Mata Atlántica

Itaipú celebra 42 años de áreas protegidas y refuerza su compromiso con la biodiversidad

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Durante más de cuatro décadas, las áreas protegidas de Itaipú Binacional han desempeñado un papel fundamental en la preservación de la biodiversidad, la restauración de bosques y la promoción de la sostenibilidad regional. Este sábado 27 de junio, la empresa celebra el hito histórico de 42 años desde la creación de sus áreas protegidas.

Según el director de coordinación, Carlos Carboni, estas más de cuatro décadas de compromiso ambiental consolidan a Itaipú como un referente mundial en sostenibilidad y como una empresa modelo vinculada a políticas socioambientales. Afirmó que los resultados alcanzados por los equipos técnicos de la compañía binacional demuestran su rol estratégico en la construcción de un futuro resiliente, integrando la seguridad energética con el respeto a la vida.

“El cuidado del medio ambiente forma parte de la misión institucional de Itaipú. Esto se refleja en el compromiso diario de la empresa con la preservación del ecosistema como estrategia inherente para la generación de energía limpia y renovable. La preservación del medio ambiente es esencial para la salud del embalse y, por consiguiente, para garantizar la producción de Itaipú”, afirmó.

Desde el inicio de las acciones de restauración forestal en la Zona de Protección y Refugios Biológicos, Itaipú ya ha plantado más de 24 millones de árboles nativos en la región, considerando únicamente el lado brasileño. Este cuidado de la flora se ha desarrollado en paralelo con estrategias para la reproducción de la fauna.

Desde la histórica Operación Mimba-Kuera, que rescató animales salvajes durante el llenado del embalse en la década de 1980, Itaipú se ha consolidado como un centro de conservación de referencia. Actualmente, alberga proyectos de cría en cautividad, reintroducción de especies e investigación ecológica, además de brindar apoyo continuo a las agencias ambientales en la atención veterinaria de los animales de la región.

Resultados y reconocimiento

Las acciones acumuladas a lo largo de las décadas han generado resultados visibles y transformadores. Entre los principales logros se encuentran el aumento de casi el triple en la diversidad de especies forestales en la Zona de Protección y la consolidación del programa de cría de águila arpía más grande del mundo. También cabe destacar la reintroducción de especies en peligro de extinción, como el paují crestado, y el papel protagónico en la restauración del Bosque Atlántico en Paraná. Según datos de la ONG SOS Mata Atlântica, Itaipú contribuyó a aproximadamente un tercio de la recuperación total observada del bioma en el estado de Paraná.

Acciones en refugios biológicos

Actualmente, el trabajo realizado en el Refugio Biológico Bela Vista (RBV) en Foz do Iguaçu (PR) sigue dando resultados importantes y sirve como un excelente ejemplo de acciones ambientales en el lado brasileño. El año pasado, el RBV registró el nacimiento de 64 animales, entre ellos dos águilas arpías, cinco tapires y seis jacutingas, especies en peligro de extinción que encuentran una nueva oportunidad de conservación en los programas de reproducción de la unidad. Paralelamente, el vivero forestal produjo aproximadamente 350 000 plántulas de 89 especies nativas de la Mata Atlántica destinadas a los esfuerzos locales de reforestación. Además, el Proyecto de Abejas Nativas Sin Aguijón se ha consolidado como un referente regional, difundiendo buenas prácticas de meliponicultura y concienciando a la comunidad sobre la importancia de los polinizadores.

En el Refugio Biológico Santa Helena, la atención se centra principalmente en la investigación científica. Equipos del área de Biodiversidad del Centro Nacional de Inteligencia Territorial (NIT) investigan qué especies de fauna y flora se han establecido en la zona tras 40 años de restauración. El estudio evalúa el equilibrio del ecosistema y la importancia de la zona en la conectividad ecológica entre las reservas de Itaipú y el Parque Nacional Iguazú.

A su vez, el Refugio Biológico Binacional de Maracaju demuestra la solidez del trabajo conjunto entre profesionales brasileños y paraguayos en acciones de restauración forestal en el sur de Mato Grosso do Sul. Este espacio también desempeña un papel fundamental al servicio del público a través de visitas institucionales, consolidando iniciativas esenciales de educación ambiental en la región fronteriza.

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La selva atlántica de Brasil registra el nivel más bajo de deforestación en los últimos 41 años

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Brasil ha logrado un hito ambiental sin precedentes que despierta el optimismo de la comunidad científica internacional. Por primera vez desde que se iniciaron los registros oficiales en 1985, la deforestación en la Mata Atlántica ha caído por debajo de las 10.000 hectáreas anuales.

