MANO DE OBRA

El costo de construcción subió 2,1% en julio: la mano de obra ya acumula casi 24% en 2026

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El costo de construir volvió a avanzar en julio, pero detrás del 2,1% de incremento mensual que mostró el índice general aparece una transformación más profunda en la estructura de costos: la mano de obra y los gastos generales crecen a una velocidad sensiblemente superior a la de los materiales, una brecha que empieza a modificar la ecuación de desarrolladores, empresas constructoras y particulares.

El Índice del Costo de la Construcción (ICC) que elabora el INDEC para el Gran Buenos Aires acumuló una suba de 19,2% entre enero y julio y quedó 32,5% por encima del nivel registrado un año atrás. El indicador mide obras civiles de arquitectura en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del conurbano, por lo que no constituye un índice específico de Misiones ni del resto del país, aunque funciona como una referencia relevante para seguir la dinámica sectorial.

La particularidad de julio estuvo en la composición del aumento. Los materiales subieron 1,6%, mientras la mano de obra avanzó 2,5% y los gastos generales, otro 2,5%. Esa diferencia se amplía cuando se extiende la comparación: los materiales aumentaron 13,3% en lo que va de 2026 y 24,9% interanual; la mano de obra, en cambio, trepó 23,9% desde diciembre y 39,1% en doce meses. Los gastos generales acumularon 22,5% durante el año y 34,4% interanual.

La fotografía es significativa para un sector intensivo en empleo. Mientras durante otros períodos la atención estuvo concentrada principalmente en el precio de los insumos, el centro de gravedad de los costos se desplazó hacia el componente laboral.

De los 2,11 puntos porcentuales que aumentó el ICC en julio, 1,20 punto fue explicado por la mano de obra, contra 0,65 punto aportado por los materiales y 0,26 por los gastos generales. Es decir, más de la mitad del incremento del mes se originó directamente en el componente laboral.

El salario vuelve al centro de la ecuación

El comportamiento de la mano de obra no fue casual. El INDEC explica que el índice de julio incorporó el acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), aplicable desde ese mes a las categorías alcanzadas por el convenio colectivo 76/75, junto con una asignación extraordinaria no remunerativa. El ajuste también tuvo efecto indirecto sobre los gastos generales a través del costo del personal correspondiente al ítem “sereno”.

Dentro del capítulo laboral, la mano de obra asalariada subió 2,6% mensual, mientras los subcontratos avanzaron 1,8%. En términos interanuales, la diferencia es aún mayor: el costo del personal asalariado acumula una suba de 40,7%, contra 30,5% de los trabajos subcontratados. En los primeros siete meses del año los incrementos fueron de 24,6% y 20,4%, respectivamente.

Es una señal particularmente relevante para las empresas constructoras: aun en un escenario en el que determinados insumos muestran aumentos moderados, el costo total de la obra puede seguir presionado por salarios, servicios y estructura operativa.

También los gastos generales incorporaron durante julio nuevos valores de tarifas eléctricas, actualizaciones en conceptos vinculados con conexiones de gas y modificaciones en los valores de consumo y conexiones de agua y cloacas.

Materiales: fuertes diferencias dentro de una suba moderada

El aumento promedio de 1,6% en materiales esconde movimientos muy diferentes entre los insumos.

Los mayores incrementos fueron registrados en cables y conductores de media y baja tensión, con 3,7%; vidrios, con 3,6%; y caños y accesorios de hierro y productos de cobre, plomo y estaño, ambos con 3,5%. También aumentaron 3% los artefactos de iluminación y porteros eléctricos y los pisos de alfombra.

En el otro extremo aparecieron varios materiales básicos para la estructura de una obra con variaciones muy inferiores: el hierro para la construcción subió apenas 0,2%; cemento, cal y yeso, 0,3%; y los artículos sanitarios de loza, 0,4%.

Ese comportamiento ayuda a explicar por qué el capítulo materiales está creciendo considerablemente menos que la mano de obra: no existe una presión homogénea sobre todo el universo de insumos.

