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El Mundial de la Yerba Mate busca posicionar producto insignia de Misiones bajo estándares globales de calidad

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La yerba mate tendrá por primera vez su propia competencia internacional. Del 5 al 7 de junio, el Museo del Mate, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, será escenario de la primera edición del Mundial de la Yerba Mate, una iniciativa que busca dar un salto conceptual en la forma en que se presenta y posiciona uno de los productos más emblemáticos de la agroindustria argentina.

La propuesta combina un certamen técnico de alcance internacional con un Fan Fest abierto al público y apunta a instalar una nueva discusión dentro de la cadena productiva: cómo transformar a la yerba mate de una bebida profundamente arraigada en la cultura regional en una categoría global con estándares de calidad, evaluación sensorial y diferenciación comercial comparables a los que hoy poseen industrias como la del vino, el café o los destilados.

Durante tres jornadas, más de 80 productores de distintos países presentarán muestras de yerba mate y productos derivados que serán sometidos a un sistema de evaluación técnica a ciegas. Un jurado internacional analizará cada producto bajo parámetros previamente establecidos, con el objetivo de otorgar reconocimientos en función de la calidad alcanzada y no por comparación directa entre competidores.

El modelo busca introducir herramientas de mejora continua para las empresas participantes. Además de las medallas, los productores recibirán devoluciones técnicas que permitirán identificar fortalezas y oportunidades de desarrollo en sus productos.

Detrás de la iniciativa se encuentra una mirada estratégica sobre el futuro de la actividad. El sommelier de mate y organizador del evento, Martín Gómez, sostiene que la industria debe comenzar a pensarse desde una lógica de valorización global. En ese sentido, el Mundial propone correr el eje del ritual tradicional para enfocarse en la materia prima, sus atributos sensoriales, sus procesos de elaboración y su potencial comercial.

La apuesta adquiere especial relevancia para Misiones, responsable de más del 80% de la producción nacional de yerba mate. Mientras el mercado interno muestra niveles de consumo cercanos a la saturación, con una penetración superior al 90% de los hogares argentinos, el crecimiento futuro aparece vinculado a la expansión internacional y al desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Por eso, uno de los aspectos más innovadores del certamen será la incorporación de categorías vinculadas a bebidas listas para consumir, aplicaciones gastronómicas y desarrollos industriales derivados de la yerba mate. Se trata de segmentos que crecen en mercados externos donde el producto es percibido principalmente como un alimento funcional asociado a la energía natural, el bienestar y los hábitos saludables.

La iniciativa también incorpora una dimensión de construcción de marca país. Según los organizadores, existen conversaciones para que futuras ediciones cuenten con actividades simultáneas en distintos mercados internacionales e incluso con subsedes dentro de Argentina. El objetivo es convertir al Mundial en una plataforma permanente de promoción comercial y posicionamiento global.

En términos económicos, la propuesta dialoga con algunos de los desafíos estructurales de la cadena yerbatera: agregar valor, diversificar destinos de exportación y reducir la dependencia de los ciclos de precios del mercado doméstico. En lugar de concentrarse exclusivamente en las discusiones tradicionales sobre costos, regulación o distribución de rentabilidad, el evento introduce una agenda vinculada a calidad, innovación y diferenciación.

El cronograma prevé que el 5 y el 6 de junio se desarrollen las evaluaciones técnicas a cargo de especialistas internacionales. El Fan Fest abrirá sus puertas el 6 y 7 de junio con acceso libre y gratuito para el público general, mientras que la ceremonia de premiación se realizará el último día, cuando se anunciarán los productos distinguidos en esta primera edición.

Además de las degustaciones guiadas, los visitantes podrán recorrer stands de productores, participar de paneles especializados y conocer las distintas expresiones que hoy adopta la yerba mate en diferentes mercados del mundo.

La comunidad matera también tendrá un rol destacado a través de proyectos como Cebado Intenso, espacio digital dedicado a difundir la cultura del mate y promover una visión amplia y diversa del consumo. Desde esa iniciativa colaborarán en la asistencia técnica del certamen y en las actividades destinadas al público.

