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La paradoja de la yerba: producción en alza, precios en rojo

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El nuevo informe El Pulso del Agro de Coninagro, reveló un escenario dispar para la actividad agropecuaria argentina: nueve de las diecinueve variables medidas siguen en terreno negativo, mientras la yerba mate continúa mostrando un desempeño productivo sólido, aunque con alertas encendidas en el frente de precios.

En Misiones, corazón del cultivo yerbatero, la producción acumula 17 meses consecutivos de crecimiento interanual, un registro histórico que da cuenta de la fortaleza estructural del sector. Sin embargo, según el último Semáforo de las Economías Regionales de Coninagro, la yerba se encuentra en “rojo”: los precios de la materia prima pagados al productor cayeron con fuerza, deteriorando los márgenes y generando preocupación entre los secaderos y cooperativas.

Producción firme, precios en baja

El informe de actividad primaria muestra que la yerba mate mantiene su tendencia positiva en volumen, impulsada por la mejora tecnológica, la expansión de la superficie cultivada y el sostenido consumo interno. No obstante, la rentabilidad del sector se ve afectada por la brecha entre los costos de producción y los valores de referencia, que no acompañan la inflación ni el aumento de insumos.

En agosto, la variación mensual fue negativa, señalando los primeros síntomas de agotamiento tras más de un año de subas continuas. A ello se suma la baja en el precio del kilo de hoja verde, que mantiene al producto en zona crítica dentro del semáforo de Coninagro, donde sólo unas pocas economías regionales muestran rentabilidad positiva.

Un agro dividido entre luces y sombras

El Pulso del Agro advierte que las elevadas tasas de interés de agosto encarecieron el crédito y podrían impactar en la próxima medición. La producción de alimentos y bebidas cayó 2% interanual, la molienda de trigo retrocedió 6,4%, y la venta de vinos bajó 17,2%. En contraste, el maíz creció 17% y el bioetanol 12%, mostrando señales de recuperación puntual.

El área de soja se recortó 7%, lo que implicará una caída del 3% en la producción proyectada. En tanto, la producción de maquinaria agrícola y de biodiésel mostraron descensos de dos dígitos.


La yerba, entre la estabilidad productiva y la alerta económica

El contraste entre el dinamismo productivo y el deterioro del precio exhibe la dualidad que atraviesa hoy la principal economía regional de Misiones. La yerba mate sigue siendo un símbolo de fortaleza en lo productivo, pero enfrenta un escenario de rentabilidad comprometida que pone a prueba la sostenibilidad del modelo cooperativo y familiar que caracteriza al sector.

Pese a ello, la actividad se mantiene como una de las pocas ramas agroindustriales que no perdió volumen ni empleo, lo que refuerza su rol central en el entramado económico del norte argentino.

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Tres Arroyos: el finde largo tendrá sabor a mate y torta frita en Copetonas

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La pequeña localidad bonaerense de Copetonas se prepara para recibir a miles de visitantes en el fin de semana largo de octubre con la 11ª edición de la Fiesta del Mate y la Torta Frita, un encuentro popular que combina tradición, gastronomía y música en vivo. El evento se desarrollará los días 11 y 12 de octubre, en coincidencia con el 113° aniversario del pueblo, y se espera la venta de más de 20.000 tortas fritas a lo largo de las dos jornadas.

El origen de las tortas fritas tiene raíces lejanas. Según cuenta la tradición, derivan de preparaciones europeas como las kreppel o suppa alemanas, que llegaron al Río de la Plata en el siglo XVII a través de inmigrantes españoles y árabes, y que en tierras locales derivaron en las conocidas “sopaipillas” o “masas fritas”.

El ritual de comerlas en días de lluvia tampoco es casual: en el campo, las mujeres aprovechaban esas jornadas para recolectar agua fresca, considerada ideal para preparar la masa, convirtiendo la receta en un símbolo de celebración y encuentro.

En Copetonas, la primera edición de esta fiesta se celebró en 2013 con apenas un puñado de vecinos reunidos en el museo local. Hoy, se transformó en una de las celebraciones más convocantes de Tres Arroyos, donde participan instituciones, emprendedores, artesanos y familias enteras que regresan al pueblo para compartir el encuentro.

