Management

Empresas argentinas declaran excelencia, pero operan con brechas estructurales

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Un informe del Observatorio de Excelencia Operacional de la Universidad Austral revela que, pese a la alta autopercepción de eficiencia de las empresas argentinas, persiste una fragilidad estructural en procesos básicos. Con el 30% de la planificación aún en Excel y niveles marginales de gestión diaria, el sector productivo enfrenta el desafío de transformar la cultura interna para capturar las oportunidades de un nuevo ciclo económico.

Diagnóstico incómodo en un momento de transición

En pleno cambio de ciclo económico, un informe 2025 del Observatorio de Excelencia Operacional de la Universidad Austral introduce una señal de alerta para el entramado productivo: más del 50% de las empresas se autoevalúa en niveles altos de madurez operativa, pero en la práctica no aplica herramientas básicas de gestión como Daily Management, 5S o Kaizen. El dato no es menor. En un contexto donde la competitividad empieza a desplazar a la lógica defensiva frente a la inflación, la brecha entre discurso y ejecución aparece como un límite estructural.

El relevamiento —realizado sobre 100 empresas de distintos tamaños y sectores— detecta inconsistencias profundas: organizaciones que se ubican en niveles 3, 4 o incluso 5 de excelencia operativa, pero sin un despliegue disciplinado de prácticas esenciales. La pregunta que queda abierta es si el sistema productivo está sobreestimando su capacidad real en un momento donde el margen para la ineficiencia se reduce.

Excelencia aspiracional y debilidad operativa

El estudio se inscribe en un cambio de paradigma más amplio. Durante años, la gestión empresarial estuvo orientada a resistir la volatilidad macroeconómica. Hoy, con señales de estabilización, el eje se corre hacia la eficiencia, la reducción de costos reales y la creación de valor sostenible. En ese marco, la excelencia operativa deja de ser un diferencial y pasa a ser una condición mínima para competir.

Sin embargo, el informe detecta que esa transición todavía no se consolidó. La herramienta más crítica del sistema Lean —la Gestión Diaria basada en KPI— presenta los niveles más bajos de adopción. En muchos casos, directamente “no se realiza”. La consecuencia es directa: sin rutinas de seguimiento cotidiano, las empresas pierden capacidad de detectar desvíos, corregir procesos y sostener mejoras en el tiempo.

Algo similar ocurre con metodologías como 5S y Kaizen. Aunque están presentes en el discurso corporativo, su aplicación es mayormente superficial o de cumplimiento básico. La lógica de mejora continua aparece fragmentada, más vinculada a proyectos puntuales que a una cultura operativa consolidada.

Brecha tecnológica y decisiones de bajo estándar

La inconsistencia también se traslada al plano tecnológico. Un 30% de las empresas sigue planificando su cadena de abastecimiento (MRP) en planillas de cálculo, una práctica que el propio informe considera poco robusta por su dependencia del factor humano y el riesgo de errores .

En paralelo, la transformación digital avanza, pero de forma desigual. Solo el 4,48% de las empresas alcanza un nivel maduro de Industria 4.0, mientras que más del 12% no implementó ninguna tecnología vinculada. La mayoría se ubica en etapas intermedias: digitaliza datos, pero no logra integrarlos ni explotarlos estratégicamente.

El resultado es un sistema productivo con capacidades parciales: herramientas disponibles, pero sin articulación. Inversión presente, pero sin profundidad. Tecnología incorporada, pero sin impacto estructural.

Capacitación, inversión y liderazgo: los puntos críticos

El informe identifica un cuello de botella transversal: la formación. Las horas de capacitación en metodologías clave como Lean, Six Sigma o transformación digital son bajas en la mayoría de las organizaciones. Esto limita la capacidad de implementar herramientas con rigor y de sostener procesos de mejora en el tiempo.

A esto se suma una señal relevante en términos de política empresarial: el 34,88% de las compañías no asigna presupuesto específico a excelencia operativa, y un 16,28% ni siquiera conoce su nivel de inversión. Aunque emerge un grupo que destina entre el 1% y el 10% de sus ventas a estas áreas, la tendencia todavía es incipiente.

