MANEJO DEL FUEGO

Propiedad privada: qué cambia con los desalojos exprés y la reforma

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El Senado volverá a debatir este jueves una versión acotada del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, luego de que el oficialismo retirara los capítulos que proponían flexibilizar la adquisición de tierras por parte de extranjeros y modificar el régimen de barrios populares. El eje que llega al recinto es una reforma que busca acelerar los mecanismos de desalojo y, al mismo tiempo, redefine aspectos vinculados con expropiaciones, manejo del fuego, digitalización registral y regularización de escrituras.

La iniciativa será tratada desde las 14 y retoma una discusión que había quedado suspendida el 16 de julio por las diferencias políticas en torno a la extranjerización de tierras. El nuevo texto conserva parte del esquema original impulsado por el Gobierno nacional, pero con un alcance considerablemente más limitado. Para propietarios e inquilinos, el cambio más relevante está en las nuevas reglas previstas para recuperar inmuebles ocupados o para iniciar acciones ante incumplimientos contractuales.

El denominado desalojo “exprés” quedaría reservado para inmuebles usurpados o situaciones de tenencia precaria. En esos casos, el juez podría disponer la entrega inmediata del inmueble cuando considere verosímil el derecho invocado y previa caución juratoria. A pedido del propietario, además, podría intimar la devolución dentro de las 72 horas, siempre que el titular acredite documentalmente su derecho sobre el terreno, vivienda o campo.

El proyecto diferencia esa situación de la de un inquilino que mantiene una relación contractual pero acumula deudas. Para estos casos, el propietario deberá enviar una carta documento y otorgar un plazo mínimo de diez días corridos desde la recepción de la notificación para que el ocupante pueda regularizar la deuda.

La comunicación deberá realizarse en el domicilio denunciado en el contrato y también podrá efectuarse mediante correo electrónico. Además, deberá indicar con precisión el lugar donde debe concretarse el pago. Si el incumplimiento persiste, el propietario podrá iniciar la acción de desalojo, que según el dictamen se tramitará en un plazo de diez días hábiles.

Otro aspecto busca ordenar una situación frecuente al finalizar los contratos de alquiler. El propietario no podrá rechazar la entrega de las llaves ni imponer condiciones para recibirlas. Sí podrá dejar constancia escrita de que existen obligaciones pendientes y reservarse el derecho de reclamar posteriormente las deudas que correspondan.

El texto incorpora además una salvaguarda específica para situaciones de vulnerabilidad. Cuando existan menores de edad o adultos en situación de desamparo, el juez deberá dar intervención obligatoria a los organismos locales de protección y al Ministerio Público Tutelar. En esos casos, deberá establecerse un plazo prudencial, de hasta diez días, para procurar una alternativa habitacional transitoria, sin que eso implique necesariamente detener la continuidad del proceso.

El segundo eje de importancia está relacionado con las expropiaciones. El dictamen establece que la declaración de utilidad pública deberá interpretarse de manera restrictiva y que el Estado tendrá que fundamentar claramente los motivos que justifican la medida. La intención es elevar el estándar de justificación requerido para avanzar sobre un inmueble de propiedad privada.

También se modifica el esquema de compensación. El proyecto fija un límite del 30% para la indemnización correspondiente al lucro cesante, mientras que la tasa de interés aplicable estará vinculada con la variación del Índice de Precios al Consumidor más la tasa del Banco Nación a 30 días.

La transferencia del inmueble no podrá concretarse sin el pago de la indemnización, aunque el Estado podrá solicitar judicialmente la posesión del bien. Si existe una controversia respecto de la valuación, el juez podrá requerir un dictamen del Tribunal de Tasaciones de la Nación.

Otro capítulo modifica las reglas vinculadas con terrenos afectados por incendios. El proyecto elimina la disposición que impedía durante 30 años modificar el uso de superficies rurales incendiadas en zonas agropecuarias, praderas, pastizales, matorrales y áreas periurbanas.

En el caso de los bosques nativos, en cambio, se mantiene la prohibición de cambiar el uso y destino de las superficies afectadas por incendios, pero se elimina el plazo de 60 años previsto en la legislación vigente.

