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Alberto Fernández: “Confío en que habrá unidad de la oposición para 2019”

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“Veo un Gobierno que acelera su alejamiento con la gente, con una economía en decadencia, que trae más pobreza”, sentencia Alberto Fernández, puesto en componedor de las piezas desperdigadas del peronismo.
En diciembre se amigó con Cristina después de diez años sin hablarse. Y advierte que la unidad de la oposición no puede prescindir de la ex Presidenta. “Es la dirigente con mayor cantidad de votos, entonces sería disparatado dejarla afuera”, explica Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete de la primera etapa del kirchnerismo y hoy componedor de las diversas piezas del peronismo.
Fernández es uno de los principales promotores de la unidad opositora, que también debe incluir a otros partidos que confluyan en un programa común para poder derrotar a Cambiemos en las elecciones de 2019. Esa unidad debe incluir a Sergio Massa, como actor fundamental, pero en un rol que no puede estar por encima de los otros, argumenta.
Para Fernández, Macri repite la historia de Fernando De la Rúa. “De la Rúa tuvo un problema con la deuda. Cuando vio que no podía pagar, fue al FMI que le dio 40 mil millones. Macri no heredó un problema, pero se endeudó y cuando vio que no podía pagar, fue al FMI que le dio 50 mil millones. En ambos casos, el FMI puso una condición: el déficit cero. De la Rúa lo intentó con la ley del déficit cero, pero no lo logró. Macri lo quiere hacer con el Presupuesto, pero no lo va a lograr. De la Rúa armó el megacanje. Macri quiere autorización en el Presupuesto para reestructurar la deuda. Es la misma historia, con un país que sufre las consecuencias. Cuando uno va al FMI, se somete a sus reglas”, enumera.
“Como peronista, no puedo no advertir al Gobierno para que cambie. Pero parece que Macri está convencido de que el camino es profundizar lo que nos llevó hasta acá”, cuestiona.
Fernández, quien vino a dialogar con militantes de la Uocra y después dará una charla en la sede del partido Justicialista, confía en que habrá finalmente una unidad, decidida por la sociedad a través de una “gran Paso”. “Parece que no nos podemos poner de acuerdo, pero confío en que habrá más coincidencias. Nadie puede decir este sí y este no. Lo cierto es que debemos superar algunas asperezas. Nos hemos maltratado mucho”, admite.

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Solá dejó el massismo y lanzó nuevo bloque con Facundo Moyano

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El diputado nacional Felipe Solá formalizó su salida del Frente Renovador de Sergio Massa y, junto a Facundo Moyano, armó un nuevo interbloque con diez legisladores denominado Red por la Argentina, con Victoria Donda y el Movimiento Evita.
“Aquel que trabaje para separar a la oposición está trabajando para cuatro años más del Gobierno. Esos cuatro años serían letales para el país”, advirtió Solá, que será el presidente del flamante espacio.
En conferencia de prensa en la Cámara de Diputados, el ex gobernador bonaerense definió al flamante espacio como “un paraguas” dentro del PJ, que tiene como objetivo de “juntar gente” dentro de un gran espacio opositor.
“Pensamos que los compañeros que quedaron en el Frente Renovador, van a seguir”, señaló Solá, al ser consultado sobre el resto de los integrantes del bloque massista.
A su turno, el diputado del Movimiento Evita Leonardo Grosso señaló: “Lo primero que nos une es una férrea convicción, como dijo Felipe, de que tiene que haber una sola oposición. Si hay dos espacios opositores estamos trabajando para (el presidente Mauricio) Macri y no para el pueblo argentino”.
“El interbloque expresa la unidad en la diversidad entre todos los que consideramos que tiene que haber una oposición unida para ganarle a este gobierno”, aseguró Grosso.
De la conferencia participaron también los diputados nacionales Facundo Moyano, Fernando Ascencio, Daniel Arroyo y Jorge Taboada, los otros cuatro que también dejaron el Frente Renovador; la legisladora Victoria Donda, alejada de Libres del Sur; los integrantes del Evita Grosso y Lucila Del Ponti; y Araceli Ferreyra y Silvia Horne, del Peronismo para la Victoria.
“No vamos a hablar de candidaturas y tampoco creemos que el camino sea la construcción de dos espacios opositores diferentes.
Como dijo Felipe, con cuatro años más de Cambiemos, la realidad de los argentinos, que ya es angustiante, se va a profundizar”, resaltó Moyano.

