MARTIN GUZMAN

Guzmán, Kulfas y Moroni destacaron el crecimiento de la actividad económica y del empleo

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Guzmán, Kulfas y Moroni destacaron el crecimiento de la actividad económica y del empleo que transita la Argentina y las políticas en curso para la continuidad de la recuperación

En la reunión, los ministros destacaron las mejoras en la actividad económica, el comercio exterior y el mercado laboral. La Argentina recuperó en un año la caída producto de la Pandemia y superó las proyecciones internacionales que pronosticaban una recuperación en 4 y 5 años

El ministro de Economía, Martín Guzmán, mantuvo un encuentro este lunes en el Palacio de Hacienda con sus pares de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni, con quienes repasó los indicadores de la recuperación económica que está atravesando la Argentina. 

En este marco, los funcionarios analizaron un informe con los últimos datos vinculados a la actividad económica. Allí se destaca que el año 2021 tuvo el crecimiento más alto en más de 15 años: 10,3% promedio anual, un máximo desde el inicio de la serie registrada por INDEC en 2004. 

Asimismo, se observa que los sectores que más aportaron al crecimiento del PBI fueron la Industria (que subió 15,8%) y el Comercio (que tuvo un aumento del 13,2%), y se valoró positivamente el incremento de las inversiones de 32,9% promedio anual.

Durante el encuentro, Guzmán, Kulfas y Moroni también evaluaron el ritmo del intercambio comercial, que cerró en 2021 con un crecimiento de las exportaciones del 9%. En esta línea, la dinámica de las exportaciones continúa en alza. Según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), en febrero alcanzaron los 6.443 millones de dólares, un máximo histórico para este mes. Esta dinámica representó un crecimiento de 34,9% respecto al mismo mes del año anterior, producto de un incremento en los precios de 20,4% y de cantidades de 12,0%. De esta forma, en el primer bimestre del año, las exportaciones crecieron 23,8% respecto al mismo periodo de 2021 y acumularon un total de 11.991 millones de dólares, un máximo histórico para este periodo.

En relación a las importaciones, en 2021 tuvieron una suba de 21,5% y alcanzaron en febrero los 5.634 millones de dólares. Se trata del mayor nivel para febrero en términos históricos y representa un crecimiento de 51,7% respecto al mismo mes del año pasado. Así, durante los dos primeros meses del año las importaciones crecieron 44,1% interanualmente, acumulando así 10.886 millones de dólares y el saldo comercial fue superavitario en 809 millones de dólares, el mayor desde octubre de 2021, totalizando para el primer bimestre 1.106 millones de dólares.

Con respecto a la situación del mercado laboral, los ministros destacaron que se registró un récord en la tasa de empleo y una baja sustancial en la tasa de desocupación. En este sentido, se precisó que, en el cuarto trimestre de 2021, la tasa de empleo alcanzó un máximo histórico, ubicándose en el 43,6% de la población. En tanto, la tasa de desocupación cayó a 7% de la población económicamente activa, ubicándose en su nivel más bajo desde 2016. En la medición anterior se había logrado bajar a 8,2% y se sostiene esa dinámica virtuosa, logrando ahora una disminución de 1,2 p.p. más. 

También se resaltó que las mujeres alcanzaron un récord en su tasa de empleo desde 2003 y cerraron el año pasado con un aumento interanual en el empleo de 4,5 p.p. Entre 2020 y 2021, las mujeres disminuyeron sus tasas de desempleo de 11,9% a 7,7% y en el caso de las mujeres jóvenes, esta mejora fue de casi 10 puntos: 26% a 16,2%.

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Argentina acordó con el Club de París una extensión de entendimiento

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Previo a la votación del Directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, el ministro de Economía, Martín Guzmán, mantuvo un encuentro hoy con el presidente del Club de París, Emmanuel Moulin, en el que las partes acordaron una nueva extensión del entendimiento alcanzado en junio del 2021.

Asimismo, el acuerdo alcanzado incluye garantías financieras por parte del Club de París en respaldo al programa de Facilidades Extendidas que tiene una duración de treinta meses, permitiéndole a la Argentina asegurar las fuentes financieras identificadas en el acuerdo con el FMI.

Las garantías financieras otorgadas establecen que, durante la vigencia del programa, Argentina realizará pagos parciales a los miembros de Club de manera proporcional a los que efectúe a otros acreedores bilaterales, de acuerdo a los términos establecidos en el entendimiento de junio de 2021.

