Mercado laboral

Sturzenegger avanza sobre el sistema de Riesgos del Trabajo: eliminan 122 normas para reducir burocracia y anticipan una reforma más amplia

Compartí esta noticia !

La reforma del mercado laboral comenzó a mostrar uno de sus primeros movimientos concretos fuera de las leyes de fondo. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, anunció el inicio de una revisión integral del sistema de Riesgos del Trabajo con una medida que apunta a reducir la burocracia acumulada durante décadas: la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) eliminó 122 resoluciones consideradas obsoletas, redundantes o sin aplicación práctica.

La decisión quedó formalizada mediante la Resolución 35/2026, firmada por el superintendente Gustavo Morón, y constituye el primer paso de una estrategia más amplia orientada a revisar el costo regulatorio que enfrentan empresas, aseguradoras y trabajadores dentro del sistema creado por la Ley 24.557.

Empezamos a abordar el tema de los riesgos del trabajo. De los múltiples temas que teníamos en el mercado laboral, el costo de los riesgos del trabajo es uno que siempre se menciona con preocupación“, expresó Sturzenegger al presentar la medida. Según explicó, el objetivo es realizar una revisión integral de toda la normativa vigente junto con la SRT.

El ministro sostuvo que la resolución constituye una “limpieza normativa” que prepara el terreno para futuras reformas y destacó que muchas de las disposiciones eliminadas permanecían vigentes desde hacía más de tres décadas, prácticamente desde la creación del organismo.

Entre las normas derogadas figuran resoluciones vinculadas con procedimientos que ya habían sido reemplazados por plataformas digitales, registros administrativos que perdieron utilidad, estructuras internas sin funciones operativas y programas que dejaron de implementarse hace años. La resolución elimina, por ejemplo, el registro de graduados universitarios en Higiene y Seguridad, el comité de seguridad de la información de la SRT y diversos procedimientos presenciales que habían quedado superados por la digitalización administrativa.

Una depuración normativa para reducir costos administrativos

La resolución distingue dos situaciones. Por un lado, reconoce formalmente la pérdida de vigencia de 29 resoluciones que, aunque seguían apareciendo como activas, ya habían sido reemplazadas por normas posteriores, por lo que su derogación era, en los hechos, tácita desde hacía años. Algunas de ellas habían dejado de producir efectos incluso desde 2002 o 2010.

En paralelo, la SRT derogó expresamente otras 93 resoluciones o artículos específicos cuyo objeto ya se había cumplido, cuyos plazos habían vencido o que resultaban redundantes dentro del actual marco regulatorio. Entre ellas aparecen numerosas normas dictadas entre 2015 y 2024 que habían quedado sin aplicación práctica.

Desde el organismo sostienen que esta depuración busca brindar mayor seguridad jurídica, facilitar la consulta del Digesto Institucional y evitar que ciudadanos, empresas y profesionales deban interpretar un entramado normativo compuesto por disposiciones que ya no tenían efectos reales.

El objetivo: un sistema más simple y previsible

La medida se inscribe dentro del proceso de revisión normativa impulsado por el Decreto 90/2025, que ordenó a todos los organismos nacionales identificar regulaciones innecesarias para disminuir cargas administrativas y simplificar los procedimientos estatales.

En ese marco, la propia resolución sostiene que eliminar regulaciones obsoletas contribuye a reducir la incertidumbre jurídica, agilizar los trámites y mejorar la eficiencia administrativa sin afectar derechos adquiridos ni situaciones jurídicas ya consolidadas.

Para las empresas, la decisión implica un marco regulatorio más claro al eliminar obligaciones y procedimientos que ya no tenían aplicación efectiva. Para los estudios jurídicos, asesores laborales y profesionales de higiene y seguridad, la depuración también reduce el riesgo de interpretaciones contradictorias derivadas de normas que permanecían formalmente vigentes pese a haber sido superadas por regulaciones posteriores.

La señal política detrás de la medida

Más allá del alcance administrativo de la resolución, el mensaje político fue explícito. Sturzenegger vinculó la iniciativa con la estrategia general del Gobierno de Javier Milei para reducir regulaciones y simplificar el funcionamiento del Estado.