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Cuestión de actitud

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La Argentina cerrará el año con una inflación del 50 por ciento, proyectan los economistas después de observar la aceleración de precios en septiembre, con una suba de 6,5 por ciento y un acumulado anual de 40,6 por ciento. Octubre no será un mes mejor, admite el Gobierno, por culpa del “traslado de precios” de la corrida cambiaria, cuyos efectos todavía no fueron amortiguados por la política de cero pesos en la calle que implementó el Banco Central.
La de septiembre fue la segunda inflación más alta de la era Macri, superada por abril de 2016 con 6,7. Aún considerando que la inflación baje al 20 por ciento en 2019 -“No nos ponemos metas específicas”, aclaró el jefe de Gabinete, Marcos Peña en una carta-, Macri cerrará su mandato con una inflación promedio del 33 por ciento, por encima del 29 por ciento del último mandato de Cristina Fernández. También si se lo compara por años: el peor de la ex Presidenta fue 2014 y la suba de precios fue del 38 por ciento. Con Mauricio se acaricia el 50 por ciento, diez puntos por arriba de 2002, después del estallido de la Argentina en manos del fugaz Fernando De la Rúa, cuando la inflación fue de 40,9 por ciento.
Pero en los años kirchneristas, la suba de precios era compensada por sueldos que casi siempre empardaban. Ahora el ajuste licuó paritarias y el Estado fomentó los aumentos con el “sinceramiento” de las tarifas de servicios públicos.
Los precios mayoristas aumentaron bastante más que los minoristas. Un 16% solamente en el mes de septiembre con lo que acumula un 66,1% en todo 2018 y promete arrastrar al índice mayorista que todavía no se adaptó, por lo que la inflación seguirá en alza. “Esto evidencia no solamente la cantidad de inflación que todavía resta por venir sino lo más grave, es la estanflación (recesión con inflación) en la que ya estamos inmersos, situación de la que sin dudas será muy dura poder superar aun con los efectos de emisión cero que la nueva política del BCRA ha impuesto y donde sus efectos desinflacionarios recién podrán verse con suerte para mitad de 2019, de no mediar ningún cisne negro en el escenario”, precisó el economista Alejandro Rodríguez en esta nota de Economis.
En el NEA la suba de precios es incluso más alta que en el resto del país y en Misiones en particular, es peor, impulsada por los aumentos en transporte, esparcimiento e indumentaria. En la capital misionera la suba de precios se aceleró en mayo, en coincidencia con la brusca depreciación del peso que atenuó la fuga de compradores hacia Encarnación. La sed de revancha de los comerciantes no fue el mejor remedio: las ventas siguen estancadas en Posadas por la pérdida del poder adquisitivo aparejada a la inflación. El esfuerzo del Estado provincial en volcar recursos al circuito comercial es una bocanada de aire fresco que estimula la actividad económica: Ahora Misiones, Ahora Mamá y varios Ahoras, además de la primera cuota del bono navideño, reactivaron el movimiento. Habrá que ver si mejoraron las ventas.
“Para mí también han sido meses muy duros. Los peores meses que he vivido. La angustia de todos es mi angustia. Es una carga muy grande”, se quejó el Presidente al cerrar el coloquio empresario de IDEA; donde se reúnen los principales empresarios del país, quienes, esta vez no ocultaron su fastidio con la marcha de la economía. Muchos fueron fervorosos impulsores del cambio.
Macri les insistió en que ya pasó el peor de los tiempos y que lo que viene será mejor, aunque no hay ningún dato que permita avizorar una incipiente recuperación de la economía. El FMI proyecta datos poco optimistas, con una nueva caída de 1,6 por ciento en el PBI durante 2019. En su último informe sobre las Américas, volvió a hacer un diagnóstico dramático de la evolución de la economía argentina por al menos un año más, mostrando al mismo tiempo que le prestó plata no para generar crecimiento, sino para evitar que se corte la cadena de pagos (a ellos).
Para el FMI ahora se suman “riesgos políticos” a la argentina. Se refiere a las elecciones de Brasil y en 2019 en Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y Uruguay) que conllevarán incertidumbre económica y en materia de políticas.
“Las perspectivas económicas se verán empañadas si no se implementan reformas de suma necesidad. Si bien el ajuste externo ante el colapso de los precios de las materias primas prácticamente ha concluido, varios países tienen que seguir llevando adelante procesos de consolidación fiscal, y hay un riesgo creciente de fatiga causada por el ajuste”, reza el informe, como si el FMI fuera un simple observador neutral.
También advierte que la Argentina puede ser un factor de contagio regional, por “una recesión mayor de la prevista” y “una agudización de las tensiones financieras” que podría provocar “un aumento de la aversión al riesgo y reversiones de los flujos de capital en las economías financieramente integradas de la región”. Eufemismo para designar a la simple especulación financiera.
Para calmar la ansiedad en IDEA, el ministro de Producción, Dante Sica ratificó que el Gobierno insistirá con la flexibilidad laboral para bajar costos empresarios. Y pidió a la oposición acompañar la iniciativa: “Si no, vamos a tener más gente sin trabajo y más pobreza”, amenazó. La culpa, como se ve, no es del Gobierno y su crisis, sino de las condiciones laborales. Por supuesto, no hay evidencias empíricas sobre los efectos positivos de la precariedad laboral en la economía y sí, muchas, de las consecuencias negativas sobre el trabajador y, por añadidura, sobre la economía misma.