Durante el encuentro, que se desarrolló en el edificio del Ministerio de Economía y Finanzas de Francia, Moulin manifestó el respaldo del Club de París al acuerdo alcanzado entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional. “Reconocemos que el objetivo de este programa con el FMI es fortalecer la estabilidad macroeconómica de Argentina y fomentar un crecimiento económico inclusivo y sostenible a mediano y largo plazo”, afirmó el funcionario.

Las partes se comprometieron a concluir el proceso de modificación definitiva del Acuerdo definido en la “Declaración Conjunta de 2014” antes del 30 de junio del corriente año.

Acompañaron al Ministro la Secretaria de Asuntos Económicos y Financieros Internacionales, Maia Colodenco, y el Subsecretario de Financiamiento, Ramiro Tosi.

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El acuerdo del FMI con Argentina podría cambiar las reglas del juego

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Escriben Joseph E. Stiglitz y Mark Weisbrot – Después de impulsar durante mucho tiempo políticas fallidas de ajuste de cinturón, el Fondo Monetario Internacional acordó un acuerdo que permitirá al gobierno de Argentina seguir una estrategia a favor del crecimiento. La tarea ahora será gestionar los impactos inevitables que surgirán del tumultuoso entorno económico mundial actual.

Un nuevo proyecto de acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional ha evitado la austeridad. Pendiente de la aprobación del congreso argentino y la junta directiva del FMI, permitirá que la economía argentina crezca mientras el gobierno continúa con sus esfuerzos para reducir la pobreza y reducir gradualmente la inflación. Con tantos países enfrentando problemas de endeudamiento por la pandemia, el FMI deberá adoptar cambios similares en sus políticas en otros lugares.

Es bien sabido que el viejo modelo de austeridad no funciona. No solo hace que la economía se contraiga e inflija dificultades excesivas a la población; tampoco cumple ni siquiera los objetivos estrechos de reducir los déficits y aumentar la capacidad de un país para pagar a los acreedores.

Los defensores de la austeridad han afirmado tener éxito en algunos países. Pero estas eran economías pequeñas lo suficientemente afortunadas de tener socios comerciales que estaban disfrutando de un auge en el momento en que se implementó la austeridad. Esos efectos indirectos positivos compensaron los recortes en el gasto público, pero estas mismas economías podrían haber crecido aún más si no hubieran adoptado políticas de austeridad al estilo de Herbert Hoover.

Argentina, por su parte, ha demostrado los méritos de una estrategia alternativa centrada en el crecimiento. Cuando se permite que la economía se expanda, los ingresos fiscales pueden aumentar rápidamente.

El anuncio de un nuevo acuerdo del FMI con Argentina ha suscitado algunos comentarios críticos que sugieren que hay algo en la sangre de los argentinos que hace que su país no sea digno de confianza, como si fuera una nación de holgazanes. La suposición es que la única forma de lidiar con un moroso en serie es ser despiadadamente duro. De lo contrario, los gobiernos peronistas de “izquierda” derrochadores fiscales supuestamente dejarán un desastre para que lo limpie la próxima administración de centro-derecha, y el ciclo se repetirá sin cesar.

Esta crítica de memoria no podría estar más lejos de la verdad. Cuando el presidente de centro-derecha más reciente, Mauricio Macri, asumió el cargo a fines de 2015, la deuda pública externa de Argentina era relativamente pequeña, del 35% del PIB, debido a las políticas de crecimiento y reestructuración de la deuda de los gobiernos anteriores. Luego, Macri se lanzó a pedir prestado, y se ganó el elogio de los prestamistas de Wall Street felices de capitalizar las altas tasas de interés que ofrecía. En un par de años, sin embargo, todo comenzó a desmoronarse. Para 2019, la deuda pública externa de Argentina había aumentado al 69% del PIB.

El FMI otorgó su préstamo más grande al gobierno de Macri en 2018, sin siquiera imponer condiciones para prohibir que el dinero se use para financiar salidas de capital o pagar deudas insostenibles a acreedores privados. Lo que sucedió a continuación no fue una sorpresa: fuga de capitales, contracción económica y una inflación vertiginosa, que alcanzó el 53,8 % en 2019.