El proyecto también introduce modificaciones que pueden tener impacto sobre quienes todavía no cuentan con la escritura de su vivienda. La reforma de la denominada Ley Pierri amplía el mecanismo de regularización dominial para que familias que acrediten una posesión pública durante los diez años anteriores puedan acceder a la escritura de su vivienda única.

A esto se suma la digitalización de los registros. El texto habilita la presentación de documentos digitales ante los Registros de la Propiedad de todo el país, aunque algunas jurisdicciones ya cuentan con mecanismos de este tipo. La medida busca reducir trámites físicos y adaptar el sistema registral a una gestión documental más ágil.

La discusión parlamentaria llega después de una serie de modificaciones que redujeron sustancialmente el alcance inicial del proyecto. El capítulo sobre extranjerización de tierras fue eliminado tras el rechazo de gobernadores a flexibilizar las restricciones para la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. También quedó fuera la reforma de la ley de barrios populares, cuestionada por el potencial impacto sobre familias que habitan esos territorios.

El resultado es una iniciativa concentrada en la protección y recuperación de inmuebles, la delimitación del poder expropiatorio del Estado, la administración de tierras afectadas por incendios y la regularización de situaciones dominiales. Su impacto dependerá ahora de la reglamentación y, especialmente, de cómo los tribunales apliquen los nuevos procedimientos en casos concretos.

La discusión de fondo excede, por lo tanto, la velocidad de un desalojo. El desafío institucional consiste en encontrar un punto de equilibrio entre la protección efectiva del derecho de propiedad, la seguridad jurídica de los contratos y la necesidad de evitar que una aceleración de los procedimientos termine trasladando el costo de los conflictos habitacionales a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

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El sector forestal defiende la reforma a la ley de Manejo del Fuego

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La Red de Manejo del Fuego Rural presentó ante las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General del Honorable Senado de la Nación su posición técnica respecto a las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego (Ley N.º 26.815), incluidas en el Proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (Exp. PE 13/26).

Desde la entidad -que coordina Claudia Peirano, directora de la Asociación Forestal Argentina y que integra la facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones- señalaron que la reforma no implica una flexibilización ambiental, sino que busca corregir distorsiones del régimen vigente que han generado efectos jurídicos y económicos adversos sin reducir los incendios.

“Evitar tratar como culpables a quienes sufren un incendio”

Según explicaron, la normativa actual (Ley N.º 27.604) introdujo restricciones automáticas sobre el uso del suelo tras incendios, sin distinguir su origen ni las circunstancias del siniestro. “Se configuró un esquema que, en la práctica, presume culpabilidad y aplica consecuencias sobre propietarios que también son víctimas del incendio”, indicaron desde la Red.

En ese sentido, advirtieron que este enfoque:

  • no ha demostrado eficacia en la reducción de la siniestralidad,
  • genera incentivos que desalientan la denuncia de incendios,
  • y produce efectos económicos desproporcionados sobre las tierras afectadas.

Protección ambiental: qué se mantiene

La entidad remarcó que la reforma mantiene intacta la protección de los bosques nativos, conforme al ordenamiento territorial establecido por la Ley N.º 26.331. Las modificaciones se concentran en eliminar restricciones generalizadas que hoy se aplican también sobre tierras productivas, sin diferenciación ni sustento técnico.

Uno de los ejes del planteo es la ausencia de evidencia científica que respalde los plazos de restricción de uso del suelo (hasta 30 y 60 años). Desde la Red señalaron que:

  • los tiempos de recuperación varían según el ecosistema,
  • en muchos casos son significativamente menores,
  • y pueden incluir cambios en el uso del suelo como parte del proceso de restauración.

La entidad también advirtió que el régimen vigente genera pérdida de valor de los activos, incertidumbre para la inversión y restricciones que afectan el uso productivo del suelo de manera desproporcionada.

Desde la Red señalaron que la discusión responsable de la problemática de los incendios rurales requiere un abordaje más amplio, que incluya prevención, detección temprana, ataque rápido, control, identificación de causas y responsabilidades y restauración.  “Este debate excede el alcance del proyecto presentado y requiere una discusión específica sobre políticas de gestión integral del fuego”, indicaron.

