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Cooperativas misioneras respaldan baja del IVA a la fécula de mandioca y advierten por la competencia externa

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Las cooperativas agropecuarias de Misiones salieron a respaldar el proyecto que propone reducir el IVA a la harina de mandioca al 10,5%, en línea con otros productos básicos, con el objetivo de mejorar la competitividad de la producción local frente a un escenario marcado por la recesión y la competencia externa.

La postura fue expresada por Hugo Reckziegel, gerente de la Cooperativa Agropecuaria Mixta de Montecarlo, quien señaló en una entrevista en LT17 Radio Provincia que la medida podría impactar tanto en los costos de producción como en la capacidad de la industria para sostener su actividad.

Un sector entre la recuperación de precios y la caída productiva

Según lo expuesto, el cultivo de mandioca atraviesa una situación compleja. Por un lado, los precios muestran una mejora significativa: la tonelada de raíz pasó de alrededor de $70.000 el año pasado a $150.000 en la actualidad, con posibilidad de incrementarse si mejoran los rendimientos.

Sin embargo, esa recuperación convive con una fuerte caída en la producción, vinculada a las heladas del año pasado que afectaron las semillas y redujeron la superficie cultivada. A esto se suma el arrastre de precios bajos en ciclos anteriores, que desincentivaron la siembra.

El resultado es un mercado con menor oferta y valores en alza, pero sin un volumen que garantice estabilidad a mediano plazo.

Qué cambiaría con la baja del IVA

El proyecto de reducir el IVA a la harina de mandioca busca equiparar su tratamiento impositivo con otras harinas como las de trigo y maíz.

Para el sector, la medida tendría un doble efecto: por un lado, reduciría la carga fiscal sobre la producción y, por otro, permitiría mejorar la competitividad frente a productos importados.

Reckziegel planteó que, en las condiciones actuales, la fécula proveniente de países vecinos puede resultar más conveniente que la producción local, lo que condiciona el desarrollo de la cadena.

Presión externa y sustitución de insumos

El mercado de la mandioca en Misiones no compite solo a nivel interno. Según lo señalado, Paraguay y Brasil cuentan con un alto potencial productivo, lo que introduce una presión directa sobre los precios y la rentabilidad local.

A su vez, el aumento en el costo de la materia prima impacta en la industria alimentaria, que utiliza derivados de mandioca como insumo. En un contexto de menor consumo, esto puede derivar en la sustitución por alternativas más económicas como el maíz o el arroz.

Esa dinámica agrega un factor de inestabilidad: si la industria migra hacia otros insumos, la demanda de mandioca podría resentirse incluso en un escenario de precios altos.

Presión fiscal y disputa por competitividad

El reclamo del sector pone en evidencia una tensión estructural: la carga impositiva nacional frente a economías regionales que compiten con mercados externos más flexibles.

La iniciativa de bajar el IVA aparece como una herramienta para corregir esa asimetría, en un contexto donde los productores no solo enfrentan costos internos, sino también la competencia directa de países limítrofes.

Al mismo tiempo, el impulso del proyecto refleja un alineamiento entre actores productivos y representación política provincial, con el objetivo de instalar la agenda de economías regionales en el debate nacional.

Producción, empleo y cadena de valor

La mandioca es un cultivo intensivo en mano de obra, lo que amplifica su impacto económico en la provincia. La caída en la producción no solo afecta a los productores, sino también a toda la cadena vinculada, desde la industria hasta la comercialización.

En ese marco, mejorar la competitividad del sector podría incidir en la recuperación de la actividad y en la generación de empleo, aunque su efectividad dependerá de variables más amplias como el consumo y los precios relativos.

El avance del proyecto de reducción del IVA será una de las variables a seguir en el corto plazo. Su aprobación podría modificar la ecuación de costos del sector, pero no resolvería por sí sola los problemas estructurales vinculados a la producción y la competencia externa.

A la par, la evolución de los precios, la disponibilidad de semillas y el comportamiento de la industria alimentaria serán factores clave para determinar si la recuperación actual se consolida o vuelve a tensionarse.

