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Ventas de maquinaria agrícola: cae la facturación pese al movimiento comercial

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El mercado argentino de maquinaria agrícola transitó un primer trimestre de 2026 con señales mixtas. Si bien la comercialización mantuvo un volumen relevante, la combinación de menores precios reales, una fuerte caída de la producción nacional y la cautela de los productores se tradujo en una contracción significativa de la facturación del sector. No obstante, el repunte observado hacia finales de marzo, impulsado por Expoagro y una mayor oferta de financiamiento, abre expectativas de recuperación para los próximos meses.

De acuerdo con un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), entre enero y marzo se comercializaron 3.330 unidades de maquinaria agrícola —incluyendo tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos—, lo que representa una caída interanual del 8,2% y un nivel 8,5% inferior al promedio de los últimos cinco años.

Con un total de 3.330 unidades comercializadas, la facturación por ventas de maquinaria agrícola ascendió a $ 541.500 millones en el primer trimestre de 2026. Se advierte un retroceso en las ventas, en simultáneo con una caída real en los precios.

En el presente artículo se analiza el desempeño de las ventas de maquinaria agrícola a nivel nacional durante el primer trimestre de 2026, a partir de los datos provistos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Las cifras de montos facturados, originalmente expresadas en precios corrientes, se deflactaron para aislar el efecto del incremento de precios utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En consecuencia, los montos aquí presentados se expresan en pesos constantes de marzo de 2026.


1.    Evolución de las ventas totales.

Según datos del INDEC, las ventas de maquinaria agrícola en Argentina, que comprenden la comercialización de tractores, cosechadoras, sembradoras e implementos, totalizaron 3.330 unidades en el primer trimestre de 2026. Este volumen marca una caída del 8,2% respecto al mismo período del año anterior y se ubica 8,5% por detrás del promedio de los últimos cinco años.

En términos de valor, la facturación total por ventas se ubicó en $ 541.500 millones entre enero y marzo de 2026, registrando una caída interanual real del 20,3% y posicionándose 16,3% por debajo del promedio del último quinquenio. En este sentido, la contracción más pronunciada en el monto facturado que en las unidades vendidas sugiere que parte de la caída en la facturación obedecería a una baja en los precios de la maquinaria comercializada durante el período.

En paralelo, la producción local de maquinaria agrícola también se mostró a la baja. De acuerdo con los datos disponibles para tractores, cosechadoras y sembradoras del INDEC, se evidencia que en el primer trimestre de 2026 se produjeron en Argentina 1.138 unidades de estas maquinarias, lo que representa una caída del 31,5% respecto al mismo período del año anterior y del 36,9% frente al promedio de los tres años previos. La contracción estuvo explicada principalmente por una caída en la producción de tractores, la cual totalizó 747 unidades, un 38,5% menos que en 2025. En tanto, se produjeron 177 cosechadoras, con una baja interanual del 17,3%, y 214 sembradoras, un 8,5% por debajo del año anterior.

Al contrastar estos datos con las ventas de los mismos segmentos, se observa que la caída en las unidades vendidas resulta inferior a la disminución en la producción. Específicamente, mientras la producción de sembradoras, cosechadoras y tractores registró una baja del 31,5% interanual, la disminución en las ventas resultó del 24%. Esta divergencia podría sugerir una mayor participación de equipos importados, o la utilización de stocks previamente acumulados para atender parte de la demanda.

En lo que respecta a las unidades importadas, los datos de INDEC permiten realizar un análisis parcial respecto a la proporción de maquinaria de origen extranjero comercializada en el mercado local, dado que el organismo no distingue el origen de las sembradoras vendidas por aplicación de la normativa del secreto estadístico. No obstante, considerando únicamente el origen de las cosechadoras, tractores e implementos, se evidencia que el 16,4% de los equipos comercializados en el primer trimestre del año eran de origen extranjero.

En este marco, informes del sector destacan que la dinámica del mercado en el primer trimestre del año estuvo atravesada por cierta cautela en las decisiones de compra, a la espera de definiciones de producción, precios, oferta y financiamiento. En este sentido, los datos de patentamiento de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) muestran un incipiente repunte a partir de marzo asociado principalmente a Expoagro, que dejó una mayor oferta comercial y mejores condiciones de financiamiento, así como también al avance de una cosecha abundante que se traduce en mayor liquidez para los productores.


