MEDIO ORIENTE

Trigo y soja alcanzan máximos de dos años, la tensión geopolítica impulsa los precios

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La volatilidad geopolítica volvió a convertirse en un factor determinante para los mercados agrícolas internacionales. El recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente y el Mar Negro, combinado con problemas climáticos en Europa y una reactivación de la demanda china, llevó al trigo y la soja a registrar sus valores más altos de los últimos dos años en la Bolsa de Chicago. Al mismo tiempo, el maíz ganó firmeza tanto en el mercado internacional como en el doméstico, donde la necesidad de abastecer embarques aceleró las operaciones y elevó los precios disponibles.

El nuevo informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra cómo un escenario internacional complejo puede traducirse en mejores condiciones comerciales para la producción argentina, aunque también advierte que la volatilidad seguirá siendo elevada y exigirá una gestión comercial cada vez más estratégica.

En el mercado local, la curva de futuros subió para trigo y maíz. La necesidad de originar mercadería da soporte al disponible de cereales y acelera la fijación de precios. El precio de la soja, entre Ormuz y las compras chinas.

Los conflictos bélicos empujan el precio internacional del trigo a máximos en dos años 

El mercado global de granos está bajo presión debido al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en las últimas semanas. Argentina no queda al margen, y la curva de futuros de trigo en A3 llegó a su segundo punto más alto en el año. 

Por un lado, la interrupción de la tregua entre Estados Unidos e Irán en la segunda mitad de julio coincidió con el recalentamiento del frente Rusia-Ucrania; ambos con severas consecuencias sobre logística global de granos. Como consecuencia, los futuros aumentaron entre 7 y 9% desde el mínimo relativo del 2 de julio. 

La mejora en las cotizaciones para los futuros a cosecha, con vencimiento en diciembre 2026 y enero 2027 alentó la fijación de precios para negocios anticipados, y en la última semana se le puso precio a 65.000 tn de trigo 2026/27, ocho veces más que la media de las seis semanas anteriores. 

Sumado a las tensiones geopolíticas, los pronósticos pesimistas para la cosecha en Europa hacen prever un balance global más ajustado. En este sentido, los efectos adversos de la ola de calor en el Viejo Continente y una primavera particularmente seca golpearon severamente las condiciones del cereal en Francia y otros orígenes importantes para la oferta de la Unión Europea. En cifras concretas, la consultora Argus Media estimó que la cosecha de trigo en Francia sería un 7,6% menor a la del año pasado. El Ministerio de Agricultura francés estimaba que la caída sería de un 4% el miércoles de la semana pasada. 

En el mercado de exportación, el cierre temporal del estrecho de Kerch por parte de Rusia, luego de que buques cargueros sufrieran ataques, complica la logística y la salida de la mercadería desde estos fundamentales orígenes que quedaron obligados a reorientar sus exportaciones a otros puertos. Como reflejo del cierre de una ruta por la que salen 1 de cada 4 exportaciones de granos de Rusia, Sovecon, una importante consultora de mercados granarios del Mar Negro, recortó su estimación de exportación de trigo ruso para julio en un 25%.

En este contexto global, en Chicago el precio en del cereal llegó a tocar los US$ 259/t, un máximo en tres años, y superando al pico de mayo, durante el punto cúlmine de la guerra de Medio Oriente.


Las lluvias retrasaron la cosecha del maíz tardío en nuestro país, disparando la prima por entrega inmediata

La cosecha de maíz en Argentina continúa avanzando en las últimas semanas, alcanzando el 78% del área a nivel nacional. Este ritmo ubica la recolección 9,1 puntos porcentuales por detrás del promedio de los últimos cinco años, explicado fundamentalmente por las condiciones ambientales que llevaron a un aumento de humedad en los granos. Sin embargo, a pesar de las demoras en el avance de labores, la dinámica comercial viene avanzando a paso firme, protagonizando una gran agilidad en los puertos.

Mientras se observa un elevado impulso en el ritmo de fijaciones semana a semana (como se ha mencionado en el reporte anterior), el line-up viene tomando fuerza. Durante la semana del 1 de julio, los compromisos de carga al exterior alcanzaron un pico de 3,4 millones de toneladas, cifra que se ubica apenas por debajo del máximo registrado en principios de abril (3,6 Mt), cuando el flujo de maíz estaba en niveles extraordinarios, dada la entrada del temprano.

