El piloto argentino de Fórmula 1, Franco Colapinto (Alpine), se mostró frustrado luego de quedar 15° en la clasificación del Gran Premio de Japóny expresó su deseo de que “el ritmo de carrera sea mejor”.
“En la Q2 faltó mucho, así que hay que entender por qué y laburar para mañana”, reconoció el argentino.
Con respecto a lo que se viene en la carrera, dijo: “Ojalá el ritmo de carrera sea mejor, en la semana y en la qualy no estuvimos muy bien”, y detalló que “ayer nos costó por un tema que teníamos adelante y hoy mejoró eso, pero sigo estando lejos”.
Por otra parte, se lamentó porque “se probó muy poco el ritmo de carrera. Ayer tuve bastantes problemas en la FP1 que me costaron mucho tiempo”.
“En general creo que el ritmo de carrera es mejor que en qualy, así que intentaremos tener una buena carrera e ir para adelante”, concluyó el joven piloto de Alpine, que viene de tener una grandísima actuación para sumar un punto en el GP de China.
La carrera del Gran Premio de Japón, donde Colapinto comenzará desde la decimoquinta posición, será este domingo a las 2 de la madrugada (hora de Argentina).
La Asociación del Fútbol Argentino oficializó un nuevo acuerdo comercial con Baldo, que desde ahora será la Yerba Mate de la Selección Nacional. El movimiento, presentado como un patrocinio estratégico, excede la lógica habitual de un sponsor: la AFA incorpora a su ecosistema de marcas a una empresa que desembarcó formalmente en Argentina en abril de 2024 y que busca consolidarse sobre una premisa ambiciosa, instalar en el mercado local un estándar de consumo asociado a la yerba de origen brasileño. En un escenario donde la Selección se transformó en una plataforma de legitimación comercial de alto impacto, la decisión no solo amplía ingresos y socios; también muestra hasta qué punto el universo simbólico del vestuario, los hábitos de los jugadores y la cultura del mate entraron de lleno en la arquitectura de negocios del fútbol argentino.
La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino de incorporar a Baldo, una yerba de origen brasileño, como sponsor oficial de la Selección abre una discusión que va bastante más allá del marketing deportivo. En un país donde el mate funciona como símbolo cultural, consumo masivo e identidad cotidiana, que la principal vidriera del fútbol argentino haya sellado una alianza sin incluir a ninguna marca ni a ningún actor de la cadena productiva de Misiones y Corrientes introduce una señal incómoda para el sector. No se trata solo de un contrato comercial: el acuerdo expone una ausencia. Y esa ausencia golpea en una economía regional que históricamente sostuvo el corazón productivo de la yerba mate argentina.
El dato tiene espesor político y económico. Mientras la AFA capitaliza el hábito matero de los futbolistas como activo de marca, la industria yerbatera local queda corrida de una escena de altísima visibilidad simbólica. La pregunta ya no pasa únicamente por quién patrocina a la Selección, sino por qué una cadena productiva asentada en territorio argentino, con peso social, industrial y cultural en el NEA, no logró ocupar ese lugar. En esa tensión se cruzan negocios, representación federal y una disputa más silenciosa: quién logra apropiarse del relato del mate en el mayor escaparate del deporte nacional.
Un sponsor que también funciona como mensaje de mercado
La alianza entre AFA y Baldo ordena una narrativa muy concreta: la yerba elegida por futbolistas de alto rendimiento obtiene validación institucional y se transforma en la “Yerba Mate de la Selección Nacional”. Esa consagración no es neutral. En los hechos, instala una jerarquía simbólica dentro del mercado y desplaza del centro de la escena a las marcas argentinas que producen, industrializan y comercializan desde Misiones y Corrientes.
Ahí aparece el primer impacto concreto. En términos de posicionamiento, el acuerdo le entrega a una marca extranjera una plataforma extraordinaria para asociarse con valores de prestigio, rendimiento, elite deportiva y éxito global. Para las marcas argentinas, en cambio, el movimiento puede leerse como una pérdida de centralidad en el terreno donde más cómodas parecían jugar: el de la autenticidad cultural del mate.