“La agenda de reducir normas es el camino que nos señala el presidente Javier Milei”, afirmó el ministro, dejando entrever que la depuración normativa constituye apenas la primera etapa de una reforma más profunda sobre el régimen de Riesgos del Trabajo, un sistema que desde hace años acumula reclamos empresariales por sus costos, su litigiosidad y su complejidad regulatoria.

Aunque la Resolución 35/2026 no modifica las prestaciones ni los derechos de los trabajadores, sí marca el inicio de una revisión estructural que podría derivar en futuros cambios sobre uno de los componentes más sensibles del costo laboral argentino.

Compartí esta noticia !

Argentina queda en el fondo del ranking: el salario mínimo pierde contra la inflación y ronda los US$252

Compartí esta noticia !

La desaceleración de la inflación todavía no alcanza para recomponer los ingresos de los trabajadores argentinos. Mientras buena parte de América Latina comenzó 2026 con aumentos del salario mínimo superiores a la evolución de los precios, la Argentina transitó el camino inverso: el piso salarial perdió poder adquisitivo y quedó ubicado entre los más bajos de la región cuando se lo convierte a dólares.

Con un salario mínimo vital y móvil de $372.400 desde julio, el ingreso equivale a alrededor de US$252 al tipo de cambio oficial. La cifra coloca al país muy lejos de Costa Rica, Uruguay, Panamá y Chile, las economías que encabezan el mapa salarial latinoamericano, y también por debajo de vecinos y socios comerciales como Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú.

La comparación en dólares debe tomarse con cautela, porque está condicionada por el tipo de cambio, las diferencias en el costo de vida y la metodología utilizada por cada país. Sin embargo, permite dimensionar el retraso relativo de la Argentina: el salario mínimo costarricense prácticamente triplica al argentino, mientras que los pisos salariales de Uruguay, Panamá y Chile más que lo duplican.

La brecha no es únicamente cambiaria. El problema central es que, aun después de los incrementos nominales establecidos durante 2026, el salario mínimo argentino volvió a perder contra los precios.

Salario mínimo en América Latina: la brecha con Argentina

Valores mensuales aproximados expresados en dólares, a junio-julio de 2026.

País Salario mínimo aproximado Diferencia frente a Argentina
Costa Rica US$ 751 198% superior
Uruguay US$ 648 157% superior
Panamá US$ 637 153% superior
Chile US$ 597 137% superior
México US$ 533 112% superior
Colombia US$ 533 112% superior
Ecuador US$ 482 91% superior
Perú US$ 335 33% superior
Brasil US$ 295 17% superior
Argentina US$ 252 Referencia
Fuente: elaboración de Economis sobre datos regionales publicados en junio de 2026. Los valores en dólares son aproximados y pueden variar según el tipo de cambio, la actividad, la región y la metodología salarial de cada país.
📌 La posición de Argentina en la región

Argentina ocupa uno de los últimos lugares de América Latina. Sólo Cuba y Venezuela presentan salarios mínimos inferiores cuando se expresan en dólares. Sin embargo, ambos casos corresponden a economías con fuertes distorsiones cambiarias, por lo que la comparación debe interpretarse con cautela.

Además, Nicaragua, El Salvador y República Dominicana cuentan con esquemas de salarios mínimos diferenciados por sector de actividad o tamaño de empresa, lo que dificulta una comparación directa con países que poseen un salario mínimo nacional único.

Argentina, la excepción entre las principales economías

Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, la inflación acumulada en la Argentina llegó al 9,4%, mientras que el salario mínimo registró una caída real del 3,3%. El salario de los trabajadores privados registrados también retrocedió: perdió un 3,8% de su poder adquisitivo durante ese período.

La dinámica contrasta con lo ocurrido en otras grandes economías de América Latina. En Colombia, el salario mínimo real aumentó un 19,3%; en México avanzó un 5,8%; en Brasil mejoró un 5,3%; y en Chile tuvo una suba más moderada, del 0,5%.

Argentina fue el único país de ese grupo en el que cayeron simultáneamente tanto el salario mínimo real como las remuneraciones del sector privado formal.

