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El “Mundial de la Yerba Mate” busca redefinir la industria en un negocio con estándares globales

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Del 5 al 7 de junio, Buenos Aires será sede del primer “Mundial de la Yerba Mate”, un certamen que propone reposicionar al principal producto agroindustrial de Misiones dentro de una lógica global de calidad, evaluación técnica y diferenciación. El evento, presentado en el Senado y con proyección internacional, introduce una pregunta de fondo para la cadena yerbatera: ¿puede la yerba dejar de ser solo una tradición cultural para convertirse en una industria con estándares comparables al vino o el café?

Del consumo cultural al producto evaluado

El eje del certamen no estará puesto en el ritual del mate, sino en la yerba mate como producto en sí mismo. La propuesta implica un cambio conceptual relevante: pasar de una mirada doméstica —centrada en el consumo cotidiano— hacia una lógica de valorización técnica, sensorial y comercial.

“El objetivo es posicionar la yerba mate en un esquema similar al de otros productos como el vino o los destilados”, explicó el sommelier de mate y organizador Martín Gómez en diálogo con Economis. En ese sentido, el evento buscará introducir criterios de evaluación estandarizados, con degustaciones a ciegas y protocolos técnicos desarrollados durante los últimos meses.

A diferencia de una competencia tradicional, los productos no competirán entre sí, sino contra parámetros de calidad predefinidos. Esto permitirá otorgar medallas en función del puntaje alcanzado y, a la vez, brindar devoluciones técnicas a las marcas sobre sus características.

Nuevos formatos y consumo global: la ventana que mira la industria

Uno de los puntos más disruptivos del Mundial será la incorporación de nuevas formas de consumo, más allá del mate cebado. Desde bebidas listas para tomar hasta aplicaciones en gastronomía o productos innovadores, el certamen busca reflejar cómo el mercado internacional percibe a la yerba mate.

El diagnóstico es claro: mientras en Argentina el consumo supera el 90% de penetración en hogares, el margen de crecimiento local es limitado. En cambio, en el exterior la yerba se posiciona como alimento funcional, alineado con tendencias globales vinculadas a la salud, lo natural y lo ancestral.

“En otros países la visión es mucho más funcional, enfocada en los beneficios”, señaló Gómez, al tiempo que remarcó la necesidad de que la industria local amplíe su mirada. “Tenemos que dejar de discutir cuestiones tradicionales y empezar a pensar cómo crecer como industria”, agregó.

Escala internacional y construcción de marca país

El evento no se limitará a Buenos Aires. Según los organizadores, existen gestiones para replicar actividades en simultáneo en distintos países, lo que podría transformar al Mundial en una plataforma global de promoción.

Además, se evalúa la implementación de subsedes dentro de la propia Argentina, lo que ampliaría el alcance territorial y la participación del ecosistema productivo.

Este despliegue no es menor: introduce una dimensión estratégica para la yerba mate como activo exportador y como herramienta de construcción de marca país, en un contexto donde las economías regionales buscan nuevos canales de valorización.

Impacto para Misiones y la cadena yerbatera

Para Misiones, principal provincia productora, el Mundial abre un frente distinto al debate tradicional sobre precios o regulación. La iniciativa apunta a generar valor agregado, diferenciación y posicionamiento, variables clave para mejorar la competitividad del sector.

En términos económicos, la propuesta dialoga con una agenda más amplia: diversificación de mercados, innovación en productos y adaptación a estándares internacionales. En lo político, instala una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo de la cadena yerbatera.

Un experimento en marcha

El Mundial de la Yerba Mate aparece, en este contexto, como una apuesta que combina promoción, innovación y construcción de consenso dentro de la industria. No surge como respuesta directa a una crisis, pero sí como un intento de salir de los límites del mercado tradicional.

La clave estará en su capacidad de generar continuidad: si logra consolidar criterios técnicos y atraer demanda internacional, podría convertirse en una herramienta estructural para el sector. Si no, quedará como una experiencia aislada.

Por ahora, el movimiento ya empezó. Y la discusión, también.