Si bien estas últimas semanas estuvieron disminuyendo los compromisos de nuevos buques, si tomamos estos datos junto con los embarques ya realizados este mes, estaríamos alcanzando exportaciones de maíz para julio por más de 4,8 millones de toneladas, según datos de NABSA. De concretarse, este volumen representaría el segundo mes de mayor despacho del año, solo superado por abril, y se posicionaría un 16,5% por encima del promedio de los últimos cinco años para el mismo período.

Esta fuerte exigencia logística en el frente exportador se ha reflejado de forma directa en las cotizaciones locales. El precio pizarra para el 22 de julio se ubicó en 190,03 US$/t, acumulando un alza del 5,8% respecto a los 179,5 US$/t registrados a comienzos de mes. 

Si bien las cotizaciones de los contratos futuros mostraron un desplazamiento alcista generalizado en las últimas semanas, la estructura de la curva se comportó de forma asimétrica, impulsada por el aumento de las primas por descarga inmediata. El contrato continuo saltó de 178 US$/t desde principios de julio a 190 US$/t en esta última semana, superando levemente la posición Septiembre.

Si bien el sector exportador cuenta con compras y DJVE cubiertas, la elevada humedad en los lotes retrasa el ingreso de grano a las terminales portuarias. La necesidad de abastecer los compromisos programados deriva en una mayor demanda sobre el mercado disponible, impactando directamente en el pase Julio-Septiembre, que cayó del 12,1% a casi 0% TNA desde principios de mes hasta hoy. Este movimiento desincentiva el diferimiento de ventas y aplanó la curva de corto plazo, mientras que el pase Julio-Diciembre también se comprime del 10,8% al 5,6% TNA.

El escenario de tensión en el disponible local se encuadra, además, en un contexto global marcado por la sequía fuerte en Europa. En Francia, FranceAgriMer ubicó la condición del maíz entre buena y excelente en solo un 41%, alejándose del 72% registrado hace un año. Frente a este panorama, en julio el USDA ajustó a la baja la producción europea de la 2026/27 desde 57,5 Mt a 53,78 Mt intrames, elevando paralelamente las necesidades de importación de la Unión Europea a 22,5 Mt para la 2026/27, 21,6% por encima de la campaña previa. A su vez, en Estados Unidos la sequía en el Medio Oeste añade incertidumbre sobre los rendimientos en una etapa crítica del desarrollo. 

En Chicago, los precios de maíz cerraron el jueves en 182,4 US$/t, registrando un impulso desde principios de mes cuando el cereal se encontraba en 165,7 US$/t.

En este marco, el USDA ajustó al alza las estimaciones de exportación de Argentina para la campaña 2025/26, que superaría a Brasil por primera vez desde la campaña 2020/21, con despachos por 45 Mt. Este desempeño se explica por una mayor competitividad en los precios locales tras el avance de la cosecha, sumado a una reducción en los embarques brasileños hacia Irán, su principal comprador en 2025, cuyos envíos se vieron afectados por el conflicto en Medio Oriente, y a una creciente absorción de la oferta interna en Brasil por parte de la industria de etanol.


El aceite de soja aumenta frente al recrudecimiento de las tensiones en Ormuz 

Las esquirlas de la conflictividad global también golpean a la soja, aunque sobre todo por la coyuntura de Medio Oriente. El recrudecimiento de las hostilidades entre las potencias y el bloqueo de la salida de petróleo desde Irán, el crudo se disparó y volvió a superar los US$ 90 el barril. De esta forma, volvemos a un escenario de precios altos para los combustibles y el mercado reajusta al alza nuevamente las cotizaciones de la soja y el maíz, debido a su vínculo con la producción de biocombustibles.

Fogoneada por las subas del petróleo, la soja llegó a los US$ 455/t en Chicago, un nuevo máximo en más de dos años. Al igual que con el trigo, el nivel de precios actual se coloca por encima de lo que se veía durante el punto de mayor tensión en Medio Oriente. Que el techo alcanzado esta vez sea superior al de ese momento se explica por un factor alcista adicional que está jugado: China volvió a mostrar interés por abastecerse con soja norteamericana. 