2.    Evolución de las ventas por tipo de maquinaria agrícola

Realizando un análisis por tipo de maquinaria agrícola, se destaca que las máquinas que más se comercializaron en el primer trimestre de 2026 fueron los implementos, con 1.910 unidades vendidas, representando el 57% del total. La comercialización de tractores se posicionó en segundo lugar, con 937 unidades y una participación del 28%. Finalmente, las sembradoras totalizaron 254 unidades, mientras que las cosechadoras registraron 229 unidades vendidas, representando el 8% y 7% del total, respectivamente.

En términos de valor, los implementos también se ubicaron como el segmento de mayor facturación, con ventas por $ 180.200 millones y una participación del 33% sobre el total facturado por ventas. Luego se posicionaron los tractores, con $ 150.900 millones, y las cosechadoras, con $ 149.900 millones, ambos segmentos con una participación cercana al 28%. Finalmente, las sembradoras alcanzaron una facturación de $ 60.600 millones, equivalente al 11% del total.

Llevando la mirada al interior de cada tipo de maquinaria, se advierte que en el primer trimestre de 2026 se vendieron 1.910 unidades de implementos, marcando un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior y del 13,2% frente al promedio de los últimos cinco años. No obstante, en términos de valor, la facturación de este segmento alcanzó $ 180.200 millones, lo que representa una caída real del 17,4% interanual debido a una baja del 23,9% en su precio unitario promedio, medido en términos reales.

En el caso de los tractores, se evidencia que se vendieron 937 unidades entre enero y marzo de 2026, lo que implica una caída del 31,2% respecto de igual período del año anterior y del 35,6% frente al promedio del último quinquenio. En términos monetarios, las ventas totalizaron $ 150.900 millones, registrando una contracción real del 31% interanual y ubicándose 38,9% por debajo del promedio. A diferencia de otros segmentos, el precio unitario de los tractores se mantuvo prácticamente estable frente al año anterior, con una suba real del 0,2%, aunque se mantuvo 6,3% por debajo del precio registrado en igual período de los últimos cinco años.

Por su parte, la cantidad vendida de sembradoras totalizó 254 unidades, marcando un incremento interanual del 4,5%, aunque ubicándose 12,3% por detrás del promedio del último quinquenio. En términos de valor, la facturación ascendió a $ 60.600 millones, prácticamente en línea con el año anterior, con una caída real del 1,3%. La menor facturación relativa se explica por una baja del 5,6% en el precio unitario promedio de estas máquinas. En relación con el promedio, el precio unitario de las sembradoras denota una baja del 9,5%, dejando una facturación 22% menor que en el último quinquenio.

Finalmente, por el lado de las cosechadoras, se registraron ventas por 229 unidades, un 13,3% menos que en el primer trimestre de 2025. Aun así, el volumen comercializado se ubicó 9,7% por encima del promedio de los últimos cinco años. En términos de facturación, las ventas alcanzaron $ 149.900 millones, con una baja real interanual del 17,2%, aunque todavía 4,1% por encima del promedio histórico reciente. En lo que respecta a los precios, su valor unitario promedio marcó una baja real del 4,6% interanual y se posicionó 6,3% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

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Maquinaria agrícola: junio enfrió el rebote y dejó al semestre otra vez en rojo

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El invierno llegó antes al mercado de maquinaria agrícola. Después del pico de abril y de un mayo todavía alto, junio marcó una corrección brusca: se patentaron 480 unidades entre tractores, cosechadoras y pulverizadoras, con una caída de 32,4% frente a mayo y de 5,1% contra junio de 2025. El dato más relevante no es solo el retroceso mensual, sino que el semestre volvió a quedar en terreno negativo: 3.303 unidades acumuladas, un 1,9% menos que en igual período del año pasado.

El informe de ACARA muestra una recuperación frágil, sin tracción uniforme. La demanda existe, pero aparece por oleadas: se concentra en meses de ferias, promociones, líneas de crédito o decisiones puntuales de inversión, y luego se retrae. En otras palabras: el agro sigue comprando, pero no con la regularidad necesaria para hablar de un ciclo expansivo sostenido.

