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Récord girasolero y flujo logístico: el impacto de la superproducción del Norte en la estructura de costos regional

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La campaña 2025/26 se encamina a ser un hito histórico con una estimación de 6,6 Mt de producción nacional, traccionada por un récord sin precedentes en la Región Norte de 1,57 Mt, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Para el NEA, este salto productivo pone a prueba la eficiencia del transporte hacia el Gran Rosario y plantea un escenario de mayor oferta que podría aliviar los costos de insumos para el consumo interno y la industria alimenticia local.

La actual zafra de girasol marca la mayor superficie implantada en un cuarto de siglo, con 3,1 millones de hectáreas que, favorecidas por el clima, arrojarán la segunda cosecha más alta de la historia argentina. El dato disruptivo para el norte del país (que integra a Chaco, Formosa y Corrientes) es que ha triplicado su promedio de producción del último lustro. Este excedente no es solo una cifra macroeconómica; es un flujo de 1,27 Mt de grano que debe recorrer las vías logísticas hacia el centro del país, donde se concentra la molienda.

Producción de girasol récord en el S.XXI

La campaña 2025/26 marca un hito en la historia reciente del girasol argentino. Con 3,1 millones de hectáreas sembradas —la mayor superficie implantada desde la campaña 1999/00—, y rendimientos que se ubicaron por encima del promedio gracias a buenas condiciones climáticas, se estima una cosecha de 6,6 Mt. Esa producción sería la más alta en 27 años, desde la campaña 1998/99, y la segunda más alta en la historia del cultivo. Estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) la sitúan incluso por sobre los 7 millones de toneladas, estableciendo un máximo para Argentina en el registro histórico oficial. 

El salto productivo es transversal a todas las regiones. La Región Norte (Santiago del Estero, Chaco, Tucumán, Salta, Formosa, Corrientes y Norte de Santa Fe) alcanzaría un récord histórico de 1,57 Mt, más que triplicando su producción promedio de los últimos cinco años. La Región Centro (Norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Centro-Sur de Santa Fe, Córdoba y San Luis) llegaría a 1,89 Mt, su nivel más alto en 27 años; y la Región Sur (Sur de Buenos Aires y La Pampa) —la principal zona productora del país— aportaría 3,16 Mt, cifra no vista desde la campaña 1999/00. 

Logística en la campaña 2025/26

Los datos del SIO Granos relevados hasta el 27 de abril de 2026 ofrecen una radiografía precisa de los flujos de la campaña 2025/26. Tal como se aprecia en el gráfico 1, por el lado de los orígenes, Buenos Aires y CABA explican en conjunto el 31,9% del volumen negociado, seguidas por Santa Fe (26,6%), Chaco (16,0%), Córdoba (9,7%) y La Pampa (10,6%). Estas cinco jurisdicciones concentran el 95% del total. Continúan en orden de importancia Santiago del Estero (2,9%), San Luis (1,2%), y Entre Ríos (0,8%). El resto de las provincias (Corrientes, Formosa, Jujuy, Salta, San Juan y Tucumán) apenas registran conjuntamente el 0,2% de los orígenes.

En cuanto a los destinos, el 49% de los contratos se dirigen a la denominada “Zona 25”, que, de acuerdo con SIO Granos, incluye a todas las zonas excluyendo las de puertos, lo que dificulta el rastreo preciso de la mercadería. Si se realiza el ejercicio de excluir dicha zona del análisis, como en el gráfico 2, se observa que, del girasol restante, el 66,8% se dirigió a Rosario Norte y el 10,2% a Rosario Sur, por lo que el Gran Rosario absorbió cerca del 77% del volumen con destino portuario identificado. Por otra parte, Quequén captó el 18,3%, Bahía Blanca el 2,8% y Buenos Aires el 1,7%.

En tanto, si se contrastan los orígenes con los destinos, excluyendo la Zona 25, se evidencia que el 99% del girasol originado en el centro-norte del país (provincias de Chaco, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y CABA) tiene como destino las plantas y terminales portuarias de Rosario Norte y Rosario Sur.