Los empresarios no parecen muy entusiasmados de acuerdo a las conclusiones del coloquio de IDEA. Es que la caída de la actividad arrastra ganancias y apenas el sector financiero presenta balances favorables. La incredulidad se justifica en un repaso de las últimas decisiones en materia económica. Tasas por las nubes que solo mueven la bicicleta financiera y contradicciones que perjudican más que cualquier otra inseguridad.  Macri será, a los postres, el Presidente que más aumentó la presión fiscal, pese a que prometía venir a bajarla para ganar competitividad.
Como compensación al ajuste en las provincias, Macri aceptó aumentar Bienes Personales, un impuesto que es coparticipable y podría rendir entre 30.000 y 40.000 millones extra en 2019. Misiones recibiría entre un mínimo de 370 millones si hay una recaudación extra de 20 mil millones, de 556 si el extra es de 30 mil millones y de 741 millones si se llega a los 40 mil millones más. El monto máximo compensaría la pérdida del Fondo de la Soja.
La suba impositiva es una moneda de cambio para que se apruebe el ajustado Presupuesto y haya una compensación por las pérdidas en las provincias. La idea fue gestada por el misionero Jorge Franco y otros diputados y aceptada por Macri a través de Marcos Peña.
El impuesto se paga en todo el país, pero tiene más incidencia en las provincias donde hubo un aumento en la valuación fiscal de las propiedades, especialmente en Buenos Aires. La Federación Agraria Argentina fue la primera en salir a poner el grito en el cielo. “Advertimos que, en caso de votarse, el proyecto de Ley que busca subir Bienes Personales para el año fiscal 2019 impactará regresivamente en los pequeños y medianos productores.  Mientras los chacareros, las economías regionales, las Pymes y los trabajadores venimos enfrentando la recesión, especialmente el sector productivo asumió el esfuerzo de ingresar en un nuevo circuito de retenciones hacia todos los bienes exportables, mientras tanto el sector financiero sigue acumulando beneficios. Pareciera que a algunos sólo les toca pasar por la ventanilla de sacar, pero nunca en la de poner”, cuestionaron. La Mesa de Enlace también salió a advertir las consecuencias del nuevo “impuestazo”: “Si a esto le sumamos la nueva imposición de derechos de exportación y la posibilidad de llevar las retenciones a la soja al 33%, incluidas en el proyecto de presupuesto, nos encontramos ante un panorama absolutamente desalentador”; alertó la entidad integrada por la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria Argentina. Algunos amenazan con repetir los “piquetes de la abundancia” que paralizaron al país hace diez años, en contra de la recordada resolución 125. Paradojas del destino, nacía entonces la oleada del cambio.
El desencanto no es solo del campo. La alianza con el radicalismo cruje y Lilita Carrió puede considerarse hoy fuera de Cambiemos. La UCR quiere forzar internas para definir candidatos y por lo menos estar en la fórmula presidencial en 2019. “En mi partido hice fuerza por Cambiemos, que creó cumplió el cometido de 2015, hoy- Gobierno de por medio- no comparto casi nada. Hay que barajar y dar de nuevo, como dijo alguna vez el General”, respondió -el día de la Lealtad- Ricardo Barrios Arrechea, ante una consulta del periodista Patricio Downes. ¿Hará caso la camada juvenil que quiere conducir el partido? El economista Federico Villagra cuestiona las políticas de Cambiemos, mientras que Ricardo Jaquet está alineado con el radicalismo “alfonsinista” que hizo un acto de pre ruptura en Tucumán hace diez días. Solo Martin Arjol es un socio pleno de Cambiemos, “defensor del espacio y crítico de algunas decisiones”. Pero no es un dato menor que dos de los tres candidatos a la presidencia expresen ideas en contra de la alianza con el PRO. La pregunta final es ¿habrá internas?