La paradoja es fuerte. La yerba mate como ritual colectivo sigue anclada en la tradición productiva del nordeste argentino, pero la legitimación aspiracional más poderosa del momento quedó en manos de una empresa que llega desde Brasil y que, además, hace de ese origen un atributo diferencial. No hay que forzar la interpretación para ver el problema: la AFA convierte a una marca extranjera en emblema visible de un consumo que, en el imaginario nacional, remite de manera casi automática a Misiones y Corrientes.
Una alianza que traduce consumo en prestigio institucional
El acuerdo oficial subraya que un número importante de jugadores de la Liga Profesional y del ascenso adoptó ese estándar de yerba, y que también lo hicieron figuras de la Selección que compiten en Europa. Aunque el anuncio no incorpora nombres propios, el mensaje es transparente: Baldo no se ofrece solo como producto, sino como producto elegido por la élite del fútbol.
En términos de comunicación política e institucional, la AFA vuelve a mostrarse como una organización que sabe leer el valor de los gestos informales del vestuario y transformarlos en un activo comercial. La declaración de Leandro Petersen, CCMO de AFA, va en esa dirección. “En AFA buscamos socios estratégicos que aporten valor y calidad global. Ver cómo los jugadores de nuestras Selecciones eligen espontáneamente una yerba de origen brasileño con este nivel de refinamiento nos confirma que estamos sumando a un aliado que ya es parte esencial de la cultura del vestuario argentino. Esta alianza une lo mejor de la producción regional con la marca líder del fútbol mundial”.
Por su parte, Rodrigo Durán, Director de Marketing y Comunicación de Baldo Argentina, expresó: “Trajimos al país lo mejor de la tradición yerbatera brasileña buscando ofrecer una experiencia superadora, y la respuesta del mundo del fútbol fue inmediata. Que hoy una yerba de origen brasileño se convierta en Sponsor Oficial de la Selección Argentina es un hito histórico y el sello definitivo para nuestro crecimiento. Para Baldo es un orgullo ser la calidad que eligen los Campeones del Mundo”.
La ausencia de Misiones y Corrientes en una vidriera clave
El punto más sensible del acuerdo no es solo qué marca entra, sino quiénes quedan afuera. La cadena yerbatera argentina no aparece representada ni por una empresa, ni por una cooperativa, ni por una estrategia institucional que conecte producción regional con marca país. Y eso tiene consecuencias.
Misiones y Corrientes concentran la base productiva de la yerba mate argentina. Allí se organiza buena parte del empleo, la industrialización y la identidad económica del sector. Que ninguna expresión de esa cadena figure en un convenio de esta magnitud implica perder una oportunidad comercial, pero también resignar presencia en una escena donde se construye valor simbólico. En mercados altamente competitivos, esa visibilidad importa. Y mucho.
Porque una alianza de este tipo no vende solo producto. Vende pertenencia, legitimidad y superioridad percibida. Cuando la Selección adopta una marca, no la está exhibiendo como una opción más; la está cargando de sentido. Para las firmas argentinas, especialmente las radicadas en las provincias yerbateras, eso puede traducirse en un desafío doble: sostener mercado frente a un nuevo competidor fortalecido y, al mismo tiempo, disputar el relato de origen en un contexto donde la AFA parece haber elegido calidad percibida antes que representación territorial.
Impacto en las marcas argentinas: competencia, prestigio y desplazamiento narrativo
Para las marcas nacionales de yerba mate, el efecto más inmediato del acuerdo está en la construcción de prestigio. Baldo accede a una legitimación que ninguna campaña tradicional podría comprar con la misma eficacia. Se vincula directamente con la Selección, con el vestuario, con los campeones. Esa asociación puede acelerar reconocimiento, ampliar distribución y consolidar fidelidad en segmentos que buscan diferenciarse por calidad, técnica de cebado o consumo aspiracional.
El problema para las marcas argentinas no es solo comercial. También es narrativo. Durante años, el mate fue comunicado desde el arraigo, la tradición, la tierra colorada, la historia regional y la identidad nacional. Este acuerdo corre el eje: ahora el diferencial no se apoya tanto en el origen histórico del producto, sino en su adopción por parte de futbolistas de elite. Es otro lenguaje de mercado. Más global, más aspiracional, más ligado al rendimiento y menos al terruño.
