mate

Rosamonte lanza su acción de verano y apuesta al tereré en la costa Atlántica

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Enero y Febrero son los meses en que la mayoría de los argentinos deciden tomar un descanso y disfrutar de los distintos puntos turísticos del país. Por eso, Rosamonte decidió acompañar nuevamente estos buenos momentos y volverá a la costa argentina. Pero la temporada 2018 tiene una novedad: entre los destinos que visitará la yerbatera se suma la ciudad cordobesa Villa Carlos Paz.
Camionetas ploteadas y un equipo  de promoción itinerante recorrerán distintas playas y puntos turísticos marplatenses, y a través de una acción de sampling se promocionarán las variedades Tradicional y Suave. De igual manera se obsequiarán muestras en Carlos Paz.
En Mar de las Pampas y Miramar, particularmente, se podrá visitar los paradores sponsoreados por Rosamonte, en los que habrá expendio gratuito de agua caliente y concursos diarios.
La acción no termina acá. En distintos supermercados de Mar del Plata y Villa Carlos Paz, los veraneantes podrán aprovechar la promoción Rosamonte por tiempo limitado. Con la compra de cualquier variedad de yerba mate Rosamonte en los comercios adheridos, obtendrán sin cargo un paquete de Rosamonte Tereré de 500 gr.
La variedad Tereré demostró tener mucha aceptación. Su elaboración es de molienda gruesa  con un estacionamiento natural entre 12 y 18 meses, tiene bajo contenido de polvo y se encuentra libre de gluten. Todas estas distinciones le dan un sabor suave notable. Además, es producida en el sur de Misiones y las condiciones geográficas de esta zona le dan su nota distintiva a la planta de yerba mate. Por otra parte, su envase lleva una tecnología triple capa para una protección extra.

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El “Trago Argentino Mate” se presentó en Madrid, en el lanzamiento de FESTITUR

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Hoy se llevó a cabo en Madrid el acto de presentación de la 4ª Edición de FESTITUR, el Festival del Turismo de Madrid organizado por la Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid, coincidiendo con la celebración en la Capital española de la Feria Internacional de Turismo, FITUR. Durante la feria estiman que se realizarán más de 200.000 salidas nocturnas, que generarán un impacto de 15.000.000 €.
En este marco, se lanzó el “Trago Argentino Mate”, iniciativa de FEHGRA, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo de la Nación Argentina (MINTUR). Se trata de un coctel elaborado por el chef Diego Cabrera que busca promocionar la cultura del mate como atractivo turístico singular de Argentina.
El acto de presentación contó con la participación de Dionisio Lara, vicepresidente Noche Madrid; Eduardo López-Puertas, director General de IFEMA; Ana Larrañaga, directora FITUR; Miguel Sanz, director de Madrid Destino; Concha Díaz de Villegas, directora General de Comercio del Ayuntamiento de Madrid; Manuel Vegas, director del Departamento de Turismo de la Escuela Superior de Hostelería.
La 4º edición de FESTITUR tiene lugar después del mejor año turístico de la historia para Madrid, con más de 10 millones de visitantes y un incremento del 10% de turistas y en pleno estallido de la Nueva Noche Madrileña que pretende recuperar su liderazgo como capital de la vida nocturna europea, como consecuencia de la inauguración y apertura de nuevos locales y espacios espectaculares llamados a marcar tendencias, por su fusión integral y vanguardista de gastronomía, DJ’s, copas y espectáculos.
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Premian a una empresa que trabaja con yerba mate de modo sustentable

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La yerba mate de Guayakí, es concebida como una bebida sagrada. La yerba de Guayakí es una obra de arte. Como un vino muy fino, se cultiva, cosecha y seca siguiendo las tradiciones y épocas del año que corresponden. Se cosecha, a mano, solamente las hojas y palos tiernos. Como el café de altísima calidad, la yerba mate que crece bajo sombra en el ecosistema del bosque, tiene más sabor y valor nutricional. Resguardada de los rayos del sol, las hojas de yerba sombreada son oscuras, de un verde esmeralda y desbordantes de nutrientes y de sabor. Esa es la presentación de Guayakí, una empresa casi desapercibida en Misiones, pero que sin embargo, acaba de ser premiada como Nuevo Paradigma Empresario por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina.