El alquiler también encarece la obra

Entre los servicios utilizados por las constructoras, los movimientos fueron mayores. El alquiler de camiones volcadores y palas cargadoras aumentó 5% mensual, mientras el costo de las camionetas avanzó 4,9% y el de los andamios, 3,4%. La retroexcavadora subió 2,6%. En doce meses, el alquiler de camionetas acumula un incremento de 43,6%, el mayor entre los servicios relevados en el informe.

La combinación de salarios y alquileres explica buena parte del comportamiento actual del índice: aun cuando algunos materiales fundamentales muestran una relativa estabilidad, poner la obra en marcha y mantenerla operativa se vuelve más caro.

Vidrios y movimiento de tierra lideraron las subas

El análisis por ítems de obra ofrece otra manera de leer la misma dinámica. En julio, vidrios aumentó 3,6%, movimiento de tierra 3% y otros trabajos y gastos 2,7%. La instalación eléctrica subió 2,5%, mientras estructura y albañilería avanzaron 2,2%.

Las menores variaciones correspondieron a carpintería de madera, con 1,2%; yesería, con 1,3%; y carpintería metálica y herrería, que prácticamente no tuvo cambios.

En la comparación interanual, sobresalen albañilería y otros trabajos y gastos, ambos con 36,5%, movimiento de tierra con 35,4%, carpintería de madera con 33,4%, estructura con 33,3% e instalación eléctrica con 33%.

Una casa aumentó menos que un edificio durante julio

El informe también permite observar cómo las variaciones se trasladan a distintos modelos de vivienda.

Para el edificio multifamiliar utilizado como referencia por el INDEC -una torre de planta baja y 14 pisos con 98 departamentos-, el costo de construcción aumentó 1,8% en julio, después de crecer 2,6% en junio, 2,4% en mayo y 3,2% en abril.

La vivienda unifamiliar tomada como modelo registró un incremento menor, de 1,6% en julio, después de subir 2% en junio y 3,7% en mayo. El modelo corresponde a una vivienda de una planta de 96,47 metros cuadrados totales.

Hay, sin embargo, una precisión importante: esos cálculos no incluyen el precio del terreno, derechos de construcción, honorarios profesionales, administración, IVA, costos financieros ni margen de la empresa constructora. Por lo tanto, no equivalen al precio final que enfrenta quien compra una vivienda terminada.

La nueva estructura del costo

La lectura de fondo que deja julio es menos lineal que el 2,1% del índice general.

La construcción atraviesa una etapa en la que el precio de los materiales dejó de ser el único factor dominante. Durante los primeros siete meses del año, los materiales aumentaron 13,3%, diez puntos porcentuales menos que la mano de obra, que acumuló 23,9%.

Esa brecha tiene consecuencias concretas. Para presupuestar una obra ya no alcanza con proyectar acero, cemento, ladrillos o cables: salarios, subcontratos, alquileres, tarifas y gastos operativos adquieren un peso creciente.

El resultado es una estructura de costos que puede mantenerse exigente incluso cuando algunos insumos tradicionales se desaceleran. Y esa quizás sea la señal económica más relevante del informe de julio: construir sigue encareciéndose, pero cada vez menos por los materiales y cada vez más por todo lo necesario para transformar esos materiales en una obra terminada.

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La mano de obra se despega de la inflación: los servicios del hogar aumentan más que los materiales y presionan sobre el costo de vivir

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En un contexto de desaceleración de la inflación, los servicios para el hogar empiezan a mostrar una dinámica propia. Mientras el IPC nacional marcó en junio una variación mensual del 1,9%, la mano de obra de los principales oficios vinculados al mantenimiento de viviendas avanzó alrededor del 3,5% mensual, muy por encima de los materiales, cuya variación se ubicó en torno al 1,6%.

La conclusión surge del Índice de Precios del Hogar elaborado por Todo Resuelto, un marketplace especializado en servicios domiciliarios que releva más de 600 precios reales correspondientes a 21 oficios en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. El trabajo funciona como un termómetro del costo de mantener una vivienda y permite observar tendencias que muchas veces no aparecen reflejadas en los índices tradicionales.