La lealtad no está en dudas solo en la alianza con el radicalismo. María Eugenia Vidal disparó todas las alarmas en las últimas semanas al cuestionar -en voz baja- las consecuencias de la crisis económica y el escaso respeto a sus opiniones dentro de la mesa chica del Gobierno. El viernes sorprendió con una foto con Juan Manuel  Urtubey, el gobernador de Salta que sueña con ser el candidato presidencial del peronismo colaboracionista. “Dos gobernadores de provincias muy diferentes, de partidos muy diferentes, pueden compartir preocupaciones y encontrar puntos en común para enfrentar momentos difíciles para todos los argentinos”, explicó el salteño.
En el peronismo hubo un atisbo de llamado a la unidad. Daniel Scioli, Sergio Massa, Juan Manzur y el oficialista de siempre, Miguel Ángel Pichetto, se juntaron en Tucumán para celebrar el Día de la Lealtad. No los une el amor. Por eso, algunos como Alberto Fernández, piden que Cristina sea invitada a la mesa para derrotar a Cambiemos. “La ancha avenida del medio, en la que yo creí, es una ilusión óptica de las encuestas”, advirtió Fernández, quien en las próximas horas estará por Misiones. Es que Sergio Massa no repunta en intención de voto y está lejos de la disputa central. La ex Presidenta, en cambio, hoy disputa palmo a palmo el primer lugar, con Macri o Vidal. Depende del encuestador, ganaría una primera vuelta, pero podría complicarse en la segunda.
Lejos de ensimismarse con lo que sucederá en un año, el gobernador Hugo Passalacqua tuvo una intensa semana dedicada a resolver cuestiones inmediatas. El Ahora Misiones sumó variantes como el “Arreglo mi Casa” con el Ahora Programa de Atención Climática, destinado a quienes sufrieron algún daño por los últimos temporales. Pura sinergia con el sector privado y el Banco Macro, además de otras entidades financieras que hacen su aporte con subsidios a la tasa financiera. “Nosotros creemos en un Estado que está cerca de la gente y este es un momento en que la cosa no está fácil, pero en esos momentos es cuando hay dos o tres acciones que se pueden hacer como ciudadano: O te pichás y te quedás esperando sentado que vengan los buenos momentos…pero no se soluciona nada; te paralizás ante el problema o tenés la actitud misionerista de encarar el problema, salir para adelante, con lo poquito que tenemos…porque tenemos poco y ese poco lo repartimos, inteligentemente, pensando siempre en los sectores más humildes, donde se puede inyectar un gramo, aunque sea, de Justicia Social”, describió el Gobernador.
Pero antes sorprendió con el anuncio de una línea de créditos para productores tealeros para financiar embarques destinados a la exportación. Fue uno de los reclamos que le hizo el consorcio tealero que se reunió con Macri en Misiones hace dos semanas. El Presidente solo dejó evasivas.
Rápido de reflejos el Gobernador tomó notas y decidió brindar una solución superadora incluso de aquel reclamo inicial. Así se gestó esta línea de financiamiento del Consejo Federal de Inversiones que salió con suma rapidez: 70 millones de pesos en créditos de hasta 200 mil dólares por empresa a tasa cero por los primeros seis meses y de 2,5 por ciento los próximos seis. Juan José Ciácera respondió con celeridad. Amigo de la casa, el veterano titular del organismo financiero resiste desde hace un año el embate de Cambiemos por desplazarlo.
Solo quedaron fuera del esquema los cuatro grandes de la industria tealera y se preparan otros aportes para los prestadores de servicio que se financiarán con devoluciones de créditos generados por las retenciones a las exportaciones durante el Gobierno anterior. “Es nuestra obligación como Gobierno poner particular énfasis en atender a los eslabones de la cadena productiva que más necesitan. Se sale entre todos”, enfatizó Passalacqua.