Este avance histórico consolida al país como un referente en la lucha contra el cambio climático y la recuperación de ecosistemas degradados.

Un informe conjunto de la organización SOS Mata Atlántica y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) confirma que en 2025 el área deforestada se limitó a 8.658 hectáreas.

Esta cifra representa una reducción del 28% respecto al periodo anterior, aunque el dato más talentoso afecta a los bosques maduros. La pérdida de estos ecosistemas antiguos, esenciales para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono, descendió un 40%.

Este bioma es vital para la estabilidad ecológica de Sudamérica. Se extiende por 17 estados brasileños y abastece de agua a grandes ciudades como São Paulo y Río de Janeiro.

Según informa CGTN, alberga el 80% de la población del país y especies en grave peligro, como el jaguar, el mono león dorado y el guacamayo azul. Los expertos atribuyen estos resultados a la implementación de políticas de fiscalización más rigurosas ya una mayor presión social a favor de la conservación.

¿Por qué ha caído la deforestación en la selva atlántica de Brasil a niveles récord?

La mejora en los datos responde a un cambio de paradigma en la gestión ambiental. Históricamente, la expansión urbana, las plantaciones comerciales y la agricultura intensiva (especialmente de soja, caña de azúcar y café) diezmaron la superficie original.

De hecho, el bioma solo conserva hoy el 31% de su vegetación nativa, tras haber perdido 2,4 millones de hectáreas desde 1985. Sin embargo, el rejuvenecimiento del bosque ofrece nuevas esperanzas. Actualmente, el 11% de la cobertura forestal está compuesto por vegetación joven, y un tercio de la selva tiene menos de 10 años.

Un símbolo de esta resiliencia es la reproducción del guacamayo escarlata en libertad por primera vez en casi dos siglos, un indicador de que las políticas de restauración están funcionando y fortaleciendo la biodiversidad.

Inversión millonaria en restauración forestal de la selva atlántica de Brasil y amenazas legislativas
El gobierno brasileño ha impulsado un ambicioso sistema de restauración a gran escala con el objetivo de recuperar 15.000 hectáreas degradadas en el estado de Río de Janeiro.

Entre 2023 y 2025, esta estrategia movilizó unos 1.400 millones de dólares, financiados en parte por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

El programa aspira a plantar 280 millones de árboles, generar 70.000 empleos verdes y capturar 54 millones de toneladas de carbono. Pese a estos logros, el futuro no está exento de riesgos.

El Congreso brasileño aprobó el polémico «proyecto de ley de devastación», una normativa que debilita la protección federal al transferir la potestad de autorizar talas a las autoridades locales.

Las organizaciones ambientalistas advierten que, para alcanzar la «deforestación cero», es imprescindible blindar la legislación actual frente a posibles cambios de ciclo político.

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Brasil registró el menor número de deforestación de la selva atlántica en 40 años

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La selva atlántica de Brasil, uno de los ecosistemas más biodiversos y también más castigados de América Latina, muestra una paradoja cada vez más evidente: mientras la deforestación alcanzó en 2025 su nivel más bajo en cuatro décadas, la calidad ecológica del bosque sigue deteriorándose por la pérdida sostenida de las áreas más antiguas y biodiversas.

Durante los últimos 30 años, la llamada Mata Atlántica mantuvo una cobertura forestal relativamente estable, con entre 28 y 30 millones de hectáreas de bosque nativo entre 1989 y 2018. Sin embargo, esa aparente estabilidad oculta una transformación profunda: los bosques maduros, con mayor capacidad de captura de carbono y refugio de biodiversidad, fueron reemplazados progresivamente por vegetación joven, de menor complejidad ecológica.

Un estudio publicado en Science Advances reveló que entre 2000 y 2015 la pérdida anual de bosques antiguos osciló entre 220.000 y 80.000 hectáreas, con un mínimo de 76.200 hectáreas en 2015. Actualmente, cerca del 11% de la selva atlántica está compuesta por vegetación joven y un tercio tiene menos de diez años de antigüedad. El fenómeno refleja un “rejuvenecimiento forestal” que, aunque compensa superficie, no reemplaza la riqueza biológica ni los servicios ecosistémicos de los bosques maduros.

El avance de la agricultura intensiva y de las plantaciones comerciales aparece como el principal motor de esta transformación. La expansión de la soja, la caña de azúcar y el café desplazó millones de hectáreas de vegetación nativa. En los últimos 40 años, la Mata Atlántica perdió 2,4 millones de hectáreas, una reducción del 8,1% respecto de 1985. Hoy, apenas conserva el 31% de su vegetación original y cerca de la mitad de la deforestación reciente afecta áreas con más de 40 años de antigüedad, consideradas estratégicas para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.