Más allá de los resultados de esta primera edición, el Mundial de la Yerba Mate marca un cambio de paradigma para una industria que busca ampliar sus horizontes. La discusión ya no pasa únicamente por cuánto se produce o cuánto se consume, sino por cómo construir valor en torno a un producto que forma parte de la identidad argentina y que aspira a ganar un lugar cada vez más relevante en el escenario global.

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La cadena de legumbres acelera escala exportadora y abre una disputa por tecnología, trazabilidad y valor agregado

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El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de expansión productiva y redefinición estratégica.

La 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada el 5 de mayo en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió reunir una agenda técnica, comercial e institucional que mostró a una cadena con fuerte orientación exportadora, creciente incorporación tecnológica y nuevas exigencias de competitividad. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por hacerlo con calidad, trazabilidad, eficiencia y capacidad de diferenciación.

Según expuso Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, Argentina parte de una posición productiva favorable: el rendimiento promedio nacional en legumbres alcanza 1.484 kg/ha, frente a un promedio mundial de 1.058 kg/ha; y entre el 60% y el 73% de la producción se destina a la exportación. Esa combinación de productividad relativa y perfil exportador vuelve crítica a la cosecha nueva, tanto para sostener compromisos comerciales como para consolidar el posicionamiento del origen argentino en los mercados internacionales.

Bajo un escenario climático normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción de 1,37 millones de toneladas, un 24% por encima del ciclo previo, sobre una superficie sembrada récord de 952.100 hectáreas. Dentro de ese total, se estiman más de 835.000 toneladas de porotos, 370.000 toneladas de arvejas, 122.000 toneladas de garbanzos y 43.000 toneladas de lentejas. El poroto mantiene el liderazgo productivo, con fuerte anclaje en el NOA, mientras que la arveja muestra una expansión relevante en Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, la estabilidad de los rindes dependerá de la evolución climática. Para el trimestre mayo – julio 2026, el pronóstico presentado por María José Dickie para el sur de Santa Fe, ingeniera agrónoma y especialista en clima del INTA, muestra una fase neutral del ENSO, temperaturas medias normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Tal escenario se interpreta inicialmente favorable para arveja y lenteja, siempre que se preserve una adecuada disponibilidad de humedad útil durante las etapas críticas del cultivo. 

El salto productivo, de todos modos, no se sostiene sólo con mayor superficie. Requiere genética adaptada, reducción de brechas de rendimiento, menores pérdidas poscosecha y variedades con atributos comerciales. En este punto, Daniel Kirschbaum, referente del INTA en el área de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó el rol de la cooperación internacional para mejorar la competitividad. El convenio INTA-ICARDA vincula al país con un banco de germoplasma de escala global, orientado a introducir, multiplicar y evaluar variedades de arveja, lenteja y haba con potencial de adaptación local, a través de redes nacionales de ensayo y posterior registro en INASE. En esa línea, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja, cuenta con más de 15 materiales avanzados de arveja, 2 materiales experimentales de lenteja macrosperma en trámite de inscripción y 65 líneas avanzadas de lenteja.

La competitividad futura también dependerá del ordenamiento del sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, señaló que las legumbres todavía muestran un bajo nivel relativo de formalidad frente a otros cultivos extensivos, con alta proporción de uso propio o semilla informal, baja tasa de recambio varietal y escasa penetración de semilla fiscalizada. Para revertir este diagnóstico, INASE viene avanzando en la incorporación de cultivos al SISA, la definición de normas específicas para producción de semilla y el ordenamiento de cultivares mediante la Resolución INASE 200/2024. La incorporación de la arveja al SISA en 2019 y del garbanzo en 2023 permitió comenzar a registrar superficie sembrada y cultivar utilizado. En arveja, la campaña 2024/25 muestra unas 83.000 hectáreas declaradas, 978 productores y 38 variedades, con más del 98% de la superficie concentrada en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. A su vez, entre 2020 y 2026 se inscribieron 15 nuevas variedades de arveja.