Finalmente, destacaron que la reforma en tratamiento representa una oportunidad para alinear la normativa con principios básicos del derecho y evitar efectos contraproducentes. “La protección ambiental y el respeto al debido proceso no son objetivos en conflicto. Corregir una regulación que genera distorsiones es un paso necesario para construir políticas públicas más eficaces”, concluyeron.

El planteo oficial busca retrotraer el esquema a una versión anterior, bajo el argumento de que permitiría equilibrar la protección ambiental con la continuidad de la actividad privada. “Si un productor sufre un incendio, no puede disponer de su propiedad, lo que agrava aún más la pérdida económica”, sostuvo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuando anunció las reformas.

El debate se da en un contexto marcado por incendios recurrentes en distintas regiones del país, particularmente en el sur argentino. Según estimaciones de organizaciones ambientalistas, miles de hectáreas fueron afectadas en los últimos meses, lo que reaviva la discusión sobre los mecanismos de prevención, control y regulación del uso del suelo tras los siniestros.

En paralelo, el paquete incluye cambios en la Ley de Tierras Rurales, que actualmente limita la compra de campos por parte de extranjeros. La normativa vigente establece un tope del 15% del territorio nacional en manos foráneas, junto con restricciones por nacionalidad, superficie y ubicación en zonas estratégicas.

La intención oficial es flexibilizar esos límites para facilitar el ingreso de capitales internacionales en sectores considerados clave.

Desde el Ejecutivo sostienen que actividades como la producción agropecuaria, la minería y la energía requieren inversiones de gran escala, lo que implica acceso a extensiones significativas de tierra.

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Misiones refuerza la prevención de incendios forestales por riesgo extremo

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Ante un escenario climático adverso y la activación del nivel extremo en el Índice de Peligro de Incendios, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones convocó este viernes a la Mesa de Coordinación Preventiva de Incendios 2026, con el objetivo de anticiparse a un verano de alta complejidad operativa. La iniciativa busca fortalecer la articulación interinstitucional, mejorar la capacidad de respuesta y profundizar las acciones de prevención frente a un contexto de déficit hídrico, temperaturas elevadas y riesgo sostenido para la población, las infraestructuras críticas y el ambiente.

La convocatoria se produjo luego de que el pasado lunes 26 de enero la provincia alcanzara oficialmente el nivel extremo de peligrosidad, un indicador que, según los pronósticos, se mantendrá entre valores altos y extremos durante el resto del verano. El escenario plantea un desafío económico, ambiental e institucional, especialmente para un territorio con alta cobertura forestal, producción primaria intensiva y áreas naturales protegidas de alto valor estratégico.

Un verano con déficit hídrico y riesgo sostenido

Durante el encuentro se analizaron datos técnicos actualizados que confirman un panorama crítico. Para lo que resta de enero y febrero, los modelos climáticos anticipan déficit de precipitaciones y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen la rápida propagación del fuego tanto en áreas rurales como forestales. Para el resto del verano, el índice de peligro se mantendría de manera sostenida entre niveles altos y extremos.

Los especialistas advirtieron además que la presencia de un evento “La Niña” débil, confirmado para febrero y marzo, funciona como un amplificador del riesgo. La atmósfera no logrará acumular la humedad suficiente para generar lluvias generalizadas, lo que incrementa la vulnerabilidad del monte nativo y del sector forestal frente al estrés hídrico. Incluso en caso de tormentas aisladas, el alivio sería transitorio: el índice podría descender momentáneamente a valores muy altos o altos, pero volvería a extremo en menos de 48 horas debido a la intensa radiación solar propia de la estación.

En ese marco, se identificaron zonas críticas en todo el territorio provincial. En el sur de Misiones, particularmente en áreas de pastizales de Posadas y Apóstoles, el riesgo es máximo por temperaturas que superan los 38 grados y una menor cobertura arbórea que dificulta la retención de humedad. En la zona centro, que incluye localidades como Oberá y Aristóbulo del Valle, el peligro se explica por la acumulación de material seco en áreas de producción forestal. En el norte, especialmente en Iguazú y San Pedro, el riesgo se mantiene entre alto y extremo, con monitoreo permanente ante la posibilidad de focos ígneos generados por tormentas secas y caída de rayos.