El mismo patrón se había desarrollado en la década de 1990 bajo la presidencia de Carlos Menem. Un mimado del FMI, Menem había sido llevado a Washington y exhibido como un ejemplo de buen gobierno y formulación de políticas económicas sólidas. Pero luego de un período de endeudamiento masivo del gobierno en el extranjero, Argentina cayó en una depresión devastadora que duró de 1998 a 2002. En 2003, la administración peronista de Néstor Kirchner pudo lograr una rápida recuperación. Lo hizo mediante la implementación de una estrategia de crecimiento de base amplia.

Los mercados financieros a menudo están obsesionados con la inflación, y la inflación puede ser un problema para el funcionamiento de una economía de mercado. Obviamente, el presidente argentino, Alberto Fernández, hubiera preferido no haber heredado una economía de alta inflación cuando asumió el cargo en 2019. Pero cada gobierno debe jugar la mano que le toca, y siempre habrá concesiones difíciles en la formulación de políticas económicas. Los programas tradicionales del FMI a menudo han dejado de lado las preocupaciones sobre el costo para las personas y la economía, la pérdida de crecimiento y el aumento de la pobreza, y han seguido una estrategia de tala y quema de austeridad de recorte presupuestario.

Con una inflación del 50,9% en 2021, hay quienes insisten en que Argentina necesita un programa recesivo para controlar los precios. Pero incluso si la austeridad renovada lograra este objetivo, el remedio sería peor que la enfermedad. En un país donde el 40% de la población ya vive por debajo del umbral de la pobreza, ningún programa que aumente el desempleo lo suficiente como para reducir rápidamente la inflación sería sostenible o justificable.

El nuevo acuerdo de Argentina con el FMI es solo el comienzo. Pero siempre habrá quienes anhelen el viejo FMI, con sus condicionalidades contractivas, a menudo duras o procíclicas. Estas políticas serían un desastre para la Argentina y el mundo. Profundizarían la brecha entre las economías avanzadas y los países en desarrollo y de mercados emergentes, lo que socavaría aún más la credibilidad del FMI, que tiene la tarea de garantizar la estabilidad financiera mundial, en un momento en que se necesitan con urgencia medidas para mejorar esta estabilidad.

Durante la implementación del nuevo programa, Argentina inevitablemente experimentará shocks, positivos y negativos. Dado que el COVID-19 sigue siendo omnipresente y en vista de los conflictos geopolíticos en curso, el riesgo de impactos negativos es real. Un gran shock adverso implicaría un menor crecimiento y mayores déficits que los anticipados, lo que requeriría una recalibración. En ese caso, el viejo lenguaje del FMI, “el país se ha descarrilado”, debería desecharse. Aquí hay un reemplazo: “El gobierno y el FMI continúan trabajando juntos para garantizar que el país responda de manera efectiva al shock para que se restablezca el crecimiento compartido, porque solo a través de ese crecimiento se pueden lograr los objetivos acordados”.

Las viejas ideas tardan en morir (no importa cuántas veces se demuestre lo contrario), y la reconstrucción de las instituciones es un proceso lento. Afortunadamente, el nuevo acuerdo del FMI permitirá a Argentina enfrentar los desafíos que enfrenta, en lugar de atarse las manos.

Publicado en Project Syndicate

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El valor de estar al frente

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Sin dilaciones, Misiones se convirtió nuevamente en la primera provincia del país en cerrar el acuerdo salarial con el sector docente. La paritaria misionera se hace mucho más fluida porque la negociación es permanente: la mesa de diálogo no se cierra y desde hace varios años hay una transformación del salario que le quita complejidad a la actualización.

Durante mucho tiempo, el porcentaje del salario no blanqueado, obligaba a aumentos más altos de bolsillo. Una vez que se fueron adecuando esos items, todo se vuelca al básico y de este modo, el impacto es mayor para el docente y para los jubilados y más manejable para las arcas. 

El acuerdo alcanzado con los principales gremios docentes (los más pequeños se identifican por la intransigencia a la hora de las negociaciones), eleva a 55 mil pesos el salario inicial de un maestro de grado, con un básico de 20.580,77 pesos en febrero y de 21.520,77 en marzo, lo que aumentará el salario de bolsillo inicial a 57.120 pesos

Para poner en contexto, el salario básico aumentó 270,68 por ciento en los últimos dos años. Pasó de 5.805,77 pesos en enero de 2020 y terminará en 21.520,77. Los precios, en el mismo período, subieron poco más de cien por ciento en la región NEA.