El golpe más fuerte lo sintieron las cosechadoras, que cayeron a 43 unidades en junio. Eso significa una baja de 50% contra mayo y de 21,8% interanual. Aun así, el segmento conserva el mejor desempeño del año: acumula 463 patentamientos, un 8,7% más que en 2025. Es el único rubro con saldo positivo relevante en el semestre, aunque la caída de junio revela que el impulso de abril no alcanzó para consolidar una tendencia.

En cosechadoras, John Deere domina con 52,3% del mercado. Detrás aparece el grupo CNH, con Case y New Holland, que en conjunto reúne 39,1%. La foto confirma una fuerte concentración: tres marcas explican casi todo el negocio formal del segmento.

El corazón del mercado sigue siendo el tractor. En junio se patentaron 392 unidades, con una baja de 28,5% mensual y de 3,9% interanual. En el acumulado, el rubro suma 2.544 unidades, 2,9% menos que en 2025. Es una señal sensible porque los tractores funcionan como termómetro amplio de la inversión agropecuaria: cuando se enfría este segmento, la cautela suele ser más profunda y más extendida.

También allí lidera John Deere, con 37,5% del mercado. CNH alcanza 26,8% entre Case y New Holland, mientras que AGCO reúne 10,5%. Pero el propio informe advierte una zona gris: el dato de patentamientos puede estar subestimando parte del movimiento real por el ingreso de marcas importadas, especialmente asiáticas, que no siempre aparecen reflejadas con la misma claridad en las redes tradicionales de concesionarios.

Las pulverizadoras dejaron una lectura mixta. En junio se patentaron 45 unidades, con una caída de 40,8% contra mayo, pero una mejora de 4,7% frente a junio de 2025. Es el segundo mes consecutivo con avance interanual, aunque el acumulado todavía muestra atraso: 296 unidades, 7,8% menos que el año pasado.

A diferencia de cosechadoras y tractores, el mercado de pulverizadoras aparece más atomizado. Caimán lidera con 21,6%, seguida por Metalfor con 18,9% y PLA con 18,6%. Si se agrupan PLA y John Deere, alcanzan 29,1%; CNH llega a 9,4%.

La conclusión económica es clara: junio no muestra un derrumbe estructural, pero sí una advertencia. El mercado de maquinaria agrícola no logró transformar el rebote de abril y mayo en una recuperación sostenida. La inversión sigue condicionada por el costo financiero, los precios relativos, la disponibilidad de equipos y la capacidad de convertir operaciones comerciales en patentamientos efectivos.

El segundo semestre será decisivo. Si aparecen mejores condiciones de financiamiento y señales más firmes de rentabilidad para el productor, el mercado puede recomponer volumen. Si no, la maquinaria agrícola seguirá moviéndose a saltos: meses de euforia comercial, seguidos por meses de freno. Junio, por ahora, dejó esa postal: actividad hay, pero confianza todavía falta.

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Bunge se consolida como el mayor agroexportador de Argentina y lidera un semestre con menor volumen de ventas externas

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La reconfiguración del negocio agroexportador argentino comenzó a reflejarse plenamente en las estadísticas oficiales. La integración operativa entre Bunge y Viterra posicionó a la compañía como la principal exportadora de granos y subproductos del país durante el primer semestre de 2026, en un contexto marcado por una menor oferta exportable respecto del año récord de 2025, pero con niveles de actividad que continúan por encima de los promedios históricos.

De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) totalizaron 52,3 millones de toneladas entre enero y junio, lo que representa una caída interanual del 19% frente a las 64,5 millones de toneladas registradas en igual período del año pasado. Sin embargo, el volumen continúa siendo un 17% superior al promedio de los últimos cinco años, convirtiéndose en el tercer mejor primer semestre de la serie reciente, únicamente por detrás de 2025 y 2021.

Bunge encabeza el ranking de agroexportadores en el primer semestre de 2026, seguida por Cargill y COFCO. El volumen total de operaciones asciende a 52,3 Mt, 19% menos que en igual período del año anterior.