“De vender unas 20 docenas de tortas fritas en la primera edición, hoy pasamos a vender más de 20.000 entre los dos días”, señaló Manuel Reinoso, uno de los organizadores. Y agregó: “Copetonas tiene apenas mil habitantes, pero en la fiesta recibimos más de 12.000 personas. Muchos vuelven para reencontrarse con amigos, vecinos o parientes. Es un día de identidad y pertenencia, donde asado, mate y tortas fritas son el corazón de la celebración”.

El evento, que coincide con el aniversario del pueblo, también involucra a las instituciones locales: las escuelas exhiben sus proyectos, la Sociedad de Fomento organiza la venta de tortas para recaudar fondos y el Centro de Jubilados se encarga de mantener encendidos los termos de agua caliente durante toda la jornada.

Cronograma artístico

La fiesta tendrá espectáculos para todas las edades.

  • Sábado 11 de octubre: desde las 14, actuarán la Agrupación Folklórica Newen Pewma, ATR Zumba, Rocío Tossetti y Kumaras, Rurales de la Danza, Eucalo, la Banda CCC, Chula Cumbia y el cierre bailable con Toke Cumbiero, extendiéndose hasta las 2 de la madrugada.
  • Domingo 12 de octubre: tras el acto protocolar de las 11, se presentarán Quispi Kay, Brothers Jeans, Buen Vibra, Arrullo, Flore de Banda y, a las 18, la reconocida cantante Rocío Quiroz será la encargada de dar cierre al encuentro.

Ubicada a 505 kilómetros de Buenos Aires y a sólo 45 minutos de Tres Arroyos, Copetonas nació en 1912 con la llegada del Ferrocarril del Sud. Su nombre proviene de un ave típica de la región -la martineta copetona- y, aunque en sus años de esplendor llegó a tener 5.000 habitantes, hoy conserva unos 1.200 vecinos que mantienen vivo el espíritu rural.

La oferta gastronómica y de hospedaje también acompaña a la fiesta: desde La Casa de los Abuelos, con sus pastas caseras, hasta la Cantina del Club y el Parador 72, donde se sirven minutas y sándwiches. Para quienes decidan pasar el fin de semana, hay opciones de alojamiento en el Hospedaje Copetonas, el Complejo de Cabañas Copetonas y, en temporada, la Estancia San Joaquín.

Además de la fiesta, los visitantes pueden recorrer el Bar de Lera, un antiguo almacén de ramos generales, o animarse a cabalgar con paisanos de la zona. En un ambiente donde la siesta es sagrada y la calma del campo lo domina todo, la Fiesta del Mate y la Torta Frita aparece como el momento del año en que la comunidad se abre al mundo para celebrar su identidad.

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Cachamai se expande en el consumo masivo con nuevas galletitas y barras de fruta y de cereales

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Cachamai, la emblemática marca de infusiones naturales con más de 70 años de trayectoria, lanzó nuevas galletitas y barras de fruta y de cereales en el marco de la etapa de crecimiento que lleva adelante para posicionarse en el segmento de consumo masivo.  

Cachamai amplió el porfolio de la marca Frutty, con innovadoras propuestas como las barras cien por ciento fruta —únicas en el mercado argentino—; las barras con frutos secos y cereales; y las galletitas de avena y pasas, y de salvado. 

Graciela Rastelli, CEO de la compañía, explicó que los lanzamientos se enmarcan en la etapa de expansión que se inició en 2024 y que apunta a ampliar la propuesta para los consumidores y a reforzar la presencia en mercados internacionales. 

“Cachamai es una marca consolidada y la fidelidad de los consumidores es un activo que trasciende generaciones. Hoy estamos ampliando el porfolio con propuestas que responden a las demandas de las nuevas generaciones. Y en los próximos meses habrá más novedades que van a sorprender”, destacó Rastelli.

El punto de partida de esta nueva fase de expansión de la compañía fue el desarrollo de una yerba mate tradicional, elaborada tras un año de trabajo en el laboratorio propio Cachalab. El producto, que se destaca por su sabor suave y alta calidad, ya se exporta a países como Chile, Estados Unidos, Alemania, Japón y Vietnam. 