Guayakí Latin America S.A. trabaja con un equipo de gente que está en Andresito, en Paraguay y en Buenos Aires. La principal misión es brindar a los productores y artesanos la asistencia técnica, social y ambiental. El presidente de la compañía es Alex Pryor y tiene 36 años. Se recibió de Ingeniero en Alimentos en California y fundó Guayaki Sustainable Rainforest Products y. Actualmente, está encargado de los proyectos de yerba mate bajo sombra en Brasil, Paraguay y Argentina.

Una de las características es la “Yerba Sombreada” o producida bajo árboles. “Es rentable. Hay demanda por los productos orgánicos y de comercio justo y esto los convierte en una fuente de ingresos interesante, porque los costos reflejan en valor social y ambiental. La yerba mate orgánica es una alternativa, pero no la única”, señala Pryor.

En Argentina, se trata de yerba cultivada, por lo general con baja densidad de sombraje, donde se trabaja en proyectos de reforestación de especies nativas. Los yerbales tradicionales bajo sol se convierten en yerbales con 500 árboles de 40 a 50 especies nativas. También en la Argentina , hay un proyecto que maneja el yerbal con un sistema silvo-pastoril.

En 2009 Guayakí se convirtió en la primera empresa de yerba mate certificada por el Comercio Justo en el mundo a través de la OMI. Uno de los propósitos de la compañía es demostrar que una empresa puede ser rentable mientras opera de manera sostenible. Comenzaron en 1996 con la visión de proteger y restaurar las selvas tropicales sudamericanas y potenciar a la gente del bosque nativo.

La compañía trabaja en conjunto con productores de yerba mate orgánica y una vez que un agricultor acepta asociarse, se ofrece asesoramiento técnico sobre cómo crear viveros, se los ayuda a manejar el proceso de cultivo orgánico y luego se compra lo que producen. Los agricultores, a su vez, deben repoblar su selva tropical con los árboles nativos.

Hoy, Guayakí trabaja con casi 600 familias de comunidades indígenas y en 48.000 hectáreas de la Mata Atlántica. En Argentina, la empresa trabaja junto a la Fundación Agroecológica Iguazú difundiendo buenas prácticas de cultivo y dictando talleres para más de mil alumnos de escuelas rurales de la localidad de Andresito.

El nombre de la marca Guayakí rinde tributo a los indígenas Aché Guayakí que son nativos de la Mata Atlántica del Paraguay. La empresa  trabaja directamente con los Aché Guayakí en un proyecto revolucionario: una de las primeras reservas sostenibles manejada por indígenas.

La reserva de la comunidad Kue Tuvy se ubica en el departamento de Canindeyú, Paraguay, y es frontera al Sur con la Reserva Mbaracayú de 65.000 hectáreas. La propiedad de esta comunidad se conoce también como Finca #470, tiene 4600 hectáreas de bosque nativo y la habitan unas 40 familias.

Los Aché Guayakí son los últimos cazadores y recolectores de la Mata Atlántica. La comunidad Kue Tuvy, en particular, cree que deforestar no es una opción viable y quiere encontrar nuevas alternativas de ingreso para poder mantener el bosque intacto.

 

 

 

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Playadito, la cooperativa yerbatera que se metió entre las grandes

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El mercado de la industria yerbatera engaña a muchos observadores. Los cuarteles generales de estas empresas están siempre en localidades tranquilas, apacibles. Virasoro, Apóstoles, Liebig, Monte Carlo, Santo Pipó, Oberá o Andresito. Cualquiera llega con el acelere de la ciudad y se encuentra con la calidez y los modos tranquilos de estos pueblos donde a la siesta no vuela una mosca, donde uno camina unas pocas cuadras y el ejido urbano da paso a un oasis verde.

Sin embargo, las apariencias engañan. Bajo esa fachada bucólica se concibe, se ejecuta y se desarrolla una de las industrias de consumo masivo más competitivas que existen en la Argentina. Un mercado donde los que tallan son los 10 ó 12 jugadores de siempre que se esfuerzan cada año por ganar un puntito o dos en su cuota de mercado. Es un mercado durísimo, y así como pueden ganar, pueden perder. Entonces, al otro año ya quieren recuperarlo.

No es para menos, se trata del producto más popular de la Argentina, el que está en más hogares que ningún otro. Las  empresas yerbateras pelean día a día cada centímetro de góndola en un supermercado porteño, un “chino” del Conurbano bonaerense o en un almacén de un pueblito perdido en las sierras.  Es un mercado maduro -crece poquísimo cada año- pero esto también engaña.