El fenómeno tiene una explicación relativamente sencilla: con la inflación general moderándose, el componente laboral comienza a recuperar terreno. Los profesionales independientes actualizan honorarios para recomponer ingresos, mientras los materiales muestran una mayor estabilidad producto de una menor volatilidad de precios y una demanda más contenida.

Julio también incorpora un componente estacional. Las bajas temperaturas incrementan la demanda de gasistas matriculados para instalaciones y reparaciones de calefones, termotanques, estufas y calderas, generando mayores tiempos de espera y presión sobre los honorarios.

En paralelo, el informe destaca que la división “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” del INDEC creció 3,3% en junio, muy por encima del nivel general de inflación (1,9%), impulsada principalmente por las actualizaciones tarifarias y los costos asociados al mantenimiento del hogar.

Cuánto cuesta contratar un oficio

Los valores relevados muestran la magnitud que alcanzó el costo de la mano de obra especializada.

En plomería, una visita técnica cuesta entre 17.000 y 25.000 pesos, mientras que la hora de trabajo oscila entre 31.000 y 52.000 pesos. Una destapación de cloaca principal puede costar entre 62.000 y 135.000 pesos, dependiendo de la complejidad.

En electricidad, la visita técnica se ubica entre 26.000 y 50.000 pesos, mientras que una instalación completa de tablero eléctrico puede variar entre 200.000 y 360.000 pesos. Si se trata del cableado integral de una vivienda de tres ambientes, el presupuesto puede alcanzar entre 1 y 2 millones de pesos.

Para pintura, el trabajo de renovar un departamento de dos ambientes ronda actualmente entre 415.000 y 730.000 pesos, mientras que pintar una casa de tres ambientes puede demandar entre 730.000 y 1,25 millones de pesos.

En el rubro gas, la instalación de un calefón tiene un costo de mano de obra que oscila entre 108.000 y 188.000 pesos, siempre realizada por un gasista matriculado.

El informe identifica a la carpintería a medida como uno de los sectores donde mejor se observa la evolución de costos durante el año.

Un placard de melamina de dos metros lineales cuesta actualmente entre 300.000 y 640.000 pesos, según el diseño, la calidad de los herrajes y las terminaciones.

En sentido inverso, la climatización atraviesa su temporada baja. La instalación de un aire acondicionado split cuesta entre 130.000 y 200.000 pesos, mientras que un equipo inverter frío-calor de 3.000 frigorías puede conseguirse entre 590.000 y 900.000 pesos, valores que suelen incrementarse considerablemente durante el verano.

Presupuestos con mayor estabilidad

La menor inflación también modifica la relación entre clientes y prestadores. A diferencia de 2025, cuando los presupuestos perdían vigencia en pocos días, hoy mantienen estabilidad durante más tiempo. Sin embargo, desde Todo Resuelto recomiendan seguir trabajando con presupuestos cerrados, detallando alcance del trabajo, materiales incluidos y fecha de validez para evitar conflictos posteriores.

El relevamiento abarca diez grandes categorías de servicios -entre ellas plomería, electricidad, gas, albañilería, pintura, carpintería, climatización, cerrajería, mudanzas y control de plagas- e incluye más de 40 trabajos representativos.

La metodología combina información proveniente de colegios profesionales, gremios, relevamientos propios de mercado y precios del retail. Cada valor debe estar respaldado por al menos dos fuentes independientes. El INDEC se utiliza únicamente como referencia estadística para comparar tendencias y no para actualizar automáticamente los precios.

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Construcción: el costo subió 1,9% en febrero y acumula 24,5% interanual, con presión salarial y tarifaria

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El costo de la construcción volvió a moverse por encima de la inflación núcleo en febrero y dejó una señal política y económica que el Gobierno no puede ignorar: según el INDEC, el índice subió 1,9% mensual y 24,5% interanual en el Gran Buenos Aires. El dato, difundido el 17 de marzo de 2026, combina dos vectores sensibles —salarios y tarifas— y reabre una pregunta de fondo: ¿la desaceleración inflacionaria puede sostenerse sin tensionar costos estructurales en sectores intensivos como la construcción?