Aun así, 2025 marcó un punto de inflexión. Según la organización SOS Mata Atlântica, la deforestación cayó a 8.658 hectáreas, el registro más bajo desde 1985 y la primera vez en cuatro décadas que la pérdida anual baja de las 10.000 hectáreas. La disminución fue del 40% respecto de 2024 y fue confirmada por dos sistemas independientes de monitoreo.

Este resultado fue celebrado por organizaciones ambientalistas, que consideran posible avanzar hacia la meta de “deforestación cero” si se sostienen las políticas de control, la presión social y la vigilancia territorial. Sin embargo, advierten que el escenario sigue siendo frágil.

Uno de los principales focos de preocupación es la aprobación del llamado “proyecto de ley de devastación”, una reforma que flexibiliza la legislación ambiental y elimina la necesidad de autorización federal previa para aprobar desmontes, transfiriendo esa competencia a autoridades locales. Aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva intentó vetar parte de la norma, el Congreso anuló esos vetos y ahora la constitucionalidad de la ley quedó en manos del Supremo Tribunal Federal.

En paralelo, Brasil impulsa una estrategia ambiciosa de restauración ecológica a gran escala. Uno de los principales proyectos busca recuperar 15.000 hectáreas degradadas en el norte del estado de Río de Janeiro, con apoyo del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social. La iniciativa forma parte de la Estrategia Forestal nacional y combina regeneración ambiental con desarrollo económico regional.

Entre 2023 y 2025, este programa movilizó alrededor de 1.400 millones de dólares, con potencial para plantar 280 millones de árboles, generar 70.000 empleos y capturar 54 millones de toneladas de carbono. Además, contempla más de 800 puestos de trabajo directos en viveros, recolección de semillas y mantenimiento forestal, consolidando una lógica donde conservación y economía dejan de presentarse como opuestos.

Como símbolo de esa recuperación, se registró recientemente la reproducción del guacamayo escarlata en la Mata Atlántica por primera vez en casi 200 años. Para las autoridades ambientales, el regreso de esta especie clave en la dispersión de semillas es una señal concreta de que la restauración puede revertir daños históricos.

Brasil logró frenar parte de la destrucción, pero el desafío ya no es solo conservar superficie, sino recuperar calidad ecológica. Porque en los bosques, como en la economía, no todo crecimiento significa desarrollo.

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Parque das Aves logró el mejor febrero de su historia con más de 67 mil visitantes

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El mes de febrero de 2026 entró en la historia del Parque das Aves, en Foz do Iguaçu. En total, 67.032 visitantes pasaron por el atractivo a lo largo del mes, consolidando el mejor febrero registrado por la institución en sus 31 años de actuación. El resultado representa un crecimiento del 34% en comparación con febrero de 2025, cuando el Parque recibió 50.028 visitantes.

El desempeño refuerza el protagonismo del Parque das Aves como el atractivo más visitado de Paraná después de las Cataratas del Iguazú y acompaña el fortalecimiento del turismo en el Destino Iguazú.

El aumento en la cantidad de visitantes refleja la creciente demanda por experiencias vinculadas a la naturaleza, la contemplación y la conexión con la Mata Atlántica.

“Febrero confirma una importante tendencia de crecimiento sostenible de la visitación. El aumento demuestra la fortaleza del Destino Iguazú y el interés cada vez mayor por experiencias auténticas en medio de la naturaleza”.

“Este movimiento impacta positivamente en toda la cadena del turismo, generando circulación económica y ampliando la visibilidad internacional de la región”, destaca la gerente del Centro de Recepción de Visitantes, Giliani de Almeida.

Entre los visitantes, la mayoría fueron brasileños, con destaque para los estados de Paraná, São Paulo, Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

El público internacional también presentó una presencia significativa, especialmente de Argentina, China, Paraguay y Chile, que representaron los mayores contingentes, respectivamente, reforzando el posicionamiento del Parque como un destino global de conexión con la Mata Atlántica.

Récord en Carnaval

Durante los cuatro días de Carnaval, el Parque das Aves registró un aumento en la visitación, recibiendo 15.561 personas y superando la proyección inicial de 14 mil visitantes.

El resultado representa un crecimiento del 5% en relación con el mismo período de 2025, cuando 14.824 visitantes pasaron por el atractivo, consolidando al Parque como una de las principales opciones para quienes eligen vivir el feriado en conexión con la naturaleza.

La alta demanda confirma la fortaleza del turismo de naturaleza en Foz do Iguaçu y amplía el impacto positivo del sector en la economía local.