Hay negocios maduros que necesitan “cuidadores”, gerentes que no se manden ninguna macana grande y con eso alcanza. No es el caso del competitivo mundo de la yerba mate.

Acá nadie se puede dormir en los laureles. Si uno gana, en un mercado maduro, casi siempre es porque otro perdió. Esa competencia perfecta impulsa a mejorar, invertir y tratar de acertarle a la fórmula del éxito, que es mucho más compleja de lo que parece a simple vista.

Ahora bien, a todos esos nombres conocidos como Taragûi,  Rosamonte,  Amanda, Nobleza Gaucha, Cruz Malta ó CBSé, desde hace unos años les apareció un “jugador” que no para de crecer. Sorprende a todos, porque crece y crece fuerte y en forma sostenida, una rareza en un mercado súper peleado donde cualquier firma se da por hecha si un par de años avance un poco y a los siguientes no pierde. Pero esta empresa es distinta. Todos la miran y se preguntan: “¿Hasta dónde piensan llegar?”.

Los que están en el mercado ya saben de quién se trata. En Economis pensamos que ya es hora de ir presentando Playadito. Cuyo nombre correcto es Cooperativa Agricola de la Colonia Liebig. No podíamos dejar pasar nuestro primer año de vida como un medio dedicado a la economía y las empresas de la región sin visitar la base de operaciones de Playadito y conocer de primera mano esta historia sorprendente. Así que un caluroso lunes de diciembre recorrimos los 70 kilómetros hasta Liebig, esa pequeña localidad correntina pegadita a Apóstoles que casi podría ser misionera.

Playadito irrumpió como un jugador importante en el negocio yerbatero hace ya más de una década, pero en los últimos años consolidó un crecimiento sostenible y empezó a desafiar y a superar a los cinco grandes y siguió subiendo. Gigantes como Rosamonte, Nobleza Gaucha o Amanda hoy la miran desde atrás.

En unos días más, Playadito cerrará el 2017 con otro año de crecimiento fuerte. Es la segunda marca del país, sólo superada por Las Marías (Taragûí y Unión), que lidera el mercado desde hace más de 40 años. Obviamente, en Virasoro –distante unos 50 kilómetros de Liebig por la ruta 14- la miran de reojo, como esos corredores de maratón que van primeros desde la largada pero empiezan a perder terreno con un segundo que viene achicando a paso firme. Es el segundo año consecutivo que Playadito finaliza como la segunda yerbatera del país.

Tres crisis, tres generaciones

En Liebig, dialogamos con Ricardo Daniel Handziak -57 años, nacido en la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Handziak es el presidente de la Cooperativa y va por su 8° mandato, es la cara visible de esta organización que tiene 121 productores asociados.

Minutos después se sumó a la charla el ocupante de la sencillísima oficina donde se realizará la entrevista, Gustavo Quatrín, su gerente general. Al mismo tiempo que nos dio la nota, no paró de firmar una pila de cheques, dar algunas indicaciones a un colaborador que entraba cada tanto y contestar algún mensaje por WhatsApp.

Gustavo (54), es un santafecino, oriundo de Arroyo Ceibal, un pequeño pueblo rural cercano a Reconquista. Contador recibido en la UNNE (Chaco) y con un MBA en el IAE, arrancó en Liebig a los 24. Su historia es sorprendente, porque apenas 3 años después lo designaron gerente general, con apenas 27 años.

Sin dudas, una de las claves del éxito de Playadito es que sus socios han tomado y toman decisiones por el bien de la cooperativa, sabiendo componer aún en las diferencias.

Durante más de una hora dialogamos con Ricardo y Gustavo sobre las razones para el crecimiento de Playadito en un mercado tan maduro y competitivo como el de la yerba mate. Por momentos fue como preguntarles por la fórmula de la Coca-Cola y supieron gambetear con picardía y habilidad aquellos temas comerciales que prefieren no ventilar en una entrevista periodística.

Handziak y Quatrín afirman que interpretan el presente como el resultado de la respuesta de tres grandes crisis, a través de tres generaciones.