A la agenda genética y semillera se suma la adopción de herramientas de agricultura de precisión. Eduardo Vita Larrieu, investigador de la EEA INTA Oliveros especializado en tecnología de aplicación, abordó el uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición que permiten mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y documentar procesos. En un mercado de especialidades, donde la calidad y la trazabilidad definen el acceso a mejores condiciones comerciales, la tecnología sólo agrega valor si se integra con conocimiento técnico, protocolos de aplicación y gestión profesional.

La poscosecha constituye otro eslabón decisivo. Como planteó Ricardo Bartosik, referente de Poscosecha de Granos del INTA Balcarce e investigador de CONICET, la calidad comercial no se define únicamente en el lote, sino también en el acondicionamiento, limpieza, clasificación, almacenamiento, control de plagas, trazabilidad y segregación por origen. Los requisitos de exportación exigen que el producto llegue sano, seco, limpio, sin olores objetables y libres de materias extrañas. En el caso de China, además, se exige acopio por zonas de producción, sin mezclar mercadería de distintas áreas habilitadas. Esto vuelve clave la inversión en plantas de procesamiento, sistemas de gestión de calidad, registros operativos y manejo poscosecha de agroquímicos, especialmente para evitar rechazos por residuos y sostener la confianza en el producto argentino.

El mayor potencial de la cadena, sin embargo, está en transformar esa calidad primaria en productos de mayor valor. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas con harinas, concentrados, aislados, texturizados, snacks, panificados, sustitutos cárnicos y alimentos listos para consumir. Las legumbres se insertan en tendencias globales asociadas con proteínas vegetales, alimentos saludables, sostenibilidad y etiquetas más limpias. Para avanzar en esa dirección será necesario fortalecer la investigación aplicada, asegurar calidad homogénea, seleccionar variedades adecuadas, controlar antinutrientes y articular con mayor intensidad producción, ciencia e industria.

El contexto internacional ofrece oportunidades, aunque en un escenario más competitivo y volátil. Marlene Boersch, cofundadora y socia gerente de Mercantile Consulting Venture de Canadá, remarcó la creciente incidencia de barreras paraarancelarias y reacomodamientos comerciales en la distribución del market share global. En arvejas, Canadá proyecta exportaciones por unas 2,3 Mt en 2025/26 y 2,4 Mt en 2026/27, con India y China explicando entre el 65% y el 75% de sus ventas externas. Aun antes del arancel chino del 100% aplicado a las arvejas canadienses en marzo de 2025, Canadá ya venía perdiendo participación frente a Rusia: su cuota en China cayó del 90% en 2021/22 al 28% en 2025, mientras Rusia pasó a representar cerca del 60% del mercado. En lentejas, también se observa una mayor competencia de Australia, Rusia y Kazajistán, con India, Turquía y Emiratos Árabes concentrando alrededor del 60% de las exportaciones canadienses.

La mirada sobre China, aportada por Hu Bingchuan, investigador del Instituto de Desarrollo Rural de la Academia China de Ciencias Sociales, refuerza la importancia estratégica de ese destino. Según su presentación, China cuenta con un mercado de legumbres secas de alrededor de 3,3 Mt, con consumo total cercano a 3,28 Mt, producción doméstica de 0,98 Mt e importaciones por aproximadamente 2,3 Mt. Las arvejas secas representan el 54% del consumo total, con un volumen estimado de 1,68 Mt y una autosuficiencia menor al 3%. En la campaña comercial 2024/25, las importaciones chinas de arvejas secas alcanzaron 1,5 Mt, frente a una producción local de apenas 50.000 toneladas. Para Argentina, la oportunidad es relevante, pero exige escala, precio competitivo, cumplimiento sanitario y capacidad de procesamiento. El protocolo fitosanitario para arvejas secas fue firmado en 2015 y los primeros envíos desde establecimientos argentinos habilitados comenzaron en 2020; además, se encuentran en negociación protocolos para garbanzos, porotos y lentejas.