Marzo con exposiciones y Clubinho con cupos limitados

Para marzo, la expectativa es mantener el ritmo positivo de visitación con una programación diversificada a lo largo del recorrido, incluyendo exposiciones orientadas a la sensibilización ambiental.

El mes también marca la realización del primer encuentro del Clubinho Guardiões da Mata Atlântica, un programa con cupos limitados que promueve la conexión de los niños con el bioma a través de actividades prácticas y educativas.

Otras acciones institucionales complementan la agenda, reforzando el compromiso del Parque das Aves con la conservación y con una experiencia de calidad para el público.

Sobre el Parque das Aves

El Parque das Aves, que cuenta con un centro de conservación enfocado en especies de la Mata Atlántica y trabaja en la acogida de animales rescatados, es el atractivo más visitado de Paraná después de las Cataratas y cumplió 31 años de actuación en 2025.

Como institución privada, los visitantes contribuyen a la continuidad del trabajo del atractivo a través de la visita al Parque, el consumo en los restaurantes del Complejo Gastronómico (Restaurante Sabores da Floresta, Bistrô da Mata y Café da Praça) y las compras en la tienda de souvenirs.

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Parque Nacional Iguaçú registra nuevos cachorros de yaguareté y consolida su liderazgo ambiental

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Imágenes captadas a fines de 2025 confirmaron un nuevo nacimiento de yaguareté en el Parque Nacional Iguazú y consolidan el rol estratégico del área protegida en la conservación del mayor felino de América. El registro, obtenido mediante cámaras trampa, muestra a la hembra Janaína junto a dos cachorros y refuerza la relevancia ambiental, institucional y económica de las políticas de preservación en la región de la Selva Paranaense.

El hallazgo fue documentado en diciembre de 2025 por el Proyecto Onças do Iguaçu, a partir de dispositivos de monitoreo instalados en el sector brasileño del parque. Las imágenes inéditas muestran a Janaína, una de las yaguaretés más monitoreadas de la región, desplazándose por la selva acompañada por dos nuevas crías, que según los investigadores tendrían entre cinco y seis meses de edad.

Janaína, una hembra clave para la supervivencia del yaguareté

Con este nuevo nacimiento, Janaína se convirtió en la primera yaguareté registrada por el proyecto en haber parido cinco veces, un dato de alto valor para la conservación de la especie. Identificada por primera vez en 2018, la hembra es considerada una pieza central para la sostenibilidad de la población silvestre en el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más degradados de América del Sur.

El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que el yaguareté se encuentra en estado crítico de extinción en la Mata Atlántica, con menos de 300 individuos registrados en toda la región. En ese contexto, cada evento reproductivo exitoso tiene un impacto directo sobre la viabilidad genética y demográfica de la especie.

Desde el equipo de investigación señalaron que el seguimiento de Janaína y sus cachorros continuará durante los próximos meses. Una vez que se pueda determinar el sexo de las crías, se prevé convocar a la comunidad para participar en la elección de sus nombres, como una estrategia para fortalecer el vínculo social con las acciones de conservación.

El Parque Nacional Iguazú, un refugio estratégico en la Mata Atlántica

El Parque Nacional Iguazú, que abarca unas 185.000 hectáreas y alberga las Cataratas del Iguazú, concentra actualmente alrededor de 25 yaguaretés. Se trata del único sector de la Mata Atlántica donde la población del felino muestra una tendencia de crecimiento, un dato que distingue al área en términos de resultados de conservación.

Este desempeño está directamente vinculado a la preservación del ambiente, la integridad territorial del parque y la continuidad de programas de monitoreo y protección, como los que utilizan cámaras trampa para relevar individuos, patrones de movimiento y eventos reproductivos.

Desde una perspectiva institucional, estos registros refuerzan la importancia de sostener políticas públicas activas de conservación, especialmente frente a amenazas persistentes como la caza furtiva, que continúa siendo uno de los principales riesgos para la supervivencia del yaguareté en la región.

Conservación, territorio y valor estratégico

El nuevo registro de Janaína y sus cachorros no solo representa un logro científico y ambiental, sino que también tiene implicancias económicas e institucionales. La conservación del yaguareté se vincula de manera directa con la protección de la biodiversidad, el turismo de naturaleza y la proyección internacional del Parque Nacional Iguazú como área protegida de referencia.

En un contexto regional marcado por la presión sobre los ecosistemas, el caso del Iguazú se consolida como un ejemplo de que la combinación de monitoreo técnico, gestión sostenida y compromiso institucional puede revertir tendencias críticas y generar resultados medibles en la conservación de especies emblemáticas.

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