En primer lugar, a la crisis en Alemania posterior a la primera guerra mundial, que dio origen a la Cooperativa, cuando sus fundadores emigraron en grupo organizado desde las ciudades de Karlsruhe y Pforzhein. En segundo lugar, a una de las cíclicas crisis de precios de materia prima, (año 1979 ), cuando los hijos de los fundadores respondieron instalando el molino para llegar directamente al consumidor con un producto elaborado. Eligieron como marca Playadito, que es el nombre de un paraje cercano al pueblo y es designado así por la forma del terreno.

La tercera crisis fue la amenaza a su liderazgo regional (1995) coincidente con un período de sobreoferta de materia prima y precios bajos. En este caso fueron los nietos los que respondieron con determinación, y ahí decidieron crecer y llegar a tener presencia nacional para ser una empresa más competitiva y sustentable.

En Playadito afirman que supieron “transformar las crisis en oportunidades”, y con gestión y una cuota de buena suerte, lograron alcanzar los resultados que están “por sobre los mejores sueños”, resumen Handziak y Gustavo. “Una hermosa historia para contar”, agregan a dúo.

Otra clave importante que tiene que ver con el negocio de Playadito es la forma de concebir el negocio yerbatero. Durante años las empresas pensaron el negocio como una industria parecida a la petrolera. Es decir, hay varias marcas, pero el proceso de producción es más o menos el mismo y, sobre todo, el precio en “surtidores” también tiene que ser más o menos parecido.

Últimamente hay una nueva tendencia que tiende a ver el negocio yerbatero con un mayor parecido al de la industria del vino. Una persona que gusta del buen vino es capaz de pagar el doble o el triple por un Malbec sin chistar, porque su calidad lo amerita.

En rigor de verdad, la industria yerbatera tiene un poco de estas dos “escuelas”. Al final del día son las dosis exactas de uno y otro enfoque las que apuntalan el éxito de una marca como Playadito. Ellos apuestan fuerte a la calidad de la yerba, a esa fórmula mágica de tiempo de estacionamiento, de combinación de palo, polvo, hoja y humedad que hacen a un producto único. En este negocio es común que algunas firmas penalizan la calidad por abaratar costos y ganar el favor en la góndola por el precio. En Liebig lo consideran un error caro.

En plena guerra de precios, Playadito es un producto al que los consumidores le reconocen un mayor valor. Handziak y Quatrín afirman que no “hay un escenario de guerra de precios”, sino “la simple respuesta a un hecho en el cual la cantidad ofrecida supera en alguna medida en los hechos, y en expectativa a la demanda de los consumidores”.

“Es una actividad en donde hay que invertir mucho, por cada peso que querés facturar el año que viene tenés que invertir un peso hoy, en equipos, instalaciones y stocks”, explica Ricardo.

Entrando a Liebig desde la ruta nacional 14 y sobre la ruta provincial 71, antes de llegar al pequeño pueblo donde están las oficinas de la cooperativa, se observa un predio industrial dominado por los grandes edificios donde se guarda la yerba mate canchada y se observa la estructura de la futura planta de molino y envasado, que se encuentra en construcción “para dar respuesta al fuerte crecimiento, que se espera esté funcionando en el 2019”, dice Handziak.

Otra particularidad que tiene Playadito es que la marca fue creciendo sin pausa, a lo largo de los últimos 38 años,  desde el Litoral, en donde primero fue líder, a todo el país. La estrategia de comunicación se apoyó muy fuerte en la cultura y la música que identifica a Corrientes,  el chamamé. “Playadito siempre está  presente en festivales, fiestas populares y  ferias con la popular Embajada Playadito”, detalla Ricardo.

Al cabo de dos horas de dialogar con las dos caras visibles de esta sorprendente cooperativa que tiene 121 socios, 237 empleados y 91 años de historia, nos vamos con la idea de que su éxito es una combinación de todos estos factores: Las enseñanzas de los precursores -sobre todo de sus errores y contramarchas-, y el legado de la cultura del esfuerzo, la dedicación y el trabajo en un equipo donde nadie se la cree.

 

Algunos números de Playadito

121 Asociados

237 empleados directos

91 años de vida (fundada el 19/12/1926)

2º yerbatera del país (ventas al mercado interno)

150% es lo que creció en los últimos 9 años. Un índice de crecimiento inédito en un mercado maduro y competitivo como el de la yerba, que creció 14% en el mismo período.

12% del mercado interno 2017 (250 millones de kilos)

¿Qué es Playadito? Un paraje cerca del pueblo de Liebig, que por las playadas del terreno adquirió ese nombre.