Más allá de China e India, el análisis de oportunidades presentado por Lanza muestra que Brasil sigue siendo el mercado de mayor atractivo y facilidad de acceso para el poroto negro, mientras que la Unión Europea ofrece mejores condiciones para productos con valor agregado, especialidades y orgánicos, aunque con altos estándares de trazabilidad y límites máximos de residuos. La matriz también identifica potencial para la exportación de harinas y subproductos hacia Bolivia.

En síntesis, las legumbres argentinas enfrentan una oportunidad concreta de expansión, pero el salto competitivo no será automático. El crecimiento deberá apoyarse en escala productiva, semilla trazable, tecnología, inocuidad, apertura de mercados y mayor industrialización. Santa Fe, por su peso en arvejas y lentejas y por su cercanía a nodos logísticos, técnicos e industriales, cuenta con condiciones para posicionarse mejor en una demanda global que busca proteínas vegetales, calidad y sustentabilidad

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Agronegocios: el maíz redefine el mapa productivo

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El primer cuatrimestre de 2026 cerraría con un hito para la agroindustria argentina: unas 40 millones de toneladas exportadas, un 11% por encima del récord previo, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El dato no es menor en el actual escenario económico: se consolida como una fuente clave de divisas en momentos donde el Gobierno necesita sostener estabilidad cambiaria y acumulación de reservas. El impulso lo lidera el maíz, con embarques por 10,3 Mt entre marzo y abril, un volumen sin precedentes que redefine el arranque de campaña. La pregunta se instala: ¿es un ciclo estructural que fortalece la estrategia oficial o un pico condicionado por factores externos difíciles de sostener?

Los dos primeros meses de la campaña de maíz hacen historia, promediando 5 Mt embarcadas en cada uno. El girasol argentino llega para salvar un hueco en la Unión Europea. Se recuperan los precios internos por maíz.

El primer cuatrimestre del año cerraría con un nuevo hito para la agroindustria argentina, con embarques récord de maíz por segundo mes consecutivo

El ritmo de embarques de maíz está siendo extraordinario para el inicio de la campaña. Considerando el volumen programado a exportar hasta fines de este mes, entre marzo y abril se embarcarían 10,3 Mt de maíz, esto es 54% más que el primer bimestre de la campaña anterior y 3,7 Mt más que el promedio de los últimos cinco años; teniendo en cuenta que nunca antes se habían superado las 5 Mt para un solo mes. Al maíz se le añaden los embarques récord de trigo y girasol, la gran performance de las exportaciones de cebada y un ritmo promedio para sorgo y soja. 

Teniendo en cuenta los embarques programados hacia fines de abril, el desempeño exportador de la agroindustria en el primer cuatrimestre del 2026 sorprende positivamente: 40 Mt de granos se habrían enviado hacia el resto del mundo, ya sea en forma de grano o transformados en productos derivados, 11% más que el récord anterior. Los volúmenes toman más relevancia si se tiene en cuenta que la soja de nueva cosecha todavía no comenzó a llegar de manera generalizada como ya suele ocurrir para esta altura. De hecho, en los últimos 26 años, el complejo soja nunca había tenido tan poca participación en los embarques agroindustriales del primer cuatrimestre como el presente año.

Girasol: performance exportadora sin precedentes 

Tal como se comentó anteriormente, el mercado de girasol 2025/26 se encuentra muy dinámico dada una producción récord que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) estima en 7,3 Mt; 30,4% más que en el año anterior. Según dicho organismo, ya se cosecharon 6,98 Mt y se emitieron cartas de porte por 4,55 Mt.

Más allá del lado productivo, sorprende el gran crecimiento en las exportaciones de semilla de girasol en bruto en el primer cuatrimestre: estaría cerca del millón de toneladas. No es habitual que sea la semilla en bruto la que lidere el mix exportador, sino que suelen tener mucha mayor participación los subproductos del crushing. Cabe, entonces, indagar el porqué de tal salto exportador de girasol sin procesar, que creció muy por encima que la producción.

