MANDIOCA

La rebaja del IVA a la mandioca llega al recinto: Diputados tratará la iniciativa de Herrera Ahuad

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La mandioca misionera dio un paso decisivo en el Congreso. La Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados emitió dictamen favorable al proyecto que propone reducir la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la fécula de mandioca y extendió el beneficio a harinas, farináceos y una amplia gama de alimentos elaborados a partir de esta materia prima.

La iniciativa tiene como uno de sus principales impulsores al diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad y quedó formalmente incorporada a la Orden del Día Nº 210, impresa este 18 de agosto. El expediente tiene como término reglamentario del artículo 113 el próximo 27 de agosto, un paso parlamentario que deja el dictamen en condiciones de avanzar hacia su tratamiento por el pleno de la Cámara.

El dato político y económico relevante es que la Comisión de Presupuesto no solamente acompañó la propuesta, sino que unificó dos proyectos que perseguían el mismo objetivo: el expediente 2.115-D.-2026, encabezado por Herrera Ahuad, y el 3.829-D.-2026, presentado por Yamila Ruiz junto con legisladores misioneros. Después de analizarlos, la comisión resolvió dictaminarlos favorablemente mediante un único texto.

La decisión representa un avance concreto para una cadena productiva particularmente importante para Misiones y el Nordeste y, al mismo tiempo, amplía significativamente el alcance que tenía la iniciativa original.

Del almidón a toda una cadena de alimentos

El proyecto inicial proponía incorporar la fécula de mandioca, identificada en la posición 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur, entre los productos alcanzados por la reducción prevista en el artículo 28 de la Ley de IVA.

Sin embargo, el texto que finalmente obtuvo dictamen de Presupuesto y Hacienda fue más lejos. La redacción aprobada incorpora dentro del régimen a la fécula de mandioca o yuca, pero también a la harina y fariña de mandioca, comprendidas en la posición 1106.20.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur. Además, incluye a los demás farináceos derivados de la raíz.

El alcance económico es todavía mayor: también ingresan los productos de panadería, pastelería y galletería y cualquier otro alimento elaborado total o parcialmente a base de farináceos de mandioca.

Ese cambio transforma una modificación tributaria inicialmente concentrada en la fécula en una herramienta con potencial impacto sobre diferentes eslabones de la cadena de agregado de valor.

No se trata solamente de aliviar la carga fiscal sobre el producto industrial primario obtenido de la mandioca. El texto abre la puerta para que el tratamiento impositivo reducido alcance también a las empresas que utilizan esa materia prima para producir alimentos.

En términos productivos, el diseño busca generar un incentivo que se extienda desde la industrialización de la raíz hasta las góndolas.

Para Misiones, la discusión excede la modificación puntual de una alícuota. La mandioca forma parte de las economías regionales históricas de la provincia y tiene una cadena que conecta producción primaria, cooperativas, industrias elaboradoras de fécula y alimentos y un creciente universo de productos con valor agregado.

La modificación del IVA apunta precisamente sobre ese punto: reducir la carga tributaria de una producción regional y mejorar las condiciones para industrializarla en origen, en lugar de limitar el beneficio a la venta de materia prima.

También introduce una dimensión de competitividad. La fécula de mandioca compite como insumo industrial y alimenticio dentro de mercados en los que el componente tributario puede incidir sobre el precio final. Una menor alícuota permitiría achicar esa incidencia y mejorar el posicionamiento de los productos derivados.

Qué cambia si se convierte en ley

La modificación se realiza sobre el artículo 28 de la Ley 23.349 del Impuesto al Valor Agregado. El dictamen propone incorporar como nuevo punto 10 del inciso a) del cuarto párrafo a la fécula, harina, fariña y demás farináceos de mandioca, además de los alimentos elaborados total o parcialmente con ellos.

En términos tributarios, la incorporación a ese apartado implica que estos productos quedarían alcanzados por la alícuota reducida equivalente al 50% de la tasa general del IVA. Con una tasa general del 21%, el tratamiento efectivo sería del 10,5%.

Ese es el corazón económico de la iniciativa: llevar del 21% al 10,5% la imposición sobre los productos comprendidos por la reforma.