El trasfondo es claro. La excelencia operativa requiere liderazgo activo, disciplina y recursos. No se delega ni se construye por inercia. Cuando estos elementos no se alinean, la brecha entre intención y resultado se amplía.

Quién gana y quién queda expuesto

El diagnóstico no impacta de manera homogénea. Las empresas con mayor desarrollo —especialmente las de mayor escala o con integración internacional— muestran mejores niveles de adopción tecnológica y metodológica. En cambio, las medianas y pequeñas quedan más expuestas a prácticas manuales y menor profesionalización.

Esto introduce una tensión en la estructura productiva: la competitividad futura no dependerá solo del contexto macroeconómico o regulatorio, sino de la capacidad interna de cada organización para mejorar procesos, reducir desperdicios y escalar eficiencia.

En ese escenario, la brecha operativa puede convertirse en una brecha de mercado. No todas las empresas están en condiciones de capturar las oportunidades de un entorno más abierto y exigente.

Un punto de inflexión que todavía no se resuelve

El informe deja una conclusión implícita: el sistema empresarial argentino se encuentra en una fase de “excelencia aspiracional”. Existe conciencia estratégica, existe intención de mejora, pero la ejecución todavía no alcanza el estándar requerido.

La ventana de oportunidad está abierta. La estabilización macroeconómica y la eventual mejora en condiciones de inversión pueden acelerar el proceso. Pero hay un factor que no depende de regulaciones ni de ciclos: la transformación operativa.

En las próximas etapas, el foco estará en observar si las empresas logran traducir esa intención en disciplina concreta. Si la excelencia deja de ser una declaración y se convierte en una práctica cotidiana. O si la brecha detectada termina consolidándose como un límite estructural en la competitividad.

Fi Informe Excelencia Operacional 2025 by CristianMilciades

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Galperin ya no recomienda aprender a programar: el consejo del hombre más rico de Argentina para los estudiantes

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En el pódcast “Founder’s Mentality: The CEO Sessions” de Bain & Company, el fundador de Mercado Libre trazó una hoja de ruta que combina disciplina financiera, inteligencia artificial y competencia global. En una conversación de alto voltaje estratégico, Galperin reveló que dejó de percibir salario y se apartó del rol ejecutivo tradicional para enviar una señal interna: dedicación total al proyecto.

“Mercado Libre tiene que ser tu vida”, sostuvo, al describir la compañía como un proyecto familiar y de largo plazo. La decisión, explicó, apunta a reforzar la cultura de compromiso en una empresa que opera bajo presión constante en un mercado cada vez más competitivo.

IA y talento: la era post-programador

El punto más disruptivo de su diagnóstico fue el impacto de la inteligencia artificial sobre la estructura de talento. Con 20.000 programadores en plantilla, 2026 será —según anticipó— el primer año en que la compañía no aumentará esa dotación. En un horizonte de cinco años, incluso podría reducirse a la mitad, no por despidos sino por menor contratación.

La señal al ecosistema tech es clara: aprender a programar ya no es la ventaja diferencial. “Hoy diría: hay que saber matemáticas, entender la lógica, los fundamentos”, afirmó. En otras palabras, el diferencial pasará por la capacidad de pensar en términos abstractos y numéricos más que por dominar un lenguaje específico que puede quedar obsoleto frente al avance de la IA generativa.

Para Galperin, la transformación tecnológica obliga a las compañías a “autointerrumpirse”: optimizar márgenes, escalar eficiencia y reinvertir en innovación antes de que el mercado lo imponga.

Competencia china: disciplina y batalla larga

Otro eje fue la presión de competidores chinos en América Latina. Galperin los describió como actores disciplinados, tecnológicamente robustos y dispuestos a sostener estrategias agresivas durante largos períodos.

“La competencia es darwiniana”, sintetizó. En su visión, la presión externa actúa como antídoto contra la burocracia interna y la complacencia, alineando a los equipos en torno a resultados concretos.

Cultura de alto rendimiento

En materia organizacional, defendió un modelo similar al de un equipo deportivo de élite: cultura compartida, pero con exigencia de rendimiento. Quien no cumple objetivos puede reubicarse, pero el “campo de juego” debe estar reservado a quienes generan valor directo.