 

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¿Qué país es el verdadero rey del mate: Argentina, Paraguay o Uruguay?

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El mate forma parte de la identidad nacional de tres países: Argentina, Paraguay y Uruguay. En Brasil se toma, pero solo en los estados del Sur.

Ana País. BBCMundo – El mate es algo desagradable para el no iniciado. Se trata de un recipiente usualmente con años de desgaste, lleno de una suerte de pasto verde y con una pajilla de metal incrustada, que varias personas chupan sin siquiera limpiar.

Por si esto fuera poco, cada uno que toma hace ruido al final, delatando con una impertinente sonoridad que ya no hay más líquido para succionar.

Sin embargo, en Argentina, Paraguay y Uruguay el mate es la compañía diaria del solitario y un hábito colectivo que jocosamente se cataloga como la primera red social.

El antropólogo uruguayo Daniel Vidart incluso llegó a afirmar que “en todos los tiempos fue el mate el que hizo la rueda y no la rueda la que trajo al mate”.

Define la identidad e idiosincrasia de estos tres países a tal punto que este 30 de noviembre se celebra el Día Nacional del Mate en Argentina, tal como sucede los 11 de octubre en Paraguay y como se ha propuesto hacer el 12 del mismo mes en Uruguay.

Debido a este nacionalismo matero, son muchas las discusiones que se suelen generar alrededor de la infusión cuando se juntan argentinos, paraguayos y uruguayos: que si es mejor amargo o dulce, que si caliente o frío, de yerba con o sin palo, en un recipiente chico, mediano, grande (o gigante).

Y, a medida que la discusión se extiende en el tiempo, se vuelve más y más probable que surja la pregunta de qué país es el verdadero rey del mate.

Pero, ¿quién tiene la razón?

Paraguay, el rey histórico

“El ritual del mate se ha conservado casi sin ninguna modificación desde hace unos tres siglos“, escribe el antropólogo uruguayo Gustavo Laborde.

La planta con la cual se elabora la yerba mate, Ilex paraguariensis, es nativa de las regiones subtropicales y templadas de América del Sur, es decir, de Argentina, Bolivia, sur de Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay.

Se cree que las poblaciones nativas de la región ya consumían esta planta de distintas formas y con fines variados, pero fueron los españoles los que hicieron los primeros registros escritos de su consumo en un lugar en particular: lo que hoy es Paraguay.

“Con su epicentro histórico en lo que hoy sería la región oriental de Paraguay, los guaraníes fueron los grandes responsables de la propagación de la yerba mate al sur del continente americano”, le dice a BBC Mundo el uruguayo Javier Ricca, autor del libro “El mate”, ganador del prestigioso Gourmand Awards 2010.

De hecho, varios textos españoles del siglo XVI afirman que el producto era conocido como “yerba del Paraguay” por viajar desde “esa provincia”.

Por ejemplo, en la “Historia de la provincia del Paraguay de la compañía de Jesús”, el sacerdote Nicolás del Techo escribe: “Muchas son las virtudes que se le atribuyen a dicha yerba, lo mismo reconcilia al sueño que desvela; igualmente calma el hambre que la estimula y favorece la digestión; repara las fuerzas, infunde alegría y cura varias enfermedades”.

Pero fue el origen divino y poderes sobrenaturales que algunos guaraníes le atribuían al mate lo que terminó por convencer a los españoles y, en particular, a los sacerdotes jesuitas de prohibir su consumo.

Así, en 1610 la Inquisición de Lima prohibió esta “sugestión clara del demonio”, y en Asunción se impusieron penas de 100 latigazos para los indígenas y 100 pesos de multa para los españoles que consumieran o traficaran yerba, cuenta el argentino Jerónimo Lagier en el libro “La aventura de la yerba mate”.

Tan solo 20 años después, la yerba no solo volvería a ser legal, sino que sería utilizada por los jesuitas como la base económica de su expansión territorial, “desarrollando un cuasi monopolio de la comercialización de la yerba mate”, le cuenta Lagier a BBC Mundo.

En los siglos siguientes, diversas guerras por motivos geopolíticos y comerciales que golpearon la explotación y distribución de la yerba mate, harían que Paraguay perdiera su trono histórico para cederle el récord de producción a uno de sus vecinos: Argentina.