La cifra no es neutra. Llega en un momento donde la obra pública, la inversión privada y la dinámica del empleo en la construcción funcionan como termómetro de gobernabilidad económica. Y donde cada variación de costos impacta directamente en contratos, presupuestos y decisiones de inversión.

Salarios, tarifas y costos: el triángulo que explica la suba

El aumento del índice no responde a un único factor. Según el informe oficial , el alza de febrero se explicó por incrementos de 1,5% en materiales, 1,6% en mano de obra y un salto más marcado de 4,4% en gastos generales.

Detrás de esos números hay decisiones concretas. Por un lado, la suba en mano de obra refleja el impacto del acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina firmado el 12 de enero y homologado días después, que comenzó a regir en febrero. No se trata solo de una recomposición salarial: el ajuste también incluye asignaciones extraordinarias que se trasladan de forma directa al costo de cada obra.

Por otro lado, los gastos generales incorporan actualizaciones tarifarias en servicios clave. El informe detalla que se trasladaron los nuevos cuadros eléctricos aprobados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad para distribuidoras como Edenor y Edesur, junto con ajustes en agua y cloacas autorizados por la Secretaría de Obras Públicas.

En paralelo, algunos insumos mostraron aumentos puntuales relevantes: maderas (4,5%), metales como cobre y plomo (4,2%) y vidrios (4,0%). La dispersión en los materiales —con bajas en rubros como ascensores (-1,6%)— muestra que el fenómeno no es homogéneo, pero sí consistente.

Un índice técnico con impacto político

El Índice del Costo de la Construcción (ICC) mide la evolución de los costos en viviendas en el Gran Buenos Aires, sin incluir el valor del terreno ni impuestos como el IVA. Sin embargo, su influencia excede lo estadístico.

El dato funciona como referencia directa para la actualización de contratos de obra pública —en el marco del Decreto 1.295/02— y como señal para desarrolladores privados. Cada variación mensual redefine presupuestos, licitaciones y márgenes.

En ese contexto, la combinación de salarios en alza y tarifas actualizadas introduce un componente de rigidez en los costos. A diferencia de los precios de algunos materiales, estos factores tienen menor elasticidad a la baja en el corto plazo.

Correlación de fuerzas: sindicatos firmes y costos que condicionan

El dato también deja una lectura política sobre la mesa. El traslado del acuerdo salarial de la UOCRA al índice confirma la capacidad del sector sindical para sostener recomposiciones en un contexto de ajuste más amplio.

Al mismo tiempo, la incidencia de tarifas reguladas muestra que las decisiones del Gobierno en materia de precios relativos —particularmente energía y servicios— tienen impacto inmediato en sectores productivos.

Para el oficialismo, el desafío es doble: contener la inflación sin desarticular la actividad en un rubro que genera empleo y dinamiza economías regionales. Para el sector privado, el escenario obliga a recalcular costos y márgenes en proyectos que ya venían ajustados.

Señales mixtas hacia adelante

El comportamiento del índice en febrero no marca un quiebre, pero sí consolida una tendencia: los costos de la construcción siguen creciendo, aunque con una dinámica más moderada que en períodos anteriores.

La clave estará en observar cómo evolucionan dos variables sensibles en los próximos meses: las paritarias del sector y el sendero de tarifas. También será relevante seguir la dispersión en materiales, que podría amortiguar o amplificar futuras subas.

En un escenario donde la política económica busca anclar expectativas, el ICC se mantiene como un indicador incómodo: no define la inflación, pero sí expone sus tensiones más estructurales.

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El costo de la construcción cerró 2025 con un alza del 22,9% interanual, según el INDEC

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El costo de la construcción en el Gran Buenos Aires registró en diciembre de 2025 un incremento del 1,4% respecto de noviembre y una variación interanual del 22,9%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato confirma la persistencia de presiones inflacionarias en uno de los sectores más sensibles para la inversión, la obra pública y el mercado inmobiliario, con impacto directo sobre los costos de edificación y los precios finales de la vivienda.