La norma tampoco tendría efectos inmediatos desde el momento mismo de su eventual promulgación. El texto dictaminado establece que comenzará a aplicarse a los hechos imponibles perfeccionados a partir del primer día del segundo mes inmediato siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.

El dictamen favorable conseguido por Herrera Ahuad y los legisladores que acompañaron la iniciativa constituye apenas una etapa del recorrido parlamentario: la reducción todavía no es ley. Deberá ser aprobada por la Cámara de Diputados, posteriormente atravesar el Senado y completar el proceso de promulgación.

Pero el avance en Presupuesto y Hacienda es significativo porque la discusión dejó de ser solamente una propuesta de representantes de una provincia productora para convertirse en un dictamen formal de una de las comisiones centrales del Congreso en materia fiscal.

Para Misiones, detrás de la discusión sobre algunos puntos de IVA aparece una cuestión bastante más amplia: cuánto pesa la estructura tributaria nacional sobre las economías regionales y qué herramientas puede utilizar el Congreso para estimular que una provincia productora transforme su materia prima antes de sacarla de su territorio. La mandioca es, en ese sentido, un caso testigo.

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Yerba y mandioca siguen en rojo: dos economías regionales de Misiones no logran salir de la zona crítica

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El tablero de las economías regionales mantiene dos señales de alarma para Misiones. El último Semáforo de Economías Regionales de Coninagro, de junio de 2026, mantiene a la yerba mate y la mandioca en rojo, mientras que el complejo forestal permanece en amarillo, una combinación que expone las dificultades que atraviesan tres actividades centrales para la producción, el empleo y la generación de ingresos en la provincia.

El panorama nacional tampoco ofrece demasiados verdes. De las 19 actividades relevadas, apenas cuatro quedaron en esa categoría, ocho se ubicaron en amarillo y siete permanecieron en rojo. La única modificación respecto del relevamiento anterior fue el maní, que consiguió pasar de rojo a amarillo.

Junto con yerba mate y mandioca, aparecen en rojo el arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón y leche. El denominador común está fundamentalmente en el negocio: precios al productor que permanecen estancados o evolucionan por debajo de la inflación y de los costos operativos. Cuando esa situación se prolonga, el deterioro comienza a trasladarse al resto de los componentes de cada cadena.

Yerba: 27 meses consecutivos en rojo

El caso de la yerba mate es particularmente significativo para Misiones. La actividad acumula 27 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024, es decir, más de dos años sin conseguir abandonar la categoría de mayor fragilidad del semáforo.

La persistencia del rojo coincide con la desregulación del mercado, que impuso el presidente Javier Milei y que provocó una profunda transformación del mercado yerbatero, caracterizada por una fuerte presión sobre el precio de la materia prima y una pérdida de capacidad de negociación de los productores.

El informe de Coninagro aporta un dato que permite dimensionar esa tensión desde otro ángulo: el productor yerbatero recibe apenas el 15% del precio final del producto, frente a una participación histórica del 23%.

Es decir, la participación del eslabón primario se encuentra unos ocho puntos porcentuales por debajo de su referencia histórica. Coninagro señala que, entre los productos regionales analizados, la yerba mate y el vino presentan algunas de las mayores pérdidas de participación del productor dentro del precio que finalmente paga el consumidor.

El problema adquiere todavía mayor relevancia porque la cadena mantiene capacidad para generar divisas. 

El sector yerbatero registró durante 2025 importaciones por US$23 millones, equivalentes al 18% de los US$127 millones exportados durante ese año. Es una relación comercial todavía ampliamente superavitaria, pero con una presión importadora sensiblemente mayor que la observada en otras economías regionales exportadoras.

La paradoja es evidente: la yerba continúa generando dólares y sosteniendo mercados externos, pero esa fortaleza comercial no alcanza para recomponer la ecuación económica del productor.

La mandioca ofrece una fotografía diferente, aunque termina en el mismo color del semáforo.

Durante junio, la bolsa de 40 kilos se pagó $28.190, con una suba nominal interanual del 137%. Sin embargo, la mejora del precio convive con una fuerte debilidad estructural en el mercado.

El consumo interno se estima en alrededor de dos kilos por habitante por año y, fundamentalmente, la cadena muestra una fuerte dependencia de las compras externas.