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¿Qué dicen las últimas encuestas de Macri, Cristina, el cuarteto y los candidatos de Misiones?

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Un sondeo de Raúl Aragón y Asociados realizado en Capital Federal revela que tres de los cuatro candidatos del peronismo colaboracionista cosechan un rechazo superior al de Mauricio Macri, que, de todos modos, concentra un 55,2 por ciento de rechazo, superado por Cristina Fernández, quien ostenta el 68,7 por ciento de negatividad. Sin embargo, el 53,2 por ciento admite estar peor que con el gobierno anterior.
El 70 por ciento de los consultados considera que el pacto con el FMI hundirá al país en una deuda impagable y le hará daño al país.

En paralelo, Consultora Tendencias dio a conocer un nuevo sondeo de opinión realizado a nivel nacional que muestra que el 69.8% de los encuestados evalúan como negativa la gestión del gobierno de Mauricio Macri , y el 44.9% tiene una perspectiva negativa sobre el futuro .
En cuanto a la imagen de los principales líderes políticos según la opinión de los ciudadanos argentinos, Macri tiene un 50.7% de imagen negativa y un 17.4% regular; Cristina Fernández de Kirchner un 47.4% negativa y 13.3% regular. En tanto, María Eugenia Vidal muestra una imagen negativa del 45.5% de imagen y 13.6% regular.
Al ser consultados sobre las elecciones presidenciales del próximo año, el 27.5% votaría a Mauricio Macri de Cambiemos, el 33.2% a Cristina Fernández de Kirchner de Unidad Ciudadana; el 13.3% a Sergio Massa del Frente peronista y el 5.2% a Nicolás del Caño del Frente de Izquierda.
Sobre las problemáticas actuales, el 46% opina que Cristina Fernández de Kirchner debería ir presa. Cuando se pregunta sobre la responsabilidad de la crisis económica que atraviesa el país, el 53.2% opina que es responsabilidad del gobierno. Además, el 34% opinó que hay que actuar ahora para frenar el ajuste.

Por su parte, la consultora Taquion hizo un relevamiento sobre la situación económica y la crisis financiera.

Por otra parte, un sondeo que circula en Casa de Gobierno, revela que la economía es la primera preocupación expresada en las encuestas que se realizan en Misiones. En el interior ya se sentía. En Posadas ahora se volvió prioridad. Sin embargo, la confianza puesta en el gobernador Hugo Passalacqua duplica a la puesta en el Presidente.
Los sondeos revelan una fuerte aceptación de las acciones del Gobierno provincial, como el Ahora Misiones y todas sus variantes, como la primera edición del Ahora Góndola o el Ahora Sanitarios, que se lanzó en conjunto con la Uocra para construir baños instalados a bajos precios para familias de bajos recursos.
El Gobernador conserva una aprobación inédita a menos de un año de las elecciones y la gestión, en general, muy alta. Cuando se le pregunta por Macri, ese indicador cae a un preocupante 20 por ciento, aunque sea más alta la adhesión a su gobierno. Menos de un tercio de los misioneros lo votaría en 2019, el equivalente a un núcleo duro, más bajo que hace un par de meses. Sin embargo, la marca Cambiemos mantiene un perfomance a la expectativa, aunque bastante por debajo de la Renovación. Dependerá, en última instancia, de cómo jueguen otros espacios opositores.
En paralelo, una encuesta a pedido de un joven dirigente del peronismo colaboracionista, revela que en Posadas el intendente Joaquín Losada lidera la intención de votos, acechado por los radicales Martín Arjol, Pablo Velázquez y Pepe Pianesi, pero sin que se hayan sumado otros aspirantes de la Renovación.
Asimismo, en Apóstoles, tierra del embajador Ramón Puerta, socio estratégico de Cambiemos, la intención de votos es liderada por el actual secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, seguido por el intendente Mario Vialey y el ex, José Cura. El resto, muy lejos del trío.