La diferencia expone una particularidad del escenario laboral argentino: la reducción del ritmo inflacionario no implica, por sí sola, una recuperación de los ingresos. Para que exista una mejora real, los salarios deben aumentar por encima de los precios. Eso no ocurrió en el inicio de 2026.

La comparación regional muestra que varios países aprovecharon la moderación de la inflación para recomponer una parte del poder adquisitivo perdido entre 2021 y 2024. En la Argentina, en cambio, la actualización del piso salarial volvió a quedar rezagada.

Un salario mínimo que se aleja de la región

Costa Rica encabeza las comparaciones regionales con un salario mínimo de referencia cercano a US$751 mensuales, seguida por Uruguay, con aproximadamente US$648. Panamá se ubica alrededor de US$637 y Chile cerca de US$600.

México y Colombia se instalaron en una franja próxima a los US$530, mientras que Ecuador ronda los US$482. Más abajo aparecen Perú, Brasil y la Argentina.

Con aproximadamente US$252, el piso argentino representa apenas un tercio del salario mínimo de Costa Rica y cerca del 42% del vigente en Chile. También queda alrededor de US$43 por debajo del brasileño y más de US$80 por debajo del peruano.

La comparación no significa que un trabajador costarricense o uruguayo tenga automáticamente tres veces más poder de compra que uno argentino. Los precios internos, la carga tributaria, el acceso a servicios públicos y el costo de la vivienda varían entre países. Pero el ranking permite observar la capacidad relativa de cada economía para establecer y sostener un piso de ingresos.

En ese mapa, Argentina dejó de ocupar una posición intermedia y pasó a integrar el grupo más rezagado de América Latina.

La pérdida no comenzó en 2026

El deterioro argentino tampoco es un fenómeno aislado del primer trimestre. De acuerdo con el análisis de Juan Pablo Filippini, profesor de Economía de la Universidad Austral, desde 2016 México y Colombia acumularon aumentos reales del salario mínimo muy superiores a los de la Argentina.

Brasil y Chile mostraron trayectorias más moderadas, pero consiguieron preservar o recuperar parte del ingreso. Argentina, en cambio, atravesó una pérdida persistente de poder adquisitivo.

La depreciación del peso, la elevada inflación y los ajustes nominales por debajo de los precios fueron debilitando el valor real del salario mínimo. El resultado es un piso legal que perdió capacidad para ordenar las remuneraciones y proteger a los trabajadores de menores ingresos.

La situación también limita su función como referencia para otros componentes del sistema de protección social. El salario mínimo incide sobre prestaciones, programas laborales y distintos parámetros utilizados en las relaciones de trabajo. Cuando su valor real cae, el deterioro se extiende más allá del grupo de trabajadores que lo cobra directamente.

El salario privado también retrocede

El caso argentino aporta además una diferencia relevante respecto del resto de la región. En Brasil, México y Colombia, el aumento real del salario mínimo no logró trasladarse completamente al conjunto de los trabajadores privados formales. Sin embargo, al menos el piso legal mostró una recuperación.

En la Argentina cayeron los dos indicadores: el salario mínimo real bajó un 3,3% y el salario privado registrado, un 3,8%.

Esto significa que el retraso no se limita a una decisión administrativa sobre el piso salarial. Refleja una debilidad más amplia de los ingresos laborales, en un contexto de actividad económica irregular, empresas con márgenes estrechos y menor capacidad de negociación salarial.

La economía argentina creció un 0,5% entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, según la comparación presentada por la Universidad Austral. No obstante, esa mejora no alcanzó para impulsar una recomposición salarial. En el mismo período, la inflación fue ampliamente superior a la de Brasil, Colombia y Chile.

La desaceleración inflacionaria no garantiza recuperación

La inflación argentina bajó al 1,9% mensual en junio de 2026, el menor registro de los últimos diez meses. Sin embargo, durante el primer semestre acumuló un 16,8% y la variación interanual permaneció en el 33,5%.

El dato muestra por qué la desaceleración no debe confundirse con una baja de precios. Los bienes y servicios continúan encareciéndose, aunque a una velocidad menor. Por lo tanto, cualquier actualización salarial inferior a esa variación implica una nueva pérdida de poder adquisitivo.

