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Mercedes D’Alessandro: “Hay que trabajar un poco más sobre distintos escenarios”

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“Si dos mujeres están hablando en el pasillo, seguro que son chismes. Si son dos hombres en el pasillo, rosquean, hacen política”. La descripción de Mercedes D’Alessandro la pinta en una faceta un poco más política. La economista misionera fue el centro de atención en el debate sobre la construcción de liderazgos femeninos. Su paso por el ministerio de Economía, abre el camino para pensar en una “perspectiva de género” y aunque abandonó el equipo de Martín Guzmán, está decidida a seguir peleando espacios que sirvan para esa construcción.

Por eso, en el debate realizado en el Concejo Deliberante de Posadas, D’Alessandro instó varias veces a las mujeres a involucrarse para influir en la toma de decisiones y comenzar a transformar realidades. Los datos que compartió sirven para dimensionar todo lo que todavía hace falta para achicar las brechas de género. 

En el diez por ciento más pobre de la población, siete de cada diez son mujeres. En el diez por ciento más rico, sólo tres de cada diez son mujeres

Al mismo tiempo, la economista reveló un contraste inédito: al principio de la pandemia, la participación económica de las mujeres retrocedió dos décadas. Ahora, en cambio, la participación femenina supera el 50 por ciento con niveles de empleo del 46 por ciento.

¿Por qué se da ese fenómeno?

Los últimos datos del Indec son del cuarto trimestre del 2021. Eso muestra que la participación económica de las mujeres es muy alta, supera el 50%, es decir que son mujeres que se encuentran trabajando o buscando trabajo, también muestran altos niveles de empleo, que supera el 46%. Estos datos son récord en la serie que publica el Indec, desde 2016 recién se empieza a desagregar entre varones y mujeres. Pero entendemos que es un récord más amplio porque la participación económica de las mujeres y el empleo de las mujeres viene creciendo desde hace tiempo. Es decir, no es que uno mira atrás y en los 90 había más del 70%, al contrario, había bastante menos.

Es un fenómeno, porque cuando comenzó la pandemia muchas mujeres tuvieron que salir del mercado laboral…

Sí, lo que encontramos es que el primer impacto en la pandemia es muy fuerte y sobre todo asimétrico. Golpea sobre todo a las mujeres y lleva los niveles de participación económica al año 2002. Esto es algo que pasa en toda la región, en el mundo en general, la Cepal, por ejemplo, que es el centro de estudios de Latinoamérica y el Caribe demostró que las mujeres retrocedieron dos décadas en participación laboral. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo, dice que en la región en Latinoamérica y el Caribe, de los 4,7 millones de puestos de trabajo que deben recuperarse desde la pandemia, 4,2 millones pertenecen a mujeres. Lo que quiero decir con esto es que la situación de Argentina es bastante atípica. Argentina y Bolivia, son los únicos países de la región que están exhibiendo esta participación económica y de empleo de las mujeres. Entendemos que tiene que ver con un proceso que en Argentina se puso en marcha, de visibilidad de este problema. Todo el 2020 las mujeres estuvieron muy detrás en el mercado laboral, el 2021 hubo una recuperación muy rápida de varones en los niveles de empleo al principio y las mujeres recién al final del 2021. Se pusieron en marcha muchas políticas, como, por ejemplo, el programa Registradas donde el Estado paga la mitad del salario de una empleada de casas particulares siempre y cuando se encuentre formalizada, lo hace por seis meses, pero eso ha servido para formalizar el empleo de más de 12 mil mujeres desde que se creó este programa. Parece poco en un mercado laboral que tracciona más de un millón de empleos, pero lo cierto es que el sector registrado de ese mercado laboral es muy pequeño, no supera el 25%. Después también a fines del 2021 pusimos en marcha el programa “Previaje”, que tracciona sobre un sector que está muy feminizado en los empleos que es el de los servicios, como la gastronomía, los hoteles, la cultura, esto hace que más mujeres participen en el mercado laboral porque ese sector tiene un incentivo adicional por parte del Estado. Hubo y hay políticas que tienen perspectivas de género que ponen de alguna manera incentivos en la contratación de mujeres, o que actúan en sectores feminizados que estuvieron postergados durante la pandemia.