En contraste, el grano originado en las provincias de La Pampa y Buenos Aires se destina en un 67% a los puertos sureños de Quequén y Bahía Blanca, en un 5% a Buenos Aires, y un 28% al Gran Rosario.

Es probable que, en los contratos de los próximos meses, ganen participación relativa los flujos de mercadería en la Región Sur del país dado que al 23 de abril resta cosechar el 10% del área de intención en la provincia de Buenos Aires, según información de SAGyP.

Distribución geográfica de la industria girasolera

En materia de molienda, Argentina cuenta con 17 plantas activas procesando girasol, de las cuales 1 se localiza en la Región Norte, 8 en la Región Centro y 8 en la Región Sur. Adicionalmente, hay 11 plantas procesadoras con la capacidad técnica para moler girasol, pero que actualmente se orientan a otros cultivos oleaginosos, en su totalidad ubicadas en la Región Centro. Por último, se registran 12 instalaciones inactivas o paradas. La capacidad total del país, considerando para cada industria el porcentaje de su capacidad habitualmente destinada al girasol y un ciclo operativo de 330 días al año, ascendería a 6,6 millones de toneladas, cifra que podría aumentar si las plantas incrementaran el porcentaje de girasol en la molienda o si entraran en actividad plantas industriales que cuentan con la capacidad técnica para procesar esta oleaginosa, pero se enfocan en otros granos, tales como la soja.

Para un detalle específico, se pone a disposición un mapa interactivo, en donde se puede consultar la ubicación y capacidad anual estimada de cada planta, el tipo de procesamiento que realizan y el estado actual de la misma (las plantas activas en girasol están simbolizadas en color verde, las que podrían procesar este grano oleaginoso, pero que actualmente no lo hacen en celeste, y en rojo las fábricas inactivas o paradas). La fuente de datos primordial es el Anuario 2026 de JJ Hinrichsen, complementado con información de relevamientos propios.

Ver mapa interactivo de plantas de molienda de girasol

Exportaciones

Más allá de la molienda prevista para la presente campaña, en este año se destaca un importante salto en las exportaciones de semilla de girasol, traccionada por una fuerte demanda de la Unión Europea y de Turquía. En buena parte, esta mayor demanda se cimenta en el fallo productivo que afectó los cultivos de verano en el sur y este de Europa del Este (Rumania y Bulgaria), como así también a Ucrania, país en donde se sumó el fuerte efecto del conflicto con Rusia sobre aprovisionamiento de insumos, labores para los cultivos e intencionalidad de siembra.  De hecho, Ucrania pasó a tener un share de la producción mundial del 28 al 30% hace 5 campañas atrás a un 20% en el ciclo 2025/26.

Solo en el primer cuatrimestre del año, las declaraciones juradas de ventas al exterior contemplan que las exportaciones de semilla de girasol en bruto superen el millón de toneladas. Se proyecta que las mismas alcancen las 1,1 Mt para toda la campaña, lo que quintuplicaría el volumen de la campaña pasada y más que triplicaría al promedio de los últimos cinco años.

Balance Regional

El siguiente cuadro sintetiza el balance de oferta y demanda del girasol para la campaña 2025/26 desagregado por región, y permite visualizar con claridad la lógica de los flujos interregionales y capacidades instaladas que se describió en las secciones anteriores.

Región Norte: Con una producción estimada de 1,57 Mt, récord histórico para la zona, la región enfrenta una demanda interna de 0,31 Mt, integrada por 0,30 Mt de crushing y 0,01 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 1,27 Mt que se transporta fundamentalmente hacia las plantas industriales y terminales portuarias del Gran Rosario, en la Región Centro.

