Medicamentos y jubilaciones: una brecha que se profundiza en la era Milei
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) alerta sobre el impacto que la política de desregulación de precios y el ajuste en el sistema de salud están generando sobre las personas mayores. Entre abril de 2024 y abril de 2025, los medicamentos más consumidos por jubilados aumentaron en promedio un 52,3% interanual, mientras que el poder adquisitivo de la jubilación mínima con bono cayó un 40,8% en términos reales frente a la canasta del PAMI.
La investigación, elaborada con datos a abril de 2025, describe una fuerte aceleración de precios iniciada tras el triunfo electoral de Javier Milei en noviembre de 2023. En los dos últimos meses de ese año, los medicamentos registraron subas del 25,7% y 40,9% respectivamente. Desde entonces, la inflación acumulada de la canasta de fármacos más usados por adultos mayores alcanzó el 237,1%.
Entre los medicamentos con mayores incrementos interanuales se destacan el Glaucotensil TD (60,7%), Acimed (60,6%) y Daflon 500 (48%). Estos productos se usan para tratar enfermedades cardiovasculares, insuficiencia venosa crónica y afecciones gástricas, patologías altamente prevalentes en la tercera edad.
El informe también detalla que el bono de $70.000 que reciben quienes cobran hasta 1,5 jubilaciones mínimas permanece congelado desde marzo de 2024. Si se hubiera actualizado al ritmo de la jubilación mínima, hoy debería ser de $154.400. Esta decisión deterioró aún más la capacidad de compra de los medicamentos, incluso frente a las subas moderadas del primer trimestre de 2025.
El caso PAMI: recortes y aumentos
Más allá de los medicamentos de venta libre, el estudio enfatiza que los precios con cobertura PAMI crecieron incluso más rápido que los del mercado general: un 394,2% desde noviembre de 2023. La canasta que los jubilados reciben con subsidio estatal sufrió aumentos mensuales de hasta 33,8% (enero 2024), aunque luego se estabilizó en torno al 2,3% mensual hacia abril de este año.
Sin embargo, desde agosto de 2024 el organismo redujo significativamente la cantidad de medicamentos gratuitos disponibles. En total, el vademécum pasó de 167 a 109 moléculas cubiertas, con una merma de casi un tercio en la oferta de medicamentos sin costo. Además, se endurecieron los requisitos para acceder al subsidio social: los jubilados deben acreditar ingresos por debajo de 1,5 haberes mínimos y no poseer prepaga, propiedades o vehículos de lujo.
Este combo de recortes y aumentos impacta directamente en la economía de los adultos mayores. Según el CEPA, el ahorro que representaban los medicamentos gratuitos para un jubilado promedio con bono equivalía al 26% de su haber en diciembre de 2024. La reducción del vademécum y el congelamiento del bono implican, en los hechos, una pérdida indirecta de ingresos.
Caída del poder adquisitivo
El informe mide la evolución de las jubilaciones mínimas —con y sin bono— en términos del valor de la canasta de medicamentos. Desde junio de 2023 hasta abril de 2025, la jubilación mínima con bono perdió 40,9 puntos porcentuales de poder de compra frente a los medicamentos del PAMI. En el caso de los haberes sin bono, la caída fue aún mayor: 42,5 puntos.
Aunque desde diciembre último se registran aumentos nominales en las jubilaciones, estos no alcanzan a recomponer el poder de compra frente al ritmo de los precios. En los primeros cuatro meses de 2025, el haber con bono prácticamente no mejoró su situación respecto de los medicamentos (apenas +0,1% mensual), mientras que el valor de los remedios siguió subiendo, incluso entre los que tienen cobertura parcial.
La política de desregulación económica y ajuste en el sistema de salud está provocando una doble presión sobre las personas mayores: más gasto en medicamentos y menor capacidad de compra. La combinación de inflación persistente, bono congelado y reducción de la cobertura gratuita configura, según el CEPA, un “grave retroceso en materia de derechos y calidad de vida” para la población jubilada. La evidencia empírica es clara: la canasta de medicamentos esenciales crece al triple que los haberes, y el sistema de protección social se reduce en lugar de ampliarse.