Lograste, en realidad es una construcción, pero ¿se logró ya en Argentina hablar de presupuestos con perspectiva de género, habrá cambios, se van a notar esos cambios?

En 2020 armamos un presupuesto con perspectiva de género, que decimos que está en construcción porque armar un presupuesto con perspectiva de género es transformar metodologías, conocimientos, estadísticas, procesos, que pueden ser cantidad de personas a las que te dirigís, o en construcción, cantidad de unidades producidas. Así que hay que transformar muchas metodologías y conseguir compromisos políticos para que se lleven adelante políticas que cierren brechas de desigualdad. Desde que se cerró el presupuesto nacional en 2020, que era para el 2021, con perspectiva de género lo que sí tuvimos es un efecto muy grande en las provincias. Hoy tenemos 16 provincias que trabajan con iniciativas de proyectos de presupuestos con perspectiva de género. La última en sumarse a principios de este mes, fue Salta. Hay algunas que ya han avanzado muchísimo, en Santa Fe, Buenos Aires tiene una ley. Hay provincias que han avanzado muchísimo y eso fortalece un proceso colectivo en el que se van afianzando las metodologías. A nivel nacional tuvimos el problema de que el presupuesto 2021 no se aprobó, también tenía perspectiva de género, porque también lo habíamos hecho en esa misma clave. Hoy se está por hacer una extensión de presupuesto por decreto. ¿Que tenga perspectiva de género qué significa? Que primero se haga un diagnóstico de la situación que muestra cuál es la situación económica de los segmentos en donde hay inconvenientes y dónde se pueda apuntalar. También habla de recaudación con perspectiva de género, porque hay impuestos que se fueron modificando para dar lugar a la disparidad que hay entre varones y mujeres en cuanto los ingresos, pero también Ganancias, que puedas tener una devolución por cuidado, es decir, cuando tengas que contratar un servicio de guardería, una persona que cuida en tu casa, que limpia, etc, antes era solamente una empleada doméstica, ahora es por cuidado de niñas y niños. Eso también lo podés deducir de Ganancias, en la parte de los gastos, en la parte de inversión y gastos del Estado, también tiene que ver cómo se recauda, pero tuvimos ese pequeño inconveniente el año pasado.

Argentina parece que está constantemente al borde del abismo, más allá de la perspectiva de género, más allá de tu mirada ¿qué opinas de esta situación?

Creo que estamos en una situación difícil a nivel del país, hay cuestiones políticas y económicas a nivel también mundial. Estamos saliendo -ojalá- de una pandemia, que trastrocó el paisaje productivo a nivel internacional, con una recuperación muy despareja, no solo entre varón/mujer, sino en sectores productivos. Hay sectores como el turismo y la cultura que recién se empezaron a recuperar a finales del año pasado en Argentina, pero hay lugares del mundo en que todavía no. Hoy Shangai en China tiene 16 millones de personas en cuarentena. A eso se le suma la guerra de Ucrania y Rusia, que afecta a la producción de combustibles, que afecta al precio de los alimentos. Hay algunas advertencias con respecto a este problema: António Guterres, el secretario general de la ONU, advierte sobre la inseguridad alimentaria. Dado que gran parte de lo que se produce en Ucrania y Rusia va a parar al fondo de alimentos que tiene la ONU, para países que están en crisis alimentaria, que son países africanos, países centroamericanos, países con refugiados por conflictos bélicos, o problemas de cambios climáticos como huracanes, ciclones, etc. Ellos están advirtiendo que la caída en la producción de alimentos afectará a los bolsones de alimentos que se utilizan para las crisis humanitarias, y va a dar lugar a problemas de hambruna. El Fondo Monetario Internacional, formó un fondo de resiliencia, la ONU también lo tiene, eso nos está alertando sobre una situación hacia 2023 con escasez de alimentos. En el invierno de Argentina se espera que haya conflictos con el acceso a la energía, entonces todos esos vectores hacen que tengamos que estar muy alertas, que haya más de un escenario para trabajar en las cuestiones económicas, donde si todo sale bien, bueno, pero si no sale tan bien, hay que tener las cosas para trabajar sobre la mesa. Creo que algunos problemas políticos están obstruyendo esos debates, que cuanto más rápido se solucionen esos problemas políticos mejor vamos a avanzar.