Región Centro: Con una producción propia de 1,89 Mt, la región debe abastecer una demanda total de 3,84 Mt, compuesta por 3,00 Mt de crushing —la mayor parte del procesamiento nacional de girasol—, 0,75 Mt de exportaciones de semilla que salen por sus terminales portuarias y 0,09 Mt de semillas y otros usos. La brecha entre oferta y demanda arroja un déficit de 1,95 Mt, que es cubierto con los excedentes provenientes de las regiones Norte y Sur.

Región Sur: Es la mayor productora del país con 3,16 Mt. Su demanda interna asciende a 2,57 Mt: 2,15 Mt de crushing, 0,35 Mt de exportaciones que se despachan por los puertos de Quequén y Bahía Blanca, y 0,07 Mt de semillas y otros usos. El resultado es un superávit de 0,59 Mt que fluye hacia la Región Centro para complementar el abastecimiento de su industria de molienda.

A nivel país, los superávits de la Región Norte (+1,27 Mt) y Sur (+0,59 Mt) cubren en su casi totalidad el déficit de la Región Centro (-1,95 Mt). El balance nacional cierra con un leve faltante de 0,10 Mt, que se cubre mediante la reducción del stock inicial de campaña.

Conclusiones

La campaña 2025/26 representa un punto de inflexión para el cultivo de girasol argentino. La confluencia de una producción recortada en los principales países competidores en el mercado global de aceite de girasol, la rápida respuesta del productor argentino que tuvo el incentivo de los precios y una posición ganadora frente a otros cultivos en el país, además de las condiciones climáticas favorables en zonas girasoleras, resultó determinante para arribar a este punto de la historia de la oleaginosa.

Así, cabe destacar que se pone a prueba la capacidad logística y la capacidad industrial de la cadena girasolera. Del análisis regional se desprende una estructura en la cual las regiones del norte y del sur actúan como excedentarios del grano y, por ende, proveedores de la región centro, en donde se concentran las instalaciones industriales y las de exportación. Aunque esta asimetría no es nueva, la escala de la campaña le imprime un stress adicional a la región central, ya que depende enteramente de la eficiencia logística del transporte entre las regiones, donde las consideraciones de costo juegan definitivamente.

El salto de la exportación de semillas es otro fenómeno por resaltar, ya que amerita un seguimiento que permita contestar algunas preguntas. ¿Es sólo circunstancial debido al conflicto del Mar Negro y su efecto sobre la producción de Ucrania y sobre el mercado europeo como centro de demanda? ¿Es un fenómeno que puede, por lo tanto, constituirse en una demanda competidora con la industria aceitera local? ¿Es una oportunidad de colocación en el mercado europeo de una semilla con un alto contenido de materia grasa, a la vez que un desafío para trabajar en las buenas prácticas que satisfagan estrictas normativas sanitarias?

En definitiva, la campaña 2025/26 confirma el potencial del cultivo de girasol argentino, pero también plantea desafíos notables logísticos (capacidad de molienda y de infraestructura de las vías de transporte) y de mercado (la adopción estricta de buenas prácticas para ajustarse a los estándares sanitarios).

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El Museo del Mate será sede del mayor evento de cata de la yerba

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Con sede en Buenos Aires y apoyo del Senado, el primer Mundial de la Yerba Mate se realizará entre el 5 y el 7 de junio en el Museo del Mate y reunirá marcas de distintos países. La iniciativa, impulsada desde el ámbito privado, busca posicionar globalmente al producto, pero también abre una pregunta política: ¿puede este tipo de eventos redefinir el lugar de Misiones en la cadena de valor de su principal producción?

“El Museo del Mate va a ser la sede principal y está organizado por nosotros y por el sommelier Martín Gómez”, explicó Alexis Holzmann, Director del Museo del Mate, quien remarcó que se trata de un torneo abierto a participantes de todo el mundo. “No solo se va a decidir la mejor yerba argentina, sino que van a poder participar de todo el mundo”, señaló.

Un evento que escala a la agenda institucional

El certamen contará con un jurado especializado que irá ampliándose con el correr de los días. “Ya tenemos cinco jurados elegidos y vamos a terminar con 20”, indicó. Además, detalló que la evaluación será a ciegas: “Va a ser similar a cómo hacen la catación de vino, con los ojos vendados”.