En ese desplazamiento, las empresas argentinas pueden quedar obligadas a redefinir su propia estrategia. Ya no alcanza solo con representar la tradición si el centro del consumo visible se mueve hacia la performance, la durabilidad del cebado o el estándar técnico. La alianza AFA-Baldo podría empujar a varias marcas locales a revisar posicionamiento, branding y construcción de valor.
La cadena productiva pierde una oportunidad de integración institucional
El acuerdo también deja al descubierto otra debilidad: la dificultad de la cadena yerbatera argentina para transformarse en actor institucional dentro de grandes conversaciones nacionales. Si la Selección Argentina, como marca global, puede cerrar un vínculo con una yerba sin articular con el núcleo productivo de Misiones y Corrientes, eso sugiere que el sector todavía no logró construir músculo suficiente para sentarse en ciertas mesas donde se decide representación, visibilidad y negocio.
No se trata necesariamente de una falla de una sola empresa o de una sola institución. Puede ser la expresión de una fragmentación más profunda entre producción primaria, industria, marcas y estrategia de promoción. Mientras Baldo llegó con una propuesta comercial clara y un relato nítido sobre calidad y adopción en el fútbol profesional, la cadena local no consiguió convertir su peso productivo en una oferta institucional competitiva para una alianza de esta escala.
Ese contraste importa porque muestra una asimetría. Tener tradición, volumen o arraigo territorial no garantiza presencia en los espacios de mayor exposición si no existe una arquitectura de marca capaz de traducir esa fortaleza en un activo comercial deseable.
Un golpe simbólico para la economía regional
En provincias donde la yerba mate no es apenas un producto sino una estructura económica y social, la ausencia en este acuerdo puede leerse también como un golpe simbólico. Misiones y Corrientes quedan al margen de una escena donde podrían haber reforzado no solo ventas potenciales, sino identidad productiva.
La política suele mirar estas señales con atención cuando afectan economías regionales. Porque la representación importa. Y más aún cuando se trata de una cadena que involucra productores, secaderos, molinos, cooperativas, empleo rural e industria. El sponsor de la Selección podría haber funcionado como una vidriera para poner en valor a una actividad argentina de fuerte anclaje territorial. No ocurrió. En su lugar, la exposición recayó en una marca extranjera que compite, precisamente, en el mismo universo de consumo.
Eso no implica por sí solo un daño inmediato sobre el volumen de producción local. Sería exagerado afirmarlo. Pero sí instala un dato incómodo: la principal plataforma de legitimación emocional del país no eligió representar a la cadena yerbatera nacional. Y en mercados donde la percepción influye sobre la preferencia, esa clase de símbolos pesa.
Qué sectores quedan condicionados
Los más condicionados por este movimiento son, en primer lugar, las marcas argentinas que compiten en el segmento premium o aspiracional del mate. Allí Baldo gana una ventaja diferencial muy fuerte. También quedan interpelados los actores institucionales de la cadena yerbatera, que ahora enfrentan una pregunta difícil: por qué no hubo una estrategia capaz de anticipar o disputar una alianza de esta magnitud.
En paralelo, el acuerdo puede generar ruido dentro del ecosistema regional de Misiones y Corrientes, sobre todo porque toca una fibra sensible: la relación entre identidad nacional y producción local. Cuando la Selección Argentina valida una yerba de origen brasileño, no solo altera una ecuación comercial; también abre una discusión sobre la capacidad de las economías regionales para defender lugares de representación en los grandes escenarios del país.
Escenario abierto: más que un sponsor, una alerta para la cadena local
El acuerdo entre la AFA y Baldo probablemente funcione como caso testigo. Puede quedar como una jugada comercial aislada o transformarse en un punto de inflexión para las marcas argentinas de yerba mate. Todo dependerá de cómo responda el sector.
Habrá que observar si esta alianza empuja una reacción de las empresas locales en términos de innovación, branding y posicionamiento. También si la cadena productiva de Misiones y Corrientes logra construir una estrategia más coordinada para disputar visibilidad en espacios de alta exposición nacional. Porque el problema de fondo no es solo haber quedado afuera de un contrato. Es haber quedado afuera de una escena que ayuda a definir quién representa hoy el mate ante millones de consumidores.
La AFA hizo su apuesta comercial. Baldo ganó centralidad. Y la cadena yerbatera argentina quedó frente a un espejo incómodo: tener historia y territorio no siempre alcanza cuando la disputa pasa por marca, relato y poder de instalación.