Problemas políticos que no son solo de la oposición, sino internos, no…

Sí, sobre todo los internos. Estos días anunciaron medidas que tienen que ver con la inflación. La inflación en la Argentina está muy alta, los índices que se publicaron del mes pasado, en términos mensuales no había un nivel tan alto desde hace 20 años, en términos anuales desde hace 30. Así que son números que preocupan, parte de esos números son estructurales, parte son importadas por los conflictos con la guerra y la disparada de precios de combustibles y alimentos. Pero lo bueno, es que se pudo aprovechar que el aumento de precios de alimentos va a dar más margen de recaudación en el periodo siguiente y ese aumento en las arcas del Estado, ponerlo en los ingresos de los sectores que están sufriendo más este problema.

¿Están bien diseñadas esas medidas?

Las veo bien, las veo como un paso a que mejore más sustancialmente y más sosteniblemente, pero sí me parece que son medidas adecuadas, porque va a haber un ingreso más importante inesperado en las arcas del Estado, por recaudación por el precio de los alimentos a nivel internacional y está bien que eso se oriente a fortalecer los ingresos de las personas que más consumen alimentos. Porque cuando hablamos de los sectores más vulnerables, de los que reciben la AUH, los jubilados y jubiladas de la mínima, los trabajadores informales, en general la canasta de consumo de esas personas son alimentos, viviendas y transporte, son las necesidades más básicas.

Ahora, ¿alcanza todo esto?

No, esto no alcanza, tenemos problemas de precios que vienen de larga data, en donde hay que buscar medidas más sostenibles. Hemos tenido controles de precios, canastas de precios, que dan resultados cortos. Por eso digo que los debates políticos que se están dando son importantes. No solo se están dando en Argentina, sino a nivel mundial, hace poquito leía un informe de la OXFAM, que hablaba de los problemas de la guerra y los precios de los alimentos: habrá 200 millones de personas que van a ingresar en la pobreza, en este periodo. Además, muestra que hay países que vienen de un estrés financiero por la pandemia, porque tuvieron que invertir, como nosotros tuvimos que invertir en el ATP, el IFE, el refuerzo de los bonos de la AUH, el Alimentar, etc. Muchos países tuvieron que establecer políticas para sostener y recomponer las economías y vienen obviamente desgastados, a esto se le suma la pandemia, eso implica que muchos van a tener que recurrir al financiamiento externo, que implica elaborar planes con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial, con los diferentes organismos de créditos multilaterales. Esto resulta en un estrés financiero muy grande. OXFAM mostraba que hay países que van a pagar 43 mil millones de dólares en servicios de deuda, que si se pudieran volcar a alimentos les salvaría de cuestiones de hambre. No hablamos de pobreza, no va a alcanzar para llegar a la canasta básica alimentaria. OXFAM ahí propone que no se cobren intereses, servicios de deuda, durante este año y el que viene, hay muchas cosas que se proponen. El propio FMI recomendó que las empresas tributen más, como el impuesto a la renta inesperada que propuso el ministro Martín Guzman, que tiene que ver con gravar por única vez, o de manera temporaria, a aquellas empresas que están teniendo ingresos extraordinarios a través del conflicto bélico, que ha disparado toda esta escena de precios a nivel internacional. Se están dando los debates. La pandemia hizo que haya una mayor concentración de los ingresos, que haya más ricos y muchos más pobres, ¿quien se apropia de esto que es una tragedia humanitaria? La pandemia ha dejado esto.