El dato político no pasa desapercibido: la presentación en el Senado introduce al evento en una dimensión institucional que excede lo cultural o comercial. En términos concretos, ubica a la yerba mate en una agenda más amplia, vinculada a exportaciones, posicionamiento internacional y economías regionales.

Además, el formato abierto —con participación de marcas de distintos países, incluso fuera de Argentina— amplía el alcance del producto y tensiona la idea tradicional de origen, en un mercado que empieza a globalizarse.

Misiones, entre el liderazgo productivo y la disputa por el valor agregado

Aunque el evento se realizará en Buenos Aires, la centralidad de Misiones aparece como un eje inevitable. Holzmann subrayó el rol central de Misiones en el desarrollo del evento, tanto por su peso productivo como por su valor simbólico. “El mundial de la yerba mate se va a tocar muchísimo, también en Misiones”, aseguró.

En ese marco, el Mundial funciona también como vidriera. No sólo para marcas, sino para el modelo productivo misionero, que históricamente concentró la producción primaria pero enfrenta desafíos en la generación de valor agregado y posicionamiento internacional.

El impulso a este tipo de iniciativas puede leerse como un intento de reposicionar al sector, en un contexto donde la yerba mate busca consolidarse como producto global, al estilo de otras economías regionales. El evento contará con unos 30 stands y ya hay un alto nivel de interés por parte de las marcas. “Estamos al tanto de que casi todas las marcas quieren participar”, sostuvo.

Competencia global y nuevas reglas del juego

La apertura del certamen a marcas internacionales introduce un elemento adicional: la competencia ya no es únicamente interna. La presencia de productos desarrollados fuera del país plantea un escenario donde la calidad, el marketing y la estrategia comercial empiezan a pesar tanto como el origen.

En paralelo, el interés de múltiples marcas por participar —con capacidad para 30 stands— muestra que el sector percibe una oportunidad, aun en un contexto económico desafiante.

El acompañamiento institucional, sumado a la lógica de competencia global, configura un esquema donde lo público y lo privado convergen en la construcción de un nuevo posicionamiento.

Entre promoción y estrategia de largo plazo

El impacto inmediato del evento puede ser limitado, pero la apuesta parece estar en el “día después”. La visibilidad, la generación de marca país y la posibilidad de instalar estándares de calidad son variables que podrían incidir en el mediano plazo.

Holzmann resaltó el impacto que puede tener esta iniciativa a futuro. “Yo creo que el efecto va a ser no tanto ahora en la previa, sino en el después. Se va a hablar mucho después de que suceda un mundial de la yerba mate”, afirmó.

El encuentro se realizará en el Museo del Mate, ubicado en Avenida de Mayo N° 853, en la Ciudad de Buenos Aires, y estará abierto al público, que podrá presenciar en vivo la competencia. De esta manera, el Gobierno y el sector privado impulsan un evento que busca consolidar a la yerba mate como un producto de reconocimiento internacional, con fuerte identidad misionera.

En un escenario donde la yerba mate busca consolidar su lugar en el mundo, el Mundial aparece como un movimiento que combina promoción, identidad y competencia. El resultado, sin embargo, dependerá de lo que ocurra después del evento.

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La carne vacuna se adelanta al ciclo global y presiona al alza los precios internacionales

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En un contexto global donde todavía no se consolida una suba generalizada de los alimentos, el mercado internacional de la carne vacuna empieza a marcar su propio ritmo. El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, con datos de la FAO, confirma que los precios de la carne no solo resisten la tendencia bajista de otros productos, sino que ya ingresaron en una fase alcista sostenida.

La clave no está en un shock externo inmediato, sino en fundamentos estructurales: menos oferta proyectada y una demanda firme desde los principales centros de consumo. El interrogante que se abre es si este movimiento anticipa un nuevo ciclo inflacionario global o si se trata de una suba sectorial con impacto acotado.