En base a los registros de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) informados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), los compromisos de exportación/1 de granos y subproductos suman 52,3 Mt en el primer semestre de 2026. Este volumen representa una caída del 19% respecto a las 64,5 Mt registradas en igual período de 2025. No obstante, se encuentra 17% por encima del promedio de los últimos cinco años, y se constituye como el tercer volumen más elevado en el mismo período por detrás de 2025 y 2021.

El ranking/2 de agroexportadores del primer semestre es encabezado por Bunge, seguido por Cargill y COFCO. La firma líder registra 11,6 Mt anotadas en ventas externas (DJVE), volumen que se constituyó como el mayor registrado por una compañía en el primer semestre en al menos los últimos cinco años.

Este liderazgo se ve influenciado por la fusión entre Bunge y Viterra/3 que termina de concretarse a nivel global a mediados de 2025 y que termina de hacer la integración operativa/4 en Argentina en enero/febrero de 2026. Como resultado, Viterra deja de registrar ventas externas agroindustriales en Argentina hacia enero de 2026, momento a partir del cual los registros se empiezan a centralizar bajo la denominación de Bunge. 

Considerando ambas razones sociales de manera conjunta, el volumen declarado en el primer semestre de 2026 alcanza 11,8 Mt, 14% menos que en igual período del año anterior (13,8 Mt). No obstante, su participación conjunta sobre el total de tonelaje declarado (22%) aumenta un punto porcentual respecto del primer semestre de 2025.

El complejo maíz concentra el mayor volumen de toneladas registradas durante el primer semestre con 23 Mt, seguido por el complejo soja con 13,7 Mt y el complejo trigo con 9,4 Mt. Más atrás se ubicaron el complejo girasol con 3,3 Mt; el complejo de cebada con 2,2 Mt; y el complejo sorgo con 0,6 Mt. Es la primera vez desde 2021 que el complejo maíz supera al complejo soja como en el volumen registrado de ventas de exportación en el primer semestre de cada año.

A continuación, se presenta el podio de exportadores correspondiente a los seis principales complejos agroindustriales durante el primer semestre de 2026.


Complejo Maíz

Durante el primer semestre de 2026, el complejo maíz concentra el 44% del total registrado en materia de volumen de ventas al exterior, considerando los seis principales complejos agroindustriales. Las 23 Mt declaradas se ubican apenas 1% por encima de lo registrado en igual período del año anterior y constituye el segundo mayor nivel de los últimos cinco años para un primer semestre, solo por detrás del año 2021. En general, la mayor parte de las declaraciones corresponden a maíz en grano.

En cuanto al ranking de exportadores, Cargill encabeza las registraciones del complejo con 4,8 Mt, equivalentes al 21% del total. Le siguen COFCO con 3,8 Mt (17%) y ADM Agro con 3,6 Mt (16%).

Complejo soja

Con 13,7 Mt registradas durante el primer semestre, el complejo soja se ubica en el segundo lugar entre los principales complejos agroindustriales, representando el 26% del total del tonelaje declarado. En términos interanuales, este volumen implica una caída del 56% y se sitúa 30% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Al desagregar las declaraciones por producto, el 76% del total de toneladas corresponde a subproductos de soja, 16% a aceite de soja y 8% restante a poroto de soja.

El podio de exportadores es liderado por Bunge con 4,5 Mt (33%), seguido por Cargill con 1,8 Mt (13%) y Molinos Agro con 1,5 Mt (11%).


Trigo, cebada, sorgo y girasol

El complejo trigo alcanza un anote de 9,4 Mt en DJVE durante el primer semestre de 2026, 71% más que en igual período del año anterior. Este volumen constituye el segundo mayor total para un primer semestre en al menos los últimos cinco años y se ubica 75% por encima del promedio del último quinquenio.

Del total declarado, 96% corresponde a trigo pan y 3% a harina de trigo. Además, en 2026 se incorporaron registraciones de trigo candeal por 57.200 toneladas. En este contexto, el podio de exportadores es encabezado por Bunge (2,3 Mt), seguido por Cargill (1,6 Mt) y LDC (1,3 Mt).