Franco Colapinto ya vive la previa de una nueva temporada de la Fórmula 1 en el circuito de Albert Park, en Melbourne. Pero antes de que comiencen las prácticas libres, la clasificación y la carrera del domingo, el piloto argentino protagonizó una escena muy propia de su identidad: llegó al paddock con mate en mano, compartiendo la infusión con periodistas y convirtiéndose, casi sin proponérselo, en un embajador cultural de la Argentina en la máxima categoría del automovilismo.
El pilarense, piloto de Alpine, arribó al circuito australiano acompañado por su padre, Aníbal Colapinto. Apenas ingresó al paddock, donde lo esperaban medios de comunicación de todo el mundo en el tradicional media day, su presencia generó inmediato revuelo. Entre cámaras, micrófonos y curiosidad internacional, el argentino apareció con termo y mate, una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Entre risas y con naturalidad, Colapinto explicó la costumbre argentina a los periodistas y hasta invitó a probar un sorbo a la reportera británica Louise Goodman. “Lo tomamos en cualquier momento del día”, comentó, transformando una simple rueda de prensa en una postal bien argentina dentro del universo global de la Fórmula 1.
El gesto no fue menor: en un paddock dominado por marcas globales y protocolos estrictos, el joven piloto llevó una tradición profundamente arraigada en la cultura argentina, algo que sus seguidores celebraron en redes. Para muchos fanáticos, Colapinto no solo representa al país en la pista, sino también fuera de ella.
La caminata hacia la zona mixta dejó otra imagen que también recorrió las redes: el piloto se puso una gorra de Boca Juniors pocas horas después de la victoria del equipo xeneize por 3 a 0 ante Lanús en La Fortaleza. Entre fanáticos argentinos apostados detrás de las vallas, Colapinto se detuvo para firmar autógrafos y sacarse fotos con calma, alimentando el entusiasmo de quienes lo siguen desde sus primeras carreras.
Ya frente a las cámaras de F1 TV, el piloto se mostró confiado de cara al inicio de su primera temporada completa en la categoría. “Se siente bien y, para ser honesto, me siento un poco más cómodo que otros años”, explicó. La diferencia, según detalló, es haber podido realizar la pretemporada completa con el equipo y conocer el comportamiento del auto desde el inicio del campeonato.
“Realmente empezar el año así es un buen paso en la dirección correcta y creo que va a ser muy útil”, sostuvo.
El Gran Premio de Australia también representa un desafío especial para el argentino, ya que nunca compitió antes en el circuito de Albert Park. Sin embargo, aseguró que se trata de una pista que siempre le gustó. “Nunca he corrido aquí y es un circuito que siempre me ha gustado mucho. Estoy realmente emocionado de estar aquí y los aficionados son geniales. El circuito es increíble para conducir”, comentó.
Respecto al desarrollo del monoplaza y la unidad de potencia Mercedes que utiliza Alpine, Colapinto prefirió mantener la cautela habitual en la previa de la primera carrera. “Es complicado hablar demasiado antes de que realmente corramos porque no sabemos dónde está cada uno”, explicó.
Aun así, destacó el trabajo realizado por el equipo durante el invierno europeo. “Tratamos de desarrollar el coche tanto y tan tarde como podíamos y también aprendimos bastante sobre la unidad de potencia. Por el momento todo va tranquilo”, señaló.
La verdadera referencia, admitió, llegará recién el sábado con la clasificación. Pero el argentino se mostró optimista sobre lo que puede venir. “Creo que es un comienzo decente para el año y siento que va a ser una temporada mucho mejor que la de 2025”, afirmó.
Mientras tanto, en el paddock de Melbourne ya dejó su primera marca: mate en mano, sonrisa relajada y un gesto simple que convirtió al piloto argentino en algo más que un debutante. En una Fórmula 1 cada vez más globalizada, Colapinto empezó el año recordando que también hay espacio para las tradiciones. Incluso a miles de kilómetros de casa.
La marca internacional de termos Stanley eligió a Antonella Roccuzzo como nueva embajadora para Argentina, en una estrategia que combina posicionamiento de marca, consumo aspiracional y mayor competencia en un mercado que cambió de reglas desde 2025. La alianza se produce en un contexto de crecimiento sostenido del consumo de termos de acero inoxidable y de apertura comercial tras el levantamiento de las barreras antidumping que regían desde hacía más de dos décadas.