Productos de calidad y opciones para todos los gustos

Los productos a base de fruta como las barritas se elaboran con fruta deshidratada proveniente del Alto Valle de Río Negro, una de las regiones en la que se cosechan las mejores manzanas del mundo.  

Las barritas de 100% fruta natural vienen en tres versiones: manzana roja; manzana roja y frutilla; y manzana roja y banana. Las mismas no tienen azúcar agregada y son sin gluten. 

En paralelo, la marca está distribuyendo también en todo el país sus recientemente lanzadas barras de cereal en las versiones de manzana roja; banana con dulce de leche, y yogurt de frutilla.  

Y las galletitas de Avena tienen una combinación perfecta de proteínas, minerales y fitonutrientes y las cualidades de las pasas de uva, un superalimento que aporta energía, fibra para la digestión, minerales para huesos sanos, hierro para prevenir la anemia y antioxidantes. Asimismo, las galletitas de Salvado incorporan vitaminas, proteínas y minerales, además de fibra y prebióticos.

La estrategia internacional de la compañía también se acelera. La empresa participa en ferias clave como AGAS en Brasil; Anuga en Alemania; y en Gulfood, Dubái, con el objetivo de consolidarse como referente global en alimentos saludables.

“La innovación es central en nuestra propuesta. Queremos ofrecer productos con alto valor agregado que respondan a las tendencias del mercado”, concluyó Rastelli.

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Política y mate: la grieta que no se mancha con yerba

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Maximiliano Sardi, Revista Noticias. En la Argentina, podés discutir inflación, FMI, déficit cero o si conviene dolarizar. Pero atenti: si te metés con el mate, estás tocando un nervio más sensible que la grieta. El mate es religión, patria y escenografía política todo en uno. Y la última semana lo dejó claro: volvió el versus entre kirchneristas y libertarios bajo las banderas de los “bien del mate” y los “anti-populares”.

La chispa fue Axel Kicillof, que llegó con termo y mate Stanley a “Odisea Argentina”, el programa de Carlos Pagni en LN+. Pagni destacó el gesto político del gobernador que no tomaba whisky si no mate, “como buen bonaerense”. Un guiño que desató el debate. Para algunos, fue un acto de autenticidad. Para otros, la sobreactuación de lo nacional y popular bajo una marca estadounidense cuyo equipo de mate ronda el medio millón de pesos. 

Políticos tomando mate

Lo cierto es que Kicillof convirtió un mate en trending topic y, de paso, instaló su perfil de “presidenciable 2027” con un gesto más barato que cualquier focus group. Mientras Milei ruge contra la casta y exhibe su Biblia de Mises, el gobernador bonaerense bajó un cambio y acomodó la bombilla. Estrategia pura: uno grita “¡Viva la libertad, carajo!”, el otro susurra“¿Querés un mate?”.

Políticos tomando mate

No es casualidad que Ricardo López Murphy haya salido con los tapones de punta. El bulldog, siempre listo para defender las formas británicas del té de las cinco, publicó un tuit con fotos de Massa, Mayra Mendoza, Kicillof y hasta Juan Román Riquelme, todos con mate en mano. La idea era ironizar: “Mirá el club de los mates, el verdadero círculo rojo”. Lo que no esperaba es que internet nunca perdona: Sergio Chouza y decenas de usuarios rescataron fotos del propio López Murphy cebando como un campeón. Nadie escapa al poder de la calabaza.

Políticos tomando mate

Porque ahí está la trampa: el mate es demasiado argentino como para rechazarlo sin costo político. Podés ser liberal ortodoxo, libertario extremista o peronista de barricada, pero tarde o temprano el mate te alcanza. Te encuentra en la sobremesa, en el pasillo del Congreso o en la canchita de papi fútbol. Y si no lo tomás, ojo: sos “raro”, casi antipático. Milei lo sabe. Agarró la bombilla en el contexto de La Rural con Nicolás Pino a su lado. Pero el gesto denotó su falta de experiencia. Nada que sus seguidores condenen: se jactan de ser “anti-populares”, como si renegar de la yerba fuera una medalla de modernidad.