Un mercado que se mueve antes que los alimentos

En un contexto internacional en el que se anticipa una posible presión alcista sobre los precios de los alimentos el mercado de las carnes, y particularmente el de la carne vacuna, parece adelantarse a estos movimientos impulsado por fundamentos propios.

Si se analiza la evolución del Índice de Precios de los Alimentos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), basado en una canasta de productos alimenticios comercializados internacionalmente, observamos que en febrero registró un promedio de 125,3 puntos. A pesar de la mejora registrada en el último mes, el índice todavía se ubica 22% por debajo de los máximos alcanzados en marzo de 2022 (160,2 puntos), tras el inicio de la guerra en Ucrania, nivel que podría considerarse una referencia potencial hacia la cual podrían volver a escalar los precios en un escenario de suba sostenida de la energía.

Desde entonces, los precios de los lácteos registran bajas promedio del 20%, los cereales del 36%, los aceites del 31% y el azúcar del 27%. En contraste, el Índice de Precios de las Carnes —que incluye carne vacuna, aviar, porcina y ovina— es el único que muestra un aumento durante ese mismo período, acumulando un aumento cercano al 8%.

Dentro del complejo cárnico, la carne vacuna y la carne ovina son las que registran los mayores incrementos, 12,5% y 33,5%, respectivamente. En el caso de la carne ovina, si bien el aumento es más pronunciado, su impacto sobre el consumo global es considerablemente menor en comparación con la carne vacuna.

De acuerdo con el último informe de la FAO, la firmeza en las cotizaciones internacionales de la carne vacuna responde principalmente al sólido nivel de demanda proveniente de China y Estados Unidos.

Esta dinámica sostiene los precios de exportación de los principales proveedores mundiales, especialmente Australia y Brasil, cuyas cotizaciones tienen una incidencia directa en la conformación del índice global de carnes.

Según las últimas proyecciones publicadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción mundial de carne vacuna se reduciría en cerca de 1 millón de toneladas durante 2026, reflejando principalmente el proceso de recomposición de stocks ganaderos en varios países productores. Al mismo tiempo, la demanda internacional continuará expandiéndose, con un comercio global que superaría las 12 millones de toneladas, consolidando el crecimiento del mercado internacional.

Estados Unidos continuará desempeñando un rol clave en este escenario, ampliando su déficit comercial de carne vacuna. Recientes proyecciones del USDA indican que las importaciones estadounidenses podrían superar los 2,5 millones de toneladas en 2026, lo que representaría un incremento del 3,4% respecto de 2025. No obstante, el ritmo de compras observado en el inicio del año muestra un crecimiento aún mayor, con datos acumulados para el primer bimestre que exceden en un 10% los registros del año pasado, dato que supera ampliamente el crecimiento proyectado para todo el año.

En el caso de China, si bien el esquema de cuotas de importación aplicado desde este año intenta moderar el ritmo de compras observado en los últimos años, hasta el momento los valores ofrecidos por los importadores continúan en ascenso, reflejando la firmeza de su demanda. Aun sin datos oficiales de la Administración General de Aduanas sobre el volumen efectivamente ingresado en lo que va del año, las referencias de precios FOB para los principales cortes que China compra a Argentina —según datos de APEA— muestran subas cercanas al 40% interanual.

Una dinámica similar se observa en el mercado europeo. Si bien los volúmenes comercializados se mantienen relativamente estables, los precios continúan consolidando una tendencia alcista. Actualmente, cortes de alto valor comercial como el Ramp & Loin o el bife ancho se negocian desde Argentina a valores FOB de entre USD 21.000 y USD 22.000 por tonelada, lo que implica subas superiores al 30% respecto de los valores registrados a igual fecha del año pasado.

En este escenario, una eventual suba en los precios del gas y del petróleo podría agregar presión adicional al mercado, principalmente a través del aumento de los costos logísticos y de transporte internacional.