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Semáforo de economías regionales: la yerba sigue en rojo y la mandioca se suma al grupo en crisis

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El arranque de 2026 confirma una tendencia que ya venía consolidándose: las economías regionales atraviesan un escenario de creciente fragilidad, con más actividades en terreno negativo y un deterioro sostenido en los ingresos de los productores. En ese mapa, Misiones aparece especialmente expuesta. La yerba mate permanece en rojo y, como dato nuevo, la mandioca se suma al grupo de actividades en crisis, mientras que el sector forestal continúa en zona amarilla, sin lograr consolidar una recuperación.

El problema de fondo es común a la mayoría de las actividades en retroceso: los precios que reciben los productores crecen por debajo de la inflación, mientras los costos operativos -insumos, logística, mano de obra- siguen en alza. El resultado es un deterioro persistente de la rentabilidad que, en muchos casos, empieza a impactar en las decisiones productivas y en la continuidad de la actividad.

En Misiones, la situación se vuelve particularmente delicada. La yerba mate, principal cultivo de la provincia, continúa mostrando señales de desgaste estructural desde el eslabón productivo, mientras que los escalones más altos atraviesan una bonanza, particularmente el sector exportador. El precio de la hoja verde de yerba mate se ubica en torno a los $220.000 por tonelada, pero en términos reales implica una caída cercana al 27%, en un contexto donde los costos no dejan de subir. A esto se suma una producción que cayó 8% en el último año, reflejando un menor dinamismo de toda la cadena.

Semáforo de Economías Regionales

Rojo: Yerba mate, mandioca, arroz, papa, vino, hortalizas, algodón, maní, leche

Amarillo: Forestal, tabaco, cítricos, aves, porcinos, peras y manzanas

Verde: Bovinos, ovinos, granos, miel

Pero el dato que enciende nuevas alarmas es el deterioro de la mandioca. Aunque el precio mostró mejoras nominales, en términos reales acumula una caída del 41% desde fines de 2023. Este desfase golpea directamente al productor, desincentiva la comercialización y comienza a generar efectos en cadena: menor área sembrada y problemas de abastecimiento en la industria, con plantas de fécula que incluso debieron interrumpir su actividad por falta de materia prima.

El sector forestal, otro de los pilares de la economía misionera, tampoco logra despegar. Se mantiene en zona amarilla, con señales mixtas: los precios crecieron apenas 18% interanual, claramente por debajo de la inflación, mientras que las exportaciones cayeron 19%. En paralelo, las importaciones aumentaron, configurando un escenario de pérdida de competitividad en un sector clave para la generación de empleo y divisas.

A nivel general, el semáforo de las economías regionales muestra un avance de las actividades en rojo. Allí se ubican, además de la yerba y la mandioca, el arroz, la papa, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, el maní y la leche. En todos estos casos, el patrón se repite: ingresos rezagados frente a la inflación, costos elevados y dificultades para sostener márgenes positivos.

En zona amarilla aparecen sectores como el forestal, el tabaco, los cítricos dulces, las carnes aviar y porcina y algunas economías frutícolas. Son actividades que muestran cierta estabilidad, pero con recuperación lenta y sin lograr consolidar mejoras estructurales. 

Participación del productor en el precio final

Yerba mate: 13% (vs 23% histórico)

Vino: 14% (vs 24%)

Papa: 25% (vs 34%)

Leche: 25% (vs 29%)

Arroz: 16% (vs 20%)

En contraste, el semáforo en verde se reduce a pocos casos: bovinos, ovinos, granos y miel, donde los precios lograron superar la inflación y los mercados acompañaron.

Sin embargo, incluso en este contexto, el desempeño exportador muestra una fuerte concentración. En el primer bimestre del año, las economías regionales exportaron 9.322 millones de dólares, pero el 78% de ese total estuvo explicado por el complejo granario. Muy por detrás quedaron el sector bovino, la lechería y el maní. 

Esta estructura limita el peso relativo de producciones como las del NEA y, en particular, las de Misiones, que dependen de cadenas con menor escala exportadora.

Uno de los indicadores más reveladores del deterioro es la pérdida de participación del productor en el precio final. En la yerba mate, por ejemplo, el productor capta hoy apenas el 13% del valor en góndola, cuando históricamente esa participación rondaba el 23%. La caída es significativa y refleja un problema estructural en la cadena: mayor concentración en los eslabones intermedios, aumento de costos y pérdida de poder de negociación en el origen.