En los últimos doce meses no se registraron ingresos por exportaciones, mientras que las importaciones alcanzaron US$7,5 millones, con un incremento del 223% respecto del período anterior.

El dato adquiere especial relevancia para Misiones, principal territorio productor de mandioca del país, porque evidencia que la discusión no pasa solamente por cuánto recibe el agricultor sino también por la capacidad de la industria local para competir con productos provenientes del exterior.

En el primer semestre, las importaciones de la cadena ya mostraban un crecimiento del 113% frente al promedio histórico de la última década. En términos estructurales, Coninagro directamente coloca a la mandioca dentro de las economías deficitarias, debido a que prácticamente no genera exportaciones mientras demanda divisas para abastecerse mediante importaciones.

El IVA de la fécula llega al Congreso

En ese contexto, este miércoles el Congreso tratará un proyecto impulsado por el diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad, que propone reducir el IVA aplicado a la fécula de mandioca.

La iniciativa apunta directamente sobre uno de los problemas de competitividad que enfrenta la industria mandioquera. La reducción de la carga tributaria busca mejorar las condiciones de producción de fécula nacional frente al producto importado y, al mismo tiempo, generar mejores condiciones para sostener la demanda de materia prima a los productores.

El dato de Coninagro aporta así un telón de fondo económico particularmente oportuno para el debate parlamentario: mientras se discute una herramienta fiscal para fortalecer la cadena nacional, las importaciones de productos vinculados con la mandioca crecieron 223% en los últimos doce meses.

Forestal: amarillo

El tercer gran complejo productivo misionero analizado por el semáforo tampoco consigue entrar en verde.

La actividad forestal permanece en amarillo, categoría que Coninagro reserva para sectores que presentan señales mixtas: precios que no terminan de acompañar la inflación, demanda estable o con poco dinamismo y costos elevados.

En Misiones, los valores de referencia prácticamente no se movieron desde octubre pasado. La tonelada de pino ronda los $44.000 y la de eucalipto los $39.750, con una variación de apenas 7% respecto de junio de 2025.

La fotografía del comercio exterior también muestra un equilibrio extremadamente ajustado: las exportaciones acumularon US$190 millones, con una suba del 12%, mientras que las importaciones de los últimos doce meses alcanzaron US$191,7 millones, también con un incremento del 12%.

En una perspectiva histórica más amplia, las exportaciones forestales del primer semestre alcanzaron US$101 millones y quedaron 10% por debajo del promedio de los últimos diez años para ese período.

La lectura provincial del semáforo deja una conclusión difícil de soslayar: ninguna de las tres grandes cadenas analizadas con fuerte peso en la estructura productiva misionera está en verde.

La yerba acumula más de dos años en rojo y exhibe una fuerte pérdida de participación del productor sobre el precio final. La mandioca también permanece en rojo, con un mercado externo prácticamente inexistente y una aceleración de las importaciones que vuelve más urgente la discusión sobre competitividad industrial. Y el complejo forestal se sostiene en amarillo, afectado por precios de la materia prima prácticamente congelados y una balanza comercial que se mueve sobre el límite.

El contraste con el agregado nacional es relevante. Las 19 economías regionales relevadas por Coninagro exportaron US$31.940 millones durante el primer semestre de 2026, 21% más que un año atrás, mientras que las importaciones sumaron US$2.462 millones. Por cada dólar importado, el conjunto exportó alrededor de 13 dólares.

Pero detrás de esa fotografía favorable aparecen realidades profundamente diferentes.

Para Misiones, el problema ya no es solamente cuánto producen sus principales cadenas, sino qué rentabilidad queda en origen, cuánto valor puede capturar el productor y qué capacidad tiene la industria provincial para competir frente a productos importados.

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Con yerba mate y mandioca, científicas argentinas desarrollan un bioplástico que se degrada en cinco semanas

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Ante una demanda casi desesperada de alternativas a los plásticos de un solo uso, la ciencia argentina acaba de dar un paso con fuerte impacto ambiental y, especialmente, económico para el norte del país. Investigadoras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del CONICET desarrollaron un bioplástico biodegradable elaborado a partir de almidón de mandioca y yerba mate que puede degradarse completamente en apenas cinco semanas.