Marketplace, fintech e ingeniería —los núcleos productivos— concentran la creación de valor; el resto cumple funciones de soporte. La claridad de roles, sostuvo, es clave para evitar la “tiranía de la excelencia funcional” y la proliferación de estructuras burocráticas.

Señal al mercado

La intervención dejó un mensaje potente para el sector tecnológico latinoamericano: el liderazgo ya no se mide por el salario o el cargo, sino por la capacidad de anticipar disrupciones, moldear cultura y sostener competitividad en un tablero global.

En un contexto donde la inteligencia artificial redefine perfiles profesionales y la competencia asiática intensifica la presión, Galperin plantea una ecuación exigente: menos código, más pensamiento estratégico, disciplina organizacional y foco absoluto en la ejecución.

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Se realizó la primera edición del CEO Leadership Summit

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La jornada de Management e Innovación invitó a la reflexión e intercambio de experiencias junto a un panel de speakers y a números UNO del país.

El pasado miércoles 8 de noviembre se desarrolló la primera edición del CEO Leadership Summit, una jornada de reflexión e intercambio de experiencias motivadoras para la acción y la gestión del liderazgo en tiempos de adaptación y cambio. La misma congregó a CEOs, Presidentes, Gerentes Generales, VPs y Directores de Argentina.

Su eje conductivo en Management e Innovación dio lugar a un panel de speakers de primer nivel, que desarrollaron temas de interés y round tables para ampliar la perspectiva sobre el futuro del Internet, la Tecnología, la Informática, los medios, y los nuevos modelos de negocios en un mundo completamente globalizado.

La jornada tuvo lugar en el Hotel Alvear Palace y fue presentado por Renaissance executive Forums. Además, contó con la participación de Samsung como main sponsor.

“Estamos muy satisfechos con la realización del CEO Leadership Summit. Creemos que hemos contribuido a elevar la conciencia sobre la importancia de la visión estratégica y cómo gestionar el cambio en esta era de la transformación digital. Nos interesa promover la mejora en el liderazgo de nuestra comunidad empresarial y que sean protagonistas del cambio en sus negocios e industrias”, explicó Patricio Fedio, Socio Internacional Renaissance Executive Forums Argentina.

Interactivo, participativo, colaborativo y transformador, el CEO Leadership Summit trabajó sobre 3 ejes claros del Líder: la Persona como agente de cambio, el CEO como líder de su empresa y el impacto de sus decisiones estratégicas. Una actividad que buscó reflexionar y generar nuevas ideas que alimenten a una visión estratégica. Ampliar la perspectiva sobre el futuro de mi empresa. Compartir conocimientos y experiencias junto a otros líderes y especialistas.

¿Quiénes fueron los oradores?

  • Patricio Fedio, Socio Internacional RENAISSANCE EXECUTIVE FORUMS Argentina.
  • Luis Palmier, VP Samsung Electronics Argentina, Uruguay y Paraguay.
  • Andrea Churba, Directora BUSINESS THERAPY, Coach Organizacional y escritora.
  • Gabriel Noel, Doctor en Ciencias Sociales, Antropólogo e investigador del CONICET.
  • Lorena Zicker, Gerente General Argentina y Public Sector Director Latam INTEL.
  • Diego Bekerman, Gerente General Argentina y Chief Digital Transformation MICROSOFT.
  • Roberto Cruz, Presidente y Gerente General COGNITIVA Argentina, Uruguay y Paraguay.
  • Guillermo Willi, Chief People Officer GLOBANT.
  • Alejandro Melamed, Especialista y consultor en RRHH, Director General de HUMANIZE CONSULTING.
  • Máximo Rainuzzo, Presidente Ejecutivo INTERBRAND Cono Sur.
  • Gabriel Weinstein, Director de innovación OLIVIA y Embajador de SINGULARITY UNIVERSITY Argentina.
  • Carlos Osorio, Co-fundador YUKEN RESERACH LAB y profesor visitante de Innovación Deusto Business School.

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