Servicios premium para mascotas crecen en el país
En una ciudad donde más de 8 de cada 10 hogares conviven con un animal de compañía, la industria del cuidado de mascotas experimenta una transformación silenciosa pero profunda. Lo que hace apenas una década era un privilegio exclusivo de sectores de alto poder adquisitivo —servicios de lujo, spas especializados, medicina preventiva— se está convirtiendo gradualmente en una necesidad accesible para la clase media argentina.
Esta transición responde a cambios estructurales en la sociedad, a la sofisticación de modelos de negocio y, fundamentalmente, a un reposicionamiento cultural donde el bienestar animal deja de ser un capricho para ser reconocido como un derecho por dueños responsables.
Argentina ocupa el primer lugar mundial en tenencia de mascotas por persona. Más del 80% de los hogares conviven con perros o gatos, cifra que supera ampliamente a mercados maduros como Estados Unidos. Pero lo más relevante no es solo la cantidad, sino la intensidad del vínculo. Según encuestas nacionales recientes, el 75% de los argentinos considera a su mascota “como un hijo”. Este fenómeno, conocido en la industria como “humanización de mascotas”, ha generado una demanda sin precedentes por servicios que antes eran marginales. Los tutores ya no se conforman con alimento balanceado y visitas ocasionales al veterinario. Buscan garantizar bienestar a largo plazo mediante chequeos periódicos, estrategias de alimentación premium, seguimiento digital del estado de salud y, cada vez más, experiencias que incluyan a sus animales como miembros plenos de la familia.
“El argentino humaniza a las mascotas de una manera muy particular”, explican los expertos y asociaciones veterinarias. “Esto se traduce en un mercado cada vez más sofisticado que exige respuestas personalizadas y de calidad”.
La industria global de cuidado de mascotas, valorada en más de USD 273 mil millones en 2025, comenzó a repensar sus modelos. Si el mercado estaba fragmentado entre un segmento ultra premium y servicios informales de baja calidad, existía una oportunidad clara: la clase media.
“La premiumización no significa que todo sea caro”, comenta Stephanie Watson, founder de Lavakan Argentina, un caso ejemplo de la democratización de servicios. “Significa que los consumidores buscan calidad y están dispuestos a acceder a ella de formas diferentes. Es innovación en el modelo, no en el producto.”
Las membresías mensuales emergieron como una alternativa; los “clubes de mascotas” se multiplicaron en redes sociales para compartir información. Las aplicaciones de conexión entre tutores y cuidadores profesionales también jugaron un rol clave. En Lavakan Argentina, por ejemplo, el Club Lavakan ofrece baños sin vencimiento y descuentos exclusivos como 3+1, permitiendo que familias de clase media accedan a servicios terapéuticos de forma recurrente sin comprometer su presupuesto.
“Lo que vimos es que el mercado de mascotas es muy resiliente“, comenta por su parte Robert Watson, co fundador. “Incluso en contextos de crisis, los tutores encuentran formas de mantener el cuidado de sus animales. Las empresas que entienden esto y ofrecen opciones flexibles son las que crecen.”
En los últimos meses, el caso de Lavakan refuerza esta tendencia de democratizar lo premium. El concepto es simple pero revolucionario: cabinas de última generación que permiten baños automáticos, manuales o combinados, integrando ozonoterapia, productos veganos y accesorios para su bienestar: protectores de sol, chaleco salvavidas, toallas, cepillos, correas, snacks, peluches, entre otros productos premium. El local funciona sin turno previo de 9 a 20 horas todos los días, permitiendo que las mascotas accedan a tratamientos como la ozonoterapia —que mejora la piel y el pelaje— y champús veganos, completamente natural y libre de parabenos y siliconas, con aceite de andiroba que ofrece propiedades que repelen insectos; servicios y propuestas que hace una década eran exclusivos de clínicas veterinarias de alto costo.
Lo interesante no es solo la tecnología, sino cómo se redefine el acceso. Permitir que el dueño participe activamente y que sea un servicio accesible para todos. Esta participación activa del tutor en el proceso de baño disminuye el estrés del animal y fortalece el vínculo.
La democratización de servicios premium de mascotas no es solo un fenómeno económico. Refleja un cambio cultural profundo donde el bienestar animal está dejando de ser un capricho para convertirse en un derecho reconocido por dueños responsables.
Hace diez años, hablar de medicina preventiva para mascotas era casi un lujo. Los tutores responsables quieren garantizar que sus animales vivan vidas largas, saludables y felices. Y están dispuestos a invertir en ello, pero de formas que sean accesibles. En Argentina, donde la humanización de mascotas es particularmente intensa, las nuevas propuestas demuestran que es posible ofrecer servicios de calidad premium a precios accesibles.