Se puede pensar que, esta situación de mercado tiene que ver con la combinación de un nivel productivo local sin precedentes y, fundamentos coyunturales de oferta y demanda global que implican necesidades de importación del mercado europeo. Según la Comisión Europea, Argentina suministró el 30,6% de las importaciones de semillas de girasol de la UE, cuando el año pasado el share a esta altura era de 1%. La harina de girasol también ganó importancia en el mercado europeo, con un share de 54%, cuando el año pasado era de 27%. 

Este año los dos grandes importadores del bloque son Bulgaria y Rumania. Bulgaria —el segundo mayor productor de girasol de la UE—padeció el destiempo climático en momentos críticos, implicando la caída en la producción interna. Esto derivó en una oferta ajustada y en bajos stocks para la industria de crushing. Frente a este escenario, las fábricas debieron complementar la oferta local con girasol importado, siendo Argentina el origen elegido. Según se informó en Bulgaria, inicialmente se comprarían hasta 400.000 t de semilla argentina.

Por su parte, Rumania es el principal productor de girasol de la UE, el cual también mostró un fuerte interés en la materia prima argentina, adquiriendo más de 100.000 t y siendo el segundo destino en nivel de importancia de las exportaciones de semillas. En este caso, no por una escasez de oferta interna, sino porque la alta competitividad de la cosecha argentina deja un margen atractivo para la industria molinera rumana, aun considerando los fletes, dado el alto precio del aceite de girasol en Europa.

La gran cosecha argentina llega a los mercados internacionales en un contexto óptimo. La anterior campaña mundial de girasol fue la más baja en cinco años, y la presente, si bien es superior a la 2024/25, no es suficiente para recuperar stocks, debido a los bajos resultados productivos en Ucrania, la UE y Turquía. Según el USDA, bajo este escenario las semillas de girasol argentinas representan 13% de la producción global, el share más alto en el último lustro. Además, el país gana lugar en una coyuntura con precios favorables, pues el valor FOB promedio del aceite de girasol entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 marca US$1.300/t según el USDA, cuando en el mismo periodo un año antes era de US$ 1.100/t.

El maíz: el gran protagonista de la campaña 2025/26

Traccionadas por la demanda externa, las compras internas en el mercado de maíz se mantienen a un ritmo acelerado. Hasta el momento, se acumulan negocios por 23,7 Mt en lo que va de la campaña, el 35% de la cosecha estimada. Si bien – en términos de volumen – el ritmo actual de compraventa interna es significativamente mayor al del año pasado, la producción esperada es tan elevada este año, que en proporción de la producción los compromisos se encuentran completamente en línea con el promedio en torno al 36% respectivamente.

El avance de cosecha a nivel nacional ya alcanza 32% de la superficie objetivo según SAGyP, 4 p.p. por encima del año pasado a esta altura. Al mismo tiempo, se destaca que dicho organismo oficial volvió a subir la estimación de área sembrada desde 10,5 hasta 11,2 M ha (↑0,7 M ha), lo cual lleva la proyección de producción hasta 67,6 Mt, en línea con lo que había estimado Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario en su informe del 8 de abril pasado.

Entre la combinación de excelentes rindes observados y una alta participación de los planteos tempranos, este año el efecto en precios fue notable. Actualmente, el precio disponible por maíz ronda los AR$ 260.000/t, ajustando por inflación es 18% por debajo de comienzos de año, pero repuntando del piso de hace algunas semanas atrás. En este marco, la presión de cosecha fue más aguda este marzo que durante años anteriores: al iniciar el año, la diferencia relativa entre el precio de la 2025/26 y el promedio era 12,3%. Actualmente, la distancia es del 29%.