Un maestro con 25 años de antigüedad cobrará 81.989 pesos, mientras que un profesor de secundaria sin antigüedad, con 30 horas cátedra, pasará a cobrar 114.240 pesos. Un director de primaria, con diez años, cobrará 91.686 y uno con 25 años, llegará a 126.554 pesos. En el otro extremo, un supervisor con la mayor antigüedad, cobrará 292.765 pesos. 

El mismo esquema se aplicará con las fuerzas de seguridad, en dos tramos entre febrero y abril en la primera mitad del año, mientras que el resto de la administración pública será beneficiado en marzo y mayo.

Misiones se distingue justamente por ser una de las provincias que mejor ha recompuesto los salarios después de la depresión que se inició con el macrismo, a mediados de 2018, acompañada por una inflación récord que todavía no logra ser controlada. Pero es, al mismo tiempo, la provincia de toda la región NEA que tiene una economía saludable, con el sector privado robusto y en plena actividad. Es, por lejos, la provincia que más empleo privado tiene en la región, superando los cien mil puestos registrados, mucho más que Corrientes, Chaco o Formosa.

La diferencia de modelos se evidencia, nítida, en los momentos críticos. Misiones con su política fiscal y las cuentas saneadas, dejó de depender casi con exclusividad del auxilio que le pueda dar la Nación. Ante la crisis hídrica, por caso, sólo en 2022 volcó más de 120 millones de pesos en equipamiento para los cuerpos de bomberos y ya puso en marcha el mecanismo de compra de un tercer helicóptero, diseñado especialmente para el combate al fuego, con una inversión que superará los cuatro millones de dólares. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad va en persona a supervisar los operativos de combate al fuego, mandando, ayudando y conteniendo a los brigadistas y vecinos que dejan todo para atajar las llamas.

Cruzando el Chimiray el fuego está haciendo estragos, con cerca de 800 mil hectáreas arrasadas, lo que equivale a un diez por ciento del territorio correntino. El gobernador Gustavo Valdés sólo apareció en redes sociales y en una pelea retórica inútil con el gobierno nacional. 

Mientras tanto, otras provincias, entre ellas Misiones, enviaron elementos e insumos para colaborar en la lucha desigual. La alianza correntina lleva en el poder más de 20 años y, pese a ser una “potencia forestal” que atrae inversiones, no tiene equipos, ni aviones, ni helicópteros propios que puedan hacer frente a las llamas. Tampoco les cobra impuestos a las empresas.   

Previamente, la gestión de Ricardo Colombi también se opuso a la ley de humedales, que regula el uso que se puede hacer del suelo en zonas donde hay lagunas o esteros, que cada vez están más acorraladas por el avance de los desarrollos inmobiliarios y la agricultura intensiva. Pero la culpa, extrañamente, termina siendo de la Nación que no envía ayuda al ritmo que exige el momento.

No es yeta. Es consecuencia.  

Esto no implica, de ninguna manera, exculpar a la Nación, que parece reaccionar distinto cuando se trata de provincias del norte a las del sur argentino. La gestión ambiental arrastra una ineficiencia exasperante llámese Sergio Bergman, Juan Cabandié, o más allá (no olvidar a María Julia), cuyos méritos para el cargo obedecen únicamente al sentido de pertenencia partidaria. Vale un detalle para graficar: hasta ahora había una única brigada del Servicio Nacional de Manejo del Fuego que funcionaba en la Comarca Andina, en la localidad de Las Golondrinas. Recién ahora se decidió crear dos más, una con sede en San Luis y otra en Apóstoles, en Misiones, con una inversión de 26 millones de pesos. Tres brigadas para un extenso país que tiene enormes recursos naturales. El ambiente siempre está en el último lugar del reparto: el presupuesto diseñado por la Nación, que finalmente no se pudo aprobar, le asignaba al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de 1.212.415.000 (mil doscientos doce millones cuatrocientos quince mil pesos) y al Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos un monto de $120.000.000 (ciento veinte millones de pesos). Eso significaba apenas al 3% de lo que debiera destinarse para la protección de los bosques, si la ley se cumpliera correctamente. Si bien el monto en pesos es el mismo que se asignó en el 2021, el porcentaje disminuye en comparación y es el más bajo desde la implementación de la Ley 26.331 en 2009. 