No obstante, el impacto sobre el comercio de carne vacuna sería relativamente limitado desde el punto de vista de los flujos comerciales, dado el bajo peso que tienen los países involucrados en el conflicto dentro del mercado global.

Según estimaciones del USDA, en 2025 los países de Medio Oriente —entre ellos Israel, Irán, Irak, Siria, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes— representaron menos del 5% de la demanda mundial de carne vacuna. A nivel global, esta participación resulta relativamente baja como para generar una disrupción significativa en el mercado internacional.

No obstante, para Argentina la región presenta una mayor relevancia. Destinos como Israel, Qatar y Emiratos Árabes Unidos concentran más del 7% de los embarques totales y cerca del 11% de las divisas generadas por exportaciones de carne vacuna.

Según datos del SENASA, en los dos primeros meses de 2026 los certificados de exportación de carne vacuna hacia Israel y otros países de Medio Oriente totalizaron unas 11.400 toneladas, equivalentes al 12,5% del total certificado. En lo que va de marzo —ya con una escalada del conflicto en la región— la participación de estos mercados en las certificaciones se mantiene prácticamente sin cambios, lo que hasta el momento no evidencia señales de disrupción en el comercio.

Aun así, Ante un eventual debilitamiento de la demanda proveniente de Medio Oriente, Argentina mantiene una posición sólida en tres de los principales destinos del comercio internacional de carne vacuna: China, Estados Unidos y la Unión Europea. Estos mercados concentran más del 55% del comercio global y constituyen actualmente el eje central de la demanda internacional de carnes, lo que otorga a Argentina una base comercial sólida y equilibrada dentro del actual contexto geopolítico global.

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Yerba mate: exportaciones récord, auge de las bebidas energéticas y un mercado que apunta a US$ 3.460 millones en 2035

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La yerba mate dejó de ser un producto estrictamente regional para consolidarse como un negocio global en expansión. En 2024, Siria importó US$ 63 millones de yerba mate argentina y Estados Unidos US$ 61,4 millones, posicionándose como los principales destinos externos, según datos de UN Comtrade. En paralelo, el mercado mundial proyecta un salto desde US$ 2.030 millones en 2025 hasta US$ 3.460 millones en 2035, con una tasa anual compuesta de 5,48%, de acuerdo con Research and Markets y Market Research Future.

El crecimiento se apoya en tres vectores claros: exportaciones récord, expansión del formato ready-to-drink (RTD) y el desembarco de multinacionales que observan a la categoría como una vertical estratégica dentro de las bebidas funcionales.

Exportaciones y demanda internacional: de producto cultural a activo global

El mapa de comercio exterior confirma la transformación. Siria y Estados Unidos lideran las compras, con montos casi equivalentes en 2024. El mercado estadounidense, en particular, concentra el 70% de la demanda regional en América del Norte, donde las importaciones crecieron 40% en los últimos cinco años.

Europa también acelera. El mercado avanzó 35% en el último lustro, con Alemania y Francia concentrando la mitad de las ventas regionales. En Reino Unido, las importaciones crecieron 40%, impulsadas por un consumidor que prioriza certificaciones orgánicas —preferidas por 60% de los europeos— y productos asociados al bienestar.

En Asia-Pacífico, el crecimiento es aún más dinámico: las importaciones aumentaron 50%, con Japón y Australia liderando la adopción, mientras China comienza a mostrar interés pese a su arraigada tradición en té.

El trasfondo es estructural. La yerba mate se posiciona como alternativa natural frente a bebidas energéticas tradicionales y cafeína sintética. Según BeverageDaily, la categoría gana tracción por ofrecer “energía sostenida” sin el efecto “crash” asociado a otros estimulantes. Esa narrativa encaja con tendencias globales de consumo saludable y funcional.

El motor RTD y la entrada de multinacionales

El punto de inflexión no está solo en la hoja suelta. El formato RTD (Ready-to-Drink) creció 65%, desplazando el histórico dominio del producto tradicional y compitiendo de manera directa con el café frío premium y las bebidas energéticas.