En línea con lo anterior, la tendencia ha venido cambiando estas últimas semanas y el movimiento de las cotizaciones parece haber encontrado ciertos fundamentos para recuperar terreno. En perspectiva del mercado global y sacando el ingreso de la cosecha argentina, queda menos cereal disponible hasta que llegue la safrinha brasilera. Por el lado de Estados Unidos, está avanzado con su programa exportador, habiendo comprometido ya 87% de las 83,8 Mt proyectadas a exportar. Situación similar sucede en Ucrania, dado que, a esta altura del año, le restan pocos suministros para abastecer al mercado, sumado que no está operando con su máximo potencial productivo y exportador. Esta coyuntura viene traccionando las cotizaciones en Chicago, revalorizando de esa forma el FOB argentino de maíz que, desde principios de año hasta ahora, subió más de US$ 15/t.

Por último, se puede remarcar que, con el cambio de los precios relativos el maíz sigue siendo una opción atractiva para la venta: las cotizaciones disponibles por maíz se recuperaron significativamente luego de tocar mínimos a fines de marzo y es la soja la cuál ahora está sintiendo el rigor de la presión de cosecha.

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El “Mundial de la Yerba Mate” busca redefinir la industria en un negocio con estándares globales

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Del 5 al 7 de junio, Buenos Aires será sede del primer “Mundial de la Yerba Mate”, un certamen que propone reposicionar al principal producto agroindustrial de Misiones dentro de una lógica global de calidad, evaluación técnica y diferenciación. El evento, presentado en el Senado y con proyección internacional, introduce una pregunta de fondo para la cadena yerbatera: ¿puede la yerba dejar de ser solo una tradición cultural para convertirse en una industria con estándares comparables al vino o el café?

Del consumo cultural al producto evaluado

El eje del certamen no estará puesto en el ritual del mate, sino en la yerba mate como producto en sí mismo. La propuesta implica un cambio conceptual relevante: pasar de una mirada doméstica —centrada en el consumo cotidiano— hacia una lógica de valorización técnica, sensorial y comercial.

“El objetivo es posicionar la yerba mate en un esquema similar al de otros productos como el vino o los destilados”, explicó el sommelier de mate y organizador Martín Gómez en diálogo con Economis. En ese sentido, el evento buscará introducir criterios de evaluación estandarizados, con degustaciones a ciegas y protocolos técnicos desarrollados durante los últimos meses.

A diferencia de una competencia tradicional, los productos no competirán entre sí, sino contra parámetros de calidad predefinidos. Esto permitirá otorgar medallas en función del puntaje alcanzado y, a la vez, brindar devoluciones técnicas a las marcas sobre sus características.

Nuevos formatos y consumo global: la ventana que mira la industria

Uno de los puntos más disruptivos del Mundial será la incorporación de nuevas formas de consumo, más allá del mate cebado. Desde bebidas listas para tomar hasta aplicaciones en gastronomía o productos innovadores, el certamen busca reflejar cómo el mercado internacional percibe a la yerba mate.

El diagnóstico es claro: mientras en Argentina el consumo supera el 90% de penetración en hogares, el margen de crecimiento local es limitado. En cambio, en el exterior la yerba se posiciona como alimento funcional, alineado con tendencias globales vinculadas a la salud, lo natural y lo ancestral.

“En otros países la visión es mucho más funcional, enfocada en los beneficios”, señaló Gómez, al tiempo que remarcó la necesidad de que la industria local amplíe su mirada. “Tenemos que dejar de discutir cuestiones tradicionales y empezar a pensar cómo crecer como industria”, agregó.

Escala internacional y construcción de marca país

El evento no se limitará a Buenos Aires. Según los organizadores, existen gestiones para replicar actividades en simultáneo en distintos países, lo que podría transformar al Mundial en una plataforma global de promoción.

Además, se evalúa la implementación de subsedes dentro de la propia Argentina, lo que ampliaría el alcance territorial y la participación del ecosistema productivo.

Este despliegue no es menor: introduce una dimensión estratégica para la yerba mate como activo exportador y como herramienta de construcción de marca país, en un contexto donde las economías regionales buscan nuevos canales de valorización.

Impacto para Misiones y la cadena yerbatera

Para Misiones, principal provincia productora, el Mundial abre un frente distinto al debate tradicional sobre precios o regulación. La iniciativa apunta a generar valor agregado, diferenciación y posicionamiento, variables clave para mejorar la competitividad del sector.