Este fenómeno se repite en otras economías regionales, como el vino, la papa o las hortalizas, donde la distancia entre el precio de origen y el precio final se amplía, dejando al productor en una situación cada vez más vulnerable.

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Cómo la mandioca está impulsando la innovación y el empleo en Misiones

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La mandioca, una raíz profundamente arraigada en la historia alimentaria del nordeste argentino, atraviesa un proceso de transformación que empieza a redefinir su papel en la economía regional. De alimento básico de subsistencia, pasa a posicionarse como un insumo estratégico con potencial industrial, capaz de generar valor agregado y abrir nuevos mercados.

Durante siglos, este cultivo acompañó la vida cotidiana de comunidades originarias y colonos, consolidándose como uno de los pilares de la identidad agrícola misionera. Hoy, Misiones concentra la mayor producción del país y busca dar un salto cualitativo: avanzar en la industrialización para sofisticar la cadena de valor y mejorar los ingresos de los productores.

En ese marco, la provincia puso en marcha un Laboratorio de Análisis y Desarrollo de Alimentos en Puerto Rico, una herramienta clave para impulsar innovación, generar nuevos productos y ampliar las oportunidades comerciales. La apuesta es clara: pasar de vender materia prima a desarrollar una industria con mayor contenido tecnológico.

Actualmente, cerca de la mitad de la producción de mandioca en Misiones se destina al consumo fresco, mientras que el resto —alrededor de 15 millones de kilos— se industrializa en forma de almidón, utilizado tanto en la industria alimentaria como en el sector farmacéutico. Este esquema muestra una base ya consolidada sobre la cual se proyecta el crecimiento.

Tradición productiva con base tecnológica

La mandioca (manihot esculenta) mantiene prácticas de cultivo tradicionales, como la reproducción por gajos en lugar de semillas, lo que permite preservar variedades adaptadas a los suelos y condiciones locales. Esta combinación entre conocimiento ancestral y desarrollo técnico aparece como una de las fortalezas del sistema productivo.

Los registros históricos muestran que su uso en la región se remonta al siglo XVI, cuando cronistas europeos documentaron su importancia en la dieta de los pueblos originarios. Desde entonces, ha sido un cultivo central para miles de pequeños productores.

Hoy, esa base productiva se organiza en torno a un clúster integrado por 14 empresas y entre 2.000 y 3.000 productores, con el objetivo de coordinar esfuerzos, mejorar la competitividad y acelerar la innovación en toda la cadena.

“Esta iniciativa cuenta con financiamiento provincial, municipal y del sector privado. El objetivo principal es el desarrollo de nuevos productos a base de mandioca”, explicó el ministro de Industria, Federico Fachinello.

Más allá de su consumo tradicional, la mandioca gana terreno en nuevos segmentos. Además de su uso en alimentos como la chipa, su fécula es utilizada como excipiente en medicamentos y comienza a explorarse en aplicaciones industriales, como adhesivos, en reemplazo de insumos importados.

El desarrollo de nuevos productos ya muestra resultados concretos. Empresas del clúster, como Raiza, avanzan con snacks de mandioca que lograron buena recepción en el mercado, abriendo una nueva línea de consumo con mayor valor agregado.

“Necesitamos innovar para crear nuevos alimentos y llegar a cada vez más lugares”, señaló Fachinello, quien subrayó que este proceso impacta tanto en la industria como en los pequeños productores.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales. Uno de los principales es la carga impositiva: la fécula de mandioca tributa un 21% de IVA, mientras que otras féculas similares tienen una alícuota del 10,5%. Este diferencial limita la competitividad y es uno de los puntos en agenda para potenciar la expansión hacia mercados como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Un cultivo con potencial de escala

El nuevo laboratorio busca convertirse en un puente entre el conocimiento científico, la producción primaria y la industria, generando innovación aplicada y promoviendo el desarrollo tecnológico local.

En este esquema, la mandioca aparece como un cultivo con capacidad de escalar más allá del mercado regional. La articulación entre Estado, empresas y productores permite proyectarla como un motor de desarrollo para el centro de Misiones, con impacto en la generación de empleo, la diversificación productiva y la sustitución de importaciones.

La transformación en marcha no es menor: implica pasar de una economía basada en el volumen a otra centrada en el valor. En ese camino, la mandioca deja de ser solo parte del paisaje rural para convertirse en una pieza clave de la nueva matriz productiva misionera.

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