Al jueves 17 de julio, USDA confirmó ventas de exportación a China por 2,26 Mt para la 2026/27. En perspectiva histórica, y como se ve en el gráfico anterior, el ritmo de ventas sigue siendo magro, aunque mejor que en años de guerra comercial. En una campaña donde la demanda interna absorbe más granos que nunca y la exportación se proyecta como la segunda más baja de la década, el interés comprador chino intensifica puja por los granos norteamericanos. Frente a ello, el precio de la soja en Chicago se acomoda en un escalón superior.


Un nuevo capítulo de aranceles estadounidenses

Sin dar tregua en el frente arancelario, este mismo viernes la administración Trump lanzó una nueva oleada de impuestos a la importación luego de que se vencieran los 150 días de aranceles temporarios del 10%. El fallo de la Corte Suprema de Justicia en febrero de este año, que fue en contra del esquema presentado durante el famoso “Liberation Day”, dio por tierra el inicial formato de aranceles recíprocos que llegaban a superar el 50% en algunos casos. Bajo este escenario, la administración encontró otras herramientas para promocionar su política de comercio exterior y el cierre de esta semana abre un nuevo capítulo.

Se aplicarán nuevos aranceles adicionales y generales de entre 10 y 12,5% a bienes importados provenientes de 60 socios comerciales que explican el 99% de las importaciones norteamericanas. El gobierno estadounidense se escuda en la sección 301 de la ley de Comercio de 1974, fundamentando su decisión con el argumento de que los gobiernos han fallado en implementar o hacer cumplir las prohibiciones contra productos fabricados bajo explotación laboral.

Argentina entraría dentro del grupo que le tocan aranceles adicionales por 10%, mientras que a China le tocaría la cota más alta, con 12,5%. 

La norma prevé excepciones para la adición de este nuevo conjunto de aranceles. Las más relevantes para la economía argentina son la carne y menudencias bovinas, petróleo crudo y carbonato de litio. Algunos de los principales complejos que se exportan a Estados Unidos y que serían alcanzados por este 10% adicional son el vino envasado, la miel natural entre otros.

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El petróleo trepa un 3% ante reactivación del conflicto en Medio Oriente y cierre de Ormuz

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Los precios internacionales del petróleo suben y se acercan a la zona de los US$80 este lunes, luego de que se reanuden los ataques entre Estados Unidos e Irán y se vuelva a cerrar el estrecho de Ormuz.

El Brent, referencia para Europa, avanza durante esta jornada 2,51%, cotizando a 77,92 dólares por barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, trepa un 2,73% y se ubica en 73,36 dólares por barril.

Antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, el 28 de febrero, el Brent cotizaba en torno a los 73 dólares por barril, valor al que retornó tras el acuerdo de paz alcanzado entre los países involucrados, pero en los últimos días volvió a avanzar por nuevos desencuentros.

El retorno de la tendencia alcista en el precio del crudo se da frente al cese de la tregua acordada entre Estados Unidos e Irán, que incluye ataques de ambos lados en las últimas jornadas tras la declaración de Donald Trump sobre el fin del acuerdo al señalar que “se ha terminado”.

En primera instancia, el mandatario estadounidense expresó su posición en declaraciones durante la cumbre de la OTAN la semana pasada y posteriormente reafirmó la postura en su cuenta de su red Truth Social, al indicar que “Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha terminado“, aunque aclaró que sigue abierto el canal de dialogo con Irán.

Estas declaraciones acompañan el accionar militar de Estados Unidos, que en las últimas horas lanzó una nueva ofensiva sobre Irán, y las represalias del régimen iraní que anunció el cierre del estrecho de Ormuz, aunque desde Washington aseguran que permanece abierto.

Al respecto, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) sostuvo que “Irán no controla el estrecho, el tráfico está fluyendo“, asegurando tener fuerzas posicionadas para mantener esa situación. En la misma línea, Trump le expresó a la cadena NBC que “el estrecho está abierto. Anoche los bombardeamos hasta el cansancio. Son personas muy, muy malvadas y enfermas”.

La inestabilidad del transito fluvial seguro en la vía navegable por la que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo, empuja al alza a los mercados energéticos, reavivando los temores por el abastecimiento y el impacto en la inflación global. 

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que en 2026 el precio promedio del petróleo podría ubicarse entre un 20% y un 25% arriba del registrado en 2025. Además, calculó que el aumento de la energía podría agregar a la inflación anual de 2026 entre 0,3 y 4,6 puntos en los países de la región. En el caso de Argentina, el impacto fluctuaría entre 0,9 y 2,5 puntos.