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Conflicto en Medio Oriente dispara costos y reduce márgenes del trigo argentino para la campaña 2026/27

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El impacto del conflicto en Medio Oriente ya se traslada a la economía real del agro argentino. A semanas del inicio de la siembra de trigo 2026/27, los costos de producción se aceleraron con fuerza, mientras que el precio del cereal avanza a menor ritmo, generando una compresión de márgenes que condiciona las decisiones de los productores.

Según los datos publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, el precio internacional del petróleo Brent trepó un 77% en lo que va del año, mientras que la urea —insumo clave para la fertilización— registró subas de entre 54% y 71% en los mercados internacionales. En paralelo, el trigo en Chicago aumentó cerca de un 20%, lo que deja en evidencia una brecha creciente entre ingresos y costos.

Un shock externo que impacta directo en la estructura productiva

El desencadenamiento del conflicto en Medio Oriente tiene efectos extensivos sobre incontables ramificaciones de la actividad económica a lo largo y ancho de todo el globo. Sin embargo, aquellas esquirlas más directas y notorias son las que se pueden sentir en la estructura de coste general de la producción agropecuaria. 

Por el estrecho de Ormuz pasa un quinto del comercio internacional de petróleo (aproximadamente 20 millones de barriles por día), un cuarto del flujo internacional de GNL y un tercio del comercio de fertilizantes. El bloqueo efectivo del estrecho implicó una desconexión vital entre abastecedores y consumidores de energía e insumos en todo el mundo, poniendo en jaque la cadena de abastecimiento, hasta ahora, por todo un mes. Más allá de la posibilidad de que se encuentre una resolución parcial o total del conflicto, la masiva destrucción de capital ya consumada hace imposible un restablecimiento inmediato de suministros energéticos a niveles preguerra. Algunos analistas hablan incluso de que habría que esperar hasta entrado 2027 para recuperar las líneas de abastecimientos habituales. Hasta ahora, todo es parte de la especulación, aunque donde más certezas parece haber, es en el hecho de que el perfil de riesgo de la región del Golfo Pérsico no será igual de aquí en adelante; impactando en el costo de capital y reinversión futura.

Estos acontecimientos no son para nada ajenos al campo argentino y menos aún a semanas de comenzar la ventana habitual de siembra de la fina. El impacto ha sido directo en renglones que explican buena parte de la estructura de costes total de implantación y más aun teniendo en cuenta como han evolucionado los precios relativos desde la implosión de la guerra. 

Si bien la ofensiva militar se desató el 28 de febrero bajo la operación “Epic Fury”, el mercado ya venía descontando en precios un escenario global de creciente incertidumbre. Desde principios de año, el precio internacional del barril de petróleo Brent pasó de US$ 66/bbl a alcanzar los US$ 108/bbl a fines de marzo, un aumento del 77%. En la misma sintonía, las cotizaciones internacionales de la urea saltaron entre un 54% y 71% desde los primeros ataques. Es cierto que las cotizaciones de los commodities agro subieron impulsados por el conflicto, pero la intensidad de esas subas fue significativamente menor al aumento de los costes, sobre todo mirando los precios del trigo en Chicago, que están “solo” un 20% arriba en el año.

Qué cambia para la campaña 2026/27

El impacto de la dinámica internacional fue directo en el mercado argentino. El precio del gasoil en el surtidor aumentó un 34% en el año valuado en dólares, y la cotización mayorista de referencia a nivel doméstico para urea se disparó un 77% respecto a enero del 2026. Mientras los costos de producción vienen aumentando a un ritmo vertiginoso, las subas en el precio de venta por trigo a cosecha solo compensan parcialmente. En este sentido, la posición a diciembre del 2026 en el mercado de futuros de A3 comenzó el año promediando US$ 190/t y llegó a tocar máximos en US$ 221/t, es decir, en el mejor de los casos el trigo subió un 16% en el año, mientras que los fertilizantes casi cinco veces lo que aumentó el cereal.

Si a principios del 2026 se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para comprar una de urea pensando para la siembra 2026/27, con la configuración actual de precios relativos se necesitarían 4,3 toneladas de trigo por cada una de urea. En cuatro meses, el costo relativo de aplicación de fertilizante se incrementó en un 57%. Otro tanto ocurrió con el gasoil, insumo más que presente en la producción agrícola. 