El avance no solo apunta a reducir la contaminación generada por los plásticos convencionales, que pueden permanecer entre 100 y 500 años en el ambiente, sino que abre un nuevo horizonte para las economías regionales, particularmente para Misiones, principal productora de yerba mate del país y una de las provincias con mayor desarrollo de la cadena de la mandioca.

Ciencia con sello argentino y potencial industrial

El desarrollo fue realizado en el Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, bajo la dirección de la investigadora del CONICET Lucía Famá.

El material está compuesto principalmente por almidón de mandioca, al que se incorporan derivados de yerba mate para obtener un film flexible destinado al envasado de alimentos.

“Esto, que parece plástico, no lo es. Lo desarrollamos en la UBA a partir del almidón de mandioca”, explicó Famá al presentar los resultados de la investigación.

El desarrollo se realiza en el Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos de la UBA, dirigido por la investigadora del Conicet Lucía Fama. Foto: gentileza.

La tesista de Ciencias Físicas Natalia Hermoso destacó que el objetivo es reemplazar parte de los plásticos derivados del petróleo utilizando materias primas nacionales. “Este desarrollo se usa para reemplazar parte del plástico y así poder usar fécula de mandioca y yerba mate para darle valor agregado a productos nacionales”, señaló.

Una de las principales ventajas es que el nuevo material puede producirse mediante procesos industriales similares a los utilizados actualmente por la industria del plástico. El almidón procesado se transforma primero en un material termoplástico y luego, mediante presión y calor, se convierte en láminas transparentes aptas para envases alimentarios, sin requerir una reconversión completa de la maquinaria existente.

Una oportunidad estratégica para Misiones

Más allá del avance científico, el proyecto tiene una enorme relevancia económica para Misiones.

La provincia concentra cerca del 90% de la producción nacional de yerba mate y también posee una importante cadena de elaboración de fécula de mandioca. Ambas actividades generan empleo, arraigo rural y valor agregado, aunque históricamente estuvieron vinculadas casi exclusivamente al consumo alimentario.

La posibilidad de que estos productos se conviertan en materia prima para la industria de los biomateriales representa un cambio de paradigma.

En el caso de la yerba mate, significaría abrir una nueva demanda industrial en momentos en que el sector atraviesa dificultades derivadas de la desregulación del mercado y de la caída de los precios pagados al productor. Incorporar la yerba como insumo para envases biodegradables permitiría diversificar mercados y reducir la dependencia exclusiva del consumo tradicional.

Para la mandioca, cuyo procesamiento industrial se concentra principalmente en Misiones, Corrientes y Formosa, el desarrollo también podría traducirse en una mayor demanda de fécula destinada a aplicaciones de alto valor tecnológico.

Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo y apenas alrededor del 10% logra reciclarse. El resto termina acumulándose en rellenos sanitarios, cursos de agua, océanos o fragmentándose en microplásticos que permanecen durante siglos en el ambiente.

Los envases alimentarios constituyen uno de los principales focos de esa contaminación.

En ese escenario, los bioplásticos aparecen como una de las alternativas más prometedoras para reducir la huella ambiental sin resignar prestaciones industriales.

El desarrollo argentino busca precisamente ocupar ese espacio: materiales con comportamiento similar al plástico tradicional, pero elaborados con recursos renovables y capaces de degradarse naturalmente en pocas semanas.

Del laboratorio al mercado

Aunque todavía resta avanzar en escalas industriales y validaciones comerciales, el proyecto muestra una ventaja competitiva importante: aprovecha cadenas productivas ya consolidadas en el país y utiliza tecnologías compatibles con la infraestructura existente de la industria del packaging.

Para Misiones, donde la bioeconomía se convirtió en uno de los ejes de desarrollo impulsados por el sector público y privado, este tipo de innovaciones refuerza una estrategia que busca transformar materias primas tradicionales en productos con mayor contenido tecnológico.

La combinación entre ciencia pública, recursos naturales y agregado de valor industrial aparece así como una oportunidad para ampliar mercados, generar empleo calificado y posicionar a la provincia como proveedor de insumos para una economía cada vez más orientada hacia la sustentabilidad.