La información surge del Índice del Costo de la Construcción (ICC) correspondiente a diciembre de 2025, difundido oficialmente el 19 de enero de 2026, dentro de los informes técnicos del organismo estadístico nacional.

Composición del aumento: materiales, salarios y gastos generales

De acuerdo con el informe, el aumento mensual del 1,4% del nivel general fue consecuencia de alzas en los tres capítulos que integran el indicador: Materiales (+1,6%), Mano de obra (+1,3%) y Gastos generales (+1,3%).

En términos interanuales, la evolución muestra una dispersión significativa entre los componentes: Materiales: +21,3%. Mano de obra: +23,7%. Gastos generales: +25,5%

Este comportamiento revela que los mayores aumentos se concentraron en los costos indirectos y de operación, por encima incluso de los materiales y los salarios directos, lo que introduce un factor adicional de presión estructural sobre los presupuestos de obra.

La incidencia mensual sobre el nivel general fue liderada por Materiales (0,68 puntos porcentuales) y Mano de obra (0,63 p.p.), mientras que Gastos generales aportó 0,14 p.p., según el cuadro de incidencia elaborado por el INDEC.

Factores explicativos: acuerdos salariales y actualizaciones tarifarias

El informe identifica con precisión los factores que explican la dinámica de diciembre. En el capítulo Mano de obra, el INDEC señala que el incremento refleja el acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), fechado el 14 de noviembre de 2025 y homologado mediante la Resolución DI-2025-2639-APN-DNRYRT#MCH el 20 de noviembre de 2025, aplicable a las categorías laborales del Convenio Colectivo de Trabajo 76/75 desde diciembre, junto con una asignación no remunerativa y extraordinaria derivada de dicha resolución.

El mismo documento aclara que el aumento en las categorías laborales también impactó en el capítulo Gastos generales, dado que este incluye el ítem “Sereno”, alcanzado por la normativa salarial.

En cuanto a los Gastos generales, el INDEC detalla que el capítulo incorpora: Los nuevos valores tarifarios aprobados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para Edenor y Edesur desde el 1° de diciembre, en el marco de las revisiones tarifarias integrales, conforme a las resoluciones ENRE 798/25 y 797/25. Una actualización autorizada por la Resolución RESOL 2025-11-APN-SOP#MEC de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Economía en los valores de consumo y conexiones de agua y cloaca. Una actualización dispuesta por el ente regulador ENARGAS en los valores de todos los conceptos de conexión de gas.

Este entramado normativo confirma que una parte relevante del aumento del ICC responde a decisiones regulatorias y tarifarias, además de la negociación colectiva salarial, lo que refuerza el carácter institucional del proceso de formación de costos en el sector.

Dinámica sectorial y repercusiones en la actividad

El capítulo Materiales, que representa el 46% de la ponderación total del índice, mostró aumentos destacados en insumos clave. Entre los mayores incrementos mensuales se observaron: Artefactos de iluminación y portero eléctrico: +3,6%. Cemento, cal y yeso: +2,9%. Mesadas de granito: +2,9%. Hierro para la construcción: +2,8%. Piezas de carpintería y cables eléctricos: +2,2%.

En contraste, algunos rubros registraron bajas o subas marginales, como muebles de madera para cocina (-0,7%) o productos de cobre, plomo y estaño (+0,2%), lo que evidencia una dinámica heterogénea dentro del universo de insumos.

Por ítem de obra, los mayores aumentos mensuales se verificaron en Ascensores (+1,9%), Yesería (+1,9%), Pintura (+1,7%), Instalación eléctrica (+1,6%) y Vidrios (+1,6%), mientras que las menores variaciones se dieron en Carpintería metálica y herrería (+0,4%) y Movimiento de tierra (+1,1%).

Desde el punto de vista económico, esta estructura de aumentos impacta directamente en: La viabilidad financiera de proyectos inmobiliarios privados. Los presupuestos de obra pública y su actualización contractual. La dinámica de precios del mercado de vivienda nueva.