O sea, es correcta la posición de la Argentina en la renegociación de la deuda…

Sí, tenemos obviamente restricciones grandes, el problema con el Fondo Monetario, tiene restricciones grandes porque tenemos que cumplir las metas. Ahora se van a poner en marchas las audiencias públicas por los servicios públicos, eso va a traer un correlato, porque el aumento que haya en los servicios va a tener un impacto sobre la inflación, se van a retroalimentar esos sistemas, entonces hay cuestiones en las que hay que trabajar con mucha precisión y mucha destreza para encontrar soluciones.

¿Ves un rumbo sólido para la salida?

Sí, yo soy una persona exigente y creo que hay que trabajar un poco más sobre escenarios y veo que hay veces que pensamos que las cosas se pueden ir resolviendo más sobre la marcha. Tenemos que sentarnos e ir teniendo planes a corto, mediano y largo plazo, con escenarios disímiles, para fortalecer la respuesta, para que esas respuestas sean más sostenibles en el tiempo.

Para que no sean escenarios cíclicos…Claro, por eso te digo, para mí las medidas que se tomaron son correctas, pero se podría hacer también de otra manera para que sean sostenibles, ver cuáles son los sectores que necesitan más atención y trabajar sobre eso. De qué manera podemos generar mecanismos para no generar sobreprecios, hay muchas cosas a discutir y me parece que nos hace falta más concentración.

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El FMI aprobó por unanimidad el acuerdo con la Argentina

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó el programa de u$s45.000 millones que firmó con la Argentina para el pago de la deuda, lo que permitirá al país evitar un costoso default con el organismo internacional de crédito.

El programa, que es el vigésimo segundo para Argentina desde que se unió al FMI en 1956, reemplaza a uno fallido por 57.000 millones en 2018, que fue el mayor de la historia del organismo, asumido por la gestión de Mauricio Macri.

Concluye así un año y un mes de negociaciones, con la aprobación del board del acuerdo de Facilidades Extendidas negociado entre febrero de 2021 y marzo del 2022.

Hacia delante, le esperarán al país y al organismo que maneja Kristalina Georgieva, en el mejor de los casos, 12 años de relación directa; donde durante una primera etapa de 2,5 años el país deberá cumplir 10 exámenes cada tres meses.

En líneas generales, el board ya le había dado en febrero pasado (antes del tratamiento del tema en el Congreso) luz verde al staff técnico para cerrar las negociaciones del Facilidades Extendidas.

En un mensaje personal hacia la número dos del FMI Gita Gopinath (jefa de los técnicos del organismo) y la acción de la norteamericana Julie Kozack y el venezolano Luis Cubeddu en cuanto a la letra negociada con el país, los integrantes del directorio del organismo (en definitiva, donde está el poder final del Fondo), le anunciaron a la directora adjunta para el Hemisferio Occidental y al encargado de la misión con el país que sus acciones hasta aquel momento habían sido las correctas, y que no podrían trabas en el cierre final de las discusiones.

Y, si no había sorpresas, tampoco las había para la aprobación final si los papeles que llegaran al directorio tuvieran el sello de agua y firma de Illan Goldfjan, el director gerente del FMI para el Hemisferio Occidental, y quién se hará responsable del cumplimiento del acuerdo de parte de Argentina.

Será el brasileño quién organice y firme (o desapruebe) los 10 exámenes trimestrales que deberá cumplir el país para que la primer etapa del acuerdo se dé por cumplida.