En términos económicos, la propuesta dialoga con una agenda más amplia: diversificación de mercados, innovación en productos y adaptación a estándares internacionales. En lo político, instala una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo de la cadena yerbatera.

Un experimento en marcha

El Mundial de la Yerba Mate aparece, en este contexto, como una apuesta que combina promoción, innovación y construcción de consenso dentro de la industria. No surge como respuesta directa a una crisis, pero sí como un intento de salir de los límites del mercado tradicional.

La clave estará en su capacidad de generar continuidad: si logra consolidar criterios técnicos y atraer demanda internacional, podría convertirse en una herramienta estructural para el sector. Si no, quedará como una experiencia aislada.

Por ahora, el movimiento ya empezó. Y la discusión, también.

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Conflicto en Medio Oriente dispara costos y reduce márgenes del trigo argentino para la campaña 2026/27

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El impacto del conflicto en Medio Oriente ya se traslada a la economía real del agro argentino. A semanas del inicio de la siembra de trigo 2026/27, los costos de producción se aceleraron con fuerza, mientras que el precio del cereal avanza a menor ritmo, generando una compresión de márgenes que condiciona las decisiones de los productores.

Según los datos publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, el precio internacional del petróleo Brent trepó un 77% en lo que va del año, mientras que la urea —insumo clave para la fertilización— registró subas de entre 54% y 71% en los mercados internacionales. En paralelo, el trigo en Chicago aumentó cerca de un 20%, lo que deja en evidencia una brecha creciente entre ingresos y costos.

Un shock externo que impacta directo en la estructura productiva

El desencadenamiento del conflicto en Medio Oriente tiene efectos extensivos sobre incontables ramificaciones de la actividad económica a lo largo y ancho de todo el globo. Sin embargo, aquellas esquirlas más directas y notorias son las que se pueden sentir en la estructura de coste general de la producción agropecuaria. 

Por el estrecho de Ormuz pasa un quinto del comercio internacional de petróleo (aproximadamente 20 millones de barriles por día), un cuarto del flujo internacional de GNL y un tercio del comercio de fertilizantes. El bloqueo efectivo del estrecho implicó una desconexión vital entre abastecedores y consumidores de energía e insumos en todo el mundo, poniendo en jaque la cadena de abastecimiento, hasta ahora, por todo un mes. Más allá de la posibilidad de que se encuentre una resolución parcial o total del conflicto, la masiva destrucción de capital ya consumada hace imposible un restablecimiento inmediato de suministros energéticos a niveles preguerra. Algunos analistas hablan incluso de que habría que esperar hasta entrado 2027 para recuperar las líneas de abastecimientos habituales. Hasta ahora, todo es parte de la especulación, aunque donde más certezas parece haber, es en el hecho de que el perfil de riesgo de la región del Golfo Pérsico no será igual de aquí en adelante; impactando en el costo de capital y reinversión futura.

Estos acontecimientos no son para nada ajenos al campo argentino y menos aún a semanas de comenzar la ventana habitual de siembra de la fina. El impacto ha sido directo en renglones que explican buena parte de la estructura de costes total de implantación y más aun teniendo en cuenta como han evolucionado los precios relativos desde la implosión de la guerra. 

Si bien la ofensiva militar se desató el 28 de febrero bajo la operación “Epic Fury”, el mercado ya venía descontando en precios un escenario global de creciente incertidumbre. Desde principios de año, el precio internacional del barril de petróleo Brent pasó de US$ 66/bbl a alcanzar los US$ 108/bbl a fines de marzo, un aumento del 77%. En la misma sintonía, las cotizaciones internacionales de la urea saltaron entre un 54% y 71% desde los primeros ataques. Es cierto que las cotizaciones de los commodities agro subieron impulsados por el conflicto, pero la intensidad de esas subas fue significativamente menor al aumento de los costes, sobre todo mirando los precios del trigo en Chicago, que están “solo” un 20% arriba en el año.