Las versiones carbonatadas avanzaron 35%, mientras que 55% de los nuevos lanzamientos incorporan ingredientes funcionales —vitaminas, colágeno, adaptógenos— en una estrategia clara de diferenciación. La innovación en sabores también marca tendencia: cítricos (25% de los lanzamientos), frutos rojos (20%) y menta (15%) concentran la mayor parte de la oferta dirigida a consumidores jóvenes.

El interés corporativo acompaña la expansión. PepsiCo, a través de su marca Yachak en Estados Unidos, apostó por una narrativa de energía natural y origen vegetal. Junto a grandes jugadores, marcas como Guayakí, EcoTeas, Yerbaé y CleanCause desarrollaron propuestas basadas en certificaciones orgánicas, comercio justo y estilo de vida saludable.

En este contexto, el e-commerce emerge como canal acelerador: las ventas online crecen entre 45% y 60% interanual en distintos mercados, permitiendo a marcas emergentes sortear las barreras del retail físico. Sin embargo, supermercados e hipermercados todavía concentran cerca de 50% de las ventas globales, manteniendo su peso estratégico.

Producción argentina, capacidad instalada y regulación

Argentina sostiene el liderazgo productivo y exportador. Empresas como Las Marías concentran 30% del mercado, mientras CBSe alcanza 20%, según Market Research Future. Ambas ampliaron su capacidad de procesamiento en aproximadamente 30% desde 2023, en respuesta al aumento de la demanda internacional.

En el plano institucional, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) flexibilizó medidas adoptadas en 2022 que buscaban proteger a pequeños productores. Tras la pandemia, la oferta se expandió y el gobierno impulsa una agenda de modernización orientada a fortalecer la competitividad global.

Aunque la hoja suelta mantiene predominio en mercados tradicionales, las bolsitas de té son el formato de mayor crecimiento internacional. Sin embargo, el avance estratégico se concentra en el canal moderno y digital, donde el branding y la narrativa de bienestar adquieren peso determinante.

Un 2025 con récord exportador y consumo en recuperación

El cierre del año 2025 dejó una fotografía nítida y, a la vez, compleja para la cadena yerbatera. Los datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman un récord histórico de exportaciones, una recuperación sostenida del mercado interno.

El dato más contundente del balance 2025 llegó desde el frente externo. Entre enero y diciembre, las exportaciones de yerba mate alcanzaron 57.980.912 kilos, el mayor volumen registrado en la historia del sector.

Este desempeño implicó un crecimiento interanual del 32,2%, consolidando una tendencia que ya se venía anticipando durante el año y que tuvo su pico en diciembre, mes en el que se exportaron 4.387.107 kilos.

El récord exportador no solo ratifica la consolidación de mercados tradicionales, sino que también refleja la capacidad de la yerba mate argentina para sostener competitividad internacional, con costos internos crecientes y tensiones macroeconómicas.

En el mercado doméstico, el desempeño también fue positivo, aunque con matices. Durante 2025, la yerba mate a salida de molinos destinada al consumo interno sumó 266.788.512 kilos, lo que representó una suba del 3,08% respecto de 2024.

Si bien el dato confirma una franca recuperación del consumo, todavía se mantiene por debajo del año 2023, que continúa siendo el máximo histórico en ventas internas. La comparación deja en evidencia que el consumo se recompone, pero aún no logra recuperar plenamente los niveles previos al ajuste del poder adquisitivo de los hogares.

Un negocio millonario en consolidación

Las proyecciones que sitúan al mercado global por encima de US$ 3.000 millones en la próxima década reflejan que la yerba mate dejó de ser una categoría cultural limitada al Cono Sur. Hoy compite en el segmento de bebidas energéticas naturales, donde la diferenciación ya no pasa solo por el contenido de cafeína, sino por sostenibilidad, certificaciones y funcionalidad.