En el caso de Misiones, recibiría alrededor de 39 millones de pesos para la protección de sus bosques nativos. Pero si la Ley de Bosques se cumpliera de manera correcta, debería recibir 1.300 millones de pesos. Peor, por el voto no positivo de Cambiemos, no hay asignación obligatoria. 

Tampoco aporta, en nada, la presencia mediatizada de Sergio Berni, el Rambo criollo que vino a ver los incendios y paseó en helicóptero, debidamente filmado, como si se tratara de una película de acción, pagada por todos, con el auspicio de provincia de Buenos Aires. El país no está preparado seriamente para afrontar una crisis seria, que al ritmo del cambio climático, cada vez se hace más permanente. 

La excusa es, siempre, que hay urgencias más urgentes. El árbol, literalmente, tapa al bosque. La crisis económica en la que está hundida la Argentina tras la gestión macrista demanda, es cierto, una atención ineludible. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, aún a despecho del ala dura del Gobierno nacional, se hace necesario para darle estabilidad a una incipiente recuperación. Todo indica que el acuerdo está al caer y hasta el FMI parece más flexible que hace unas horas. 

El ministro de Economía, Martín Guzmán promete llevar todos los detalles del acuerdo al Congreso, que será el que finalmente dé el visto bueno, se espera que con el aval de los diputados de Cambiemos, la alianza responsable de la deuda impagable.

Antes de eso, el ministro vendrá a Misiones, invitado por la Confederación Económica.

La entidad que conduce Alejandro Haene mantuvo una reunión con empresarios y el secretario de Políticas Tributarias del Ministerio de Economía de la Nación, Roberto Arias, donde se confirmó la visita del ministro estrella de la gestión de Alberto Fernández. La agenda que la CEM le presentará a Guzmán está encabezada por la creación de la Zona Aduanera Especial para toda la provincia.  La iniciativa estaba incluida en el Presupuesto 2022 que fue rechazado por el voto de Cambiemos, incluidos Martin Arjol, Alfredo Schiavoni y Florencia Klipauka. Ahora hay que poner en marcha una ingeniería parlamentaria para que el proyecto sea tratado en el Congreso, pero todo indica que Guzmán  no pondrá reparos porque los argumentos misioneros fueron pulidos con su equipo. 

La CEM está muy activa en negociaciones que sirvan para aprovechar el buen momento económico y fortalecer a los principales sectores económicos de Misiones. En estos días los socios mantendrán reuniones puntuales con el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán y el titular de la Agencia Tributaria Misiones, Rodrigo Vivar, para analizar el impacto de la tasa forestal en la actividad maderera. 

Después, con el ministro del Agro, Sebastián Oriozabala, analizarán una agenda común sobre diversos sectores productivos. El vínculo de la CEM con el Gobierno, cercano como pocas veces antes, es clave para fortalecer la actividad económica. 

Esa sinergia que hay en Misiones es algo que el Gobierno nacional busca ensayar con la idea de crear una empresa argentina de alimentos para bajar los precios. Esa idea ya funciona en Misiones a través de distintos mecanismos en los que el Estado juega un rol esencial. Misiones Carne es el programa más ambicioso, a través del cuál el Gobierno, asociado con privados, intervino en el mercado de la carne para vender a un menor costo, pero al mismo tiempo, conseguir elevar el precio de la materia prima que recibían los productores. 

Los mercados concentradores son otra herramienta que sirve para que el producto vaya más directo, sin intermediarios, desde la chacra al consumidor, lo que baja sensiblemente los precios de frutas y verduras. En ambos casos, falta escala para que haya plena soberanía alimentaria, pero las herramientas sirven. 

El Gobierno de Alberto Fernández necesita encontrar alguna victoria inmediata para tomar aire. Hasta ahora son escasas las alegrías y más los sinsabores de políticas erráticas y funcionarios que no funcionan. La salida del misionero Ignacio Barrios Arrechea de la Entidad Binacional Yacyretá es un ejemplo de la insoportable levedad de una gestión que no define con claridad su rumbo. El hijo del ex gobernador radical asumió en reemplazo del macrista Martín Goerling, que había sido “heredado” y ocupó el sillón principal por varios meses en la nueva gestión. Arrechea duró menos de dos años en el cargo y no dejó huellas con una gestión gris, acorde con su salida, sin información precisa sobre los motivos de la renuncia aceptada. Apenas la puesta en marcha de Aña Cuá, con un presupuesto “corregido” y poco más. 