Qué cambia para la campaña 2026/27

El impacto de la dinámica internacional fue directo en el mercado argentino. El precio del gasoil en el surtidor aumentó un 34% en el año valuado en dólares, y la cotización mayorista de referencia a nivel doméstico para urea se disparó un 77% respecto a enero del 2026. Mientras los costos de producción vienen aumentando a un ritmo vertiginoso, las subas en el precio de venta por trigo a cosecha solo compensan parcialmente. En este sentido, la posición a diciembre del 2026 en el mercado de futuros de A3 comenzó el año promediando US$ 190/t y llegó a tocar máximos en US$ 221/t, es decir, en el mejor de los casos el trigo subió un 16% en el año, mientras que los fertilizantes casi cinco veces lo que aumentó el cereal.

Si a principios del 2026 se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para comprar una de urea pensando para la siembra 2026/27, con la configuración actual de precios relativos se necesitarían 4,3 toneladas de trigo por cada una de urea. En cuatro meses, el costo relativo de aplicación de fertilizante se incrementó en un 57%. Otro tanto ocurrió con el gasoil, insumo más que presente en la producción agrícola. 

Según estimaciones basadas en encuestas a productores de la región y teniendo en cuenta un sistema modelo de 150 has, una distancia al puerto de 150 km y las cotizaciones pertinentes para cada momento, el margen estimado para la producción de trigo 2026/27 en campo propio, para una producción objetivo de 40 qq/ha, habría caído un 43% desde el 13 de marzo hasta el 10 de abril, mientras que el de campo alquilado un 54% para el mismo período. Haciendo las mismas cuentas entre abril y febrero, la caída en los márgenes sería menor, sostenida por el incremento en las cotizaciones a cosecha. Lógicamente, aquellos renglones que más se incrementaron desde una medición a otra son los relacionados con fertilizantes, siembra y pulverización y fletes, es decir, aquellos donde el impacto de la guerra fue más directo en los mercados internacionales. Entre marzo y abril el costo total de producción antes de impuestos se incrementó 8,2%, mientras que entre febrero y abril el aumento fue de casi un 17%.

Márgenes en retroceso y decisiones más conservadoras

Donde aún los márgenes teóricos siguen dando positivo, aunque cada vez en menor magnitud, es en los planteos que contemplan el doble cultivo de trigo con soja de segunda (considerando un rinde de 35 qq/ha). Mientras el ingreso bruto esperado a cosecha se incrementó en menos del 4% entre febrero y abril, los costos de producción antes de impuestos lo hicieron en 11,3%; resultando un margen neto de campo alquilado de 13 US$/ha, 80% menos que la estimación de febrero. 

En un mundo donde las guerras se hacen y deshacen en el mismo día, la ventana entre la publicación de este artículo y diciembre parece una eternidad. Sin embargo, en el mundo de la producción agropecuaria, las decisiones deben tomarse con anticipación, implicando la inversión de una importante cantidad de tiempo y dinero. Si bien todas las cotizaciones de commodities agro subieron impulsados por el conflicto, tanto en el mercado internacional como en el local, el impacto a mediano plazo no necesariamente implica que debamos encontrarnos con precios mayores para los granos hacia adelante.

Por el lado de la oferta, el efecto posible se hace más evidente: costos más elevados, márgenes más chicos, menor siembra, menor aplicación de tecnología o una combinación de ambas que eventualmente puedan llevar a menor producción. Escenario válido para el campo argentino como para el resto del mundo. Sin embargo, no hay que perder de vista el lado de la demanda: un mundo golpeado estructuralmente, con costos más elevados y márgenes más ajustados, bien puede resentirse en el margen la absorción de granos. Por otro lado, existen condiciones agronómicas que también podrían jugar a favor del cereal. Entre ellas, una buena recarga de los perfiles durante el otoño previo a la siembra, tal como ya está ocurriendo y se está observando en campo, junto con el pronóstico de un posible evento de El Niño hacia la primavera-verano, factores que podrían contribuir a equilibrar la balanza de cara a la intención de siembra para la próxima campaña.

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