Para los trabajadores ubicados en la base de la pirámide salarial, el problema es especialmente grave porque una porción mayor de sus ingresos se destina a alimentos, vivienda, transporte y servicios esenciales.

La recuperación del salario real dependerá de que las futuras actualizaciones superen de manera sostenida a la inflación. También requerirá una mejora de la actividad y de la productividad que permita a las empresas absorber mayores costos laborales sin reducir empleo, horas trabajadas o formalidad.

El dilema regional: salario, productividad e informalidad

Los aumentos del salario mínimo generan un debate en toda América Latina. Cuando están acompañados por crecimiento económico, mayor productividad y demanda de trabajadores, pueden mejorar los ingresos sin provocar desequilibrios relevantes.

Pero cuando las remuneraciones aumentan muy por encima de la productividad, algunas empresas pueden responder trasladando costos a los precios, reduciendo contrataciones, postergando inversiones o avanzando hacia formas de empleo informal.

El riesgo es mayor en pequeñas empresas y sectores intensivos en mano de obra. También en economías con una elevada proporción de trabajadores fuera del sistema formal.

Por eso, los especialistas advierten que el salario mínimo no puede resolver por sí solo los problemas estructurales del mercado laboral. Su efectividad depende de políticas que promuevan la productividad, la inversión, el empleo registrado y la formalización.

En Argentina, sin embargo, el desafío inmediato aparece un paso antes: evitar que el piso salarial continúe perdiendo contra la inflación.

La comparación regional deja una señal contundente. Mientras varios países comenzaron a recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante el ciclo inflacionario, la Argentina siguió retrocediendo. El salario mínimo no solamente quedó entre los más bajos de América Latina medido en dólares: también fue uno de los pocos que volvió a caer en términos reales.

Compartí esta noticia !

La participación de los salarios en la economía cayó al 47% en el primer trimestre, mientras creció el excedente empresario

Compartí esta noticia !

La cuenta de generación del ingreso publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostró que la remuneración al trabajo asalariado representó el 47% del valor agregado bruto (VAB) durante el primer trimestre de 2026, por debajo del 48,9% registrado en igual período del año anterior. En sentido inverso, el excedente de explotación bruto —indicador que refleja el resultado económico de las empresas constituidas en sociedad— aumentó su participación desde el 35,5% hasta el 37,3%, evidenciando un desplazamiento en la distribución funcional del ingreso.

El informe oficial señala que la caída de 1,97 puntos porcentuales en la participación de los salarios se explicó tanto por el sector público (-0,37 puntos) como, principalmente, por el sector privado (-1,59 puntos). Entre las actividades con mayor incidencia negativa sobresalieron la industria manufacturera, la explotación de minas y canteras y la administración pública y defensa.

Mientras tanto, el ingreso mixto bruto —que corresponde principalmente al trabajo independiente y pequeños emprendimientos— permaneció prácticamente estable, al pasar de 16,2% a 16,3% del valor agregado. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción también registraron una leve mejora, al ubicarse en -0,6% frente al -0,7% del primer trimestre de 2025.

En materia de empleo, el organismo informó que los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la cantidad de horas efectivamente trabajadas disminuyó 0,9%, una diferencia que refleja una menor intensidad laboral promedio pese al incremento del empleo.

El total del mercado laboral se compuso por 11 millones de puestos asalariados registrados, 5,6 millones de asalariados no registrados y 6,3 millones de trabajadores no asalariados. El comercio mayorista y minorista continuó siendo el principal empleador del país, con 4,3 millones de puestos de trabajo, seguido por la administración pública, la enseñanza y la industria manufacturera.

Respecto de las horas trabajadas, el sector Pesca encabezó el ranking con un promedio anualizado de 2.442 horas por puesto, seguido por Explotación de minas y canteras con 2.212 horas y Transporte, almacenamiento y comunicaciones con 1.816 horas. En el extremo opuesto se ubicaron Enseñanza privada y Hogares privados con servicio doméstico, con 725 y 805 horas anuales por puesto, respectivamente.