Políticos tomando mate

El contraste es brutal: de un lado, los que muestran el mate como bandera de proximidad, humildad y pertenencia (Riquelme, Kicillof, Massa, Mayra). Del otro, los que lo evitan como si fuese un impuesto distorsivo. Y en el medio, Pagni intentando explicar que un gobernador bonaerense tomando mate es noticia.

¿Y qué nos dice todo esto? Que la política argentina es un eterno casting de símbolos. Antes era el bombo, la escarapela en la solapa o el asado en campaña. Hoy, el mate es el comodín perfecto: barato, transversal, inofensivo. Ningún consultor cobra honorarios por recomendarlo, pero todos lo ponen en la primera página del manual de comunicación. “Si no podés hablar de déficit primario, por lo menos cebá un par de mates”, sería la versión criolla del keep it simple.

Políticos tomando mate

Lo curioso es que hasta en este terreno Milei queda descolocado. El presidente que rechaza ser “fenómeno barrial” se topa con un límite insalvable: la ronda de mate. Es el ritual más populista de todos: circular, gratuito y compartido. Nada más anti-liberal que pasar una bombilla de mano en mano.  Y el episodio deja una enseñanza: en la Argentina, la política no solo se mide en votos o en índices económicos, sino en gestos culturales.

Al final, en la Argentina podés bancar déficit cero, dolarizar o recitar a Hayek de memoria. Pero si no tomás mate, estás perdido: ni la motosierra te salva de quedar como un marciano. Porque en este país, podés ser radical, peronista o libertario, pero si no tomás mate… te tildan de extranjero en tu propia tierra.

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El negocio que todavía no se ve: lo que la ciencia puede extraer de la yerba mate

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La yerba mate despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen, escribió Eduardo Galeano, y sintetizó con belleza lo que cualquier bebedor sabe: el mate tiene magia. Pero lo que no es tan conocido es que el mate también tiene ciencia, mucha ciencia, que está en las reacciones químicas que se producen en el cebado, en sus efectos sobre nuestras neuronas, en los sabores que puede agregar a nuestras comidas. Así comienza el libro del científico Juan Ferrario y la sommelier del mate, Karla Johan.  

Desde el rescate de su reputación frente a acusaciones de potencial riesgo cancerígeno, hasta la identificación de compuestos con alto impacto en la salud, Ferrario propone mirar al mate desde el laboratorio.

El título de tu libro propone mirar el mate desde la ciencia. Se dice que tiene muchas virtudes, pero empecemos por los detractores, que aseguran que tiene riesgo cancerígeno ¿Cuál fue el punto de partida?
El disparador fue un viejo debate: la temperatura del agua y el supuesto vínculo con el cáncer. Ese tema llevó a retomar el diálogo entre ciencia y mate, una relación que existe desde los orígenes. Desde la época jesuítica hubo ciencia aplicada al cultivo: los jesuitas desarrollaron técnicas para que los guaraníes pudieran plantar yerba cerca de sus poblados, con un impacto económico enorme. Pero esa unión ciencia-mate tuvo altibajos en la historia.

En 2005, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) incluyó al mate entre las bebidas “potencialmente cancerígenas”. El argumento era que se consumía a temperaturas muy altas. Nelson Bracesco, investigador uruguayo, lo dijo claramente: “Esto pasa porque no se investiga y no se muestra la evidencia”. La clave era demostrar que la temperatura real en el consumo estaba por debajo del umbral de riesgo.

¿Cómo se hizo esa comprobación?
El ingeniero químico Miguel Schmalko y la doctora Ana Thea, en Misiones, desarrollaron un sistema para medir la temperatura en distintos puntos del recorrido del agua dentro del mate. Con agua a 75-80°C en el termo, detectaron que al salir por la bombilla no superaba los 60°C, muy por debajo de los 65°C que la IARC fija como límite para considerar una bebida riesgosa. Esa evidencia permitió que el mate fuera retirado de la lista de bebidas potencialmente cancerígenas. Fue un punto de inflexión: con ciencia, el mito se derrumbó. La ciencia trata de mostrar la verdad y ese hecho era irrefutable. Cualquiera podía medir la temperatura en el agua. 