Según estimaciones basadas en encuestas a productores de la región y teniendo en cuenta un sistema modelo de 150 has, una distancia al puerto de 150 km y las cotizaciones pertinentes para cada momento, el margen estimado para la producción de trigo 2026/27 en campo propio, para una producción objetivo de 40 qq/ha, habría caído un 43% desde el 13 de marzo hasta el 10 de abril, mientras que el de campo alquilado un 54% para el mismo período. Haciendo las mismas cuentas entre abril y febrero, la caída en los márgenes sería menor, sostenida por el incremento en las cotizaciones a cosecha. Lógicamente, aquellos renglones que más se incrementaron desde una medición a otra son los relacionados con fertilizantes, siembra y pulverización y fletes, es decir, aquellos donde el impacto de la guerra fue más directo en los mercados internacionales. Entre marzo y abril el costo total de producción antes de impuestos se incrementó 8,2%, mientras que entre febrero y abril el aumento fue de casi un 17%.

Márgenes en retroceso y decisiones más conservadoras

Donde aún los márgenes teóricos siguen dando positivo, aunque cada vez en menor magnitud, es en los planteos que contemplan el doble cultivo de trigo con soja de segunda (considerando un rinde de 35 qq/ha). Mientras el ingreso bruto esperado a cosecha se incrementó en menos del 4% entre febrero y abril, los costos de producción antes de impuestos lo hicieron en 11,3%; resultando un margen neto de campo alquilado de 13 US$/ha, 80% menos que la estimación de febrero. 

En un mundo donde las guerras se hacen y deshacen en el mismo día, la ventana entre la publicación de este artículo y diciembre parece una eternidad. Sin embargo, en el mundo de la producción agropecuaria, las decisiones deben tomarse con anticipación, implicando la inversión de una importante cantidad de tiempo y dinero. Si bien todas las cotizaciones de commodities agro subieron impulsados por el conflicto, tanto en el mercado internacional como en el local, el impacto a mediano plazo no necesariamente implica que debamos encontrarnos con precios mayores para los granos hacia adelante.

Por el lado de la oferta, el efecto posible se hace más evidente: costos más elevados, márgenes más chicos, menor siembra, menor aplicación de tecnología o una combinación de ambas que eventualmente puedan llevar a menor producción. Escenario válido para el campo argentino como para el resto del mundo. Sin embargo, no hay que perder de vista el lado de la demanda: un mundo golpeado estructuralmente, con costos más elevados y márgenes más ajustados, bien puede resentirse en el margen la absorción de granos. Por otro lado, existen condiciones agronómicas que también podrían jugar a favor del cereal. Entre ellas, una buena recarga de los perfiles durante el otoño previo a la siembra, tal como ya está ocurriendo y se está observando en campo, junto con el pronóstico de un posible evento de El Niño hacia la primavera-verano, factores que podrían contribuir a equilibrar la balanza de cara a la intención de siembra para la próxima campaña.

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El Gobierno registra récord de exportaciones agroindustriales y marca un salto del 71% en marzo

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) con embarque en marzo de 2026 alcanzaron un volumen récord de 12,6 millones de toneladas, el nivel más alto registrado para ese mes. El dato implica un incremento del 71% respecto a 2025 y del 36% frente al anterior máximo de 2022.

El registro, procesado por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, consolida un punto de inflexión en la dinámica exportadora del complejo agroindustrial. La magnitud del salto introduce una señal política y económica: el sector muestra capacidad de reacción y planificación en un escenario internacional que, según lo informado, presenta oportunidades comerciales.

El rol de las DJVE en la política exportadora

Las DJVE son el instrumento mediante el cual el Estado nacional registra y valida las ventas externas del sector agroindustrial. Funcionan como un mecanismo clave para ordenar el flujo exportador y anticipar embarques, con impacto directo en la balanza comercial y en la disponibilidad de divisas.

El dato difundido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca se inscribe dentro de ese esquema: no mide exportaciones efectivamente realizadas, sino compromisos de venta al exterior, lo que permite leer expectativas del mercado y decisiones empresariales en tiempo real.