El acuerdo es una refinanciación de la deuda de Macri. Es decir, plata pedida al Fondo para pagarle al Fondo los vencimientos de aquel préstamo y así mejorar el perfil de vencimientos netos. Tendrá 10 revisiones y serán trimestrales con desembolsos.

El pago de los mismos será entre 2026 y 2034, ganando 4 años y medio sin sacrificar dinero de la Argentina para pagar deuda en estos dos años y medio. El primer desembolso del FMI será de u$s9800 millones.

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Prioridades y posibilidades

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¿Puede haber un mejor diálogo político que la conversación sincera con los vecinos al visitar un barrio y analizar las prioridades y posibilidades? La frase del intendente posadeño, Leonardo Stelatto, durante la lectura del mensaje de apertura de las sesiones del Concejo Deliberante, resume con simpleza la sustancia de la política. Escuchar, dialogar, evaluar, resolver. El concepto está en las antípodas de la grieta que domina la política argentina y que no distingue problemas ni soluciones. 

Los representantes del macrismo explícito exacerban ese polo opuesto. Casi como una confesión de parte, entre gritos e insultos, abandonaron la sesión de apertura del Congreso, cuando el presidente Alberto Fernández advirtió que el acuerdo con el FMI para renegociar la deuda tomada por Mauricio Macri, no obstaculiza el avance de la causa judicial para determinar las responsabilidades penales por endeudar a la Argentina por la friolera de 57 mil millones de dólares. Uno a uno, entre ellos el misionero Humberto Schiavoni, fueron dejando el recinto, ofuscados por recordárseles que fueron parte del gobierno responsable del mayor endeudamiento de la Argentina y del mayor préstamo en la historia del propio Fondo Monetario. 

En un esfuerzo de negación, se ofendieron por la sola mención de que la Justicia independiente puede investigar las responsabilidades de su Gobierno por un endeudamiento que condena (nuevamente) a la Argentina a la dependencia del FMI. No deberían preocuparse tanto. La Justicia suele ser lenta con algunos temas, como reflejó el Papa Francisco en un mensaje desde la cumbre de magistrados que sesionó en Misiones: pidió “reemplazar los discursos por las prácticas” frente al “drama de la injusticia estructural”. 

En un desparpajo a prueba de medios complacientes, ahora Cambiemos duda en respaldar el acuerdo porque es “una bomba de tiempo” para la Argentina. La renegociación, no la deuda de 57 mil millones de dólares, ni la deuda a cien años, ni los 19 mil millones de dólares que había que pagar este año o el monto similar que había que pagar el año que viene. La renegociación. 

“No podemos avalar con nuestro voto un acuerdo con el FMI que es perjudicial para los argentinos”, definió el diputado Luciano Laspina, uno de los principales referentes económicos de Pro. Frase seguida, culpó al FMI, al que fueron a pedirle auxilio hace apenas cuatro años, por darle “dos años de sobrevida a un modelo que está agotado”.

Paradójicamente, las críticas del macrismo extremo se confunden con las del ala dura del kirchnerismo, que también se opone a sellar el acuerdo con el FMI y juega a una guerra de desgaste interno con final incierto. 

El purismo lo lidera Máximo Kirchner. Parece olvidar lecciones de su propio padre, que en 2005 pagó toda la deuda del FMI, cuyos orígenes se remontaban a la dictadura o la cuestionada década de los 90. “Hay que desdramatizar y en ese momento histórico, en la acumulación de poder político que teníamos nosotros, en la relación de fuerza que teníamos, todavía no habíamos resuelto el tema del Fondo Monetario Internacional. Lo importante era no castrar un proceso”, decía Néstor Kirchner en referencia a Martín Redrado como parte del primer gobierno k. Cualquier parecido es pura coincidencia. 

Es momento de soluciones y no de dogmas que no ofrecen alternativas superadoras.

El problema no es el acuerdo, sino tener al Fondo dentro de la casa. El acuerdo tiene algunos elementos inéditos hasta para el propio FMI. 