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Qué me van a hablar de amor

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No queremos tener relaciones platónicas: queremos tener relaciones carnales y abyectas”. Corría 1991 y el canciller Guido Di Tella, en un encuentro con las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington, buscaba demostrar el alineamiento de la Argentina con los Estados Unidos. Inauguró así una década de sumisión al consenso de Washington y las políticas del republicano George Bush y el demócrata Bill Clinton.
El alineamiento era el precio a pagar por ser el “alumno aplicado” y codear a la Argentina con el “primer mundo”.
Pasada una década, la Argentina explotaba con un enorme endeudamiento, pobreza y un descalabro financiero inédito, producto de la acumulación de una deuda externa impagable.
Más sofisticado -y elegante-, el presidente Mauricio Macri inauguró, también en Estados Unidos, una nueva era de vínculos personalísimos. “No sé cómo describirlo, porque estamos hablando de estos enamoramientos, hemos empezado una gran relación, y también con Christine debo confesar que hemos iniciado una gran relación ya desde hace algunos meses, y espero que funcione muy bien y que lleve a que todo el país termine enamorado de Christine”, dijo, con sonrisa pícara el Presidente al recibir el premio al Ciudadano Global que se entrega todos los años en New York City a los principales hombres de negocios y políticos del establishment financiero.
El Presidente estaba a sus anchas, feliz, descontracturado. Bailó  con la vicedirectora ejecutiva del Atlantic Council, Adrienne Arscht, piropeó a Christine y reiteró la promesa de que no seremos Venezuela. No es la primera alusión romántica del Presidente a la hora de definir relaciones diplomáticas: hace unos meses, cuando Mariano Rajoy, todavía presidente español, visitó la Argentina, Macri dijo que la relación con España “es la de dos amantes que se han reencontrado”.
Christine es Christine Lagarde. La presidenta del Fondo Monetario Internacional, con el que la Argentina tomó el mayor endeudamiento de la historia. No de la Argentina, sino de la del Fondo. Serán en total 57.100 millones de dólares, al mismo tiempo, más de cuatro veces más que lo que había tomado en 2001 Fernando De la Rúa antes de que escapara por la azotea.

Christine, por supuesto, como cualquier banquero, impuso condiciones. En un castellano neutro, dictó las condiciones de la política económica que deberá aplicarse de ahora en más en la Argentina. “Esto se verá respaldado por un presupuesto adecuado que sea sustentable. El mercado cambiario no tendrá intervención. Respaldo al plan económico para restablecer la confianza en los ambiciosos planes de reforma económica del Gobierno y para proteger a los más vulnerables”, remarcó. A su lado, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, solo asentía.