Un salto en la escala de registros

El volumen de 12,6 millones de toneladas marca una diferencia significativa respecto de los últimos años. En 2025, el registro había sido de 7,4 millones de toneladas, mientras que en 2022 —hasta ahora el máximo reciente— se había ubicado en 9,3 millones.

El crecimiento no es marginal. La suba interanual del 71% y la mejora del 36% frente al récord previo configuran un cambio de escala en la operatoria del sector, al menos en términos de registros de ventas.

El comportamiento observado en marzo también consolida a ese mes como un período de alta actividad para el complejo agroindustrial, con mayor concentración de decisiones comerciales.

Capacidad de anticipación y señal al Gobierno

Desde una lectura institucional, el dato expone el posicionamiento del sector agroindustrial dentro de la economía argentina. La capacidad de anticipar ventas y acelerar registros en un contexto internacional favorable refuerza su peso en la generación de divisas.

Al mismo tiempo, el volumen alcanzado funciona como una señal hacia el Gobierno nacional: el sector responde con mayor dinamismo cuando identifica oportunidades externas, lo que puede incidir en la agenda económica y en la relación entre el Estado y los exportadores.

Divisas y actividad exportadora

Si bien las DJVE no implican exportaciones concretadas de manera inmediata, sí anticipan flujos comerciales relevantes. Un mayor nivel de registros suele traducirse, en el corto plazo, en mayor ingreso de divisas y actividad logística vinculada al comercio exterior.

El volumen informado refleja un nivel de actividad elevado en el complejo agroindustrial, con potencial impacto en transporte, puertos y cadena de valor asociada.

Posibles efectos en el NEA

Aunque el informe no discrimina por regiones, el dinamismo del complejo agroindustrial tiene efectos indirectos sobre economías regionales como las del NEA.

En términos potenciales, una mayor actividad exportadora puede traccionar demanda logística, servicios y encadenamientos productivos. Sin embargo, el alcance concreto dependerá de la participación específica de cada región en el esquema exportador, un dato no detallado en el reporte.

Continuidad o efecto puntual

El récord abre interrogantes sobre su sostenibilidad. Entre las variables a observar aparecen la evolución de los mercados internacionales, la continuidad de las condiciones comerciales y el comportamiento de los productores en los próximos meses.

También será clave monitorear si el nivel de registros se traduce efectivamente en exportaciones concretas y en ingreso de divisas, o si responde a un pico puntual de anticipación comercial.

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La carne argentina tendrá su semana en Estados Unidos para impulsar exportaciones

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El Gobierno nacional puso en marcha una ofensiva comercial para fortalecer las exportaciones de carne vacuna hacia Estados Unidos. La iniciativa, presentada en Casa Rosada y encabezada por Karina Milei junto a funcionarios económicos y representantes del sector privado, se concretará con la “Semana de la Carne Argentina”, una misión que se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de mayo en Filadelfia, Chicago y Los Ángeles.

El dato central que potencia la estrategia es la reciente habilitación de 80.000 toneladas adicionales al cupo de exportación hacia el mercado estadounidense, un movimiento que abre margen para incrementar la presencia argentina en uno de los destinos más exigentes y competitivos del mundo.

Promoción directa en el mercado más competitivo

La misión fue diseñada por la Secretaría General de la Presidencia junto con PromArgentina, en coordinación con la Cancillería, la Secretaría de Agricultura y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina.

El esquema implica un cambio operativo relevante: por primera vez, el organismo de promoción organizará una ronda de negocios en el exterior, llevando empresas exportadoras directamente a vincularse con compradores estratégicos.

Durante la semana se prevé: Rondas de negocios con importadores y distribuidores. Encuentros sectoriales con referentes de la industria cárnica estadounidense. Acciones de posicionamiento para reforzar la marca país

La delegación incluirá a frigoríficos y empresas clave del sector, como representantes de los grupos exportadores más relevantes, en un intento por consolidar relaciones comerciales en destino.