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INTA Misiones busca adelantar la cosecha de mandioca para llegar con “primicia” al mercado de las fiestas

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La Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA avanza en una investigación que podría modificar la estrategia comercial de uno de los cultivos emblemáticos de Misiones. El objetivo es producir mandioca “primicia” para abastecer el mercado durante diciembre, cuando la demanda aumenta por las fiestas de fin de año y los precios suelen ofrecer un mayor margen para los productores.

El trabajo, encabezado por el ingeniero agrónomo Rafael Feltan, integrante del equipo de investigación en mandioca del INTA Cerro Azul, busca adelantar aproximadamente un mes el proceso de implantación del cultivo mediante la producción de plantines en invernadero, una técnica que permitiría acortar los tiempos necesarios para llegar al mercado con raíces comerciales.

La propuesta apunta a resolver una limitación propia del cultivo. La mandioca necesita temperaturas elevadas y una importante cantidad de horas de luz para desarrollar normalmente su ciclo vegetativo. Por esa razón, los productores suelen iniciar las plantaciones cuando las condiciones ambientales son favorables. La investigación intenta anticipar ese proceso utilizando condiciones controladas de invernadero.

“Lo que buscamos es llegar a diciembre con una mandioca de cinco o seis meses lista para consumo fresco”, explicó Feltan. La meta es ofrecer un producto de menor tamaño, más tierno y con rápida cocción, características especialmente valoradas por el consumidor durante las celebraciones de fin de año.

La experiencia se desarrolla mediante el uso de microestacas de dos o tres nudos implantadas verticalmente en bandejas con sustrato elaborado a partir de cáscara de pino compostada, un insumo ampliamente disponible en la provincia.

El sistema permite que las plantas desarrollen sus primeras raíces y brotes dentro del invernadero antes de ser trasplantadas a campo durante agosto. De esta manera, al momento de implantarse definitivamente ya iniciaron parte de su desarrollo fisiológico, evitando el período inicial de adaptación que requieren las estacas tradicionales.

Posteriormente, los investigadores comparan este método con dos sistemas habituales de plantación: la implantación vertical de estacas directamente en el suelo y el sistema horizontal utilizado históricamente por la mayoría de los productores misioneros.

El objetivo no es únicamente evaluar si se adelanta la cosecha, sino también analizar cuál de los sistemas genera un mejor desarrollo radicular, mayor productividad y raíces con características comerciales superiores.

Rafael Feltan, ingeniero Agronómo del INTA Misiones

Raíces más uniformes para el mercado fresco

Uno de los aspectos centrales del ensayo es mejorar la calidad comercial del producto.

Según explicó Feltan, mientras la producción destinada a la industria admite raíces de diferentes tamaños y formas, el mercado de consumo fresco exige mayor uniformidad.

La plantación vertical podría favorecer el desarrollo de raíces cilíndricas y homogéneas, facilitando su comercialización. La intención es obtener mandiocas de diámetro medio, fáciles de pelar y con tiempos de cocción reducidos, similares a los criterios de selección que hoy utilizan los consumidores al comprar papas o cebollas.

La investigación incluye dos materiales genéticos con destinos productivos diferentes: una variedad industrial y la variedad registrada por el INTA conocida como Paraguaya Cerrada, orientada al consumo fresco. El comportamiento agronómico de ambas permitirá determinar cuál responde mejor al nuevo esquema productivo.

El proyecto también incorpora una evaluación sobre distintos tipos de suelo y las condiciones climáticas que caracterizan a Misiones.

Durante campañas anteriores, los investigadores enfrentaron períodos de sequía, mientras que este año las lluvias excesivas constituyen el principal desafío. Por ello, además de comparar sistemas de implantación, se evaluará el comportamiento de las plantas en suelos rojos tradicionales y en terrenos más pedregosos, analizando la influencia del drenaje y del desarrollo radicular.

Feltan aclaró que la innovación sólo tendrá sentido si resulta económicamente viable para los productores. Por eso, además del rendimiento agronómico, el equipo medirá los costos de producción, la mano de obra requerida y el valor agregado que genera la obtención de una mandioca temprana.