Coordinación institucional y refuerzo operativo

La Mesa de Coordinación fue encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Martín Recamán, junto al subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo, y el subsecretario de Ecología y Desarrollo Sustentable, Facundo Ringa. Participaron además representantes de áreas estratégicas vinculadas al manejo del fuego, la protección civil y la seguridad, entre ellos autoridades provinciales, nacionales y municipales, fuerzas de seguridad, bomberos y organismos técnicos.

Durante la jornada se avanzó en la planificación de acciones conjuntas de prevención, monitoreo y respuesta, con énfasis en el fortalecimiento de patrullajes, la coordinación operativa entre jurisdicciones y la optimización de los sistemas de alerta temprana. También se abordó la necesidad de proteger infraestructuras críticas y minimizar el impacto económico y ambiental que los incendios generan sobre el sector forestal, las áreas productivas y los ecosistemas.

En este contexto, Recamán subrayó que la estrategia provincial se apoya tanto en la capacidad del Estado como en la conducta social. “La prevención es una tarea colectiva y requiere del involucramiento de todos”, enfatizó, al tiempo que remarcó la importancia de la concientización ciudadana para evitar prácticas de riesgo, especialmente en un escenario extremo como el actual.

Resultados previos y desafíos para febrero

Por su parte, el director de Alerta Temprana y Manejo del Fuego, Luis Chemes, advirtió que durante febrero se mantendrán condiciones de riesgo entre muy alto y extremo, lo que refuerza la necesidad de sostener estos espacios de articulación y planificación. No obstante, destacó el impacto de las políticas públicas de prevención implementadas en los últimos años: desde 2022, los incendios forestales y rurales en Misiones se redujeron en más del 50%, un dato que muestra la eficacia de la combinación entre controles, monitoreo y campañas de concientización.

“Misiones tiene un privilegio que la distingue del resto de las provincias: si en Misiones no se prende fuego, no habrá incendios forestales”, afirmó Chemes, al sintetizar el enfoque preventivo que guía la política provincial en la materia.

El escenario actual obliga a redoblar esfuerzos en un contexto donde el riesgo ambiental se cruza con impactos económicos directos sobre el sector forestal, el turismo y la infraestructura rural, además de los costos operativos que implica el combate del fuego. La activación temprana de la Mesa de Coordinación Preventiva apunta a reducir esos riesgos, anticipar escenarios y sostener una respuesta integrada entre el Estado y la comunidad.

El encuentro concluyó con un llamado a extremar los cuidados, evitar cualquier tipo de quema y denunciar de inmediato la presencia de focos de incendio. En un verano marcado por condiciones extremas, la prevención vuelve a posicionarse como la principal herramienta para proteger el ambiente, la producción y la seguridad de la población misionera.

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El Gobierno declaró la Emergencia Ígnea por un año en cuatro provincias y habilitó un despliegue federal extraordinario

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Mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 73/2026, publicado este 30 de enero, el Poder Ejecutivo Nacional declaró la Emergencia Ígnea y zona de desastre en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa por el plazo de un año. La medida responde a la magnitud de los incendios forestales —con especial impacto en el Parque Nacional Los Alerces—, al colapso de la capacidad operativa de respuesta y a un escenario climático adverso marcado por sequía y vientos intensos, que amenaza el patrimonio natural, los bienes productivos y la vida de las poblaciones afectadas.

El decreto activa un esquema de intervención federal inmediata, centralizado en la Agencia Federal de Emergencias (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, que asume la coordinación integral de recursos, acciones de combate del fuego, asistencia a damnificados y restauración ambiental, en articulación con provincias y municipios.

Fundamentos constitucionales y marco normativo de la emergencia

El DNU se apoya en el artículo 41 de la Constitución Nacional, que consagra el derecho a un ambiente sano y obliga al Estado a preservar el patrimonio natural y la biodiversidad. En ese marco, el Ejecutivo invoca la Ley de Manejo del Fuego N° 26.815, que establece los presupuestos mínimos de protección ambiental frente a incendios forestales y rurales, y la Ley N° 27.287, que creó el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil.