La evolución sectorial mostró comportamientos heterogéneos. Los mayores incrementos en puestos de trabajo se observaron en Pesca, Intermediación financiera y Construcción, mientras que las mayores bajas de horas trabajadas se registraron en Hoteles y restaurantes, Comercio y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler.

Desde una perspectiva macroeconómica, la publicación del INDEC aporta un indicador clave para evaluar cómo se distribuye el crecimiento de la economía entre salarios, ingresos de trabajadores independientes y ganancias empresariales. La reducción del peso relativo de las remuneraciones en el valor agregado, combinada con un aumento del excedente empresario, refleja una recomposición de la estructura distributiva durante el inicio de 2026, aun en un contexto donde el empleo continuó expandiéndose.

Generación del Ingreso 07_26 INDEC by CristianMilciades

Compartí esta noticia !

La economía volvió a crecer en mayo, pero la recuperación pierde fuerza y sigue sin superar el techo de 2025

Compartí esta noticia !

La recuperación de la economía argentina continúa, pero a un ritmo cada vez más moderado. Así lo refleja la última medición del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que registró una variación mensual de apenas 0,03% en mayo, acumulando siete meses consecutivos de crecimiento. No obstante, la comparación interanual todavía arroja un resultado negativo de 0,8%, confirmando que la actividad aún no logra superar el máximo relativo alcanzado durante 2025.

El informe describe una economía que continúa avanzando, aunque de forma heterogénea y con crecientes diferencias entre sectores. Mientras el agro volvió a convertirse en el principal sostén de la actividad, la industria, la construcción, el consumo y parte de la inversión comenzaron a mostrar signos de agotamiento, configurando una recuperación que todavía carece de una base suficientemente amplia para consolidarse.

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) tuvo una variación del 0,03% en mayo, mientras que la comparación contra igual mes del año pasado exhibe una caída del 0,8%.

Este resultado indica un proceso de recuperación de la actividad económica a bajo ritmo, que no logra superar el máximo relativo alcanzado en 2025, a pesar de que el ICA-ARG acumula siete meses consecutivos de variaciones mensuales positivas.

En el quinto mes del año se destaca la recuperación del sector agrícola, que nuevamente alcanzó un máximo histórico, acompañado por buenos datos de recaudación del gobierno nacional y de ventas minoristas. En contraposición, en mayo se observaron deterioros puntuales en el sector industrial y en la construcción, que se suman a la caída de las importaciones de bienes y del patentamiento de vehículos de los últimos dos meses.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que sólo cuatro de los diez indicadores presentaron tasas mensuales positivas, dos con variaciones neutras y las restantes con desempeño negativo. La Tabla 2, por su parte, señala que cuatro de las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por encima del registro de igual mes del año pasado/1.

Luego de dos meses de caída, durante mayo las labores agrícolas compensaron el retraso provocado por las lluvias en los meses previos. En efecto, el avance mensual de labores agrícolas tuvo una variación mensual del 2,6%, mientras que los buenos resultados globales de la actual campaña agrícola se reflejan en un incremento del 10,5% en la comparación con igual mes del año pasado. El avance récord en las labores de cosecha de soja registrado en mayo impulsó al indicador a un nuevo máximo histórico.

La producción industrial, por su parte, tuvo un impasse en el quinto mes del año, presentando una caída mensual luego de cinco meses consecutivos de recuperación. En la comparación interanual, por su parte, se advierte una caída del 0,3% frente a igual mes de 2025. Entre las ramas que explican la caída se destaca la industria automotriz, a la par que las exportaciones de Manufactura de Origen Industrial (MOI) tuvieron en mayo una caída mensual desestacionalizada luego de varios meses consecutivos de subas.

La actividad de la construcción interrumpió el incipiente proceso de recuperación que mostraba con la primera variación mensual negativa en lo que va del año, del -0,7%. En relación con mayo de 2025, en cambio, se observa un incremento del 2,7%, gracias al buen inicio de año en el sector.