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Medio Oriente trae alivio a los mercados, pero la inflación sigue siendo la gran incógnita

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Los recientes avances hacia una posible resolución del conflicto en Medio Oriente fueron recibidos con optimismo por los mercados financieros internacionales. Sin embargo, desde Janus Henderson consideran que estas novedades, si bien son alentadoras, no representan un cambio sustancial en los fundamentos que hoy condicionan las decisiones de inversión.

“Los acontecimientos recientes son claramente una buena noticia. Sin embargo, desde una perspectiva de inversión, creemos que es importante evitar interpretar estos eventos como una modificación estructural de las perspectivas para la economía global”, señaló Richard Bernstein, Global Head of Macro & Customized Investing de Janus Henderson. Según el especialista, los mercados ya venían incorporando la posibilidad de una reducción de las tensiones geopolíticas en la región. “Los precios del petróleo y de otros productos energéticos comenzaron a retroceder hace tiempo, lo que indica que parte de esta expectativa ya estaba reflejada en las valuaciones de mercado”, explicó.

Mayor apetito por el riesgo

Tras conocerse las últimas novedades, los activos de perfil más especulativo mostraron un desempeño destacado. Criptomonedas y compañías vinculadas a la inteligencia artificial lideraron las subas, impulsadas por la expectativa de que una moderación en los precios de la energía contribuya a reducir las presiones inflacionarias y permita a la Reserva Federal de Estados Unidos mantener una postura monetaria menos restrictiva.

No obstante, Bernstein considera que esta reacción responde principalmente a dinámicas de mercado ya existentes. “Lo que observamos parece ser una continuación de tendencias especulativas que venimos identificando desde hace tiempo más que una reevaluación de los fundamentos económicos. En nuestra opinión, los inversores continúan mostrando una creciente preferencia por activos de mayor riesgo, una estrategia que podría enfrentar desafíos durante la segunda mitad del año”, afirmó.

La inflación continúa en el centro de la escena

Para Janus Henderson, la principal incógnita sigue siendo la evolución de la inflación global. “Más allá de las noticias provenientes de Medio Oriente, la inflación continúa siendo una de las variables más importantes para los mercados. La asignación de capital dentro de la economía sigue siendo un factor clave”, indicó Bernstein.

El ejecutivo explicó que, si bien sectores como la inteligencia artificial continúan captando grandes flujos de inversión, otras áreas relevantes de la economía permanecen relativamente desatendidas. “Cuando determinados sectores no cuentan con el capital necesario para expandir su capacidad productiva, las presiones inflacionarias pueden persistir incluso en contextos de menor tensión energética”, agregó.

Persisten los desafíos estructurales

Desde la gestora también destacan que las fuerzas estructurales que han impulsado la inflación durante los últimos años permanecen vigentes.

“La desglobalización, la reorganización de las cadenas de suministro y las crecientes barreras comerciales continúan siendo factores relevantes para la economía mundial. Aunque una resolución del conflicto sería positiva, no elimina la vulnerabilidad de la economía global frente a interrupciones en el comercio o en la oferta”, sostuvo Bernstein.

Asimismo, recordó que antecedentes históricos muestran que los acuerdos geopolíticos suelen tener un impacto más limitado en los mercados de lo que inicialmente se presume. “Después de la firma del acuerdo nuclear con Irán en 2015, los sectores que lideraron los rendimientos globales estuvieron impulsados principalmente por factores económicos y corporativos, no por el propio acuerdo. Creemos que el escenario actual podría desarrollarse de manera similar”, señaló.

Mantener el foco en los fundamentos

Si bien la posibilidad de una reducción de las tensiones en Medio Oriente representa una noticia positiva para la estabilidad global, Janus Henderson considera que los inversores deberían evitar decisiones basadas exclusivamente en acontecimientos de corto plazo.

“Las noticias son alentadoras, pero seguimos creyendo que los fundamentos económicos, la evolución de la inflación y la diversificación de las carteras continuarán siendo los principales determinantes del desempeño de los mercados en los próximos meses”, concluyó Bernstein.

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Las acciones argentinas extienden las bajas mientras la guerra y la Fed dominan la agenda global

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La incertidumbre geopolítica volvió a imponerse sobre el entusiasmo tecnológico en los mercados internacionales y arrastró a los activos argentinos a una nueva jornada de corrección. El S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 0,9% y acumuló su segunda rueda consecutiva en terreno negativo, en un contexto donde las dudas sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente comenzaron a neutralizar el optimismo que había generado el boom de la inteligencia artificial en Wall Street.