“Queremos desarrollar una tecnología sencilla, que el productor pueda adoptar fácilmente con materiales disponibles en la provincia”, sostuvo.

Una estrategia para agregar valor a la producción misionera

La iniciativa forma parte de una línea de investigación orientada a fortalecer la competitividad de la agricultura familiar y de los productores de mandioca de Misiones mediante innovación aplicada.

Si los resultados confirman las expectativas, la provincia podría incorporar una ventana comercial de alto valor antes del período tradicional de cosecha, permitiendo ofrecer mandioca fresca durante diciembre, cuando la demanda se incrementa significativamente.

Más allá del aspecto productivo, el ensayo busca generar herramientas concretas para mejorar la rentabilidad del cultivo mediante diferenciación comercial, aprovechando un nicho de mercado donde la anticipación puede traducirse en mejores precios para el productor.

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Destilado de mandioca: el oro blanco de Paraguay que ya hizo goles de sostenibilidad

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Lo que nace de la tierra merece celebrarse. Y qué mejor que con Emperatriz Cassava, el primer destilado elaborado a base de mandioca, que está llevando el nombre de Paraguay a mercados tan exigentes como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales. Su historia fue presentada en el marco del XVII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la Adec.

En el mapa de los destilados premium, donde el origen suele ser parte del prestigio, una propuesta nacida en Paraguay empieza a ocupar un espacio inesperado. Se trata de Emperatriz Cassava, el primer destilado del mundo elaborado a base de mandioca, que ya llegó a mercados como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales, llevando consigo algo más valioso que una bebida: una nueva manera de mirar el potencial productivo paraguayo.

“Cuando los conquistadores vinieron a Sudamérica buscaban montañas de oro. No sabían que estaban pisando ese oro”, reflexionó Jennifer Snaider, fundadora y CEO de la firma en un reportaje del diario La Nación de Paraguay. Y quizás allí esté la esencia de toda esta historia, pues durante décadas Paraguay exportó materias primas, pero el verdadero desafío del siglo XXI consiste en transformarlas, agregarles conocimiento, diseño, identidad y tecnología. Y eso es exactamente lo que ocurre con Emperatriz Cassava.

La bebida nace del almidón de mandioca cultivado en Paraguay, luego atraviesa un proceso de fermentación y destilación acompañado de botánicos naturales cuidadosamente seleccionados. El resultado es un destilado premium que no busca parecerse a ningún otro. “Competitividad no es ser el mejor en lo que otros ya hacen, sino crear lo que otros nunca imaginaron”, sostuvo Jennifer.

La innovación no estuvo solamente en crear un nuevo producto, sino una categoría completamente nueva. “No es ron porque no está hecho a base de caña de azúcar. No es gin porque no tiene enebro. Entonces creamos una nueva categoría: Cassava”, explicó.

La fórmula utiliza ingredientes 100% naturales. No incorpora saborizantes artificiales ni aditivos químicos. El packaging privilegia materiales reutilizables y reciclables. Y toda la cadena de valor se desarrolla en Paraguay, generando empleo, conocimiento y oportunidades para productores locales.

“Antes de existir en una botella, existió bajo la tierra”, expresó la emprendedora al describir la historia detrás de cada destilado. Y es justamente allí donde aparece otra dimensión del proyecto.

Cada botella cuenta la historia de productores, agricultores y familias paraguayas. De personas que trabajan la tierra y que hoy encuentran nuevas oportunidades gracias a productos capaces de competir en mercados globales.

Hace pocas semanas, la marca concretó su primera exportación oficial a Taiwán, un hito que se suma a envíos realizados a Reino Unido y muestras enviadas a Japón, Estados Unidos, Colombia y Europa.

Pero quizás el mayor logro no sea comercial. Tal vez sea demostrar que Paraguay puede competir sin copiar modelos ajenos, que puede innovar desde sus propias raíces y que puede construir valor a partir de aquello que siempre tuvo.

Mientras muchos países buscan su próximo gran recurso estratégico, Jennifer Snaider parece haber encontrado el suyo en una raíz que los paraguayos conocen desde siempre. “El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”, dijo con orgullo.

Y, a juzgar por lo que está ocurriendo, el marcador de la sostenibilidad ya empezó a jugar a favor de Paraguay.

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