“Estamos muy contentos. Es claramente nuestro programa y estamos muy contentos de que la comunidad internacional nos apoye. Lo que no tenemos que hacer es prometer” sino “seguir trabajando todos los días navegando esta situación que ha sido difícil”, celebró el ministro.
El titular de la cartera económica reconoció que “la depreciación del tipo de cambio ha generado un alza en la inflación y eso se traslada a un deterioro transitorio a los salarios. Lamentablemente los salarios van a perder contra la inflación. Esperemos que lo recuperen el año que viene”. Difícil, si se aplican los mismos medicamentos.
Después anunció una batería de medidas para “sanear” de pesos la economía: Subas de encajes a bancos y pago de intereses periódicos a los plazos fijos, entre otros cambios normativos con el objetivo de reducir la base monetaria hasta julio de 2019. La lógica es brutal: “Si no hay pesos, no hay con qué comprar dólares”. Tampoco comida. El nuevo cepo.
Pero “los mercados” siguen desconfiando. El dólar cerró la semana en alza y tocó, en Misiones, los 44 pesos, la línea en la que el Banco Central debería volver a intervenir.
Fueron horas turbulentas. El mejor equipo perdió de un portazo a Luis Caputo, otra de sus piezas fundamentales, que, ahora nos enteramos por boca del Presidente, “no tenía vocación” para ocupar el cargo. El Messi de las finanzas aumentó la deuda pública en u$s 74.000 millones (sin contar u$s 15.600 millones que emitió para pagar a fondos buitre) y como presidente del BCRA dejó las mismas reservas que al asumir, con el detalle que en el medio recibió u$s15.000 millones del FMI.
Lo reemplaza Guido Sandleris, un ¿ex? investigador del Fondo Monetario Internacional. Atendido por sus propios dueños.
En una de las pocas apariciones televisivas que tuvo cuando era el segundo de Nicolás Dujovne, Sandleris falló en todos los pronósticos: dijo que la economía iba a crecer 3,5 por ciento -caerá 2,4- y que “lo peor ya pasó” en materia de inflación. El año cerrará con una inflación superior al 40 por ciento.  
Su segunda al mando es Verónica Rappoport, quien, al margen de sus pergaminos económicos, era una conocida twittera que se burlaba, hace menos de un mes, de los cambios de ministros a las apuradas y los planes económicos decididos en un fin de semana.
A ambos los une otro detalle, como integrantes de la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad, fueron funcionarios de la Alianza. Sandleris fue jefe de Asesores del Secretario de Finanzas del Ministerio de Economía, durante la gestión de José Luis Machinea. Rappoport, asesora en el Ministerio de Economía entre 1999 y 2000.
Después de semejante muestra de amor, el Gobierno espera que el respaldo del FMI sirva para capear la tormenta. Pero las encuestas marcan cada día una caída en la imagen presidencial y una desconfianza generalizada en el programa de Gobierno.
Hasta ahora no hay quien capitalice ese malhumor, pero asoman movimientos que permiten vislumbrar escenarios repartidos. Juan Manuel Urutubey, Juan Schiaretti, Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa compusieron una foto “opositora”. El cuarteto quiero ser la unión renovadora del peronismo.
En Misiones, donde todo comenzó, Axel Kicillof cerró la presentación de Unidad Ciudadana, un espacio de kirchneristas, radicales disidentes e independientes. “Le vamos a devolver los derechos a cada argentino”, prometió el ex ministro de Economía que se retiró en andas del club Brown de Posadas.    