La corrección local se produjo después de varias semanas en las que Argentina había mostrado una performance relativamente sólida frente al deterioro global. Sin embargo, el regreso de la aversión al riesgo golpeó principalmente a las acciones argentinas que cotizan en Nueva York. Globant encabezó las pérdidas con una caída cercana al 7%, reflejando la sensibilidad del sector tecnológico ante cualquier cambio de humor de los inversores internacionales.

En contraste, las compañías vinculadas a la energía volvieron a mostrar resiliencia. YPF, Pampa Energía y Vista Energy lograron sostener ganancias impulsadas por un nuevo avance del petróleo, que continúa reaccionando a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a las amenazas sobre la estabilidad de los flujos energéticos globales.

La dinámica no es casual. A medida que aumentan las dudas sobre una resolución definitiva entre Estados Unidos e Irán y persisten los focos de conflicto en la región, el mercado incorpora una prima de riesgo sobre los precios de la energía. El Brent volvió a ubicarse en niveles elevados, consolidando un escenario favorable para las petroleras, pero generando al mismo tiempo mayores presiones inflacionarias sobre las economías desarrolladas.

Para Argentina, el efecto es dual. Por un lado, las empresas energéticas se benefician de un contexto de precios más altos. Por otro, un petróleo caro puede retrasar el proceso de baja de tasas en Estados Unidos y fortalecer al dólar a nivel global, dos variables que suelen afectar a los mercados emergentes.

En ese marco, Wall Street operó con bajas moderadas de entre 0,2% y 0,4%, luego de haber alcanzado máximos históricos en la jornada previa. Los inversores se encuentran atrapados entre dos narrativas contrapuestas: el extraordinario impulso que la inteligencia artificial está generando sobre las ganancias corporativas y la incertidumbre derivada de la geopolítica internacional.

Los balances recientes de gigantes tecnológicos como Dell y Hewlett Packard reforzaron la percepción de que la revolución de la inteligencia artificial está generando una nueva ola de crecimiento empresarial. Sin embargo, el mercado comenzó a preguntarse cuánto tiempo podrá sostenerse ese impulso si el escenario internacional continúa deteriorándose.

A la tensión geopolítica se suma otro factor que empieza a preocupar a los operadores: la política monetaria estadounidense. Los últimos indicadores laborales mostraron una economía más robusta de lo esperado y volvieron a poner en duda la velocidad con la que la Reserva Federal podría avanzar hacia nuevos recortes de tasas.

Actualmente, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se mantiene en torno al 4,45%, un nivel que sigue siendo elevado para los estándares históricos recientes. Al mismo tiempo, los contratos de futuros comienzan a reflejar una probabilidad creciente de que la Fed mantenga una postura restrictiva durante más tiempo del previsto.

Para los activos argentinos, este escenario representa un desafío adicional. Si bien el riesgo país permanece estable en torno a los 488 puntos básicos y los bonos soberanos operan con variaciones acotadas, el mercado sigue monitoreando tres variables clave: la acumulación de reservas por parte del Banco Central, la estabilidad cambiaria y la evolución de la inflación.

Los analistas destacan que, pese a la volatilidad externa, Argentina continúa exhibiendo una fortaleza relativa superior a la observada en otros episodios de tensión internacional. La combinación de superávit fiscal, mejora en las cuentas energéticas y una reducción gradual del riesgo soberano ha permitido amortiguar parte de los shocks externos.

No obstante, la dependencia de los flujos financieros globales sigue siendo un factor determinante. En un mercado donde la tecnología sostiene gran parte de las ganancias bursátiles y la geopolítica amenaza con alterar las expectativas, cualquier movimiento de la Reserva Federal o una escalada en Medio Oriente puede modificar rápidamente el apetito por riesgo.

Por ahora, los inversores parecen haber optado por una estrategia de cautela. La inteligencia artificial continúa impulsando las valuaciones de las grandes tecnológicas, pero la guerra, el petróleo y las tasas vuelven a recordar que los mercados globales siguen transitando un delicado equilibrio entre crecimiento e incertidumbre.