Para marcas latinoamericanas, el escenario abre oportunidades en el desarrollo de RTD, certificaciones orgánicas como estándar de entrada y estrategias de expansión digital. La categoría atraviesa una transición: de commodity regional a activo estratégico dentro del mercado global de bebidas funcionales.

El desafío ya no es introducir la yerba mate al mundo, sino sostener competitividad en un mercado que crece, se diversifica y atrae capital internacional.

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PEFC impulsa “The Timber Truth” y busca posicionar la madera certificada en los mercados globales de la construcción sostenible

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En un escenario internacional donde la trazabilidad ambiental y la descarbonización se volvieron condiciones de acceso a mercados, el Programme for the Endorsement of Forest Certification (PEFC) acompañó la presentación de “The Timber Truth”, una publicación que apunta a desarmar 16 mitos sobre el uso de la madera en la construcción. La iniciativa no es meramente técnica: se inscribe en una estrategia más amplia para fortalecer la competitividad de la madera certificada frente a regulaciones ambientales cada vez más exigentes.

El mensaje es claro. La discusión sobre materiales de construcción ya no se limita a costos y prestaciones estructurales. Ahora incluye huella de carbono, trazabilidad y cumplimiento normativo internacional. En ese terreno, la certificación forestal se convierte en un activo económico.

Evidencia técnica para un mercado más exigente

“The Timber Truth” aborda percepciones extendidas en torno a la seguridad, durabilidad, disponibilidad y desempeño ambiental de la madera. A través de argumentos respaldados por datos y ejemplos concretos, la publicación busca ofrecer herramientas a arquitectos, desarrolladores, inversores y tomadores de decisión.

PEFC, como sistema de certificación de gestión forestal sostenible, respalda la iniciativa con un enfoque centrado en la madera de origen responsable. Según se destaca en la presentación, cuando proviene de bosques gestionados de manera sostenible y certificados, la madera es un material renovable con capacidad de almacenamiento de carbono, puede cumplir estándares técnicos exigentes, reduce la huella ambiental del sector y permite trazabilidad en cadenas internacionales.

El eje institucional es nítido: la certificación no solo valida prácticas forestales, sino que habilita cumplimiento regulatorio en mercados que exigen cadenas libres de deforestación y alineación con estándares ESG.

Construcción sostenible y acceso a mercados

La iniciativa se inserta en un contexto donde gobiernos e inversores incorporan criterios ambientales en políticas públicas y decisiones de financiamiento. La regulación internacional avanza hacia mayores controles sobre origen y sostenibilidad de insumos estratégicos, lo que redefine las condiciones de competencia.

En ese marco, la certificación forestal funciona como herramienta para facilitar acceso a mercados, reducir riesgos regulatorios y aportar transparencia en cadenas de valor globales. La madera certificada se presenta así no solo como alternativa técnica, sino como vehículo de inserción comercial.

El sector de la construcción tiene un rol clave en la transición hacia economías de bajas emisiones. Por eso, la discusión sobre materiales adquiere dimensión estratégica. Si la madera logra consolidarse como opción renovable y reutilizable con respaldo técnico y trazabilidad comprobable, el impacto trasciende al sector forestal e incide en desarrollos inmobiliarios, proyectos de infraestructura e inversiones institucionales.

Señal estratégica: sostenibilidad como competitividad

La presentación de “The Timber Truth” apunta a algo más que informar. Busca incidir en la toma de decisiones en un momento donde la descarbonización del sector edilicio ocupa un lugar prioritario en agendas públicas y privadas.

Al derribar mitos técnicos, PEFC intenta fortalecer la confianza en la madera certificada como parte de la solución climática global. La estrategia combina sostenibilidad ambiental y competitividad económica, dos variables que ya no se perciben como contrapuestas.

El desafío ahora pasa por la adopción efectiva de estos estándares en mercados concretos. A medida que la regulación internacional se vuelve más estricta y los compradores exigen mayor trazabilidad, la madera certificada podría ganar terreno. Pero esa transición dependerá de decisiones empresariales, políticas públicas y condiciones de mercado que aún están en evolución.

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