El complejo girasol ocupa el cuarto lugar en tonelaje declarado durante el primer semestre de 2026. Con 3,33 Mt registradas, prácticamente iguala el total registrado durante todo el 2025 y alcanza el mayor volumen para el período analizado desde al menos 2020, con un crecimiento interanual del 82%. 

En el caso de este último complejo, las declaraciones se distribuyeron de manera prácticamente equitativa entre aceite de girasol y subproductos. En cuanto a los operadores, el ranking es liderado por Bunge (1,1 Mt), seguido por AGD (0,5 Mt) y Unión Agrícola de Avellaneda (0,4 Mt).

Por su parte, el complejo de cebada se ubicó en el quinto lugar en términos de volumen declarado. Con 2,24 Mt, mostró un incremento interanual del 4% y alcanzó el segundo mayor registro para un primer semestre de los últimos cinco años. 

Dentro del complejo, la cebada forrajera explicó el 67% de las toneladas registradas, seguida por la cebada cervecera (19%) y la malta (14%). Los principales exportadores fueron Bunge (0,6 Mt), Cervecería y Maltería Quilmes (0,4 Mt) y Asociación de Cooperativas Argentinas (0,3 Mt).

Finalmente, el complejo sorgo registró 0,63 Mt en durante el primer semestre, un 45% menos que el máximo alcanzado en igual período de 2025. El ranking de exportadores estuvo integrado por Unión Agrícola de Avellaneda (0,2 Mt), Asociación de Cooperativas Argentinas (0,13 Mt) y Bunge (0,1 Mt). 


Referencias

Bunge Global SA. (2025, 2 de julio). Bunge and Viterra Complete Merger to Create Premier Global Agribusiness Solutions Company. Bunge. 
 

/1  Sólo se consideran los productos sujetos a declaración obligatoria.
/2 En este artículo, el ranking de las empresas exportadoras de granos y subproductos se construye a partir de los compromisos de venta asumidos con el exterior, y no en función de la terminal de embarque utilizada.
/3 Desde mayo de 2021 la empresa pasa a denominarse Viterra Argentina S.A., aunque en el registro de DJVE continúan apareciendo declaraciones de ventas al exterior bajo Oleaginosa Moreno Hnos. S.A.C.I.F.I. y A. hasta 2022.
/4 El cierre de la fusión global entre Bunge y Viterra fue anunciado oficialmente por Bunge Global SA el 2 de julio de 2025, según comunicado de prensa de la compañía. La fecha de finalización de la integración operativa en Argentina ocurrió en febrero de 2026, de acuerdo con la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA).

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Trigo acelera la siembra a un ritmo récord mientras el maíz pierde valor y la soja encuentra sostén en el mercado internacional

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La campaña triguera 2026/27 comenzó con una velocidad inusual. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya se implantó el 32% del área proyectada a nivel nacional, el avance más rápido registrado desde que existen estadísticas comparables, al menos desde la campaña 1998/99. El dato refleja una estrategia defensiva de los productores frente a un escenario complejo de costos y volatilidad de mercados: aprovechar la humedad disponible en los perfiles superficiales del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien.

La dinámica de siembra contrasta con las señales comerciales. Aunque el cereal muestra un fuerte ritmo de implantación, los negocios para la nueva campaña permanecen rezagados. Al cierre de esta semana se habían comercializado unas 1,84 millones de toneladas de trigo 2026/27, un volumen 30% inferior al promedio de los últimos cinco años y también por debajo del ciclo pasado.

El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.

1.    Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros

La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca. 

Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña. 

En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.

Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo. En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado. 

En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido. Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago. El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.


2- Se desplomaron los precios por maíz

En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente. 

El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año. El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt. Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.

Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables. Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.

Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3. Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.

De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.

Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas.  Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.

En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.

En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.


3- El aceite de soja no para de subir en Chicago

El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago. 

Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana. Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.

Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.

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El Gobierno oficializó una baja gradual de retenciones

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El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de reducción gradual y permanente de los derechos de exportación para las principales cadenas agroindustriales del país. A través del Decreto 423/2026, se estableció un cronograma que profundiza la rebaja de retenciones sobre soja, maíz, trigo, cebada, girasol y diversos subproductos industriales, con un horizonte de reducción que se extenderá hasta fines de 2028.