Más exportaciones y posicionamiento premium

El objetivo explícito de la iniciativa es doble. Por un lado, incrementar el volumen exportado aprovechando la ampliación del cupo; por otro, reforzar el posicionamiento de la carne argentina como producto premium.

Según lo informado, la estrategia apunta a consolidar la reputación internacional del producto en segmentos de alto valor agregado, donde la competencia global es más intensa pero también mayores los márgenes.

Desde el Gobierno, la política se inscribe en una lógica más amplia de inserción internacional, orientada a: Expandir mercados externos. Generar divisas vía exportaciones. Y fortalecer la presencia de productos agroindustriales argentinos

Articulación público-privada en un sector estratégico

El armado de la misión expone una convergencia clara entre el Gobierno y el núcleo exportador de la cadena cárnica.

Participaron del anuncio actores empresariales de peso, como frigoríficos y representantes del Consorcio ABC, lo que evidencia que la estrategia no es solo institucional, sino también sectorial.

En este esquema: El Gobierno busca mostrar capacidad de apertura de mercados. El sector privado apunta a capturar nuevas oportunidades comerciales. Los organismos de promoción ganan protagonismo como articuladores

La iniciativa también refleja una decisión política de priorizar sectores con capacidad exportadora inmediata, en un contexto donde la generación de divisas es central para la macroeconomía.

Más volumen exportable y competencia global

La ampliación del cupo en 80.000 toneladas constituye un factor concreto de impacto. En términos prácticos, habilita: Mayor volumen de exportaciones hacia EE.UU. Posibilidad de diversificar destinos dentro de ese mercado. Mejores condiciones para negociar precios en segmentos premium

Al mismo tiempo, el desafío radica en sostener competitividad frente a otros proveedores globales, en un mercado que combina exigencias sanitarias, estándares de calidad y fuerte competencia.

Oportunidades indirectas para el NEA

Aunque la misión se centra en exportadores de escala nacional, la expansión del mercado externo puede tener efectos indirectos en regiones productivas.

En provincias como Misiones, donde la ganadería tiene menor peso relativo frente a otras actividades, el impacto sería más indirecto, vinculado a: Dinámica general del sector cárnico. Precios internos condicionados por exportaciones. Posibles encadenamientos logísticos o comerciales

El alcance concreto dependerá de cómo evolucione la demanda externa y la distribución territorial de la producción.

Consolidación de mercados y variables externas

La “Semana de la Carne Argentina” se presenta como un primer paso dentro de una estrategia más amplia de inserción internacional.

Las variables a observar en el corto y mediano plazo incluyen: Nivel de acuerdos comerciales alcanzados durante la misión. Evolución del cupo exportador hacia EE.UU. Competitividad del producto argentino frente a otros mercados. Continuidad de políticas de promoción comercial

El resultado de esta iniciativa permitirá medir si la estrategia oficial logra traducirse en mayores exportaciones y consolidación en un mercado clave.

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La yerba mate se adapta al paladar chino y avanza como nueva infusión en Asia

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En un movimiento que combina necesidad económica y apuesta estratégica, la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo concretó el primer envío de yerba mate argentina a China, un mercado dominado históricamente por el té. El embarque, realizado en los últimos días tras más de medio año de gestación comercial, marca un punto de inflexión para una cadena productiva presionada por precios deprimidos y sobreoferta. La pregunta que sobrevuela es inmediata: ¿puede el frente externo compensar las distorsiones del mercado interno?

El envío —un contenedor de yerba despalada sin polvo— ya partió hacia el país asiático, donde será fraccionado y comercializado por una empresa local. La operación incluye además una proyección concreta: un segundo embarque antes de fin de año, que incorporaría yerba en saquitos orientada al consumo tipo infusión.

De la feria a la exportación: cómo se construyó el acceso

El desembarco en China no fue un hecho aislado. Se originó a mediados del año pasado, cuando la cooperativa participó en una feria de alimentos en Shanghái y estableció vínculos con una firma interesada en importar yerba a granel para envasarla con marca propia.