Según los considerandos, los incendios en curso generaron “consecuencias nocivas tanto para el patrimonio natural protegido como para las poblaciones cercanas”, en un contexto donde “la capacidad de respuesta de los medios empeñados en el combate del fuego ha sido superada”. Esta situación encuadra, de acuerdo con el texto oficial, en los supuestos de emergencia (artículo 2°, inciso e) y zona de desastre (artículo 2°, inciso d) previstos por la Ley 27.287.

El Gobierno justificó el uso del instrumento de necesidad y urgencia en la imposibilidad de seguir el trámite legislativo ordinario sin incurrir en demoras incompatibles con la urgencia operativa, conforme al artículo 99, inciso 3 de la Constitución Nacional y a la Ley N° 26.122, que regula la intervención posterior del Congreso a través de la Comisión Bicameral Permanente.

El rol de la Agencia Federal de Emergencias y el alcance operativo

El Decreto 73/2026 refuerza el rol de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), creada por el Decreto N° 225/25 como organismo desconcentrado del Ministerio de Seguridad Nacional. Además de sus competencias originales, la AFE queda formalmente encomendada a coordinar:

  • Acciones de prevención, presupresión y combate de incendios forestales y rurales en todos los ámbitos contemplados por la Ley 26.815, en el marco del Sistema Federal de Manejo del Fuego.
  • Acciones de atención, mitigación y asistencia frente a los daños provocados por los incendios sobre la vida, la integridad física, los bienes, el trabajo y los medios de vida de personas y familias afectadas.
  • Apoyo y asistencia a provincias y municipios, con el objetivo de garantizar recursos efectivos tanto para el combate del fuego como para la recuperación social y productiva posterior.
  • Aplicación integral de las medidas previstas en la Ley 27.287, articulando prevención, respuesta inmediata y etapa postcrisis.

Todas estas acciones deberán ejecutarse en coordinación con los gobiernos provinciales de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, y con los municipios involucrados, respetando los protocolos del Plan Nacional de Manejo del Fuego.

Impacto de la medida

La declaración de Emergencia Ígnea por doce meses habilita al Estado nacional a concentrar decisiones, recursos y capacidades operativas en una estructura federal unificada, con efectos directos sobre la gestión ambiental, la protección civil y la respuesta ante desastres. Desde el punto de vista institucional, el decreto consolida a la AFE como autoridad nacional en emergencias, integrando la lógica de manejo del fuego con la gestión integral del riesgo.

En términos prácticos, el reconocimiento simultáneo de emergencia y zona de desastre establece el marco legal para acelerar la respuesta estatal frente a un fenómeno que combina daño ambiental severo, afectación del sistema productivo y riesgo para la población, en una de las regiones más sensibles desde el punto de vista ecológico del país.

El decreto fue firmado en acuerdo general de ministros, entra en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y será remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá expedirse sobre su validez conforme al procedimiento previsto por la Ley 26.122.

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Con más inversión y control, Misiones busca evitar incendios en parques y áreas naturales

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Frente al aumento sostenido de las temperaturas, la escasez de lluvias y un escenario climático cada vez más adverso, el Gobierno de Misiones intensificó una estrategia integral para prevenir y combatir incendios forestales en todo el territorio provincial. Con monitoreo permanente, inversión en equipamiento estratégico, fortalecimiento del marco normativo y campañas de concientización, la Provincia busca proteger la selva misionera, las áreas naturales y una de sus principales bases económicas: el turismo.

Un sistema fortalecido tras los incendios postpandemia

La política provincial de manejo del fuego se apoya en una agenda permanente coordinada por el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, con intervención articulada de múltiples organismos del Estado. El ministro Martín Recamán explicó que el punto de inflexión se produjo luego de los incendios registrados en el período posterior a la pandemia, cuando el fuego avanzó por primera vez de manera significativa sobre áreas naturales protegidas.

“El quiebre que tuvimos en esa etapa fue que el fuego ingresó dentro de los parques. Antes no se quemaban los parques, sino principalmente zonas forestales o productivas, y ese cambio nos obligó a modificar la forma de gestionar el fuego y a incorporar cuidados que antes no eran necesarios”, señaló el funcionario.