Las importaciones totales de bienes continúan alternando breves periodos de caídas y recuperaciones que configuran una evolución negativa desde comienzos de 2025. En el último mes el ingreso de bienes desde el exterior disminuyó un 1,2% mensual, en tanto la variación interanual evidencia una merma del 6,1%. Se destaca que, el entorno recesivo en el que se encuentra el indicador se explica primordialmente por una disminución de importaciones relacionadas con la producción (insumos, bienes de capital y sus piezas y accesorios) y las importaciones energéticas (gracias a mayor producción doméstica), mientras que las asociadas al consumo (bienes de consumo, vehículos automotores y courier) presentan un desempeño positivo.

En las ventas minoristas se estima para mayo una variación mensual del 0,3%, constituyendo el segundo dato mensual positivo, mientras la comparación interanual exhibe una caída del 7,0%. Si bien el indicador continúa en niveles similares al mínimo de 2024, el repunte de los últimos dos meses representa una noticia alentadora, apuntalada por una leve mejora de las ventas en supermercados.

El indicador de patentamientos de vehículos nuevos presenta su segundo mes de contracción mensual significativa, con una merma del 5,2%. En la comparación contra igual mes del año pasado, el nivel de patentamientos del quinto mes del año se ubica un 18,6% por debajo del registrado en mayo de 2025 y ya perdió toda la recuperación acumulada durante los primeros tres meses del año.

La recaudación total del gobierno nacional encadena tres meses consecutivos de recuperación, con una suba en mayo del 1,5%. La tasa de cambio interanual, por su parte, se ubicó en terreno positivo por primera vez desde mediados del 2025, al registrar un incremento del 0,3%. En el quinto mes del 2026, se observa una mejora de la recaudación por impuestos internos (DGI) –impulsada por el impuesto a las ganancias–, aunque continúa en disminución la recaudación por el impuesto al valor agregado (IVA), mientras que la recaudación por impuestos aduaneros (DGA) tuvo una caída mensual por primera vez en 2026.

El número de asalariados privados registrados pone pausa al deterioro que exhibe desde inicios del año pasado, con una recuperación mensual en abril y una tasa de cambio neutral estimada para mayo. La variación mensual el último mes fue de -0,02%, mientras que la variación interanual se ubicó en -1,7%. Ello representa una caída de alrededor de 107 mil trabajadores menos en relación con el mismo mes del año pasado.

Por su parte, la tasa de entrada al mercado laboral presenta seis meses en línea de recuperación, con una variación estimada para mayo del 0,7%. Así, la comparación interanual da cuenta de una suba del 8,5%, que representa un incremento de 0,17 puntos porcentuales en la tasa (fue 1,96 en mayo de 2025 y 2,13 el último mes/2).

Por último, se estima un comportamiento estable en mayo de la remuneración bruta total de los empleados privados registrados, con una tasa de cambio mensual de -0,02%. La comparación con igual mes del año pasado evidencia un deterioro del 1,5%, aunque el balance en los primeros cinco meses del año arroja un saldo levemente positivo con relación a diciembre de 2025.


2.    Síntesis y perspectivas

El buen inicio del 2026 en materia de actividad económica se debilitó en mayo, particularmente por caídas en dos sectores que habían traccionado en los meses previos: la construcción y la industria. Sin embargo, el sector agrícola sostuvo al índice de actividad agregado, mientras que los indicadores del mercado laboral comienzan a exhibir algunas señales positivas, aunque con comportamientos dispares.

En el quinto mes del año sólo cuatro de los diez indicadores que conforman el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo, aunque el índice de difusión de series coincidentes/3 se incrementó levemente (3 puntos porcentuales), superando la línea del 50% por primera vez desde comienzos de 2025. Si bien dicho umbral constituye un parámetro relevante para el análisis cíclico, el nivel actual del indicador es muy inferior al que usualmente se observa luego de siete meses de variaciones positivas del ICA-ARG. Ello da cuenta de que la marcha de la actividad continúa de manera heterogénea para los distintos sectores de la economía argentina.

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).
/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.
/3 Este índice representa el porcentaje de indicadores que tuvieron variaciones positivas durante los últimos seis meses.

Compartí esta noticia !

Educación Digital: El 63% de estudiantes revela que los docentes superan a la Inteligencia Artificial

Compartí esta noticia !