La incorporación de Roccuzzo —figura de alta visibilidad pública y fuerte identificación cultural con el ritual del mate— forma parte de una ofensiva comercial para consolidar presencia en un segmento cada vez más disputado, atravesado por el ingreso de nuevos jugadores internacionales, en especial de origen chino, y por la persistencia de la importación ilegal.
Un mercado en expansión y con nuevas reglas de competencia
El movimiento de Stanley se inscribe en un escenario de transformación del negocio de los termos en la Argentina. Desde 2025, el levantamiento de las barreras antidumping que habían estado vigentes durante más de veinte años habilitó el ingreso de nuevos productos importados, lo que intensificó la competencia en precios, calidad y posicionamiento de marca.
A este cambio regulatorio se suma una tendencia de consumo clara: el uso de termos de acero inoxidable creció 120% entre 2018 y 2023, impulsado por una mayor valoración de la durabilidad, el diseño y la conservación térmica. En ese contexto, las marcas buscan diferenciarse no solo por el producto, sino también por el relato, la identidad y los embajadores que representan esos valores.
La familia Messi, históricamente asociada al mate como práctica cotidiana, aparece como un activo simbólico relevante para capitalizar esa preferencia cultural. Stanley ya había explorado ese vínculo a fines de 2024, cuando cerró una alianza con Lionel Messi para lanzar un kit personalizado de mate y termo en color rosa —en alusión al Inter Miami— con la leyenda “GOAT”. Meses después, sumó una segunda cápsula en color celeste, vinculada a la bandera argentina.
Stanley 1913 x Anto: marca, estilo y consumo aspiracional
Con la incorporación de Antonella Roccuzzo como embajadora, la compañía lanzó la línea Stanley 1913 x Anto, una cápsula que, según comunicó la empresa, “celebra el equilibrio entre movimiento y descanso, bienestar y estilo, intención y autenticidad”.
La colección incluye tres productos: el Quencher Protour, el termo Mate System y el mate clásico, y apunta a consolidar a la marca en un segmento que combina consumo cotidiano con atributos aspiracionales.
Desde la compañía destacaron el perfil integral de la nueva embajadora: “Antonela es emprendedora, entusiasta del fitness, influencer, esposa y madre, y voluntaria en diversas organizaciones de bien público. Casada con el ícono global del fútbol Leo Messi, aporta su propia voz y visión a cada proyecto, equilibrando familia, negocios y bienestar con autenticidad y propósito”, señalaron en un comunicado.
En la misma línea, subrayaron que “enraizada en su herencia argentina y en años de entrenamiento de fuerza, Anto encarna el equilibrio: mantenerse con los pies en la tierra mientras se adapta a los cambios de la vida”, reforzando el concepto de marca que Stanley busca transmitir en esta nueva etapa.
Impacto económico y posicionamiento institucional de la marca
La alianza con Roccuzzo se suma a una estrategia más amplia de la compañía para consolidarse en la Argentina en un contexto de mayor apertura comercial y presión competitiva. La presencia de una figura con fuerte llegada al público local y proyección internacional apunta a defender participación de mercado frente al ingreso de nuevos competidores y a la informalidad que aún caracteriza a parte del negocio.
Desde el punto de vista institucional, la apuesta también refleja un cambio en la lógica del mercado: con menos protección arancelaria, el diferencial pasa a construirse desde el valor de marca, el diseño y la identificación cultural con los consumidores.
Para Stanley, la elección de Antonella Roccuzzo —que en los últimos años activó campañas para Adidas, Tiffany & Co, Alo y Guerlain— refuerza un posicionamiento premium, asociado al bienestar, el estilo de vida saludable y la autenticidad, en un segmento donde el consumo crece pero la competencia es cada vez más intensa.
El mate es mucho más que una infusión. Es un gesto de amistad, una señal de confianza, un sinónimo de encuentro que se transmite entre generaciones y atraviesa todas las realidades sociales. Además, sus propiedades antioxidantes y energizantes lo convierten en un hábito saludable que acompaña la vida cotidiana de millones de argentinos. Por eso, cada 30 de noviembre, los argentinos hacen honor a la tradición con el Día Nacional del Mate.