El período de repago de cada desembolso es de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que implica comenzar a pagar la deuda a partir de 2026 y hasta 2034. Eso implica un ahorro para este año de 19 mil millones de dólares y otro tanto en 2023. 

También cambia el cómo enfrentar los problemas de la economía argentina. El principal, entender que la inflación es un fenómeno multicausal y no únicamente obedece a la emisión monetaria. 

Se apunta a fortalecer las reservas y hay un compromiso de estabilidad cambiaria, que evitará una devaluación en la que siempre pierden los de menores recursos. Por eso, las tarifas subirán de modo segmentado: para los usuarios residenciales se considerará como criterio objetivo el coeficiente de variación salarial y quienes pagan  tarifa social, el aumento será equivalente al 40% del CVS del año anterior,  mientras que para el resto de los usuarios el incremento total en la factura para cada año calendario será equivalente al 80% del CVS correspondiente al año anterior.

 En esa línea, se pretende anclar expectativas en pos de una desinflación gradual junto a una continuidad de la recuperación de los ingresos reales. Se proyecta un déficit primario del 2,5% del PIB en 2022, cayendo al 1,9% del PIB en 2023 y al 0,9% del PIB para el 2024. 

Finalmente, el FMI no exige ni reforma laboral ni previsional, aunque se revisarán dos regímenes en particular: jueces y diplomáticos. 

No es menor ese compromiso público. En Cambiemos insisten en imponer ambas reformas. El mediático economista devenido en diputado, Martín Tetaz vino a Posadas a hacer campaña con el radicalismo y promocionar sus intenciones de reformas impositivas y laborales. A su lado, el diputado provincial Ariel Pianesi asentía sonriente, mientras algunos empresarios escucharon azorados una de las respuestas del diputado porteño. Cuando le preguntaron por la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, contestó lo mismo que Mauricio Macri en Puerto Iguazú: “Desconozco el tema“.

Sin ponerse colorado, desde Twitter contó que “visitamos misiones (sic) para fortalecer la UCR, en el marco de un Juntos por el Cambio cada vez más competitivo, con el objetivo de traer dos senadores en 2023; clave para avanzar en el programa de reformas que le conté a empresarios y comerciantes”, disparó como señal de largada de su campaña.

Al igual que Laspina, Tetaz anticipó a los empresarios reunidos en la Confederación Económica de Misiones, que “con las opiniones divididas se puede presumir la negativa” de Cambiemos a aprobar en el Congreso la renegociación de la deuda tomada por Macri. 

Lejos de la grieta está la previsibilidad. El gobernador Oscar Herrera Ahuad ratificó durante la visita del ministro de Economía, Martín Guzmán, la primera oficial a Misiones, que los diputados del misionerismo iban a respaldar el acuerdo con el FMI. 

Durante la visita del ministro de Economía, quien vino a firmar un acuerdo de financiamiento por dos mil millones para obras hídricas y de infraestructura, el Gobernador reiteró la palabra “previsibilidad” que es marca registrada de la Renovación en las últimas dos décadas. Esa previsibilidad es la que permite construir políticas de transformación. Misiones dejó atrás el endeudamiento y concentró esfuerzos en mejorar infraestructura sanitaria y educativa como nunca antes. Los resultados están a la vista: es una de las provincias con menor cantidad de contagios durante la pandemia, lo mismo que el número da fallecidos. Al mismo tiempo, la vuelta a clases encontró a Misiones con las escuelas abiertas y presencialidad plena, con un acuerdo salarial que terminó siendo mejor al firmado por la Nación con los gremios docentes. 

Un ejercicio de memoria es necesario. Tanto la salud como la educación eran manchas negras de la política misionera hasta fines del siglo pasado. Hoy la infraestructura sanitaria es un espejo en el que se miran otras provincias, con más recursos económicos, pero menos hospitales y mal equipados. 