También se habló de riesgos por el secado tradicional con humo…
Sí, se discutió la presencia de benso(a)pirenos -un hidrocarburo aromático policíclico (HAP) clasificado como carcinógeno humano-, residuos de combustión. En la técnica tradicional de barbacuá podían quedar trazas de ceniza. Si bien estudios mostraron que no eran solubles en agua y que la cantidad era muy baja, la exportación a Europa exigió eliminarlos. Esto aceleró la adopción de métodos de secado sin humo. Hoy, incluso, hay procesos que mejoran el sabor, como el sapecado con hornos desde abajo. 

¿Y qué dice la ciencia a favor del mate?
Muchísimo. Cuando conocí a Nelson en 2018, él ya era la figura referente en investigación del mate. Y en un congreso en que se estaba diciendo todo lo bueno del mate, le dije que esto no era creíble, que la gente iba a decir que la yerba era el nuevo aloe vera con todas esas propiedades. Y Nelson me dice que no, que esto hace bien a las células y si hace bien a las células, hace bien a todo el organismo. Era encontrar eso, ¿qué es lo que hace bien? Hay dos elementos. Uno es el efecto antioxidante, que viene de la mano de los polifenoles. Desde hace tiempo se sabe que es una de las bebidas con mayor concentración de polifenoles, compuestos antioxidantes que contrarrestan el estrés oxidativo. Se habla mucho del estrés oxidativo, pero no es un término que para los no biólogos o médicos sea natural. Muchos en óxidos deben pensar en un hierro que se va oxidando, no tiene nada que ver con eso. La oxidación es un proceso secundario de la respiración celular, que ocurre todo el tiempo, porque lo necesitamos para estar vivos. Como fenómeno secundario genera una molécula que no es agua, es peróxido de hidrógeno que tiene radicales libres. Radicales libres son cargas eléctricas. Esas cargas eléctricas se pegan a otras moléculas y hacen que funcionen mal. Entonces, la célula tiene mecanismos para contrarrestar esas cargas eléctricas. Pero a veces no da abasto. Eso es el estrés oxidativo. Con el agregado de antioxidantes externos, se ayuda a las células. Cuando las células no logran neutralizar los radicales libres que afectan su funcionamiento, ese proceso se asocia a enfermedades crónicas, cáncer y trastornos neurológicos. El mate aporta antioxidantes externos que ayudan a las células a mantener su equilibrio.

Pero lo más interesante es uno de esos polifenoles: el ácido clorogénico, que dispara el metabolismo, que es como las células organizan su energía, porque la falta de energía es una de las principales causas de muerte celular. Y entonces aparece el ácido clorogénico con mucho énfasis y acá yo voy a decir “por suerte”. Por suerte el café también tiene mucho ácido clorogénico y entonces hay mucha gente en el mundo que lo empezó a estudiar. El mate es el alimento con mayor concentración de este compuesto, junto con el café. El ácido clorogénico regula el metabolismo celular y mejora el uso de energía, algo vital para las neuronas, que no se reproducen. Esto abre perspectivas en la prevención o el retraso de enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Alzheimer.

¿El mundo está mirando al mate como objeto de estudio?
En realidad, está mirando al ácido clorogénico, como un principio activo del café porque también lo tiene en abundancia. Esa coincidencia nos beneficia: la investigación global sobre este compuesto fortalece nuestra evidencia. En nuestro laboratorio trabajamos sobre su efecto en neuronas y los resultados son muy alentadores. Vemos mejoras en la regulación del metabolismo, como las neuronas pueden distribuir su uso de la energía celular y en la resistencia a daños que, con el tiempo, llevan a la muerte neuronal. 

Ahí la yerba puede ayudar…
Ahí puede ayudar. 

¿La industria se da cuenta de eso?

No, no, absolutamente no. La industria todavía no la vio. Si algo tenemos los que estamos en el mundo científico es que estamos unos pasos adelante porque estamos viendo los resultados y porque lo que yo estoy contando son resultados que salen de nuestro laboratorio y que no aparecen todavía públicos, no son públicos porque no los terminamos. 

Pero tiene un valor económico enorme. 