Argentina, el rey de la producción (y del marketing)

“Argentina es el país que más produce”, dice Lagier, actual director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de Argentina.

En los últimos 5 años, Argentina produjo 777 mil toneladas de hoja verde, según un informe de INYM de septiembre.

Argentina también lidera en exportación de yerba mate con un promedio anual de 35 mil toneladas, siendo sus principales destinos Siria (72%), Chile (14%), Líbano y Estados Unidos (2%), indica el mismo reporte.

Además, es el país con mayor superficie de cultivos de yerba mate, totalizando 165 mil hectáreas. De lejos, le siguen Brasil (85 mil) y Paraguay (35 mil).

Pero solo estos números no consiguen explicar por qué, a pesar de que le mate es propio de tres países y cuatro estados del sur de Brasil, internacionalmente está asociado con Argentina.

Argentina se ha caracterizado por tener muy buenos departamentos de marketing y venta de sus productos en todo el mundo. Prueba de ello es su carne, la cual es reconocida y valorada en los mercados más importantes”, le dice Ricca a BBC Mundo.

“Siguiendo este camino, el INYM ha desarrollado acciones de promoción en distintas ferias internacionales de alimentación en países tales como Alemania o Estados Unidos, al tiempo que proyecta ampliar su mercado en India donde el consumo per cápita de infusiones es muy alto”, agrega.

Lagier agrega: “Estimo que, en cuanto a imagen externa, es el más conocido de los cuatro países por un consumo amplio y por ser quien más trabajó los mercados externos”.

Argentina es el mayor consumidor de yerba mate en volúmenes absolutos, con cifras que van entre 245 y 260 mil toneladas al año.

Pero cuando se trata de consumo per cápita, el país más matero es el más pequeño: Uruguay.

Uruguay, el rey del consumo todo terreno

El “paisito” de los 3 millones de habitantes es donde se registra el mayor consumo de yerba mate por persona, con 8 kilos anuales.

Para tener una referencia, Argentina es el que le sigue con 6,4 kilos por año e incluso en la provincia albiceleste que más consume, Entre Ríos, igual el promedio llega a 7, afirma Lagier.

El director del INYM sostiene que, si bien las costumbres que rodean a esta infusión se extienden entre los países materos sin conocer fronteras, en Uruguay se da una particularidad que lo distingue: “Toman mate desplazándose, con termo y mate bajo el brazo”.

Incluso a los argentinos, con todas sus estadísticas de liderazgo en yerba mate, les impresiona ver a uruguayos andando en bicicleta y cebando (sirviendo) mate al mismo tiempo.

“La evolución del mate en nuestra sociedad, desde la intimidad del hogar al espacio público, es un fenómeno históricamente reciente”, dice Ricca.

Según el antropólogo Vidart, “un sector político de la población uruguaya lo esgrimía como una insignia social, como un indicador de rebeldía” durante el gobierno militar de 1973 a 1985.

Ricca ejemplifica agregando que, previo a esta fecha, en las reuniones sindicales solo se tomaba café o té. Ahora “el termo y el mate siempre están presentes”.

Esta peculiar costumbre también pudo verse influida por las oleadas migratorias hacia Montevideo, continúa, pues “trabajadores y estudiantes que se alojaban en pensiones, solían evadir ese encierro de la piecita saliendo a tomar mate a la calle”.

La pipa de la paz

El primero, el más conocido o el más tomador son todos títulos que pueden alimentar horas de debate entre argentinos, paraguayos y uruguayos, pero más como deporte verbal que como una verdadera discusión.

Porque si hay algo que está claro en la región es que “el mate sigue siendo camaradería, como si existiera un cálido fogón en medio de los mateadores, aunque se tome en un rascacielos y el agua haya salido de una cafetera”, escribe Lagier en “La aventura de la yerba mate”.

Incluso hay quienes han llegado a comparar al mate con la pipa de la paz de los indígenas de América del Norte, como el escritor y granjero suizo argentino Alberto Roth, quien decía que esta infusión debería colocarse en toda mesa de negociación a nivel nacional e internacional.

Sobre el final de su libro, Lagier reconoce: “Sería difícil describir todo lo que encierra este rito del mate, más allá del acto de verter agua caliente en un recipiente con yerba y beber esa mezcla con una bombilla”.

Y agrega: “El mundo se detiene alrededor del mate, tanto con buena charla como con buen silencio”.

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