Solo este mes se inaugurarán 24 escuelas. Hace 19 años que Misiones inicia las clases con normalidad y ahora con un salario inicial mejor que en muchas otras provincias. Por normalidad se entiende la enorme mayoría de docentes en las aulas, mientras que un grupo de escasa representatividad sindical tiene como única bandera el paro, dejando sin clases a quien es la razón de ser de la educación. No es casual que entre los huelguistas estén quienes durante el Gobierno de Cambiemos no hicieron ninguna protesta. 

Lo cierto es que de los 24 mil docentes del sector público, apenas 3.175 con cargos con menos de quince horas o menos de 30 días, ganan por debajo del mínimo de 54 mil pesos (la Nación ofreció 50 mil) o menos si tienen menos horas. El resto, más de 21 mil, cobran entre 54 y hasta 300 mil pesos por cargo, aunque el 45 por ciento de los docentes tiene dos en Misiones. 

En los últimos dos años hubo una fuerte recomposición del salario básico, lo que mejoró las condiciones de los activos, pero también de los jubilados, una vieja lucha de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones. 

Esa evolución fue posible por la continuidad de las políticas trazadas, incólumes más allá de las coyunturas, lo que se valora en términos políticos. No es casual que Herrera Ahuad tenga la mejor imagen del país entre los gobernadores.

También se traduce en una economía robusta con un rol activo del Estado que no se corre en las malas, sino que ahí es cuando más presente está. En la crisis de los incendios, Misiones no sólo combatió los fuegos internos, sino que asistió a Corrientes, que dejó en evidencia todas sus flaquezas. Ahora, a pedido de los madereros misioneros, la Agencia Tributaria de Misiones acordó flexibilizar condiciones hasta que haya una estabilidad. El sector forestal no la está pasando mal, con un fuerte salto en las exportaciones, pero algunos pequeños productores que fueron afectados por los incendios. 

El Gobierno misionero juega fuerte en defensa de sus producciones. En el caso del tabaco presiona a la Nación para que se bajen o quiten retenciones, dinero que bien podría quedarse en manos de los productores. En la yerba mate, impulsa un aumento del precio de la materia prima y que se flexibilicen los precios en góndola para aliviar a la industria. Este lunes habrá una nueva sesión de precios y el informe de la consultora Nielsen reveló un aumento del 26,08 por ciento en todas las marcas en góndola, lo que concuerda con las proyecciones de un precio por encima de los 50 pesos, como pedían los productores. ¿Respetará sus palabras el gobernador correntino Gustavo Valdés? Después del laudo de Nación que fijó el precio de la materia prima en 36,83 pesos, el correntino había dicho que “el valor por kilogramo no debería ser menor a los 52 pesos para el productor yerbatero”. Es un buen momento para que sus directores en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, acompañen la moción. 

Los indicadores inéditos de producción y consumo sientan a Misiones en la misma mesa que las “grandes provincias” tradicionales. Misiones supera con creces a las economías del NEA y por primera vez en la historia, tuvo un volumen de ventas de combustible (en valores absolutos, es decir, medido en metros cúbicos) superior a provincias como Mendoza y Entre Ríos, y se convirtió así en la quinta provincia del país con el mayor volumen vendido al público de combustible, solo debajo de las grandes jurisdicciones (Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe). 

Esos datos se transforman en argumentos clave para insistir con una de las demandas centrales de Misiones a la Nación: la creación de una Zona Aduanera Especial para potenciar una economía que hoy muestra todo su potencial. Pese al voto negativo de Cambiemos .con los misioneros Martín Arjol, Alfredo Schiavoni y Florencia Klipauka- que frustró el Presupuesto que contenía un artículo con ese objetivo, en ningún momento se dejó de insistir. Ahora trascendió que el presidente Alberto Fernández ordenó al ministro de Producción, Matías Kulfas, que encuentre un atajo formal para que se establezca un beneficio en base al proyecto Misiones, que pueda salir por decreto.

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