Asimismo, la persistencia de aumentos por encima del 20% interanual en todos los capítulos sugiere que el sector continúa operando bajo un esquema de costos elevados, con potencial traslado a precios finales y efectos sobre la accesibilidad habitacional.

Relevancia institucional del ICC y proyección

El INDEC recuerda que el ICC se utiliza como referencia para la actualización de contratos de obra pública en el marco del Decreto 1.295/02, lo que convierte a este indicador en una variable clave para la gestión fiscal, la ejecución presupuestaria y la planificación de infraestructura.

Metodológicamente, el índice mide la variación mensual del costo de la construcción privada de viviendas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los 24 partidos del conurbano bonaerense, excluyendo terreno, derechos de construcción, honorarios profesionales, IVA, gastos financieros y beneficio empresario.

En este marco, el cierre de 2025 con una suba interanual del 22,9% consolida al costo de la construcción como uno de los componentes más persistentes de la inflación sectorial, con implicancias directas sobre inversión, empleo y política habitacional.

Costo Construcción INDEC by CristianMilciades

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CAME: “Hay mucha mano de obra, pero poca disponibilidad”

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Así lo planteó una comitiva de dirigentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) encabezada por su presidente, Alfredo González, durante una reunión con la ministra de Trabajo de la Nación, Kelly Olmos. “Se generó empleo en las provincias en el sector privado, los números son alentadores. Pero necesitamos apuntar a la capacitación de los trabajadores”, dijo González.

Durante el encuentro con Olmos, los pequeños y medianos empresarios plantearon dos temas que requieren de trabajo conjunto: la transformación de los planes sociales en empleo formal y la generación de espacios de capacitación y entrenamiento formal en las cámaras base.

“Nosotros creemos en el futuro del país a través del empleo privado y con la reconversión de los planes sociales. Por eso destacamos la implementación del Decreto 514/2021 que logró dar respuestas y favorecer tanto a trabajadores rurales, gastronómicos y de la construcción, beneficiaros de planes sociales, como a contratantes, quienes no conseguían mano de obra para labores estacionales”, explicó González.

En ese sentido, Olmos resaltó que “como en la práctica no hemos logrado adhesión debemos hacerlo en conjunto. Ahí hay una tensión que hay que resolver. Para nosotros es muy importante que se lleve a cabo y que los planes se transformen en trabajo genuino”.

A su vez, el titular de CAME reclamó por el desacople que se genera con la tarjeta Alimentar, ya que dicha asignación no está contemplada en el mencionado decreto. “No tuvo el éxito que merecía; muchos trabajadores no se incorporaron. Es fundamental para nosotros avanzar en ese sentido”, profundizó González y agregó: “Sector privado junto con sindicatos, gobierno nacional, gobiernos provinciales y municipales con un mismo objetivo. Hoy hay mucha mano de obra, pero poca disponibilidad”.

En lo que refiere a capacitaciones y entrenamiento de los trabajadores, los dirigentes pyme y la ministra de Trabajo coincidieron en la necesidad de generar espacios formales para desarrollarlas. “Capacitar al trabajador es fundamental. Hay muchas personas a las que debemos capacitar con lo básico”, describió González. Por su parte, Olmos destacó que “tenemos que apuntar al núcleo de los que necesitan una capacitación bien básica. Es darles una proyección de ascenso social”.

Así, ambas partes se comprometieron a reforzar la acción conjunta destinada a impulsar la conversión de planes sociales en empleo genuino, entre otras acciones.

Participaron, además, el secretario General de CAME, Ricardo Diab, el secretario de Hacienda, Blas Taladrid, el vicepresidente primero, Alberto Kahale, la vicepresidenta tercera, Claudia Fernández, el secretario Gremial, Guillermo Polke, la secretaria de Capacitación, Beatriz Tourn, el secretario de Prensa, Salvador Femenía, el coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios de la entidad, Vicente Lourenzo, y el asesor legal de CAME, Juan Pablo Diab.

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