A partir de esa experiencia, la Provincia avanzó en el fortalecimiento del sistema de prevención y respuesta. Actualmente, los 22 parques provinciales cuentan con guardaparques capacitados y equipados específicamente para el manejo del fuego, una situación que no existía años atrás. “Hubo que capacitar, entregar equipamiento y construir una gestión permanente, diaria, que ya forma parte de la agenda del Gobierno provincial”, remarcó Recamán.

La inversión se tradujo también en infraestructura clave para la respuesta rápida: equipos de ataque inicial, drones, aviones hidrantes, helicópteros, torres de vigilancia, reservorios de agua y tanques australianos, que permiten abastecer tanto a brigadas terrestres como a medios aéreos. En ese punto, el ministro destacó una mejora operativa central: “Antes el helicóptero debía volver a Posadas para recargar combustible. Hoy puede hacerlo en el mismo lugar del operativo o a pocos metros, lo que reduce significativamente los tiempos de respuesta”.

Prevención, monitoreo y articulación interinstitucional

En un contexto de cambio climático, el Gobierno provincial insiste en que la principal causa de los incendios sigue siendo la acción humana. “El clima cambió y las reglas del juego cambiaron, pero muchas personas siguen usando el fuego como se hacía antes. Hoy es necesario extremar los cuidados y saber cuándo utilizar el fuego, porque cualquier quema, por más mínima que sea, puede convertirse en un incendio de gran magnitud”, advirtió Recamán.

En ese marco, el Índice de Peligrosidad de Incendios se consolidó como una herramienta central de política pública. Según explicó el ministro, su carácter social y preventivo permite anticipar riesgos y modificar conductas. “Actualmente el índice se conoce, se publica y se consulta. Eso no ocurría años atrás y refleja un cambio cultural que resulta clave para la prevención”, afirmó, al tiempo que destacó campañas como “No Me Quemés” para reforzar la concientización ciudadana.

El monitoreo técnico se complementa con el trabajo del Observatorio de Ordenamiento Territorial, dependiente de la Subsecretaría del área. Su titular, Lucas Russo, explicó que se realiza un seguimiento permanente de focos de calor mediante imágenes satelitales, lo que permite analizar la evolución de los incendios, identificar causantes y focalizar acciones preventivas.

“Más allá del uso del fuego como herramienta productiva, que aún existe en la provincia, nos encontramos con incendios provocados por descuidos, como colillas de cigarrillos arrojadas al costado de las rutas”, precisó Russo. Además, destacó que el análisis territorial diferenciado permite anticiparse a los riesgos: la zona sur presenta características distintas a las del centro y norte provincial, donde predominan la cobertura forestal y los pastizales.

La respuesta ante los focos ígneos se apoya también en una fuerte articulación interinstitucional, con la participación de la Policía de Misiones, Bomberos Voluntarios, municipios, Vialidad Provincial, Energía de Misiones y otros organismos. “La coordinación es fundamental para garantizar una respuesta rápida, eficiente y organizada ante cada foco”, subrayó Recamán.

Cuidado del capital ambiental

Misiones aplica un marco normativo riguroso para el uso del fuego, alineado con la Ley Nacional de Manejo del Fuego N.º 26.815, la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos N.º 26.331 y la normativa provincial, que incluye el Plan Provincial de Manejo del Fuego y la Ley de Bosques de Misiones. Estas disposiciones prohíben cualquier tipo de quema cuando el índice de peligrosidad es alto o extremo, obligan a denunciar de inmediato cualquier foco y prevén sanciones que van desde multas y suspensión de autorizaciones hasta acciones penales en los casos más graves.

El cuidado ambiental aparece, además, como una cuestión económica e institucional de primer orden. “Misiones vive del turismo, de ese verde, de los parques y de los paseos que la gente viene a disfrutar, y eso es lo que también debemos cuidar entre todos de los incendios”, enfatizó Russo.

En esa línea, Recamán cerró con un mensaje que sintetiza la estrategia provincial: “Una acción individual puede generar un daño colectivo. El cuidado del ambiente es una tarea de todos. En Misiones hay un Estado que alerta, informa y establece medidas para proteger la selva misionera, su flora, su fauna y la vida de los misioneros y misioneras, pero esas acciones necesitan del compromiso de toda la sociedad”.

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