La elección de esta fecha no es casual. En diciembre de 2014, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 27.117, que estableció al 30 de noviembre como el día para homenajear al mate, en conmemoración al nacimiento del caudillo guaraní Andrés Guacurarí y Artigas, “Andresito”, figura clave en la defensa de las Misiones y en la promoción de la producción yerbatera. Sin embargo, el reconocimiento oficial del mate como infusión nacional llegó un año antes, cuando en 2013 el Congreso lo consagró como parte fundamental de la identidad cultural argentina.
La historia del mate se remonta a los guaraníes, quienes descubrieron las propiedades únicas de las hojas de Ilex paraguariensis y las utilizaron como bebida, elemento ritual e incluso moneda. Más tarde, los conquistadores y los jesuitas adoptaron la planta y expandieron su consumo. Hoy, más del 90% de los hogares argentinos toman mate y el consumo promedio anual supera los 6,4 kilos por habitante, según el INYM. Y aunque su esencia es social, este ritual también abre la puerta a un universo gastronómico que combina tradición, sabores y nuevas tendencias.
Con la expansión del interés por productos de mayor calidad, las panaderías encuentran en el mate una oportunidad para ofrecer elaboraciones que potencien el maridaje con esta infusión. De acuerdo con Taste Tomorrow, el estudio global de tendencias realizado por Puratos, el 85% de los consumidores prefiere sabores tradicionales porque evocan nostalgia y continuidad. Este apego a la tradición convierte a las panaderías en protagonistas de una evolución que combina recetas clásicas con propuestas renovadas: medialunas rellenas con chocolate, pepas reversionadas, galletitas con chips o budines hechos con ingredientes a base de plantas.
“Vemos que el consumidor busca cada vez más calidad y autenticidad, y el momento del mate es uno de los escenarios donde esa demanda se vuelve más evidente. Las panaderías tienen hoy la oportunidad de destacarse con productos que acompañen mejor este ritual tan argentino, ya sea desde lo dulce como desde lo salado”, analiza Sofía Mallaviabarrena, Regional Marketing Manager de Puratos.
Con qué maridar el mate: opciones dulces y saladas
El ritual del mate siempre viene acompañado de algo más. En la mesa familiar, en la oficina o en una juntada improvisada, ciertos sabores ya se convirtieron en inseparables del mate. La pastafrola, los bizcochitos y las medialunas forman un trío infalible que marca las mañanas y las tardes argentinas. Son los esenciales, esos que siempre están, que invitan al encuentro y que hacen del mate una excusa perfecta para compartir un momento con otros.
Además, el mundo del maridaje abre nuevas posibilidades para elevar la experiencia del mate. Los especialistas coinciden en que dos alimentos destacan por su capacidad de armonizar con la yerba: el queso y el chocolate. Para yerbas suaves o medias, se recomienda acompañar con quesos tipo Gruyere, Pategrás o algún queso de cabra suave, incluso combinados con membrillo. En el universo del chocolate, los semiamargos con frutos secos o los clásicos chocolates con leche ofrecen una excelente combinación. Para yerbas más intensas, los maridajes se vuelven más audaces: Roquefort o Provolone con pasas o dátiles, y chocolates con leche combinados con dulce de leche suelen ser elecciones ganadoras. Eso sí: siempre es clave optar por chocolates de buena calidad y sin agregados.
Pero la lista de aliados es larga. Desde criollitos y panes saborizados hasta budines y galletitas caseras, cada elección responde a estilos de yerba, preferencias personales y contextos de consumo. Desde Puratos destacan que tanto en lo dulce como en lo salado, el mercado ofrece cada vez más opciones que potencian la experiencia. Para el “team salado”, aparecen productos como chipá de queso, scons, grisines o bizcochitos saborizados con queso y cebolla. Para quienes eligen lo dulce, el chocolate belga es protagonista: medialunas con relleno de chocolate, alfajores con cobertura amarga, galletitas con chips y budines como el de banana y chocolate.
En todas sus formas, el mate genera un espacio propicio para consumir diferentes productos y explorar nuevas combinaciones. En un mercado donde los hábitos evolucionan y la demanda por calidad crece, las propuestas pensadas para acompañar el mate se consolidan como una oportunidad para que panaderías y pastelerías amplíen su oferta y atiendan a un público cada vez más exigente.