La apertura del mercado chino para la yerba mate argentina comenzó a gestarse con una lógica comercial concreta. Héctor Dingler presidente de la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo explicó en LT17 Radio Provincia que el vínculo surgió tras la participación en una feria en Shanghái y que el proceso demandó varios meses de negociación: “esto se vino gestando desde que fuimos a la feria… hasta que se logró el envío del primer embarque”. Ese proceso, que incluyó envío de muestras, ajustes productivos y negociaciones comerciales, derivó en una exportación inicial que, en términos de volumen, aún es marginal.

La operación implicó una fuerte adaptación del producto a las exigencias del comprador: el primer envío fue de yerba despalada sin polvo y a granel, envasada luego con marca propia en destino. “Ellos querían envasar con la propia marca de ellos, así que lo hicimos acorde a lo que pedían”, detalló Dingler. Con esto se inaugura un canal en un mercado de más de mil millones de habitantes donde incluso una adopción mínima podría alterar la ecuación del sector.

Incluso, ya se proyecta un segundo embarque con una molienda más fina, pensada para infusiones, lo que confirma que la inserción en ese mercado no replica el consumo tradicional argentino, sino que obliga a reinterpretar el producto. La adaptación del producto es parte central de la estrategia. El primer envío responde a estándares específicos —yerba sin polvo—, mientras que la próxima etapa apunta a formatos más cercanos al consumo local, como infusiones tipo mate cocido.

Presión interna y necesidad de divisas

El contexto en el que se produce esta exportación es determinante. La cooperativa procesa más de 30 millones de kilos de hoja verde al año y podría alcanzar los 50 millones por zafra, pero enfrenta un problema estructural: los precios actuales no cubren los costos de producción.

La situación impacta directamente en su base productiva. La entidad articula con unos 120 socios directos y entre 700 y 800 productores pequeños y medianos, que dependen de la dinámica comercial de la cooperativa. Con un 85% de la producción destinada a la venta de yerba canchada a otros molinos, los márgenes son estrechos y la capacidad de financiamiento se tensiona.

La exportación aparece como una válvula de escape frente a una crisis estructural marcada por sobreoferta y precios deprimidos. No por el volumen actual, sino por la posibilidad de construir una demanda sostenida que absorba excedentes y mejore los ingresos de la cadena. “Hoy el productor prácticamente no cubre sus costos… está trabajando a pérdida”, advirtió Dingler, y planteó el desafío de fondo: “tenemos que exportar más del doble de lo que estamos exportando para corregir la sobreoferta”.

Un movimiento con impacto en la agenda productiva

La apertura del mercado chino reconfigura, al menos parcialmente, la discusión sobre el futuro del sector. La lógica es directa: si se logra escala exportadora, el equilibrio entre oferta y demanda podría empezar a corregirse sin intervención directa sobre precios.

Pero esa hipótesis aún está en construcción. Hoy, el impacto es más simbólico que económico. La clave estará en la continuidad de los envíos y en la capacidad de adaptación del producto a un consumidor que no comparte los hábitos tradicionales del mate. “Hoy un container no hace la diferencia, pero en el futuro esto va a tener mucha repercusión”, sostuvo Dingler, quien puso el foco en el potencial del mercado chino: “con que el uno por ciento consuma yerba mate, ya sacamos los excedentes que tenemos en el país”.

Además, el antecedente exportador de la cooperativa —que destina el 90% de su producción de té negro al exterior— aporta experiencia logística y comercial, pero no garantiza replicar ese éxito en la yerba mate, un producto culturalmente más específico.

Un mercado potencial, una apuesta en desarrollo

China representa una oportunidad por escala, pero también un desafío por hábitos. La estrategia no pasa por replicar el consumo argentino, sino por insertar la yerba en nuevas formas de consumo. En ese terreno, los formatos, el branding y la adaptación cultural serán tan determinantes como el volumen.

Mientras tanto, en Misiones, la ecuación sigue siendo frágil. La menor rentabilidad ya impacta en el manejo de los yerbales, con menos inversión en fertilización y mantenimiento, lo que podría afectar la producción futura.

El primer contenedor ya está en camino. Es un inicio. La dimensión real del movimiento dependerá de lo que ocurra después: si el mercado responde, si el canal se consolida y si la exportación deja de ser una excepción para convertirse en una estrategia sostenida.

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