El programa económico que es del agrado de Lagarde no es novedoso: frenar la emisión y secar la plaza de pesos vía tasas altas.
Chau gradualismo. Hola dramatismo. La recesión no hará más que profundizarse y el ajuste se hará más duro, si cabe el término. La economía está sometida a las metas fiscales y a, vade retro, evitar un nuevo default.
La flexibilidad con la que se estaba manejando la negociación por el presupuesto mutó en anuncios destemplados de fin de la tarifa social para la energía eléctrica y el gas y desaparición inmediata de subsidios para el transporte público.  
Serán las provincias las que deberán asumir los costos si quieren sostener la asistencia a los sectores más vulnerables. La quita de subsidios significa para Misiones más de mil millones de pesos, sumado a la pérdida del Fondo Sojero, que se distribuía entre los municipios.  
Tanto se desvirtuó el escenario que el Presupuesto provincial, presentado en julio, deberá ser corregido antes de ser aprobado. El secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, calculó en 3.095 millones de pesos la diferencia entre lo proyectado y la nueva economía nacional. Es que los cálculos se hicieron con una promesa de inflación del 17 por ciento para 2019 y un crecimiento del PBI de 2,5 por ciento. La inflación ya fue recalculada en 23 por ciento y la economía volverá a hundirse medio punto después de una caída de 2,4 este año.
El recálculo incluye mayores ingresos -por inflación- pero también los mayores gastos que deberá cubrir la Provincia para sostener tarifa eléctrica, transporte y recursos para municipios. En total, el Presupuesto se aprobaría en poco más de 70 mil millones de pesos, con la mitad de los recursos invertidos en las áreas sociales.  
No es una novedad. Desde 2016, la Nación comenzó a drenar el flujo de recursos a las provincias. La Provincia aportó más de 400 millones en concepto del ex Artículo N°9 y continuará con 100 millones más hasta fines del 2018.
Para 2019 el presupuesto destinado al Incentivo Docente fue congelado. Cada provincia deberá hacerse cargo de los incrementos salariales. Algunas podrán más, otras menos. Algunas de primeras, otras no.
Hasta ahora, la economía misionera se viene manteniendo a salvo de la tormenta. El desempleo es el más alto en doce años en la Argentina, pero en Posadas se mantiene relativamente estable entre los más bajos del país. La pobreza volvió a dispararse, aún sin conocer las consecuencias de la devaluación iniciada en mayo.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la cantidad de personas en la pobreza pasó del 25,7% en el segundo semestre de 2017 al 27,3% en el primero de 2018. Eso significa que 800.000 personas cayeron debajo de la línea de la pobreza. Por su parte, la indigencia registró un leve aumento (del 4,8% al 4,9%).
Durante el primer semestre de 2018, se encuentran por debajo de la línea de pobreza 1.777.249 hogares, los cuales incluyen 7.581.118 personas. En ese conjunto, 344.009 hogares se encuentran, a su vez, bajo la línea de indigencia, e incluyen a 1.357.923 personas indigentes.
En Posadas, según la Encuesta Permanente de Hogares, hay 116.923 hogares, de los cuales, 24.182 están en la pobreza y 3.759 en la indigencia. Medido en personas, son 361.536 habitantes, de los cuales 102.917 son pobres y 13.064 indigentes.
En comparación con el primer semestre del año pasado, bajó la cantidad de hogares y personas en la pobreza. Pero, como en el resto del país, en Posadas también crece si se compara con el segundo semestre: había 20,5 por ciento de hogares pobres y ahora hay 20,7, mientras que hay una leve disminución de personas en esa condición, de 28,6 a 28,5.
Misiones no es inmune a la crisis, pero el rol del Estado en la economía es central. La sinergia con el sector privado es permanente, pero vale un ejemplo para tomar dimensión del impacto de las políticas públicas: el programa Ahora Misiones, lanzado hace dos años, con una anticipación asombrosa del brote inflacionario, generó ventas por 825.963.484,44 pesos. Es dinero que no se fugó por las fronteras y que permitió sostener empleo y contener la pobreza.  

El sector empresario quiere que pase rápido la tormenta. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene señaló que “es central contar con un esquema que permita a las Pymes volver a solicitar créditos, poder negociar cheques de pago diferido a tasas razonables y fundamentalmente que existan líneas para la inversión, que es lo que mueve la economía en cualquier país normal”.
“Somos conscientes que la situación está sensible y prueba de ello es que más allá del acuerdo con el FMI, el dólar cerró la semana por encima de los 41 pesos. Hay que impedir a toda costa el daño social en los sectores más vulnerables y medios porque de lo contrario se van a observar problemas en el sector de la producción y en los niveles de empleo registrado. La visión es que el gobierno nacional está dispuesto más temprano que tarde a cumplir con el plan trazado, porque de ello dependen en gran medida las economías regionales”, indicó Haene.
El rol del Estado es una premisa inamovible para el Gobierno provincial. El gobernador Hugo Passalacqua anunció la extensión del Ahora Misiones y todo indica que, en medio de la recesión generalizada, el programa seguirá por un tiempo. Lo mismo sucede con los aportes del Estado a otras áreas o la incorporación permanente de derechos en la Legislatura.
Misiones es ejemplo. El concepto del Ahora Misiones se replica en varias provincias, que también buscan frenar la inflación.  
 

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