Ahora el formoseño Fernando De Vido tendrá la misión de activar obras y energía generada. Cuando comenzaron los rumores sobre la salida de Barrios Arrechea, el Gobernador había dicho que Misiones no quería el cargo, sino las obras comprometidas. Con De Vido -que no tiene nada que ver con el ex ministro- hay buena relación vía Gildo Insfrán, un viejo conocido de la política. Pero no es un dato menor que por primera vez, después de 20 años, la entidad dejará de estar bajo la conducción misionera. No será, de todos modos, la única novedad en materia de cambios en las oficinas nacionales con sede en Misiones. Se habla de la inminente salida de Marcela Crechusca de la delegación del PAMI. El kirchnerismo duro se rearma en medio de sus disputas internas.

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Guzmán aclaró que la deuda tomada por el actual Gobierno es en Pesos

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El Ministro de Economía, Martín Guzmán negó que la deuda haya crecido US$ 50.000 millones. Remarcó que “el actual Gobierno no tomó dólares prestados”, aclarando que la deuda tomada fue en Pesos.

La cartera que dirige Martín Guzmán explicó que para argumentar que la deuda aumentó durante los dos años de mandato de Fernández “se mezcla emisión de deuda en moneda extranjera con emisión de deuda en pesos y financiamiento del BCRA al Tesoro”.

El ministerio de Economía negó este martes que la deuda del Estado Nacional haya aumentado US$ 50.000 millones durante los dos primeros años del gobierno de Alberto Fernández y destacó la recreación de un mercado interno de financiamiento.

Deuda en dólares no es lo mismo que deuda en pesos. En esta afirmación se pasa a US$ una deuda que se emitió en pesos y que se pagará en pesos”, dijo el ministerio de Economía a través de una serie de mensajes en Twitter.

La cartera que dirige Martín Guzmán explicó que para argumentar que la deuda creció durante los dos primeros años de mandato de Fernández “se mezcla emisión de deuda denominada en moneda extranjera con emisión de deuda denominada en pesos y financiamiento del BCRA al Tesoro”.

Desde el ministerio destacó que en diciembre de 2019, cuando asumió Fernández “con una crisis económica y sin acceso a los mercados internacionales, el Gobierno reconstruyó el mercado de deuda pública en pesos (teniendo los títulos del Tesoro reperfilados) para financiar políticas públicas y no depender solo de la emisión monetaria”.

De esta manera “Argentina volvió a tener su mercado doméstico. Las tasas de refinanciamiento fueron creciendo y se ubicaron por encima del 100% ya en la segunda mitad de 2020, lo que permitió obtener un financiamiento extra de $386.727 millones, equivalente al 19,2% del total de vencimientos del año”.

Durante 2021 “esta tendencia se mantuvo y se obtuvieron recursos extra por $746.042 millones. Este proceso fue clave para solventar las políticas públicas desplegadas para hacer frente a la Pandemia, que sólo en 2021 requirió un gasto de $420.000 millones, que representa el 0,9% del PBI”.

La Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía publicó el lunes que la deuda pública bruta total del Estado nacional ascendió a diciembre del año pasado a US$ 363.362 millones, frente a los US$ 323.065 millones de igual mes del 2019.

El Palacio de Hacienda agregó que “cuestionar el endeudamiento en pesos -con las restricciones antes mencionadas- es pedir un ajuste fiscal en medio de una doble crisis (la crisis de deuda y el coronavirus), lo que en la visión de la conducción económica actual sería recesivo y dañino para la actividad económica”.

La cartera económica puntualizó que “fue entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019, cuando la deuda externa (deuda pública denominada en moneda extranjera) creció en más de 100.000 millones de dólares, una deuda que se tomó en dólares y sólo se puede pagar en dólares”.

Finalmente, el Ministerio de Economía remarcó que “el actual Gobierno no tomó dólares prestados. Por el contrario, en el año 2020 se realizaron dos operaciones de reestructuración de deuda externa que generaron para la República Argentina un ahorro de USD34.800 millones para el período 2020-2030″.

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