El ácido clorogénico, porque yo me estoy metiendo el ácido clorogénico como preventivo de enfermedades neurodegenerativas porque es mi tema de trabajo.

Pero el ácido clorogénico es, además, y por el mismo mecanismo que favorece a las neuronas, es además la molécula que evita la obesidad. No es un adelgazante en general. En realidad evita acumular grasas. Entonces, evita la obesidad. Termina resultando como un adelgazante. Pero todavía nadie está diciendo desde la industria o el INYM, “extraigamos ácido clorogénico de la yerba”. Hace poco en uno de los webinarios del INYM la doctora Sandra Guerrero, mostró una técnica para sacar ácido clorogénico de los palos que terminan siendo desechados. Da bronca encontrar en las farmacias productos naturales enriquecidos con ácido clorogénico importados y extraídos de té verde. La industria no la ve. Yo no soy, con mi mentalidad científica, experto en pensar los negocios. Pero se los estamos diciendo, ahí hay una posibilidad.

¿Y qué productos se pueden elaborar con esto?

Píldoras que podés agregarlas directamente a tu dieta, como se toman las vitaminas, por ejemplo. Si bien vos podés obtener los beneficios del mate, podrías obtenerlo directamente tomando una pastilla. Hay hay grupos japoneses que han hecho experimentos interesantes con yerba mate. Con polvo de yerba le hacen tomar a las personas porque no querían tomar en otras en otras variantes, y es efectivo igualmente. Así que se pueden generar compuestos, comprimidos y no tan costosos.

Otros principios activos de la yerba mate pueden aumentar la variedad de opciones. No quedarse solamente con la cafeína y el efecto energizante, sino a pensar en otras variantes.

¿Productos de belleza?

Se que sirve, pero no me metí tanto en el detalle. Como soy fisiólogo, me metí más en el funcionamiento fisiológico. Sé que sirve, que se usan, pero en ese caso de manera dérmica, es decir, las cremas. Lo que escuché es que son beneficiosas.

El camino de esta investigación se cruzó con la figura del premio Nobel Bernardo Houssay, el científico más importante de la historia argentina. 

¿Qué significó para tu trabajo saber que un premio Nobel también estuvo buscando los beneficios de la yerba?

Cuando empecé a trabajar con yerba mate me decían que era pseudociencia. Lo mismo que le pasó a Houssay décadas antes, cuenta entre risas. Fue una reivindicación. Para ambos. 

La búsqueda de documentos sobre los estudios de Houssay en yerba mate fue una aventura casi detectivesca: cartas olvidadas, bibliotecas, museos y hasta un coleccionista que guardaba el material sin saber muy bien qué hacer con él. “Fue un hallazgo completamente fortuito. Encontramos 114 cartas, 28 reportes científicos, dibujos originales, bibliografía recopilada… Un tesoro que estaba a punto de quedar para siempre en la oscuridad”, relata.

Gracias al trabajo de su equipo y al apoyo de la Facultad, todo ese material fue digitalizado y está disponible para el público, cumpliendo el deseo que el propio Houssay dejó escrito en varias cartas: “Esto se tiene que saber”.

Aunque su tema principal de investigación es el Parkinson, la yerba mate ha ido ganando cada vez más espacio en su agenda científica. “Hoy diría que el 70% de mi trabajo está dedicado a la yerba mate. Y creo que voy camino a dedicarle el 100%, porque lo que encontramos es mucho más trascendente de lo que imaginaba”, reconoce.

También se ha convertido en un divulgador apasionado. “Es parte de nuestra labor como investigadores. No basta con que la ciencia avance si no se lo contamos a la gente”.

¿A qué edad comenzar a tomar mate? Para la respuesta, se remite a la evidencia internacional: nada de cafeína antes de los 12 años y, entre los 12 y los 18, no más de 100 mg diarios (el equivalente a un mate cebado con yerba común). 

“La cafeína en dosis moderadas no genera adicción ni cambios permanentes en el cerebro, pero hay que ser prudentes con los niños”, advierte.

A título personal, confiesa que toma entre tres y cuatro mates por día y que el café casi no forma parte de su dieta. “El café es el demonio”, bromea.

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