La decisión busca consolidar una señal de largo plazo para uno de los sectores que más divisas aporta a la economía argentina. El dato político y económico relevante es que la administración nacional abandona la lógica de reducciones transitorias y plantea un sendero previsible, elemento históricamente reclamado por productores, exportadores e industriales para planificar inversiones.

El decreto ratifica una definición estratégica del Gobierno: considera a las retenciones como un impuesto distorsivo y plantea una eliminación progresiva condicionada al sostenimiento del equilibrio fiscal.

La novedad no está únicamente en la reducción de alícuotas. El valor central para los mercados es la previsibilidad. La norma fija un cronograma explícito para los próximos años, permitiendo anticipar la carga tributaria futura al momento de tomar decisiones de siembra, industrialización o exportación.

Para la soja, principal complejo exportador argentino, el esquema prevé una reducción gradual desde los actuales niveles hasta llegar al 13% para el poroto de soja hacia diciembre de 2028, mientras que los aceites y harinas también seguirán una trayectoria descendente.

En paralelo, cultivos como trigo, cebada, maíz y girasol continúan transitando un sendero de reducción que en numerosos productos industrializados converge hacia niveles cercanos a cero o significativamente inferiores a los actuales.

Qué significa para las economías regionales

Aunque el impacto mediático suele concentrarse en la región pampeana, la medida tiene implicancias para múltiples cadenas productivas del interior.

La reducción de retenciones modifica la ecuación económica de los sectores exportadores porque aumenta el precio neto recibido por productores e industriales. En términos simples, una menor porción del valor exportado queda en manos del Estado y una mayor parte permanece dentro de la cadena productiva.

Para las economías regionales, el efecto más relevante no necesariamente será inmediato sobre los ingresos, sino sobre las decisiones de inversión.

Cuando un productor o una industria conoce con anticipación cuál será su presión tributaria durante los próximos tres años, mejora la capacidad de proyectar ampliaciones de capacidad instalada, incorporación de tecnología o apertura de nuevos mercados.

Biodiésel: una apuesta a nuevos mercados

Uno de los aspectos menos visibles del decreto, pero potencialmente más estratégicos, es el tratamiento diferencial para determinados biocombustibles.

El Gobierno dispuso una reducción específica para biodiésel elaborado a partir de materias primas distintas de la soja, como colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, equiparando su tratamiento tributario al de los aceites vegetales.

La decisión responde a cambios regulatorios internacionales y busca ampliar oportunidades comerciales en mercados que demandan combustibles con menor huella ambiental.

Desde la perspectiva productiva, representa una señal para la diversificación de materias primas destinadas a la transición energética global.

El impacto sobre la industria exportadora

El beneficio no queda restringido al productor primario. Las reducciones alcanzan a harinas, aceites, alimentos balanceados, derivados industriales y múltiples productos con valor agregado. Esto mejora la competitividad de las plantas procesadoras y fortalece el incentivo a industrializar dentro del país en lugar de exportar exclusivamente materias primas.

Para los complejos agroindustriales, el efecto económico es doble: mejora el margen exportador. Incrementa la previsibilidad para inversiones de largo plazo. Reduce el costo fiscal asociado a la agregación de valor. Fortalece la competitividad frente a otros países exportadores. Favorece la planificación de campañas agrícolas futuras.

La baja de retenciones constituye una mejora concreta para la competitividad exportadora, pero no opera en aislamiento.

El efecto final dependerá de variables como el tipo de cambio, los costos logísticos, el acceso al financiamiento, la evolución de los precios internacionales y la demanda global de alimentos y biocombustibles.

Para el sector productivo, el principal valor del decreto es la previsibilidad. La agroindustria argentina convive desde hace años con cambios frecuentes en materia tributaria. La existencia de un cronograma explícito modifica el horizonte de planificación y reduce incertidumbre.

Lo que habrá que seguir de cerca es la capacidad fiscal del Gobierno para sostener el sendero comprometido. Si el programa se mantiene sin alteraciones, Argentina ingresará en un proceso gradual de reducción de la presión exportadora que podría redefinir la competitividad de varias cadenas agroindustriales durante la segunda mitad de la década.

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