En una época caracterizada por el auge del aprendizaje asincrónico y capacitaciones online, la paradoja del mercado formativo digital se revela con contundencia: la tecnología avanza, pero el factor humano se consolida como el diferencial más valorado. Según los últimos datos relevados por Coderhouse, plataforma latinoamericana líder en educación, hasta mayo de 2026, el 63% de su más de medio millón de estudiantes reconocen explícitamente a docentes y tutores como el punto más fuerte de su formación.

La novedad subyace en el contexto donde ocurre este fenómeno. Mientras la Inteligencia Artificial se posiciona como la vertical educativa número uno —con más de 20.000 estudiantes que la eligen por encima del Marketing- la demanda por interacción sincrónica no disminuye, sino que se fortalece. Un 22% de los alumnos subraya las “clases en vivo” o los “tutores en tiempo real” como el principal valor agregado de su experiencia educativa.

Este alto nivel de satisfacción con el acompañamiento docente se traduce directamente en lealtad académica y retención. Los datos indican que los estudiantes completan un promedio de 3,68 cursos tras su primera experiencia. Más aún, el 28% de los alumnos que destacan el rol del docente y su satisfacción, ya han cursado dos o más programas, evidenciando que el vínculo generado en el entorno sincrónico fomenta el aprendizaje continuo.

Ante estos hallazgos, Christian Patiño, fundador y CEO de Coderhouse tiene una lectura estratégica del fenómeno que va más allá de los números. “Hace doce años, cuando comenzamos a construir Coderhouse, la industria educativa asumía que la tecnología reemplazaría al docente. Hoy, los datos nos demuestran exactamente lo opuesto: cuanto más sofisticada es la tecnología que enseñamos, más crítico es el rol humano en el proceso de aprendizaje”, señala el ejecutivo.

La reflexión toca un punto neurálgico de la transformación digital educativa. “Cuando un estudiante aprende a trabajar con Inteligencia Artificial, no necesita solo algoritmos y tutoriales en video. Necesita alguien que le ayude a pensar críticamente sobre cómo aplicar esa tecnología en contextos reales, que le muestre los errores comunes, que lo inspire a ir más allá de lo obvio. Eso no lo puede hacer una máquina“, agrega.

El CEO también reflexiona sobre la implicancia económica de este fenómeno. “En el mercado laboral, donde el 78% de nuestros graduados se inserta en sectores de transformación digital, la diferencia entre un profesional que solo consumió contenido online y uno que fue mentorizado por expertos es abismal. Las empresas lo saben, y por eso nuestros estudiantes con mayor interacción sincrónica tienen mejores salidas laborales. El factor humano no es un costo, es una inversión”.

Según el relevamiento de la plataforma, la importancia de esta guía humana cobra mayor relevancia al analizar los objetivos de los estudiantes. Tres de cada cuatro estudiantes (más del 76%) inician su formación con un propósito laboral concreto, ya sea para crecer en su trabajo actual (59%) o para reconvertirse profesionalmente (17,3%). En este escenario de alta exigencia práctica, el rol del tutor trasciende la mera transmisión de conocimientos teóricos. El perfil demográfico de quienes demandan este acompañamiento es representativo de la fuerza laboral activa: el 70% de los más de medio millón de graduados tiene entre 20 y 34 años.

Como conclusión y a partir de estas estadísticas el informe demuestra que la digitalización del empleo y la irrupción de la Inteligencia Artificial no han erosionado la necesidad de la interacción humana en el aprendizaje. Por el contrario, en un mercado laboral donde el 78% de los graduados se inserta en sectores de transformación digital, la mentoría en vivo, la experiencia compartida por docentes y el acompañamiento sincrónico se revalorizan como los pilares fundamentales para adquirir las competencias del futuro.

“La IA es una herramienta extraordinaria para acelerar ciertos aspectos del aprendizaje, pero la formación de talento sigue siendo fundamentalmente un acto de transmisión de experiencia. Un docente que ha trabajado en banca digital durante 15 años y que hoy enseña cómo implementar IA en ese sector, está compartiendo no solo conocimiento, sino sabiduría. Eso es insustituible”, concluye Patiño.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin