidos, muy por debajo de los 113,42 qq/ha de la última estimación oficial del USDA. La consultora sostuvo que la producción estadounidense 2026 se ubicará bastante por debajo de las previsiones del gobierno, luego de recorrer siete de los principales estados productores y encontrar cultivos deteriorados por un clima adverso durante el verano. Llevados a unidades locales, los números del crop tour arrojan una producción total de maíz de 389,76 Mt.

Se trata de datos que difieren fuertemente de lo estimado por el USDA en su informe mensual, que para agosto proyectó 406,75 Mt. Ya con la salida del WASDE de agosto los stocks finales estadounidenses habían impactado de forma positiva en los precios, al proyectarse en 41,98 Mt, cerca de 3,5 Mt menos que en el reporte previo. Ahora, con datos de producción del Crop Tour que se distancian en 17,14 Mt de los oficiales, el mercado comienza a operar con el temor de un escenario de stocks finales aún más ajustado. No obstante, habrá que seguir cómo se distribuye ese diferencial entre los distintos componentes del balance, donde los ajustes en demanda pueden moderar el impacto. En Chicago, el impacto en precios fue determinante: al miércoles, el maíz cerró en US$ 200,4/t, un 10% por encima de los valores de comienzos de la semana pasada y en línea con máximos de tres años.

En el plano local, la suba del cereal se reflejó de forma dispar. Mientras que el disponible se mantuvo casi estable en la zona de los US$ 180/t (de hecho, cayó un 5,3% desde principios de mes), los futuros tomaron impulso: tanto la posición cosecha (abril) como diciembre se ubicaron en torno a los US$ 208,5 y 208,7 respectivamente para mitades de esta semana, cerca de US$ 10 por encima de los valores de comienzos de la semana pasada. Así, desde el inicio de la segunda semana de agosto la brecha comenzó a ampliarse, dando como resultado un pase de casi US$ 30 tanto para la campaña siguiente como para diciembre (24,45% y 50% TNA, respectivamente). En este marco, el volumen operado de toneladas de maíz en A3 para el mes de agosto estaría superando las 5 Mt, valor totalmente récord.

En línea con una producción estimada récord para esta campaña, en donde SAGyP en su último informe mensual ajustó sus estimaciones de producción al alza hacia 71,7 Mt (46% por encima del promedio de los últimos 5 años), ya se comercializo el 53,5% de este total (38,3 Mt). Si bien este volumen se encuentra en máximos para esta altura del año cuando lo medimos en términos absolutos, en relación con la producción nos encontraríamos 7 p.p por debajo del promedio de los últimos 5 años.

En ese marco, un dato clave es que la exportación se encuentra holgadamente abastecida para cumplir con sus compromisos, lo que evitaría presiones de compra en el spot. A partir de los datos de embarques y line up de agosto de NABSA, las exportaciones acumuladas de maíz para esta campaña pueden estimarse en 26,1 Mt para los primeros 8 meses del añoConsiderando que las ventas a la exportación en el mercado interno alcanzaron casi 35 Mt, el sector estaría abastecido por 8,89 Mt, por lo que no deberían generarse presiones sobre el disponible en el corto plazo, con un line up que se sostiene en niveles promedio de 1,8 Mt. Se trata, de todos modos, de una tendencia que podría revertirse: las DJVE de agosto alcanzaron 6,56 Mt, el segundo mes de anotaciones más alto desde al menos la campaña 2017/18, solo superado por marzo de este año.

La soja alcanza máximos de tres años en Chicago

En línea con los resultados del Pro-Farmer, el relevamiento tuvo efectos distintos en la soja. Se estimó una producción estadounidense de 124,43 Mt, por encima de las proyecciones del USDA por casi 1,45 Mt. A pesar de estas estimaciones de mayor oferta, el cultivo viene al alza en Chicago. A mitades de esta semana, el precio cerró en US$ 459,5/t, cerca de un 4,3% por encima de valores de principios de semana pasada y encontrándose este valor en máximos de 2 años.

En este sentido, el impulso vendría más bien del lado de la demanda. Se confirmaron compras chinas esta semana por 333.000 toneladas, lo que ya llevaría a las compras totales del gigante asiático a poco más de 7 Mt para la campaña 2026/27.  

A diferencia del maíz, este impulso en los precios se tradujo automáticamente en la pizarra de soja. Para el miércoles de esta semana el cultivo se encontraba en $540.000 (o US$ 352,7/t), cerca de $35.000 por arriba de valores de principios de mes.  Del mismo modo reaccionaron las posiciones diferidas: a cosecha, la soja cerró en US$ 352,5/t, máximos de 4 años Ante estos precios, a partir de los datos del Monitor del Comercio Granario, desde mitades de la semana pasada a este miércoles se habrían comercializado 1,16 Mt de soja, de las cuales 1 Mt serían a precio hecho. Esto demuestra un repunte en los compromisos comerciales, dado que desde principios de mes el promedio semanal se encuentra en 600.000 toneladas comercializadas, menos de la mitad de las estimaciones para esta semana.

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El Niño entra en el radar productivo, lanzan AgroENSO para anticipar su impacto en los cultivos

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La campaña agrícola 2026/27 tendrá una variable climática determinante bajo seguimiento: la evolución de El Niño. Frente a los pronósticos que anticipan el fortalecimiento de la fase cálida del fenómeno, investigadores del CONICET y del INTA desarrollaron AgroENSO, una aplicación web gratuita que permite traducir las señales climáticas en escenarios productivos concretos.

El desarrollo busca cubrir una brecha clave para la toma de decisiones agropecuarias. No se trata solamente de conocer si El Niño traerá más o menos precipitaciones, sino de estimar qué efecto podría tener ese comportamiento sobre los rendimientos y cómo cambia el resultado según el cultivo y la región.

La aplicación fue liderada por el investigador del CONICET Juan Pablo Monzón, con la colaboración de Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau, investigadores del INTA. El sistema combina información climática con datos oficiales de rendimiento correspondientes a seis cultivos extensivos: maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol.

Del pronóstico climático al dato productivo

AgroENSO permite consultar los rendimientos observados en distintas regiones del país y relacionarlos con las fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Para hacerlo, los investigadores corrigen los rendimientos históricos por su tendencia tecnológica, de manera que puedan analizar con mayor precisión la señal asociada al comportamiento climático.

“El objetivo de AgroENSO es visualizar los rendimientos reales de diferentes cultivos que reporta todos los años la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, corregidos por su tendencia tecnológica, de forma que podamos verlos en función del fenómeno de El Niño”, explicó Monzón.

El resultado es una herramienta orientada a transformar un fenómeno climático global en información territorial. El usuario puede observar que una misma fase de ENOS no necesariamente genera el mismo resultado productivo en todo el país.

Ese componente regional es, precisamente, uno de los principales aportes de la aplicación. Los promedios nacionales pueden ocultar diferencias sustanciales entre departamentos agrícolas, por lo que una señal favorable para determinado cultivo no implica que el beneficio se distribuya de manera uniforme.

Maíz y soja concentran la señal más clara

El análisis incorporado a AgroENSO muestra que el impacto de El Niño en Argentina se manifiesta con mayor claridad sobre los cultivos de verano, especialmente maíz y soja. En cambio, trigo, cebada y girasol no presentan una respuesta climática significativa a escala general.

En el caso del maíz, el 33% de los departamentos agrícolas analizados presenta una señal climática significativa. Entre Ríos aparece como una de las zonas con mayor sensibilidad: durante fases Niño registra un desvío promedio del rendimiento de +17,1%, mientras que en departamentos como Villaguay y Tala los incrementos alcanzan picos de 24% y 28%, respectivamente.

Pero la señal no se replica en todo el territorio. En sectores del sudeste bonaerense, el NOA y el NEA, el efecto identificado desaparece.

La diferencia es relevante para la planificación. Un pronóstico nacional que anticipe condiciones favorables para los cultivos de verano puede resultar insuficiente para decidir fechas de siembra, estrategias de manejo, inversiones o cobertura de riesgos. La información adquiere valor cuando puede ubicarse en el territorio donde efectivamente se produce.

“En general, a nivel país, en lo que respecta al rendimiento de los cultivos de verano, vemos que hay un efecto positivo de El Niño y un impacto negativo de La Niña, pero esto varía según cada partido de la Argentina. Lo que permite esta herramienta es poner en números cuál puede ser el impacto”, señaló Monzón.

La premisa que resume el enfoque de los investigadores es directa: “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”.

Una herramienta para la campaña 2026/27

El lanzamiento adquiere especial relevancia por el escenario climático previsto para los próximos meses. Los modelos analizados por los organismos especializados muestran condiciones compatibles con una fase cálida del ENOS, mientras que las proyecciones apuntan a una continuidad de El Niño durante el período de mayor interés para la planificación de la nueva campaña agrícola.

Según los datos citados en el desarrollo de AgroENSO, el Servicio Meteorológico Nacional estima una probabilidad cercana al 100% de continuidad de la fase cálida durante agosto-septiembre-octubre. A su vez, la Organización Meteorológica Mundial proyecta un fortalecimiento del fenómeno durante los próximos meses.

Los modelos de la NOAA también apuntan a una intensificación hacia el último trimestre del año. La magnitud definitiva del evento y su distribución territorial, sin embargo, son variables que deben seguirse a medida que se actualicen las condiciones observadas.

En ese contexto, AgroENSO no funciona como un pronóstico puntual de rendimiento ni reemplaza las decisiones agronómicas. Su aporte está en otro lugar: permite incorporar la información histórica sobre la relación entre clima y productividad al proceso de planificación, con un nivel de desagregación que los promedios nacionales no ofrecen.

Para productores, asesores, investigadores y organismos vinculados con la planificación agropecuaria, esa diferencia puede ser decisiva. Frente a un fenómeno que puede generar oportunidades en determinadas zonas y riesgos en otras, contar con información cuantificada permite pasar de la reacción ante el clima a una estrategia de anticipación.

AgroENSO está disponible de manera gratuita (https://agroenso.netlify.app/) y abierta en su plataforma web, donde pueden consultarse los escenarios vinculados con los distintos cultivos y regiones del país.

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El maíz toca máximos de un año y medio y acelera las ventas en Argentina

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El mercado internacional de granos volvió a cambiar de escenario y el maíz quedó en el centro de la recuperación. Los precios del cereal alcanzaron máximos desde febrero de 2025 en Chicago, mientras que en Argentina el contrato a cosecha de abril llegó a US$ 199 por tonelada, su mayor valor desde el lanzamiento, impulsando la comercialización de la campaña 2026/27.

El movimiento combina varios factores. El relevamiento del Pro Farmer Crop Tour en Estados Unidos mostró rindes potenciales inferiores a los previstos por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en algunos de los principales estados productores, mientras que el mercado también comenzó a incorporar una oferta mundial más ajustada. A eso se suma la recuperación de la demanda china de soja estadounidense, que también traccionó al complejo de oleaginosas, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Maíz local: se aceleran las fijaciones de la cosecha nueva

Los negocios anticipados por maíz de la campaña 2026/27 mostraron un marcado repunte. Desde la semana del 15 de julio, en sintonía con la mejora del precio de maíz a cosecha (futuro abril), las ventas se aceleraron hasta tocar un pico en la semana del 5 de agosto. Así, al 12 de agosto, las ventas acumuladas de maíz nuevo llegaron a 2,14 Mt, de las cuales 1,47 Mt ya cuentan con precio firme, entre operaciones cerradas a precio hecho y compras a fijar ya definidas, es decir, cerca del 70% del total.

A mitades de esta semana, el contrato de maíz a cosecha (abril, MAI.ROS/ABR27) marcó un máximo desde su lanzamiento, con valores en torno a los 199 US$/t, una suba del 3,3% en las últimas 5 ruedas y más del 8,2% desde principios de julio. El precio spot, en cambio, avanzó a un ritmo más moderado: el jueves, el precio pizarra cerró en 184,5 US$/t, apenas 2,8% por encima del nivel de principios de julio. En ese marco, tanto el pase a diciembre como el pase a abril se ampliaron con fuerza: de 7,3% y 2,3% TNA a fines de julio pasaron a 26% y 12,4% TNA a mitad de esta semana, respectivamente.

Esta mayor brecha entre el precio spot y el diferido no solo impulsó la comercialización y las fijaciones de la cosecha nueva, sino que también se tradujo en un mayor volumen operado en contratos de futuros A3. Al 14 de agosto se habían negociado 2,42 Mt de maíz, volumen totalmente récord para esta altura del mes en los últimos 5 años.

En el campo, el avance de las labores de cosecha de maíz de la actual campaña 2025/26 esta semana alcanzó, según SAGyP, el 92% del área estimada a trillar, con un rezago de 6 puntos porcentuales respecto al promedio de las últimas cinco campañas. Las labores siguen avanzando a paso lento, condicionadas por semanas de clima húmedo y nuboso, y se mantienen las alertas por la demora en la recolección y el secado de los granos en algunas zonas.

De todos modos, la mayor oferta estacional de granos colaboró en deprimir los precios spot en relación con los contratos diferidos, explicando la rapidez con que evolucionó el pase en apenas unos días. Por su parte, los compromisos de line up actuales, que rondan los 1,8 millones de toneladas, se encuentran en un nivel similar al promedio de los últimos cinco años para esta época.

Rally en Chicago: el Pro Farmer Tour empuja los precios por encima del pico de Ormuz

Esta semana tuvo lugar el Pro Farmer Crop Tour en Estados Unidos, donde la agencia realiza un relevamiento in-situ de condiciones de los cultivos en los principales estados productores. Los resultados no fueron demasiado alentadores, ya que se observaron rindes para el maíz y números de chauchas de soja inferiores al promedio en varios estados relevantes para la producción de granos gruesos.

Para los rindes de maíz, los resultados observados en la encuesta muestran importantes discrepancias con lo estimado por el USDA. En general los rindes relevados por Pro Farmer fueron peores a lo estimado por la agencia norteamericana, empujando al alza los precios. Iowa, Illinois y Nebraska, que juntos acumulan 38% del área sembrada de maíz, tuvieron diferencias negativas muy importantes respecto a los rindes del años pasado, mientras USDA fue más optimista. 

Para la soja, los resultados del Pro Farmer Tour también fueron más pesimistas que lo relevado por la agencia estadounidense. En Dakota del Sur, Ohio, Illinois e Indiana, que agrupan el 34% del área sembrada, las discrepancias para el número de chauchas por metro cuadrado fueron significativas, explicando parte del rally en Chicago.

En Chicago, el maíz nuevamente tomó impulso y llegó a máximos desde febrero de 2025. En la previa a la salida del WASDE de agosto, los contratos más operados de maíz y soja cotizaban en US$ 181/t y US$ 429/t, respectivamente. Con la nueva información oficial sobre la mesa, las expectativas se reajustaron y los precios subieron hasta US$ 198/t y US$ 454/t (6,6% y 5,6%), reflejando el cambio de expectativas para los rindes de los granos gruesos.

Manteniendo el foco en maíz, los menores rindes estimados se suman a la preocupación por balances globales de oferta más ajustados. Por un lado, los daños causados por la ola de calor europea llevaron a USDA a proyectar que la producción del cereal en la Unión Europea será de 50,2 Mt, el guarismo más bajo en 19 años. Otras estimaciones difieren levemente, con la Comisión Europea estimando 51,9 Mt y Argus 48 Mt (cerca de -20% interanual).

Algunas consultoras privadas suman sus estimaciones para lo que fue una campaña europea para el olvido. El caso más crítico es Francia: mientras el Ministerio de Agricultura francés proyecta una cosecha de 9 Mt, 35% inferior a la del año pasado, Argus Media estima apenas 6,9 Mt, el menor volumen desde 1976, y otras consultoras como Expana también ubican la producción por debajo de 7 Mt. En Alemania, el deterioro también es significativo, con la asociación de cooperativas DRV proyectando una producción de 4,24 Mt, 14% menos que el año anterior. 

De esta forma, la relación stock/consumo de maíz para la 2026/27 queda en su nivel más bajo para las últimas 10 campañas. 

El comercio global de maíz está en alerta, ya que las disrupciones en el Mar Negro continúan y cada vez resta menos para la cosecha de maíz en Ucrania. Este importante origen (el 4° mayor exportador mundial), que cosecharía cerca de octubre, viene sufriendo el bloqueo de sus capacidades exportadoras, obligando a muchos productores a almacenar grandes cantidades de trigo y cebada. El almacenamiento está abarrotado, queda poco espacio ocioso, y, de continuar las dificultades para exportar, esto podría obligar a retrasar la cosecha de maíz en Ucrania, lo que daría una ventana de ventaja para el tardío argentino.

China acelera las compras de soja estadounidense de campaña nueva

El otro factor que jugó un papel fundamental para las subas de la soja en Chicago fue la consolidación de las compras por parte de China. El gigante asiático viene acelerando a paso firme las compras de soja estadounidense, sobre todo hacia la mercadería de campaña nueva. Al 2 de julio, el gigante asiático explicaba apenas el 7% de las compras comprometidas de soja 2026/27, mientras que al 13 de agosto esa participación había trepado al 48%, una recomposición marcada en poco más de un mes con un total de 5,69 Mt compradas de campaña nueva. Se estima que China importará al menos 25 Mt de porotos norteamericanos durante 2026, dentro de los 115 Mt que el USDA proyecta que el país adquirirá desde todos los orígenes. De concretarse, el volumen dejaría las compras en línea con las 24,2 Mt del ciclo 2024/25, revirtiendo la caída interanual que dejaron las tensiones comerciales en 2025/26.

El dato es especialmente relevante porque el reacomodamiento se da tras años en los que China volcó el grueso de su demanda hacia Brasil. Según la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (ANEC), entre enero y julio de 2026 China absorbió el 71% de las exportaciones brasileñas de soja, muy por delante de España (4%) y de Tailandia, Turquía e Irán (3% cada uno). El porcentaje, sin embargo, marca un retroceso frente al año pasado: en 2025 el destino asiático concentró cerca del 80% del total embarcado por Brasil. 

Con una demanda que no da señales de aflojar, la clave pasa por cómo se reparte esa torta entre orígenes. La ventana de negocios estadounidense se abre, de modo que los próximos meses definirán si el repunte actual se consolida o si Brasil vuelve a recuperar terreno. Un frente a seguir de cerca, sobre todo por su incidencia en las primas de exportación y en el reordenamiento de los flujos comerciales sudamericanos.

En lo que respecta al impacto en precios, tanto el impulso por la demanda china como los resultados del Pro Farmer Crop Tour impulsaron a la soja a niveles apenas por debajo de los alcanzados a finales de julio y superando valores desde mayo de 2024. En el plano local, este efecto fue trasladado a la pizarra de soja, que a finales de esta semana cotizaba a $525.000 o US$ 352,8/t, acumulando una suba del 9,4% desde principios de julio en dólares y ubicándose su nivel más alto para el 2026.

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El anuncio de baja de retenciones trae alivio a los márgenes

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El anuncio de menores DEX para trigo y cebada ofrece alivio a los márgenes agrícolas, apuntalando decisiones de siembra e inversión de cara a la nueva campaña. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario el impacto fiscal de la medida para el ciclo en curso se estima en US$ 29 M.

En un contexto internacional de fuerte encarecimiento de los insumos para la siembra de granos, el anuncio de la baja de la baja de derechos de exportación para trigo y cebada del actual 7,5% al 5,5% a partir de junio colabora en dar aire a los márgenes esperados del productor, en el tramo final de decisiones de cara a la campaña 2026/27. 

En efecto, según reportó SAGyP, al 21 de mayo la siembra de trigo y cebada avanzó sobre el 3% y 6%, respectivamente, del área de intención. En cebada, casi el 92% de la producción se concentra en Provincia de Buenos Aires, en tanto en trigo, más disperso geográficamente, el Norte argentino y la provincia de Entre Ríos destacan en los avances de labores, con una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar.

Mientras tanto, la fuerte suba que registraron los combustibles y fertilizantes a partir del conflicto armado en Medio Oriente y que llevó la relación urea/trigo al valor más alto de la historia -nunca hubo que entregar tantos kilos de trigo para recibir uno de urea- habían puesto en jaque la intención de siembra y las previsiones de inversión en paquetes tecnológicos. 

Como referencia, a los precios actuales, fertilizantes y fletes (impactado por la suba del gasoil), explicaban en conjunto el 54% de los costos de producción del trigo, incluso para un campo modelo que se encuentra a 150 km del puerto de Rosario. El costo del flete, por supuesto, aumenta proporcionalmente a medida que la producción se aleja de los núcleos de consumo. De este modo, el margen neto en campo propio quedaba en 94 US$/ha según estimaciones de GEA-BCR, hundiéndose a US$ 103 de pérdida en caso del campo alquilado. 

Respecto al impacto preliminar de la baja de retenciones sobre el mercado, y habida cuenta que la medida aún no ha sido oficializada en el Boletín Oficial y recién comenzaría a regir a partir de junio, en el presente análisis se estima el efecto sobre el FAS teórico tomando como referencia las cotizaciones actuales. 

Enfocándonos en el caso del trigo, de implementarse la medida, ésta se traduce en una mejora directa en la capacidad de pago compradora tanto para las posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. Tal como se puede ver en el cuadro adjunto, en base a los precios actuales, la capacidad teórica de pago mejoraría en torno a 2,2 y 2,3% en el conjunto de posiciones. En términos absolutos, el FAS teórico mejora entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada con el nuevo esquema de DEX para el producto. Por el lado de los tramos de la nueva cosecha, se remarca que aún no hay ofertas abiertas de mercado para el trigo, por lo que se utiliza únicamente la referencia del FOB oficial para el cálculo en su conjunto. 

En tanto, con relación al impacto fiscal de la baja de alícuotas de derechos de exportación de 2 p.p. para trigo y cebada en la campaña actual, éste es relativamente acotado. Una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la campaña en ambos cultivos ya ha sido vendida al exterior. En el caso del trigo, resta vender 5,3 Mt de las 19 Mt de exportaciones estimadas para todo el ciclo, mientras que, en cebada, el remanente asciende a 500.000 t para la cervecera y 200.000 t para la forrajera. 

Si se tiene en consideración ese saldo remanente a los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal para el trigo asciende a US$ 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza US$ 3,3 millones. Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 Mt. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno.

Para la próxima campaña 2026/27, en tanto, las proyecciones de producción y exportaciones son aún muy preliminares, y el cambio en la política comercial aún está a tiempo de apuntalar las siembras y la inversión. Sin embargo, tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a apenas US$ 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina. Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 Mt, el costo fiscal de la medida se reduce a US$ 47 M para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 Mt, el costo ajusta a US$ 34 M.

Para cerrar el capítulo de siembras 2026/27, y en relación con las proyecciones climáticas, la evolución del Pacífico ecuatorial vuelve a ubicar a El Niño en el centro del monitoreo climático para el agro argentino. Según la actualización del IRI del 19 de mayo de 2026, el sistema climático no solo estaría dejando atrás la neutralidad y avanzando rápidamente hacia condiciones El Niño, sino que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno se mantiene cercana al 100% hasta el verano austral inclusive. En términos de impacto sobre la producción agropecuaria argentina, el calentamiento del Pacífico suele incidir sobre el patrón de lluvias a través de los vientos alisios, que favorecen el transporte de humedad hacia nuestra región principalmente entre octubre/noviembre y marzo. Si bien en Argentina este escenario suele asociarse con lluvias por encima de lo normal y, como sintetiza el refrán, rain makes grain —la lluvia hace al grano—, su impacto tiende a ser relativamente mayor sobre la cosecha gruesa que sobre la fina, y será positivo en tanto no ocurran excesos hídricos que pongan en jaque la producción o la logística. De todos modos, debe tenerse presente que, más allá de estos fenómenos de escala global, existen otros factores regionales que pueden neutralizar o, por el contrario, profundizar sus efectos.

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La soja gana terreno en la región núcleo y desplaza al maíz por el aumento de costos y la presión financiera

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La región núcleo agrícola comenzó a mostrar una redefinición silenciosa de su mapa productivo. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la soja volverá a expandirse durante la próxima campaña ante el deterioro de rentabilidad en trigo y maíz provocado por el aumento de costos operativos.

El dato más relevante del relevamiento es que, de las 300.000 hectáreas que dejarían de sembrarse con trigo, cerca del 80% pasarían a soja.

La decisión ocurre incluso bajo un escenario climático considerado favorable para el maíz, lo que revela que el problema central dejó de ser agronómico y pasó a ser financiero.

El informe sintetiza el criterio dominante entre productores: “bajar la inversión por hectárea”.

Fertilizantes y fletes alteran la ecuación agrícola

La Bolsa rosarina señaló que los costos de implantación están condicionando la toma de decisiones productivas.

Según el relevamiento técnico, implantar maíz requiere una inversión cercana a 1.300 dólares por hectárea, mientras que soja demanda alrededor de 700 dólares por hectárea.

La diferencia aparece en un contexto donde fertilizantes y transporte explican más de la mitad de los costos agrícolas de los cereales. El informe detalla que: en trigo, fertilización y flete representan el 54% de la estructura de costos; en maíz, esos componentes concentran el 52%.

El encarecimiento de la urea y del gasoil aparece como uno de los factores más mencionados por técnicos y productores de distintas subzonas relevadas.

La soja se consolida como “alternativa defensiva”

La Bolsa plantea que, aun cuando el maíz pueda ofrecer mejores márgenes brutos potenciales, la soja vuelve a posicionarse como una estrategia de menor riesgo financiero.

El informe sostiene que el cereal mantiene rentabilidad positiva, aunque con inversiones significativamente más elevadas y márgenes más ajustados en campos alquilados.

Incluso el doble cultivo trigo/soja sigue apareciendo como el esquema más rentable dentro de la rotación agrícola, aunque requiere una inversión cercana a 1.400 dólares por hectárea.

La consecuencia práctica es un repliegue de cultivos intensivos en capital y fertilización.

Productores ajustan superficie y reducen uso de urea

El relevamiento territorial de la región núcleo muestra una misma lógica repetida en distintas zonas agrícolas.

En localidades como Aldao, Bigand, Marcos Juárez y General Pinto, técnicos reportaron: menor intención de siembra de trigo, reducción en aplicaciones de urea, y mayor inclinación hacia soja de primera.

En Marcos Juárez, por ejemplo, se estima una caída de entre 30% y 40% en el área triguera respecto de la campaña pasada.

El informe también revela que muchos productores están comprando sólo insumos de corto plazo y mantienen cautela frente a la evolución de la relación insumo-producto.

Uno de los elementos más llamativos del informe es que el repliegue de maíz y trigo no responde a un problema climático.

La Bolsa describe reservas de humedad “óptimas” para el inicio de las siembras y un escenario meteorológico relativamente favorable.

Sin embargo, el factor financiero pesa más que el agronómico. El documento refleja una tensión creciente entre: potencial productivo y capacidad económica para sostener paquetes tecnológicos altos.

La preocupación central ya no es únicamente cuánto puede rendir el cultivo, sino cuánto capital exige producirlo.

gea_Informe región nucleo by CristianMilciades

Menos gramíneas implica menos demanda industrial y logística

El corrimiento hacia soja no es neutro para la economía agroindustrial. Los cultivos como trigo y maíz movilizan mayores niveles de fertilización, transporte, servicios agronómicos, maquinaria, y consumo de insumos industriales.

Una reducción de superficie puede impactar sobre distintos segmentos vinculados a la cadena cerealera.

Al mismo tiempo, el fenómeno expone una señal más amplia: la producción agrícola empieza a priorizar esquemas defensivos frente a costos crecientes y márgenes más inciertos.

La campaña 2026/27 recién comienza a definirse y la evolución de variables como fertilizantes, dólar, clima y precios internacionales todavía puede modificar estrategias de siembra.

Por ahora, la Bolsa rosarina detecta un comportamiento defensivo del productor agrícola: menor exposición financiera, menor apuesta tecnológica y mayor inclinación hacia cultivos de menor inversión inicial.

La magnitud final del corrimiento hacia soja será uno de los indicadores más observados por el mercado agrícola en las próximas semanas.

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