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Trump busca reabrir negociaciones con Irán en medio del bloqueo en Ormuz y la presión por el alza global de la energía

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En medio del bloqueo total al estrecho de Ormuz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió reactivar negociaciones indirectas con Irán para intentar alcanzar un acuerdo que limite su programa nuclear. El movimiento se produce tras el fracaso diplomático en Islamabad y bajo una creciente presión económica global por el encarecimiento de la energía.

Las conversaciones, canalizadas a través de Pakistán, Turquía y Omán, buscan establecer una hoja de ruta que permita avanzar hacia una nueva ronda formal de negociaciones, con posibles sedes en Islamabad o en Ginebra. El punto crítico sigue siendo el plazo para el enriquecimiento de uranio: Washington propone postergarlo hasta 2046, mientras que Teherán plantea hacerlo hasta 2031.

Crisis geopolítica y presión económica global

El conflicto en torno al estrecho de Ormuz —uno de los principales corredores energéticos del mundo— generó un impacto directo sobre los precios del petróleo, el gas y otros insumos estratégicos.

Según lo informado, el doble bloqueo entre Estados Unidos e Irán ya tiene consecuencias económicas y políticas para ambos países. En Washington, la administración enfrenta cuestionamientos por el aumento del combustible y de productos básicos. En Teherán, el régimen pierde ingresos clave en un contexto de fragilidad económica.

La tensión también se traduce en un despliegue militar en la zona: Irán reforzó su presencia con tropas, misiles y minas submarinas, mientras Estados Unidos posicionó el portaaviones USS Abraham Lincoln y seis destructores en el Golfo Pérsico.

De la confrontación al intento de acuerdo

El giro en la estrategia estadounidense marca un cambio respecto a la postura inicial de la Casa Blanca. Hasta hace pocos días, la exigencia era el desmantelamiento total del programa nuclear iraní. Ahora, la negociación se centra en plazos de desarrollo, lo que abre una ventana de diálogo.

Del lado iraní, la posición tampoco es nueva. Antes del inicio del conflicto, ya había planteado en Ginebra la posibilidad de postergar su programa nuclear por cinco años.

El principal obstáculo sigue siendo la distancia entre ambas propuestas y la necesidad de acordar una hoja de ruta que evite otro fracaso diplomático.

Actores y canales de negociación

Las gestiones diplomáticas están encabezadas por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y por Jared Kushner, quienes retomaron protagonismo tras el fallido intento liderado por el vicepresidente.

Del lado iraní, el interlocutor es el canciller Abbas Araghchi, en consulta con el líder religioso Mojtaba Khamenei y el titular del Parlamento.

Hasta el momento, no hay una respuesta formal de Teherán sobre la propuesta estadounidense, lo que mantiene la incertidumbre sobre la viabilidad del proceso.

Negociación bajo presión militar

El reinicio de las conversaciones no se produce en un escenario de distensión, sino bajo máxima tensión militar. Ambos países sostienen posiciones estratégicas en la región, lo que convierte cualquier incidente en un riesgo de escalada.

La reactivación del diálogo, en este contexto, aparece más como una necesidad que como una decisión voluntaria. El costo económico del bloqueo y el impacto político interno en ambos gobiernos funcionan como incentivos para evitar una ruptura total.

Energía, precios y cadenas globales

El bloqueo en Ormuz afecta directamente el flujo de hidrocarburos y, por extensión, el precio internacional de la energía. Esto repercute en costos logísticos, producción industrial y precios de alimentos, especialmente por el encarecimiento de fertilizantes.

El efecto es global y asimétrico, con mayor impacto en países importadores de energía y economías más vulnerables.

Aunque el conflicto se desarrolla a miles de kilómetros, su impacto puede trasladarse a la economía argentina y, por extensión, a regiones como Misiones.

Un aumento sostenido en los precios de combustibles y fertilizantes podría elevar costos en sectores productivos y logísticos, afectando cadenas regionales. La evolución del conflicto también puede influir en variables macroeconómicas como inflación y actividad.

Tregua condicionada y riesgo de escalada

El avance de las negociaciones dependerá de la capacidad de ambas partes de acordar una hoja de ruta mínima. Según lo planteado, un entendimiento inicial podría derivar en una nueva ronda de diálogo prevista para el 18 de abril y eventualmente extender la tregua vigente.

Sin embargo, el escenario sigue condicionado por dos variables críticas: la respuesta iraní y la posibilidad de un incidente militar en el estrecho de Ormuz que interrumpa el proceso.

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